Vísperas – Jueves XV del Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ENFRÍA, SEÑOR, MI BOCA

Enfría, Señor, mi boca;
Señor, reduce mi brasa;
dame, como te lo pido,
concordia de cuerpo y alma.

Frente al perverso oleaje,
ponme costado de gracia;
dame, como te demando,
concordia de cuerpo y alma.

Señor, mitiga mi angustia;
remite, Señor, mi ansia;
dame, como te la clamo,
concordia de cuerpo y alma.

No dejes que los sentidos
me rindan en la batalla;
Señor, Señor, no me niegues
concordia de cuerpo y alma. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Salmo 131 I – PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Ant 2. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE   1Pe 3, 8-9

Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a heredar una bendición.

RESPONSORIO BREVE

V. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.

V. Nos sació con miel silvestre.
R. Con flor de harina.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

PRECES

Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo, diciendo:

Señor, refugio nuestro, escúchanos.

Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia;
haz que seamos fieles a esta dignación de tu amor.

Tú que has encomendado al Papa Francisco la preocupación por todas las Iglesias,
concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita.

Da a los pecadores la conversión, a los que caen, fortaleza,
y concede a todos la penitencia y la salvación.

Tú que quisiste habitar en un país extranjero,
acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

A todos los difuntos que esperaron en ti,
concédeles el descanso eterno.

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con plena confianza a Dios nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, te damos gracias por el día que termina e imploramos tu clemencia para que nos perdones benignamente todas las faltas que, por la fragilidad de la condición humana, en él hayamos cometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 19 de julio

Lectio: Jueves, 19 Julio, 2018
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor.2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 11,28-30
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy tiene solo tres versículos (Mt 11,28-30) que forman parte de una pequeña unidad literaria, una de las más bonitas, en la que Jesús agradece al Padre el que revele la sabiduría del Reino a los pequeños para esconderla a los doctores y entendidos (Mt 11,25-30). En el breve comentario que sigue incluiremos toda la pequeña unidad literaria.
• Mateo 11,25-26: Sólo los pequeños entienden y aceptan la Buena Nueva del Reino. Jesús reza así: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y a inteligentes y las has revelado a los pequeños”. Los sabios, los doctores de aquella época habían creado un sistema de leyes que imponían a la gente en nombre de Dios (Mt 23,3-4). Pensaban que Dios exigía de la gente estas observancias. Pero la ley del amor, traída por Jesús, decía el contrario. Lo que importa para salvarnos, no es lo que hacemos para Dios, sino lo que Dios, en su gran amor, ¡hace por nosotros! Dios quiere misericordia y no sacrificio (Mt 9,13). La gente pequeña y pobre entendía esta manera de hablar de Jesús y quedaba alegre. Los sabios decían que Jesús estaba equivocado. No podían entender su enseñanza. Sí, Padre, ¡en esto te complaces! Le agrada al Padre que los pequeños entiendan el mensaje del Reino y que los sabios y entendidos ¡no lo entiendan! ¡Si ellos quieren entenderlo tienen que hacerse alumnos de los pequeños! Este modo de pensar y enseñar invierte la convivencia y la incomoda.
• Mateo 11,27: El origen de la nueva Ley: el Hijo reconoce al Padre. Aquello que el Padre nos tiene que decir, lo entregó a Jesús, y Jesús lo revela a los pequeños, porque estos se abren a su mensaje. Jesús, el Hijo, conoce al Padre. Sabe lo que el Padre nos quería comunicar cuando, siglos atrás, entregó su Ley a Moisés. Hoy también, Jesús está enseñando muchas cosas a los pobres y a los pequeños y, a través de ellos, a toda su Iglesia.
• Mateo 11,28-30: La invitación de Jesús que vale hasta hoy. Jesús invita a todos los que están cansados a que vayan a él para obtener descanso. Nosotros, en las comunidades de hoy, deberíamos dar continuidad a esta invitación que Jesús dirigió al pueblo cansado y oprimido bajo el peso de las observancias exigidas por las leyes de pureza. El decía: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Muchas veces, esta frase fue manipulada para pedir a la gente sometimiento, mansedumbre y pasividad. Lo que Jesús quiere decir es lo contrario. Pide que la gente deje de lado a “los sabios y entendidos”, a los profesores de religión de la época, y empiece a aprender de él, de Jesús, un campesino del interior de Galilea, sin instrucción superior, que se dice «manso y humilde de corazón». Jesús no hace como los escribas que se exaltan por su ciencia, sino que es como la gente que vive humillada y explotada. Jesús, el nuevo maestro, sabía por experiencia lo que pasaba en el corazón de la gente y lo que el pueblo sufría. Lo vio y lo conoció de cerca durante los treinta años en Nazaret.
La manera que Jesús tuvo de practicar lo que enseñó en el Sermón de la Misión. Una pasión se revela en la manera que Jesús tiene de anunciar la Buena Nueva del Reino. Pasión por el Padre y por el pueblo pobre y abandonado de su tierra. Allí donde encontraba gente que lo escuchaba, Jesús transmitía la Buena Nueva. En cualquier lugar. En las sinagogas durante la celebración de la Palabra (Mt 4,23). En las casas de los amigos (Mt 13,36). Andando por el camino con los discípulos (Mt 12,1-8). En medio del mar, a orillas de la playa, sentado en un barco (Mt 13,1-3). En la montaña, de donde proclamó las bienaventuranzas (Mt 5,1). En las plazas de aldeas y ciudades, donde la gente le llevaba a sus enfermos (Mt 14,34-36). En el Templo de Jerusalén, durante las romerías (Mt 26,55). En Jesús, todo es revelación de ¡aquello que lo animaba por dentro! El no sólo anunciaba la Buena Nueva del Reino, sino que él mismo era y sigue siendo una muestra viva del Reino. En él aparece todo aquello que acontece cuando un ser humano deja que Dios reine en su vida y sea el centro de su vida. El evangelio de hoy revela la ternura con la que Jesús acoge a los pequeños. El quiere que encuentren en él paz y descanso. Por su opción a favor de los pequeños y excluidos Jesús fue criticado y perseguido. ¡Sufrió mucho! Lo mismo acontece hoy. Cuando una comunidad se abre y trata de ser un lugar de acogida y de consuelo, de descanso y de paz también para los pequeños y excluidos de hoy, para los migrantes y extranjeros, muchas personas la critican.

4) Para la reflexión personal

• ¿Has experimentado alguna vez el descanso que Jesús prometió?
• Las palabras de Jesús ¿cómo pueden ayudar nuestra comunidad a ser un lugar de descanso para nuestras vidas?

5) Oración final

Pues en ti Señor está la fuente de la vida,
y en tu luz vemos la luz.
No dejes de amar a los que te conocen,
de ser fiel con los hombres sinceros. (Sal 36,10-11)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

32.- “El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo.

San Pablo afirma refiriéndose a los paganos: «Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad» (Rm 1,19-20; cf. Hch 14,15.17; 17,27-28; Sb 13,1-9).

Y san Agustín: «Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo […] interroga a todas estas realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es su proclamación (confessio). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza (Pulcher), no sujeta a cambio?» (Sermo 241, 2: PL 38, 1134).”

 

En el fondo aquí está citando las vías de Santo Tomás, no es que haga suya la formulación que hizo Santo Tomás en el s. XIII, no, al fin y al cabo, fue una explicación que dio un autor, pero sí que la gran intuición de Santo Tomás sí que está citado aquí. Es decir, una de las formas entre estas afirmaciones que hace, es que el orden del universo, la finalidad que vemos en el universo que va hacia un progresivo perfeccionamiento es una de las pruebas principales de la existencia de Dios, corresponde con la quinta vía de Santo Tomás de Aquino, que además es la vía más popular. Cuantas veces la belleza de la naturaleza eleva los corazones al creador y en el fondo es la quinta vía de Santo Tomás, vía que también la habían formulado antiguos pensadores antes del cristianismo, o sea que Sócrates, Cicerón, Séneca… ya habían hablado de que el orden de la creación está exigiendo la existencia de un creador, de un ordenador. ¿Cómo se puede explicar que el orden que existe en el mundo puede ser producto meramente de la casualidad o el azar? Hay que tener más fe para creer eso que la fe que hay que tener para creer la existencia de Dios. Intentar explicar el orden de un mundo que es tan complejo por un cálculo de probabilidades o por un principio de la casualidad supone meramente negar la razón. La casualidad es el nombre que damos a nuestra ignorancia, es más bien una causalidad, aunque tú la desconozcas.

¿Cabe decir que el orden se puede explicar únicamente por el azar? Imaginemos que recortemos las 28 letras del alfabeto y las lanzamos al aire y podemos pensar que pueden caer ordenadas de la A a la Z de esa manera. ¡Pues vaya casualidad! ¡Cuántas veces hay quitarlas al aire para que salga el orden! Este ejemplo se queda muy corto si tenemos que compararlo con el cálculo de probabilidades que haría falta si se explicase con el azar, el orden en cualquier parte del universo. Leí un estudio sobre el azar en el que se hacía una comparación con respecto al orden que existe dentro de un ojo humano, entonces se ponía la siguiente comparación. Cojamos el libro del Quijote y recortemos cada una de las letras del libro del Quijote, mezclémoslas todas, entonces, lancemos al aire las letras del Quijote de manera que al caer al suelo quede escrito el Quijote tal y como Cervantes lo escribió. ¿Cuántas veces haría falta según el cálculo de probabilidades lanzar las letras para que fuese escrito el Quijote? Pues diríamos ¡Este ha perdido el juicio, el Quijote no puede salir por casualidad por ordenamiento de unas letras!

Exactamente que entendemos eso hablando de este caso concreto, se queda bastante corto según el cálculo de probabilidades comparando con el orden de un solo ojo, pero es que el orden no se limita al ojo, sino que a una concepción mucho más amplia. Es decir, recurrir al azar para comprender el orden del mundo es irracional. Una cosa es afirmar el hecho de la evolución que muchos científicos y creyentes aceptan, y otra encontrar los factores últimos que expliquen la evolución.

Nadie recurre ya a la teoría de Darwin, que explicaba la evolución por la adaptación, pero Darwin no conocía que existe un código genético y hoy en día sabemos que el código genético es inalterable de modo que mucha selección que haya no se puede explicar los factores secundarios de las especies, si alguien se ha adaptado a la naturaleza, cómo ha pasado eso al código genético. Por eso vino hacia finales de 1930 se formuló el neodarwinismo, que también se conoce como teoría sintética que da un paso más que Darwin, y viene a decir que las mutaciones genéticas que se producen al azar podrían ser seleccionadas naturalmente las mutaciones que han favorecido la adaptación al ambiente. Pero ¿qué ocurre? Que la ciencia viene a demostrar que las mutaciones genéticas que somos capaces de conocer todas ellas lo que hacen es degenerar, uno en un laboratorio intenta a una mosca o a cualquier ser provocarle mutaciones genéticas y todo lo que han hecho es degenerar al ser, pero no perfeccionarlo. Por tanto, esa teoría sintética se da de bruces con lo que podemos percibir. Esa hipótesis materialista atea la verdad es que choca con la realidad científica y nadie ha sido capaz de que las mutaciones genéricas perfeccionen.

Lo que venimos a afirmar es que el proceso de evolución del cual van saliendo proyectos increíblemente perfectos requiere una explicación de dónde viene ese orden, porque lo fácil es desordenar, pero ¿De dónde vienen las leyes que ordenan la materia? ¿De dónde viene el orden? ¿Por qué existen esas leyes capaces de organizar estructuras y sistemas tan complejos? ¿Por qué no el caos?

Que desde el punto de vista estadístico es infinitamente más posible el caos que el orden. Claro que existen argumentos racionales para fundar la existencia de Dios, y uno, el que Santo Tomás formula en la quinta vía es el orden del mundo. De hecho, cuando ocurre algún desorden nos escandaliza, un terremoto, aparte de que también es cierto que el terremoto está permitiendo que al mismo tiempo crezcan los montes y se empujan placas tectónicas, pero obviamente también existen, la creación no es perfecta, existen daños muy grandes que se derivan de un terremoto, también existen mutaciones genéticas como el síndrome de Down que hace que nazca un ser digno, pero con capacidades naturales mermadas. Si los desórdenes nos llaman la atención es porque esos desordenes están teniendo lugar en medio de un orden muy grande del mundo.

Si no existiera el orden grande del mundo los pequeños desordenes que existen no llamarían la atención, con lo cual, sigue estando presente la pregunta de ¿De dónde viene el orden? Y también podríamos decía ¿Y de dónde viene el desorden? La naturaleza no es perfecta, sólo es perfecto Dios, luego la naturaleza tiene su nivel de imperfecciones, pero, aunque los tenga es ir racionalmente, humanamente incomprensible que exista un orden tan grande, lo lógico sería el caos si no existiese un ser infinito que ha creado el mundo, pero no únicamente lo ha creado, sino que lo ha dotado de un orden y de una finalidad hacia la cual el mundo ha crecido.

Por eso, cuantas veces la contemplación de la belleza, de la naturaleza, impresiona ver ese equilibrio ecológico tan grande del que se puede deducir la existencia de unas leyes ordenadoras de las cuales se puede deducir la existencia de un ser infinitamente inteligente que conduce los destinos de este mundo.

estamos hablando de cuáles son las vías de acceso al conocimiento de Dios, las vías naturales, cómo poder conocer a Dios por nuestra capacidad racional. ¿El hombre puede conocer a Dios? ¿puede llegar a concluir con certeza la existencia de Dios utilizando su razón? Nuestra respuesta es sí, otra cosa es que luego, existe la capacidad también de oscurecer la razón y complicarnos la manera de razonar y de comprender. También nuestra historia de pecado ha hecho que dificultemos el conocimiento natural, pero el hombre sí tiene capacidad de conocer a Dios, su existencia, utilizando bien su razón. Nuestra razón ha sido creada por Dios con un deseo de conocer la verdad y además con capacidad para conocerla. Por eso, cuando Dios se revela, nos habla, viene a nuestro encuentro…se encuentra con un hombre que tiene deseo de Dios, nosotros le buscamos y estamos llamados a interrogarnos por las grandes preguntas. Decíamos en el programa anterior que entre los distintos caminos para intentar demostrar la existencia de Dios hay uno que es el más popular, además racionalmente muy bien fundamentado, que es el del orden del mundo. ¿Cómo es posible el orden del mundo? Si tuviésemos que explicar esta existencia meramente como la confluencia de una serie de causalidades que, en el devenir, tras una explosión primera…claro, luego vendrá la pregunta que de dónde viene eso que explota, pero eso lo dejamos para más adelante…sin preguntarnos de donde viene el ser, sino de dónde viene el orden. Hay una explosión primera y que de ella haya venido todo esto… hay que pensarse que si es racional un orden tan grande en el universo como para que pueda tener lugar sin unas leyes ordenadoras puestas por una inteligencia ordenadora. Hay un proyecto en este mundo, hay un proyecto, y una desproporción tremenda en pensar que este orden es absolutamente circunstancial, casual…etc.

Recuerdo la anécdota de una joven muy guapa, que estaba en ese momento de dudas interiores, le habían explicado la teoría de la evolución en clave atea, en clave contraria a la existencia de Dios, que lógicamente se puede explicar la teoría de la evolución de una manera conjuntada y no antitética con la existencia de Dios. Recuerdo que decía la joven que nosotros provenimos del mono, Dios no ha intervenido, todo ha sido un devenir casual de la adaptación de las especies…y en plan medio en broma le dije “¿Te has mirado al espejo para decir sin más yo provengo del mono?”. A veces cuando dejamos de creer en Dios creemos en cualquier cosa. Es muy popular este argumento porque sin necesidad de ser ningún filósofo ni hablar en términos muy complicados, el sensus de los hombres de buena voluntad ha concluido que el orden del mundo es maravilloso, demasiado grande para poderse explicar así porque sí.

Yo diría que el pensamiento popular, y a él se ha unido el conocimiento científico, puede prestar un gran servicio a la creencia en Dios. Los grandes científicos han ayudado mucho a poder ver las huellas de Dios ahí donde estamos. Voy a intentar dedicar el programa de hoy a estos argumentos u observaciones prácticas que nos permiten ver el orden del mundo y conllevar de él la existencia de Dios.

Le escuche a Don José Antonio Sayés un ejemplo muy gráfico, imaginémonos que hay un pico de una montaña a la que nadie ha ascendido todavía y entonces hay una gran expectación porque hay un grupo de montañeros que anuncian que van a acometer ese pico. Se va a ascender con una expectación muy grande, se convoca a la prensa, radio y televisión… tras muchas dificultades llegan a la cumbre. Cuando piensan que son los primeros que están allí y están contemplando la belleza y disfrutando de esa gloria de ser los primeros…uno de ellos dice «Mirad, aquí hay un buzón de montaña». Es una caja metálica que con forma artística de caserío se suele afincar en la roca con cemento y en la pared del buzón suele haber una inscripción «Club Montañero de Castilla fecha tal» y se abre la cajita y pone el nombre del montañero… Así uno dice: «Que no somos los primeros, pero de esto no diremos nada, del tema del buzón ni pio». Bajan, se convoca la rueda de prensa, cuentan las dificultades de subir, etc. Y un periodista, de repente, lanza una pregunta “¿No encontraron ustedes un buzón de montaña en el pico?”. Se quedaron perplejos. «Sí, sí que había uno, pero pudo ser una casualidad, una placa de hierro de un avión que ha podido caer…», pero «¿No tenía forma de buzón y no estaba escrito Club Montañero de Castilla?»… «Sí, pero ha podido ser una casualidad que también haya cogido con el paso de los años esa forma concreta”, “pero… ¿No estaba sujeto con cemento?” … “Sí, pero podría ser una reacción química que pudiera dar lugar a la semejanza con la obra del hombre” … Nadie se creería esa historia, todos creerían, “¡Estoshan subido al monte, pero no han sido los primeros!”. Pues este razonamiento tan sencillísimo, si lo admitimos por un simple buzón de montaña, que somos conscientes de que no puede ser fruto de la casualidad… ¿Cómo no lo vamos a admitir del orden increíble que existe en este mundo, en los planetas, en los animales, en las galaxias…? ¿Cómo va a ser todo producto del azar? ¿Hay comparación entre un buzón de montaña y un cerebro humano, por ejemplo? ¿Hay posible comparación? Ejemplos como estos podríamos poner muchísimos.

Hay un libro que es un clásico A Dios por la ciencia, seguro que habrá libros más actuales, pues este es de finales de los 60 o principios de los 70, en el que el autor se dedica a ver el orden y concluye que es imposible que toda la naturaleza tenga un orden casual. Recuerdo otra anécdota, a veces necesitamos ejemplos concretos, una anécdota de un padre que tenía un hijo con una edad complicada en la que cuestionaba todo y tenía dudas sobre la existencia de Dios. El padre intentaba dar razonamientos sobre el orden del mundo, del universo y el hijo decía que podía ser fruto de la evolución, de la adaptación de las especies, etc. El padre más que ponerse a discutir con el hijo intentó pasar el momento de rebeldía y él, que tenía un jardín, trazó en un rincón con grandes letras el nombre de su hijo “DANIEL”, y lo que hizo fue sembrar, hacer como un surco con el nombre de Daniel en la tierra. Metió semillas de berros en los surcos siguiendo el trazado del nombre de Daniel y luego extendió la tierra tapándolo todo. Cuando llegó la primavera salieron los berros formando el nombre de Daniel en el suelo. Un día el hijo llama corriendo a su padre y le dice “¡Que aquí está mi nombre, que estos berros tienen el nombre de Daniel!”, el padre no le hizo mucho caso, le quitó importancia y le dijo “Eso será una casualidad”, y le dice el hijo, “¡Pero bueno, papa, estás tonto, este es el nombre de Daniel!”, hasta que el padre ya le dijo “¡Pues claro hijo! Es que lo planté yo para que abras los ojos y te des cuenta de que las casualidades no existen, donde hay un orden tan grande ha de haber un ordenador, si no te crees que las plantas al azar hayan formado el nombre de Daniel, ¿Te vas a creer que esta naturaleza es casual?”. Por eso es bueno que seamos contemplativos, espectadores activos del orden del universo porque es una de las grandes vías para llegar al conocimiento de Dios.

Uno de los errores o engaños más grandes que se intentan transmitir a nuestros jóvenes en el sistema de enseñanza por parte de algunos profesores, agnósticos, que manipulan desde sus cátedras o desde ese lugar tan grande de responsabilidad que se les ha encomendado que es la educación de las consciencias y del saber, pues una de las manipulaciones más grandes es plantear la ciencia como contrapuesta a la fe. Tú tienes que elegir entre ser un joven de ciencia o un joven religioso. No se puede ser religioso y ser un hombre de ciencia. El caso es que esa dicotomía es tan absurda… Además, podemos ver que aquellos descubridores o científicos pioneros en el conocimiento de las leyes del universo han sido en su inmensa mayoría grandes creyentes. Vamos a ver algunas de entre las muchísimas declaraciones que se pueden entresacar de los grandes descubridores creyentes.

Por ejemplo, Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo: “Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría. Alábenle cielos y tierra, sol, luna y estrellas con su propio lenguaje. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla”. Y esto lo dice Kepler, científico astrónomo y pionero en el conocimiento del Universo.

Nicolás Copérnico (1473-1543), astrónomo: “¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?”.

Isaac Newton (1643-1727),fundador de la física teórica clásica: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”.

Alessandro Volta (1745-1827),descubrió las nociones básicas de la electricidad: “Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir y de morir”.

André-Marie Ampere (1775-1836),descubrió la ley fundamental de la corriente eléctrica: “¡Cuán grande es Dios, y nuestra ciencia una nonada!”.

Charles Darwin (1809-1882),al que a veces se recurre para defender el ateísmo, naturalista (Teoría de la Evolución): “Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre hayan sido frutos del azar”.

Thomas Alva Edison (1847-1931),el inventor más fecundo, 1200 patentes: “Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”.

Albert Einstein (1879-1955), fundador de la física contemporánea, premio Nobel en 1921 (Teoría de la Relatividad): “Todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes”.

Podríamos seguir con toda una retahíla de reflexiones de muchos científicos, en los que su contacto con la naturaleza y la investigación ha potenciado su sensibilidad de creyentes. Por una parte, ya habéis visto como entre las frases que he leído son de astrónomos que han conocido el Universo sin necesidad de detenernos en la descripción detallada del firmamento, pasando por alto tantas cifras asombrosas de las distancias siderales, del número de galaxias…etc., lo que impresiona es el orden admirable e increíble que reina en el Universo, hasta el punto de que se pueden prever con exactitud los eclipses y otros fenómenos más complejos. Por ejemplo, el 02/10/1959 en Canarias era visible un eclipse total de sol tal y como había sido previsto mucho tiempo antes, el anterior eclipse de sol había tenido lugar el 30/08/1905 y sabemos que hay que esperar hasta el siglo XXII para contemplar otro eclipse como aquel dentro de nuestras fronteras en España. El que se pueda predecir todo esto supone que hay unas leyes ordenadísimas que hace que podamos prever algo con tantos siglos de distancia. ¿Y de dónde viene ese orden en el Universo? Lo mismo cabría decir con respecto a las plantas.

Vittorio Marcozzi que tiene también un célebre libro “El problema de Dios y las ciencias” (1967), reflexiona sobre lo que supone algo tan sencillo, algo tan maravilloso como es la síntesis clorofílica. Sabéis que las plantas hacen la síntesis clorofílica para poder sintetizar a través del sol. Pues todo concurre en ellas a favorecer en el mejor de los modos la síntesis clorofílica. Supone que tienen una epidermis transparente para que el sol pase, tienen un parénquima en empalizada con las células ordenados de modo que estén expuestos a la luz la mayor parte del tiempo, eso supone que la disposición de las hojas a lo largo de la rama tiene lugar según un ciclo determinado de modo que se cubren entre sí lo menos posible recibiendo la mayor cantidad de luz posible, sin estorbarse unas hojas con otras.

Darwin a este respecto solía reconocer, «si deseáis salvarme de una muerte miserable, decidme por qué el ciclo de la hoja tiene siempre un ángulo de 1/2, 1/3, 2/5, 3/8, etc., y nunca de otro modo distinto. Ello es suficiente para hacer enloquecer al hombre más tranquilo». …por eso él llegó a la creencia, porque le atormentaban estas preguntas. Darwin intuía con estas palabras que no puede ser producto del azar un orden matemáticamente perfecto. Es increíble que tengan esa disposición en todos los árboles, en todas las especies.

Podríamos poner tantos ejemplos, por ejemplo, en el reino animal es muy célebre el caso que cuenta Fabre (1823-1915) famoso entomólogo francés, muy estudiador de las abejas. Cuenta él que alguien se propuso un día saber con exactitud qué perfil de la tapadera de una celdilla de panal de abeja convendría más, combinando la mayor resistencia con el mínimo de cera empleada. Máxima capacidad de miel con el mínimo de cera posible para no gastar cera en balde. Él hizo el estudio matemático y con la tabla de logaritmos en mano llegó a pensar que lo que hace la abeja en este sentido estaba mal. Con la tabla de logaritmos en la mano vino a demostrar que las abejas podrían haberlo hecho un poco mejor, con una mínima variación podrían haber obtenido más miel con menos cera. Meses después, una noticia de periódico llamó su atención: un capitán de barco a quien se pedían responsabilidades por un naufragio alegaba como excusa un error en la tabla de logaritmos que usaba. El investigador se inquietó cuando cayó en la cuenta de que usaba la misma tabla que él para hacer el cálculo de la tapadera de la celdilla del panal. Corrigió el error de la tabla, volvió a hacer el cálculo, y ¡las abejas tenían razón! Fue necesario descubrir la tabla de logaritmos perfecta para concluir que las abejas tenían razón. ¿Y cómo es posible que las abejas sin tener capacidad racional sean capaces de hacer una obra tan perfecta en la naturaleza? ¿De dónde viene esa perfección? Tantas otras reflexiones han sido las que más personas alejadas de Dios han llegado a acercarnos al misterio de su existencia.

Yo recuerdo que en mi infancia y mi adolescencia teníamos un hermano religioso, profesor nuestro, que nos decía “¡Abrid los ojos, no vayáis por el mundo como maletas, abrid los ojos, contemplad lo que ocurre a vuestro alrededor para ser contemplativos y para ver las huellas de Dios allí donde vivimos!”

Sin duda alguna una de las obras más perfectas de la creación, la obra más perfecta de Dios en la creación es el hombre. “Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?”. Pero, sin embargo, aunque el hombre no tenga las dimensiones ni la grandeza del resto de la creación, sin duda alguna es la obra más perfecta de la creación, también la cumbre de la evolución y por eso, la contemplación del hombre, de su maravillosa perfección, nos puede ayudar muchísimo para llegar a concluir la existencia de Dios.

En ese libro, A Dios por la ciencia, me he estado acercando a la explicación contemplativa que hacen del oído, el oído que es el mejor de los pianos, o la mejor de las arpas jamás conocida. Nosotros solemos decir ¡qué sublime es la música, que es capaz de elevarnos a Dios!, pero en realidad, la sublime no es la música sino tu oído, la música en realidad fuera de ti no existe, la música existe dentro de ti. Es más, si una orquesta tocase en el interior del oído después de haber pasado una determinada zona tú no percibirías nada, la música “es” porque ha pasado por el oído y tienes la capacidad de convertirla en melodía. El mismo oído es una pequeña ventana para asomarnos al orden de Dios en la naturaleza. Comenzando por el oído externo, por ese pabellón externo que tenemos que está perfectamente diseñado para recoger los sonidos, gracias a esas amplias sinusoidales y esos relieves que parecen extraños, pero que están perfectamente diseñados para recoger las ondas sonoras que vienen en todas las direcciones y conducirlas al interior del oído. Con un conducto auditivo que por una parte está siempre abierto y por otra parte, siempre protegido con ciertos pelos sedosos y con unas glándulas que siempre están segregando cera que, aunque parezcan un fastidio, en su providencia Dios ha querido que nuestro oído esté siempre atento pero a su vez, protegido de inoportunos intrusos, mosquitos, polvo… Ha sido pensado en un equilibrio impresionante.

Uno va avanzando más, y llega al oído medio donde encontramos el tímpano y es como una parte de un tambor, que vibra, y después del tímpano tiene como una palanca dividida en tres huesecillos, el martillo, yunque y estribo. Recuerdo haber escuchado a un médico ante la pregunta de si podría haber ahorrado la naturaleza dos huesecillos, en lugar de 3 huesecillos para hacer de palanca y transmitir esa vibración podría haber sido solo un huesecillo, y decía el médico que, si hubiera sido un solo hueso los sonidos fuertes hubiesen roto el tímpano, gracias a que está dividido en tres, los sonidos estridentes pueden aplacarse y no terminar de romper interiormente al hombre. Está perfectamente pensado.

Si llegamos al oído interno, vemos que es un auténtico santuario donde tiene lugar el misterio del sonido, esa gran orquesta. Las ondas de aire por sí mismas no bastan para formar los sonidos. Un objeto que vibre menos de 20 veces por segundo, no llega a causar impresión sonora o un objeto que vibre más de 23.000 tampoco se percibe. Esa gran arpa tiene la capacidad de percibir, en todos los sonidos que estén entre esa vibración tiene capacidad de convertirlos en íntimas notas, que son capaces de arrancar la emoción del hombre por lo que se nos está transmitiendo. Allí nos encontramos con el caracol del oído que es como una sala de música tallada en roca viva, como si fuese un tecleado en espiral, enroscado a una columna, una verdadera escalera de caracol cuyos peldaños forman como las teclas de un piano. Es algo impresionante, nuestros pianos suelen tener 85 teclas entre blancas y negras, pero en este piano escalera de nuestros oídos hay 10.500, no son 85 teclas sino 10.500, en un espacio de 28 o 30 milímetros. ¿Y cómo producen las teclas el sonido? Porque existe un líquido, la endolinfa, que llena toda esa cavidad que es como si fuese el músico, el pianista, que con un mecanismo sencillo pero asombroso transmite en ese líquido las vibraciones que han venido del aire. Las vibraciones de aire llegan al pabellón de la oreja, ésta las recoge como en un embudo y las transmite a través del conducto auditivo externo hasta la membrana del tímpano; chocan con ella y la hacen estremecer, poniendo, al mismo tiempo, en conmoción la cadena de huesecillos. Estos la transmiten a la ventana oval, a esa ventana que cierra el oído interno, y cada sacudida hace vibrar en el interior a ese líquido, la endolinfa, y despierta unas ondas que parecen imperceptibles pero que corren y cada una de ellas, cada onda, toca una o varias a la vez de las teclas de las 10.500 teclas que tiene el caracol, precisamente las que deben vibrar y no otras. Esto no es todo, después nos encontramos con que a cada uno de los, en la rampa última en los órganos de Corti, allí nos encontramos con que a cada uno de los 6.000 pilares internos corresponde una célula y tres a cada uno de los 4.500 pilares internos, todas ellas tienen un filamento especial, un hilo delgadísimo de nervio que los pone en comunicación con el cerebro. Tienen después unas 36.000 células vibrantes. 36.000 células auditivas, 720.000 cilios y unos 36.000 filamentos nerviosos que van del caracol al cerebro. Total, cerca de un millón de piezas o instrumentos musicales para que podamos oír… y esto de un oído, que luego además hay otro, que son dos. Uno ve lo que es la maravilla de la creación, del orden del ser humano y no puede sino alabar a Dios.

Tiene guasa que muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, hasta que uno no tiene dificultades de oír, o de ver, no se pone a pensar en el misterio del oír o de la maravilla de la visión. Digamos lo siguiente, parafraseando a Kant, filósofo conocido, hay dos cosas que llenan mi mente de admiración y respeto, el cielo estrellado, que tengo encima de mí y la ley moral que tengo dentro de mí, para mí son pruebas de que hay un Dios encima de mí y dentro de mí. Kant decía el orden del universo y mi conciencia, dos pruebas de la existencia de Dios, una allá en lo alto, la maravilla de la creación y otra dentro de mí. Pero, lo que es obvio, y citando de nuevo a Einstein es que la ley del cosmos revela una inteligencia de tal superioridad que comparado con ella todo pensar humano es insignificante. Estamos descubriendo la inteligencia del creador a través del orden de la creación.

Estamos en el punto 32 que comienza diciendo: “El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo”. Hoy hemos hablado del orden y la belleza del mundo. Dejamos para otro día el movimiento, el devenir la contingencia.

19.- Resucitar a la vida

«Jesús le dijo: Yo soy la resurrección
y la vida; el que cree en mí, aunque
hubiera muerto, vivirá» (Jn 11, 25).

Señor
La vida se nos hace pesada y más se parece a la muerte que a la vida.
Nos visitan las enfermedades y nuestras fuerzas se debilitan.
Ya no tenemos ganas de seguir viviendo. Las ilusiones de ayer y las alegrías de antaño han quedado muy atrás, olvidadas y sepultadas en el tiempo. 

Señor
Hemos perdido el horizonte de la esperanza. Sin embargo, extrañamente, casi todos nos aferramos a este mundo.
Porque muchos tenemos miedo a la muerte. El más allá nos es desconocido y lo miramos con angustia, como un lugar de tinieblas y de vacío.
La posibilidad de poder descansar en paz para siempre tampoco nos atrae.
¿Por qué, por qué somos así? 

Señor
¿Será que hemos olvidado tu persona del evangelio?
¿Será que ya no recordamos las palabras que nos dijiste?
¿Será que no «creemos» en el fondo del corazón? 

Señor
Siento que tú nos eres más necesario que nunca.
Ya te lo dijo Pedro un día, hablando por todos nosotros:
—¿A dónde iremos, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?
¿Qué nos podemos decir o dar entre nosotros, que sea seguro, perdurable y eterno?
De nuestras manos sólo puede salir la inseguridad y la muerte; a lo sumo sabemos alargar por algún tiempo la vida.
Pero no puede ningún hombre asegurarnos y prometernos la vida eterna. 

Señor
Tú sí puedes hacerlo, porque eres más que un hombre como nosotros.
Tú eres también el Dios de la vida y de la muerte.
Y nos diste esta seguridad y esta promesa con tus palabras al decirnos:
—Yo soy la resurrección y la vida. 

Señor
Lo dijiste de tus propios labios, que no pueden mentir.
Pero nos olvidamos de lo que también añadiste a continuación:
—El que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá.
Y lo reiteraste con mayor énfasis aún: —Todo aquel que vive y cree en mí no morirá jamás.

Señor
Esta es precisamente nuestra dificultad y nuestro mal:
No creer en ti, no vivir creyendo en tu persona y en tu palabra.
Por esto no tenemos «vida» mientras vivimos sobre la tierra.
Y por esto, al morir, no tenemos la esperanza y la seguridad de la vida eterna. 

Señor
Ten compasión de nuestra arraigada falta de fe.
Déjame repetir cada día y cada hora aquella breve oración:
—Creo, Señor, pero socorre mi incredulidad. Necesito proclamar humildemente mi absoluta necesidad de ti, para vivir una vida de fe que me sostenga en pie mientras duren mis días. 

Señor
Ayúdame a encontrarte y a encontrarme. Ayúdame a conocerte después de haberme conocido, y a quererte después de haberme querido.
Ayúdame a saber caminar hacia adelante, aunque no sienta todavía la seguridad de encontrar a alguien que me espera al final de mi viaje. 

Señor
Ayúdame a saber mirar hacia ambos lados del camino, para encontrar ayudas nuevas que sé que están cerca de mí, pero que ahora no veo. Haz que vea luces nuevas para iluminar las sombras que rodean mis problemas. 

Señor
Dame coraje para acercarme a ti desde mi propia historia oscura.
Desde mis propias limitaciones y desde mis pecados.
Porque querer aparecer mejor de lo que soy me estorba para que algún día pronuncies mi nombre con toda la bondad y ternura de que eres capaz. 

Señor
Que me acostumbre a aceptarme como alguien cuyo estado de ánimo sube y baja como las olas del mar.
A veces altas, a veces bajas; con tiempos de calma y tiempos de tempestad.
Que acepte ser como soy, para ir desde la humildad hasta la Luz y la Gracia. 

Señor
Concédeme sentir profundamente la responsabilidad y la satisfacción de cumplir con mi trabajo de cada día.
Que pueda sentirme feliz reconociendo que todo lo que tengo se me ha dado.
Y que todo lo que se me ha dado lo tengo para entregar a los demás. 

Señor
Que no espere la otra vida para resucitar. Que sepa ya ahora y en cada momento de tristeza mortal, abrir los ojos a la alegría de la fe. Porque estos son los que viven como resucitados.

Miguel Beltrán

Gaudete et exsultate (Francisco I)

Tu misión en Cristo

19. Para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad, porque «esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Ts 4,3). Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.

Y tú, ¿qué ganas?

1.- Le preguntaba un amigo a otro que salía de una iglesia de rezar: ¿Qué ganas tú rezando? El interpelado, sinceramente y sin timidez alguna, le respondió: no sé lo que gano, pero pierdo odio, vanidad, falsedad, envidia, prisas, agobios, estrés e hipocresía. No sé lo que gano en este lugar tranquilo que es la iglesia, pero, sólo sé, que cuando voy pierdo soberbia, tacañería, debilidad, confusión y soledad

Con el Evangelio en la mano de este domingo, caemos en la cuenta no sólo de lo que ganamos marchando agarrados a la mano de Cristo sino, además, de lo mucho y malo que dejamos de lado cuando –en este lugar apartado de la misa dominical- nos despojamos de todo lo peor de nosotros mismos para revestirnos de todo lo mucho y bueno que Dios nos da. ¿Gana algo la ropa al llevarla a la tintorería? En principio, más que ganar, pierde suciedad y recupera esplendor.

2.- Nunca como hoy la gente se mueve de un lado para otro buscando paz y tranquilidad. Asciende el montañero a las cumbres, se adentra en el mar el navegante, se arriesga entre los acantilados el aventurero y, otros tantos, buscan en agencias o en las redes sociales, esferas donde librarse de la vorágine que nos destruye o nos enerva ¿Nos hemos parado a pensar que las humedades de las paredes no se atajan desde fuera sino desde el interior de las mismas? ¿Nos damos cuenta que, un árbol enfermo en su tronco, no hay que curarlo en su corteza sino desde su raíz?

3.- El ámbito tranquilo de Jesús de Nazaret no es precisamente la oferta que nos ofrece el mundo para un descanso puntual y necesario. ¡Va mucho más allá! El descanso que nos ofrece Jesús es desde dentro hacia fuera. No es un descanso de hamaca sino de corazón. No es un relax de playa sino de alma. No es un silencio sin ruido sino ausencia del “yo” que es problema de muchas de nuestras dificultades, distanciamientos, malos entendidos y soledades.

-Descansar con Dios es saber que su Palabra siempre tiene una respuesta para cada momento

-Apoyarnos en el Señor es caer en la cuenta de que, muchas de nuestras infelicidades, es porque seguimos a líderes que nos llevan por donde quieren, pero no por dónde nos conviene

-Fiarnos de Jesús es no entender la fe como simple ocio. Como una escala de sacramentos que vamos quemando a nuestro antojo según, cómo y cuándo. Es vivir la fe con una convicción: vivir como Cristo, pensar como Cristo y actuar como Cristo.

4.- El gran peligro que actualmente se da en la vida de millones de cristianos es ese: que vivimos la fe no como un lugar donde se recupera nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestra salud mental o espiritual, sino que, por el contrario, la experimentamos de una forma ociosa. Como si se tratase de un juego, de una ganancia simple o de un quedar bien. Nunca la fe oportunista ha sido buena. Engañaremos con nuestras apariencias, pero, a Dios, no se la damos.

Teniendo estos lugares tan tranquilos ¿por qué optamos por paisajes aparentemente idílicos, pero con consecuencias imprevisibles para las personas?

5.- ¿QUÉ GANO O PIERDO REZANDO?

Gano en paz, pierdo violencia
Gano generosidad, pierdo tacañería
Gano en compañía, pierdo soledad
Gano valor, pierdo cobardía
Gano cielo, pierdo tierra
Gano ilusión, pierdo tristeza
Gano fe, pierdo incredulidad
Gano esperanza, pierdo apatía
Gano hermandad, pierdo egoísmo
Gano humildad, pierdo vanidad
Gano sinceridad, pierdo mentira
Gano transparencia, pierdo suciedad
Gano autenticidad, pierdo falsedad
Gano a Dios, pierdo al demonio

No es cuestión de saber
lo qué gano rezando sino lo mucho y malo
que pierdo rezando.
Ese lugar, el más tranquilo, es Dios
Ese lugar, el más seguro, es Cristo
Ese lugar, el más indicado, es el Espíritu
Ese lugar, el más garantizado, es la fe

Javier Leoz

Andaban como ovejas sin pastor

Se reunieron de nuevo los apóstoles con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid conmigo a un lugar retirado y tranquilo y descansad un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no tenían tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca a un lugar tranquilo ellos solos. Al ver que se iban, muchos se dieron cuenta, y de todos los poblados corrieron allá a pie y se les adelantaron. Jesús, al desembarcar y ver tanta gente, se compadeció de ellos porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Marcos 6, 30-34

Comentario del Evangelio

En el Evangelio de este domingo podemos darnos cuenta lo que pasa cuando las personas lo que les pasa a estas personas cuando sienten que Jesús está lejos de sus vidas. Se dice que “andaban como ovejas sin pastor”.
Estas personas habáin conocido a Jesús y desde entonces, ya no podían vivir sin Él. Si veían que Jesús se alejaba de ellos, hacían todo lo posible por estar cerca de Jesús.

Así debemos hacer nosotros. Lo primero de todo es cuidar que todos los días tengamos a Jesús muy cerca de nosotros: eso lo podemos hacer con la oración. Y también tenemos que intentar que otras personas puedan acercarse a Jesús con nuestra ayuda.

Para hacer vida el Evangelio

• Cuéntanos algún momento que recuerdes en el que hayas sentido que Jesús estaba a tu lado.

• ¿Jesús está con nosotros? ¿Cómo nos acompaña?

• Escribe un compromiso que te ayude a cuidar la oración todos los días para estar siempre cerca de Jesús.

Oración

Contigo, Señor,
cambia la historia,
las grandes cosas se vuelven pequeñas
y las mínimas amplían su valor
y se logra por fin la vida plena.
Porque vivir en comunicación contigo,
hace vivir la vida con misión,
acompañado siempre del Amigo,
que llena de entusiasmo
el corazón.
Gracias, Señor, por tu llamada,
a gozar de ratos de oración,
no permitas que nunca
me distraiga
para que siempre me alimente de tu Amor.

Nos invitas a la intimidad

Venid a un sitio tranquilo,
nos susurras al oído sin parar,
y nosotros vivimos distraídos,
corriendo siempre, sin tiempo
apenas de descansar.

No me dejes vivir
cual oveja perdida,
no permitas que me arrastre el rebaño,
ayúdame a vivir la auténtica vida
pues ser el montón
me desequilibra.

Contigo, Señor,
cambia la historia,
las grandes cosas se vuelven pequeñas
y las mínimas amplían su valor
y se logra por fin la vida plena.

Porque vivir en comunicación contigo,
hace vivir la vida con misión,
acompañado siempre del Amigo,
que llena de entusiasmo
el corazón.

Gracias, Señor, por tu llamada,
a gozar de ratos de oración,
no permitas que nunca
me distraiga
para que siempre me alimente
de tu Amor.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo XVI de Tiempo Ordinario

• Jesús reúne (30) a quienes antes había dispersado (Mc 6,7). Es lo que hacecon nosotros cada domingo en la Eucaristía: reúne a quienes el domingo anterior había dispersado a la misión, a dar testimonio.

• El “lugar tranquilo, despoblado” (31-32) que Jesús ofrece es equivalente aldesierto, en el cual Él mismo hacía estancias (Mc 1,12-13). Es lugar simbólicode encuentro con Dios, de contrastar con Él la vida y acción.

• En Él hay/está el verdadero reposo/ descanso (31): “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí (haceos discípulos míos), que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis el reposo. Porque mi yugo es suave, y mi carga, ligera” (Mt 11,28-30); Así decía el Señor: «Paraos a mirar por dónde vais, preguntad por la vieja senda: ¿Cuál es el buen camino?. Seguidlo y encontraréis reposo» (Jr 6,16).

• Jesús se deja encontrar por aquel pueblo que busca, que tiene necesidad de “pastor” (33-34).

• Ve el pueblo, “un gran gentío” (34), lomira con actitud amorosa –“le dio lastima” (34)–, y se entregó a él – “se puso a enseñarles”– (34).

• Él es alimento para su pueblo. Alimento que se da como Palabra –“se puso a instruirlos largamente” (34)– y como Pan (lo veremos los próximos domingos: Mc 6, 35-44 y Jn 6). Son los dossacramentos de su presencia que alimentan nuestra fe cada domingo.

• Los Apóstoles son conscientes de que su misión tiene el origen en Jesús (Mc 6,7-13); y que, por lo tanto, también se debe revisar con Él (30). Así se expresa, también, que Jesús no abandona aquellos a quienes ha embarcado.

• La misión de los Apóstoles consiste a“hacer” y “enseñar” (30), como la deJesús.

• Están a disposición del pueblo, y esto es agotador (31). El evangelista ya había explicado anteriormente una situación parecida: Volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no les daba tiempo ni de comer (Mc 3,20).

• En Jesús encuentran el “reposo” (31),un reposo que no evade de la realidad sino que nos devuelve a la misma (33-34).

• Es un pueblo que busca, que “corre”buscando a alguien que le parece que le hará bien (31 y 33).

• Busca porque necesita “pastor” (34), necesita palabras de vida, palabras que no agobien (Mt 11,28-30). Es un pueblo hecho de gente que también necesita “reposo” (31), agobiados por muchas cosas, dificultades de la vida…

• La experiencia del pueblo “como ovejas sin pastor” (34) que Mc describe, recuerda una experiencia común en toda la historia de la salvación. Los profetas lo habían denunciado y habían anunciado que Dios mismo seria pastor de las ovejas: Yo mismo buscaré mis ovejas, las tomaré de las manos y no las volverán a apacentar. Los pastores no se apacentarán más a ellos mismos; salvaré de su boca mis ovejas, y nunca las podrán devorar… (Ez 34,10ss).

Comentario al evangelio (19 de julio)

Yugo llevadero y desagobio

Isaías sigue anunciando la fidelidad de Dios. Nos pide que caminemos por sendas de justicia, que busquemos los signos de Dios en nuestra historia, que no desconfiemos nunca. La confianza del profeta en su Dios es total. Nos pide que nos abandonemos confiadamente en los brazos de Dios, con la consciencia y la seguridad de que Él guiará nuestros pasos. Esta es nuestra liberación. Pero no nos  eximirá de los dolores del camino que también -experimentados en los brazos de Dios- son rasgos liberadores. Por eso dice Isaías: ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá!.

Nuevamente al recitar el salmo encontramos un canto de esperanza en la acción de Dios que reconstruye a su pueblo. La misericordia de Yahvé es infinita, Él guarda a su gente –los que confían en Él, los que cuentan con Él en sus vidas-, los levanta y le muestra su poder liberador.

Ante toda situación de opresión y de angustia Jesús nos proporciona la calma, la serenidad y el sosiego. Sus palabras tendrían que estar en los encabezados de nuestras agendas, iluminando esos espacios que sobrecargan nuestro día a día.

Estamos en tiempo vacacional para muchos, pero para otros tantos el ritmo de trabajo continúa y quizás acusado por la carga de todo el año. A unos y otros el Maestro nos invita a descargar nuestros agobios en Él, aprendiendo la clave de Su mansedumbre: el amor por encima de todas las cosa. ¡Qué diferente sentimiento hacer las cosas en situaciones difíciles cuando contamos con la presencia de un amigo en el que descansar y que por encima de todo nos manifiesta su amor desagobiándonos. ¡Cuánta humanidad en estas palabras de Jesús: Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera!

En este momento de mi vida, ¿qué significa cargar con el yugo de Jesús? ¿Qué responsabilidad tenemos respecto de los yugos de nuestros hermanos? ¿Soy consciente de la fuerza del amor para flexibilizar y serenar las situaciones de stress? Que el Espíritu Pacificador serene nuestras vidas y nos capacite para serenar las de nuestros hermanos más intranquilos, más cansados, más tristes. Como dijo Gandhi: “¡Hombre! no pierdas la fe, no descanses. El mundo se oscurecerá y tú verterás luz sobre él y disiparás las tinieblas…¡Hombre! no descanses; procura descanso a los demás.