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Archive for 8/06/18

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. (SOLEMNIDAD)

II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: MÁRMOL CON SANGRE, TU FRENTE

Mármol con sangre, tu frente;
lirios con sangre, tus manos;
tus ojos, soles con muerte;
luna con muerte, tus labios.

Así quiero verte, Cristo,
sangriento jardín de nardos;
así, con tus cinco llagas,
cielo roto y estrellado.

Rojo y blanco, blanco y rojo,
te vio la niña del cántico:
bien merecido lo tienes,
por santo y enamorado.

Abismo reclama abismo:
¿o no lo sabías acaso?;
el amor llama a la muerte:
muerte y amor son hermanos.

Amor quema, amor hiende
carne y alma, pecho y labio.
Amor, espada de fuego;
amor, cauterio y taladro.

Así quiero verte, Cristo,
con sangre, lirios y mármol;
soles y lunas con muerte
en tus ojos y en tus labios. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Con tu yugo suave, Señor, somete el corazón de tus enemigos.

Salmo 109, 1-5. 7 – EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Con tu yugo suave, Señor, somete el corazón de tus enemigos.

Ant 2. El Señor es piadoso y clemente; él da alimento a sus fieles.

Salmo 110 – GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su poder,
dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es piadoso y clemente; él da alimento a sus fieles.

Ant 3. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

LECTURA BREVE   Ef 2, 4-5a. 6-7

Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con Cristo y nos resucitó con él, y nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús. Así Dios, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, quiso mostrar en los siglos venideros la sublime riqueza de su gracia.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos ha acogido en su corazón, acordándose de su misericordia. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos ha acogido en su corazón, acordándose de su misericordia. Aleluya.

PRECES

Acudamos, hermanos, a Jesús, descanso de nuestras almas fatigadas, y digámosle suplicantes:

Rey amantísimo, ten piedad de nosotros.

Oh Jesús, que quisiste ser traspasado por la lanza para que de tu corazón abierto, al brotar el agua y la sangre, naciera tu esposa la Iglesia,
haz que esta Iglesia sea siempre santa e inmaculada.

Jesús, templo santo de Dios, destruido por los hombres y levantado nuevamente por el Padre,
dígnate hacer de la Iglesia morada del Altísimo.

Jesús, rey y centro de todos los corazones, que con amor eterno nos amas y nos atraes con misericordia,
renueva tu alianza con todos los hombres.

Jesús, paz y reconciliación nuestra, que has hecho las paces en un solo hombre nuevo, dando muerte al odio mediante la cruz,
danos acceso al Padre.

Jesús, vida y resurrección nuestra, alivio de los que están cansados y descanso de los que se sienten agobiados,
atrae hacia ti a los pecadores.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Jesús, que por tu amor desbordante te rebajaste hasta someterte incluso a la muerte y una muerte de cruz,
llama a los fieles difuntos a la resurrección.

Unidos a Jesucristo, que nos ama como hermano, acudamos al Padre, diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Dios todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza del amor que resplandece en el corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Viernes, 8 Junio, 2018

Un soldado atraviesa el Corazón de Jesús
Juan 19,31-37

1. LECTIO

a) Oración inicial:

Concédenos, Señor Jesús, el poder tener una postura de atenta escucha a tu Palabra. Ayúdanos a no tener prisas, a no tener la mente inmersa en la superficialidad y en la distracción. Si somos capaces de meditar tu palabra, ciertamente tendremos la experiencia de estar inundados por el río de ternura, de compasión, de amor, que de tu Corazón traspasado fluye para la Humanidad. Haznos comprender el simbolismo de la sangre y del agua que brotan de tu Corazón. Haz que podamos recoger, también nosotros, aquella agua y aquella sangre para participar en tu infinita pasión de amor y de sufrimiento con la que has cargado con todo nuestro sufrimiento físico y moral. El meditar sobre estos símbolos de tu pasión rompa nuestros egoísmos, nuestra frialdad, nuestra tibieza. Que aquella agua y sangre de las cuáales nos habla el evangelio de hoy, mitigue nuestras ansias y angustias, lave nuestra vanagloria, purifique nuestros deseos, transforme nuestros miedos en esperanzas, nuestras tinieblas en luz. Mientras nos abrimos alla fuerza de tu Palabra te decimos con el corazón y la vida: “Jesús, tú eres verdaderamente la revelación del amor”.

b) Lectura del evangelio:

Juan 19,31-3731 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado -porque aquel sábado era muy solemne- rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. 32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. 33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. 35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. 36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

c) Momentos de silencio orante:

Que el silencio sea en este encuentro con la Palabra una verdadera oración: un hablar con Dios, un escuchar a Áquel que se revela, te llama por tu nombre y te invita a ser uno con Él

2. MEDITATIO

a) Clave de lectura – contenido y división:

El pasaje del evangelio comienza con la mención de la Pascua de los “judíos” y con una pregunta de Pilatos (19,31) Tal episodio tiene para el evangelista una importancia extraordinaria. El corazón del pasaje evangélico es la herida del costado de la que mana sangre y agua. Se debe tener en cuenta en la narración el cúmulo de símbolos: la sangre que es figura de la muerte, símbolo del amor infinito; el agua, de la que viene la vida, símbolo del amor demostrado y comunicado. En el contexto de la Pascua tales símbolos indican la sangre del Cordero que vence la muerte y el agua, la fuente que purifica. La carga simbólica de la narración quiere evidenciar que este amor (sangre) salva dando la vida definitiva (agua-Espíritu). Cuanto el evangelista ha visto, es el fundamento de la fe. La narración está así articulada. Ante todo la obligación del descanso festivo del día después de la pascua provoca la pregunta hecha por Pilatos de que los cuerpos deben ser descolgados (19,31); sigue la escena que se desarrolla en la cruz, en la que un soldado atraviesa el costado de Jesús (19,32-34); finalmente el testimonio del evangelista, basado en la Ley y los profetas (19,35-37).

b) El descanso festivo y la pregunta de Pilatos (19,31-33):

Los dirigentes judíos, en fuerza de la pureza legal pedida por la Pascua ya cercana y preocupados porque la ejecución de la muerte de Jesús pudiese profanar el día de sábado o la misma fiesta de la Pascua, “rogaron a Pilatos que les rompiesen las piernas y los quitasen” . Ellos ni siquiera sospechaban que su Pascua había sido sustituida por la de Jesús. Es significativa la mención de los cuerpos. No sólo, el de Jesús, sino también el de los que estaban crucificados con Él. Como expresando la solidaridad de Jesús hacia los que estaban crucificados con Él y hacia todo hombre.
El cuerpo de Jesús en la cruz que lo hace solidario con todos los hombres, es para el evangelista el santuario de Dios (2,21). Los cuerpos de los crucificados no podían permanecer en la cruz el día de sábado, estaba en juego la preparación de la fiesta más solemne de la tradición hebrea. Pero de la misma manera la fiesta quedará privada de su contenido tradicional y sustituido por el de la muerte y resurrección de Jesús.
“Los judíos” van a Pilatos con peticiones concretas: que se rompiesen las piernas de los cuerpos de los crucificados para acelerar su muerte y se quite el estorbo que ellos representan en este momento especial. Ninguna de estas peticiones se cumplen en cuanto se refiere a Cristo: los soldados no le quiebran las piernas; ni siquiera lo bajarán de la cruz.

c) El costado abierto (19,34)

De hecho, los soldados rompen las piernas a los que están con Jesús, pero llegando a Jesús, como lo vieron “que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas”. Es muy significativo que los soldados quiebren las piernas a los que están crucificados con Jesús. Ellos que están vivos, ahora que Él ha muerto, también pueden ya morir. Es como decir, que Jesús precediéndoles con su muerte les ha abierto el camino hacia el Padre, y ellos lo pueden seguir. Cuando afirma que no le quebraron las piernas, el evangelista parece decir: Ninguno puede quitar la vida a Jesús, él la da por su propia iniciativa (10,17s; 19,30). “Uno de los soldados, con una lanza, le atravesó el costado y al instante salió sangre y agua”. El lector se queda sorprendido por el gesto del soldado, porque si ya estaba muerto ¿qué necesidad había de atravesarlo? Evidentemente la hostilidad continúa después de la muerte: al atravesarlo con la punta de la lanza quiere destruirlo para siempre. Este gesto de odio permite a Jesús dar amor que produce vida. El hecho es de una importancia excepcional y posee una gran riqueza de significado. La sangre que sale del costado abierto de Jesús simboliza su muerte, que Él acepta para salvar la humanidad; es expresión de su gloria, de su amor hasta el extremo (1,14;13,1); es la entrega del pastor que se da por las ovejas (10,11) es el amor del amigo que da la vida por sus amigos (15,13). Esta extrema prueba de amor, que no se rinde ante el suplicio de la muerte en cruz, es objeto de contemplación para nosotros en este día de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. De su costado abierto fluye el amor, que al mismo tiempo es inseparablemente suyo y del Padre. También el agua que brota representa, a su vez, al Espíritu, principio de vida. La sangre y el agua evidencian su amor demostrado y su amor comunicado. La alusión a los símbolos del agua y del vino en las bodas de Caná es claro. Ha llegado la hora en la que Jesús ofrece el vino de su amor. Ahora empiezan las bodas definitivas. La ley del amor extremo y sincero (1,17) que Él manifiesta en la cruz, revalidado por su mandamiento “como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros” (13,34), viene infusa en el corazón de los creyentes con el Espíritu. El proyecto divino del amor se completa en Jesús en el brotar de la sangre y el agua (19,28-30); ahora se espera que se realice en los hombres. En esto el hombre será ayudado por el Espíritu que emerge del costado atravesado de Jesús que, transformándolo en un hombre nuevo, le dará la capacidad de amar y de llegar a ser hijos de Dios (1,12)

d) Testimonio del evangelista y de la Escritura:

Ante el espectáculo de Jesús con el costado atravesado, el evangelista, da una prueba grande y un solemne testimonio, para que todos aquéllos que le escuchan puedan llegar a creer. Esta manifestación definitiva y suprema será el fundamento de la fe de los discípulos futuros. Hay que notar que sólo en este episodio, el evangelista se dirige a sus lectores con el “vosotros”: “para que también vosotros lleguéis a creer”.
El costado atravesado de Jesús sobre la cruz es el gran signo hacia el cuál convergen todos los personajes mencionados a lo largo del evangelio, pero sobre todo los lectores de hoy, a los cuáles se les concede el comprender el pleno significado de la existencia de Jesús. La narración del costado abierto es, para el evangelista, la clave interpretativa de su entregarse por la salvación de la humanidad.
Y aunque si tal signo pudiera parecer como una paradoja para el lector de hoy, en el plan de Dios se convierte en manifestación de su potencia salvífica. ¿No podía escoger Dios otro signo para manifestarse como amor que salva? ¿Por qué ha escogido la de un hombre condenado a muerte y muerto en una cruz? Esta imagen de Dios, Jesús la realiza en este signo: Dios se manifiesta solamente en el amor generoso capaz de dar vida.

e) Algunas preguntas:

– En tu oración personal ¿ qué importancia tiene la contemplación del Corazón atravesado de Jesús? ¿Te dejas involucrar por los símbolos de sangre y del agua que expresan el don misterioso de Dios a tu persona y a la humanidad?
– ¿Has pensado alguna vez que donde se da el máximo rechazo a Dios y a la muerte de Cristo, comienza, también el momento de la gracia, de la misericordia, del don del Espíritu, de la vida de fe?
– ¿Cómo ves tus debilidades? ¿Te acontece el considerarlas como el instrumento y el lugar de la misericordia, sobre todo cuando se sabe asumir? ¿No sabes que pueden ser el instrumento con el cuál Dios evangeliza tu corazón, te salva, te perdona, y te hace nacer al amor con el amor?
– Las personas que se alejan de Dios, los jóvenes difíciles, las violencias, las guerras…. A menudo crean dentro de nosotros motivos de quejas, de desesperación, de escepticismo. ¿No has pensado alguna vez que Dios está salvando a los hombres, mujeres, jóvenes, que en las celdas, o en las comunidades de recuperación de los tóxicosdependientes experimentan en aquéllos que le ayudan el encuentro con el Señor y se sienten por Él amados y salvados?

3. ORATIO

a) Isaías 12,2; 4cd; 5-6

He aquí a Dios mi Salvador:
estoy seguro y sin miedo,
pues Yahvé es mi fuerza y mi canción,
él es mi salvación.»

«Dad gracias a Yahvé,
aclamad su nombre,
divulgad entre los pueblos sus hazañas,
pregonad que es sublime su nombre.

Cantad a Yahvé, porque ha hecho algo sublime,
que es digno de saberse en toda la tierra.
Dad gritos de gozo y de júbilo,
moradores de Sión,
que grande es en medio de ti el Santo de Israel.»

b) Oración final:

Al final de este momento de escucha de la Palabra, damos paso a un precioso subsidio de oración sacado de un estudio amoroso y sapiencial de la Biblia. La plegaria comienza con la escucha y nos lleva a obrar “con corazón puro y recta conciencia”. El título de la oración es: “¡Que yo ame, Señor!” ¿Es un fatuo sueño imaginar la humanidad unida, en la que cada uno es feliz de estar con los otros, de sentirse útil, comprendido y amado? ¡Cuántas veces, cuántos hombres, ayer hoy y en el futuro, han tenido y tendrán este sueño, Señor! Porque existe en la naturaleza humana la necesidad de unidad, el ansia de la caridad. El amor, esta ley que une al universo es el motivo y la vocación, que Tú, Señor, confía a cada uno que viene a la vida. Y vivir significa sentirse amado y tener capacidad de amar: cuando nos sentimos solos, cuando a nuestro alrededor está el vacío, la ausencia de amor, parece que la vida no tuviera valor, no tuviera ningún motivo, no tuviera color ¿Por qué, Señor, no todos y no siempre buscan el amor, ni viven para los demás, ni intentan entregarse a si mismos? Darse recíprocamente, significa transformar en don el existir de la tierra. ¡Haz, Señor, que yo comprenda y viva esta maravillosa vocación de amor! (Lucio Renna, carmelita)

4.CONTEMPLATIO

Sobre la tierra, el conocimiento que podemos tener de Dios, consiste en un silencio divino. Con la Lectio divina, el hambre de la Palabra, no se apaga, sino que se hace más aguda. Decía San Agustín: “Lo encontré sólo para buscarlo más ávidamente”. El corazón cuando está seducido por la Palabra se siente morir, si el encuentro se retarda.. Y esto es lo que experimentaba Santa Teresa de Jesús: “Muero por que no muero” Para preparar este momento contemplativo, quiero citar tres frases de la Beata Isabel de la Trinidad, carmelita. Las tres se han tomado de la sección que tiene por título un “himno” al dolor, pero no queramos pensar que el sufrimiento ha sido el absoluto de su vida. Al contrario, ella afirma que hemos sido llamados para “entrar en el gozo del Señor”. El primer pensamiento: “¡Es una cosa tan grande, tan divino el sufrimiento! Me parece que si los Bienaventurados en el cielo pudieran envidiarnos de algo, nos envidiarían de este tesoro. ¡Es una palanca potente sobre el corazón del Buen Dios! (Carta a la señora Angles,14 agosto 1904). El segundo: “El sufrimiento es una cuerda que produce los sonidos más bellos y el alma ama hacerse su instrumento para conmover más deliciosamente el corazón de Dios” (Retiro: cómo se puede encontrar el cielo sobre la tierra). Finalmente: “Nada conmueve tanto el corazón de Dios, como el sufrimiento. Si no se desea y no se quiere buscar, aceptemos al menos las pruebas que Dios nos manda. Cuanto más ama a un alma, más la hace sufrir” (Diario, 17 marzo 1889). ¿Por qué la Beata Isabel de la Trinidad ve en el sufrimiento “ algo grande y divino que conmueve el corazón de Dios”? Porque es la senda seguida por Cristo. En la Pascua de Cristo, pasión y muerte por una parte, y resurrección por la otra, se unen como lo cóncavo con lo convexo.

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Oración para el Domingo X de Tiempo Ordinario

Oración de la comunidad

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Oración para la mañana en la semana del 11 al 15 de junio, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 11 al 15 de junio. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 11 al 15 de junio. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 11 al 15 de junio. Ed. Secundaria

 

Descargar

Buenos días 11 al 15 de junio. Bachiller

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78. La Iglesia católica considera el bautismo válidamente conferido como «el vínculo sacramental de unidad entre todos los que con él se han regenerado»[75]. Que no tarde en llegar el día en que veamos un acuerdo ecuménico entre la Iglesia católica y las Iglesias con las que mantiene un diálogo teológico sobre el reconocimiento mutuo del bautismo, con vistas a restaurar después la plena comunión en la fe apostólica. De ello depende en parte la credibilidad del mensaje y del testimonio cristiano en Oriente Medio.


[75] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 22.

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Guión litúrgico Domingo X de Tiempo Ordinario – Ciclo B, 10 de junio de 2018.

Guión Litúrgico Domingo X de Tiempo Ordinario

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DOMINGO X ORDINARIO (B)
“La familia de Jesús”

10 de junio de 2018

(El evangelio de hoy nos presenta a Jesús anunciando con libertad su mensaje y dando pistas para saber quién puede ser de su familia.

  • Estará presente en la celebración el hecho de que va terminando el curso, e incluso las reuniones de catequesis. Inculcar el seguir a Jesús también en vacaciones.

  • Un signo para la celebración: Pueden ser unos globos de colores. Mejor si estuvieran preparados para elevarse al final de la celebración, fuera de la iglesia. Como señal de que celebramos que somos la familia de Jesús. También se pueden repartir caramelos, como final de las catequesis, grupos…
  • Una canción para la celebración: “Ven a la fiesta” y “Jesús, ven tú” (Misa Joven).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: Estamos concluyendo las clases en el colegio y también las reuniones de catequesis. Pero Jesús nos sigue convocando para hablarnos al corazón y decirnos que sigue siendo nuestro mejor amigo y que podemos ser de su familia. Comenzamos cantando.

2. CANTO. “Ven a la fiesta”

Ven a la fiesta,
es el momento de rezar y de cantar.
Hoy celebramos
que en nuestras vidas
Dios viviendo siempre está (bis).

1. Ven a la fiesta a participar,
nos hace falta tu calor.
Jesús te invita para celebrar su amor,
atento tú estarás a responder por eso…

2. Un cielo nuevo hoy vamos a hacer,
amigos, comunidad.
Puertas abiertas queremos siempre tener,
todos pueden entrar a compartir por eso…

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN:

  1. Por las veces que no hemos escuchado tu llamada que nos llama a ayudar a la gente. Señor, ten piedad.
  2. Por las veces que no te hemos descubierto en los enfermos y en los que sufren. Cristo, ten piedad.
  3. Por las veces que te hemos olvidado durante este curso. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA (Génesis 3, 9-15).
(Se puede leer la lectura propia del día, tomada del Leccionario, o se podría leer una “Carta a Jesús al terminar el curso”, que se escriba previamente).

6. CANTO: Puede ser, “Danos un corazón grande para amar”

7. EVANGELIO (Marcos 3, 20-35). “Estos son mi madre y mis hermanos”Lectura del santo evangelio según San Marcos:

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.
Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dice:
“Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan”.
Él les pregunta:
“Quiénes son mi madre y mis hermanos?”
Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:
“Éstos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor

8. COMENTARIO

  • Jesús no deja de lado a su familia.
  • Lo que hace es alabar a su familia, que hacen la voluntad de Dios.
  • Termina el curso, ¿te sientes de la familia de Jesús?
  • Vas a procurar en las vacaciones ser de la familia de Jesús.
  • ¿Cómo serás de la familia de Jesús?: Querer a tu familia, obedecer, estar alegre, ser servicial…

    (se puede preguntar).

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Por la Iglesia de Jesús, que sepa mirar con amor y misericordia al mundo y a las personas. Roguemos al Señor.
  2. Por quienes quieren seguir a Jesús más de cerca pero no se deciden a dar el paso. Roguemos al Señor.
  3. Por los niños y jóvenes que van terminando el curso, para que quieran ser muy alegres en las vacaciones pero no se olviden de Jesús y de ayudar a los demás. Roguemos al Señor.
  4. Por nuestros padres y amigos, por los enfermos que conocemos y por todos los que sufren por algún motivo. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “Jesús, ven tú”.

1. Pan y vino son tu rostro que hoy volvemos a tocar,
tu mirada que curaba de nuevo nos sanará.
No merezco que tú vengas a mi pobreza tocar,
mas yo quiero que en mi vida, Jesús tú puedas estar.

Jesús, ven tú, entra en mi casa de nuevo, Jesús,
ven tú, para encender nuestro fuego, Jesús, Jesús.

2. Es tu vino nuestra sangre que no nos deja morir,
pan y vida para todos, rotos para compartir.
Te compartes con nosotros en la pobreza de un pan,
cambiaremos nuestro mundo para que puedas llegar.

3. Como un ciego yo me atrevo a acercarme un poco a ti,
tú conoces mis traiciones las veces que te perdí.
Mas tu sabes que te quiero y que si vienes, Jesús,
todo es fiesta, todo es vida, porque me has salvado tú.

11. PARA LA VIDA

(Ahora se podría salir fuera de la iglesia y soltar los globos de colores. Señal de alegría al concluir el curso y ser de la familia de Jesús, o repartir caramelos)

Iñaki Lete, sdb

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