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Archive for 11/07/18

SAN BENITO ABAD, patrono de Europa. (MEMORIA).

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: FELIZ QUIEN HA ESCUCHADO LA LLAMADA

Feliz quien ha escuchado la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
feliz porque él, con su mirada,
lo eligió como amigo y compañero.

Feliz el que ha abrazado la pobreza
para llenar de Dios su vida toda,
para servirlo a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.

Feliz el mensajero de verdades
que marcha por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Salmo 61 – DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 – QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Los buenos verán su rostro.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Este hombre recibió la bendición del Señor, la misericordia del Dios de salvación; él es del grupo que busca al Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Este hombre recibió la bendición del Señor, la misericordia del Dios de salvación; él es del grupo que busca al Señor.

PRECES

Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:

Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.

Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que constituiste al abad san Benito como un insigne maestro para los que quieren entregarse a tu servicio, concédenos que, anteponiendo tu amor a todas las cosas, corramos con un amor generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 11 Julio, 2018
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Mateo 10,1-7
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el que le entregó. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.
3) Reflexión
• En el capítulo 10 del Evangelio de Mateo inicia el segundo gran discurso, el Sermón de la Misión. Mateo organizó su evangelio como una nueva edición de la Ley de Dios, o como un nuevo “pentateuco” con sus cinco libros. Por esto, su evangelio, trae cinco grandes discursos o enseñanzas de Jesús, seguidos por partes narrativas, en las que él describe cómo Jesús practicaba lo que había enseñado en los discursos. He aquí el esquema:
Introducción: nacimiento y preparación del Mesías (Mt 1 a 4)
a) Sermón de la Montaña: la puerta de entrada en el Reino (Mt 5 a 7) Narrativa Mt 8 e 9
b) Sermón de la Misión: cómo anunciar e irradiar el Reino (Mt 10)
Narrativa Mt 11 e 12
c) Sermón de las Parábolas: el misterio del Reino presente en la vida (Mt 13)
Narrativa Mt 14 a 17
d) Sermón de la Comunidad: la nueva manera de convivir en el Reino (Mt 18)
Narrativa 19 a 23
e) Sermón de la llegada futura del Reino: la utopía que sustenta la esperanza (Mt 24 e 25)
Conclusión: pasión, muerte y resurrección (Mt 26 a 28).
• El evangelio de hoy y el inicio del Sermón de la Misión, en la que se manifiestan tres asuntos: (i) el llamado de los discípulos (Mt 10,1); (ii) la lista de nombres de los doce apóstoles que van a ser los destinatarios del sermón de la misión (Mt 10,2-4); (iii) el envío de los doce (Mt 10,5-7).
• Mateo 10,1: El llamado de los doce discípulos. Mateo ya había hablado del llamado de los discípulos (Mt 4,18-22; 9,9). Aquí, en el comienzo del Sermón de la Misión, hace un resumen: “ Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.” El cometido o la misión del discípulo es seguir a Jesús, el Maestro, formando comunidad con él y realizando la misma misión de Jesús: expulsar a los espíritus inmundos, curar toda dolencia y enfermedad. En el evangelio de Marcos, ellos recibieron la misma doble misión, formulada con otras palabras: Jesús instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. “ (Mc 3,14-15). (a) Estar con él, esto es formar comunidad, en la que Jesús es el centro, el eje. (b) Rezar y tener poder para expulsar al demonio, esto es, anunciar la Buena Nueva y combatir el poder del mal, que mata la vida de la gente y aliena a las personas. Lucas dice que Jesús rezó toda la noche y el día siguiente, llamó a sus discípulos. Rezó a Dios para saber a quién escoger (Lc 6,12-13).
• Mateo 10,2-4: La lista de los nombres de los doce apóstoles. Gran parte de estos nombres vienen del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gn 29,33). Santiago lo mismo que Jacob (Gn 25,26). Judas es el nombre del otro hijo de Jacob (Gn 35,23). Mateo también tenía el nombre de Leví (Mc 2,14), que es el otro hijo de Jacob (Gn 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen un nombre que viene de los patriarcas Dos se llaman Simón; dos Santiago, Judas; uno Leví tiene un nombre griego: Felipe. Esto revela el deseo de la gente de rehacer la historia ¡desde su comienzo! Sería como hoy en una familia en que todo el mundo tuviera el nombre de los antepasados, y uno sólo por ejemplo un nombre moderno, y usado en otro país. Merece la pena pensar en los nombres que hoy damos a los hijos. Porque cada uno somos llamados por Dios por el nombre.
• Mateo 10,5-7: El envío o misión de los doce apóstoles para las ovejas perdidas de la casa de Israel. Después de haber enumerado los nombres de los doce, Jesús los envía con estas recomendaciones: “«No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca”.
En esta única frase hay una triple insistencia en mostrar que la preferencia de la misión es para la casa de Israel: (i) No tomar el camino de los paganos, (ii) no entrar en las ciudades samaritanas, (iii) ir primero a las ovejas perdidas de Israel. Aquí se manifiesta una respuesta a la duda de los primeros cristianos entorno a la apertura a los paganos, concuerda en decir que la Buena Nueva traída por Jesús debía ser anunciada primero a los judíos y, después, a los paganos (Rom 9,1 a 11,36; cf. Hec 1,8; 11,3; 13,46; 15,1.5.23-29). Pero más adelante, en el mismo evangelio de Mateo, en la conversación de Jesús con una mujer cananea, se dará la apertura hacia los paganos (Mt 15,21-29).
• El envío de los apóstoles para toda la gente. Después de la resurrección de Jesús, hay varios episodios de envío de los apóstoles no sólo hacia los judíos, sino hacia todos los pueblos. En Mateo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,19-20). En Marcos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» Y en Marcos: “El que creerá será salvado; el que no creerá será” (Mc 15-16). En Lucas: “Así está escrito: el Mesías sufrirá y resucitará de los muertos en el tercer día, y en su nombre serán anunciados la conversión y el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Y vosotros seréis testigos de todo esto (Lc 24,46-48; Hec 1,8) Juan resume todo en esta frase: “Como el Padre me envió, ¡yo también os envío!” (Jn 20,21).
4) Para la reflexión personal
• ¿Has pensado en el significado de tu nombre? ¿Has preguntado a tus padres porqué te pusieron el nombre que llevas? ¿Te gusta tu nombre?
• Jesús llama a los discípulos. Su llamado tiene una doble finalidad: formar comunidad e ir en misión. ¿Cómo vivo esta doble finalidad en mi vida?
5) Oración final
¡Buscad a Yahvé y su poder,
id tras su rostro sin tregua,
recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)

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Marcos 5, 1-20

51Y fueron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. 2Y, saliendo él de la barca, de inmediato, vino a su encuentro de entre las tumbas un hombre en un espíritu inmundo,3el cual tenía la morada entre las tumbas y ni con cadenas nadie había podido atarlo. 4Porque muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas, pero las cadenas habían sido separadas por él y los grilletes habían sido rotos y nadie podíadomarle. 5Y continuamente, noche y día, estaba entre las tumbasy por los montes gritando e hiriéndose a sí mismo con piedras.

<

p style=”text-align:left;”>6Y viendo a Jesús desde lejos corrió y se postró ante él, 7y gritando con una gran voz dice: “¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios para que no me tortures”.
8(Porque le había dicho: “Espíritu inmundo, sal del hombre”).
9Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”.

Y le dice: “Legión es mi nombre, porque somos muchos”. 10Y le rogaba mucho para que no los echara fuera de la región.

<

p style=”text-align:left;”>11Pero había allí cerca una gran piara de cerdos, hozando junto al monte, 12y le rogaron diciendo: “Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos”.
13Y les permitió.

<

p style=”text-align:left;”>Y los espíritus inmundos, saliendo, entraron en los cerdos, y la piara se lanzó al mar desde lo alto del precipicio, como dos mil, y se ahogaban en el mar.
14Y los porquerizos huían y lo contaron en la ciudad y en los campos. Y fueron a ver lo que había sucedido. 15Y vienen donde Jesús y ven al endemoniado, que había tenido la legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y temieron.

16Y los que habían visto les contaron lo ocurrido con el endemoniado y con los cerdos. 17Y comenzaron a suplicarle que saliera de la región de ellos.

18Y al entrarJesús en la barca, el que había estado endemoniado le ruega para que [le dejase] estar con él. 19Y no le dejó, sino que le dice: “Vete a tu casa, adonde los tuyos, y anúnciales cuanto el Señor ha hecho contigo y que tuvo misericordia de ti”.
20Y se fue y comenzó a proclamar por la Decápolis cuanto Jesús le había hecho, y todos se admiraban».

Después del tempestuoso viaje por el mar (4,35-41), Jesús alcanza su destino, al otro lado del mar de Galilea, una región habitada básicamente por no judíos. Allí pronto se ve frente a un endemoniado aullador, al cual libera de su terrible aflicción tras mantener un diálogo con los espíritus le poseen. Sin embargo, Jesús no tiene tanto éxito con los vecinos del endemoniado, que terminan pidiéndole que abandone su región. Hay en la historia varios rasgos que sugieren que no era unitaria en su origen. En su forma presente la historia termina siendo básicamente positiva respecto a los no judíos: el endemoniado gentil, a quien Jesús ha liberado de su aflicción, acaba convirtiéndose en una especie de misionero, proclamando lo que Jesús ha hecho con él por toda la región básicamente pagana de la Decápolis, causando allí la admiración de todos. Sin embargo, algunos de los elementos de la historia parece indicar que ha surgido en un entorno judío chauvinista, pues vincula los espíritus impuros con aquello que para los judíos son lugares impuros (tumbas), personas impuras (gentiles) y animales impuros (cerdos).

En su forma actual, la historia constituye un minidrama encuatro actos: a) encuentro inicial de Jesús con el hombre endemoniado (5,1-10); b) expulsión de los demonios que entran en los cerdos (5,11-13); c) reacción de los habitantes de la ciudad (5,14-17); d) el curado proclama la noticia del milagro (5,18-20). Los tres primeros «actos» ofrecen rasgos típicos de una historia de exorcismos: el encuentro inicial con el endemoniado (5,1-2), la descripción de su peligrosidad (5,3-5); el demonio reconoce al exorcista (5,6- 8); el exorcismo en cuanto tal (5,9-13a); la demostración de que los demonios han salido (5,13b-15); y la impresión que reciben los espectadores. En estos primeros actos encontramos varias repeticiones: el enfrentamiento con los demonios (5,2 y 5,6), la descripción de la enfermedad (5,2-3 y 5,4-5) y la petición del demonio que grita (5,7; 5,10 y 5,12). Estas repeticiones pueden ser signos de crecimiento de la tradición; pero es posible igualmente que reflejen el gozo que el narrador experimenta ante los detalles de una historia excitante.

El relato ha sido embellecido con motivos del Antiguo Testamento. Así, algunos rasgos de la historia aparecen como recuerdos de Is 65,1-7, donde Yahvé se dirige a un pueblo que no le ha buscado y que yace entre tumbas, comiendo carne de cerdo y volviéndose impuro sobre las colinas (cf. 5,5). Otros rasgos parecen un eco de Sal 68,6 versión griega: «Dios hace habitar al solitario en una casa (cf. Mc 5,9), liberando con poder a los que habían sido atados (cf. 5,4) y también a los que se habían comportado de un modo rebelde y habitaban en tumbas (cf. 5,2-3)». Otros detalles recogen motivos de Sal 65,7-8. Por nuestro pasaje se relaciona, sobre todo, con la historia de Dios que vence a través de Moisés al ejército de Egipto en el Mar Rojo, conforme al relato de Ex 14-15 y pasajes paralelos. Tanto en esta historia de Marcos como en el libro del Éxodo, Dios despliega su misericordia sobre su pueblo y manifiesta su poder incomparable sobre sus enemigos, y ambos rasgos culminan en un momento de clímax en el que una muchedumbre queda anegada en el agua.

• 5,1-10: En cuanto Jesús baja de la barca y pisa tierra, se le enfrenta un endemoniado, con una rapidez terrorífica y sobrenatural, como un monstruo de película de terror. Desde el principio queda sugerida la confusión de identidad entre el demonio y el huésped humano en el que habita, con la frase «un hombre en un espíritu impuro»: la identidad del hombre ha quedado engullida por el demonio, de modo que habla con la voz del demonio, trata de proteger al demonio para que no lo expulsen de su propio cuerpo y se convierte en el instrumento con el que el demonio le tortura. La frase citada marca una de las semejanzas entre nuestro pasaje y Mc 1,21-28. En ambos casos el poseso aparece de pronto y es descrito como «un hombre en un espíritu impuro»; en ambos pregunta: «¿qué tengo/tenemos en común contigo, Jesús?». Más aún, el exorcismo de Mc 1 se hallaba inserto en un contexto cósmico, mediante la descripción anterior de la lucha de Jesús con Satán (1,12-13); pues bien, también nuestro exorcismo viene precedido por la descripción de la victoria casi divina de Jesús sobre el mar endemoniado (4,35-41). No es accidental el hecho de que, así como la primera narración del ministerio público de Jesús en una región judía fue la descripción de un exorcismo, la primera narración del ministerio de Jesús fuera de Palestina sea también un exorcismo. Para Marcos, los exorcismos de Jesús constituyen la esencia de su ministerio.

El terrible sufrimiento de este endemoniado concreto queda resaltado por la descripción de su condición en 5,3-5, especialmente detallada. El hombre vive en un lugar desierto e impuro, entre los sepulcros; nadie puede encadenarle o domarle; así pasa el día y la noche, ululando entre tumbas y colinas e hiriéndose con piedras. La impresión de conjunto que ofrece es la de una persona que ha perdido el control de sí misma y que se encuentra a merced de fuerzas destructoras exteriores; también sus vecinos son totalmente incapaces de ayudarle. Marcos ha puesto de relieve esta incapacidad por medio de una sorprendente acumulación de negaciones en 5,3, que literalmente podrían traducirse así: «y ni con una cadena nunca nadie pudo sujetarlo», y con el uso extraño de la voz pasiva en 5,4. El motivo de la incapacidad humana viene resaltado después por otra afirmación negativa: «nadie tenía poder para domarle» (final de 5,4), que tanto en sentido lingüístico como temático recuerda la parábola del hombre fuerte de 3,27, sugiriendo así que la última razón para el cautiverio de este hombre es el mismo Satán. Tras haber puesto de relieve la magnitud del poder que poseía a este hombre, en 5,3-5 Marcos insiste en su maligna capacidad destructora. Esto resulta ya evidente por la descripción de los gritos del endemoniado y por su forma de herirse con piedras, pero también queda insinuado al describir su separación respecto de otros seres humanos, quienes, ante el peligro que este hombre representa, solo reaccionan procurando encadenarlo. En esa línea ha de entenderse la incapacidad de este hombre para dormir y su inclinación a habitar en lugares terribles y desiertos donde ninguna persona en su sano juicio lo haría. Su vida entre tumbas sugiere además que sus demonios le están empujando a la muerte, como se verá claramente cuando esos demonios entren en los cerdos y les hagan despeñarse por un acantilado. Sin embargo, movidos por su sadismo, los demonios prefieren mantener al hombre vivo para seguir torturándolo, en vez de matarlo de una vez.

Según eso, aquí nos hallamos ante un caso de comedia burlesca, que se muestra cuando los demonios se ponen a negociar con Jesús y le suplican que no les torture, invocando al mismo Dios para apoyar este ruego (final de 5,7). Se trata, sin duda, de unos demonios muy religiosos y desvergonzados, que piden misericordia cuando ellos no han mostrado ninguna. Como típicos bravucones, los demonios vociferan cuando quieren algo, pero no son capaces de conseguirlo por sí mismos. Su absurda petición de misericordia viene acompañada por el gesto del endemoniado, que avanza corriendo y se arroja al suelo ante Jesús, preguntándole qué es lo que él, como «hijo del Dios Altísimo», tiene que hacer con un demonio. Estas acciones y palabras sugieren una mezclacuriosa e impotente de rechazo y atracción. Jesús le pregunta su nombre (5,9); el demonio responde diciendo: «Legión es mi nombre, porque somos muchos». Este nombre pone de relieve la inmensa magnitud de la fuerza satánica con la que Jesús va a enfrentarse. Si en el clímax de la historia los malos espíritus que poseían al hombre salen de él y se introducen en dos mil cerdos empujándoles a su muerte, el conquistador que ha vencido y dominado a una fuerza tan prodigiosa debe ser sin duda muy poderoso. El nombre de los demonios puede tener también un matiz político, dado que «legión» era un término militar romano, de modo que la narración pudo haber sido en su origen una sátira contra la presencia militar romana en oriente. Los romanos, endemoniados e impuros, como los imperialistas de todas partes, no quieren que se les expulse de la tierra que han ocupado (Mc 5,10); por eso, esta narración serviría para satisfacer simbólicamente el deseo de arrojarles al mar, como a cerdos. Esta interpretación viene avalada por el hecho de que el cerdo salvaje (jabalí) era el emblema de la legión romana estacionada en Palestina, y fuentes judías antiguas identifican a Esaú (que llegó a convertirse en símbolo de Roma) con el cerdo o verraco.

El relato del exorcismo quiere provocar así la expulsión largo tiempo deseada del poder romano. Como sucede a menudo en los movimientos apocalípticos, la liberación de los posesos representa un símbolo anticipatorio de la redención del mundo. No queda claro si Marcos comparte esos sentimientos antirromanos, pero la visión de Jesús como vencedor que destruye a una legión de enemigos demoníacos responde a la temática de conjunto de Marcos, que presenta al Mesías como guerrero santo de Dios.

• 5,11-13: En la siguiente sección de la historia se describe el tránsito o paso de la legión de demonios; estos penetran en una piara de cerdos, que salen después en estampida arrojándose a la muerte. Dándose cuenta de que, a pesar de su gran número, ellos serán vencidos sin remedio por Jesús, lo siguiente que hacen los demonios es querer negociar con Jesús un camino de salida, rogándole que les permita entrar en los cerdos (5,12). Jesús les da permiso (5,13a) y, por un momento, parece que ambas partes han llegado a un acuerdo mutuo amistoso: los demonios abandonarán al hombre, como Jesús quiere, pero no tendrán que abandonar la «tierra» de los gerasenos, en la que quieren permanecer. Pero todo concluye cuando los demonios, después de haber entrado en los cerdos, descubren que son incapaces de controlarlos, de manera que se lanzan en estampida, precipitándose al mar desde un acantilado (5,13b). 
Esta horrenda y jocosa conclusión destaca el carácter destructor de los demonios y también su ceguera, pues son incapaces de controlar su rabia brutal, por lo que, sin querer, destruyen a sus nuevos portadores y así no consiguen cumplir su deseo de permanecer en la tierra de los gerasenos (5,10). Jesús les ha engañado: como pasó con el ejército del faraón, ellos o, mejor dicho, sus portadores los cerdos, han encontrado la muerte en el agua, por voluntad de Dios y mediación de su agente humano. 


• 5,14-17: Sin embargo, la expulsión de los espíritus que tienen que salir del hombre al que habían poseído no significa el final de la oposición demoníaca a Jesús, sino que esa oposición reaparece de una manera más sutil. Los porquerizos huyen ante la manifestación del reino de Dios, van a la ciudad y difunden la noticia del milagro. Los habitantes de la ciudad vienen a ver por sí mismos lo que pasa y, tras observar al hombre curado, quedan sobrecogidos por el miedo. 
En la historia premarcana se trataba probablemente del pavor o miedo digno de elogio que constituye un momento fijo de la conclusión de las historias de los milagros. Sin embargo, en la historia de Marcos ese pavor ha venido a convertirse en un miedo culpable, que lleva a los habitantes de la ciudad a expulsar a Jesús de sus fronteras. Esta reacción negativa no es lo que uno hubiera esperado a partir de la narración en cuanto tal, ni de las reacciones anteriores de las multitudes de Marcos ante los milagros de Jesús (1,28; 2,12). Esa reacción se encuentra probablemente relacionada con un tema que se va desarrollando de un modo creciente en el evangelio (la oposición frente a Jesús) y no es accidental que aparezca después de que se pronuncie la sentencia sobre la ceguera de quienes se oponen a él en 4,11- 12. La reacción negativa probablemente se relaciona también con el rechazo que la comunidad de 
Marcos ha experimentado. Los miembros de la comunidad conocen de primera mano que los milagros realizados por Jesús a favor de la humanidad sufriente llevan a veces, paradójicamente, a la persecución por causa de su nombre.
Según la forma que este relato recibe en el evangelio, la reacción de hostilidad de los habitantes de Gerasa contra Jesús viene a reflejar, de un modo sorprendente, la reacción de los demonios. Igual que los demonios, los habitantes de la ciudad se han sentido inicialmente atraídos por Jesús, casi en contra de su voluntad (5,6.14-15). Sin embargo, como la de los demonios, su reacción dominante ha sido de temor (final de 5,7.15). Los demonios han querido seguir en posesión del territorio (5,10), y en esa línea, sus agentes humanos expulsan a Jesús de ese territorio (5,17). Según eso, la oposición de los hombres contra Jesús, como sucede con frecuencia, constituye un reflejo de la oposición de los demonios, de la que implícitamente proviene.

• 5,18-20: El rechazo de Jesús por parte de los gerasenos no es la última palabra de nuestra historia, igual que la ausencia de fruto de la semilla sembrada no era la última palabra en la parábola del sembrador (cf. 4,20). Mostrándose contrario al ruego de los habitantes de la ciudad, el antiguo endemoniado le ruega «que le deje ir con él» (5,18), con una palabra que contiene un eco evidente de 3,14. Eso significa que este hombre quiere hacerse discípulo de Jesús. Pero Jesús rechaza la petición. Es interesante notar que tal rechazo es contrario al hecho de que Jesús acepta la petición de los habitantes de la ciudad (5,17), disponiéndose a marcharse. Según eso, el hecho de que Jesús acepte una petición (la de los gerasenos) no es necesariamente un signo de gracia, sino que puede ser lo contrario. Y al revés, el hecho de que Jesús rechace una petición (la del endemoniado curado) no es necesariamente un signo de desaprobación divina, sino que puede ser lo contrario. En este caso particular, Jesús no permite al curado unirse a los Doce, que son los compañeros constantes de su ministerio terreno. Sin embargo, Jesús le ofrece una tarea más adaptada a su situación concreta, pidiéndole que vuelva a su casa y a su pueblo, y que proclame allí, desde su propia experiencia, las grandes cosas que ha hecho el Señor (5,19). Estas personas a las que él debe dirigirse son presumiblemente gentiles, como lo era el mismo que había estado endemoniado, de manera que este anuncio de las grandes obras que Jesús ha realizado a favor suyo viene a presentarse para Marcos como la primera proclamación de la buena nueva sobre Jesús en un territorio gentil, anticipando así el anuncio del evangelio por todo el mundo tras la pascua (13,10).

En ese contexto se puede explicar también el hecho de que aquí no se mantiene el mandato de secreto, que había dominado en la sección anterior del evangelio (cf. 1,25.34.44; 3,12), sino que, en su lugar, se le pide al hombre que cuente lo sucedido. La utilización de un vocabulario marcano sugiere que la forma en que el antiguo endemoniado cumple el mandato de Jesús nos sitúa en un contexto pospascual. Con ese trasfondo resultan muy significativas las diferencias entre el versículo 5,20 (lo que el curado hace) y 5,19 (lo que le manda Jesús). Así, en 5,19 Jesús dice al hombre que comunique la noticia de las grandes cosas que el Señor (es decir, Dios) ha hecho en su favor. Pero, en contra de eso, en el versículo siguiente (5,20) se nos dice que el hombre proclama las grandes cosas que Jesús ha hecho en su favor.

Este cambio del objeto de la predicación, que pasa de «el Señor» (Dios) a «Jesús», refleja una visión muy importante de Marcos sobre la función e identidad de Jesús en relación con Dios. Este cambio supone que allí donde actúa Jesús actúa Dios. Esto no significa que para Marcos Jesús «es» Dios sin más (cf. 10,18; 12,35-37; 13,32), pero Jesús y Dios tampoco pueden verse como totalmente separados. Conforme a la visión de Marcos el Dios de Israel confiere sus beneficios a través de Jesús. Según eso, allí donde se proclama a Jesús es glorificado el Dios de Israel. De un modo consecuente, la conclusión de la perícopa sirve para dar nueva fuerza a la aclamación anterior del demonio, que decía que Jesús es el Hijo del Altísimo.

El rechazo inicial de Jesús en Gerasa no impide que el evangelio avance y que tenga un efecto de difusión atrayente en la zona: las últimas palabras del relato dicen que «todos se admiraban» (5,20). En el pasaje siguiente, donde se dirá que una niña será levantada para la vida, se mostrará con claridad qué sorprendente y discontinuo es el poder escatológico del Jesús rechazado respecto al curso predecible de los acontecimientos en este viejo mundo de muerte; un poder de Jesús que sigue fluyendo y actuando a través de la comunidad perseguida de Marcos.

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“Dícele uno de sus discípulos, Andrés,
hermano de Simón Pedro: Aquí hay un niño
que tiene cinco panes y dos peces;
pero, ¿qué es esto para tantos?” (Jn 6, 9).

Señor
Tú nos llevas a acompañarte a un lago, al lago de Tiberíades.
Un lago tan grande que parece un verdadero mar; le llamaban así: el mar de Galilea. Alrededor de este lago tú pasaste mucho tiempo de tu vida, cerca de pequeñas villas y poblados.
Nuestro evangelio casi parece el evangelio del hermoso lago de Tiberíades. 

Señor
La gente quería ver los milagros que tú hacías al curar a los enfermos.
La gente siempre es curiosa e interesada. Querían verte por los milagros, no por ti. Nosotros también muchas veces queremos milagros y esperamos que tú los hagas con nosotros.

Señor
Todos, de alguna manera, queremos que tú, Jesucristo, vengas a sanarnos, a curarnos. Todos tenemos un motivo de utilidad aún en nuestra misma generosidad.
Y quién sabe si no te seguiríamos si viésemos que es inútil, que no nos concedes lo que deseamos y necesitamos.
¡Cuántas almas se apartan de tu seguimiento porque creen que no les das nada!
¡Cuántas almas se desesperan y dicen que para qué han de continuar siendo buenas si tú no les ayudas, no estás con ellas! 

Señor
Siempre habrá quien sea interesado en tu seguimiento.
Pero tú no te enfadas con nuestro egoísmo. Tú vas a hacer un milagro, a pesar de que aquella muchedumbre te sigue para ver curar a los enfermos, para que también les toque a ellos algo. 

Señor
Como Felipe, te hemos de confesar que lo que tenemos nosotros no sirve para remediar nuestros problemas.
No sirve para los problemas de nuestra casa, ni sirve para ayudar a solucionar los problemas de los demás.
La vida es así, y esto es lo único que podemos hacer. 

Señor
Tu lección continúa aún vigente.
Aquel día, a un discípulo se le ocurrió otro camino: el de un muchacho; un niño que tenía algo: cinco panes y dos peces.
La actitud nuestra es a veces ésta: en lugar de pensar en lo que cada uno podría dar y hacer, nos fijamos en lo que los demás podrían dar y hacer para solucionar los problemas.
En lugar de decir: tenemos dos manos o tenemos ocho horas al día…, buscamos que otros hagan lo que tendríamos que hacer nosotros mismos. 

Señor
Los mayores no, los pequeños sí pueden hacer algo.
Los pequeños tienen más que los mayores a veces.
Solamente los pequeños, los que se sienten pequeños e incapaces de nada, son los capaces de ayudarte.
No porque tú necesitases de aquellos cinco panes y aquellos dos peces, que eran nada prácticamente, sino porque tú te sirves de los pequeños que dan, para mostrar tu grandeza. 

Señor
Los pequeños tienen la humildad de saber dar lo poco que tienen.
Y tú necesitas de estas personas que son pequeñas a sus ojos y tienen la grandeza de dar todo lo que tienen, que nunca es poco a tus ojos. Y esto es bastante para que tú puedas hacer milagros.
Tú bendices la humildad, la generosidad, el pequeño sacrificio.
Y así multiplicaste los panes y los peces para dar de comer a todos y tener más que bastante. Y todavía quedaron dos cestas llenas. 

Señor
Tú siempre eres el mismo: te rebajas a pedir que te ayudemos, que te estorbemos un poco, que hagamos algo, para que nuestro corazón se ponga a palpitar junto a tu corazón y nuestra vida participe más de la bondad suya.
Tú quieres usar nuestra pobreza, nuestra pequeñez, nuestra humildad, nuestra aparente generosidad, para mostrar tus milagros.
Los milagros que tú quieres hacer con nosotros y por medio de nosotros.

Señor
El que dice que no necesita de ti, de su Dios; el que dice que no necesita ningún milagro, es que no sabe lo que dice.
Pero tú que quieres hacer un milagro, quieres también que no se diga que lo haces todo, quieres que nosotros te “ayudemos” a hacer el milagro, quieres que nosotros también participemos en el milagro. 

Señor
Tú sabías perfectamente que Felipe no tenía nada que pudiese ayudarte a hacer un milagro. Y, sin embargo, preguntas a Felipe:
—¿Dónde vamos a comprar pan para dar de comer a toda esta multitud…? ¿Dónde?
Y nosotros, como Felipe, pensamos que lo primero es tener dinero y que sin dinero no hay solución para nada.
Felipe te dijo:
—¡Con doscientos denarios apenas habrá para un pedazo de pan a cada uno! 

Señor
Ahora nos damos cuenta de que tú no habías preguntado a Felipe:
—¿Cuánto dinero tienes?
Tú le habías preguntado:
—¿Dónde, dónde compraremos pan…?
Cosas muy distintas, ciertamente.
Y quizá entonces levantaste tus ojos al cielo para ayudar a Felipe a encontrar el sitio donde debía acudir para salir de su apuro. 

Señor
También tú, ante nuestros problemas, nos haces la misma pregunta:
—¿Dónde vas a acudir…? ¿Qué vas a hacer?
Y nosotros, como Felipe, con nuestra mentalidad de pobres, porque sólo sabemos mirar hacia abajo; con nuestra mentalidad de comerciantes, miramos qué tal está la cartera y qué tal vamos de dinero.
Pero el dinero no nos lo soluciona todo; sea poco, sea mucho. 

Señor
Tú sabías perfectamente lo que tenías que hacer, lo que podías hacer.
Y no obstante, te rebajas a pedirnos consejo. ¿De qué te sirvió Felipe? ¿De qué te podemos servir nosotros?
A Felipe no se le ocurrió nada realmente eficaz, ni tampoco a nosotros.
Felipe sólo podía ver la dificultad, lo mismo que nosotros.
Pero tú aceptas esta colaboración, tan inútil en apariencia.
Quieres que te presentemos el problema y te expongamos la necesidad; que reconozcamos nuestra impotencia para solucionar nuestras dificultades; que la confesemos con toda humildad.

Miguel Beltrán

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11. «Cada uno por su camino», dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. Todos estamos llamados a ser testigos, pero «existen muchas formas existenciales de testimonio»[11]. De hecho, cuando el gran místico san Juan de la Cruz escribía su Cántico Espiritual, prefería evitar reglas fijas para todos y explicaba que sus versos estaban escritos para que cada uno los aproveche «según su modo»[12]. Porque la vida divina se comunica «a unos en una manera y a otros en otra»[13].


[11] Hans U. von Balthasar, “Teología y santidad”, en Communio 6 (1987), 489.

[12] Cántico Espiritual B, Prólogo, 2.

[13] Ibíd., XIV-XV, 2.

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Oración

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:
Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.
Haz que nos sea:
– luz en el caminar de nuestra vida,
– fortaleza en la lucha diaria,
– nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia.

AMEN.

 

Mc 6, 7-13

«7Y llama a sí a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, y les daba autoridad sobre los espíritus inmundos, 8y les ordenó que nada tomasen para el camino, sino sólo un bastón, ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; 9sino: “Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas”.

10Y les decía: “Cuando entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de allí. 11Y si un lugar no os recibe y no os escuchan, yéndoos de allí, sacudíos el polvo de la planta de vuestros pies, como testimonio para ellos”.

12Y, saliendo, proclamaron para que se convirtieran; 13y expulsaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y curaban».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este evangelio sigue al del pasado domingo. Tras el rechazo de los paisanos de Nazaret, comienza la tercera sección de la primera parte del evangelio, que va desde nuestro texto hasta 8,30 (aunque desde 8,22 hay varias perícopas que hacen de “bisagra” y pueden estar en una sección o en otra). Esta tercera sección comienza con el envío misionero de los discípulos y termina con la negativa de Pedro a aceptar el destino sufriente de Jesús. Empieza bien y termina mal, como las secciones anteriores. Es una de las “paradojas” del evangelio de Marcos: cuanto más y mejor se manifiesta Jesús, más aumenta la hostilidad, el rechazo o la incomprensión. ¿Cómo entender esto? ¿Qué nos sugiere? Al envío de los misioneros, y hasta contar su retorno en 6,30, sucede el episodio de la muerte de Juan Bautista, en medio de un banquete (el de Herodes, que produce muerte) y después, en clara contraposición, se narrará otro “banquete” (el episodio de la multiplicación), el de Jesús, que es de vida.

 

TEXTO

Con una sintaxis un tanto extraña (la traducción que presentamos es bastante literal y lo podéis comprobar), el texto se divide claramente en tres partes: a) la convocatoria de los Doce y las palabras de Jesús sobre los medios para la misión (vv. 7-9); b) las palabras de Jesús sobre cómo han de actuar los misioneros (en positivo y en negativo) (vv. 10-11); c) el cumplimiento de la misión por parte de los discípulos (vv. 12-13). Destaca la extremaparquedad en los “medios materiales” para el envío (abundancia de negaciones), frente a la extraordinaria riqueza de su “equipamiento espiritual”: la autoridadconcedida por Jesús (v. 7), que les permite hacer obras poderosas (v. 13).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La labor de Jesús: convocar, enviar y dar autoridad: todo (verdadero) encuentro con Jesús conlleva una capacitación para hacer presente el Reino de Dios en unenvío comprometido. No debemos romper nunca la vida espiritual y el compromiso por el Reino, mística y entrega van de la mano; y tenemos que ser conscientes de la autoridad que el Señor nos concede para poder hacer presente el Reino siguiendo su estilo y su modelo.

• La etimología del término “autoridad” (exousía) nos habla de autenticidad y de coherencia. Tenemos que anunciar de verdad lo que vivimos y somos de verdad.

• Jesús minimiza el “equipamiento material” para la misión, pero capacita a los suyos para hacer frente a los “espíritus inmundos”, es decir, frente a todo aquello que impide que Dios sea una realidad gozosa y salvadora en el interior de las personas. ¿No nos preocupamos demasiado de los medios materiales para la misión mientras apenas lo hacemos con nuestro poder espiritual? ¿Hacemos presente en la práctica la capacitación que nos da Jesús?

• La importancia textual del “allí” evoca la importanciade la misión concreta que tenemos que llevar adelante como misioneros de Jesús. ¿Tenemos clara nuestramisión? ¿Sabemos cuál es nuestro concreto “allí”?

• Las obras misioneras señaladas en el v. 13, ¿forman parte de nuestra misión como discípulos y discípulas de Jesús? ¿Cuál es el aspecto de la misión apostólica que tiene más importancia hoy para nosotros?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XV Domingo del Tiempo Ordinario
15 de Julio 2018

Am 7, 12-15; Salmo 84; Efesios 1, 3-14; Marcos 6: 7-13

Jesús los envió de dos en dos.

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”. Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

 

Reflexión

Jesús los envió de dos en dos para dar testimonio de todo lo que Jesús les dijo e hizo. Dos personas se creen más que una sola. En esa época, todo testimonio en un juicio requería dos personas. También les dio poder para expulsar demonios y curar enfermos para confirmar sus testimonios con milagros. Jesús quiere que todo el mundo sepa cuanto Dios los ama y necesita que nosotros seamos sus mensajeros.

 

Actividad

Seguir las instrucciones para hacer un Libro Sin Palabras para enseñarles a los niños a evangelizar. Pueden hacer dos libros, uno para regalar.

EVANGELIZAR CON EL LIBRO SIN PALABRAS

Instrucciones: Hacer un libro sin palabras para que los niños evangelicen. Cortar hojas en los siguientes colores en cuatro partes para hacer cuatro libros. El verde necesita doble número de hojas. Hacer dos hoyos en un lado de los papeles para enlazarlos con una cinta al final. Empezar con el color negro y expliquen lo que significa. Seguir con el siguiente color explicando el significado hasta terminar el libro. El verde cubre el libro al principio y al final. Después enlazar con la cinta. Que ellos practiquen evangelizando con el libro.

NEGRO representa el pecado. Desde que Adam y Eva desobedecieron a Dios y se separaron de Él, todos nacemos con la mancha del Pecado Original en nuestras almas y con la tendencia de pecar. Cuando pecamos, nos separamos de Dios y entramos en oscuridad espiritual perdiendo nuestra felicidad. Pecamos cuando desobedecemos la ley de Amor de Dios.

ROJO representa la sangre de Jesús, derramada por nuestra salvación. “Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado; que resucitó al tercer día, también según las Escrituras” (1Cor 15, 3-4). El murió para reemplazarnos como pecadores y resucitó para demostrar su poder sobre la muerte, salvándonos de nuestros pecados (Juan 3:16)

AZUL representa el agua del Bautismo. Jesús les dijo a sus discípulos “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»” (Mat 28: 19-10) En el Bautismo se borra el pecado original de nuestras almas y nos hacemos parte de la familia de Dios.

BLANCO representa la purificación de nuestra alma a través del sacrificio de Jesús. “Toda persona que está en Cristo es una creación nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha llegado” La oscuridad espiritual se dispersa y la luz de Cristo nos lleva a la felicidad y al cielo. (II Cor 5:17)

AMARILLO representa el Cielo, (Rev 21:18) Jesús ha ido a preparar un lugar maravilloso para ellos que creen en El y lo siguen. (Juan 14:1-3)

VERDE (Cobertura) representa que los Cristianos necesitan crecer en esta nueva vida. Igual que las plantas necesitan sol, lluvia, y tierra para crecer, los Cristianos necesitan la oración, la Palabra de Dios, la comunidad de la Iglesia y sus enseñanzas para crecer espiritualmente y glorificar a Dios.

 

Oración

Señor, hazme testigo de tu mensaje de Amor. Dame las gracias que necesito para mejor llevarlo y ayudar a salvar almas tan amadas por Ti. Amen.

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