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Archive for 19/06/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.

Salmo 124 – EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130 – COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE   Rm 12, 9-12

Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

PRECES

Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.

En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y obrar.

Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.

Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Martes, 19 Junio, 2018

Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 5,43-48

«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

3) REFLEXIÓN

• En el evangelio de hoy llegamos a la cima de la Montaña de las Bienaventuranzas, donde Jesús proclamó la Ley del Reino de Dios, cuyo ideal se resume en esta frase lapidaria: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial” (Mt 5,48). ¡Jesús estaba corrigiendo la Ley de Dios! Cinco veces de seguido había afirmado: “¡Se os dijo, pero yo os digo!” (Mt 5,21.27,31.33.38). Es una señal de mucho valor de su parte corregir, públicamente, ante toda la gente reunida, el tesoro más sagrado de la gente, la raíz de su identidad, que era la Ley de Dios. Jesús quiere comunicar una nueva mirada para entender y practicar la Ley de Dios. La llave para poder tener esta nueva mirada es la afirmación: Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Nunca nadie podrá llegar a decir: “¡Hoy fui perfecto como el Padre celestial es perfecto!” Estaremos siempre por debajo de la medida que Jesús nos ha puesto delante. ¿Por qué él nos puso delante un ideal que para nosotros los mortales es imposible alcanzar?

• Mateo 5,43-45: Oísteis que se os digo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. En esta frase Jesús explicita la mentalidad con la cual los escriba explicaban la ley; mentalidad que nacía de las divisiones entre judíos y no judíos, entre prójimo y no prójimo, entre santo y pecador, entre puro e impuro, etc. Jesús manda subvertir este pretendido orden nacido de divisiones interesadas. Manda superar las divisiones. “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?” .Aquí sacamos de la fuente, de donde brota la novedad del Reino. Esta fuente es Dios mismo, reconocido como Padre, que hace nacer el sol sobre malos y buenos. Jesús manda que imitemos a este Dios: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (5,48). Es imitando a este Dios que creamos una sociedad justa, radicalmente nueva:

• Mateo 5,46-48: Ser perfecto como el Padre celestial es perfecto. Todo se resume en imitar a Dios: ” Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” (Mt 5,43-48). El amor es el principio y el fin de todo. No hay mayor amor que dar la vida para los hermanos (Jn 15,13). Jesús imitó al Padre y reveló su amor. Cada gesto, cada palabra de Jesús, desde el nacimiento hasta la hora de morir en la cruz, era una expresión de este amor creador que no depende del presente que recibe, ni discrimina al otro por motivo de raza, sexo, religión o clase social, sino que nace de un querer al otro, gratuitamente. Fue un creciendo continuo desde el nacimiento hasta la muerte en Cruz.

• La manifestación plena del amor creador en Jesús. Fue cuando en la Cruz ofreció el perdón al soldado que lo torturaba y lo mataba. El soldado, empleado del imperio, tomó el pulso de Jesús y lo apoyó sobre el brazo de la cruz, luego colocó un clavo y empezó a dar golpes. Varios martillazos. La sangre corría. El cuerpo de Jesús se contorcía por el dolor. El soldado, mercenario ignorante, ajeno a lo que estaba haciendo y a lo que estaba ocurriendo a su alrededor, seguía dando golpes como si fuera un clavo en la pared de la casa para colgar un cuadro. En este momento Jesús dirige al Padre esta oración: “Padre, ¡perdona¡ ¡No saben lo que hacen!” (Lc 23,34). Por más que los hombres quisieran la falta de humanidad no consiguió apagar en Jesús la humanidad. Ellos lo prenderán, lo insultarán, escupirán en el rostro, le darán trotazos, harán de él un rey payaso con la corona de espinas en la cabeza, le flagelarán, le torturarán, le harán andar por las calles como un criminal, tiene que escuchar los insultos de las autoridades religiosas, en el calvario lo dejarán totalmente desnudo a la vista de todos y de todas. Pero el veneno de la falta de humanidad no consiguió alcanzar la fuente de la humanidad, que brotaba desde dentro de Jesús. El agua que brotaba desde dentro era más fuerte que el veneno que venía de fuera, queriendo de nuevo contaminarlo todo. Mirando aquel soldado ignorante y bruto, Jesús tuvo pena del muchacho y rezó por él y por todos: “¡Padre, perdona!” y hasta consigue una disculpa: “Son ignorantes. ¡No saben lo que están haciendo!” Ante el Padre, Jesús se hizo solidario de los que lo torturaban y maltrataban. Era como el hermano que va con sus hermanos asesinos ante el juez y él, víctima de sus propios hermanos, dice al juez: “Son mis hermanos, sabe. Son ignorantes. ¡Pero mejorarán! ” Era como si Jesús estuviera con miedo que la mínima rabia contra el muchacho pudiera apagar en él el pequeño resto de humanidad que aún llevaba dentro. Este gesto increíble de humanidad y de fe en la posibilidad de recuperación de aquel soldado fue la mayor revelación del amor de Dios. Jesús puede morir: “¡Está todo consumado!” E inclinando la cabeza, entrega el espíritu (Jn 19,30). Realizó la profecía del Siervo sufriente (Is 53).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• ¿Cuál es la motivación más profunda del esfuerzo que haces para observar la Ley de Dios: merecer la salvación o agradecer la bondad inmensa de Dios que te ha creado, te mantiene en vida y te salva?

• ¿Cómo entiendes la frase: “ser perfecto como el Padre celestial es perfecto?”

5) ORACIÓN FINAL

Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
purifícame de mi pecado. (Sal 51,3-4)

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Vinicio Buitrago

Cada vez son menos fuertes las voces que afirman que las tareas domésticas son cosas de mujeres. Los supuestos de que parten han invocado la división sexual del trabajo, un argumento antropológico según el cual en la era de las cavernas los hombres salían a cazar y las mujeres quedaban en la manada al cuidado de los hijos y las hijas –entonces comunes– y de la preparación de los alimentos. Según este argumento, la división sexual del trabajo responde a una conveniencia, y no se trataría de algo intrínseco a la naturaleza de hombres y mujeres.

Desde la psicología se naturalizó dicha división sexual del trabajo. Se planteó que los hombres tenemos más predisposición a la exploración del entorno, relacionado con un mayor desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro. Por su parte las mujeres –como el extremo opuesto de los hombres, lo cual también es cuestionable– tendrían más desarrollado el hemisferio derecho, lo que las dotaría de mayores capacidades para la comunicación, y por tanto para la interacción empática con otras personas. Además, las mujeres desarrollarían durante el embarazo un instinto maternal, lo que las colocaría en una situación de idoneidad absoluta para el cuidado de las niñas y los niños. Siguiendo el hilo de esos argumentos, los hombres, al no disponer de tal instinto maternal, no serían aptos para el cuidado de esos niños y niñas. Es necesario aclarar que la falacia de estos planteamientos quedó establecida desde hace más de 30 años en la psicología actual.

Pese a la superación de estos prejuicios pseudo-científicos, argumentos como éstos se siguen explotando desde el ámbito religioso como una manera de mostrar evidencia científica del designio divino de la división sexual del trabajo, que habría quedado establecida en el momento en que Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén: «Con trabajo sacarás de la tierra tu alimento» (Gen 3,17). A la mujer le anuncia la multiplicación de los dolores de parto; ni una palabra sobre el trabajo: éste es pues algo que corresponde a Adán, y por extensión a los hombres.

Sin embargo, la realidad ha sido que en todas las épocas las mujeres también han sacado el alimento con trabajo, aun cuando ellas no siempre lo tengan claro y no siempre lo reporten. Véase por ejemplo el caso del campo nicaragüense, en el que, cuando los técnicos preguntan quién trabaja la tierra, las mujeres responden que sus maridos. No toman en cuenta que en gran medida ellas atienden el huerto, que también genera ingreso económico. Tampoco los técnicos reflejan el trabajo de las mujeres en las estadísticas sobre el trabajo en el campo; esto que podemos observar de primera mano en nuestro país, ha quedado documentado por Marilyn Waring desde 1988 en la realidad de las mujeres de un entorno tan lejano como Nueva Zelanda.

En la sociedad industrial, en la que se ha consolidado la división sexual del trabajo en el imaginario social, también ha quedado probada la falacia de la incapacidad –o menor rendimiento– de las mujeres en los trabajos de hombres: cada vez que ha habido guerras, las mujeres han echado a andar las fábricas.

Estos trabajos de hombre no sólo son reflejo de una división arbitraria de funciones entre hombres y mujeres en los planos público y del hogar, sino que están marcados jerárquicamente, estando el trabajo del hombre en el polo social y económicamente reconocido. Las estadísticas económicas mundiales se siguen calculando sobre la base del trabajo que se realiza fuera del hogar, no asignando ningún valor al trabajo reproductivo (el doméstico y el de cuidados).

Después de la segunda guerra mundial, estando los hombres de vuelta del frente de batalla, el sistema intentó hacer retornar a las mujeres al hogar, pero ya fue imposible. Desde entonces al presente, las mujeres cada vez se han incorporado más al empleo, ese trabajo que se realiza fuera del hogar y que históricamente ha sido asignado a los hombres. Las razones son obvias: implica un salario, vacaciones pagadas, horarios reglamentados, seguro social y jubilación, entre otras importantes prestaciones, todo lo cual fortalece la autonomía de quien tiene acceso a él. Sin embargo no han sido relevadas del trabajo doméstico y de cuidados. En ese escenario las mujeres realizan doble jornada, o triple si se agrega el trabajo comunitario (cf. Caroline Moser en Mendoza, R. El género y los enfoques de desarrollo).

Los hombres no se han involucrado mayormente en el trabajo reproductivo. También aquí hay razones obvias: el trabajo doméstico no es fuente de prestigio ni de ningún tipo de poder, más que el de hacerse necesario para la sobrevivencia de otras personas.

La doble jornada y el no involucramiento de los hombres en las tareas reproductivas ha tenido un doble impacto en las mujeres. El no poder desvincularse del trabajo reproductivo –por la creencia ancestral de que es connatural a ellas–, les resta tiempo para sí mismas, que podrían utilizar para capacitarse y actualizarse profesionalmente. Muchas mujeres lo hacen, pero para ello deben invertir mucho más tiempo que los hombres. Asimismo, la doble jornada y la falta de apoyo de los hombres en el ámbito doméstico, lleva a las mujeres a aceptar, cuando no a buscar deliberadamente, trabajos a tiempo parcial y precarizados, lo que se refleja en un menor salario nominal, menores prestaciones sociales y menores posibilidades de alcanzar puestos de dirección, todo lo cual son derechos legítimos de todo trabajador/a.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2015, a nivel mundial, la posibilidad de que las mujeres participen en el mercado laboral sigue siendo 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres. La tasa mundial de desempleo de las mujeres es el 6.2% (un punto porcentual más alto que en los hombres). El 40% del trabajo que realizan las mujeres no aporta al seguro social, lo cual indica el alto porcentaje de informalidad de su trabajo.

Siempre siguiendo datos de la OIT, a nivel mun- dial las mujeres dedican 2 veces más tiempo que los hombres al trabajo reproductivo: las mujeres casi 5 horas por día, en tanto que los hombres 1 hora y media, para una brecha promedio de 3 horas y 45 minutos, brecha que crece en países en desarrollo, como América Latina. Un efecto inmediato de la cantidad de tiempo que hombres y mujeres dedican al trabajo reproductivo es el tiempo disponible para realizar trabajo remunerado: en los países en desarrollo las mujeres dedican a éste 5 horas y media y los hombres 7 horas. Es decir que en promedio los hombres dedican una jornada laboral estándar al empleo, mientras que las mujeres, en promedio, disponen del tiempo de un empleo a medio tiempo. No está de más insistir en que hablamos de promedios, pues hay variaciones de país a país, del campo a la ciudad y entre grupos étnicos, por citar sólo unos ejemplos de ejes de privilegio y discriminación.

En relación a 1995 ha habido una reducción de la brecha del tiempo que hombres y mujeres dedican al trabajo reproductivo, más concretamente en lo concerniente a la realización de tareas domésticas (lavar, cocinar…), no así en el caso del tiempo dedicado al cuidado de hijos/as, realizado casi exclusivamente por las mujeres.

Los hombres que hemos iniciado procesos de cuestionamiento de nuestras masculinidades hemos tenido en la división sexual del trabajo un punto de reflexión muy importante y un aspecto en el cual comprometernos. Veo dos niveles en nuestra incorporación a las tareas domésticas y de cuidado. En primer lugar, es un asunto de justicia social: si las mujeres realizan trabajo remunerado y reproductivo, es justo que los hombres también estemos en los dos tipos de trabajo. Más aun, cuando no hay argumento científico que justifique que los hombres no podamos realizar tareas domésticas ni de cuidados.

También veo otro nivel o perspectiva, aunque menos evidente: revalorizar el trabajo doméstico y de cuidados es importante para el crecimiento personal –de hombres y mujeres–: cuando desarrollamos la habilidad de realizar tareas domésticas crecemos en autonomía; cuando desarrollamos la habilidad de cuidar de otras personas desarrollamos la empatía y el sentido de solidaridad.

En el caso concreto de los hombres, creo que nosotros ganamos al incorporar en el conjunto de nuestras destrezas aquellas que tienen que ver con el ámbito reproductivo, y con ello, los valores que el sistema ha asignado a lo femenino: la capacidad de amar, la empatía, etc. Esto, que sucede en el plano personal, puede tener efectos en el ámbito más global contribuyendo a una cultura de paz.

Como hombre creo que es importante tener en cuenta esta dimensión de recuperación de lo femenino –un valor en nuestras vidas–, y también su dimensión de justicia, no como «una ayuda», sino por corresponsabilidad.

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LA LANZADA

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Lanzada contra el Corazón de Cristo es el desconocimiento que reina de la vida y doctrina de Jesús, incluso por parte de muchos cristianos, que lo son solamente de nombre, pero no en realidad.

 

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

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89. La Iglesia católica en Oriente Medio trabaja desde hace mucho tiempo a través de una red de instituciones educativas, sociales y caritativas. Hace suya la exhortación de Jesús: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Acompaña el anuncio del evangelio con obras de caridad, de acuerdo con la naturaleza misma de la caridad cristiana, respondiendo a las necesidades inmediatas de todos, cualquiera que sea su religión, independientemente de partidos e ideologías, con la única finalidad de vivir en la tierra el amor de Dios por los seres humanos[82]. A través del testimonio de la caridad, la Iglesia aporta su contribución a la vida de la sociedad y desea contribuir a la paz que la región necesita.


[82] Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 31: AAS 98 (2006), 243-245.

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Domingo XII del Tiempo Ordinario

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Entrada: LLEGARÁ LA LIBERTAD – J.A. Espinosa
Vamos cantando al Señor – J.A. Espinosa

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD – José Antonio Espinosa

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO – Fernando Leiva

Del salmo 138: TE DOY GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ME HAS FORMADO MARAVILLOSAMENTE – David D’León

Aclamación: ALELUYA – Cesareo Gabaráin

Ofrendas: ESTE PAN Y VINO, SEÑOR – Carmelo Erdozáin

Himno: SANTO, SANTO, SANTO (13) – Alberto Taulé

Paz: CORDERO DE DIOS – Roberto René Hernández Bautista

Comunión: NO PODEMOS CAMINAR – Juan Antonio Espinosa
Dios nos da su pan – Carmelo Erdozáin

Meditación: JUAN EL BAUTISTA – Fernando Lino Colón
El profeta – Gilmer Torres

Salida: MADRE DE AMÉRICA LATINA – Cardenal Eduardo Pironio
La primera que comulgó – Toca de Assis

Letras y partituras de los cantos

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