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Archive for 12/07/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CUANDO LA LUZ SE HACE VAGA

Cuando la luz se hace vaga
y está cayendo la tarde,
venimos a ti, Señor,
para cantar tus bondades.

Los pájaros se despiden
piadosamente en los árboles,
y buscan calor de nido
y blandura de plumajes.

Así vuelven fatigados
los hombres a sus hogares,
cargando sus ilusiones
o escondiendo sus maldades.

Quieren olvidar la máquina,
olvidar sus vanidades;
descansar de tanto ruido
y morir a sus pesares.

Ya todo pide silencio,
se anuncia la noche amable:
convierte, Padre, sus penas
en abundancia de panes.

Alivie tu mano pródiga,
tu mano buena de Padre,
el cansancio de sus cuerpos,
sus codicias y sus males. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71 I – PODER REAL DEL MESÍAS

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Ant 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Salmo 71 II

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
él intercederá por el pobre
y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,
y ondee en lo alto de los montes,
den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso,
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Ant 3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA BREVE   1Pe 1, 22-23

Por la obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor fraternal no fingido; amaos, pues, con intensidad y muy cordialmente unos a otros, como quienes han sido engendrados no de semilla corruptible, sino incorruptible, por la palabra viva y permanente de Dios.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.

PRECES

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

Bendice, Señor, a tu pueblo.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al Papa Francisco y a nuestro obispo N.,
que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades
y aleja de ellos todo mal.

Multiplica como renuevos de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino,
siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad,
para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan al cordero donde quiera que vaya.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Da la paz a los difuntos
y permítenos encontrarlos nuevamente un día en tu reino.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos con confianza a nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Al ofrecerte, Señor, nuestro sacrificio vespertino de alabanza, te pedimos humildemente que, meditando día y noche en tu palabra, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Jueves, 12 Julio, 2018
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Mateo 10,7-15
Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.
«En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, al salir de la casa o de la ciudad aquella sacudíos el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta la segunda parte del envío de los discípulos. Ayer vimos la insistencia de Jesús en dirigirse primero a las ovejas perdidas de Israel. Hoy vemos las instrucciones concretas de cómo realizar la misión.
• Mateo 10,7: El objetivo de la misión: revelar la presencia del Reino. “Id y anunciad: El Reino del Cielo está cerca”. El objetivo principal es anunciar la proximidad del Reino. Aquí está la novedad traída por Jesús. Para los otros judíos faltaba mucho todavía para que el Reino llegara. Sólo llegaría cuando ellos hubieran puesto de su parte. La llegada del Reino dependía de su esfuerzo. Para los fariseos, por ejemplo, el Reino llegaría sólo cuando la observancia de la Ley iba a ser perfecta. Para los Esenios, cuando el país fuera purificado. Jesús piensa de otra forma. Tiene otra manera de leer los hechos. Dice que el plazo ya está vencido (Mc 1,15). Cuando dice que el Reino está cerca, Jesús no quiere decir que estaba llegando en aquel momento, pero sí que ya estaba allí, independientemente del esfuerzo hecho por la gente. Aquello que todos esperábamos, ya estaba presente en medio de la gente, gratuitamente, pero la gente no lo sabía y no lo percibía (cf. Lc 17,21). ¡Jesús lo percibió! Pues él mira la realidad con una mirada diferente. Y él va a revelar y a anunciar esta presencia escondida del Reino en medio de la gente a los pobres de su tierra (Lc 4,18). He aquí el grano de mostaza que recibirá la lluvia de su palabra y el calor de su amor.
• Mateo 10,8: Los signos de la presencia del Reino: acoger a los excluidos. ¿Cómo anunciar la presencia del Reino? ¿Sólo por medio de palabras y discursos? ¡No! Las señales de la presencia del Reino son ante todo gestos concretos, realizados gratuitamente: “Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”. Esto significa que los discípulos tienen que acoger dentro de la comunidad aquellos que de la comunidad fueron excluidos. Esta práctica solidaria critica tanto la religión como la sociedad excluyente, y apunta hacia salidas concretas.
• Mateo 10,9-10: No llevar nada por el camino. Al contrario que los otros misioneros, los discípulos y las discípulas de Jesús no pueden llevar nada: “No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada llevando sólo la paz (Mc 10,13), muestra que confía en la gente. Cree que será acogido, que participará en la vida y en el trabajo de la gente del lugar y que va a poder sobrevivir con aquello que recibirá a cambio, pues el obrero tiene derecho a su alimento. Esto significa que los discípulos tienen que confiar en el compartir. Por medio de esta práctica critican las leyes de la exclusión y rescatan los antiguos valores de la convivencia comunitaria.
• Mateo 10,11-13: Compartir la paz en comunidad. Los discípulos no deben andar de casa en casa, sino que deben procurar ir a donde hay personas de Paz y permanecer en esta casa. Esto es, deben convivir de forma estable. Así por medio de esta nueva práctica, critican la cultura de la acumulación que marcaba la política del imperio romano y anuncian un nuevo modelo de convivencia. Del caso de haber respondido a todas estas exigencias, los discípulos podían gritar: ¡El Reino ha llegado! Anunciar el Reino no consiste, en primer lugar, en verdades y doctrinas, sino en tratar de vivir de forma nueva y fraterna, y compartir la Buena Nueva que Jesús nos trajo: Dios es Padre, y nosotros somos todos hermanos y hermanas.
• Mateo 10,14-15: La severidad de la amenaza. ¿Cómo entender esta amenaza tan severa? Jesús nos vino a traer una cosa totalmente nueva. Vino a rescatar unos valores comunitarios del pasado: la hospitalidad, el compartir, la comunión alrededor de la mesa, la acogida de los excluidos. Esto explica la severidad contra los que rechazaban el mensaje. Pues no rechazaban algo nuevo, sino su propio pasado, su propia cultura y sabiduría. La pedagogía tiene como objetivo desenterrar la memoria, rescatar la sabiduría de la gente, reconstruir la comunidad, renovar la Alianza, rehacer la vida.
4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo realizar hoy la recomendación de no llevar nada por el camino cuando se va en misión?
• Jesús manda dirigirse a una persona de paz, para poder vivir en su casa. ¿Cómo sería hoy una persona de paz a la que dirigirnos en el anuncio de la Buena Nueva?
5) Oración final
¡Oh Dios Sebaot, vuélvete,
desde los cielos mira y ve,
visita a esta viña, cuídala,
la cepa que plantó tu diestra! (Sal 80,15-16)

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31.- “Creado a Creado a imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca a Dios descubre ciertas “vías” para acceder al conocimiento de Dios. Se las llama también “pruebas de la existencia de Dios”, no en el sentido de las pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de “argumentos convergentes y convincentes” que permiten llegar a verdaderas certezas. Estas “vías” para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación: el mundo material y la persona humana”.

Hay que decir que el hombre ha sido creado para la verdad y por lo tanto es normal que el hombre se pregunte si Dios existe y utilice su razonamiento para poder llegar a dar una respuesta para esta pregunta que es tan vital para él. Además esta pregunta no sólo responde a una duda natural del hombre, sino que después, cuando hablemos de que Dios se ha revelado, se ha descubierto, nos ha hablado a nosotros, si nosotros no tuviésemos ninguna capacidad para conocer a Dios por nuestra razón y Dios nos hablase, Dios nos hubiese hablado la Biblia, entonces lo que nos hubiese dicho no hubiese tenido eco alguno, porque si para nosotros es algo totalmente desconocido que no nos dice nada, entonces diríamos ¡Qué cosas tan raras! ¡Suena a chino! (con perdón de la expresión). Sin embargo, cuando nos habla no nos suena raro ni extraño porque antes de que nos hablase ya nos hacíamos preguntas sobre Él y ya teníamos cierta capacidad de conocerle, esto es importante, si no parecería que hay oposición entre razón y fe y como si la fe nos viniese a hablar de algo de lo que nuestra razón no tiene ni idea, ni le interesa, ni tiene ninguna capacidad de conocer a Dios. Eso no es verdad, nosotros si tenemos capacidad de conocer racionalmente a Dios. Y un gol que nos han metido, que no tenemos que permitirlo, el afirmar que ciencia es únicamente la ciencia empírica, la del método experimental, la del laboratorio, entender por ciencia una reducción de la ciencia a lo demostrativo o a aquello que puede ser experimentado en un laboratorio. No es verdad, eso es un tipo de ciencia, pero las letras, las ciencias del humanismo, la filosofía, la teología… son ciencias. Todas las ramas del saber filosófico son científicas. Un error grande es que hemos equiparado la palabra ciencia al método experimental y no es cierto. La metafísica es una ciencia, etc. Y por tanto tenemos capacidad de utilizar la razón llegando a unas certezas. ¿Tenemos certeza de que Dios existe? Si, podemos tener certeza de que Dios existe utilizando la razón. No podemos tener evidencia de laboratorio, pero sí podemos tener certezas o pruebas que lógicamente apoyen y fortalezcan la creencia de la existencia de Dios.

El Concilio Vaticano I definió como un dogma de fe la capacidad racional que el hombre tiene de conocer a Dios. “La Santa Iglesia, nuestra Madre, enseña que Dios principio y fin de todas las cosas puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas”. Es decir, forma parte de la fe católica que la existencia de Dios puede ser conocida por la vía natural de la razón, otra cosa es que no pueda llegar a un conocimiento íntimo de Dios como la revelación, Dios se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos revela su historia y plan de salvación y eso no puede ser conocido por la mera razón, pero sin embargo, eso de que a veces se plantee el conocimiento de Dios meramente como un acto de fe, como un fideísmo es una equivocación.

Voy a confesar que cuando acudí al seminario estudié filosofía y nos explicaron la teodicea, las pruebas para argumentar la existencia de Dios, una cosa que me sorprendió es que la Iglesia no predica un fideísmo, en el sentido de que la fe es un mero acto de fiarse por encima de la razón, no te apoyes en la razón sino únicamente en tu confianza en Dios, no es verdad, la fe católica no se apoya en un fideísmo como puede ser más propio del mundo protestante que es más fideísta. La fe católica cree en la razón y la utiliza para argumentar la existencia de Dios. Puede ser más enemigo de la fe el fideísmo que el racionalismo, y cuando se dice que este mundo es muy racionalista no lo podemos decir si pensamos que se utiliza mucho la razón, porque no es verdad, estamos en una cultura en que no se utiliza mucho la razón, más que razonar lo que se hace es sentir, lo que hay es mucho sentimiento, me apetece, no me apetece, pero pocos argumentos de razón. Por racionalismo se entiende en todo caso, como un no utilizar la razón sino creer meramente en la ciencia, en una razón práctica pero no discursiva, por desgracia hay poco racionalismo en el sentido de que se utiliza poco la razón discursiva, si se utiliza la razón práctica. La Iglesia católica es amiga de la razón y creemos que en ella hay muchas apoyaturas para demostrar la existencia de Dios.

Dicho esto, como punto de partida ocurre que, en el momento actual, postmodernidad, no estamos en un momento en el que la postura contraria a la fe religiosa sea la de un ateísmo militante que intente demostrar la no existencia de Dios, eso fue propio de otros tiempos de otros filósofos como Sartre, Marx, Freud, Feuerbach, Nietzsche… unos pensadores que tuvieron un discurso para demostrar la inexistencia de Dios. Pero ese pensamiento ateo cayó y está trasnochado, hoy en día la corriente principal no es el ateísmo sino el agnosticismo, es como digamos no creer en la verdad, “Yo no sé ni que exista ni que no exista, vete a saber”, aquel anuncio que se ponía en los autobuses “No te comas el coco, probablemente Dios no exista”. –tampoco se atreven a negarlo, igual existe, igual no existe, tú vive la vida como si no existiese. Mas que ateísmo en nuestra vida hay agnosticismo, no creer en la verdad, ni me pregunto ni me respondo. Es como un agotamiento de la razón, es el triunfo de lo racional, el cansancio intelectual, no me hago esas preguntas. ¿Por qué? Porque vivimos en un materialismo, buscamos la satisfacción inmediata y no me hago las grandes preguntas, que si Dios existe, que si quien me ha creado, que si qué hay después de la muerte. No hay fuerza ni para negar a Dios, ni para afirmarlo. A veces este agnosticismo suele ser combatido por los creyentes únicamente por un fideísmo, sin razones, soy creyente porque siento a Dios en mí, porque siempre lo hemos sido en nuestra familia, en nuestra cultura… Es como ante un sin razón yo digo que sí pero también sin razón, sólo por sentimiento. Y eso también es una equivocación. Yo no me puedo enfrentar al agnosticismo diciendo, pues yo sí creo en Dios porque quiero creer en Él y porque lo siento en mi corazón. Si está muy bien sentirlo en el corazón y que motive la afectividad, pero también hemos de dar testimonio ante el mundo de las razones que existen para la existencia de Dios.

Ya sé que todo el mundo no tendrá por qué tener el mismo grado de formación y la misma preparación, y obviamente quizás quienes tengan un ministerio que tengan que predicar, que tengan que desenvolverse en un mundo moderno en el que tengan un entorno agnóstico tendrán que estar mejor preparados. Pero en sí, la forma de ayudar a acceder a la fe no es exclusivamente por fideísmo. El agnóstico dice “A mí no me dice nada” y el creyente dice “A mí me dice mucho”, entonces tu eres agnóstico y yo soy un creyente fideísta que me fio de dios, pues eso es corto, el Catecismo de la Iglesia Católica nos quiere dar argumentos para apoyar la existencia de Dios. ¿Cuáles son? Vamos a entrar en detalle y lo iremos desarrollando.

Por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, formuló las cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Están formuladas en lenguaje del siglo XIII, y obviamente unos siglos después de pueden formular con más precisión. Eran las siguientes:

  1. El argumento del movimiento. La realidad del mundo está en movimiento, está en cambio, exige la existencia de un primer motor inmóvil, porque no es posible fundarse en una serie infinita de iniciadores del movimiento. Las cosas están en movimiento porque han sido movidas por otro ser anterior, y ese ser anterior está en movimiento porque otro ser anterior le había movido a ́ ́el, y ese ser anterior por otro… hay una cadena de movimientos en el mundo. Pero si no hubiese existido un primer motor inmóvil y hubiese comenzado el movimiento en el mundo, no habría ningún movimiento en el mundo. Tiene que hab3er un primer ser inmóvil y que le haya dado el movimiento al resto del mundo. Es un argumento planteado por Santo Tomás de Aquino que está tomado del sentido aristotélico del movimiento.
  2. La vía de las causas eficientes. Dice, las causas eficientes forman una sucesión, y nada es causa de sí mismo, sino que hoy he tenido mi causa en el anterior, y el anterior ha tenido su causa en otro y, por tanto, hay que afirmar la existencia de una causa primera. Si yo tengo mi causa en una cosa anterior, y la cosa anterior tiene su causa en el anterior, tendrá que haber alguien que haya dado las causas a los demás, de lo contrario no habría empezado nunca esa cadena de causas.
  3. La vía de la contingencia y del ser necesario. Como hay seres que existen y podrían no existir, es decir que son contingentes, es forzoso que exista un ser necesario ya que de otra forma lo posible no sería más que posible. Ya lo explicaremos mas adelante. Dicho sencillamente, es decir, si todas las cosas son contingentes, son, pero podrían no haber sido, no se explica el mundo, tendría que haber algo que sea necesario y que haya hecho que las cosas que podrían haber sido o no podrían haber sido hayan comenzado a ser.
  4. La vía de los grados de perfección. Puesto que todas las cosas existen según grados, grados de bondad, de belleza… debe existir el ser que posee toda perfección en sumo grado respecto del cual las demás cosas se comparan y del cual participan. El viene a decir, si todo tiene una graduación tiene que existir el ser que tenga la graduación máxima y este es Dios, que es la suma belleza, la suma verdad, la suma bondad.
  5. El argumento del orden o la finalidad. Existe un diseño o un fin en el mundo por lo que hay que concluir un ser inteligente que haya pretendido la finalidad que se observa en el universo. Empezamos por este último argumento. En este mundo hay un orden grande, es más, existe como un fin en el universo, el mundo tiende hacia, el hombre es el rey de la creación y todo el universo está al servicio del hombre y ha de haber un ser inteligente que haya dado a este mundo, a este orden, estas leyes, esta finalidad. Estas son las 5 vías de Santo Tomás, pero ha habido otros intentos de explicar la existencia de Dios.

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“Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame” (Mt 16, 24).

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Tú eres maestro de caminos y guía en nuestro camino por la vida.

Y cualquier camino es una distancia entre un punto de partida y un punto de llegada. Tan importante lo uno como lo otro, para cualquier caminante.

Porque un camino supone siempre un partir, andar y llegar, después de muchas jornadas penosas de trabajo. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

La historia de los pueblos y la historia de cada uno de nosotros no es más que esto: un camino a través de un puente.

Una historia o un camino que no lo hemos inventado nosotros ni se ha comenzado por nuestra voluntad.
La vida no ha empezado con nosotros ni por nuestra elección. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Cuando estrenamos la vida, se nos pone en una orilla, aquí o allí, en esta o aquella nación, en esta o aquella familia, con unas cualidades y unos defectos.

Desde entonces nos toca mirar hacia la otra orilla, hacia lo que está lejos en el porvenir. Y se nos invita a caminar, cada uno por su pie y a su paso.

Con un solo destino: ir pasando el puente. 

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Tú quieres que no perdamos de vista las raíces de nuestro punto de partida.

Pero al mismo tiempo quieres que fijemos nuestra mirada en la orilla de llegada. Conscientes de que, mientras vivimos o caminamos, estamos “a medio camino”, entre una y otra orilla.

Y nuestra condición y vocación de caminantes o peregrinos es precisamente ésta: saber atravesar como tú el puente de la vida. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Pocas veces pensamos que nuestra vida está ubicada en la fragilidad de un puente colgante y que comporta necesariamente un esfuerzo serio, duro y constante.

Muchos toman la vida como una estación del camino, en la que esperan que les vengan a buscar mientras descansen de la fatiga del viaje.
Pero la realidad es que ningún puente es un punto de estado o de espera, sino lugar de circulación en un solo sentido.

Y donde no es posible pararse ni regresar. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Muchas veces caemos en el engaño de creer que podemos parar el reloj del tiempo.

Y quedarnos instalados en medio del camino, en mitad del puente de la vida.

Estáticos e inconscientes, sin pensar, sin avanzar, sin crecer, sin trabajar, sin esforzarnos. Y ésta es una fantasía muy infantil. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Tu profeta Isaías creía que para ver bien el camino era menester subir a la “cima del monte” donde se ve la Casa de Dios.

Y ser instruidos e iluminados por ti acerca de “tus” caminos.

No hablaba el profeta de nuestros caminos, sino de los tuyos.

Y añadía que entonces “marcharemos por tus sendas” guiados por tu luz. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

También tu Apóstol de las gentes quería que nos diésemos cuenta del “momento” importante en que vivimos.

Para que despertáramos a esta realidad de la vida que pasa por delante de nosotros, sin detenerse ni esperar.

Porque los años no perdonan a nadie y el curso de la vida se acerca sin prisas, pero sin pausa, a su destino final de salvación. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Tú has sido muy sincero con nosotros.

No nos has prometido rosas ni claveles todos los días.

Sólo nos has ofrecido lo que había sido tu vida sobre la tierra: una vida de cruz.

Así lo dijiste de claro un día:

—…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y sígame. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Tú te ofreces además a ser nuestro acompañante y compañero de viaje mientras vivimos y andamos cargados con la cruz.

Prometes con tu luz señalarnos los peligros del camino.

Y prometes también darnos la fortaleza que necesita nuestra debilidad.

No en vano dijiste un día: “Venid a mí todos los que andáis fatigados, que yo os aliviaré”. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Tú sabes por experiencia que la vida tiene pocos momentos de alegrías y muchos momentos de lágrimas.

Recuerdo que el poeta Salinas dijo que “nunca que se llora se está lejos”, que “hay lágrimas que no se pierden nunca” y que “lo que quieren es unir”.

Sé que también los momentos de lágrimas que tiene mi vida, son momentos compartidos y que me sirven para unirme más a ti.

Por esto quiero que en mi camino estés siempre a mi lado, sin que me separe jamás de ti. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

No me importa que el puente de la vida sea muy frágil, o muy áspero, o muy largo. Que tenga aún muchas o pocas horas de contradicción, de crucifixión, de duda o confusión.

Que pueda sentir más fatiga, sufrimiento, desilusión o soledad. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Sé que no estaré solo, si te busco, te llamo, y confío en ti.

Porque tú has venido al mundo para ser nuestra salvación, nuestro guía y nuestro acompañante, en esta andadura. 

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p style=”text-align:justify;”>Señor

Miraremos en adelante juntos al futuro.

Y andaremos unidos el camino de la cruz. Atravesando el puente frágil de la vida.

Miguel Beltrán

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12. Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia. Podemos mencionar a santa Hildegarda de Bingen, santa Brígida, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila o santa Teresa de Lisieux. Pero me interesa recordar a tantas mujeres desconocidas u olvidadas quienes, cada una a su modo, han sostenido y transformado familias y comunidades con la potencia de su testimonio.

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1.- La valentía del profeta. Nuestra vivencia de la fe es poco comprometida. Nos cuesta mucho ser consecuentes y por eso no hacemos atractivo el seguimiento de Jesús. El profeta Amós, pastor y campesino, vivió en Israel en el siglo VIII antes de Cristo. Aunque era extranjero en Israel, pues había nacido en Técoa de Judá, profetizó en el Reino del Norte. Habló claramente, sin rodeos ni diplomacia. Condenó la injusticia social y la violencia del lujo, la depravación religiosa y el formalismo de un culto vacío; anunció por vez primera el castigo del Día de Yahvé, la ruina de la casa real y el exilio del Reino del Norte. Habló donde era preciso hablar y en el momento oportuno, que es cuando hablan los profetas. Por eso sus palabras resultaron insoportables y subversivas. No es de extrañar que le salga al paso el sumo sacerdote Amasías que, como buen funcionario, debe velar por los intereses del rey de Israel, Jeroboán II. El sacerdote decide por su cuenta echar de Betel al hombre de Dios. Amós le responde enérgicamente y le dice que él no es un profeta de oficio, que no pertenece a ninguna escuela profética, y que para vivir le basta con cultivar higos y cuidar un rebaño de cabras. Si él predica la palabra de Dios no lo hace por vocación humana o por simple interés, sino porque Dios le ha mandado profetizar contra Israel. Por encima de la voluntad de Amasías y la presión del poder está la autoridad indiscutible de Dios: “Ve y profetiza a mi pueblo de Israel”.  Amós es consecuente y valiente, sabe que se juega su vida. Una buena lección para nosotros, que hemos sido ungidos como profetas en el Bautismo y que a la mínima dificultad nos retiramos. ¿Somos conscientes de nuestra misión de ser profetas en medio de nuestro mundo?

2.- Dios tiene un plan para nosotros. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? El “misterio” ha quedado revelado, como nos dice Pablo en la Carta a los Efesios. No hay azar. Dios tiene un “plan”: Dios ha creado para nosotros el mundo, casa abierta para los hijos de Dios. No vamos a la deriva, caminamos hacia una meta: todos los hombres reunidos en torno a Cristo formando un inmenso Cuerpo, la humanidad regenerada sentada en torno a la mesa familiar, el encuentro definitivo de los hombres con Dios y de los hombres entre sí. Esto no son sólo palabras bonitas, promesas sin garantía. Entre nosotros vive un hombre en quien se ha cumplido ya todo esto: Jesucristo, muerto para resucitar. Cada eucaristía recordamos este proyecto de Dios, participamos en él y esperamos que termine por ser realidad total. Cada día de la semana, cada acontecimiento de nuestra vida es una etapa en el camino de Dios, cuando sean todas las cosas recapituladas en Cristo

4.- Un anuncio que exige un cambio de vida. Hoy Jesús encomienda su misión a los Doce. El envío por parejas era una costumbre habitual en el judaísmo. Según la legislación judicial judía, para la validez de un testimonio se requerían al menos dos varones adultos. Los doce, enviados de dos en dos, serán testigos de Jesús, darán testimonio en favor de él en un momento en que los indicios de rechazo de Jesús empiezan a hacer su aparición con fuerza. La misión de los doce no es para enseñar (esto es específico de Jesús), sino para proclamar la conversión. El término conversión nos remite a la proclamación programática de Jesús y connota una urgencia, dada la cercanía del reinado de Dios. Significa un cambio radical de mentalidad, un giro copernicano en las categorías mentales, las cuales, a su vez, determinan la actuación del hombre. La misión de los doce busca provocar una transformación. El alcance de esta transformación queda puesto de manifiesto en el poder que Jesús les confiere sobre los espíritus inmundos. Esta expresión mitológica engloba todo lo que de inhumano y hostil destruye al hombre. La transformación no se reduce a la sola dimensión espiritual, sino que afecta a la totalidad del hombre. La conversión tiene también una dimensión material como elemento constituyente. Los doce deben ser ellos mismos signo visible de la conversión que proclaman. En las circunstancias concretas de su momento histórico, los doce no necesitan más bagaje de un bastón, que casi resultaba imprescindible como protección, y unas sandalias, sin las que no se podía caminar por el suelo pedregoso de Palestina. La fuerza y credibilidad de su misión no estriba en los medios empleados. Lo más importante es el testimonio personal. ¿Somos conscientes de la urgencia de la misión en nuestros días? ¿Damos testimonio con nuestra vida coherente?

José María Martín OSA

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Tú llamas a tu gente por el nombre,
mandándonos a espantar espíritus,
a librar de agobios, miedos y prisas,
a potenciar la armonía en el vivir.

Nos envías en parejas a la vida, y,
a veces, no sabemos dejarnos acompañar,
pues buscamos los defectos del hermano
y nos inquieta su distinto caminar.

Nos sugieres que llevemos sólo un manto,
y nosotros preparamos gran maleta para el viaje,
pues las cosas nos dan seguridad,
mientras Tú nos invitas
al total abandono y libertad.

Desde siempre nos has demostrado
que contar contigo en cualquier tarea,
hace que se vuelva llevadera
cansándonos menos y resultando mejor

Qué frágiles somos,
y qué olvidadizos, enseguida creemos
que estamos solos y olvidamos que Tú eres
el más interesado
en cada uno de nosotros
y en nuestra misión.

Libérame, Señor, de tantas cosas,
que deje a un lado mis seguridades
poniéndome en tus manos,
de verdad,
para que Tú seas mi única seguridad.

Mari Patxi Ayerra

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