I Vísperas – Santos Pedro y Pablo

SAN PEDRO Y SAN PABLO

I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: LA HERMOSA LUZ DE ETERNIDAD INUNDA.

La hermosa luz de eternidad inunda
con fulgores divinos este día,
que presenció la muerte de estos Príncipes
y al pecador abrió el camino de la vida.

Hoy lleváis la corona de la gloria,
padres de Roma y jueces de los pueblos:
el maestro del mundo, por la espada;
y, por la cruz, el celestial portero.

Dichosa tú que fuiste ennoblecida,
oh Roma, con la sangre de estos Príncipes,
y que, vestida con tan regia púrpura,
excedes en nobleza a cuanto existe.

Honra, poder y sempiterna gloria
sean al Padre, al Hijo y al Espíritu
que en unidad gobiernan toda cosa
por infinitos e infinitos siglos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». «Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás».

Salmo 116 – INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». «Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás».

Ant 2. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Salmo 147 – RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Ant 3. Tú eres un instrumento escogido, apóstol san Pablo, predicador de la verdad en todo el mundo.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres un instrumento escogido, apóstol san Pablo, predicador de la verdad en todo el mundo.

LECTURA BREVE   Rm 1, 1-3a. 7

Pablo, esclavo de Jesucristo, convocado para ser apóstol y elegido para anunciar la Buena Nueva de Dios, que ya antes había él prometido, por medio de los profetas en las sagradas Escrituras, acerca de su Hijo: Desea la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, a cuantos estáis en Roma, amados de Dios, asamblea santa.

RESPONSORIO BREVE

V. Los apóstoles anunciaban la palabra de Dios con valentía.
R. Los apóstoles anunciaban la palabra de Dios con valentía.

V. Y daban testimonio de la resurrección del Señor.
R. Con valentía.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los apóstoles anunciaban la palabra de Dios con valentía.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Estos dos gloriosos apóstoles de Cristo, a quienes en la vida les unió un estrecho afecto, ni en la muerte fueron separados.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Estos dos gloriosos apóstoles de Cristo, a quienes en la vida les unió un estrecho afecto, ni en la muerte fueron separados.

PRECES

Oremos hermanos, a Cristo, el Señor, que quiso edificar su Iglesia sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y digámosle confiados:

Socorre, Señor, a tu pueblo.

Tú que llamaste a Pedro para hacerlo pescador de hombres,
no dejes de llamar obreros a tu mies para que el mundo se salve.

Tú que increpaste a los vientos y al mar para que la barca de los discípulos no se hundiera,
protege a tu Iglesia de toda perturbación y fortalece al sucesor de Pedro.

Tú que, después de la resurrección, congregaste en torno a Pedro tu grey dispersa,
reúne a tu Iglesia en un solo aprisco.

Tú que enviaste a Pablo a evangelizar a los paganos,
haz que el anuncio de la salvación llegue a todos los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que diste a la Iglesia las llaves del reino de los cielos,
abre las puertas de la felicidad a los que durante su vida confiaron en tu misericordia.

Oremos ahora al Padre, como Jesús enseñó a los apóstoles:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, concédenos la poderosa ayuda de los santos apóstoles Pedro y Pablo, para que aquellos mismos que nos comunicaron las primeras enseñanzas de la fe nos obtengan ahora, con su intercesión, el auxilio necesario para llegar a la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 28 de junio

Lectio: Jueves, 28 Junio, 2018

Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 7,21-29

«No todo el que me diga: ’Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán aquel Día: `Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: `¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’ «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»

Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente se asombraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

3) REFLEXIÓN

• El evangelio de hoy presenta la parte final del Sermón de la Montaña (a) no basta hablar y cantar, es preciso vivir y practicar (Mt 7,21-23). (b) la comunidad construida en cima del fundamento de la nueva Ley del Sermón del Monte quedará firme en el momento de la tormenta (Mt 7,24-27). (c) el resultado de las palabras de Jesús en las personas es una conciencia más crítica con relación a los líderes religiosos, los escribas (Mt 7,28-29).

• Este final del Sermón del Monte explica algunas oposiciones o contradicciones que siguen actuales hasta hoy en día: (a) Las personas que hablan continuamente de Dios, pero se olvidan de hacer la voluntad de Dios; usan el nombre de Jesús, pero no traducen en la vida su relación con el Señor (Mt 7,21). (b) Hay personas que viven en la ilusión de estar trabajando por el Señor, pero en el día del encuentro definitivo con El, descubren trágicamente que nunca le conocieron (Mt 7,22-23). Las dos palabras finales del Sermón del Monte, de la casa construida sobre la roca (Mt 7,24-25) y de la casa construida sobre la arena (Mt 7,26-27), ilustran estas contradicciones. Por medio de ellas Mateo denuncia y, al mismo tiempo, trata de corregir la separación entre fe y vida, entre hablar y hacer, entre enseñar y practicar.

• Mateo 7,21: No basta hablar, es precido practicar. El importante no es hablar de forma bonita sobre Dios o saber explicar bien la Biblia a los demás, sino que es hacer la voluntad del Padre y, así, ser una revelación de su rostro y de su presencia en el mundo. La misma recomendación fue dada por Jesús a la mujer que elogió a María su madre. Jesús le respondió: “Felices los que oyen la Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,28).

• Mateo 7,22-23: Los dones deben estar al servicio del Reino, de la comunidad. Había personas con dones extraordinarios como, por ejemplo, el don de la profecía, del exorcismo, de la sanación, pero usaban estos dones para ellas mismas, fuera del contexto de la comunidad. En el juicio, oirán una sentencia dura de Jesús: «¡Alejaos de mí vosotros que practicáis la iniquidad!». La iniquidad es lo opuesto a la justicia. Es hacer con Jesús lo que algunos doctores hacían con la ley: enseñaban pero no practicaban (Mt 23,3). Pablo dirá lo mismo con otras palabras y argumentos : “Si yo tuviera el don de profecía, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy. Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo, pero no por amor, sino para recibir alabanzas, de nada me sirve” (1Cor 13,2-3).

• Mateo 7,24-27: La parábola de la casa sobre roca. Oír y poner en práctica, ésta es la conclusión final del Sermón del Monte. Mucha gente trataba de buscar su seguridad en los dones extraordinarios o en las observancias. Pero la verdadera seguridad no viene del prestigio, ni de las observancias, no viene de nada de esto. ¡Viene de Dios! Viene del amor de Dios que nos amó primero (1Jn 4,19). Su amor por nosotros, manifestado en Jesús, supera todo (Rom 8,38-39). Dios se vuelve fuente de seguridad, cuando tratamos de hacer su voluntad. Ahí, El será la roca que nos sustenta en la hora de las dificultades y de las tormentas.

• Mateo 7,28-29: Enseñar con autoridad. El evangelista cierra el Sermón del Monte diciendo que la multitud quedó admirada de la enseñanza de Jesús, «él enseñaba con autoridad y no como los escribas». El resultado de la enseñanza de Jesús es la conciencia más crítica de la gente con relación a las autoridades religiosas de la época. Sus palabras sencillas y claras brotaban de su experiencia de Dios, de su vida entregada al Proyecto del Padre. La gente estaba admirada y aprobaba las enseñanzas de Jesús.

Comunidad: casa en la roca. En el libro de los Salmos, con frecuencia encontramos la expresión: “Dios es mi roca mi fortaleza… , mi escudo y mi libertador” (Sal 18,3). El es la defensa y la fuerza de los que piensan en la justicia y la buscan (Sal 18,21.24). Las personas que confían en este Dios se vuelven roca para los otros. Así el profeta Isaías dirige una invitación a los que estaban en el cautiverio: “Escúchenme ustedes que anhelan la justicia y que buscan a Yavé. Miren la piedra de que fueron tallados, y el corte en la roca de donde fueron sacados. Miren a Abrahán, su padre, y a Sara, que los dio a luz” (Is 51,1-2). El profeta pide a la gente que no olvide el pasado. El pueblo tiene que recordar como Abrahán y Sara por la fe en Dios se vuelven roca, comienzo del pueblo de Dios. Mirando hacia esta roca, la gente cobraba valor para luchar y salir del cautiverio. Asimismo, Mateo exhorta a las comunidades para que tengan como meta esa misma roca (Mt 7,24-25) y así puedan ellas mismas ser roca para fortalecer a sus hermanos y hermanas en la fe. Este es el sentido del nombre que Jesús dio a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18). Esta es la vocación de las primeras comunidades, llamadas a unirse a Jesús, la piedra viva, para volverse, ellas también, piedras vivas por la escucha y la práctica de la Palabra (Pd 2,4-10; 2,5; Ef 2,19-22).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 • Nuestra comunidad ¿cómo trata de equilibrar oración y acción, alabanza y práctica, hablar y hacer, enseñar y practicar? ¿Qué es lo que debe mejorar en nuestra comunidad, para que sea roca, casa segura y acogedora para todos?

• ¿Cuál es la roca que sustenta nuestra comunidad? ¿Cuál es punto en que Jesús insiste más?

5) ORACIÓN FINAL

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por amor de la gloria de tu nombre;
líbranos, borra nuestros pecados,
por respeto a tu nombre. (Sal 78)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

29. Pero esta «unión íntima y vital con Dios» (GS 19, 1) puede ser olvidada, desconocida e incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos (Cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (Cf. Mt 13, 22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (Cf. Gn 3, 8-10) y huye ante su llamada (Cf. Jon 1, 3)”.

Como veis, después de haber subrayado en los puntos anteriores que el hombre es un ser abierto a la trascendencia, religioso por naturaleza, que hacerse la pregunta religiosa no es fruto de una educación que desde fuera se nos meten, sino que esas preguntas hechas en todas las culturas y en todos los tiempos son algo que nace de la propia criatura que tiene las huellas del creador impresas, Dios nos ha creado a su imagen y semejanza y lógicamente tenemos una tendencia a la plenitud. La paradoja es que el ser humano es un ser limitado pero que al mismo tiempo puede saciarlo Dios, somos un poco de tierra con hambre de infinito, y no hay otro ser que tenga esta paradoja como nosotros, pequeños, pero al mismo tiempo creados para Dios.

Después de haber hecho esta afirmación que es tan básica de partida, decimos, bueno, esta unión vital tan grande que el Concilio Vaticano II la GS en el punto 19 describe así “La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la vocación con Dios, desde su mismo nacimiento el hombre es invitado al diálogo con Dios, existe pura y simplemente por el amor de Dios que lo creó, y por el amor de Dios que lo conserva, y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su creador”.

Esta es la vocación para la que hemos sido creados, estamos llamados por la creación, desde que fuimos pensados por Dios, a que nuestra felicidad sea la unión con Dios. Después de haber afirmado esto, el Catecismo afirma, bien somos conscientes de que esta vocación para la que hemos sido creados se puede frustrar, de hecho, muchos de nuestros hermanos y nosotros mismos hemos vivido incoherencias, rechazos a Dios, negaciones explícitas de su existencia o vivir como si Dios no existiese, etc., es decir, existe el fenómeno de ese rechazo para la vocación para la que hemos sido creado, que es la unión con Dios. Puede ser olvidado, desconocido o rechazado explícitamente.

Subdivide ese rechazo de la vocación originaria de la unión con Dios en tres apartados, por desconocimiento, por olvido o por rechazo:

  • Por desconocimiento, todos somos conscientes de que aunque existe una religiosidad dentro de nosotros y una cierta apertura a la trascendencia, como no te eduquen, como no tengas a alguien junto a ti que ejerza un poco de estrella de Belén que te guie hasta el conocimiento del Dios verdadero pues el desconocimiento puede hacer muchos estragos, luego también hay que reconocer que no es sólo nuestro desconocimiento, sino que en esta sociedad hay muchas incitaciones para que te olvides de todo, porque claro, la falta de formación se combina con que esta sociedad parece que estuviese pensada para que no pensásemos, parece que todo se ha pensado para que no pienses, consume y calla y tira hacia adelante y pon la televisión si te viene algún pensamiento, que no te preguntes sobre el sentido de la vida. La fe católica, el Concilio Vaticano II afirma que incluso puede haber desconocimientos inculpables, a veces uno puede tener un desconocimiento del cual es culpable porque él ha rechazado la formación, pero también puede haber muchos desconocimientos que sean inculpables, es más que nosotros tengamos la culpa de que haya mucha gente que no haya conocido a Dios, que no haya conocido el rostro verdadero de Dios. Si no hay quien les predique, ¿cómo van a creer? dice San Pablo.
  • Otro motivo puede ser el olvido, la dejadez, la pereza que muchas veces suele ser una de las causas principales, sencillamente el alejamiento de Dios antes que el rechazo, difícilmente se llega directamente al rechazo de Dios sin haber pasado por las etapas de dejadez, de olvido, etc… Es como si uno va bajando los peldaños de una escalera y el primer peldaño es soy católico, pero no prácticamente, el siguiente es creo en Dios, pero no sé si creo en la Iglesia, el siguiente es creo en Dios, pero no sé si es Jesucristo o no, ya ha bajado otro peldaño, y al final es que no creo en nada. Es decir, el primer escalón suele ser la dejadez, la pereza, el olvido y luego va ocurriendo aquello de si no vives como piensas acabas pensando como vives, si tú no vives conforme a tus ideales, tus ideales te están denunciando a ti mismo y entonces vas rebajando los ideales y muchas veces en el inicio de ese proceso ha estado la dejadez, la pereza, esa tendencia al mínimo esfuerzo. La tercera posibilidad es, hemos dicho desconocimiento, olvido, y respecto al olvido podemos también señalar qué frecuente suele ser que muchos creyentes haciendo memoria de su vida religiosa digan “Jo, yo antes tuve una época en mi vida en la que fui mucho más religioso, cuando era joven, pequeño… pero la vida me ha llevado a olvidarme”, echamos fuera de nosotros la culpa, pero ha habido una parte de dejadez y de pereza.
  • De los tres casos el tercero es el rechazo explícito que es posible que ocurra por soberbia, por orgullo, ahora lo analizaremos un poco más pero nos fijamos como el Concilio Vaticano II viene a decir lo siguiente en la GS, punto 19, párrafo 2o “La palabra ateísmo designa realidades muy diversas, unos niegan a Dios expresamente, otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios, los hay que someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal que reputa como inútil el planteamiento de la cuestión, muchos rebasando indebidamente los límites de las ciencias positivas pretenden explicarlo todo desde la base puramente científica, lo que la ciencia no demuestra no sirve para nada…, hay quienes exaltan tanto al hombre que dejan sin sentido la cuestión de la fe parece que el hombre es el centro de todo y Dios nada únicamente serviría si lo utilizamos como criado nuestro hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado que nada tiene que ver con el Dios del evangelio, a quien dice yo no creo en Dios porque es como un policía que me persigue, es tal o cual, me he hecho una imagen odiosa de Dios y claro luego termino siendo ateo, pero tú eres ateo, pero no es que niegues al Dios verdadero sino que estás negando la imagen negativa que te has hecho de Dios.

Este tipo de situaciones tan diversas son las posibilidades de ese rechazo, pero acordémonos que tenemos una libertad de la cual somos responsables, que la libertad es un signo de esa dignidad del hombre, que hemos sido creados para la verdad y para el amor, pero nuestra libertad si no es bien utilizada nos puede apartar del fin para el que hemos sido creados. La libertad es necesaria para vivir la vocación al amor y a la verdad, no se puede amar sin ser libres, pero claro, que paradoja es que yo utilice mi libertad para negar a quien me dio la libertad, Dios me ha hecho libre hasta el punto de que con mi libertad puedo negarle a Dios, que paradoja, y sin embargo Dios no se arrepiente de habernos creado libres, porque si no fuéramos libres no podríamos ser ateos, pero tampoco podríamos ser santos. La libertad nos puede llevar a hacer barbaridades hasta negar a Dios, pero la libertad es también condición para la santidad y para un amor libre en el que nos abrimos al amor de Dios y le devolvemos amor con amor, así Dios nos ha creado libres con todas las consecuencias, también la posibilidad del rechazo.

Este ha sido el punto de partida, ahora entraremos en sus contenidos. Hay según el punto 29 del Catecismo tres posibilidades de rechazar la vocación de la unión con Dios, desconocimiento, olvido y rechazo explícito.

Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos, la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o indiferencia religiosa, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes de pensamiento hostiles a la religión y la actitud del hombre pecador que por miedo se oculta de Dios y huye ante su llamada.

Vamos a ir analizándolas una por una:

1.- La rebelión contra el mal en el mundo. Una de las causas del rechazo o el olvido de Dios puede ser la rebelión contra el mal en el mundo. Ciertamente la existencia del mal es un misterio que nos supera y ha habido muchas personas especialmente sensibles que cuando han vivido situaciones muy duras de dolor, algunos es curioso que las situaciones de dureza le han acercado a Dios, igual se sentían olvidados de Dios y una enfermedad grave, un acontecimiento duro en sus vidas les ha acercado a Dios, les ha despertado la sensibilidad religiosa, ha sido casi como un aldabonazo para decir ¡Eres consciente, mira como ha fallecido tu padre, tu esposo, tus esposa… no te das cuenta que esta vida es fugaz y estás entregado a ella como si fuese dios, como si fuese eterna y es totalmente pasajera y cómo lo importante es prepararnos para nuestro encuentro con Dios definitivo! A veces estas personas tienen este tipo de encaje, con perdón, del dolor y del sufrimiento y de la cruz que les ha acercado a Dios, pero otras personas, sin embargo, suelen tener otro tipo de reacción diferente. En lugar de reaccionar como hemos comentado, pues dicen…Y esto ¿por qué me toca a mí?

2.- ¿Qué mal he hecho yo? Y si Dios es bueno ¿Cómo permite estas desgracias en el mundo? ¡Que contradicción que Dios diga que me ama y al mismo tiempo Él que es el Señor de la historia y si todo está en su mano como Dios permite esto! Es curioso que ante los mismos males pueda haber reacciones diametralmente opuestas, pero es así. Nos acordamos del libro de Job, y como Job comenzó diciendo al principio cuando le venían las desgracias, “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor”, pero luego cuando continuaba la prueba también se rebotó. ¿Qué está detrás de esto? A veces el Señor nos purifica, como fue el caso de Job, y dentro de los planes de Dios para algunas personas, no tenemos que escandalizarnos de que tengan momentos de rebelión, sino tener paciencia y perseverancia.

Recuerdo que cuando a veces hemos hablado de las previsibles reacciones que suele tener alguien a la hora de encajar una noticia, por ejemplo, que tiene una enfermedad gravísima o incluso terminal, cuando a alguien le dan una noticia de ese calibre, algunos psicólogos suelen decir que es bastante normal dentro del desarrollo de una persona de cómo acoge esa idea que pase por una serie de estadios distintos, entonces en un primer momento pretende ignorar, hace como el avestruz, en segundo lugar suele tener un rebote muy grande y en siguiente lugar suele ser a veces el de tener un momento de bajón como una depresión, y quizás éste suele ser el proceder normal y finalmente se pasa a una etapa de aceptación. Pero no hay que escandalizarse porque alguien tenga dentro de los pasos que pasar por un momento de rebeldía cuando ha recibido una noticia como esa, porque antes de llegar a la aceptación es frecuente que se pase por unos momentos de rebeldía, desesperación o venirse abajo para finalmente tener una acogida y encenderse dentro del él la luz de la esperanza. Pero también yo creo que por una parte hay que no escandalizarse, pero también hay que reconocer que a veces detrás de estas rebeliones contra el mal está un concepto que tenemos d Dios a nuestro servicio religioso “Dios está para satisfacer todas las peticiones que el hago y ¿Cómo me ha podido fallar?”.

A veces nos hacemos una imagen de un Dios utilitario, tenemos una concepción utilitarista de Dios. Y no, Dios sabe más, Dios sabe más que nosotros y además creo que detrás de ese rechazo o de esa rebelión contra Dios por motivo de mal del mundo, pues desde luego se esconde un rechazo de la sabiduría de la cruz, no hemos entendido la sabiduría de la cruz, no hemos entendido lo que supone que Dios nos salvase abrazando el sufrimiento de la cruz, esa es la clave yo diría, esa es la clave de la clave, cuando tú te sientas llagado, mira las llagas de Cristo, cuando tú te sientas sufriente, mira al Cristo sufriente que da sentido a tu dolor. Bueno, hemos dicho que en primer lugar que la rebelión contra el mal suele ser una causa importante.

3.- La ignorancia o la indiferencia religiosas, que ciertamente son dos cosas distintas, pero aquí, tal y como están expuestas, creo que se refiere más bien a la indiferencia como actitud, que claro, de la indiferencia con el tiempo se deriva la ignorancia, porque si yo soy indiferente con el tiempo al final termino por ser ignorante. La indiferencia puede ser hoy en día el estadio más lejano a la fe, incluso hay algunos estudiosos de la fenomenología religiosa que suelen decir que la indiferencia religiosa que caracteriza en este momento más en nuestra cultura que el ateísmo, (quizá cuando se realizó el Concilio Vaticano II tal y como se habla y se escribe en muchos de sus puntos, el ateísmo explícito era la gran bestia que se alzaba contra la fe, hoy en día, no es tanto el ateísmo, el Concilio Vaticano II tiene lugar en la primera parte de la década de los sesenta, pero en este momento es la indiferencia, sin duda alguna, la que tiene muchas más incidencia que el ateísmo, y, posiblemente cuando alguien ha caído en esa indiferencia, para mí Dios no es nada, en mi vida es insignificante, mi vida se entiende desde el materialismo, etc., Dios es algo sobreañadido que no es necesario para la vida, no me formulo a mí mismo las preguntas sobre el sentido de la vida sino que el pasotismo acaba llenándolo todo.

Posiblemente la indiferencia es el lugar más alejado de la fe, con lo cual, a veces suele decirse que la indiferencia para sanarse igual tiene que pasar primeramente por el agnosticismo o por el ateísmo para luego llegar a la fe. Es casi peor la indiferencia que el agnosticismo o el ateísmo. Igual un indiferente para llegar a la fe tendría que pasar por ser ateo, porque en el fondo, el que es ateo, por lo menos piensa, el que niega a Dios por lo menos piensa, pero el indiferente se niega a pensar ¿Tú crees en Dios? Yo paso. Es como si le preguntásemos por un ovni, seguro que tendría más curiosidad por un ovni que por Dios. Conocéis la famosa frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice que el mayor pecado de nuestro tiempo es la indiferencia.

4.- Los afanes de este mundo y las riquezas. Nos refiere ahí Mt 13, 22 “El que fue sembrado entre los abrojos es el que oye la palabra, pero las persecuciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda sin fruto”. Este mundo materialista y capitalista tiene una capacidad de seducción muy grande, una capacidad de embrujo es como un canto de sirena que nos atonta y nos absorbe, el hecho de que tengamos incluso miedo al silencio, a quedarnos solos. Es impresionante ver como tantas personas van escuchando música, no tienen ningún momento de quedarse a solas. El otro día me decía una persona que había estado en un lugar, en un monasterio y decía “Me despertaba el silencio, porque no estamos acostumbrados a ese silencio”. Esto es más que una anécdota, tenemos un planteamiento materialista en la existencia que yo me atrevería a decir que puede ser la causa principal del ateísmo en occidente.

Frente a Marx que decía que la religión es el opio del pueblo, yo me atrevería a decir, el materialismo es el opio del pueblo, para que no pienses, pan y circo, el método de los romanos para tener a la población contenta, diversiones, más diversiones y todas tus necesidades satisfechas, es el pan y circo que en el fondo, lo curioso del asunto es que nosotros mismos, no solamente que el emperador queriendo dominar a la población utiliza maliciosamente esa manera de drogarlo, es que nosotros mismos a veces somos nuestros fabricantes de droga y nosotros mismos la consumimos. No le echemos únicamente la culpa a los diseñadores de esta sociedad materialista, sino que existe también una complicidad evidente en todos nosotros. Entonces mientras que el hombre, que es un ser espiritual, esté sobre saciado de bienes materiales, que tiene no lo que necesita sino mucho más de lo que necesita, ¿Qué ocurre? Pues que pierde su instinto espiritual, o lo adormece, o lo anestesia. El hombre tiene un sentido espiritual, pero con tanto materialismo…

Yo a veces he puesto un ejemplo de un perro de caza de esos que impresiona ver cómo el perro de caza tiene un instinto cazador y cómo cuando pasa un ave se le ponen las orejas tiesas y se pone en posición estirada y con todos los sentidos perfectamente orientados a esa ave que pasa, pero si tú a ese perro de caza le pones todos los días un plato de carne picada, sobreabundante, ya te digo yo que ese perro con el tiempo va perdiendo su instinto de caza, al final ni las orejas se le ponen tiesas cuando pasa el ave.

Este ejemplo apliquémoslo a nosotros porque es verdad que el materialismo de la vida nos puede domesticar de una manera en la que perdemos el instinto espiritual. Hace poco os comentaba de un chico africano que me había hablado y me había dicho, uno viene a España y ve que mientras que la gente lo tiene todo se olvida de ̈Dios, como si pensasen que Dios no es necesario porque tenemos dinero, cuenta corriente, tarjeta de crédito y absurdamente el materialismo te lleva a olvidarte de Dios. Pues sin duda el materialismo es una de las grandes causas que originan el ateísmo o el olvido de Dios.

5.- El mal ejemplo de los creyentes. En concreto dice el párrafo tercero del punto 19 de la GS del Concilio Vaticano II “Quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas desoyen el dictamen de su conciencia, y por tanto, no carecen de culpa, sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad porque el ateísmo considerado en su total integridad no es sólo un fenómeno originario sino que es un fenómeno derivado de varias causas entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones y ciertamente en algunas zonas del mundo sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual en esta génesis del ateísmo puede tener parte no pequeña los propios creyentes en cuanto que con el descuido de la educación religiosa o con la exposición inadecuada de la doctrina, incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social han velado, más bien, que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión”. Tenemos, como veis, que coger esta capacidad de canalizar la realidad no con una forma autodefensora, ¡La verdad nos hará libres! Y claro que nosotros tenemos nuestra parte de culpa en la increencia que nos rodea, si fuésemos más santos el mundo creería más. Esto es obvio, allí donde hay un padre santo los hijos tienen un testimonio que los mueve. Allí donde hay un párroco verdaderamente entregado a Dios lo lógico es que se note en la parroquia. Es una gran responsabilidad el hecho de que por nosotros alguien pueda acercarse a Dios o alejarse de Dios. Nosotros no dejamos de ser, los cristianos, como un espejo que refleja quien es Dios, lógicamente cuando se habla de Dios uno tiende a fijarse en los que son creyentes, a ver cómo es la vida de los creyentes, y si no se distingue en nada… ¡Podemos ser nosotros causa de escándalo por una vida incoherente! Soy consciente de que alguno estará pensando, pero bueno, el pecado de los cristianos no quita la existencia y el amor de Dios, el pecado de los que son mediadores, bueno pecado de ellos es, pero no por eso me va a limitar mi entrega a Dios, sí, pero para poder hacer uno esa afirmación tiene que tener una fe firme, cuando no tiene una fe firme es bastante probable que las incoherencias con el mensaje de Cristo a quienes las predican haga daño a los que están débiles en su fe, a las conciencias más débiles. ¡Qué responsabilidad es que mis hijos o mis parroquianos puedan alejarse de Dios por mis pecados! ¡Cuántas veces hemos de pedirle a Dios, yo a veces he hecho esa oración ¡Señor, que por mi culpa nadie es aleje de ti, y te pido que ojalá a través de mí, como instrumento tuyo, algunas personas puedan acercarse a ti! Esa es una petición muy sagrada, Señor, que yo no sea motivo de escándalo para nadie. Jesús dice en el Evangelio “ay de aquellos que escandalicen a uno de estos pequeños, más les valdría atarse una piedra al cuello y lanzarse al río” Yo creo que no hay ninguna frase en el Evangelio más dura que esa, y habla del pecado de escándalo, que alguno de esos pequeños, que alguna conciencia se aleje de Dios por motivo mío, que yo le haga mal espiritualmente.

6.- Las corrientes de pensamiento hostiles a la religión. Existen corrientes de pensamiento hostiles, por ejemplo, el hecho de que exista hoy en día un relativismo tan generalizado, la negación de que no existe verdad absoluta, cada uno hace su propia verdad, etc., ese tipo de afirmaciones tan relativistas, será verdad para ti, pero para mí no, no existe una verdad que valga para todos… todo este tipo de pensamientos son causantes en gran medida del ateísmo. O, por ejemplo, aquí lo que sirve es la ciencia, entendido por ciencia una ciencia experimental, y todo lo que no sea ciencia no existe. O por ejemplo la ideología de género que tanto se difunde que hace daño para nuestra creencia en Dios, yo no soy hombre ni mujer, yo elijo mi sexualidad, yo me revelo contra el creador y yo voy a elegir. Todo ese tipo de ideologías de genero son una no aceptación de nuestro ser criatura. Yo soy criatura y una criatura tiene que aceptar el ser de su naturaleza, si no, ¿Cómo vas a reconocer al creador? Obviamente este tipo de ideologías, como existió en un tiempo el ateísmo del marxismo, pues esa teoría científica según la cual la religión estaba pensada para que las clases económicas más pudientes estuviesen sometiendo a las clases pobres, diciéndoles que guantazo a guantazo en vuestra pobreza aquí porque después así tendréis la vida eterna, es decir, la religión ha sido inventada por los pudientes para someter a los pobres. Este tipo de pensamientos, ideologías conducen al rechazo de Dios.

7.- Finalmente, esa actitud del hombre pecador que por miedo se oculta de Dios y huye de su llamada. También existe tal cosa, aquí nos cita Gn 3, 8-10 cuando dice que “oyeron Adán y Eva, después de haber pecado, el ruido de los pasos de Yahvé que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa y se ocultaron de la vista de Yahvé de entre los árboles. Entonces …” Es decir, estos versículos del Génesis en los que se nos habla que el hombre tenía miedo de Dios, claro que son reflejo de una de las actitudes que nos apartan de Dios, que es no tener confianza en Dios, pensar que Dios es mi enemigo, que viene a quitarme mi libertad, mejor me escondo a ver si me reprocha, a ver si me pide una conversión que hoy no estoy dispuesto a mover mi vida, el miedo a Dios, no confiar en su bondad y en su misericordia, eso que dice el refrán “Se piensa el ladrón que todos son de su condición”. A veces nosotros como proyectamos en Dios nuestra forma egoísta de ser dice uno “me voy a esconder de Dios no sea que me pida algo que a mí no me apetece darle”. Este miedo, esta desconfianza en Dios es una causa de ateísmo. Es como si yo pensase que mi padre o mi madre me van a decir algo que es contra mí, y entonces me alejo de ellos. Si mi padre y mi madre que me quieren aquello que me digan va a ser para mi bien. Otro texto que se nos ofrece es el de Jonás 1, 3 cuando Yahvé le dirigió la palabra a Jonás y le dijo “levántate, vete a Nínive y proclama en ella el mensaje que yo te doy, que su maldad clama ante Dios” y a Jonás le da miedo ir a Nínive, porque es una ciudad hostil, y eso de ir allí para hacer de profeta de calamidades “sois unos pecadores, Dios está disgustado por vuestra vida y os pide conversión”, claro a nadie le gusta ser profeta de calamidades. Dice Jonás, me escapo, menuda la que me va a caer, entonces se va, bajó a Jope, embarcó en un barco que salía para Tarsis, pagó su peaje y cuando se embarcó, cuenta el libro de Jonás, que se desencadenó un gran viento sobre el mar, que hubo una borrasca tremenda y el barco parecía que se iba a romper y los marineros vieron una tormenta tan grande que dijeron “esto es un castigo de Dios por alguna cosa, ¿qué ha pasado aquí? Alguien ha enfurecido a Dios, vieron a Jonás que estaba durmiendo en plena tormenta, sospecharon de él y lo tiraron al mar. Todos sabemos el episodio de la ballena, etc. Pero es curioso, es importante saber que Jonás se había metido en ese barco huyendo de Dios. Es decir, que el no tener confianza en Dios acaba siendo una causa de rechazo de su llamada. Pues bien, como veis este punto 29 que hemos explicado es muy práctico porque hace una especie de elenco, en total hemos explicado seis causas de posible ateísmo, agnosticismo, de rechazo de Dios.

28 de junio – Sagrado Corazón

LAS ESPINAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

Espina es la mucha negligencia con que se hacen las cosas de Dios. Mientras algunos son todo actividad y energía para las cosas puramente temporales.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

Ecclesia in Medio Oriente

98. Para permitir a los hombres ver el rostro de Dios y su nombre escrito en sus frentes (cf. Ap 22,4) por la bendición de Dios, invito a todos los fieles católicos a dejarse guiar por el Espíritu de Dios para consolidar más la comunión entre ellos, y a vivir en una fraternidad sencilla y gozosa. Sé que ciertas circunstancias pueden llevar a veces a ceder a componendas que amenazan con romper la comunión humana y cristiana. Por desgracia, se llega a eso con demasiada frecuencia, y esta tibieza disgusta a Dios (cf. Ap 3,15-19). La luz de Cristo (cf. Jn 12,46) quiere llegar a todos los rincones de la tierra y del hombre, incluso a los más sombríos (cf. 1 P 2,9). Para ser lámpara portadora de la única Luz (cf. Lc 11,33-36) y poder dar testimonio por doquier (cf. Mc16,15-18), hay que elegir el camino que conduce a la vida (cf. Mt 7,14), dejando atrás las obras estériles de las tinieblas (cf. Ef 5,9-14) y rechazándolas con determinación (cf. Rm 13,12ss).

¡Ojo con la fe fúnebre!

El domingo pasado, con el episodio de la tormenta calmada en el Lago Galilea, llegábamos a la conclusión de que, al Señor, lo hemos dejado demasiado dormido. Que no es Él quien se desentiende sino, en todo caso, somos nosotros quien lo dejamos de lado.

1.- La eucaristía de cada domingo, entre otras cosas, nos recuerda algo esencial y no tangencial en la vida de un cristiano: podemos y tenemos que decir mucho en las diferentes situaciones que nos acompañan. Lo decía el Papa Francisco el pasado domingo en Turín: “Vivid contracorriente”. Y es que, lo fácil, es dejarse arrastrar y lo meritorio es hacer frente aún a riesgo de ser señalado. ¿No es acaso mejor cerrar los ojos al mundo con la conciencia de un deber cumplido que no omitido?

¿Somos conscientes que, nuestra fe, es una vitamina de vida y no de muerte? Cuando uno escucha el evangelio de este día llega a las siguientes conclusiones:

-Nuestra Iglesia no es un tanatorio donde se recibe cuando se muere

-Nuestra fe no es un vestido que se utiliza cuando morimos

-Nuestra amistad con Cristo no está centrada en la muerte sino en su resurrección

O dicho de otra manera: ser cristiano no es hacer pompa fúnebre sino, en todo caso, una ola a la vida. ¿Y dónde está esa VIDA? Ni más ni menos que en Jesús.

Hoy, con el evangelio en la mano, vemos que la fe cura y salva. Y que las ideas, sin fe, a veces esclavizan y matan.

2.- La fe es la condición imprescindible para la actuación de Dios. Y, hay que reconocerlo, preferimos abandonaros en manos de lo inmediato, echarnos en los brazos de la simple y pura ciencia antes que confiarnos exclusivamente al Señor.

Pidamos al Señor que nuestra fe sea inconmovible y confiada. Que nada ni nadie nos aleje de El. Sólo El puede sacarnos de situaciones que dificultan nuestra felicidad. ¿Tienes fe? nos pregunta el Señor; sanarás, te recuperarás, brillará de nuevo en ti la alegría de vivir.

¿Tienes fe? Entonces no te faltará auxilio en los momentos en los que, por debilidad o enfermedad, veas que la vida se te escapa irremediablemente

¿Tienes fe? Cuídala. Con una oración sincera. Con la escucha de la Palabra de Dios. Con la contemplación. Con el agradecimiento a Dios por haberte hecho hijo suyo por el Bautismo.

¿Tienes fe? No te des por vencido en las causas nobles. Lucha con toda tu alma para que, el mundo que te rodea, deje de ser un flujo de injusticias, de sangre o de desencanto.

¿Tienes fe? ¡Entonces, el Señor, te necesita! Eres de los suyos. Ofrécele, tu fe, como respuesta.

¿Tienes fe? Entonces pídele a Cristo que te conceda vida abundante y de la buena. No esperes a estar enfermo para recurrir a Él y, si te llega la debilidad, entonces que te encuentre fuerte en tus convicciones y confiado en su persona.

A lo dicho que, nuestra Iglesia, no es un servicio de pompas fúnebres sino una casa donde la vida sacramental nos llena de ilusión, valor y coraje en todos los instantes de nuestra vida. ¿Su secreto? ¡Cristo sanador! ¡Cristo salvador!

TENGO FE, PERO AYUDAME

Hace mucho tiempo, Señor,
que estoy enfermo:
mis piernas se resisten a progresar
por las sendas de la fe,
buscan otros parajes más persuasivos
menos complicados y hasta menos exigentes.
Hace bastante tiempo, Señor,
que mis manos dejaron de abrazar a todos:
buscan lo fácil, la recompensa,
el amor por el amor, la gratitud por lo que dan.
Hace no sé cuánto, mi Señor,
que mi cuerpo derrama flujos de sangre:
de apatía y desencanto
inseguridad y altivez
orgullo, prisas, caídas,
pesimismo, desorientación y preocupación.
¿Me ayudarás, Señor?
Como la hija de Jairo necesito vida
Como el flujo de sangre
necesito que cortes de raiz
la herida que me debilita y me mata,
la sangre que necesito para vivir o darte gloria.
Sí, Señor; tengo fe pero…ayúdame.
Porque, si miro a mi alrededor,
veo que poco o nada pueden hacer por mí
Porque, hace mucho tiempo,
mucho tiempo, Señor, que los que me ven
ya  no hacen nada por mí.
Por eso, Jesús, fuente de la salud y de la vida:
ayúdame a salir de las situaciones que me postran
a superar tantos flujos de sangre
que me dejan sin posibilidad de brindarme
por Ti, por tu Reino y por los que me necesitan
Y si me pides algo, mi Señor,
sabes que mi pobre fe,
aunque Tú la puedes hacer más rica
es lo que te puedo ofrecer como recompensa.
Amén

Javier Leoz

Contigo hablo, niña, levántate

Cuando Jesús regresó en barca a la otra orilla, se reunió con él mucha gente, y se quedó junto al lago. Llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y, al ver a Jesús, se echó a sus pies rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella para que se cure y viva». Jesús fue con él. Lo seguía mucha gente, que lo apretujaba. Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, e incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: «Con sólo tocar sus vestidos, me curo». Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo: «¿Quién me ha tocado?». Sus discípulos le contestaron: «Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado?». Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer: «Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron algunos de casa del jefe de la sinagoga diciendo: «Tu hija ha muerto. No molestes ya al maestro». Pero Jesús, sin hacer caso de ellos, dijo al jefe de la sinagoga: «No tengas miedo; tú ten fe, y basta». Y no dejó que le acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús vio el alboroto y a la gente que no dejaba de llorar y gritar. Entró y dijo: «¿Por qué lloráis y alborotáis así? La niña no está muerta, está dormida». Y se reían de él. Jesús echó a todos fuera; se quedó sólo con los padres de la niña y los que habían ido con él, y entró donde estaba la niña. La agarró de la mano y le dijo: «Talitha kumi», que significa: «Muchacha, yo te digo: ¡Levántate!». Inmediatamente la niña se levantó y echó a andar, pues tenía doce años. La gente se quedó asombrada. Y Jesús les recomendó vivamente que nadie se enterara. Luego mandó que diesen de comer a la niña.

Marcos 5, 21- 43

Para hacer vida el Evangelio
• Escribe una situación de tu vida en la que una persona cercana a tí haya estado enferma.

• ¿Qué necesita una persona enferma? ¿Qué nos pide Jesús que hagamos con las personas que están sufriendo una enfermedad?

• Escribe un compromiso sencillo para poder estar más cerca de las personas que tienen algún tipo de enfermedad.

Oración
Señor Jesús,
hoy me detengo en esta mujer enferma
de flujos de sangre,
que las creencias del momento
la habían convertido en impura,
en contaminante.
La pobre había recurrido
a toda clase de saberes humanos
para encontrar remedio a su enfermedad. Se había gastado toda su fortuna,
tal vez fuera una persona acomodada, con recursos.
Y posiblemente se ha quedado sin una “gorda”.Por fin llega a tu presencia.¿Casualidad o es el último “cartucho”
de su búsqueda?
La pobre no se atreve a dar abiertamente
la cara y lo hace en la oscuridad,
como Nicodemo, no a plena luz.¿Respetos humanos, presión del ambiente…?¿quién sabe?

Creo, Señor, pero aumenta mi fe

Sabes, Señor, que soy uno de los tuyos,
que creo en Ti y formas parte de mi vida,
pero muchas veces vivo
como si no existieras,
porque no termino de fiarme
de Ti del todo.

Quiero tener la fe de la mujer
que tocó tu manto,
convencida de que Tú podías sanarle.

Me invitas a levantarme, a no sestear
en la mediocridad,
a vivir una vida apasionante,
a trabajar con la misma hermandad que Tú
y a confiar en Ti mientras transcurre mi historia.

Tú me impulsas a levantar
todo lo que está en mí dormido.
Tú me enseñas que puedo llegar
a mucho más.
Tú me haces creer en el ser humano,
con todo lo que tiene de grandeza y fragilidad.

La fe en Ti, Señor, me aparta
de fatalismos y desesperanzas,
porque me haces confiar en las personas.
Hay mucho dolor en nuestro mundo,
a algunos les ha tocado
una vida muy dura…

Hoy te pido que susurres al oído
de cada hermano:
«Tu fe te ha salvado vete en paz»

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo XIII de Tiempo Ordinario

• Jairo, que representa el antiguo Israel, se acerca con humildad a Jesús. Con Jesús llega la renovación, la vida nueva para el pueblo de Dios –“se le echó a los pies” (22)–, y le pide “la imposición de manos” (23).

• Una de las cosas que significa este gesto en el Nuevo Testamento es el don del Espíritu (Hch 19,6), el aliento de vidaque ya encontramos justo al empezar la historia del pueblo de Dios (Gn 2,7). Jesús acompaña a Jairo hasta su casa(24): Dios nunca abandona a su pueblo.

• La situación de partida de la mujer – impura según la Ley por las hemorragias y que, por esto, no puede acercarse a nadie, ni a Dios– representa el resultado de las obras de la Ley. En el fondo, la situación de partida de Jairo representa el mismo: la Ley no le da vida.

• La mujer, “había sentido hablar de Jesús” (27). Es decir, alguien le ha hechoel anuncio del Evangelio. Y a ella se le ha abierto el horizonte: el viejo Israel no le ha dado salud; Jesús sí que se la puede dar (28). (Una misma palabragriega sirve para designar la curación física y la salvación.)

• Esta mujer se acerca a Jesús reconociendo la propia indigencia (27). La actitud es muy parecida a la de Jairo. Los dos han reconocido en Jesús quien les puede dar vida nueva.

• La mujer “toca” a Jesús (27). Y, a lavez, su vida es tocada por Jesús: “notó que su cuerpo estaba curado” (29).

• Después vemos que también “la niña” es tocada por Jesús: “la coge por la mano” (41). La chica está realmente muerta (39), pero Dios tiene el dominio sobre la muerte y puede hacer que sea una situación sólo momentánea, como la de quien duerme y después se despierta.

• Jesús aparece como quien puede “levantar” (=resucitar) (41) al pueblo que “se está muriendo” (23), el únicoque puede “curar” de verdad (29).

• Ante este Jesús, para recibir la salvación lo que nos hace falta es la fe (34 y 36) y no las obras de la Ley, que no salvan.

• Esto quiere decir que para acercarse a Jesús no hace falta poseer ningún mérito. A Jesús no se le debe presentar ningún currículum, ni hay que pasar ningún examen para ser aceptado y acogido por Él. Es necesario, esto sí, es estar abiertos, dispuestos a que nuestra vida –toda- sea tocada y transformada por Él. En este sentido, la fe compromete(32-33 y 40).

• En todo este proceso “Pedro, Santiago y Juan” (37) acompañan Jesús. Quien quiere ser discípulo de Jesús debe seguirlo de muy cerca, comprometerse con Él. Así lo conocerá y lo amará.

• Los tres Apóstoles representan a la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios, el pueblo renovado por la Pascua de Jesús, testigos de la muerte y resurrección de Jesús, llamado a hacer lo mismo que Él hace, a llevar a término la misma misión del Hijo.

Comentario al evangelio – 28 de junio

“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.” Y…, ¿qué palabras de Jesús pongo yo en práctica? Hay palabras y palabras; palabras dichas con la boca pequeña, palabrería, palabrotas, palabrita del Niño Jesús, te doy mi palabra, palabra de honor… Algunas permanecen, otras se las lleva el viento; unas regalan los oídos, otras son mentirosas; las hay comprometidas, bellas, groseras…, pero PALABRA sólo hay una, la de Dios.

Y esta Palabra no sólo se escucha, sino que se lleva a la práctica. Entra por tu oídos y quiere llegar a tu corazón para poner en marcha tu voluntad y tus afectos. Y Jesús cansado hoy de los que “parlan” mucho, bla, bla, bla…, pero no cumplen ni se comprometen con nada ni con nadie, les dice: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.” Porque “no todo el que me dice Señor, Señor…”

La Palabra de Dios no es cualquier palabra, es cimiento y fundamento de nuestra vida. Nos asienta, nos hace fuertes, nos da seguridad, nos ayuda a mantenernos en pie en medio de la tormenta. Es la roca de nuestra vida.

Hoy te propongo que ores recordando las PALABRAS de Jesús que ya están en tu corazón grabadas a fuego, aquellas que te has atrevido a poner en práctica. Hazlo despacio, no es un ejercicio de memoria, sino de mirar a tu interior con paz y sinceridad de la mano de Jesús, nunca solo. Y si adviertes que tu corazón es pobre en Palabras de Jesús, pídele a Él que lo haga receptivo como el de María, que supo muy bien acoger la Palabra y la hizo Carne, vida. Que Ella sea tu guía en la oración de hoy.

Juan Lozano, cmf