Vísperas – Miércoles XI de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SEÑOR, TÚ ERES MI PAZ Y MI CONSUELO.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Salmo 125 – DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Ant 2. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Salmo 126 – EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   Ef 3, 20-21

A aquel que tiene sumo poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o pensamos, con la energía que obra en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo supremo de su pueblo, diciendo:

Que tu pueblo, Señor, te alabe.

Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la salvación;
haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
y vivan unidos por la caridad.

Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus propias manos:
acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.

Acuérdate también de todos los que viven entregados al servicio de los demás;
que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
y líbralos del poder del Maligno.

Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 20 de junio

Lectio: Miércoles, 20 Junio, 2018

Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 6,1-6.16-18

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

3) REFLEXIÓN

• El evangelio de hoy da continuidad a la meditación sobre el Sermón del Monte. En los días anteriores hemos reflexionado sobre el mensaje del capítulo 5 del evangelio de Mateo. En el Evangelio de hoy y en los días siguientes vamos a meditar el mensaje del capítulo 6 del mismo evangelio. La secuencia de los capítulos 5 y 6 puede ayudar en su comprensión. Los pasajes en itálico indican el texto del evangelio de hoy. He aquí el esquema:

Mateo 5,1-12: Las bienaventuranzas: solemne apertura de la nueva Ley.
Mateo 5,13-16: La nueva presencia en el mundo: Sal de la tierra y luz del mundo.
Mateo 5,17-19: La nueva práctica de la justicia: relación con la antigua ley.
Mateo 5, 20-48: La nueva práctica de la justicia: observando la nueva Ley.
Mateo 6,1-4: La nueva práctica de las obras de piedad: la limosna.
Mateo 6,5-15: La nueva práctica de las obras de piedad: la oración.
Mateo 6,16-18: La nueva práctica de las obras de piedad: el ayuno.
Mateo 6,19-21: La nueva relación con los bienes materiales: no acumular.
Mateo 6,22-23: Nueva relación con los bienes materiales: visión correcta.
Mateo 6,24: Nueva relación con los bienes materiales: Dios o el dinero.
Mateo 6,25-34: Nueva relación con los bienes materiales: abandono en la Providencia.

• El evangelio de hoy trata de tres asuntos: la limosna (6,1-4), la oración (6,5-6) y el ayuno (6,16-18). Son las tres obras de piedad de los judíos.

• Mateo 6,1: No practicar el bien para ser vistos por los otros. Jesús critica los que practican las buenas obras sólo para ser vistos por los hombres (Mt 6,1). Jesús pide apoyar la seguridad interior en aquello que hacemos por Dios. En los consejos que él da transpare un nuevo tipo de relación con Dios: “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará» (Mt 6,4). “Antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan” (Mt 6,8). “Si perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre celestial los perdonará” (Mt 6,14). Es un nuevo camino que aquí se abre de acceso al corazón de Dios Padre. Jesús no permite que la práctica de la justicia y de la piedad se use como medio de auto-promoción ante Dios y la comunidad (Mt 6,2.5.16).

• Mateo 6,,2-4: Como practicar la limosna. Dar la limosna es una manera de realizar el compartir tan recomendado por los primeros cristianos (Hec 2,44-45; 4,32-35). La persona que practica la limosna y el compartir para promoverse a sí mismo ante los demás merece la exclusión de la comunidad, como fue el caso de Ananías y Safira (At 5,1-11). Hoy, tanto en la sociedad como en la Iglesia, hay personas que hacen gran publicidad del bien que hacen a los demás. Jesús pide el contrario: hacer el bien de forma tal que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha. Es el total desapego y la entrega total en la gratuidad del amor que cree en Dios Padre y lo imita en todo lo que hace.

• Mateo 6,5-6: Como practicar la oración. La oración coloca a la persona en relación directa con Dios. Algunos fariseos transformaban la oración en una ocasión para aparecer y exhibirse ante los demás. En aquel tiempo, cuando tocaba la trompeta en los tres momentos de la oración: mañana, mediodía y tarde, ellos debían pararse en el lugar donde estaban para hacer sus oraciones. Había gente que procuraba estar en las esquinas en lugares públicos, para que todos pudiesen ver cómo rezaban. Ahora bien, una actitud así, pervierte nuestra relación con Dios. Es falsa y sin sentido. Por esto, Jesús dice que es mejor encerrarse en un cuarto y rezar en secreto, preservando la autenticidad de la relación. Dios te ve también el lo secreto y él te escucha siempre. Se trata de la oración personal, no de la oración comunitaria.

• Mateo 6,16-18: Como practicar el ayuno. En aquel tiempo la práctica del ayuno iba acompañada de algunos gestos exteriores bien visibles: no lavarse la cara ni peinarse, usar ropa de color oscuro. Era la señal visible del ayuno. Jesús critica esta manera de actuar y manda hacer lo contrario, para que nadie consigua percibir que estás ayunando: báñate, usa perfume, péinate bien el pelo. Y así el Padre que ve en lo secreto recompensará.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Cuando rezas, ¿cómo vives tu relación con Dios?

• ¿Cómo vives tu relación con los demás en la familia y en la comunidad?

5) ORACIÓN FINAL

¡Qué grande es tu bondad, Yahvé!
La reservas para tus adeptos,
se la das a los que a ti se acogen
a la vista de todos los hombres. (Sal 31,20)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 4, 21-24

21Y les decía: “¿Acaso la lámparaviene para ser colocada bajo un celemín o debajo de la cama? ¿No [viene] para ser puesta sobre el lampadario? 22Porque nada hay oculto, sino para que sea manifestado; nada se ha hecho secreto, sino para que vaya a su manifestación. 23¡Si alguno tiene oídos para escuchar, que escuche!”.

24Y les decía: “Mirad lo que escucháis, con la medida con que midáis se os medirá a vosotros, y se os añadirá a vosotros. 25Porque al que tiene le será dado, y al que no tiene le será quitado también lo que tiene”.

 

<

p style=»text-align:justify;»>• 4,21-23: La parábola del sembrador y su interpretación han presentado el reino de Dios como una realidad escondida: el buen suelo, es decir, los que escuchan con atención la palabra de Dios, son aquellos que dan testimonio de la llegada de la nueva edad; el suelo improductivo, es decir, los oyentes que no aceptan la palabra, constituye una prueba de la permanencia de la edad antigua. Sin embargo, el comienzo del pasaje afirma con gran fuerza que este misterioso ocultamiento del reino de Dios no durará para siempre. Si la acción oculta de Dios es su modo de actuar en el presente, Dios manifestará pronto su poder de un modo abierto. Hay también una conexión histórico-religiosa entre la interpretación de la parábola del sembrador, con su foco puesto en el destino de «la palabra», y el pasaje actual, con su imagen de la lámpara. De acuerdo con el Salmo 119,105, la palabra de Dios (logos) es «una lámpara (lychnos) para mis pies, una luz para mis pasos». Además, en la iconografía judía antigua, la menorah o lampadario aparece asociada con el «sagrario» de la palabra de Dios, que es la Torá. La asociación entre palabra y lámpara se apoya también en la semejanza de sonidos de las palabras griegas: logos y lychnos. Así, la transición entre la interpretación de la parábola del sembrador y nuestro pasaje resulta natural. La «venida» de la lámpara equivale a la penetración de la semilla de la palabra en las diferentes clases de tierra. 
La lámpara/palabra no viene para quedar escondida para siempre, sino para ser colocada en el lampadario, es decir, para que sea públicamente manifestada (4,21). Pero ¿cómo pudo hablar el pasaje anterior del velamiento deliberado de la verdad, si ahora se dice que la verdad tiene que manifestarse? Jesús responde en 4,22a diciendo que incluso la oscuridad sirve para que la luz sea manifiesta. La idea marcana de ocultar a fin de revelar resulta paradójica, casi tanto como la de hablar a la multitud a fin de que no puedan entender (4,11-12). En el contexto general de Marcos, estas dos ideas paradójicas se encuentran mutuamente relacionadas, y las dos con el motivo del secreto mesiánico. A través de la muerte de Jesús, divinamente querida, que ha sido causada por la ceguera espiritual y por la sordera de los seres humanos, comienza una nueva era de revelación. Tras el viernes santo y el domingo de pascua, la identidad de Jesús como Mesías y como Hijo de Dios, que permaneció escondida ante todos durante el tiempo de su vida terrena, viene a convertirse en tema de la proclamación de la comunidad de 
Marcos. De este modo, en último término la oscuridad de la palabra está al servicio de la revelación, pues conduce a la muerte reveladora de Jesús. Así decimos que lo que estaba escondido lo estaba solo a fin de que pudiera venir a la luz.
Si esta interpretación es correcta, entonces 4,21-22 muestra que el tiempo presente es para Marcos una época de revelación: la lámpara de la palabra de Dios ha venido a la casa (al mundo) y está irradiando su luz en cada oscura hondonada de la tierra. Sin embargo, al mismo tiempo el ocultamiento sigue siendo un factor del tiempo presente. Por eso los lectores de Marcos deben recibir una llamada de atención, y es lógico que la primera sección de nuestro pasaje termine con una exhortación a escuchar (4,23). Aquí, igual que en 4,3.9, el verbo escuchar es un imperativo presente que sugiere la necesidad de un continuo retorno a la palabra divina.

• 4,24-25: Esta llamada a mantenerse en vela es repetida y reforzada por la exhortación que introduce la segunda mitad de este pasaje: «Mirad (prestad atención a) lo que escucháis» (4,24a). Como en 4,3 y en 4,12, el sentido del oído viene reforzado por el de la vista, sugiriendo que lo que aquí se busca es la implicación de toda la persona, con todas sus facultades. Otro aspecto significativo es la llamada a prestar atención a las cosas que se escucha. Porque en un mundo que sigue siendo todavía la casa y reino de Satán (cf. 3,23-26) no todas las voces deben ser oídas (cf. 5,26, donde Jesús ignora lo que se dice sobre la muerte de la hija de Jairo).

Fuera, en el mundo, no se escucha solo la palabra de Dios, sino también una palabra engañosa, satánica, que pretende ser la voz de Dios, capaz de extraviar incluso a los elegidos (cf. 13,5-6.22-23). Escuchar la voz de Satán significa en último término perder la raíz que «uno tiene en sí mismo» (cf. 4,17) y supone morir en un sentido real (cf. 4,15-19). Por el contrario, escuchar la voz de Dios sobre su mundo futuro significa en último término dar fruto, incluso allí donde uno puede perder su propia vida en el proceso (cf. 4,20; 8,35).

Este rasgo queda reforzado por la parábola sobre la medida, en 4,24b, y por la parábola sobre el tener y el no tener, en 4,25. Ambas parábolas emplean pasivos divinos. Este predominio de los pasivos divinos refuerza retóricamente el tema del capítulo de las parábolas: la acción escondida de Dios en el mundo. La primera parábola, el dicho sobre la medida, utiliza una imagen habitual en la literatura antigua para expresar este pensamiento: uno recibirá de nuevo aquello que ha dado a los otros. Nuestro pasaje aplica la metáfora de la medida en un nivel de conocimiento: cada uno comprende las cosas según la medida de su atención. Hay algo deliberadamente paradójico en la aplicación de esta imagen de la medida a la percepción, dado que el medir (con la medida) constituye una acción que se realiza en relación con otros, mientras que Marcos la aplica a la escucha, que es una acción que uno realiza para sí mismo. Según eso, el texto de Marcos parece decir que uno tiene obligación no solo respecto a los demás, sino también respecto a sí mismo, y que esta obligación se expresa haciendo que uno mismo vuelva su atención hacia la palabra de Dios.

La respuesta divina a esa vuelta hacia la palabra de Dios no se expresa en un estricto «esto por aquello», ya que Jesús añade que los oyentes atentos recibirán incluso más de lo que actualmente tienen derecho a recibir: «y se os añadirá más». Esta idea básica se expresa a menudo en la literatura rabínica: si una persona da un pequeño paso hacia Dios, Dios responderá con desbordante generosidad a su movimiento.

Según la visión marcana, la bendición de Dios (que concede una comprensión adicional, mayor) no es exactamente una recompensa por la atención humana. Para alejar este falso concepto, Marcos invoca otra idea proverbial: la observación sarcástica de que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Sin embargo, en el contexto de Marcos, este sarcástico comentario social se convierte en principio de una meditación posterior sobre la extraña forma en que Dios responde a la capacidad o incapacidad humana para escuchar su palabra. En esa línea, según Marcos, aquellos a quienes se les ha concedido entrar en los misterios del reino de Dios recibirán más comprensión; por el contrario, a quienes no se les ha concedido, se les quitará incluso el conocimiento que tienen. Estamos de nuevo ante el mismo dualismo de 4,10-12, similar al de 4,25 incluso estructuralmente. En ambos casos pasamos de una afirmación sobre el grupo de «dentro», al que Dios concede conocimiento, a otra sobre los que forman el grupo de «fuera», a los que Dios quiere cegar y condenar. Este determinismo es de tipo apocalíptico. Refleja el trasfondo apocalíptico de Marcos. En el momento de crisis, cuando el poder del nuevo eón irrumpe en el mundo, Dios ofrece un conocimiento escatológico a aquellos a quienes él ha escogido para recibirlo. Pero el mismo Dios despliega también un juicio escatológico de ceguera sobre aquellos que están predestinados a formar parte de las filas de los enemigos.

De esa manera, después de haber retirado momentáneamente la cortina escatológica en 4,21-22 para permitir una visión del final (un universo lleno de luz), abruptamente Marcos corre de nuevo esa cortina en 4,25. La visión de la revelación final se desvanece y nos encontramos de nuevo ante el cuadro que ha dominado el capítulo de las parábolas, desde su principio hasta 4,20: un mundo que se alza sobre el abismo, un mundo dividido por la desconcertante voluntad de Dios en dos reinos colindantes: el de la luz y el de la oscuridad, la soberanía divina y la demoníaca. Este alejamiento de la visión de la plenitud última, que se había desplegado momentáneamente en 4,21-22, prepara el camino para una discusión ulterior sobre el sentido del ocultamiento y su relación con la revelación, en 4,26-32.

20 de junio – Sagrado Corazón

LA LANZADA

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Lanzada contra el Corazón de Cristo es la condenación eterna de tantos hombres, que no han querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada misericordiosamente para su salvación.

 

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

Ecclesia in Medio Oriente

90. Jesucristo se acerca a los más débiles. La Iglesia, guiada por su ejemplo, trabaja en el servicio de acogida de los niños en las guarderías y orfanatos, en el de los pobres, de las personas discapacitadas, de los enfermos y de toda persona necesitada para que se integre cada vez más en la comunidad humana. La Iglesia cree en la dignidad inalienable de toda persona humana y adora a Dios, creador y padre, sirviendo a sus criaturas tanto en sus necesidades materiales como espirituales. Es por Jesús, Dios y hombre verdadero, por quien la Iglesia realiza su ministerio de consolación que sólo busca reflejar la caridad de Dios por la humanidad. Quisiera manifestar aquí mi admiración y mi agradecimiento a todas las personas que consagran su vida a este noble ideal, y asegurarles la bendición de Dios.

Comentario Natividad de San Juan Bautista

Bendigamos al Señor con Zacarías (Lc 1, 68-69)

«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo;
según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de las manos de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que viene de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».

 

Lc 1, 57-66.80

«57Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. 58Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor había hecho gran misericordia con ella, y se alegraban con ella.

59Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. 60Pero su madre, respondiendo, dijo: “No; sino que será llamado Juan”. 61Y le decían a ella: “No hay nadie en tu parentela que es llamado con ese nombre”. 62Así que preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63Y, pidiendo una tablilla, escribió: “Juan es su nombre”. Y todos quedaron admirados. 64E, inmediatamente, fue abierta su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.

65Y sucedió que sobrevino un miedo sobre todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66y todos los que las oían las ponían en su corazón, diciendo: “Pues ¿qué será este niño?”.Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

— — —
80Y el niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y estaba en los desiertos hasta el día de su manifestación ante Israel».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Al coincidir el domingo con la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista-Precursor, dejamos el evangelio de Marcos para leer este precioso relato del evangelio de Lucas. El tercer evangelio presentaen paralelo a Juan y Jesús, de modo que así destaca el papel dePrecursor (más que de “Bautista”) de Juan respecto a Jesús. Así, elevangelio comienza con el anuncio del nacimiento de Juan (Lc 1,5- 25), al que sigue la anunciación de Jesús (1,26-38). Después nos narra la visitación de María a Isabel (encuentro de las dos gestantes)(Lc 1,39-56). Vuelve el paralelo en los dos nacimientos y acontecimientos posteriores, primero el de Juan (Lc 1,57-79), luego el de Jesús (Lc 2,1-38). Y todavía hay un tercer paralelo en señalar la vida oculta de ambos, de Juan (Lc 1,80) y de Jesús (Lc 2,39-40). Estainsistencia en presentar paralelamente a ambos, a Jesús y su precursor, ¿no es una sugerencia impactante para que haya también un paralelo entre Jesús y sus sucesores, nosotros?

 

TEXTO

El texto nos narra tres episodios: el nacimiento de Juan (vv. 57-58); el rifirrafe del nombre en el momento de la circuncisión y el impacto creado por Juan (vv. 59-66); la vida oculta de Juan (v. 80). En medio de los vv. 66 y 80 se encuentra el famoso Benedictus, el cántico de Zacarías, padre de Juan, que presentamos en la Oración. La estructuración del texto nos la facilita la expresión “Y sucedió que” (unelemento narrativo típico de Lucas), que subdivide en dos el episodio central de la circuncisión (vv. 59-64 y vv. 65-66). Un aspecto llamativo: el paso de la alegría (v. 58) a la admiración (v. 63) y el temor (v. 65): expresión de que una alegría natural por el nacimiento de un niño, pasa a sobrecoger por unos acontecimientos que denotan la intervención de Dios. Una insistencia: la cuestión del nombre del niño y cómo será llamado.

 

ELEMENTOS INTERESANTES

• El juego de los nombres: Zacarías (“Dios recuerda”) y Juan (“Dios es misericordia”). El niño será llamado “Dios es misericordia”, porquecon él comienza la etapa decisiva de la historia de la salvación: las promesas de Dios se están cumpliendo en él, que será el Precursor deJesús (“Dios salva”). En nuestro anuncio de Jesús también tiene que manifestarse, ante todo, que “Dios es misericordia”. ¿Qué “nombre”merecería nuestro anuncio del evangelio?

• Juan es el protagonista; aparece en cada parte del texto: “hijo” (v. 57); “niño” (vv. 59.66.80). En todo, Juan es Precursor de Jesús. Es un “tipo” o “modelo” de la Iglesia y de cada creyente, para anunciar al Salvador, para prepararle el camino. Para eso hay que “crecer” y “fortalecerse en el espíritu”: ¿Sentimos que crecemos y nos fortalecemos en nuestra vida cristiana y en los compromisos que de ella se derivan?

• La mujer, la madre del niño, Isabel, se opone a una tradición ancestral y la cambia. No le hacen caso en primera instancia, pero Zacarías confirmará su decisión. ¿Qué nos sugiere este hecho? ¿Esatendida la voz de “la mujer” en nuestros ambientes?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Natividad de San Juan Bautista

Solemnidad de Natividad de San Juan Bautista
24 de Junio 2018

Isaías 49, 1-6; Salmo 138; Hechos 13, 22-26 ; Lucas 1, 57-66. 80

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: «No. Su nombre será Juan». Ellos le decían: «Pero si ninguno de tus parientes se llama así». Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios. Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: «¿Qué va a ser de este niño?» Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él. El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

 

Reflexión

Hablen de quienes son los personajes del evangelio. ¿Por qué les pusieron el nombre que llevan? ¿Por qué son importantes los nombres de cada uno? ¿Por qué Dios le cambia los nombres a las personas en la biblia? Hable sobre como Juan tenía una misión, ya antes de nacer. ¿Cómo se preparó para esa misión? ¿Qué hacía Juan cuando cumplía su misión?

 

Actividad

Representen la escena de Juan anunciando la venida del Mesías. El pedía que dejaran de desobedecer a Dios, se confesaran y se bautizaran.

Pregunten a los niños que tienen que cambiar para mejor cumplir su misión de seguir a Jesús. Escriban, cosas que pueden cambiar/hacer para mejor seguir a Jesús.

 

Oración

Gracias Padre Dios por la familia que me has dado para nacer y el nombre con que me bautizaron. Jesús ayúdame a crecer y hacerme fuerte espiritualmente como Juan, para entender la misión que debo hacer cada día para seguirte. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Natividad de San Juan Bautista

Juan Bautista, era el primo de Jesús, el hijo de Isabel y Zacarías. El ángel Gabriel, cuando anunció a María el nacimiento de Jesús, también le dijo que su prima Isabel estaba embarazada (cf. Lc 1,36) y María partió prontamente a visitar a Isabel, para ayudarla con el embarazo y el parto. Juan conoció a Jesús cuando cada uno estaba en la panza de su respectiva mamá, ya que, cuando María entró en la casa de Isabel, el niño que estaba en su vientre saltó de alegría.

Juan, desde su concepción, fue un motivo de alegría para todos. El Señor lo eligió para ser el profeta del Altísimo, para ir delante del Señor preparando sus caminos y dando testimonio de salvación (cf. Lc 1,76).

Cuando creció, Juan se fue al desierto para entregar su vida a Dios: vivía entre las arenas y las rocas, se vestía con piel de camello y con un cinturón de cuero, se alimentaba de langostas y de miel silvestre.

Era sincero y valiente y, cuando predicaba, invitaba a todos a convertirse y los bautizaba en las aguas del río Jordán, por eso era llamado «el Bautista».

Es el último de los profetas y el más grande de todos.

Tenía muchos seguidores, y todos los que lo escuchaban, quedaban conmovidos por la verdad de sus palabras.

Después de bautizar a Jesús, fue encarcelado por el rey Herodes, quien lo mandó decapitar. Juan Bautista conoció el martirio por anunciar la verdad y denunciar el pecado. Juan el Bautista vivió plenamente como amigo de Dios en el silencio y en el servicio, en la entrega y en la esperanza, en el amor y el anuncio. Jesús mismo nos dijo: «Les aseguro que no hay ningún hombre más grande que Juan y, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él». (cf. Lc 7,28).

¡Ojalá que la luz de Jesús brille en nosotros con el mismo resplandor que brilló en Juan el Bautista, el Precursor!

Actividad

1.- Investigamos en el Evangelio (Lc 3, 1-17) y descubrimos lo que Juan enseñaba a todas las personas que llegaban hasta el río Jordán para preguntarle: ¿Qué debemos hacer?

2.- Miro mi corazón y pienso:

— ¿Qué me diría Juan hoy a mí si yo le preguntará qué tengo que hacer para ser un buen amigo de Jesús?

3.- Escribo una carta a Juan el Bautista en la cual le pido algo especial para cada uno de mis familiares y amigos

Comentario al evangelio – 20 de junio

Los hombres y las apariencias. Los hombres y la imagen que damos ante los demás. Para algunos el cuidado de esa imagen es el trabajo más importante de su vida. Y el que pensarán los demás la mayor preocupación. Tanto que a veces lo más importante no es lo que hagamos o no hagamos sino que los demás lo vean o no lo vean. Y esto, claro está es extensible a hombres y mujeres. No vaya a ser que alguien piense que sólo estoy hablando del sexo masculino. 

Hace mucho años, en mis primeros tiempos de sacerdote, vino una señora a hablar conmigo. Estaba triste y amargada. Resulta que junto con otros matrimonios formaban un grupo de amigos. Y resulta que ella estaba teniendo una “aventura” que otro, que era del grupo pero que casualmente no era su marido. La señora venía a hablar conmigo triste. Pero no por haber tenido esa “aventura” que podía llevar a destrozar la familia del otro y su propia familia. No. Nada de eso. Su tristeza provenía del hecho de que, parece ser, algunos de los otros se habían enterado de la historia y se la estaban cotilleando unos a otros. Más o menos, venía a quejarse de lo malos que eran aquellos que estaban aireando su “aventura”. 

Esto que me sucedió con aquella señora, lo he ido viendo muchas veces a lo largo de mi vida. Mucha gente que se preocupa no con haber metido la pata o hecho algo que no debían hacer sino por el hecho de que se llegue a saber. Porque, claro, eso afecta a su imagen pública. ¿Qué van a pensar los demás?

Una vez más, Jesús nos hace una llamada al realismo. Nos invita a dejar de lado la imagen, la apariencia, y a centrarnos en la realidad. Lo importante no es que nos vean orando sino que recemos de verdad. Lo importante no es que nos vean ayudando a los pobres, sino que dediquemos parte de nuestro tiempo y recursos a ayudarlos, aunque no nos vea nadie hacerlo. Lo importante no es que nos vean ayunando sino ayunar de verdad de las injusticias y de todas las cosas malas que anidan a veces en nuestro corazón. Dicho en palabras más actuales: lo importante no es salir en la foto sino actuar en la realidad. Ser lo que somos independientemente de que nos vean o no nos vean. 

Es cierto que en este mundo a veces parece que sólo existe lo que sale los medios de comunicación, en la prensa, en la televisión. Tenemos que ser capaces de mirar un poco más adentro, un poco más allá, de la fachada. Estoy seguro que nos encontraremos con montones de personas que viven haciendo el bien, entregados al servicio de los más necesitados, sin hacer ruido, sin salir en la prensa, sin salir en la foto. Pero dando el callo. Esos son los que han entendido bien el mensaje de Jesús. ¡Enhorabuena!

Y para nosotros, pues menos preocuparnos de la imagen y las apariencias y más hacer lo que tenemos que hacer. Como nos pide Jesús.

Aristibulo Lorente, cmf