Notas para fijarnos en el evangelio de la Natividad de San Juan Bautista

• Las pinceladas con las que el evangelista pinta este cuadro, diciendo lo que sucede en torno al nacimiento del hijo de Isabel, muestra que este nacimiento es obra de Dios, porque se cumple lo que el ángel había anunciado a Zacarías (Lc 1,5-25): la alegría “de los vecinos” que “la felicitaban” (58), la imposición del nombre (60.63), la recuperación del habla de Zacarías (64), la presencia del Espíritu (80).

•“El Señor le había mostrado su amor-misericordia” (58): se trata de la misericordia de Dios. Hace falta recordar que Isabel era estéril. Esto, en su cultura, suponía ser despreciada como mujer. Por esto Dios ha sido misericordioso con ella dándole un hijo. Dios se recuerda de los más pequeños, es misericordioso con los pobres, con los despreciados. El nombre de “Juan” (60.63),precisamente, significa que Dios ha mostrado su favor.

• Zacarías, el padre de Juan, es presentado como sacerdote del templo de Jerusalén (Lc 1,5). Por otra parte, elevangelista parece que quiere que nos recuerde algunos personajes bíblicos, especialmente Abraham, el primero de los patriarcas de Israel. Por ejemplo, en la respuesta que ambos personajes dan ante la revelación divina que los anuncia la descendencia: ¿Cómo puedo sa- ber que será así? Yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad adelantada (Lc 1,18); Señor, Dios, ¿cómo puedo saber yo que la debo poseer? (Gn 15,8).

• En este paralelismo se expresa que Dios ha sido misericordioso, no sólo con Isabel, sino en Israel. Y el ministerio de Juan se dirigirá a Israel, anunciando la misericordia de Dios y ofreciendo un bautismo de conversión (Lc 3,1-20).

• La pregunta de la gente: “Qué va a ser este niño?” (66), abre expectativas para descubrirlo en el mismo evangelio más adelante (Lc 3, 1ss). Ahora todo el mundo tiene claro que “la mano del Señor estaba con él” (66), que tiene el favor y la protección de Dios (Hechos 11, 21).

• Juan, que pertenece todavía al tiempo de Israel, inaugura el tiempo de Jesús. Lucas lo pone en labios de Jesús más adelante: El tiempo de la Ley y de los Profetas ha durado hasta Juan. Desde entonces es anunciada la buena nueva del Reino de Dios, y todo el mundo se esfuerza por entrar (Lc 16, 16).

• Hay una voluntad explícita de los evangelistas a mostrar, a la vez, la continuidad y la discontinuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En la presentación conjunta de Juan y Jesús, de sus nacimientos y de los orígenes de las respectivas misiones, hay una expresión de esta voluntad: los dos nacen y actúan“en el Espíritu” (80); pero Jesús empieza cuando acaba Juan (Lc 3, 20-21; 16, 16).

• El último versículo de este texto tiene muchos paralelos con otros aplicados a Jesús en este mismo evangelio de Lucas: “El niño crecía y se fortalecía, se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios le acompañaba (Lc 2,40); Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura, y en gracia ante Dios y los hombres (Lc 2, 52).