Gaudete et exsultate (Francisco I)

5. En los procesos de beatificación y canonización se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y también los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte. Esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles[2]. Recordemos, por ejemplo, a la beata María Gabriela Sagheddu, que ofreció su vida por la unión de los cristianos.


[2] Supone de todos modos que haya fama de santidad y un ejercicio, al menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas: cf. Motu proprio Maiorem hac dilectionem (11 julio 2017), art. 2c: L’Osservatore Romano (12 julio 2017), p. 8.

Vísperas – Martes XII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TÚ QUE ERES CRISTO, EL ESPLENDOR Y EL DÍA.

Tú que eres, Cristo, el esplendor y el día,
y de la noche ahuyentas las tinieblas,
Luz de Luz que a tus fieles
cual luz te manifiestas,

te pedimos, Señor, humildemente
esta noche que estés de centinela,
en ti hallemos reposo
y la paz nos concedas.

Si se entregan al sueño nuestros ojos,
en ti vigile el corazón alerta,
y rogamos tus hijos,
Señor, que nos protejas.

Defensor nuestro, míranos, rechaza
al enemigo cruel que nos acecha
y, a quienes redimiste
con tu sangre, gobierna.

A ti, Cristo, Señor del universo,
y a ti, Padre, alabanza dondequiera,
y al Amor, por los siglos
loores. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Salmo 136, 1-6 – JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Ant 2. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Salmo 137 – HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA BREVE   Col 3, 16

Que la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de todo corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

RESPONSORIO BREVE

V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, concede a todos tus fieles, a quienes has llamado a la luz de tu verdad,
que tengan siempre fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.

Tú que con cinco panes saciaste a la multitud,
enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,
sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Cuando vengas en tu día a ser glorificado en los santos,
da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús, y oremos al Padre diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que nuestras palabras concuerden siempre con los sentimientos de nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 26 de junio

Lectio: Martes, 26 Junio, 2018
Tiempo Ordinario
  
1) Oración inicial
Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 7,6.12-14

«No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.
«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
«Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran.
3) Reflexión
• Discernimiento y prudencia al ofrecer las cosas de valor. En sus relaciones con los demás, Jesús pone en guardia ante algunas actitudes peligrosas. Lo primero es no juzgar (7,1-5): se trata de una verdadera prohibición, “no juzguéis”, acción que evita todo desprecio o condena de los otros. El juicio último es competencia exclusiva de Dios; nuestros parámetros y criterios son relativos; están condicionados por nuestra subjetividad. Toda condenación de los demás se vuelve también condenación de sí mismo, por cuanto nos pone bajo el juicio de Dios y se autoexcluye del perdón. Si tu ojo está limpio, es decir, si está libre de todo juicio hacia el hermano, puedes relacionarte con él de manera veraz ante Dios.

Vayamos a las palabras de Jesús que el texto nos ofrece: “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (7,6). A primera vista, este “dicho” de Jesús parece extraño a la sensibilidad del lector hodierno. Puede presentarse como un verdadero enigma. En verdad se trata de una manera de decir, de un lenguaje semítico que requiere ser interpretado. En tiempo de Jesús, como en la cultura antigua, los perros no eran muy apreciados porque se consideraban semisalvajes y callejeros (U. Luz). Vayamos ahora al aspecto positivo y didáctico-sapiencial de las palabras de Jesús: no profanar las cosas santas es, a fin de cuentas, una invitación a usar la prudencia y el discernimiento. En el AT las cosas santas son la carne para el sacrificio (Lv 22,14; Es 29,33ss; Nm 18,8-19). También la prohibición de echar las perlas a los puercos resulta incomprensible. Para los hebreos, los cerdos son animales impuros, como la quintaesencia de la repugnancia. Por el contrario, las perlas son lo más precioso que puede haber. La advertencia de Jesús se refiere a aquel que sacia a los perros callejeros con la carne consagrada y destinada al sacrificio. Tal comportamiento resulta malvado y con frecuencia imprudente, pues normalmente a los perros no se les daba de comer y, movidos por su hambre insaciable, podían retroceder y asaltar a sus “bienhechores”. A nivel metafórico, las perlas indicarían las enseñanzas de los sabios y las interpretaciones de la “torâh”. En el evangelio de Mateo, la perla es imagen del reino de Dios (Mt 13,45ss). La interpretación que hace el evangelista al poner esta advertencia de Jesús, es principalmente teológica. Seguramente la interpretación que nos parecerá más acorde con el texto es la lectura eclesial de las palabras de Jesús: una advertencia a los misioneros cristianos de no predicar el evangelio a cualquiera (Gnilka Luz)
• El camino a seguir. Al final del discurso (7,13-27) Mateo pone, entre otras cuestiones, una exhortación conclusiva de Jesús, que invita a hacer una elección decisiva para entrar en el reino de los cielos: la puerta estrecha (7,13-14). La palabra de Jesús no es sólo algo que hay que comprender e interpretar, sino que sobre todo ha de formar parte de la vida. Ahora bien, para entrar en el reino de los cielos es necesario seguir un camino y entrar en la plenitud de la vida atravesando una “puerta”. El tema del “camino” es muy apreciado en el AT (Dt 11,26-28; 30,15-20; Jr 21,8; Sal 1,6; Sal 118,29-30; Sal 138,4; Sb 5,6-7, etc.). El camino representado en las dos puertas conduce a metas diversas. Una significación coherente de las advertencias de Jesús sería que a la puerta ancha se une el camino ancho que conduce a la perdición, es decir, recorrer un camino ancho siempre es agradable, pero esto no se dice en nuestro texto. Más bien parece que Mateo coincide con el concepto judío de “camino”: siguiendo Dt 30,19 y Jr 21,8 se encuentran dos caminos que se contraponen, el de la muerte y el de la vida. Saber elegir entre dos modos diversos de vida es decisivo para entrar en el reino de los cielos. El que elije la vía estrecha, la de la vida, debe saber que está llena de aflicciones; al decir estrecha indica que en el sufrimiento se encuentra la prueba de la fe.
4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo ha impactado en tu corazón la palabra de Jesús? ¿La escuchas para vivir bajo la mirada del Padre y para cambiar personalmente y en tus relaciones con los hermanos?

• La palabra de Jesús, o mejor, Jesús mismo es la puerta que introduce en la vida filial y fraterna. ¿Te dejas guiar y atraer por la vía estrecha y exigente del evangelio? ¿Sigues más bien la vía ancha y fácil, que consiste en hacer lo que a uno le place o lo que conduce a satisfacer los propios deseos, y que pasa por alto las necesidades de los demás?
5) Oración final
Tu amor, oh Dios, evocamos

en medio de tu templo;
como tu fama, oh Dios, tu alabanza
alcanza los confines de la tierra. (Sal 48,10-11)

Quiere lo que eres, sé lo que quieres

A ti, hermana, hermano, quienquiera que seas, dondequiera que estés, a ti que sufres aún a causa de tu identidad sexual, orientación o género, por el color que la Tierra y la Vida te dieron o que tú elegiste, por lo que eres o buscas ser, tú sin etiquetas: a ti PAZ y BIEN.

Tu reto es grande, por el peso del pasado y del presente, por el terrible estigma de milenios de cultura machista, de negación de cultura, de desprecio del otro, de maltrato a la vida, de simple ignorancia… Por el poder de las instituciones religiosas, por el arraigo de los prejuicios, por el alcance del daño que te han infligido. Pero la Ruah de la Vida te habita, su brisa vital te bendice. Nada podrá contra ella ni contra ti. Basta que te abras a su aliento, que es tu mismo aliento.

Despójate del peso de la culpa, tan injusta y asfixiante, que te imputaron, a veces abiertamente, a veces sutilmente con declaraciones de misericordia. No te dejes dominar por el resentimiento, tan comprensible pero tan pernicioso. Tienes el sagrado derecho y el santo deber de ser y de querer como eres, de sentir como sientes y de amar como amas. Atrévete sin doblez ni amargura. Afronta el reto con humildad y audacia, con mansedumbre y determinación, con paz y firmeza. Tu cuerpo, tu amor, tu eros, tu género, son sacramento de Dios o de la Vida.

Perdona. Te pido perdón por todos los regímenes que han humillado y castigado, encarcelado y hasta quemado vivas a personas de género y orientación, sólo por ser diferentes de la norma general, sea biológica, cultural o religiosa; por ser simplemente como la vida los hizo. Te pido perdón, sobre todo, por la institución eclesial católica que, adulterando el nombre de Jesús, afirma que en cuanto persona has de ser acogido/a con misericordia, pero sigue enseñando que tu género y tu orientación son un error de la naturaleza o una «desviación neurótica», y tu conducta sexual una «grave depravación», como escribe un obispo español que se jacta de haber curado a más de un homosexual. No saben lo que dicen.

Te pido perdón porque incluso el buen papa Francisco, que tan evangélica y franciscanamente insiste en que la misión de la Iglesia no es enseñar verdades ni imponer normas morales, sino anunciar y encarnar la compasión samaritana para todos los excluidos de la Tierra, sigue sin embargo enseñando todavía que la «ideología de género» es una «maldad», una teoría que «vacía el fundamento antropológico de la familia», un arma «para destruir el matrimonio». No es su estilo; no se lo tomes en cuenta.

La Iglesia no te debe comprensión y misericordia, sino reconocimiento: reconocimiento de lo que eres como bueno en sí, tan bueno como ser rubio en un país de morenos. No podrá reconocerte –es su problema, no el tuyo– mientras no sepa distinguir el sexo biológico (no siempre claramente definido), la identidad sexual (cómo percibo mi sexualidad corporal), la identidad de género (cómo me siento: hombre o mujer y en qué grado) y la orientación sexual (qué sexo me atrae). En contra de las consignas que un famoso autobús ultracatólico exhibió en 2017 por algunas ciudades españolas, hay quienes nacen con pene pero no son claramente niños, y quienes nacen con vulva pero no son claramente niñas. Y hay quienes son biológicamente niños, pero se sienten psicológica y culturalmente «niñas», y quienes son biológicamente niñas, pero se sienten «niños» (y también, a veces, de un género que no cabe en nuestros esquemas binarios).

La biología, la psicología, la cultura te hicieron como eres, al igual que a todos. ¿Cómo siguen algunos eclesiásticos calificando tu ser de «antinatural», si también la psicología y la cultura, al igual que la biología, forman parte de la gran naturaleza que somos? La naturaleza no es un mecanismo de códigos cerrados, como el Derecho Canónico. De modo que nada hay más antinatural –y antidivino– que las ideas y las normas cerradas, sobre todo cuando se justifican en el nombre de Dios o de la Vida. Lo natural y lo divino es acoger y cuidar a cada niño, joven o adulto tal como es, para que quiera y pueda ser realmente lo que es.

Algún día la Iglesia te pedirá perdón, a ti o alguien como tú. Y borrará del Catecismo de la Iglesia Católica, como otras cosas, esa absurda afirmación de que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados», y abandonará de una vez por todas su argumento preferido: que la Biblia y la tradición «siempre» lo han enseñado así. Es simplemente falso de doble falsedad.

Buscando y rebuscando en toda la Biblia, apenas se encuentran tres versículos que podrían entenderse como condena de la homosexualidad. El primero en Levítico 18,22, donde leemos: «No te acostarás con varón como con mujer: es abominación». No es extraño que aluda únicamente a la homosexualidad masculina, rasgo típico de una cultura patriarcal que teme ante todo la pérdida de la virilidad y se despreocupa por completo de la sexualidad femenina, sea homosexual o heterosexual; no es, pues, la conducta homosexual lo que se condena en ese texto, sino la pérdida de la virilidad, pérdida que se daría igualmente en ausencia de actos homosexuales, por la mera orientación.

El segundo texto lo hallamos en el Nuevo Testamento, en la carta de Pablo a los Romanos 1,26-27, el único texto bíblico en que se hace mención del lesbianismo: «Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales del sexo por usos antinaturales; e igualmente los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se han abrasado en deseos de unos por otros». El discurso de Pablo no se centra propiamente en la sexualidad, sino en la idolatría, pero, en cualquier caso, es verdad que repudia la homosexualidad, y lo hace influenciado por la ética estoica y la ética de Jesús, que nunca habló sobre esta cuestión.

Hay un tercer texto que erróneamente se suele aducir como condenatorio de la homosexualidad: Génesis 19,1-28 (paralelo en Jueces 19,22-30): unos hombres de Sodoma –de donde proviene el término «sodomía»– exigen a Lot que les entregue a unos extranjeros que ha hospedado en su casa, y mantienen relaciones sexuales con ellos. Salta a la vista que lo que se condena en ese pasaje no es la homosexualidad, sino la violación del sagrado deber de respeto a los huéspedes extranjeros.

Y eso es todo en la Biblia. Pero hay que añadir aquí una observación decisiva: supongamos que, en lugar de dos y medio, fueran dos mil, uno por página, los textos bíblicos que condenaran la homosexualidad. ¿Y qué? No dejarían de ser reflejo de una mentalidad humana de hace milenios, sin valor para hoy, como tantas otras ideas y normas recogidas en la Biblia. Amiga/o, si alguien te dice que el amor homosexual es inmoral porque la Biblia lo prohíbe, respóndele que lea en la Biblia, por ejemplo, el capítulo 11 del Levítico, que prohíbe expresamente comer carne de camello, conejo, liebre, cerdo, mariscos… O recuérdale que también el Nuevo Testamento ordena tajantemente no comer ninguna clase de embutidos (Hech 15,19-29). Y cosas más absurdas aun. Pablo prohíbe que el varón ore o predique con la cabeza cubierta (¿acaso no vemos, sin embargo, que los obispos predican con la mitra puesta?) y manda, por el contrario, que la mujer ore o predique (sí, que predique) con la cabeza cubierta (1Cor 11, 2-16). Según la carta a Timoteo, estar casado y ser buen marido es condición indispensable para ser elegido obispo (1Tim 3,2). Por lo demás, en la misma carta en que censura la conducta de gais y lesbianas Pablo sostiene que siempre debemos someternos y obedecer a toda autoridad establecida, aunque fuera dictatorial (Rom 13,1-6). Pero la cosa es mucho más simple: el Espíritu que inspira la vida y los textos debe ser liberado de las cadenas de la letra, para que la vida siga. Jesús dijo: «Está escrito… pero yo os digo». Lo mismo podemos y debemos hacer nosotros.

Recorre la historia de la Iglesia y te encontrarás con lo mismo. Los mejores discípulos y discípulas de Jesús se sintieron libres no solamente para tolerar sino también para bendecir la práctica homosexual, sobre todo antes del siglo XIV. A quien te contradiga, recomiéndale que lea Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, de J. Boswell. Sobre todo, sábete y siéntete bendecida, bendecido por Dios o la Vida o la Creatividad sagrada. No te bendice la Vida a pesar de ser lo que eres, sino por serlo. Bendice tu vida por ser como eres, por tu cuerpo como es –el cuerpo nunca miente–, por tu orientación sexual, por tu identidad de género.

Hermana/o: el ángel de la anunciación te dice como a María: Alégrate de ser como eres, lleno/a de gracia, sacramento del amor. Quiere lo que eres y sé lo que quieres.

José Arregi

26 de junio – Sagrado Corazón

LAS ESPINAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Espina es para el Corazón de Jesús la abundancia de comodidades de aquellos cristianos que se espantan con el solo nombre del sacrificio y nada hacen por amor de Jesús, que tanto sufrió por ellos.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

Ecclesia in Medio Oriente

96. Cristo confió a Pedro la misión específica de apacentar sus ovejas (cf. Jn 21,15-17) y sobre él edificó su Iglesia (cf. Mt 16,18). Como Sucesor de Pedro, no olvido las tribulaciones y los sufrimientos de los fieles de Cristo y, sobre todo, de quienes viven en Oriente Medio. El Papa está unido espiritualmente a ellos de modo particular. Por eso, en nombre de Dios, pido a los responsables políticos y religiosos de estas sociedades no sólo que alivien esos sufrimientos, sino que eliminen las causas que los producen. Les pido que hagan todo lo posible para que por fin reine la paz.

Música – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Entrada: ACLAMEMOS AL SEÑOR – J.P. Martins
Vamos cantando al Señor – J.A. Espinosa

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD – José Antonio Espinosa

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO – Fernando Leiva

Del salmo 29: TE ALABARÉ SEÑOR ETERNAMENTE – A. GÓMEZ

Aclamación: ALELUYA – Cesareo Gabaráin

Ofrendas: VINO Y PAN – Carlos Camacho

Himno: SANTO, SANTO, SANTO (13) – Alberto Taulé

Paz: CORDERO DE DIOS – Roberto René Hernández Bautista

Comunión: COMPARTIR JUNTO AL SEÑOR – Carmelo Erdozáin
Por un pedazo de pan – P. Zezinho

Meditación: MUCHOS SUFREN – Inés de Vaqud
Caridad – Edgar y Mary

Salida: EL PADRE HERMÓGENES VIVE – Coro San José Pinula
Historia de María – P. Zezinho

Letras y partituras de los cantos

Recursos – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

ENCENDIDO DE LAS VELAS DE LA MESA DEL ALTAR DESDE EL CIRIO PASCUAL

(Hoy el Cirio Pascual está encendido desde el principio de la celebración y en lugar bien visible. El que preside, se acerca al mismo y prende una vela en el Cirio; después la ofrece a un ayudante para que encienda las velas del altar y las habituales para la celebración eucarística. La persona que hace la ofrenda, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, Tú has encendido en nuestros corazones la vida nueva de tu Hijo Resucitado. A Ti hemos acudido en oración, para que nos des la fortaleza que necesitamos para vivirla en nuestras vidas. Yo, ahora, en nombre de toda la comunidad, quiero ofrecerte, con el signo de esta luz que ha prendido las luces que iluminan el altar, nuestras vidas y el compromiso de vivirlas siempre desde Ti y desde tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES

(Esta ofrenda la puede hacer cualquiera de los miembros de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en mi nombre y en el de toda la comunidad, yo te traigo este ramo de flores, que quiere simbolizar nuestra fe personal. Tú nos llamas, y cada uno/a de nosotros y de nosotras, no sólo hemos de responder a tu llamada, sino que la hemos de hacer vida de nuestras vidas. Que seamos capaces de confesarte como el Hijo de Dios, el Señor de nuestras personas, el eje en torno al cual giran y giran nuestras vidas. Bien sabes las muchas dificultades con las que hemos de enfrentar hoy y que complican nuestra confesión de fe. No nos niegues tu gracia, pues, al fin y al cabo, bien poco seríamos capaces de hacer con nuestras solas fuerzas.

UNA PAREJA DE ENAMORADOS

(Es necesario que sea una relación ya formal y conocida y, claro está, personas comprometidas en la acción social o evangelizadora de la Comunidad:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, tu sabes de nuestra aventura, porque nuestro amor es un regalo tuyo. Nosotros te lo ofrecemos ahora y, con él, nuestro compromiso y el de toda la comunidad de la que formamos parte, pues queremos, ser testigos del amor que nos has tenido y tienes a todas las personas. Así, queremos expresar tu vida y la del Resucitado.

PRESENTACIÓN DE UN VASO DE AGUA

(Lo presenta un adulto de la comunidad; al presentar, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, yo te traigo este vaso de agua, símbolo de nuestra acogida y hospitalidad a los demás. Haznos superar los recelos actuales y el encerrarnos en nuestras familias y en nosotros/as mismos/as, producto del individualismo y el egoísmo reinante. Que seamos capaces de descubrir en el rostro de cualquiera el de tu Hijo, y acojamos, entonces, a cualquier hombre y mujer como lo haríamos con tu propio Hijo.

PRESENTACIÓN DE UNA ONG

(Tras la presentación de la Organización No Gubernamental, uno de los miembros de la comunidad, mejor si está relacionado con ella, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy el compromiso mío y el de todos de abrir nuestros corazones a los más pobres de todo el mundo. Queremos apoyarles con nuestros bienes, pero también con nuestra solidaridad y nuestro trabajo, porque creemos que, si sólo compartiéramos el dinero, podríamos incurrir en el pecado de lavarnos las manos y tratarles como si fueran meros indigentes. Con ello queremos expresar el amor que Tú tienes a los más necesitados y necesitadas y pequeños/as de esta tierra, y que son tus preferidos. Ayúdanos a vivir este compromiso solidario, haciendo posible la VIDA en nuestro entorno y en la humanidad. Así, llevaremos adelante la obra iniciada por Jesús. Así sea.

Oración de los fieles – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Padre, sabes que nuestra fe es débil y necesitamos que tu fuerza y tu luz nos guíe en todo momento. Así pues repetimos:

AUMENTA NUESTRA FE, SEÑOR.

1. – Por el Papa, para que aliente sin cesar la fe de toda la Iglesia. Y por su viaje a España para que refuerce la fe en toda la península ibérica. OREMOS

2. – Por los gobernantes para que como dice San Pablo, actúen con generosidad para el bien de sus ciudadanos. OREMOS

3. – Por los jóvenes, los niños y todos aquellos que comienzan su vida de fe, para que ésta sea de raíz fuerte y no se trastorne con los contratiempos. OREMOS

4. – Por todos los enfermos, los que sufren, los que están solos, para que encuentren en los cristianos la compañía y la fe que Cristo nos trae. OREMOS

5. – Por aquellos que comienzan sus vacaciones, para que sea este tiempo una ocasión propicia para acercarse a Jesús y que aumente su fe. OREMOS

6. – Por todos nosotros para que con la recepción frecuente del perdón de Dios y de la Eucaristía crezcamos firmes en la fe. OREMOS

Padre, tú que hiciste al hombre para que disfrutara de vida, alivia en nosotros los efectos del pecado y haznos partícipes de tu alegría eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.