Creo, Señor, pero aumenta mi fe

Sabes, Señor, que soy uno de los tuyos,
que creo en Ti y formas parte de mi vida,
pero muchas veces vivo
como si no existieras,
porque no termino de fiarme
de Ti del todo.

Quiero tener la fe de la mujer
que tocó tu manto,
convencida de que Tú podías sanarle.

Me invitas a levantarme, a no sestear
en la mediocridad,
a vivir una vida apasionante,
a trabajar con la misma hermandad que Tú
y a confiar en Ti mientras transcurre mi historia.

Tú me impulsas a levantar
todo lo que está en mí dormido.
Tú me enseñas que puedo llegar
a mucho más.
Tú me haces creer en el ser humano,
con todo lo que tiene de grandeza y fragilidad.

La fe en Ti, Señor, me aparta
de fatalismos y desesperanzas,
porque me haces confiar en las personas.
Hay mucho dolor en nuestro mundo,
a algunos les ha tocado
una vida muy dura…

Hoy te pido que susurres al oído
de cada hermano:
«Tu fe te ha salvado vete en paz»

Mari Patxi Ayerra