Vísperas – Viernes XIII del Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CALOR DE DIOS EN SANGRE REDENTORA.

Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.

Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.

Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;

que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Salmo 40 – ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Ant 2. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Salmo 45 – DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE   Rm 15, 1-3

Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su edificación; que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: «sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron».

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Bendigamos a Dios que escucha con amor la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que sufren:
acuérdate que por ellos, Cristo, cabeza de la iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria
para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas
para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 6 de julio

Lectio: Viernes, 6 Julio, 2018
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 9,9-13
Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.
Y sucedió que estando él a la mesa en la casa, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

3) Reflexión

• El Sermón de la Montaña ocupa los capítulos de 5 a 7 del Evangelio de Mateo. La parte narrativa de los capítulos 8 y 9 tiene como finalidad mostrar cómo Jesús practicaba lo que acababa de enseñar. En el Sermón de la Montaña Jesús enseñó la acogida (Mt 5,23-25.38-42.43). Ahora, él mismo la practica al acoger a leprosos (Mt 8,1-4), extranjeros (Mt 8,5-13), mujeres (Mt 8,14-15), enfermos (Mt 8,16-17), endemoniados (Mt 8,28-34), paralíticos (Mt 9,1-8), publicanos (Mt 9,9-13), personas impuras (Mt 9,20-22), etc. Jesús rompe con las normas y costumbres que excluían y dividían a las personas, esto es, el miedo y la falta de fe (Mt 8,23-27) y las leyes de pureza (9,14-17), e indica claramente cuáles son las exigencias de quienes quieren seguirle. Tienen que tener el valor de abandonar muchas cosas (Mt 8,18-22). Así, en las actitudes y en la práctica de Jesús, aparece en qué consisten el Reino y la observancia perfecta de la Ley de Jesús.
• Mateo 9,9: El llamado para seguir a Jesús. Las primeras personas llamadas a seguir a Jesús fueron cuatro pescadores, todos judíos (Mt 4,18-22). Ahora Jesús llama a un publicano, considerado pecador y tratado como impuro por las comunidades más observantes de los fariseos. En los demás evangelios, este publicano se llama Leví. Aquí su nombre es Mateo, que significa don de Dios o dado por Dios. Las comunidades, en vez de excluir al publicano como impuro, deben considerarlo como un Don de Dios para la comunidad, pues su presencia hace que la comunidad se vuelva ¡señal de salvación para todos! Como los primeros cuatro llamados, así el publicano Mateo deja todo lo que tiene y sigue a Jesús. El seguimiento de Jesús exige ruptura. Mateo deja su despacho de impuestos, su fuente de renta, y sigue a Jesús.
• Mateo 9,10: Jesús se sienta en la mesa con los pecadores y los publicanos. En aquel tiempo, los judíos vivían separados de los paganos y de los pecadores y no comían con ellos en la misma mesa. Los judíos cristianos tenían que romper este aislamiento y crear comunión con los paganos e impuros. Fue esto lo que Jesús enseñó en el Sermón de la Montaña, como expresión del amor universal de Dios Padre (Mt 5,44-48). La misión de las comunidades era ofrecer un lugar a los que no tenían lugar. En algunas comunidades, las personas venidas del paganismo, aún siendo cristianas, no eran aceptadas en la misma mesa (cf. Hec 10,28; 11,3; Gal 2,12). El texto del evangelio de hoy indica cómo Jesús comía con publicanos y pecadores en la misma casa y en la misma mesa.
• Mateo 9,11: La pregunta de los fariseos. A los judíos estaba prohibido sentarse en la mesa con publicanos y paganos, pero Jesús no presta atención a esto, por el contrario, confraterniza con ellos. Los fariseos, viendo la actitud de Jesús, preguntan a los discípulos: “¿Por qué vuestro maestro come con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?» Esta pregunta puede ser interpretada como expresión del deseo de éstos, que quieren saber porqué Jesús actúa así. Otros interpretan la pregunta como una crítica de los comportamientos de Jesús, pues durante más de quinientos años, desde el tiempo del cautiverio en Babilonia hasta la época de Jesús, los judíos habían observado las leyes de pureza. Esta observancia secular se volvió para ellos una fuerte señal de identidad. Al mismo tiempo, era factor de su separación en medio de los otros pueblos. Así, por las causas de las leyes de pureza, no podían ni conseguían sentarse en la mesa para comer con los paganos. Comer con los paganos significaba volverse impuro Los preceptos de la pureza eran rigurosamente observados, tanto en Palestina como en las comunidades judaicas de la Diáspora. En la época de Jesús, había más de quinientos preceptos para guardar la pureza. En los años setenta, época en que Mateo escribe, este conflicto era muy actual.
• Mateo 9,12-13: Misericordia quiero y no sacrificios. Jesús oye la pregunta de los fariseos a los discípulos y responde con dos aclaraciones. La primera está sacada del sentido común: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal”. La otra está sacada de la Biblia: “Aprendan, pues, lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio”. Por medio de estas dos aclaraciones Jesús explicita y aclara su misión junto con la gente: “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Jesús niega la crítica de los fariseos, y no acepta sus argumentos, pues nacían de una falsa idea de la Ley de Dios. El mismo invoca la Biblia: «¡Misericordia quiero y no sacrificio!» Para Jesús la misericordia es más importante que la pureza legal. Apela a la tradición profética para decir que para Dios la misericordia vale más que todos los sacrificios (Os 6,6; Is 1,10-17). Dios tiene entrañas de misericordia, que se conmueven ante las faltas de su pueblo (Os 11,8-9).

4) Para la reflexión personal

• Hoy, en nuestra sociedad, ¿quién es marginado y quién es excluido? ¿Por qué? En nuestra comunidad ¿tenemos ideas preconcebidas? ¿Cuáles? ¿Cuál es el desafío que las palabras de Jesús plantean a nuestra comunidad, hoy?
• Jesús ordena al pueblo que lea y que entienda el Antiguo Testamento que dice: «Misericordia quiero y no sacrificios». ¿Qué quiere decir con esto Jesús, hoy?

5) Oración final

Señor, dichosos los que guardan sus preceptos,
los que lo buscan de todo corazón;
los que, sin cometer iniquidad,
andan por sus caminos. (Sal 119,2-3)

6.- La tentación de vanagloria y poder

«De nuevo le subió el tentador a un monte muy alto
y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos.
Y le dijo: Te daré todas estas cosas si tú,
postrándote, me adorares» (Mt 4, 8-10).

Señor
En una de las tentaciones que quisiste pasar, para nuestro ejemplo, el tentador te tomó y llevó al pináculo, la parte más elevada del templo. Y desde allí te hizo contemplar todo lo que se veía, y después te dijo:
—Échate de aquí abajo…

Señor
En otra tentación, el mismo tentador te hizo subir a un monte, y cuando estabas arriba te hizo contemplar la ciudad.
Te hizo ver la grandeza y la riqueza de aquellos reinos que se contemplaban desde allí, y también te dijo:
—Todo esto te daré si tú te pones de rodillas delante de mí y me adoras.

Señor
En las dos ocasiones hace el tentador más y más promesas: te daré… todo…
Veo que también a nosotros el tentador nos tienta de la misma manera.
Intenta primero levantarnos por encima del suelo, llevarnos a un puesto bien alto. Intenta ponernos por encima de los demás y cuando ya nos tiene en lo alto, cuando ya nos tiene arriba, nos hace contemplar lo que está lejos y no se puede ver bien.
Quiere que nos levantemos por encima de lo ordinario, por encima de lo que tú quieres que hagamos cada día.

Señor
Si para lograr levantarnos conviene tener más medios económicos, el tentador favorece el que tengamos dinero en abundancia.
Si para levantarnos y subir más arriba conviene tener poder, el tentador favorece que alcancemos poder.
Y si para ello se necesita que tengamos éxito en la vida, favorecerá nuestro éxito en la vida.

Señor
Lo que le interesa al tentador es que no nos consideremos como los demás.
Que nos creamos personas superiores a las demás, que nos creamos capaces de hacer lo que nadie hasta ahora ha sido capaz de hacer.
Le interesa que nos creamos una persona importante; que vaya creciendo poco a poco en nuestro corazón la soberbia.
Le interesa al tentador que desde arriba veamos a los demás muy alejados y les miremos por encima de nuestro hombro.

Señor
El dinero, el éxito, la fama, el poder, lo que sea, todo ello tiene en el tentador una importancia grande para sus planes.
Le interesa en el fondo que oigamos, escuchemos y aceptemos sus ofertas mercantiles.

Señor
Para muchos subir no es más que el primer paso para después dejarse abandonar, entregarse a lo propio, desinteresándose de los demás. Cuando algunos suben en posición social, en poder, en riqueza, fácilmente desprecian lo que antes ellos mismos apreciaban.
Fácilmente menosprecian incluso las leyes y la moral de los demás, porque para ellos hay otra moral y hay otras leyes.
Esta es una historia que se repite en todos los pueblos y en todas las épocas.

Señor
Qué cierto es que no acepta ver la vida con trabas y limitaciones aquél que en su corazón se cree un ser superior.
Porque para el soberbio él es la ley todopoderosa.
El soberbio hace la ley a su medida.
Y manda con exigencia cuando antes sabía obedecer y trabajar como uno más entre los otros.

Señor
Muchos olvidan que el tentador no juega al azar, ni regala nada.
Ofrece en apariencia mucho, pero es siempre a cambio de renunciar a nuestra dignidad de hijos de Dios.
Su condición es: Si me adoras… Si te pones a mis pies…
Adorarle es, claro está, pagar sus servicios: obedecerle.
Adorarle es someternos a su ley, y la ley del tentador es siempre la misma: la ley del pecado. Adorarle es correr pendiente abajo, cada vez más bajo.

Señor
Algunos piensan, y a veces nos convencen, que no siempre el dinero, el éxito, el poder, nos lleva al mal.
Dicen que con estos bienes podremos servir mejor a los que nos necesitan.
Y podría ser así, si nuestro corazón no sucumbiese a estos halagos.
Pero qué difícil es resistir esta trampa.

Señor
El camino del engreimiento y del orgullo no es tu camino.
Tú nos has predicado todo lo contrario con tus palabras:
—Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 29).
Pero este ideal atrae poco a los hombres.

Señor
Nos gusta más ser salvadores con pompa y gloria mundana. Preferimos la satisfacción de ser los mecenas y protectores poderosos de los demás, que tener que decir, como Pedro:
—Oro y plata no tengo, pero lo que tengo te doy…

Señor
Tus santos comprendieron bien aquellas palabras de la Escritura:
—Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes les da su gracia (1 Pe 5, 5-6).
Y fueron muy ricos en santidad y gracia divina.

Gaudete et exsultate (Francisco I)

Los santos de la puerta de al lado

6. No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque «fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente»[3]. El Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo.


[3] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 9.

La misa del Domingo: misa con niños

Domingo XIV de T.O.
8 de julio de 2018

 

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Muy buenos días a todos. Venimos, delante del altar, para dar gracias a Dios por tantas cosas que nos da. Pero, muy especialmente, porque con su Palabra y con la Eucaristía, el Señor nos alimenta para que no nos debilitemos en los caminos de nuestra vida.

No siempre, aceptar al Señor, es fácil. No todas las personas tienen la suerte y el don que tenemos nosotros de ver y sentir a Jesús como salvación y esperanza del mundo.

Que este encuentro nos ayude a reconocer en Cristo, el deseo de Dios de llevarnos hasta su amor. ¿Lo intentaremos? Iniciamos esta celebración.

 

2. PENITENCIAL

• Decimos creer en Jesús pero no siempre seguimos sus caminos, sus consejos, su forma de entender la vida. SEÑOR, TEN PIEDAD

• Estamos bautizados pero ¿vivimos como hijos de Dios? ¿Se nota en nuestra forma de hablar y de trabajar que pertenecemos a la gran familia de la Iglesia? CRISTO, TEN PIEDAD

• El mundo, muchas veces, acoge lo que va en contra de la humanidad y rechaza aquello que le puede llevar a la felicidad, por ejemplo Cristo. SEÑOR, TEN PIEDAD

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Hoy, las tres lecturas que vamos a escuchar, nos hablan del rechazo de Dios por parte del hombre. No siempre, la humanidad, está a la misma altura de Dios. El Señor propone su gracia, su misericordia y –en cambio- se encuentra con corazones cerrados o tercos a sus planes. Escuchemos con atención.

 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por el Papa Francisco. Por toda la Iglesia. Para que sea profeta en un mundo que se duerme frecuentemente con el ruido del mundo y sin las cosas de Dios. Roguemos al Señor.

2. Un recuerdo especial por todos los que dejan la piel por el camino llevando el anuncio del Evangelio: sacerdotes, misioneros, religiosas, catequistas. Roguemos al Señor.

3. Por todos los que no respetan la fe cristiana. Por los últimos atentados terroristas en Túnez, Kuwait o Francia. Para que sepamos defender nuestra vida como supremo valor. Roguemos al Señor.

4. Por los que viven engañados. Por los que se dejan seducir por la mentira o la vida fácil. Roguemos al Señor.

5. Por todos los que se encuentran de vacaciones. Para que vivan este verano disfrutando de la naturaleza, de la familia, del descanso, del mar o de la montaña. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

1. Con este CANDADO queremos representar a tantas personas que viven sin aceptar a Jesús y rechazando todo lo que suene a Dios. Que el Espíritu abra sus corazones.

2. Con esta palabra ¡GRACIAS! Mostramos nuestro agradecimiento a todos los que llevan el Evangelio, el Reino de Dios y su justicia a tantos lugares de nuestra tierra.

3. Con el PAN Y EL VINO, ofrecemos al Señor parte de lo que conquistamos y realizamos en la semana: ilusiones, alegrías, esperanzas, éxitos, fracasos. Que nunca nos falte el pan de la Eucaristía.

 

6. ORACIÓN FINAL

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR

Anunciar tu Palabra
a pesar de que muchos no la quieran
Llevar tu nombre
a pesar de que algunos
no lo quieran escuchar

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR
Ser valiente, a pesar de mi debilidad
Portar alegría, aunque esté triste
Anunciar tu verdad, ante tanta mentira

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR
Ser profeta, aunque me digan que no lo soy
Ser de Dios, aunque me quieran alejar de El
Ser sal, aunque me quieran diluir
Ser luz, aunque pretendan oscurecerme

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR
Ser pregonero de tu amor
Ser altavoz de tus sentimientos
Ser amigo de tu causa
Amen.

La misa del Domingo

Domingo XIV del T.O.
8 de julio de 2018
Subrayados de la Palabra
  • 1ª lectura (Ez 2,2-5): «En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envió a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envió para que les digas: ‘Esto dice el Señor’. Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos»».
  • 2ª lectura (2 Cor 12,7b-10): «Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte».
  • Evangelio (Mc 6,1-6): «Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

 

Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

  • El relato de la vocación profética está centrado en la llamada a transmitir el mensaje de Dios, “te hagan caso o no te hagan caso”. El criterio para valorar la acción del profeta no es el éxito apostólico en el resultado de su predicación sino la fidelidad personal del profeta al cumplir el encargo que el Señor Dios, por medio de su Espíritu, le encomienda.
  • Forma parte de la llamada carta polémica escrita por Pablo en el momento más álgido de la crisis en las relaciones entre el Apóstol y la comunidad de Corinto. Aparece una auto-apología y defiende su legitimidad apoyándose tanto en sus experiencias místicas extraordinarias como en las penalidades más humillantes, poniendo en valor la debilidad: “La fuerza se realiza en la debilidad”: es decir, el poder de Dios se muestra en la debilidad humana; recordando la eclesiología de 2Co 4,7 donde el Apóstol, hablando de su Ministerio, dice que “llevamos el tesoro del ministerio que Dios nos ha confiado en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros”.
  • La crítica de los de Nazaret a Jesús se articula en cinco preguntas retóricas, de las cuales tres se refieren a su actividad profesional y dos a su familia. En el contexto nos viene a decir a los discípulos que debemos aprender a no desanimarnos por el hecho de ser rechazados como Jesús.

 

Proyecto de homilía

La primera lectura de hoy describe con una palabra la actitud del pueblo que Dios se escogió: son un pueblo rebelde. Casi no podría ser mayor el contraste: Dios es persistente en amar y su pueblo es obstinado en huir del que le ama. ¿Por qué pasa esto? La pregunta no es teórica sino existencial. Traducida al lenguaje de la virtud es: ¿Y por qué no somos santos? ¿Por qué no seguimos cada día mejor a Jesús?

Esta rebeldía en el fondo es rechazo a la Palabra de Dios y deseo de seguir las propias «palabras.» Y como a Dios por lo visto no se le puede hacer daño visible, el rechazo se vuelve contra sus profetas. Por esta razón pertenece al destino inevitable del profeta experimentar el repudio de su propia gente, de la gente de su pueblo.

Este es el pensamiento que atraviesa las lecturas de hoy, en particular, la primera y el evangelio.

Un hecho que no debe quedar inadvertido es que el profeta se acredita ante Dios y ante el pueblo (rebelde) de Dios a través de esa relación conflictiva y a menudo dolorosa. El Señor le dice a Ezequiel: «sabrán que hubo un profeta.» Es decir: la gente puede negar el contenido del mensaje pero de una o de otra forma tendrá que admitir que existió el mensajero, y que ese mensajero venía de Dios. En este sentido el profeta vence al final, pero el precio es morir a sí mismo y perder casi todo apoyo que no sea Dios.

Creían que lo conocían

El evangelio, por su parte, subraya otro peligro: lo que Pablo llama «juzgar según la carne» o «según criterios humanos.»

Los paisanos de Jesús creían que lo conocían y por eso pensaban que podían deducirlo o explicarlo a partir de lo que habían visto de él, cuando en realidad no habían visto nada, porque los ojos de la gente suelen estar cerrados para el bien que no hace ruido ni se hace propaganda. Así que como no sabían nada de él juzgaban que nada se debía esperar de él: creían que lo conocían.

Jesús se extrañó de la falta de fe de sus paisanos. Esto deja un tono de cierta melancolía a la reflexión de hoy. Perder la fe es perder el puente y la puerta a todo lo demás que sigue, y todo lo demás que sigue es grande. Perder la fe es escoger el hambre y desechar el pan. Señor: ten misericordia de nosotros.

José Luis Guzón, sdb

La gente que rechazaba a Jesús (Oración)

LA GENTE QUE RECHAZABA A JESÚS

Hola Jesús. ¿Cómo es la gente? Siempre andamos discutiendo unos con otros. A veces en la familia o entre amigos. Los mayores con la política o la economía. También los más pequeños a veces nos enfadamos con los amigos. Es que no es fácil llevarse siempre bien. ¿También a ti te pasó?

Escucha una historia que le ocurrió a Jesús cuando volvió a su pueblo para predicar el evangelio. Muchos no le comprendían:

Adaptación de Mc 6, 1-6:

Jesús era de un pueblo pequeño, que se llama Nazaret. Allí había pasado toda su infancia y su juventud, ayudando a su padre en la carpintería. Ahora que se dedicaba a predicar, vivía de un lado para otro. Pero un día llegó a Nazaret y fue a la sinagoga, que es el sitio donde los maestros explican la religión. Y se puso a enseñar. La gente estaba sorprendida, porque le entendían fenomenal. Así que algunos preguntaban, asombrados, “pero, ¿dónde ha aprendido todo esto?”, “¿Y esos milagros que dicen que hace?” “Pero, ¿no es este el mismo muchacho que ha estado aquí en el pueblo, con nosotros, tantos años?” “Si conocemos a toda su familia”. Pero lo decían como enfadados. A algunos hasta les parecía mal que Jesús hablase como un maestro, porque no tenía los títulos necesarios. Y aunque Jesús tenía mucha paciencia, también pensaba que, si no tenían un poco de fe, no hay nada que hacer. Así que terminó marchándose a otros pueblos donde la gente no tenía tantos prejuicios.

A lo mejor la gente de tu pueblo no te entendió porque como te habían visto desde pequeño corriendo, jugando, como uno más, se les hacía raro imaginarte de mayor, como un maestro. Y yo, ¿cómo me imagino de mayor? ¿Qué me gustaría hacer para mostrar la fe?

Hoy también hay personas que rechazan el mensaje de Jesús por muchos motivos. Porque no lo entienden o porque lo ven muy difícil, o porque prefieren otras cosas, como enriquecerse a cualquier precio. Yo te pido, Jesús, que me ayudes a fiarme de ti.

A veces las personas nos olvidamos de que todos somos una gran familia. Por eso la canción sirve hoy para recordarme que todos somos hermanos, amigos, una gran familia de Dios. Mientras la escucho, voy pensando en el nombre de muchas personas que conozco, de los que me llevo bien y los que no me llevo tan bien y me digo que todos somos familia.

Familia somos

Siento en mi interior
un hilo que une el corazón.
Cada amanecer,

contigo aumenta nuestra fe.
Familia soy, familia somos.
Somos tú y yo familia de Dios.
Familia soy, familia somos.
Contigo voy, familia de amor.
Somos como el sol,
que contagiamos tu calor.
Juntos sobre el mar,
hasta podremos caminar.
Familia soy, familia somos.
Somos tú y yo familia de Dios.
Familia soy, familia somos.
Contigo voy, familia de amor.

Familia Somos interpretado por Assisi, «Misa Joven 3. En Familia.»

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Comentario al evangelio (6 de julio)

¿Qué pensaría Mateo de aquel hombre que pasaba por allí y le miraba? No lo sabemos. Pero sí sabemos que percibió que le miraba de forma diferente de como le miraban otros. Es verdad que él no era perfecto, que su puesto de trabajo le daba para vivir… y para quedarse con algo más… si algunos lo llamaban “robar”, peor para ellos… que hubieran espabilado, y que se hubieran hecho publicanos, como él… y encima decían que era un pecador y que no vivía según la ley… pues peor para ellos… “Mateo: vale ya de justificaciones” –pensaría, quizá, después de todo lo anterior-, “porque esa mirada no te condena, como otras; y si no hay condena, no hay ataque; y si no hay ataque, no tienes porqué defenderte más… ¿Por qué me mirará así? ¿De dónde sacará esa mirada?…”. Y quedó descolocado.

¿Qué pensaría Jesús de aquel hombre que estaba allí sentado, por donde Él pasaba? No lo sabemos. Pero sí sabemos que le miró de forma diferente. Que, como hiciera más adelante con el joven rico, “le miró con cariño”. Y que no se fijó en las apariencias, sino en el corazón. Porque cuando se mira con cariño, siempre se puede llegar a ver el corazón. Y que quiso ver en aquel que estaba sentado en el telonio el proyecto de hombre que Dios había soñado para todos, y no la caricatura que estaba siendo y que otros constantemente le recordaban.

Y ¿qué pensaría Mateo en aquel preciso momento en que aquel hombre que pasaba y le miraba con cariño le dijo: “Sígueme”? Tampoco lo sabemos. Pero sí sabemos que aquel día le cambió la vida. Y que se fió del amor –porque no hay temor en el amor-. Y que dejando atrás lo pasado, “se levantó y lo siguió”.

El resto del relato es el intento –difícil- de explicar este juego de miradas, palabras y acciones a los que no entienden que Dios puede hacer nuevas todas las cosas y todas las vidas. En cualquier momento y en cualquier situación.

Que disfrutes del relato y que tú también te dejes mirar por Él. Allí donde estés.