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Archive for 6/06/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: HORA DE LA TARDE.

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al de la tarde
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Salmo 26 I – CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Ant 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   St 1, 22. 25

Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que en su amor nos mira como hijos, y digámosle:

Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal
y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero,
y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes
y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades
y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto
y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 6 Junio, 2018
Tiempo Ordinario
  
1) Oración inicial
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 12,18-27
Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»
Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.»
3) Reflexión
• En el evangelio de hoy sigue el enfrentamiento entre Jesús y las autoridades. Después de los sacerdotes, de los ancianos y de los escribas (Mc 12,1-12) y de los fariseos y herodianos (Mc 12,13-17), ahora aparecen los saduceos que plantean una pregunta sobre la resurrección. Asunto polémico, que enfrentaba a saduceos y fariseos (Mc 12,18-27; cf. At 23,6-1).
• En las comunidades cristianas de los años setenta, época en que Marcos escribe su evangelio, había algunos cristianos que, para no ser perseguidos, trataban de conciliar el proyecto de Jesús con el proyecto del imperio romano. Los otros que resistían al imperio eran perseguidos, acusados e interrogados por las autoridades o por los vecinos que se sentían incómodos por el testimonio de ellos. La descripción de los conflictos de Jesús con las autoridades era una ayuda muy grande para que los cristianos no se dejaran manipular por la ideología del imperio. Leyendo estos episodios de conflicto de Jesús con las autoridades, los cristianos perseguidos se animaban y cobran valor para seguir el camino.
• Marcos 12,18-23. Los Saduceos. Los saduceos era una élite aristocrática de latifundistas y comerciantes. Eran conservadores. No aceptaban la fe en la resurrección. En aquel tiempo esa fe comenzaba a ser valorada por los fariseos y por la piedad popular. Animaba a la resistencia del pueblo contra el dominio tanto de los romanos como de los sacerdotes, de los ancianos y de los saduceos. Para los saduceos, el reino mesiánico estaba ya presente en la situación de bienestar que ellos estaban viviendo. Ellos seguían la así llamada “Teología de la Retribución” que distorsionaba la realidad. Según esta teología, Dios retribuye con riqueza y bienestar a los que observan la ley de Dios, y castiga con sufrimiento y pobreza a los que practican el mal. Así, se entiende por qué los saduceos no querían mudanzas . Querían que la religión permaneciera tal y como era, inmutable, como Dios mismo. Por esto, no aceptaban la fe en la resurrección y en la ayuda de los ángeles, que sostenía la lucha de los que buscaban mudanzas y liberación.
• Marcos 12,19-23. La pregunta de los Saduceos. Llegan hasta Jesús y, para criticar y ridiculizar la fe en la resurrección, cuentan el caso ficticio de aquella mujer que se casó siete veces y, al final, se murió sin tener hijos. La así llamada ley del levirato obligaba a la viuda sin hijos a que se casara con el hermano del marido fallecido. El hijo que naciera de este nuevo casamiento era considerado hijo del marido fallecido. Así, éste tendría una descendencia. Pero en el caso propuesto por los saduceos, la mujer, a pesar de haber tenido siete maridos, se quedó sin marido: Ellos preguntaron a Jesús.:“ En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»” Era para decir que creer en la resurrección llevaría a la persona a que aceptara lo absurdo.
• Marcos 12,24-27: La respuesta de Jesús. Jesús responde duramente. “Estáis en un error precisamente por esto, por no entender la Escritura, ni el poder de Dios!” Jesús explica que la condición de las personas después de la muerte será totalmente diferente de la condición actual. Después de la muerte ya no habrá casamientos, sino que todos seremos como ángeles en el cielo. Los saduceos imaginaban la vida en cielo igual a la vida en la tierra. Al final, Jesús concluye: “Nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error!” Los discípulos y las discípulas deben estar en alerta: quien estuviera del lado de estos saduceos estará del lado opuesto de Dios
4) Para la reflexión personal
• ¿Cuál es hoy el sentido de esta frase: “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”?
• ¿Creo en la resurrección? ¿Qué significa para mí: “creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna”?
5) Oración final
A ti levanto mis ojos,
tú que habitas en el cielo.
Lo mismo que los ojos de los siervos
miran a la mano de sus amos,
lo mismo que los ojos de la sierva
miran a la mano de su señora,
nuestros ojos miran a Yahvé, nuestro Dios,
esperando que se apiade de nosotros. (Sal 123,1-2)

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Marcos 4, 10-12

10Y cuando quedó a solas, los que estaban en torno a él con los Docele preguntaban [sobre] las parábolas11y les decía: “A vosotrosos ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero a aquellos [que están] fueratodo sucede en parábolas, 12para que, mirando, miren pero no vean, y, escuchando, escuchenpero no entiendan, para que no se conviertan y sean perdonados”.

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p style=”text-align:justify;”>Jesús se retira con sus discípulos a un lugar privado, ofreciendo a esos seguidores intrigados y desconcertados una oportunidad para que le pregunten sobre la parábola que acaba de pronunciar. En su extraña dureza, la contestación de Jesús ofrece una de las proclamaciones más formidables del Nuevo Testamento. Este pasaje con la «teoría de las parábolas», insertado en su contexto actual por el mismo Marcos, contiene un número inusual de hapax legomena (= palabra que aparece una sola vez dentro de un determinado cuerpo literario). 


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p style=”text-align:justify;”>La estructura del pasaje refleja su mensaje. Su primer versículo y medio alterna entre un enfoque sobre Jesús y otro sobre sus discípulos. La fuerte vinculación entre los dos grupos y la conexión implícita entre ambos y Dios, quedan resaltadas por las frases «los que estaban en torno a él», «él les decía» y «el misterio del Reino de Dios». Pero la mitad del versículo penúltimo y el último versículo cambian el enfoque hacia un tercer grupo, el que está formado por «los de fuera», descritos como separados de Jesús y de sus discípulos (por estar fuera de su compañía) y también separados de Dios (porque son ciegos y sordos ante su palabra al no ser perdonados por Dios). Este aspecto negativo del discurso parabólico de Jesús ha sido enfatizado con gran fuerza por la desproporcionada cantidad de espacio que se le dedica. 


<

p style=”text-align:justify;”>4, 10: La discusión queda iniciada por el hecho de que Jesús se retira a un espacio privado. Le sigue un grupo que incluye tanto a los Doce como a otro conjunto de personas: «Los que estaban en torno a él»: pueden ser miembros de la multitud descrita en 4, 1-2, estimulados por la parábola de Jesús, y que así quieren conocer más y convertirse en sus discípulos (cf. 4, 34). Probablemente la misma comunidad de Marcos incluye personas que preguntan, oyentes bastante estimulados por aquello que han oído sobre el evangelio, de tal manera que quieren hacer el esfuerzo de aprender más. Es posible, por lo tanto, que esta frase haga que la audiencia de Marcos recuerde su propia situación. 


4, 11-12: La primera parte de la respuesta de Jesús a la pregunta de los discípulos presenta una especie de antítesis simétrica entre el efecto que la enseñanza de Jesús produce en sus discípulos y el que produce en «los de fuera». Los discípulos han preguntado a Jesús sobre las parábolas, y por lo tanto se puede suponer que las dos partes de su respuesta se relacionan con las parábolas. En otras palabras, a los discípulos se les ha dado (revelado) el misterio del reino de Dios en las parábolas, especialmente en la del sembrador.

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p style=”text-align:justify;”>
Como hemos visto en el comentario a 4, 3-8, esta parábola del sembrador trata del «misterio del reino de Dios», porque expresa la forma inesperada en la que ha llegado la nueva edad, sin que haya sido erradicada totalmente la edad antigua. La diferencia entre los dos grupos no está en que unos escuchan parábolas y otros no, sino en que unos escuchan parábolas con el fin de comprenderlas, mientras que los otros las escuchan con el fin de que puedan quedar endurecidos por su falta de fe.

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p style=”text-align:justify;”>
La «teoría de las parábolas» de Marcos resulta consistente y se mantiene a lo largo del evangelio. Jesús utiliza las parábolas para iluminar a sus discípulos, añadiendo explicaciones para ayudarles. A los de fuera, sin embargo, a menudo les niega las explicaciones, e incluso cuando se las ofrece lo hace rechazándoles de una forma deliberada, poniéndoles así un obstáculo para su verdadera comprensión de la parábola. Este tratamiento decididamente hostil de «los de fuera» constituye la principal dificultad de este pasaje. Conforme a la visión de 4, 11b-12, la intención de Dios no es que las parábolas de Jesús iluminen a los de fuera, sino que deben cegarles, impidiéndoles que entiendan, para evitar así que alcancen el arrepentimiento y el perdón, una teoría que algunos comentaristas han presentado como cruel, perversa y monstruosa. Para complicar la dificultad, esta parte del pasaje ha sido especialmente acentuada. Esta parte resulta mucho más extensa que la anterior, que habla del privilegio de los de dentro, y en ella el acento se pone sobre la cláusula final («para que no se conviertan y sean perdonados»), que es la más difícil, cosa que ha sido retóricamente destacada por su lugar al final del texto y por el hecho de que rompe el paralelismo entre las dos cláusulas anteriores de 4, 12. 


<

p style=”text-align:justify;”>Pues bien, ¿por qué necesitaría Dios, o Jesús, que la gente no comprenda su palabra? ¿Por qué necesitaría Dios o Jesús que «los de fuera» rechacen la palabra y que por tanto se condenen? ¿Será el Dios de Marcos radicalmente distinto al Dios descrito en 1Tm 2, 4, que «desea que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad»? 
La idea de que los dioses o Dios actúan a veces de forma arbitraria, en modos que se oponen al bienestar de los hombres, se encuentra muy extendida en la historia de las religiones. En el Antiguo Testamento, este reconocimiento de la soberanía divina está vinculado a la visión de que Dios es inescrutable, santo, pavoroso y trascendente, fuego devorador al que nadie se puede acercar y seguir vivo (cf. Is 33, 20). Dentro del contexto de Marcos, nuestro pasaje muestra el mismo tipo de dualidad. Conforme al uso normal de esa expresión y según el contexto marcano más amplio, «los de fuera» no son simplemente personas que accidentalmente se encuentran en el exterior de la casa en la que Jesús se ha encerrado con sus discípulos, sino oponentes de Jesús, personas que se han excluido deliberadamente del círculo de la salvación, por su actitud y su hostilidad contra Jesús. El odio ciego y la dureza de corazón que estos oponentes han ido manifestando frente a Jesús ha ido creciendo en los dos capítulos anteriores del evangelio, de tal manera que, en algún sentido, la condena que se expresa en 4, 12 en la ceguera y en el endurecimiento de los de fuera constituye la ratificación de un proceso iniciado anteriormente. 


Este esquema es semejante al de Isaías, que es la fuente de Marcos, pues según Is 6 la condena del pueblo a la ceguera, a la mudez y a la dureza de corazón viene tras varios capítulos que van describiendo la resistencia de ese pueblo contra Isaías, portador de la palabra de Dios. De todas formas, no hay manera de evitar la responsabilidad de Dios, a pesar del antagonismo inicial que los oponentes de Marcos han mostrado contra Jesús. Marcos ha mostrado con gran fuerza que ese antagonismo tiene un origen demoníaco y, conforme a la visión de Marcos, los demonios no pueden realizar su obra sin el permiso de Dios (cf. 5, 13a).

Ese modo de poner de relieve la responsabilidad de Dios ante el mal refleja probablemente la situación de la comunidad de Marcos. Esa forma de enfocar el tema brota del deseo de los primeros cristianos de fundar en Dios el hecho de que el evangelio haya sido rechazado por el pueblo judío en su conjunto: se esperaba que Israel recibiría a su Mesías con los brazos abiertos; pues bien, Jesús es el Mesías e Israel lo ha rechazado.

Pero esta referencia al determinismo divino del mal ¿constituye la última palabrade Marcos sobre el tema del despliegue de la revelación de Dios? En Isaías, la fuente de Marcos, una serie de textos posteriores (29, 18.24; 32, 3; 35, 5) muestran que la nueva edad introducirá una inversión de la sentencia de insensibilidad y condena de Is 6. De modo similar, en Marcos el tema de la finalidad de la cláusula de 4, 12 («a fin de que mirando… no vean») se retoma e invierte en las cláusulas de 4, 21-22 («para que pueda ponerse sobre el candelero», «a fin de que pueda manifestarse», «a fin de que pueda venir a su manifestación»). Según eso, el ocultamiento de la verdad que se describe en nuestro pasaje debe servir al final para la manifestación de la verdad. En Marcos, lo mismo que en Isaías, la ceguera, la sordera y la condena no tendrán la última palabra. Pero sí la tienen en nuestro pasaje.

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LA CRUZ

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

La Cruz es el puente que, al atravesar el abismo de la muerte, nos trasladará a las orillas ciertas y placenteras de una eternidad feliz. ¡Ay del que no se vale de ella!

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

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76. Existe un vínculo vital entre la liturgia, fuente y culmen de la vida de la Iglesia, que funda la unidad del episcopado y de la Iglesia universal, y el ministerio de Pedro, que mantiene esta unidad. La liturgia expresa esta realidad, especialmente en la celebración eucarística, que se hace en unión no sólo con el obispo, sino ante todo con el Papa, con el orden episcopal, con el clero y con todo el Pueblo de Dios.

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Queremos, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra.
Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con paciencia activa, a amar y a perdonar sin cansarnos.
Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad. Enséñanos, Jesús, Señor y Hermano nuestro, a conocerte a través de tu evangelio. ASI SEA.

 

Mc 3, 20-35

«20Y se va a casa, y de nuevo se reúne la muchedumbre de manera que no podían ni comer pan.

21Y sus familiares, oyéndolo, salieron para agarrarlo, porque decían: “¡Está fuera de sí!”.

22 Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: “Tiene a Beelzebul y con el poder del Príncipe de los demonios expulsa a los demonios”.
23Y, llamándoles a él, les hablaba en parábolas: “¿Cómo puedeSatanás expulsar a Satanás? 24Y si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede mantenerse. 25Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no puede mantenerse. 26Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, sino que tiene su fin.

27Pero nadie puede, entrando en la casa del fuerte, saquear sus posesiones, si primero no ata al fuerte; y entonces saqueará su casa.28En verdad os digo que todo se les será perdonado a los hijos de los hombres, los pecados y cuantas blasfemias blasfemen, 29pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene perdón jamás, sino que es reo de pecado eterno”.

30Porque decían: “¡Tiene un espíritu impuro!”.

31Y viene su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, mandaron a por él, llamándole.
32Y una muchedumbre estaba sentada en torno a él, y le dicen: “He aquí que tu madre y tus hermanos [están] fuera, te buscan”.

33Y, respondiendo, les dice: “¿Quién es mi madre y mis hermanos?”.
34Y, mirando en torno a los que estaban sentados en torno a él, en corro, dice: “Mirad mi madre y mis hermanos. 35Porque el que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

La sombría conclusión de la lista de los Doce discípulos, que termina con Judas, el que le traicionará, conduce a una pequeña serie de historias que ponen de relieve la oposición a Jesús por parte de su familia y de los escribas. No es casual que el texto sobre la oposición de los escribas (3,22-30) haya quedado incrustado entre las historias que ponen de relieve la ruptura de Jesús respecto a su propia familia (3,20-21 y 3,31-35). Poco a poco, Jesús irá quedando solo, empezando por el abandono de las autoridades, que lo quieren matar, tal como ya se decía en Mc 3,6. Ahora el conflicto es con la familia, y por último serán los discípulos mismos quienes le abandonen y huyan (Mc 14,50).

 

TEXTO – ELEMENTOS A DESTACAR

La composición presente de Marcos está estructurada en forma de quiasmo (A-B-B-A) en torno a la parábola del hombre fuerte en 3,27:

A) 3,20-21: parientes de Jesús
B) 3,23-26: le acusan de actuar como agente diabólico
C) 3,27: parábola del hombre fuerte
B’) 3,28-30: le acusan de actuar como agente diabólico
A’) 3,31-35: parientes de Jesús

El carácter central de la parábola del hombre fuerte no es accidental, porque deja al desnudo la causa subyacente de la oposición contra Jesús, tanto de su familia como de las autoridades religiosas: aquí viene a expresarse la división radical y la fiera enemistad entre Jesús y las fuerzas opuestas al Reino que esclavizan a la humanidad y que la vuelven ciega para el auténtico bien.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los miembros de la familia de Jesús llegan a la conclusión de que está enloquecido. Es difícil penetrar en la razón que les ha llevado a pensar así. El hecho de que Jesús ha llegado a ser tan popular que le buscan sin cesar ¿acaso puede significar que se ha vuelto loco? De todas formas, la reacción de los familiares es semejante a la de otras personas del evangelio que interpretan las buenas obras de Jesús en un sentido negativo. Detrás está la posibilidad de que algunos cristianos de la comunidad de Marcos han tenido que romper con los miembros de sus propias familias. La familia de Jesús, y quizá incluso sus discípulos, pueden representar a la Iglesia judeocristiana de Jerusalén, observante de la Ley mosaica, pero también a nosotros mismos, cuando nos damos cuenta de la “locura” que muchas veces supone la propuesta de Jesús.

• La acusación específica de los escribas es que la habilidad que Jesús tiene de realizar milagros, habilidad que ellos no niegan, proviene de una fuerza demoníaca y no de una fuente divina. Es una acusación que resulta comprensible, dada la ambigüedad moral de los milagros y de otros fenómenos carismáticos. Detrás estaba el siguiente discernimiento: la actividad carismática que se mantiene en conformidad con la Ley resulta buena; por el contrario, una actividad carismática que aparta al hombre de la Ley viene a concebirse como expresión de extravío y recibe la connotación de magia o acción diabólica. De algún modo esta ambigüedad moral de nuestra propia actividad está presente en la vida, las lecturas equivocadas por parte de otros de nuestros esfuerzos por hacer el bien. Interesante momento para preguntarnos desde dónde realizamos nuestras obras.

• De un modo provocativo, que es propio de sus parábolas, Jesús compara sus propias acciones con las de un personaje de tipo transgresor: en este caso, un ladrón que irrumpe en la casa de un hombre, al que le ata y que le roba sus bienes. Satán es el dueño fuerte de la casa (cf. 3,25), pero Jesús es uno Más Fuerte, que ha invadido el reino de Satán, que le ha amarrado de un modo fuerte y que ha saqueado sus bienes (cf. 1,7), unos bienes que son los mismos seres humanos a los que Satán había previamente poseído.

• ¿En qué consiste, más precisamente, este pecado imperdonable que es la blasfemia contra el Espiritu? Esta pregunta y su contrapartida existencial («¿habré cometido yo ese pecado?») han torturado a lo largo de los siglos a los cristianos más sensibles. Pues bien, desde el contexto de Marcos, vemos que el pecado contra el Espíritu Santo es un tipo de oposición total y maligna a Jesús, una oposición que invierte y niega toda la evidencia de su poder sanador diciendo que él, Jesús, está poseído por el demonio (cf. 3,22.30). Esta acusación de que Jesús está poseído por el diablo es «la blasfemia en contra del Espíritu Santo», porque, según Marcos, la verdadera fuente del poder que actúa en los milagros y exorcismos de Jesús no es un espíritu impuro, sino el Espíritu Santo, el poder de la nueva edad de Dios.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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X Domingo Ordinario
10 de junio 2018

Gen 3, 9-15; Salmo 129; 2Cor 4, 13-5,1; Marcos 3, 20-35

Los que cumplen la voluntad de Dios, eso son mis hermanos…

En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco. Los escribas que habían venido de Jerusalén decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo. Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

 

Reflexión

¿Quiénes aman a Jesús y por qué? ¿Quiénes odian a Jesús y por qué? ¿Qué hacen los que aman a Jesús? ¿Qué hacen los que odian a Jesús? ¿En el Reino del Cielo hay quienes odian a Dios? Hablen de la expulsión de Satanás del cielo. ¿Dónde está el Reino de Dios en la tierra? ¿Cómo sabe Jesús quienes lo aman? ¿Cómo llama Jesús a los que lo aman? (mis hermanos y mi madre)

 

Actividad

Como saber quién conoce y ama a Jesús. En el documento siguiente hay una cara de amor y una cara de odio debajo de diferentes dibujos. Si el dibujo refleja alguien haciendo la voluntad de Jesús, colorear la cara de amor, sino la de odio.

Caras de amor u odio

Oración

Jesús, Tu eres Amor. Enséñame a amar como Tu amas. Ayúdame a hacer siempre tu voluntad. Ayúdame a ser buen testigo para llevar tu mensaje de Amor a los que no Te conocen. Manda tu Espíritu Santo y llena los corazones de esos que no conocen tu Amor. Amen.

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