No te entendían, Jesús

Te echaban en cara no cuidar la familia,
porque Tú nos invitas a tener
una familia mayor,
a que no nos engañemos
con el «dar lo mejor a los míos»,
sino que transcendamos las puertas
de nuestro corazón,
doliéndonos y sanando a cualquier
ser humano,
sea lejano o cercano,
pero es hijo de Dios.

Te atreviste a actuar
en contra de la gente
y nosotros queremos agradar
a todo el mundo,

que nos aplaudan los de dentro
y los de fuera,

y seguirte lleva unido
el ir contracorriente.

Ayúdanos, Jesús,
a ver claro el camino,
a defender lo tuyo, con fuerza
y con pasión,
a no desmoronarnos
al primer contratiempo
y a aceptar que no aprueben nuestra
forma de actuar.

Comenzaron criticándote y acabaste
en una cruz,

y a nosotros nos da miedo,
ser distintos, como Tú.
Danos energía y coraje,

para ser signos de contradicción,
teniendo la valentía de no tener
que gustar a todo el mundo.

Que Tú, Jesús, seas nuestra única seguridad,
que contrastemos la vida con la tuya,
que el Evangelio sea nuestro mapa
y el amor nuestra auténtica virtud.

Mari Patxi Ayerra

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