Vísperas – Santos Joaquín y Ana

SANTOS JOAQUÍN Y ANA, padres de la Santísima Virgen María. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CUANDO, SEÑOR, EL DÍA YA DECLINA

Cuando, Señor, el día ya declina,
quedaos con el hombre, que, en la noche
del tiempo y de la lucha en que camina,
turba su corazón con su reproche.

Disipad nuestras dudas, hombres santos,
que en el alto glorioso del camino
ya dejasteis atrás temores tantos
de perder vuestra fe en el Don divino.

Perdonad nuestros miedos, seguidores
del camino en la fe que os fue ofrecido,
hacednos con vosotros confesores
de la fe y del amor que habéis vivido.

Que tu amor, Padre santo, haga fuerte
nuestro amor, nuestra fe en tu Hijo amado;
que la hora suprema de la muerte
sea encuentro en la luz, don consumado. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.

Salmo 143 I – ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;

mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.

Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.

Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.

Ant 2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Salmo 143 II

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.

Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.

Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.

Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Ant 3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA BREVE   Rm 9, 4-5

Son ellos israelitas, de quienes es la adopción divina, la manifestación sensible de la presencia de Dios, las alianzas con él, la legislación de Moisés, el culto del templo y las promesas de Dios. De ellos son los patriarcas, y de ellos procede también Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia.
R. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia.

V. Como lo había prometido a nuestros padres.
R. Acordándose de su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. La ilustre estirpe de Jesé produjo un hermoso renuevo, del que brotó una flor que despide olor suavísimo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La ilustre estirpe de Jesé produjo un hermoso renuevo, del que brotó una flor que despide olor suavísimo.

PRECES

Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:

Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.

Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios de nuestros padres, que concediste a san Joaquín y a santa Ana el privilegio de tener como hija a María, la madre del Señor, concédenos, por la intercesión de estos dos santos, la salvación que has prometido a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 26 de julio

Lectio: Jueves, 26 Julio, 2018

1) Oración inicial
Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 13,10-17
Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les respondió: « Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías:
Oír, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.
«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

3) Reflexión
• El Capítulo 13 nos presenta el Sermón de las Parábolas. Siguiendo el texto de Marcos (Mc 4,1-34), Mateo omitió la parábola de la semilla que germina sola (Mc 4,26-29), amplió la discusión sobre el porqué de las parábolas (Mt 13,10-17) y aumentó las parábolas del trigo y la cizaña (Mt 13,24-30), de la levadura (Mt 13,33), del tesoro (Mt 13,44), de la perla (Mt 13,45-46) y de la red (Mt 13,47-50). Junto con las parábolas del sembrador (Mt 13,4-11) y del grano de mostaza (Mt 13,31-32), son en todo siete parábolas las del Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-50).

• Mateo 13,10: La pregunta. En el evangelio de Marcos los discípulos piden una explicación de las parábolas (Mc 4,10). Aquí en Mateo, la perspectiva es otra. Quieren saber porqué Jesús, cuando habla a la multitud, sólo habla en parábolas: «¿Por qué usas parábolas para hablar con ellos?» ¿Cuál es el motivo de esta diferencia?

• Mateo 13,11-13: A ustedes les es dado conocer el misterio del Reino. Jesús responde: ««Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. ”. ¿Porqué a los apóstoles era dado conocer y a los otros no? Una comparación para ayudar en la comprensión. Dos personas escuchan a la madre que enseña sobre algo: «quien ama, no corta no cose…”. Una de las dos personas que escucha es hija y la otra no lo es. La hija entiende y la otra no entiende nada. ¿Por qué? Porque en casa de la madre, la expresión «cortar y coser» significaba calumniar. Así, la enseñanza de la madre ayuda a la hija a que entienda mejor cómo practicar el amor. Crece en ella aquello que ya sabía. A quien tiene se le dará y le sobrará. La otra persona no entendió nada y perdió hasta lo poco que pensaba entender respecto del amor y del ‘cortar y coser’. Se quedó confusa y no consiguió entender qué tenía que ver el amor con ‘cortar y coser’. Quien no tiene, aún aquello que tiene se le quitará. Una parábola revela y esconde ¡al mismo tiempo! Revela para “los de dentro”, que aceptan a Jesús como Mesías Siervo. Esconde para los que insisten en decir que el Mesías será y debe ser un Rey Glorioso. Estos entienden las imágenes de la parábola, pero no llegan a entender su significado. En cuanto a los discípulos, crecen en aquello que ya saben respecto del Mesías. Los otros no entienden nada y pierden hasta lo poco que pensaban saber sobre el Reino y el Mesías.

• Mateo 13,14-15: La realización de la profecía de Isaías. Como la otra vez (Mt 12,18-21), en esta reacción diferente de la gente y de los fariseos ante la enseñanza de las parábolas, Mateo ve de nuevo una realización de la profecía de Isaías. Y hasta cita por extenso el texto de Isaías que dice así: “Oír, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.

• Mateo 13,16-17: Dichosos los ojos que ven lo que estáis viendo. Todo esto explica la frase final: “«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.”

• Las parábolas: una nueva manera de hablar a la gente sobre Dios. La gente queda impresionada con la manera que Jesús tiene de enseñar. “¡Una nueva enseñanza! ¡Dada con autoridad! ¡Diferente a la de los escribas!” (Mc 7,28). Jesús tenía una capacidad muy grande de encontrar imágenes bien sencillas para comparar las cosas de Dios con las cosas de la vida que el pueblo conocía y experimentaba en su lucha diaria para sobrevivir. Esto supone dos cosas: estar por dentro de las cosas de la vida de la gente, y estar por dentro de las cosas de Dios, del Reino de Dios. En algunas parábolas acontecen cosas que no acostumbran acontecer en la vida. Por ejemplo, ¿dónde se vio un pastor de cien ovejas que abandona a las noventa y nueve para encontrar aquella única que se perdió? (Lc 15,4) ¿Dónde se vio a un padre que acoge con una fiesta al hijo que ha malgastado todos sus bienes, sin decirle una palabra de reproche? (Lc 15,20-24). ¿Dónde se vio a un samaritano ser mejor que el levita y el sacerdote? (Lc 10,29-37). La parábola induce a pensar. Nos lleva a implicarnos en la historia desde nuestra propia experiencia de vida. Hace que nuestra experiencia nos lleve a descubrir que Dios está presente en lo cotidiano de nuestra vida. La parábola es una forma participativa de enseñar, de educar. No nos da todo cambiado en un minuto. No hace saber, sino que hace descubrir. La parábola cambia la mirada, hace que la persona sea contemplativa, observadora de la realidad. Aquí está la novedad de la enseñanza de las parábolas de Jesús, distinta de la de los doctores que enseñaban que Dios se manifestaba sólo en la observancia de la Ley. Para Jesús “el Reino no es fruto de observancia. ¡El Reino está presente en medio de ustedes!” (Lc 17,21). Pero los oyentes no siempre lo perciben.

4) Para la reflexión personal
• Jesús dice: “Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos”. Cuando leo los evangelios, ¿soy como los que no entienden nada o como aquel a quien le he dado conocer el Reino?
• ¿Cuál es la parábola de Jesús con la que más me identifico? ¿Por qué?

5) Oración final
Tu amor, Yahvé, llega al cielo,
tu fidelidad alcanza las nubes;
tu justicia, como las altas montañas,
tus sentencias, profundas como el océano. (Sal 36,6-7)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

33.- El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La «semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia» (GS 18,1; Cf. 14,2), su alma, no puede tener origen más que en Dios.

Muy interesante este punto porque es otra vía de acceso a Dios partiendo del hombre. San Agustín, sobre todo, fue el que habló de que en el hombre hay una búsqueda de verdad, una tendencia de infinito que postulan la existencia de Dios, no la demuestran, pero el hambre de infinito que tiene el hombre postula, es decir, pide la existencia de Dios para que el hombre sea plenamente feliz. Ahora bien, el hecho de que lo pida no quiere decir que lo demuestre. Pero hay otra manera de demostrarlo que es lo que plantea aquí el catecismo. Es decir, partiendo del siguiente planteamiento filosófico: constatando que el hombre en su búsqueda de la verdad, en esa tendencia que tira al infinito, nos hace descubrir que en el hombre existe un principio espiritual que es irreductible a la materia que, en el fondo, llamémosle alma o como queramos, pero hay en el hombre un principio espiritual que no se explica únicamente por su biología, que es el que tiene ese deseo de infinitud. Ese principio espiritual que hay en el hombre tiene que ser creado por Dios, tiene que tener en Dios su origen inmediato, es decir, el alma espiritual no puede provenir de la materia, porque de la materia viene la materia, pero de la materia no viene el espíritu, el espíritu es algo simple y la materia está compuesta de partes extensas en el espacio.

Decía Sto. Tomás que el alma puesto que es una sustancia inmaterial y simple, no puede ser causada por generación sino sólo por creación. Decía Santo Tomás el alma intelectual es algo simple que no puede venir de la materia. En otras palabras, se puede generar lo que se puede dividir, la materia, que se divide, que tiene partes extensas en el espacio, pero verdaderamente el alma espiritual carece de partes extensas, no es divisible, luego no puede ser generada por los padres, sino creada por Dios.

Partiendo de este principio de que lo espiritual no puede venir de lo material, uno pregunta: ¿En el hombre hay acciones, actos, de los que podamos deducir que son actos espirituales y que, por tanto, no pueden provenir de la biología del hombre y que, por tanto, exigen la existencia de un principio espiritual en el hombre, llamémosle alma o como queramos llamarle? Pues sí, entendemos que sí, que claro que hay actos concretos que vienen a demostrar esto. Por ejemplo, la libertad, el hecho de que el hombre tenga libertad. Libertad significa autodeterminación. Es decir, nosotros nos autodeterminamos. Ya sabemos que tenemos condicionamientos, estamos condicionados por la biología, por la materia, por las circunstancias que nos rodean, pero ¡ojo!, estamos condicionados, pero no determinados, no estamos totalmente determinados por ello, pues la prueba es que podemos seguir determinados influjos biológicos o no seguirlos.

No sé si habéis oído en alguna ocasión un hecho histórico, un caso que hubo en Estados Unidos de gemelos univitelinos. Los gemelos univitelinos son aquellos que suelen llegar a tener un grado de código genético verdaderamente muy similar y llegan a tener incluso los mismos gustos por los mismos alimentos, se enamoran de la misma chica, suelen llegar a tener un grado muy grande de coincidencia en el factor genético. Sin embargo, en el caso que se estudió en Estados Unidos de gemelos univitelinos, uno de ellos fue uno de los mayores especialistas de criminología y su hermano no fue criminólogo sino criminal y terminó sus días en la cárcel de San Quintín. Fíjate si los dos desde un punto de vista biológico tenían similitud, pero cada uno con su libertad puede autodeterminarse y hacer lo que quiera. El hecho de que tengamos libertad demuestra la existencia del alma. Si el hombre procediese, como los animales, condicionado por sus instintos, por su biología, por los elementos y circunstancias que le rodean, entonces el hombre no sería libre, todos haríamos lo mismo, de hecho, los animales lo hacen. Los animales son muy predecibles, son copias de sus padres. Nosotros no somos copia de nuestros padres, el animal no se distancia de las cosas materiales en cuanto cosas, y así, él no puede elegirlas, sus movimientos son siempre los mismos. En realidad, la historia del animal no es historia, sino más bien es una vida vegetativa, una vida animal. Pero el hombre elige, se determina, es libre, luego existe un alma, existe un principio no reductible a lo biológico. Obviamente esa alma tiene que ser creada por Dios porque de lo material no puede venir lo espiritual. He aquí un argumento concreto.

El hecho del conocimiento intelectual, el hecho de que los animales tienen únicamente conocimiento sensible y, sin embargo, el hombre trasciende el conocimiento sensible y llega a abstraer conceptos, a abstraer de lo material. El hombre no únicamente conoce cosas concretas, el monte, el árbol, etc. sino que llega a abstraer el concepto de la bondad, de la belleza, de la verdad… tiene una capacidad de abstracción de la materia, cosa que un animal no tiene. Por tanto, debe haber en el hombre un principio que sea capaz de formar tales conceptos, ese principio espiritual capaz de abstraer de lo material es lo que llamamos alma, sin embargo, los animales no llegan al aprendizaje como tal, no pueden hacerlo porque para ello hace falta un acto espiritual que abstrae de lo sensible. Por ello ocurre que todo lo que el hombre aprende no lo transmite a sus hijos en la generación, no va encerrado en sus genes, a diferencia del animal que todo lo que conoce por instinto, lo comunica por generación material. Así, un ave nace sabiendo emigrar. ¿Y cómo le han enseñado a esa ave a donde tiene que emigrar? Lo tiene escrito en su código genético, es increíble, pero tiene el aprendizaje de como se hace esto o lo otro en su código genético, entonces no se lo enseña a sus hijos, se lo transmite el código genético.

Este no es el caso del hombre. El hombre aprende, abstrae, etc. Cuando un animal por adiestramiento se le enseña una cosa, él no se la puede enseñar a su hijo, sólo lo ha aprendido por asociación de imágenes y de sensaciones, porque haciendo esto le han dado un azucarillo, etc., pero en realidad él no ha aprendido un conocimiento abstracto sino que se ha limitado a un conocimiento sensible (hago esto, azucarillo), pero ha sido un aprendizaje pasivo, no ha tenido por el camino de la inteligencia y de la abstracción una comprensión de lo que hace, eso sólo lo puede hacer el hombre y eso supone un alma espiritual.

Otro ejemplo es el arte. Imaginamos que uno entra en una caverna y se pregunta “¿Aquí habitaría el hombre primitivo o no?, porque igual estos restos no son del hombre, sino del mono… ¿Quién habitaría sería hombre o animal?” Pero de repente uno ve pintando en la pared imagines de bisontes y de unos cazándolos con una lanza. Y nos respondemos “Eran hombres, pues un animal no puede pintar un bisonte”. Un pintor ha abstraído lo que es el bisonte. El arte es un fenómeno espiritual. Si uno ha llegado a pintar es que es hombre, no es animal, porque tiene un fenómeno, una capacidad de abstracción, de belleza, de contemplación que el animal que sólo funciona por instintos no puede tenerla. El animal no hace nada más allá de lo que sea útil para su vida, de lo que le pide el instinto. El instinto nunca le va a pedir pintar o hacer una poesía. Jamás llegará a la contemplación el animal, al disfrute desinteresado de la belleza, a la contemplación de algo que no se traduzca en una utilidad inmediata. La capacidad artística solamente se puede explicar no por el instinto biológico sino por el alma. Luego si el hombre tiene alma es que hay un Dios creador del alma. De la materia no puede venir el alma, de la materia viene lo material.

Podemos seguir con más ejemplos, por ejemplo, el sentido ético de la vida que también demuestra la existencia del alma. La ética supone en el hombre la existencia de la conciencia. El convencimiento de que tenemos que actuar de acuerdo al bien moral y sin dejarnos llevar por el mal. Esto no lo puede captar un animal. El animal no tiene el concepto del bien y del mal. Si dos animales se pelean por coger el cacho de carne más grande lo que no podemos pensar es que se le diga “No te estás comportando éticamente bien”. Muchos pensarán que conocen hombres que viven como los animales, pero el hecho de que esto ocurra no quiere decir que no tengan alma, lo que ocurre es que no se comportan espiritualmente, sino que se comportan carnalmente, pero eso es el pecado que cometen de no vivir conforme a la dignidad de hombre. La existencia de la ética y del concepto de lo bueno, de lo malo, de lo prudente, de lo imprudente, etc., supone también la existencia del alma.

Otro ejemplo, el fenómeno de la religión, el fenómeno religioso también supone la existencia del alma, de la dimensión espiritual del hombre. Los animales carecen de religión, no pueden tenerla, es imposible porque el fenómeno religioso que es un hecho radicalmente espiritual supone en el hombre una tendencia al infinito que sólo surge por la constatación de que las cosas de este mundo no le satisfacen plenamente. Sin embargo, si a un animal le satisfaces sus instintos ya no te pide más. Dale de comer cuando tiene hambre, se aparea cuando está en celo, si tiene frio busca el sol, pero no le pidas más. La tendencia al infinito es un hecho espiritual que no se encuentra en los animales.

La consciencia que tiene el hombre de que la muerte es un enemigo de nuestra felicidad plena porque nosotros deseamos vivir siempre. Esa es una consciencia que la tiene el hombre, el animal no se enfrenta a la muerte como nosotros nos enfrentamos. Para él no es un drama la muerte como para el hombre. El hombre va a la muerte habiendo constatado que va a morir, el animal no sabe que va a morir, se muere sin la consciencia del drama que supone de búsqueda de infinito y de vida plena.

Podríamos utilizar más ejemplos en la deducción de que en muchas partes de la vida del hombre hay acciones espirituales y que de las acciones espirituales se tiene que deducir que hay un principio espiritual en el hombre. Si el hombre es libre y no se determina por la materia, tiene que haber un elemento espiritual en el hombre que no es materia, llamémosle alma. Esta es una vía de acceso a la existencia de Dios, llegar al conocimiento de la existencia de Dios a través de las acciones espirituales del hombre que no sólo postulan, sino que exigen la existencia de un principio espiritual.

26.- Un poco de tristeza y un poco de alegría

«Vosotros estaréis tristes, mas vuestra
tristeza se convertirá en gozo» (Jn 16, 20).

Señor
Antes de partir para el cielo quisiste, al despedirte, prepararnos para cuando estuviésemos sin ti.
Una despedida es siempre penosa, cuando es entre quienes se aman sinceramente.

Y entre tú y tus apóstoles había mucho amor. Por esto quisiste prevenirlos, a ellos y a nosotros.

Señor
Tus palabras fueron éstas: «Dentro de poco no me veréis. Otro poco y me veréis».
Nos dijiste que tenías que marcharte, pero que volverías muy pronto otra vez.
Como cuando entre nosotros decimos a los pequeños, os voy a dejar solos unos momentos, pero no habéis de tener miedo porque en seguida vuelvo. 

Señor
En estas sencillas palabras dejaste retratado tu gran corazón.
Sentías tener que separarte de los que habías querido tanto.
Y, sobre todo, sentías que ibas a dejarlos, a dejarnos, solos y tristes.
Pensaste en nuestra soledad y en nuestra tristeza. Y esto conmovía tu corazón.
Algo que sólo pueden sentir los que aman mucho. 

Señor
En tus palabras hay encerrada una gran lección:
Que la vida es una sucesión de alegrías y de tristezas.
Un poco de alegría y un poco de tristeza. Y luego, otro poco de alegría y otro poco de tristeza. 

Señor
Tú querías prevenirnos de que la vida no es una alegría continuada, ni asegurada.
Como tampoco es una tristeza continuada que no puede cambiar o terminar.
Tiene ahora una cosa y ahora otra.
Y nos hemos de acostumbrar a saber vivir así. Como hay día y noche, como hay luz y tinieblas. 

Señor
Tú querías que aceptásemos este tejido de la vida tal como es, tal como lo han preparado tus manos.
Como un ensartado de pellas, en donde a las alegrías siguen las tristezas, y de las tristezas se pasa a las alegrías.
Pero todo son perlas, lo mismo las alegrías que las tristezas, si se saben entender bien.
Todo viene de ti y todo nos lleva a ti. 

Señor
Tú nos dijiste algo más, que cuando estás presente hay alegría, que cuando estés ausente habrá tristeza.
Que en este mundo, durante nuestra vida, unas veces estarás con nosotros y otras veces te ausentarás.
Que tus ausencias durarán poco.
Y que al final de todo estaremos juntos para siempre. 

Señor
Sabemos que tú siempre estás presente a nosotros, que aunque parece que te escondes de nuestra vida o te apartas de nosotros no puede ser así.
Tú siempre estás cerca de nosotros y no puedes dejar de estarlo.
¿Por qué entonces dijiste que te ibas, pero volverías? 

Señor
¿Será que más que separarte tú de nosotros, somos nosotros quienes nos separamos de ti? ¿Será que más que esconderte tú de nosotros somos nosotros quienes a veces nos escondemos de ti?
¿Será que tenemos alegría porque permanecemos cerca de ti, y que caemos en tristeza porque nos hemos separado de ti? 

Señor
Así como en la vida puede haber dos personas que estén muy cerca la una de la otra, y no obstante una esté de espaldas a la otra, así parece a veces ocurrir entre tú y nosotros. Aunque estamos enormemente cerca, algunas veces nos ponemos de espaldas a ti y entonces la proximidad no sirve de nada.
No te miramos, ni te hablamos, ni te oímos. Entonces sentimos tristeza y soledad. 

Señor
Sabemos que otras veces nuestra mirada te busca, nuestros labios te hablan y nuestros oídos te escuchan.
Y entonces te sentimos cerca, cara a cara, y sabemos que nos miras, que nos hablas, que nos escuchas.
Entonces nos invade la alegría más profunda en el corazón.

Señor
Cuando en medio de dificultades y sufrimientos nos atrevemos a mirarte de frente, las tristezas reciben consuelo.
Cuando buscamos y miramos hacia otro lugar, lejos de ti, no podemos encontrar quien nos dé alegría profunda en la penas. 

Señor
Haz que queramos no sólo estar cerca de ti, sino además vivir mirándote y sintiendo que nos miras.
Vivir oyéndote y sintiendo que nos oyes. Vivir hablándote y sabiendo que nos hablas. 

Señor
Gracias por habernos dicho: Ahora estáis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
Hemos vivido muchas veces esta experiencia y sabemos que es verdad, sabemos que gracias a ti ha sido realidad.
Gracias por habernos prometido que cambiarías nuestras tristezas en gozo y gracias porque cumples tu palabra con nosotros.

Miguel Beltrán

Gaudete et exsultate (Francisco I)

26. No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio. Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificación. Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión.

La buena voluntad, vale todo

1. Todos sabemos lo que significa el pan. Entre otros aspectos, nos trae connotaciones de bienestar. Nos recuerda que, el trabajo, nos procura aquello que más necesitamos para seguir adelante: el pan de cada día.

El sabor a pan marca también el evangelio de este domingo. El secreto de la generosidad no está en la abundancia sino en la bondad del corazón. Constantemente nos encontramos con personas acaudaladas que son inmensamente tacañas y, por el contrario, con gente con escasos recursos económicos que son tremendamente espléndidos.

Y es que, la buena voluntad, es lo que nos hace grandes, solidarios, cercanos y sensibles a las carencias de los demás. Cuando existe la buena voluntad, está asegurado el primer paso para alcanzar un corazón grande. Es el todo, aún teniendo poco.

2.- Para muestra un botón; un Jesús consciente de la necesidad de aquellos que le escuchaban. Eran personas con hambre de Dios pero, como humanos, con ganas de pan recién amasado. Las dos carencias, supo y quiso satisfacer con mano providente. Jesús les dio el pan del cielo y les multiplicó a manos llenas el pan que requerían para seguir viviendo.

¿Qué hubiera ocurrido con aquellas personas si Jesús no hubiera salido al frente de aquella necesidad? ¿Hubieran desertado? ¿Se hubieran quedado famélicos y decepcionados? Tal vez. Pero, el Evangelio, nos habla del auxilio puntual de Jesús. En su mano se encuentra la bondad misma de Dios. Es un Dios que salva al hombre de sus angustias.

3- Que aprendamos esta gran lección: la felicidad no reside tanto en el tener cuanto en el compartir. Cuando se ofrece, el corazón vibra, se oxigena, se rejuvenece. ¿Sirve, al final de la vida, un gran patrimonio que no ha estado inclinado o abierto al servicio de alguien o de una buena causa cristiana?

Todos, cada día, debiéramos de mirar nuestras manos. No para que nos lean el futuro, cuanto para percatarnos si –en esas horas- hemos realizado una buena obra; si hemos ofrecido cariño; si hemos desplegado las alas de nuestra caridad; si hemos construido o por el contrario derrumbado; si nos hemos centuplicado o restado en bien de la justicia o de la fraternidad.

Si, amigos. Cada día que pasa, cada día que vivimos es una oportunidad que Dios nos da para multiplicarnos, desgastarnos y brindarnos generosamente por los demás.

Al fin y al cabo, en el atardecer de la vida, nos examinarán del amor. Dejarán de tener efecto nuestras cuentas corrientes. Nuestras inversiones. Nuestros apellidos y nobleza. Nuestra apariencia y riqueza….y comenzará a valer, su peso en oro, las manos que supieron estar siempre abiertas.

4.- AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Soy poco, muy poco o casi nada,
pero con tus manos
multiplicarás lo que en el mundo
sea más necesario por tu Reino.
Conoces mi debilidad, mis pecados,
mis carencias y errores,
más sé que con tu mirada, y por mí fe,
multiplicarás lo bueno que en mí pusiste
y harás que, aquellos que me rodean,
puedan servirse de la bondad que desparramas.

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Quiero ser uno de esos cinco panes,
para que, el hambriento que sale al camino
no marche a su casa sin haber comido
del pan de mi fraternidad
del auxilio de mi solidaridad
del agua de mi caridad

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Tal vez, sea insuficiente;
mis capacidades, mi pensamiento,
mi alabanza, mi oración,
mi entrega, mi testimonio.
Tal vez sea poco
lo que la cesta de mi corazón albergue.
Pero, aquí me tienes, Señor
Mucho me diste y, por ello,
te doy las gracias, te bendigo y te alabo.
Mucho me diste y, por ello,
te pido que nunca deje de ser sensible
a las necesidades de mis hermanos.
Amén

Javier Leoz

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Después Jesús pasó al otro lado del lago de Galilea (o Tiberíades). La gente lo seguía, porque veían los prodigios que hacía con los enfermos. Jesús subió al monte y allí se sentó con sus discípulos. Estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Jesús alzó los ojos y, al ver tanta gente, dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos panes para que coman todos ellos?». Decía esto para probarlo, pues él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «El sueldo de un año no bastaría para que cada uno de ellos comiera un poco». Entonces, uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, dijo «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Pero, ¿qué es esto para tantos?». Jesús dijo: «Decidles que se sienten». Había mucha hierba en aquel sitio. Eran unos cinco mil hombres.
Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó entre todos; y lo mismo hizo con los peces.

Les dio todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que no se pierda nada». Los recogieron, y llenaron doce canastos de las sobras de los cinco panes de cebada. La gente, al ver el milagro que había hecho Jesús, decía: «Éste es el profeta que tenía que venir al mundo». Y Jesús, dándose cuenta de que querían llevárselo para hacerle rey, se retiró otra vez al monte él solo.

Juan 6, 1-15

 

Comentario al evangelio

Cuando escuchamos el Evangelio de los panes y los peces, muchas veces pensamos en lo importante que es compartir y que si entre todos ponemos un poco, las cosas siempre salen adelante si estamos unidos.

Esta vez vamos a pensar en las personas que estaban esperando por algo para comer. Jesús hizo el milagro de los panes y los peces. Y hoy nosotros tenemos que hacer el “milagro” de que muchas personas que están pasando hambre puedan comer algo todos los días. Podemos hacerlo si cada uno de nosotros no despilfarra y comparte con los demás. Hay muchas personas en el mundo que tienen hambre y nosotros estamos aquí para ayudar.

 

Para hacer vida el evangelio

• Escribe el nombre de tres países del mundo donde sepas que hay muchas personas que pasan hambre.

• ¿Qué podemos hacer los cristianos para ayudar a estas personas que pasan necesidad?

• Escribe un compromiso que te permita ser una persona que ayude a combatir el hambre en el mundo.

 

Oración

El milagro más grande
que Tú hiciste,
fue cambiar a tu gente el corazón,
y compartiendo todos
los que tenían,
la comida para todos fue realidad.
Esta es la tarea que nos ofreces,
continuar esta misma forma de actuar
animando a repartir lo que tenemos
sin que nadie posea nada de más.
Aunque esto, Señor, parece fácil,
y vemos claro que hay
que compartir,
la realidad es que tenemos de sobra
y acumulamos mil cosas para vivir.
Tú tomaste, Jesús, el pan de unos,
y el pescado que otros ofrecieron
y al juntarlo y repartirlo justamente
hubo comida para todos, y aún sobró.
El milagro de los panes y los peces,
se produce cada día una y mil veces,
siempre que uno entrega el corazón,
al vivir como hermanos,
con justicia y con amor.

El compartir multiplica

El milagro más grande
que Tú hiciste,
fue cambiar a tu gente el corazón,
y compartiendo todos

los que tenían,
la comida para todos fue realidad.

Esta es la tarea que nos ofreces,
continuar esta misma forma de actuar
animando a repartir lo que tenemos
sin que nadie posea nada de más.

Aunque esto, Señor, parece fácil,
y vemos claro que hay

que compartir,
la realidad es que tenemos de sobra
y acumulamos mil cosas para vivir.

Tú tomaste, Jesús, el pan de unos,
y el pescado que otros ofrecieron
y al juntarlo y repartirlo justamente
hubo comida para todos, y aún sobró.

El milagro de los panes y los peces,
se produce cada día una y mil veces,
siempre que uno entrega el corazón,
al vivir como hermanos,
con justicia y con amor.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo XVII de Tiempo Ordinario

• “Se marchó a la otra parte” (1). No dejade moverse, de ir dónde hay la gente.

• “Lo seguía mucha gente” (2). “Acudía mucha gente” (5). Más adelante (Jn 12,32), elevangelista le hace decir a Jesús que, glorificado en la cruz, atraerá a todo el mundo. Es decir, la fe viene de su Pascua (4).

• “Los signos que hacía con los enfermos” (2) motivaban que “lo siguiera mucha gente” (2).

• “Subió a la montaña y se sentó” (3). Lamontaña es el lugar dónde se dio la Ley: Jesús es el nuevo Moisés (cómo en Mt 5,1ss).Pero también es el lugar del banquete mesiánico: Isaías dice que Dios ofrecerá a todos los pueblos un banquete (Is 25,6-9); Jesús da cumplimiento a esta profecía. En todo caso, la montaña es, como el desierto lo es con otros matices, lugar del encuentro con Dios.

• “Levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente” (5), es decir, tiene la iniciativa de mirar a las personas y la realidad. Y actúa en consecuencia a lo que ha visto: “dice a Felipe” (5).

• “¿Con qué compraremos…?” (5-6): hace preguntas para hacer surgir de los discípulos la misma inquietud que tiene Él.

• Esta inquietud se manifiesta en el deseo de dar “pan” al “gentío” (5-6), y a cada uno(7). Es un deseo totalmente gratuito, motivado por el solo hecho de haber visto la gente. Pero el pan significa el don de su propia persona: el grano de trigo que cae a tierra y muere… (Jn 12,20-24). Él “sabía lo qué iba a hacer” (6) y es esto: dar su propia persona a través de la muerte y resurrección para que aquel gentío tuviese vida.

• Ordena a los discípulos que “la gente se siente en el suelo” (10). Quien tiene invitados en casa los hace sentar alrededor de la mesa: Jesús preside una comunidad y es el único que da el alimento (11); los Apóstolesson quienes reúnen a la gente y los acompañan hasta su lugar: es la tarea de la Iglesia-movimiento.

• “Tomó los panes… acción de gracias… repartió…” (11): evoca la Eucaristía que celebraba la comunidad de Juan, en la que reconocían la presencia del Resucitado que continuaba alimentando su fe.

• Ordena que se “recojan los pedazos” (13):del compartir siempre hay algo que sobra; y todo es importante, por pequeño que sea, también aquello que tiraríamos o despreciaríamos. En las pruebas y en las desgracias creció su alegrías; y su pobreza extrema se desbordó en un derroche de generosidad (2 Co 8,2; podemos ver también Ex 16,15-18; 2Re 4,42-44).

• “Se retiró a la montaña” porque no quiere que “lo proclamen rey” (15): en la “montaña”al encuentro de Dios, de quien recibe la verdadera gloria. Jesús sólo acepta la gloria que le puede dar Dios –en la Muerte y Resurrección–; no acepta la de los hombres, que es una gloria, una realeza, según los esquemas del poder de este mundo.

• Están con Jesús (3). Si volvemos a saltar a Marcos podamos recordar lo que decía cuando los escogía (Mc 3,14).

• Están en diálogo con Él: interpelados, como Felipe (5-7), o llevando la iniciativa y aportando, como Andrés (8-9).

• Colaboran en la acción de Jesús: organizando a la gente (10) y “recogiendo” las consecuencias de aquella acción (12-13), es decir, asumiendo las transformaciones que ha habido.

• Siguen o van dónde está Jesús (2.5). Sienten una atracción, intuyen que Jesús es bueno para ellos.

• Tienen necesidad de “comer” (5). Deseo de felicidad, de proyectos de vida.

• Son muchos (10).

• “Quedan satisfechos-saciados” (12). Lo que da Jesús satisface siempre.

• Interpretan mal “el signo-la señal prodigiosa” (14), y quieren “llevarse” a Jesús para “hacerlo rey” (15) según los reyes de este mundo (1 Sa 8). Necesitan que quien los ayude a interpretar la persona de Jesús lo haga sin el poder de quienes dominan.

Comentario al evangelio (26 de julio)

Para los espíritus críticos, esta sería una fiesta (litúrgicamente, una Memoria obligatoria) innecesaria, puesto que se basa, no en datos bíblicos, sino en tradiciones apócrifas y en visiones hagiográficas sin suficiente fundamento histórico. Sin embargo, el sentido de esta celebración que recuerda a los padres de la Virgen María, aparte de hacer homenaje a la Tradición de la Iglesia, que es una fuente verdadera de nuestra fe, quiere afirmar el realismo de la encarnación del Verbo de Dios, su verdadera inserción en la historia humana. Y, para ello, es preciso afirmar también la plena humanidad de María, a la que, en ocasiones, tendemos a considerar un ser tan angelical y celestial, que se encuentra fuera de nuestra humana concreción. Jesús nació de una mujer (Gal 4, 4), que fue hija a su vez de unos padres humanos. Aunque no podamos saber con certeza científica sus nombres, ni detalles de su vida, por ejemplo, si llegaron a conocer a Jesús, sabemos con certeza que existieron, que tuvieron rostro y nombre, y que, en su hija, María, contemplaron ya la aurora de la salvación. El Dios que se ha revelado como un Dios familia, un Dios Padre que se hace visible en el Hijo, quiere transmitirnos ese Espíritu de familiaridad (el Espíritu del Amor, el Espíritu Santo), para vivir en familiaridad con nosotros.

Al celebrar la memoria de los padres de María, Madre de Jesús, somos invitados a elevar un canto de acción de gracias y alabanza, porque, en verdad, somos dichosos, más afortunados que los antiguos patriarcas y profetas, porque a nosotros se nos ha dado contemplar el cumplimiento de las antiguas promesas, aquello que ellos anhelaron y esperaron, y que nosotros hemos recibido como un don inmerecido. La alabanza y la acción de gracias, el sentirnos dichosos por lo que hemos visto y oído, por lo que vemos y oímos cada día (la alegría del Evangelio, la alegría del amor), ¿no deberá traducirse en una forma de vida que sigue encarnando y haciendo visible la cercanía y familiaridad de Dios entre los hombres?