Oración en tiempos de política difícil

ORACIÓN PARA TIEMPOS DE POLÍTICA DIFÍCIL

Hoy comienzo mi oración mirando alrededor, al mundo. Imagino que Jesús, en su tiempo, miraría a su contexto, a las relaciones de poder, a las ambiciones de unos y otros y desde ahí, aprendió. También yo puedo mirar alrededor. Nuestro mundo está en una etapa difícil, fundamentalismos en unos lugares, dictaduras en otros. La democracia cuestionada por diversos motivos, porque se ve insuficiente, porque tiene lagunas, porque en demasiadas ocasiones, el poder se utiliza al servicio de intereses egoístas. Por eso, este es un buen momento para rezar por nuestro mundo, por nuestros gobernantes y por nuestra responsabilidad como creyentes.

La lectura es del evangelio de Mateo (Mt 20, 20-28):

Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacer una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella contestó: “Manda que, cuando reines, estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber?” Ellos replicaron: “Lo somos”. Jesús les dijo: “Mi copa la beberéis, pero sentarse a mi derecha e izquierda no me toca a mí concederlo; será para los que mi Padre ha destinado”.

Cuando los otros diez lo oyeron, se enfadaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Sabéis que entre los paganos los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre vosotros; más bien, quien entre vosotros quiera llegar a ser grande que se haga vuestro servidor; y quien quiera ser el primero, que se haga vuestro esclavo. Lo mismo que este Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por todos”.

Los jefes deben servir. Demasiadas veces vemos líderes que lo que reflejan son ambiciones personales, egos inflados, búsqueda del poder al servicio de intereses particulares. Pidamos perdón a Dios por todo lo que puede haber de egoísmo en cualquier forma de ejercer el poder y la responsabilidad.

También hay demasiada intolerancia. Declaraciones muy duras de unos contra otros. Acusaciones tajantes, sorderas. Pero las personas necesitamos ser capaces de entender la diversidad como riqueza y no como fuente de incomunicación, porque a veces, el otro, el que piensa distinto tiene sus razones y probablemente su porción de verdad. Pidamos a Dios que sepamos construir una sociedad como la de Pentecostés, donde se entendían hablando lengua distintas y no como Babel, donde, ensordecidos por el lenguaje, las personas tiraron cada uno por su lado.

Jesús nos ayuda a recuperar la visión, desde unas u otras maneras de entender la realidad, desde unos u otros valores, desde unas u otras prioridades y criterios. Lo que nunca debería faltar en los gobernantes es la intención de servir a las sociedades, a los pueblos, a las personas. Y entre ellos, especialmente, cuidar de los más vulnerables. Pide al Señor que esa lógica del servicio se haga universal.

El mayor entre vosotros será
el que se da a los hermanos.
No guarda para sí nada de lo que hay
en él se entrega y sirve
siempre a los demás.
El mayor entre vosotros será
el que se da a los hermanos.
No guarda para sí nada de lo que hay
en él se entrega y sirve
cada día más.

El mayor interpretado por Ixcís, «Confío»

Recientemente ha dicho el Papa Francisco:

Involucrarse en política

«Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: no podemos […] Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos deben trabajar en política […] Alguno me dirá: ‘pero no es fácil’. Tampoco es fácil llegar a ser sacerdote. No son cosas fáciles porque la vida no es fácil. La política es demasiado sucia, pero yo me pregunto: ¿Por qué es sucia? ¿Porque los cristianos no se han involucrado en su espíritu evangélico?»

(Papa Francisco: audiencia con alumnos y ex-alumnos de colegios jesuitas de Italia y Albania, junio de 2015)

Como cristianos tenemos muchas responsabilidades y misiones asociadas a la política. Formarnos para decidir en conciencia, según aquello que creamos más humano, más evangélico, más necesario.

Negarnos a entrar en la lógica de la palabra violenta, el insulto al que piensa diferente, el rencor o la revancha, cuando las cosas no son como a mí me gustan. Los laicos que optan por dedicarse a la política que no olviden nunca los valores de Jesús, quien se ciñe la toalla a la cintura para servir.

Pido ahora para nuestros gobernantes el espíritu de la sabiduría:

Sab 7, 7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia.
Invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado
es un poco de arena,
y junto a ella la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza,
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos.
En sus manos había riquezas incontables.

Ojalá que cada uno en nuestra parcela de responsabilidad seamos prudentes y sabios, tengamos claro que hay otras prioridades que no son los cetros y tronos, las riquezas o las piedras más preciosas. Ni siquiera la salud o la belleza. Que dejemos que tu luz nos guíe para decidir, siempre, aquello que es más justo, más humano y mejor para las personas.

<

p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

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