Vísperas – Viernes XXI de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CALOR DE DIOS EN SANGRE REDENTORA.

Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.

Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.

Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;

que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Salmo 40 – ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Ant 2. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Salmo 45 – DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE   Rm 15, 1-3

Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su edificación; que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: «sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron».

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Bendigamos a Dios que escucha con amor la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que sufren:
acuérdate que por ellos, Cristo, cabeza de la iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria
para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas
para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 31 de agosto

Lectio: Viernes, 31 Agosto, 2018

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guía. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 25,1-13

«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

3) Reflexión

• Mateo 25,1ª: El comienzo: “Entonces”. La parábola empieza con esta palabra: “Entonces”. Se trata de la venida del Hijo del Hombre (cf Mt 24,37). Nadie sabe cuándo va a venir ese día, “ni los ángeles, ni el hijo mismo, sino que solamente el Padre” (Mt 24, 36). No importa que los adivinos quieran hacer cálculos. El Hijo del Hombre vendrá de sorpresa, cuando la gente menos lo espera (Mt 24,44). Puede ser hoy, puede ser mañana. Por esto, el recado final de la parábola de las diez vírgenes es “¡Vigilad!’ Las diez muchachas deben estar preparadas para cualquier eventualidad. Cuando la policía nazista llamó a la puerta del monasterio de las Carmelitas en Echt en la provincia de Limburgia en los Países Bajos, Edith Stein, la hermana Teresa Benedicta de la Cruz, estaba preparada. Asumió la Cruz y siguió para el martirio en el campo de exterminio por amor a Dios y a su gente. Era una de las vírgenes prudentes de la parábola.

• Mateo 25,1b-4: Las diez vírgenes preparadas para aguardar al novio. La parábola empieza así: “El Reino del Cielo es como diez vírgenes que prepararon sus lámparas y salieron al encuentro del novio”. Se trata de muchachas que debían acompañar al novio para la fiesta de la boda. Para esto, ellas debían llevar consigo las lámparas, sea para iluminar el camino, sea para iluminar la fiesta. Cinco de ellas eran prudentes y cinco eran sin fundamento. Esta diferencia aparece con claridad en la manera en que se preparan para la función que recibirán. Junto con las lámparas encendidas, las previdentes llevaron consigo también una vasija de aceite de reserva. Se preparaban para cualquier eventualidad. Las vírgenes sin fundamento se llevaron sólo las lámparas, sin pensar en llevarse un poco de aceite de reserva.

• Mateo 25,5-7: El retraso no previsto de la llegada del novio. El novio se demora. No había una hora determinada para que llegara. En la espera, el sueño se apodera de las muchachas, sin embargo las lámpara siguen gastando aceite e se van apagando poco a poco. De repente, en medio de la noche, se oye un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!”. Todas ellas despiertan y empiezan a preparar las lámparas que ya estaban casi al final. Debían de poner el aceite de reserva para evitar que las lámparas se apagaran.

• Mateo 25,8-9: Las diversas reacciones ante la llegada atrasada del novio. Solamente ahora las necias se dan cuenta de que olvidaron llevar consigo el aceite de reserva. Fueron a pedir aceite a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan”. Las prudentes no pudieron atender este pedido, pues en aquel momento lo que importaba no era que las prudentes compartieran su aceite con las otras, sino que estuvieran listas para acompañar al novio hasta el lugar de la fiesta. Por esto aconsejan: ‘es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’

• Mateo 25,10-12: El destino de las vírgenes prudentes y de las necias. Las necias siguen el consejo de las prudentes y van a comprar aceite. Durante esta breve ausencia de la compra llega el novio y las prudentes pueden acompañarlo a la fiesta de las bodas. Y la puerta se cierra detrás de ellas. Cuando llegan las otras, llaman a la puerta y piden: “¡Señor, Señor, abre la puerta para nosotras!” Y reciben la respuesta: “En verdad os digo que no os conozco”.

• Mateo 25,13: La recomendación final de Jesús para todos nosotros. La historia de esta parábola es muy sencilla y la lección es evidente. “Velad, pues, porque no sabéis, ni el día, ni la hora”. Moral de la historia: no seas superficial, mira más allá del momento presente, trata de descubrir el llamado de Dios hasta en las mínimas cosas de la vida, hasta en el aceite que falta en la lámpara.’

4) Para la reflexión personal

• ¿Te ocurrió ya de pensar en el aceite de reserva de tu lámpara?

• ¿Conoces la vida de Santa Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz?

5) Oración final

Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren. (Sal 34,2-3)

El moralista

Aquella mañana, con los titulazos del periódico a la vista, exclamé: No me gustan muchas personas de mi tiempo.
 
Bueno, me gustan porque son personas y hermanos míos; ¡pero no me va lo que hacen!
Mancillan el amor y han conseguido que los jóvenes, los hombres y las mujeres de mi pueblo se avergüencen de ser puros.
Han logrado colorar de sexo, fisiología y erotismo todo lo que tocan. ¡Y llegan al colmo de la felicidad cuando pueden mezclar violencia y erotismo!
Creo que mi pueblo se animalizó, sujetándose a los instintos.
Yo no soy de piedra, Señor; y claro que me pica la curiosidad ante ciertos títulos y ciertas fotos que ellos sirven al público. Sería un fariseo, mentiroso y fingidor si negase que a veces miro y leo semejantes aberraciones. Cuestan sólo lo que un botellín de cervez; ¿por qué no leer?
Pero no me gusta.
A pesar de todo el criterio que tengo, eso me incomoda y rebaja. ¡Tiene que ser mucho peor para quienes no tienen ninguna noción de lo que significa ser persona! Estos saben que es falso, pero de tanto leer acaban con la cabeza embotada.
Me da rabia no ver el mismo esfuerzo en quienes dicen que te aman.
La gente se comporta como aquel padre que, viendo a un tipo indeseable en acto de agredir a su hijoa menor o pateando a uno de sus hijos adolescentes, se limita a hablar, sin hacer nada para impedir la agresión.
Todo el mundo habla de estas publicaciones, diciendo que si se las retorciera destilarían sangre… ¡Pero su tirada sigue aumentando!
¡Y venga a hablar de suciedad y de podredumbre, enfoscando de porquería todo lo que les viene a mano! Y a gente ríe. Y no hace nada. Y hasta se aprovechan de un periodismo que reconocen absolutamente falto de seriedad.
Estamos rodeados de aprovechones, Señor.
Consiguen ensartar los títulos más agraciados para los acontecimientos más desgraciados.
Logran lanzar las sospechas más nauseantes contra las personas que cayeron en el fango… siendo así que ellos mismos fueron hundiéndolas día a día.
¡Son unos criminales, Señor, y nadie les castiga!
Saben muy bien que matan, y se quedan riendo de quien no consigue probarlo.
Cuentan detalladamente el crimen, el estrupo, la suciedad, la indecencia, y muestran fotos, y llaman la atención hacia las peores perversidades humanas… ¡y venden toda esa bazofia al pueblo que a veces anda con el dinero justito para las necesidades más perentorias!
Así las cosas, me da vergüenza también decir que tú has existido, Señor.
* * *
Y le enseñé a Jesús las páginas de aquel detestable papel.
Por la noche, pensando todavía en aquella aberración criminal de comunicación, me dije a mí mismo, frustrado: 
— Nada se adelanta con seguir gritando. Nadie va a tomarme en serio. A lo más, probarán que soy un tarado o un moralista memo, que no sabe ver el valor en el erotismo y en la violencia.
Y continué pensando en la chiquilla forzada por su propio padre y que había venido, llorosa, a pedir socorro la semana anterior. ¡Hubiera sido un titulazo en aquel periódico!
Por suerte, aparte de ese canalla, hay gente buena; por ejemplo, la pareja de psiquiatras a quienes se la confié. Ellos sabían guardar el secreto y demostrarle que existe una dignidad humana.
¡Lástima que éstos no alcancen a quinientos mil lectores diarios!
P. Zezinho

Gaudium et exsultate (Francisco I)

62. ¡Que el Señor libere a la Iglesia de las nuevas formas de gnosticismo y de pelagianismo que la complican y la detienen en su camino hacia la santidad! Estas desviaciones se expresan de diversas formas, según el propio temperamento y las propias características. Por eso exhorto a cada uno a preguntarse y a discernir frente a Dios de qué manera pueden estar manifestándose en su vida.

El corazón es lo que hay que purificar

1.- El padre de los astros.- Padre de los Astros llama Santiago al Señor en su carta a los cristianos de la dispersión. Con este título indica el autor sagrado que Dios es el Creador y dueño absoluto de los espacios siderales y de cuanto en ellos se contiene. Hoy, cuando el hombre parece haber conquistado el espacio, cuando el hombre fue capaz de llegar a la luna, hoy sabemos mejor que antes que aún es mucho lo que ignoramos, y que más allá hay todavía infinitamente más de lo que por el momento hemos alcanzado vislumbrar. Hoy, al conocer «más de cerca» (muy lejos en realidad) el mundo de las estrellas, podemos penetrar más en la grandeza de Dios, en el poder y la sabiduría de quien ha creado tanta maravilla.

Dios lo ha hecho todo para nosotros, para que nos llenemos de admiración y de alegría por tener como Padre a Dios Omnipotente. Y junto a ese don grandioso de un espacio sin fin, nos concede el Señor el don inmediato de la vida de cada instante; este pensar y este sentir, este sufrir y este gozar, este soñar… Sí, todo lo bueno que tenemos nos viene de Dios, y todo lo que nos viene (incluso lo que nos parece malo) es un bien. Basta con descubrir el sentido último de cada situación, basta mirar las cosas con ojos de fe, con una visión cristiana de la vida.

No basta con escuchar la palabra que Dios ha pronunciado y plantado como excelente semilla en nuestra tierra, a través de la predicación. No basta con conocer el Evangelio, no basta con oírlo, es necesario llevarlo a la práctica. ¿De qué nos sirve saber lo que hemos de hacer, si luego no lo hacemos? No nos sirve de nada, en absoluto. Y cuántas veces nos limitamos a escuchar tan sólo. Con esta actitud, absurda de todo punto, nos estamos engañando a nosotros mismos. Porque en lugar de servirnos para nuestra salvación, la palabra de Dios contribuye a nuestra condenación. Lo que había de salvarnos, nos condena. He aquí lo más paradójico que nos puede ocurrir, lo más grotesco y lo más trágico.

No lo perdamos de vista, al menos por la cuenta que nos tiene: «la religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar a los huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo». Es decir, amar a todos, especialmente a los más débiles. Y, además, vivir limpios de toda corrupción e inmoralidad.

2.- Fariseos hipócritas.- De entre los fariseos aparecen los personajes más aborrecibles del Evangelio. Contra ellos pronunció Jesús sus más terribles palabras. La mansedumbre y la dulzura del maestro de Nazaret se volvieron entonces acritud, ira y duro reproche que llega hasta la maldición.

El Señor no podía callar ante aquellos hombres que despreciaban a los demás llevados de su agudo espíritu crítico, que veían con lupa los defectos ajenos y exageraban las faltas del prójimo, que se fijaban en «peccata-minuta» y descuidaban cuestiones de peso, que daban mucha importancia a lo accidental y muy poca a lo esencial.

En el pasaje evangélico de la presente dominica, se escandalizan de que los discípulos de Jesús coman con las manos sucias, sin haberse lavado antes de comer. Eso iba contra las costumbres y tradiciones que ellos y sus antecesores habían ido imponiendo. Se sorprenden y preguntan a Jesús, en tono de reproche, el porqué de aquella conducta tan poco ortodoxa.

Hipócritas –les dice Jesús–, dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres. Os preocupáis de colar un mosquito, les dirá también, y os tragáis un camello; laváis lo de fuera y dejáis sucio lo de dentro; blanqueáis la fachada y el interior lo mantenéis podrido.

Eran hombres de palabras buenas y de vida mala, de apariencia honorable y de corazón torcido. Fariseos cuya estirpe por desgracia no se ha extinguido. Hipócritas desgraciados que merecen el desprecio y la condenación de Dios. Fariseos que retratan a veces nuestra propia conducta, hecha también de palabras huecas, de apariencias falsas.

El corazón es lo que hay que purificar y rectificar constantemente, especialmente con la práctica de una confesión frecuente de nuestros pecados. No basta con tener vistoso y en orden nuestro escaparate, Hay que preocuparse de limpiar también la trastienda. Tener la conciencia tranquila, iluminada y clara, también allí donde sólo Dios y nosotros podemos ver.

Antonio García-Moreno

La misa del Domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Nos encontramos ya en el primer domingo de septiembre. ¡Cómo pasa el tiempo! Pero, el Señor nos acompaña en ese caminar.

Y es que, como cristianos, estamos llamados a seguirle y a sentirle cerca. ¿Es así? ¿Lo sentimos?

Escuchemos entonces su Palabra y le demos gracias porque, algo bueno tiene el pan, cuando el Señor quiso hacer de él algo sagrado cuando lo convierte en su Cuerpo.

Comencemos esta celebración.

 

2. PENITENCIAL

1. Por desconocer tus mandamientos y no cumplirlos. Señor, ten piedad

2. Por no respetar tus leyes y pensar que, el no cumplirlas, no nos aleja de Ti. Cristo, ten piedad

3. Por pensar que, con amarte, ya es suficiente. Señor, ten piedad

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Es bueno que, siempre, tengamos personas, medios de comunicación, sacerdotes, profetas que nos recuerden cómo y de qué manera amar al Señor. Y es que, a veces, olvidamos todo lo referente a Dios.

Estas lecturas que vamos a escuchar nos hablan de eso: hay que amar al Señor con sinceridad, con verdad pero, ojo, no olvidemos que sus Leyes son camino para llegar hasta El.

 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Una oración por la Iglesia. Que anuncie siempre la verdad del Evangelio. Roguemos al Señor.

2. Una oración especial por los sacerdotes. Que no se cansen a pesar de las dificultades, de anunciar el Reino de Jesús. Roguemos al Señor.

3. Una oración por aquellos que han olvidado los mandamientos del Señor. Que vuelvan al buen camino. Roguemos al Señor.

4. Una oración sentida por los enfermos. Para que descubran la solidaridad de aquellos que más cerca viven con ellos. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

1. Con los 10 MANDAMIENTOS queremos expresar nuestro deseo de amar a Dios con todas las consecuencias.

2. Con la palabra AMOR queremos resumir la Ley que nos trajo Jesús: el amor que Dios nos tiene

3 Con el PAN y el VINO damos gracias a Dios. Que nunca nos falte la eucaristía de cada domingo, de cada día.

 

6. ORACIÓN FINAL

TU ERES LA LEY, SEÑOR

El amor que se entrega
La Palabra de Dios encarnada
El Hijo de Dios vivo

TU ERES LA LEY, SEÑOR

Hablas con amor y por amor
Te acercas al hombre en su preocupación
Curas al enfermo y ayudas al pobre
Miras al corazón de las personas

TU ERES LA LEY, SEÑOR

Quieres a todos por igual
No te fijas en las apariencias
Valoras la sinceridad de los que te siguen

TU ERES LA LEY, SEÑOR

Jesús habla con los fariseos (Oración)

JESÚS HABLA CON LOS FARISEOS

Hoy vamos a ver a Jesús hablando con los fariseos. La historia podría haber pasado hoy, así que imagínate que vas por la calle y eres testigo de lo que vas a escuchar. Presta mucha atención a lo que dice y fíjate en todos los detalles.

Adaptación de Mc 7, 1-8; 14-15; 21-23:

Los fariseos eran un grupo de personas que siempre estaban dando la lata a Jesús. Decían que no cumplía las obligaciones religiosas, que hablaba de Dios de una manera muy extraña, y que se saltaba la ley, por ejemplo, cuando tocaba a los leprosos o perdonaba a los pecadores. Así que siempre estaban criticándole. Como un día que vieron que los amigos de Jesús empezaban a comer sin haberse lavado antes las manos. (Porque la ley de los judíos decía que lavarse las manos antes de comer era obligatorio). Entonces vinieron a reprocharle eso a Jesús. Pero él les contestó que es mucho más importante lavarse por dentro, porque si solo cumplimos la ley por fuera, eso es actuar para aparentar. Les dijo: no os preocupéis tanto de la suciedad de fuera, sino de todas esas cosas que tenemos dentro y necesitamos barrer: los malos humores, el robo, el asesinato, la envidia, la mentira y muchas cosas más. Eso es lo que nos debería preocupar. Les dejó con la boca abierta y no sabían qué replicarle.

Claro que es importante cumplir las normas que tenemos en casa o en el colegio. Las han puesta las personas que nos quieren. Esperan que aprendamos y crezcamos. Y eso también se hace con las normas. Piensa en algunas normas que necesitas cada día.

En tiempos de Jesús los fariseos de cumplir las normas de los judíos. Tenían muchísimas normas que tener en cuenta. Pero Jesús se dio cuenta de que a veces se preocupaban tanto de las obligaciones que se olvidaban de querer a las personas.

Por eso Jesús les explica a los fariseos algo que a todos nos interesa recordar, que no sirve de nada la obligación si nuestro corazón está cerrado. Les dice, claro que es importante ir con las manos limpias, pero, ¿y tu corazón, como anda? Porque si está cerrado de poco te sirven esas manos. Repasa qué cosas de tu corazón le gustaría a Jesús que estuviesen de otra manera. Así le podrías dar gracias por algunas y pedirle por otras.

Ten piedad

Por las veces que no amé,
por aquellos que olvidé,
por hacer de mi vida un oscuro camino
plagado de espinas sin apenas sentido.

Ten piedad, Señor, ten piedad.  

Por las veces que no te hablé,
y a otros dioses adoré,
por llenarme de rabia y no ser tu testigo
negando mi mano a quien se encuentra perdido.

Ten piedad, Señor, ten piedad.
Ten piedad, Cristo ten piedad.
Ante ti vengo arrepentido
y pido perdón por haberte herido.
Ten piedad, Cristo, ten piedad.
Desde mi corazón, ten piedad. 

Por las veces que no escuché
y junto al pobre no me senté.

Por gritar tu nombre y sentirme vencido
y amarme y no ver que caminabas conmigo.

Ten piedad interpretado por Expresarte, «Un solo Dios.»

Terminamos repitiendo y sintiendo cada frase, para decirle a Jesús que puede contar también conmigo.

Fariseos

Aunque te quiero mucho, Jesús
y sé lo que quieres de mí,
a veces soy como los fariseos,
que no quieren a la gente.
Ayúdame a darme cuenta,
y a perdonar a quienes no aman.
Sé que me ayudarás

y eso me hace estar alegre.

Te doy gracias porque muchas veces
me importa lo que les pasa a otros,

a los que me quieren
y a los que no conozco
Gracias, Jesús.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.