Vísperas – Jueves XI de Tiempo Ordinario

SAN LUIS GONZAGA, religioso. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: FELIZ QUIEN HA ESCUCHADO LA LLAMADA

Feliz quien ha escuchado la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
feliz porque él, con su mirada,
lo eligió como amigo y compañero.

Feliz el que ha abrazado la pobreza
para llenar de Dios su vida toda,
para servirlo a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.

Feliz el mensajero de verdades
que marcha por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Salmo 131 I – PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Ant 2. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE   Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Los buenos verán su rostro.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.

PRECES

Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:

Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.

Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, fuente y origen de todos los dones celestiales, tú que uniste en San Luis Gonzaga una admirable pureza de vida con la práctica de la penitencia, concédenos, por sus méritos e intercesión, que los que no hemos podido imitarlo en la inocencia de su vida lo imitemos en su espíritu de penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 21 de junio

Lectio: Jueves, 21 Junio, 2018

Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 6,7-15
«Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
«Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

3) REFLEXIÓN

• El evangelio de hoy nos presenta la oración del Padre Nuestro, el Salmo que Jesús nos ha dejado. Hay dos redacciones del Padre Nuestro: la de Lucas (Lc 11,1-4) y la de Mateo (Mt 6,7-13). La redacción de Lucas es más breve. Lucas escribe para las comunidades que venían del paganismo. Trata de ayudar a las personas que están iniciando el camino de la oración. En el evangelio de Mateo, el Padre Nuestro está en aquella parte del Sermón del Monte, donde Jesús orienta a los discípulos y a las discípulas en la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El Padre Nuestro forma parte de una catequesis para judíos convertidos. Ellos estaban ya acostumbrados a rezar, pero tenían ciertos vicios que Mateo trata de corregir. En el Padre Nuestro Jesús resume toda su enseñanza en siete preces dirigidas al Padre. En estas sietes peticiones, retoma las promesas del Antiguo Testamento y manda pedir al Padre que Le ayude a realizarlas. Los primeros tres hablan de nuestra relación con Dios. Los otros cuatro tienen que ver con nuestra relación con los demás.

• Mateo 6,7-8: La introducción al Padre nuestro. Jesús critica a las personas para quienes la oración era una repetición de fórmulas mágicas, de palabras fuertes, dirigidas a Dios para obligarlo a responder a sus pedidos y necesidades. Quien reza debe buscar en primer lugar el Reino, mucho más que los intereses personales. La acogida de la oración de parte de Dios no depende de la repetición de las palabras, sino de la bondad de Dios que es Amor y Misericordia. El quiere nuestro bien y conoce nuestras necesidades, antes que recitemos nuestras oraciones.

• Mateo 6,9a: Las primeras palabras: “¡Padre Nuestro, que estás en el cielo!” Abba, Padre, es el nombre que Jesús usa para dirigirse a Dios. Expresa la intimidad que tenía con Dios y manifiesta la nueva relación con Dios que debe caracterizar la vida de la gente en las comunidades cristianas (Gal 4,6; Rom 8,15). Mateo añade al nombre del Padre el adjetivo nuestro y la expresión que estás en el Cielo. La oración verdadera es una relación que nos une al Padre, a los hermanos y a las hermanas y a la naturaleza. La familiaridad con Dios no es intimista, sino que expresa la conciencia de pertenecer a la gran familia humana, de la que participan todas las personas, de todas las razas y credos: Padre Nuestro. Rezar al Padre y entrar en la intimidad con él, es también colocarse en sintonía con los gritos de todos los hermanos y hermanas. Es buscar el Reino de Dios en primer lugar. La experiencia de Dios como Padre es el fundamento de la fraternidad universal.

• Mateo 6,9b-10: Las tres peticiones por la causa de Dios: el Nombre, el Reino, la Voluntad. En la primera parte del Padre-nuestro, pedimos para que se restaure nuestra relación con Dios. Para restaurar la relación con Dios, Jesús pide (a) la santificación del Nombre revelado en el Éxodo en ocasión de la liberación de Egipto; (b) pide la venida del Reino, esperado por la gente tras el fracaso de la monarquía; (c) pide el cumplimiento de la Voluntad de Dios, revelada en la Ley que estaba en el centro de la Alianza. El Nombre, el Reino, la Ley: son los tres ejes sacados del Antiguo Testamento que expresan cómo debe ser la nueva relación con Dios. Las tres peticiones muestran que es preciso vivir en la intimidad con el Padre, haciendo con que su Nombre sea conocido y amado, que su Reino de amor y de comunión se vuelva realidad, y que se haga su Voluntad así en la tierra como en el cielo. En el cielo, el sol y las estrella obedecen a la ley de Dios y crean el orden del universo. La observancia de la ley de Dios «así en la tierra como en el cielo» tiene que ser la fuente y el espejo de armonía y de bienestar en toda la creación. Esta relación renovada con Dios, se vuelve visible en la relación renovada entre nosotros que, a su vez, es objeto de cuatro peticiones más: el pan de cada día, el perdón de las deudas, el no caer en la tentación y la liberación del Mal.

• Mateo 6,11-13: Las cuatro peticiones por la causa de los hermanos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad. En la segunda parte del Padre nuestro, pedimos que sea restaurada y renovada la relación entre las personas. Las cuatro peticiones muestran cómo deben ser transformadas las estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos y las hijas de Dios vivan con igual dignidad. Pan de cada día: La petición del «Pan de cada día» (Mt 6,11) recuerda el maná de cada día en el desierto (Ex 16,1-36). El maná era una “prueba» para ver si la gente era capaz de caminar según la Ley de Señor (Ex 16,4), esto es, si era capaz de acumular comida sólo para un día como señal de fe que la providencia divina pasa por la organización fraterna. Jesús invita a realizar un nuevo éxodo, una nueva convivencia fraterna que garantice el pan para todos. La petición de «perdón por las deudas» (6,12) recuerda el año sabático que obligaba a los acreedores al perdón de las deudas a los hermanos (Dt 15,1-2). El objetivo del año sabático y del año jubilar (Lev 25,1-22) era de deshacer las desigualdades y empezar de nuevo. ¿Cómo rezar hoy: “Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores? Los países ricos, todos ellos cristianos, se enriquecen gracias a la deuda externa de los países pobres. No caer en la Tentación: la petición «no caer en la tentación» (6,13) recuerda los errores cometidos en el desierto, donde el pueblo cayó en la tentación (Ex 18,1-7; Núm 20,1-13; Dt 9,7-29). Es para imitar a Jesús que fue tentado y venció (Mt 4,1-17). En el desierto, la tentación llevaba a la gente a seguir por otros caminos, a volverse atrás, a no asumir el camino de la liberación y a reclamar de Moisés que lo conducía la liberación. Liberación del Mal: el mal es el Maligno, Satanás, que trata de desviar y que, de muchas maneras, trata de llevar a las personas a no seguir el rumbo del Reino, indicado por Jesús. Tentó a Jesús para que abandonara el Proyecto del Padre y fuera el Mesías conforme a las ideas de los fariseos, de los escribas y de otros grupos. El Maligno aleja de Dios y es motivo de escándalo. Entra en Pedro (Mt 16,23) y tienta a Jesús en el desierto. Jesús lo vence (Mt 4,1-11).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Jesús dice «perdona nuestras deudas», pero hoy rezamos «perdona nuestras ofensas» ¿Qué es más fácil: perdonar las ofensas o perdonar las deudas?

• ¿Cómo sueles recitar el Padre Nuestro: mecánicamente o poniendo toda tu vida y tu compromiso en él?

5) ORACIÓN FINAL

Los montes se derriten como cera,
ante el Dueño de toda la tierra;
los cielos proclaman su justicia,
los pueblos todos ven su gloria. (Sal 97,5-6)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

28.- “De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso:

Dios «creó […], de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17, 26-28).”

 

Habíamos comenzado en el inicio de la explicación del Credo hablando de que el hombre tiene deseo de Dios. Este Catecismo recoge por una parte la tradición de la Iglesia, de nuestra fe católica, milenaria, pero al mismo tiempo es un Catecismo de nuestro tiempo que responde a las preguntas y a la sensibilidad del hombre de hoy, y por ello, el Catecismo comienza hablando del deseo que tiene el hombre de Dios, en otros catecismos se hubiese comenzado hablando de los atributos de Dios.

No queremos decir que nosotros por motivo del contexto en el que vivimos dejemos de tener una exposición teocéntrica o cristocéntrica. Este catecismo es cristocéntrico, tiene a Cristo en el centro, pero al mismo tiempo está atento a mostrar como las verdades que la Iglesia explica en la exposición de la Revelación responden a las necesidades del hombre. Con un ojo miramos a Dios y de reojo, a este hombre a quien la Iglesia ha de servir, la Iglesia es servidora de Dios, fiel a su llamada y vocación, y servidora del hombre porque Dios le ha pedido a la Iglesia que sirva al hombre. En ese doble servicio que es uno sólo, en esa doble fidelidad, la Iglesia al comenzar su Catecismo nos recuerda que tenemos un íntimo deseo de Dios.

Esto que vamos a explicar, este credo que vamos a exponer no sólo es verdadero, sino que la Iglesia le está diciendo al hombre y mujer de hoy en día, “Además de ser verdadero, para ti es muy importante para que seas feliz, Dios no sólo existe, sino que responde a tus anhelos más íntimos, no es insignificante para ti”. Alguien podría preguntar “¿Podría haber algo más grave que negar la existencia de Dios?”, pues podría ser más grave decir que Dios existe pero que es insignificante, “Existe Dios ¿Y qué?”, cómo si mi vida no tuviese nada que ver con su existencia, esto es tan grave como el ateísmo. Es uno de los problemas que tenemos hoy en día para evangelizar, nos dirigimos a un hombre que por motivo de estar inmerso en esta cultura intrascendente, no se hace las grandes preguntas por el sentido de la vida, igual tiene ese sentido espiritual como anestesiado, y parece que no se hace las grandes preguntas, parece que este mundo está diseñado de tal manera para que no pensemos, consume y calla, tu vive día a día, saca dinero, pásalo bien, etc. y nadie se hace la pregunta de qué sentido tiene esta vida.

¿Qué ocurre? Que la vida es corta pero lo suficientemente larga para que ese planteamiento de negarse las grandes preguntas tenga crisis, una enfermedad, el fallecimiento de un ser querido, gozos inefables que uno no sabe a quién agradecer… Hay momentos en los que el planteamiento intrascendente de la vida hace aguas y el hombre se hace preguntas, en esos momentos dramáticos, a veces ha de ocurrir algo dramático para que nos cuestionemos algo en esta vida. Aunque no siempre es por algo dramático, recuerdo haber escuchado a un importante filósofo hablando de la “neurosis de la almohada del domingo” refiriéndose a gente que vive y trabaja entre semana con la única ilusión de que llegue el fin de semana cada vez más largo, intentando que el sentido de la vida sea la juerga y luego resulta que llega el fin de semana y pasa más rápido de lo que uno hubiese supuesto y en él también hay grandes disgustos, constatación de mi propia debilidad y del egoísmo de los demás, llega el domingo por la noche y hay que empezar el lunes a trabajar y a estudiar y llega la “neurosis de la almohada del domingo” y uno se plantea ¿Esto va a ser toda mi vida así, un eterno retorno, vivir amargado de lunes a viernes para ver si después disfruto algo y luego se me escapa el disfrute como el agua que se escurre por los dedos de la mano y no puedes detenerla, será mi vida como un querer y no poder?

En ese momento se percibe como un vacío existencial muy fuerte, es un momento de constatación de que nosotros hemos sido creados para el infinito y pretender saciar nuestro deseo de felicidad con la juerga del viernes o sábado por la noche es imposible, porque hemos sido creados para el infinito, para la eternidad. Esta es la afirmación primera de la que partimos, el hombre es un ser religioso por naturaleza, y claro, una gran tentación puede ser, el hombre medieval era un ser religioso pero el hombre moderno no, en esta postmodernidad en el que único dogma es la ciencia no es religioso. ¿Eso es así? Aparentemente sí, si uno hace una lectura juzgando las apariencias, pero claro, si profundizas más y conoces al hombre en su interioridad y no en sus apariencias y te das cuenta de que las cosas son distintas, el hombre actual sigue siendo religioso.

Para poder hacer esta afirmación hay que conocer el hombre por dentro y hay que constatar que hay una falsa imagen que nosotros mismos proyectamos hacia el exterior, que responde a los estereotipos pero que aquí se dice que tiene que ser de una determinada manera, tiene que ser un triunfados, y así aparecemos. Muchas veces nuestra imagen hacia el exterior responde a lo que la cultura exige de nosotros para considerarnos políticamente correctos o triunfadores y, sin embargo, ese no es el hombre real, el hombre real se descubre en las crisis que se producen en nosotros por las situaciones límite o en los momentos en los que nos topamos con nuestra realidad.

El hombre pues, sigue siendo un hombre religioso, y Dios no sólo existe, sino que es el sentido de nuestra vida. Si no tenemos esto claro, no nos atreveríamos a predicar, a mí no me hables de algo que no me interesa. Nos atrevemos a predicarle a todo el mundo “Id por todo el mundo a anunciar el Evangelio”, porque estamos plenamente convencidos de que Cristo es lo que el hombre necesita para ser feliz. La predicación de la Iglesia tiene su razón de ser porque es el encuentro entre el deseo que Dios tiene de nosotros, porque Dios tiene sed de nosotros, sed de nuestra entrega y, por otra parte, nosotros tenemos sed de Dios, tenemos sed de felicidad, sed de infinito, hemos sido creados para Dios, el hombre tiene sed de Dios incluso aunque no se dé cuenta.

Eso lo dice San Agustín en el libro de las confesiones “Yo me he dado cuenta de que buscaba a Dios desde el principio, aunque no lo supiese, aun cuando estaba robando una manzana, detrás de ese robar la manzana, en esa búsqueda que yo tenía de esa satisfacción, o de un liderazgo ante mis compañeros de ser un líder de saltar la tapia y robar una manzana, detrás de esos errores que yo he cometido en mi vida, en el fondo se escondía un deseo de Dios, lo que pasa es que me equivocaba pro dónde lo buscaba, lo buscaba movido por mi pecado, pero el motor era mi deseo de felicidad, detrás de esa inquietud estaba mi sed de felicidad, de infinito, mi sed de Dios”. Esta pequeña introducción quiere encuadrar el momento en el que estamos en esta introducción del Catecismo.

El hecho de que el hombre es un ser religioso, a diferencia de los animales, lo podemos constatar por toda la historia de las religiones y la historia de las culturas, es impresionante observar como tenemos los estudios arqueológicos claras constataciones de religiosidad en el año 50.000 A.C, el hombre tenía manifestaciones religiosas, incluso había una simbología sacra y se descubren verdaderos santuarios rupestres, el hombre primitivo trasciende el sentido de lo útil y de la realidad cotidiana, digamos los fenómenos de la religión suelen decir que esto es una ruptura de nivel, que quiere decir que el hombre primitivo no sólo se dedica a hacer lo que por instinto necesita, para subsistir tiene que luchar, para comer tiene que comer animales, tiene un instinto de supervivencia, se aparea, etc., esto se puede explicar instintivamente. Lo que no se puede explicar instintivamente es que enterrase a sus muertos mirando a oriente, mirando al sol, porque identificaba al sol como un ser supremos que le daba la vida y entonces enterraba a sus muertos mirando hacia el sol, y eso no se explica por los instintos de un animal, supone una capacidad religiosa, al hombre se le ha llamado “capax dei”, capaz de Dios, tiene una capacidad intrínseca y esto se ha visto en las ornamentaciones funerarias, en la forma de realizar las sepulturas, el hombre primitivo tenía un sentido del misterio que le fascinaba, es la admiración del hombre frente a la realidad sobrenatural, y tenía al mismo tiempo un deseo de participar de ese ser superior que es Dios.

El hombre es un ser religioso por naturaleza, porque está dotado de la capacidad de llegar al encuentro de un ser divino, que es una afirmación que hacemos con fuerza y determinación y es una afirmación muy bien apoyada por el estudio del hombre, ya sé que algunos pueden pensar que se identifica la psicología actual como una explicación del hombre sin Dios, pero nos fijamos, así como Nietzsche y Hamlet pensaron que lo principal del hombre, el motor principal que explica al hombre es la voluntad de poder, y un poco antes Freud había dicho que el motor del hombre es la voluntad de placer, Froid había pensado que lo que le mueve al hombre es el placer, sin embargo Nietche y Hamlet decía no es el placer sino la voluntad de poder, y Víctor Frankl, psicólogo de la escuela de Viena vino a demostrar después de ellos que no es cierto, que existe todavía una voluntad superior a la voluntad de buscar el placer y el poder que es la voluntad de sentido, es decir, todavía en el hombre es más determinante el buscar sentido en las cosas que hacemos, yo hago las cosas por algo, mi vida tiene un por qué, un a dónde y un de dónde, y en el fondo el hombre viene a ser equilibrado no cuando tiene mucho sexo, no cuando tiene mucho poder, lo que al hombre le hacer ser equilibrado es tener sentido en su vida, sentido que da el amor, el amar y ser amado.

Un hombre puede tener mucho placer en su vida, mucho poder y sin embargo ser un desequilibrado, sin embargo, un hombre puede ser muy austero y humilde en su forma de vida pero puede ser verdaderamente feliz porque tiene sentido, porque su existencia tiene sentido, por tanto, la voluntad de sentido es psicológicamente la explicación de que el hombre es un ser religioso que precisamente en sus preguntas religiosas lo que está haciendo es afianzando el sentido de la vida, dando respuesta a las preguntas clave del sentido de la vida. Como veis estamos poniendo unos fundamentos importantes.

Para apuntalar esto aún más se nos remite a un punto del Catecismo que es 2566 “El hombre busca a Dios. Por la creación Dios llama a todo ser desde la nada a la existencia. «Coronado de gloria y esplendor» (Sal 8, 6), el hombre es, después de los ángeles, capaz de reconocer «¡qué glorioso es el Nombre del Señor por toda la tierra!» (Sal 8, 2). Incluso después de haber perdido, por su pecado, su semejanza con Dios, el hombre sigue siendo imagen de su Creador. Conserva el deseo de Aquél que le llama a la existencia. Todas las religiones dan testimonio de esta búsqueda esencial de los hombres (Cf. Hch. 17, 27)”.

Es decir, incluso cuando nos hayamos apartado de Dios, aunque hayamos cometido errores grandes en la vida, no es tan fácil acallar esa religiosidad natural, intentamos ahogarla, acallar la voz de Dios en nosotros y nos cuesta conseguirlo, es curioso esto, a veces el hombre quiere dar la espalda a Dios quiere alejarse a Dios y no lo consigue, aquí dice una cosa interesante éste punto del Catecismo, el hombre cuando peca, cuando da la espalda a Dios pierde su semejanza, pierde la semejanza de Dios pero no pierde su imagen. Los santos padres utilizaban mucho esto, dice la Sagrada Escritura que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, pues bien, cuando el hombre peca, cuando da la espalda a Dios pierde la semejanza pero permanece la imagen, hemos sido creados a imagen y semejanza, aunque la semejanza se deforme y se pierda continua la imagen de Dios, lo cual quiere decir que hasta en el hombre más malvado sigue estando una imagen de Dios grabada y sigue teniendo una conciencia que le dice “esto no está bien”, ¿Hasta en los terroristas y en Hitler y en Stalin?”, pues también, por eso somos responsables delante de Dios porque aun en los momentos peores de nuestra vida seguimos siendo imagen de Dios aunque hayamos perdido la semejanza por el pecado y tenemos un deseo de felicidad y en nuestra consciencia está escrita esa sed y esa hambre de Dios que es lo que se enfatiza en este punto 2566.

Volvemos al punto 28 que estamos explicando y dice “A pesar de las ambigüedades seguimos siendo seres religiosos” A veces he tenido ocasión de entrevistarme con algunas personas que le escriben a la Iglesia y le piden la apostasía porque han caído en determinados círculos y se quieren desdecir de su cristianismo y escriben al obispado y dicen que quieren apostatar de su fe. A veces he tenido la ocasión de entrevistarme personalmente con alguna persona que hace esta petición y cuando uno consigue, si es que puede hacerlo, hablar de corazón a corazón, uno constata que aun incluso en quien pide la apostasía, con mucha frecuencia más que rechazar a Dios es rechazar a la imagen de lo que se ha hecho de lo que es Dios, o más que rechazar a la Iglesia es rechazar la imagen que se ha hecho o que le han hecho de lo que es la Iglesia, pero sigue teniendo en su interior una sensibilidad y un anhelo aunque a veces no lo identifique o pretenda negarlo.

Continuamos con la explicación del punto 28 y se nos remite a un texto de los Hechos de los Apóstoles “Él creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17,26-28).”

Este texto de Hechos de los Apóstoles habla de que el hombre ha sido creado para que buscase a Dios, y uno se da cuenta que ha sido así siempre, y descubrimos distintas culturas que a veces han identificado a Dios a tientas, como un ciego que no ve y según va tocando se imagina que eso que toca tiene una dimensión que no la tiene, como cuando muchas culturas han identificado determinados fenómenos de la naturaleza con Dios, un volcán, el sol por la energía, o tantos otros fenómenos de la naturaleza que fueron confundidos con la misma existencia de Dios. Otras veces no fueron fenómenos de la naturaleza sino determinados personajes de gran autoridad eran como divinizados como el emperador que es considerado como hijo del sol, equivocadamente, a tientas, sin saber lo que estoy tocando, se ha identificado la naturaleza o personajes como si fuesen Dios mismo, y las culturas después han ido purificándose y han entendido que Dios ha de estar más allá de la naturaleza y del hombre, y las más avanzadas han entendido que Dios ha de ser un ser espiritual, invisible, trascendente, y si es transcendente, transciende al hombre y trasciende a la naturaleza, y poco a poco, en esa purificación del sentido religioso se ha pasado a decir, y además, no pueden ser varios dioses, en las culturas más modernas se han ido acercando al monoteísmo, pero estamos en un punto que para pasar al monoteísmo y dejar el politeísmo o el panteísmo, etc., ya comenzó a ser necesaria la Revelación, porque si Dios no hubiese hablado de sí mismo el hombre ya tiene dificultad, a tientas no le da para más. Es como decir, yo a tientas puedo avanzar, pero todo tiene un límite y ya más no puedo deducir por lo que toco con mis manos a tientas y a partir de ahí es la Revelación de Dios la que nos descubre más de Él.

Ese buscar a tientas también, como dice el texto, es indicativo del deseo, de la sed y del hambre de Dios que tenemos. En teoría uno podría decir, si Dios nos ha creado no parece que tenía que ser tan difícil llegar a conocerle, que la criatura conozca a su creador…, pues es verdad, en teoría es sencillo que un hijo conozca a su padre, que una criatura conozca a su creador pues en teoría es sencillo, pero nosotros lo hemos hecho complicado, la historia del hombre apartado de Dios que se obscurece en sus razonamientos hace que lo que es sencillo pase a ser complicado. El texto dice “por más que no se encuentra lejos de nosotros, pues en Él vivimos, nos movemos y existimos”.

Dios está mucho más cerca de lo que siempre hemos supuesto, el hombre ha estado siempre buscando, mirando y pensando que era un volcán, un astro, un sol, y resulta que Dios está en tí, Dios es más sencillo de lo que siempre hemos pensado, es más cercano, es más fácil llegar a Dios que lo que siempre hemos pensado, pero lo que ocurre es que nuestra complejidad propia de nuestra condición carnal y de nuestro pecado lo ha hecho difícil, nosotros hemos pensado equivocadamente que Dios como es un ser infinito tiene que ser un ser complicadísimo porque hemos pensado que las personas inteligentes tienen pensamientos que yo no llego a entender, bueno pues entonces Dios tiene que ser como ese filósofo que yo no le entiendo nada de lo que dice, Dios ha de ser complicadísimo… Nosotros identificamos superior como ininteligible, y eso es una falsa proyección que hacemos. Decimos ¡Que inteligente es este! ¡No le he entendido nada! Y sin embargo es todo lo contrario, que poco inteligente es que no se ha hecho entender. Sin embargo no es así, Dios es sencillo, Dios es simple, la infinitud de Dios coincide con la sencillez, mientras que nosotros hemos supuesto que era un problema complejísimo llegar a conocer a Dios porque nos faltaba inteligencia, y no, lo que nos faltaba era conversión porque cuando uno convierte su corazón a Dios, le conoce fácilmente, ahora si tu corazón no está convertido, si no eres como niño, entonces te armas unos líos que tienes a Dios junto a ti y estás montando un lio increíble cuando todo era más sencillo.

Siempre ha existido la tendencia de los gnosticismos que básicamente es pensar que hay que ser especialmente listo para llegar a conocer a Dios. En absoluto, a Dios se le conoce desde un corazón convertido, ese es el camino, es mucho más sencillo de lo que nosotros hubiésemos podido pensar, infinitamente más sencillo. Somos nosotros los que tenemos que hacernos sencillos para conocer a Dios, pero el caso es que no es tan fácil ser sencillo, ser humilde, tener corazón de niño para conocer a Dios, y por esto es la necesidad de la Revelación, Dios ha venido a revelarse a nosotros no porque nosotros necesitásemos una inteligencia superior por encima de la humana sino porque necesitábamos el don de la sencillez, el don de la humildad, el don de la simplicidad para conocer a Dios, y Cristo que es la Revelación de Dios Padre eso es lo que nos da, la gracia de nacer de nuevo, y entonces uno dice, si Dios está en mí, si en Él vivimos, nos movemos y existimos, ¡Como puedo estar negándole o diciendo que Dios se oculta o no se manifiesta si vivo en Él, si estaba junto a mí y yo no le reconocía!

Esta es la experiencia de todos los que han ido buscando a Dios y finalmente lo han encontrado y han dicho ¡Tarde te amé! ¡Yo te buscaba por lo alto y tú estabas junto a mí! Que paciencia has tenido conmigo, que yo estaba dando palos de ciego por ahí y tú estabas haciendo de lazarillo y tendiéndome la mano. El hombre es un ser religioso y hasta metiendo la pata lo manifestamos. Metemos la pata porque en vez de buscar la felicidad donde habría que buscarla la buscamos en cubos de basura y metemos la pata buscando una plenitud que deseamos donde en el fondo más que plenitud nos autodestruimos, pero paradójicamente incluso cuando metemos solemnemente la pata estamos manifestando que somos un ser religioso, que tenemos deseo de sentido, que tenemos deseo de felicidad.

21 de junio – Sagrado Corazón

LAS ESPINAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Espina para el Corazón de Jesús es la falta de una fe viva por parte de muchos que le aman y sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose más que caminando, en la vida espiritual.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

Ecclesia in Medio Oriente

91. Los centros educativos, las escuelas, los institutos superiores y las universidades católicas de Oriente Medio son numerosos. Los religiosos, las religiosas y los laicos que trabajan en ellos realizan una labor impresionante que aprecio y animo. Sin hacer proselitismo, esas instituciones educativas católicas acogen a alumnos o estudiantes de otras Iglesias y de otras religiones[83]. Siendo inestimables instrumentos de cultura para formar a los jóvenes en el conocimiento, demuestran de manera palpable que en Oriente Medio es posible vivir en el respeto y la colaboración, mediante una educación en la tolerancia y una búsqueda continua de calidad humana. Asimismo, están atentas a las culturas locales, que desean promover subrayando los elementos positivos que contienen. Una gran solidaridad entre los padres, los estudiantes, las universidades y las eparquías y diócesis, sostenida por la ayuda de cajas de mutualidad, permitirá garantizar a todos el acceso a la educación, sobre todo a aquellos que no tienen los recursos necesarios. La Iglesia pide también a los distintos responsables políticos que sostengan a estas instituciones que, por su actividad, contribuyen real y eficazmente al bien común, a la construcción y al futuro de las distintas naciones[84].


[83] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización (3 diciembre 2007), 12, nota 49, que trata del proselitismo: AAS 100 (2008), 502.

[84] Cf. Propositio 32.

La misión del cristiano, como la de San Juan, es facilitar a las personas el encuentro con Cristo

1.- Escribió en una tablilla: “Juan es su nombre”. En el mundo judío el nombre de una persona quería indicar el destino y la misión con la que esa persona había venido al mundo. Todas las personas, pensaban, somos enviadas al mundo por Dios con una misión. No nacemos para nada, nacemos para cumplir la misión que Dios nos ha encomendado. En este sentido, podemos decir que nuestra misión es nuestra vocación: Dios nos ha llamado a la vida para cumplir una misión determinada. Todos tenemos vocación para algo; todos estamos llamados a la vida para algo. En el caso de la fiesta que hoy celebramos el nombre de Juan se refiere a la misericordia de Dios con Zacarías e Isabel, al concederles el favor de engendrar un niño cuando ellos ya eran ancianos. El nombre de Juan significa: Dios ha mostrado su favor, Dios es misericordioso, Dios se ha apiadado. Como sabemos, la misión de Juan, su vocación, fue la de ser precursor de Jesús, del Mesías, y Juan Bautista cumplió su misión con fidelidad y entrega, fue fiel a la vocación que Dios le había dado. El ejemplo de San Juan Bautista, desde su nacimiento hasta su muerte, debe incitarnos a nosotros a descubrir nuestra vocación y a ser fieles a ella. En nuestro caso, nuestros nombres no han querido indicar, en su origen, la misión o la vocación con la que Dios nos ha traído al mundo. Generalmente, a muchos de nosotros nos eligieron nuestro nombre por motivos familiares, o por el santo del día. Pero todos nosotros hemos nacido con una misión bajo el brazo. Descubrir esta misión desde pequeños es una tarea importantísima para el futuro desarrollo de nuestra personalidad. Y más importante aún es ser fieles a la misión o vocación que con la que Dios nos ha traído al mundo. No es necesario pensar que nuestra misión tenga que ser algo grandioso o socialmente importante, es suficiente con que sea importante para nosotros y buena para los demás. Todos estamos llamados a colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más buena; esa ya es una misión digna e importantísima, esforcémonos en ser fieles a ella. Tratando de imitar a san Juan Bautista, todos los cristianos nacemos con la misión de facilitar a los demás el acceso a Cristo. Ser pregoneros, mensajeros, catequistas de la vida y evangelio de Jesús. Esta será una buena manera de celebrar con dignidad la fiesta de la natividad de San Juan Bautista.

2.- El Señor me llamó; en las entrañas maternas pronunció mi nombre. Este texto pertenece al segundo canto del profeta Isaías sobre el “Siervo de Yahveh”. Aunque los que se dedican a estudiar estos temas no acaban de ponerse de acuerdo sobre la identificación del “Siervo de Yahveh”, nosotros, los cristianos, hemos querido ver reflejada en este canto la figura de Jesús de Nazaret. Él fue el que, fiel a la misión que el Padre le había encomendado, se convirtió en “luz de las naciones, para que la salvación de Dios alcanzara hasta el confín de la tierra”. Aquí vemos cómo ya, en tiempos del profeta Isaías, se hablaba de la salvación de Dios no sólo para el pueblo de Israel, sino para todo el mundo. Nuestra religión es católica, universal, y nuestra misión, nuestra vocación, es ser mensajeros de la universalidad de la misericordia y del amor de Dios para todas las personas. Para eso pronunció el Señor nuestro nombre cuando aún estábamos en las entrañas maternas: para predicar, con nuestra palabra y con nuestro ejemplo, el evangelio de una salvación católica y universal, el evangelio de Jesús de Nazaret.

3.- Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión. Como del bautismo de Juan ya hemos hablado en otros momentos del calendario litúrgico, bástenos ahora animarnos mutuamente a llevar a cabo la perfección de nuestro bautismo, un bautismo que no fue sólo de conversión, sino de gracia y de Espíritu Santo.

Gabriel González del Estal

Juan es su nombre

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: -«¡No! Se va a llamar Juan.»

Le replicaron: -«Ninguno de tus parientes se llama así.»

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: -«¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Lucas 1, 57-66.80

 

Comentario del Evangelio

San Juan Bautista es fundamental en la vida de Jesús: va anunciando a todos que el Mesías va a llegar. Una tarea muy difícil, porque es complicado estar diciendo que algo va a suceder y que hay que prepararse para ello cuando todavía no se ve nada de lo que se anuncia.

Hay personas en nuestros días como San Juan Bautista, que nos anuncian cosas que no vemos, que son personas que no dicen lo que queremos oir, sino que tratan de transmitirnos lo que Dios quiere. Hay personas que son fundamentales para que todos nosotros podamos ser creyentes, que nos ayudan mucho para que podamos encontrarnos con el Señor. Son laicos, sacerdotrs, religiosos y religiosas que nos acompañan en nuestra vida de fe.

 

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe el nombre de alguna persona que haya sido muy importante en tu vida para que tu ahora puedas decir que eres una persona cristiana.

• ¿Por qué necesitamos a otras personas para que nos ayuden en nuestra vida cristiana? ¿Podemos ser creyentes nosotros solos? ¿Podemos ayudar a otras personas a ser cristianas?

• Escribe un compromiso para poder ser una persona que ayude en la vida de fe a otra persona.

Oración

Quisiera, Señor, ser como Juan,

saber presentarte a la gente,
hablar de Ti con entusiasmo
y demostrar lo gozoso que se vive contigo.
Siento deseos de contárselo a todos,
pero no encuentro las palabras adecuadas
y al hablar de Ti te minimizo,
te convierto en rutina, en vez de novedad.
Para hablar de Ti, te pido palabras claras,
para contagiarte, te pido ideas ordenadas,
para ilusionar contigo, te pido entusiasmo
y para transmitir fe,
te pido que me llenes de amor.
Me gustaría decir a los cuatro vientos,
que contigo las penas se vuelven llevaderas
que a tu lado las dificultades se hacen retos
y que contigo lo mejor de la vida
es aún más bonito.

Juan te abría el camino, Señor

Quisiera, Señor, ser como Juan,
saber presentarte a la gente,
hablar de Ti con entusiasmo
y demostrar lo gozoso que se vive contigo.

Siento deseos de contárselo a todos,
pero no encuentro las palabras adecuadas
y al hablar de Ti te minimizo,
te convierto en rutina, en vez de novedad.

Para hablar de Ti, te pido palabras claras,
para contagiarte, te pido ideas ordenadas,
para ilusionar contigo, te pido entusiasmo
y para transmitir fe,
te pido que me llenes de amor.

Me gustaría decir a los cuatro vientos,
que contigo las penas se vuelven llevaderas
que a tu lado las dificultades se hacen retos
y que contigo lo mejor de la vida
es aún más bonito.

Desearía anunciarte a los que no te conocen
a mis amigos ateos y a los alejados con desencanto,
me gustaría que mi vida fuera una muestra de tu hacer en mí
y que conmigo la gente sintiera deseos de buscarte.

Quisiera ser megáfono, canción, libro o poema,
un cómic divertido que hable de Ti,
para que nadie viva la orfandad de tu ausencia,
porque no conoce la forma
de encontrarse contigo.

No te escondas, Señor, sal al encuentro
de todos los que viven un sindios…
que no tardes más tiempo, te lo ruego,
que disfruten de tu amor tanto como yo.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio de la Natividad de San Juan Bautista

• Las pinceladas con las que el evangelista pinta este cuadro, diciendo lo que sucede en torno al nacimiento del hijo de Isabel, muestra que este nacimiento es obra de Dios, porque se cumple lo que el ángel había anunciado a Zacarías (Lc 1,5-25): la alegría “de los vecinos” que “la felicitaban” (58), la imposición del nombre (60.63), la recuperación del habla de Zacarías (64), la presencia del Espíritu (80).

•“El Señor le había mostrado su amor-misericordia” (58): se trata de la misericordia de Dios. Hace falta recordar que Isabel era estéril. Esto, en su cultura, suponía ser despreciada como mujer. Por esto Dios ha sido misericordioso con ella dándole un hijo. Dios se recuerda de los más pequeños, es misericordioso con los pobres, con los despreciados. El nombre de “Juan” (60.63),precisamente, significa que Dios ha mostrado su favor.

• Zacarías, el padre de Juan, es presentado como sacerdote del templo de Jerusalén (Lc 1,5). Por otra parte, elevangelista parece que quiere que nos recuerde algunos personajes bíblicos, especialmente Abraham, el primero de los patriarcas de Israel. Por ejemplo, en la respuesta que ambos personajes dan ante la revelación divina que los anuncia la descendencia: ¿Cómo puedo sa- ber que será así? Yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad adelantada (Lc 1,18); Señor, Dios, ¿cómo puedo saber yo que la debo poseer? (Gn 15,8).

• En este paralelismo se expresa que Dios ha sido misericordioso, no sólo con Isabel, sino en Israel. Y el ministerio de Juan se dirigirá a Israel, anunciando la misericordia de Dios y ofreciendo un bautismo de conversión (Lc 3,1-20).

• La pregunta de la gente: “Qué va a ser este niño?” (66), abre expectativas para descubrirlo en el mismo evangelio más adelante (Lc 3, 1ss). Ahora todo el mundo tiene claro que “la mano del Señor estaba con él” (66), que tiene el favor y la protección de Dios (Hechos 11, 21).

• Juan, que pertenece todavía al tiempo de Israel, inaugura el tiempo de Jesús. Lucas lo pone en labios de Jesús más adelante: El tiempo de la Ley y de los Profetas ha durado hasta Juan. Desde entonces es anunciada la buena nueva del Reino de Dios, y todo el mundo se esfuerza por entrar (Lc 16, 16).

• Hay una voluntad explícita de los evangelistas a mostrar, a la vez, la continuidad y la discontinuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En la presentación conjunta de Juan y Jesús, de sus nacimientos y de los orígenes de las respectivas misiones, hay una expresión de esta voluntad: los dos nacen y actúan“en el Espíritu” (80); pero Jesús empieza cuando acaba Juan (Lc 3, 20-21; 16, 16).

• El último versículo de este texto tiene muchos paralelos con otros aplicados a Jesús en este mismo evangelio de Lucas: “El niño crecía y se fortalecía, se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios le acompañaba (Lc 2,40); Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura, y en gracia ante Dios y los hombres (Lc 2, 52).

Comentario al evangelio – 21 de junio

¿Alguno pensaba que Jesús no iba a hablar de la oración? Como no podía ser de otra manera, Jesús enseñó a sus discípulos a orar. 

Nosotros entendemos por oración ese momento de recogimiento, de volverse a uno mismo, de centrarse en lo más profundo de nosotros mismos para, desde ahí, volvernos a Dios, levantar nuestra mirada a lo alto. Por el camino parece que hay que despojarse de las preocupaciones y cosas de este mundo. La oración nos lleva a lo alto en contraposición a este mundo bajo en el que nos solemos mover. En la oración se contraponen lo alto, el lugar donde está Dios, y lo bajo, que es el lugar donde estamos nosotros, junto con el barro, las limitaciones, el mal y tantas otras cosas. Todas esas cosas parece que son un peso que nos impide subir a lo alto, donde está Dios y el bien y la paz. 

Tengo la impresión de que Jesús entendía la oración de otra manera. La oración de Jesús parece más bien una correa de transmisión entre el cielo, lo alto, y la tierra, lo bajo. Lo de arriba se hace presente aquí abajo. El “santificado sea tu nombre” se une al “venga tu reino”. No se trata de que nosotros nos vayamos arriba sino que el reino de Dios Padre venga a nosotros, a este mundo, aquí abajo. 

La voluntad de Dios se tiene que hacer tanto en el cielo como en la tierra. Y ya sabemos cuál es la voluntad de Dios: el reino, la fraternidad, la buena vecindad y cariño y amor entre todos los que formamos su familia. Vamos a suponer que esa voluntad se realiza ya en el cielo. Queda pendiente lo de que se realice en la tierra. Pero eso, al tiempo que lo pedimos, está claro que es en gran parte responsabilidad nuestra. Es aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando” que dice el refranero popular. 

Y seguimos pidiendo algo tan humano, tan material, tan de abajo, como el pan nuestro de cada día: ese mínimo que nos mantiene en vida, que nos da la vida. Hasta el perdón que esperamos recibir de Dios, de lo alto, está mezclado –casi como una condición– con nuestra propia capacidad de perdonar a los demás. 

Ya vemos que en la oración de Jesús no hay muchas distancias entre lo alto y lo bajo. Este mundo se mezcla totalmente con el de arriba. La voluntad de Dios no es que estemos en el silencio de un eremitorio, mirando hacia arriba, dejando de lado las preocupaciones de este mundo. Hasta en la oración nos invita a abajarnos, a mancharnos con el barro de este mundo hasta hacer de él el lugar del Reino, donde hay pan y perdón para todos, donde la mesa de la fraternidad, la mesa del Reino, no excluye a nadie porque está abierta a todos. Y una mesa como esa no es lugar de silencio sino de algarabía, de alegría y gozo, el que producen los hermanos y las hermanas cuando se encuentran y celebran su fraternidad. 

La oración que Jesús enseñó a los discípulos nos abaja, nos centra en los hermanos, nos invita a preparar la mesa para todos y a compartir la fraternidad. ¡Eso es el Reino!

Aristibulo Lorente, cmf