Vísperas – Martes XVIII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: MENTES CANSADAS.

Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña,
venimos, Padre,
atardecidos de cansancio,
agradecidos por la lucha,
a recibir tu denario.

Llenos de polvo,
el alma hecha girones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes,
venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.

Hartos de todo,
llenos de nada,
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.

SALMODIA

Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.

Salmo 48 I – VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Salmo 48 II

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA BREVE   Rm 3, 23-25a

Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios; son justificados gratuitamente, mediante la gracia de Cristo, en virtud de la redención realizada en él, a quien Dios ha propuesto como instrumento de propiciación.

RESPONSORIO BREVE

V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

PRECES

Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:

Protege, Señor, a tu pueblo.

Pastor eterno, protege a nuestro obispo N.
y a todos los pastores de la Iglesia.

Mira con bondad a los que sufren persecución
y líbralos de todas sus angustias.

Compadécete de los pobres y necesitados
y da pan a los hambrientos.

Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 7 de agosto

Lectio: Martes, 7 Agosto, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guía. Por nuestro Señor.
2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 14,22-36
Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, soy yo; no temáis.» Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.» «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!» Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.»Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy describe la travesía difícil y cansada del mar de Galilea en un barco frágil, empujado por el viento contrario. Entre el Sermón de las Parábolas (Mt 13) y el de la Comunidad (Mt 18), está, de nuevo, la parte narrativa (Mt 14 hasta 17). El Sermón de las Parábolas llamaba nuestra atención hacia la presencia del Reino. Ahora, la parte narrativa muestra cómo esta presencia acontece provocando reacciones a favor y en contra de Jesús. En Nazaret no fue aceptado (Mt 13,53-58) y el rey Herodes pensaba que Jesús fuera una especie de reencarnación de Juan Bautista, asesinado por él (Mt 14,1-12). La gente pobre, sin embargo, reconocía en Jesús el enviado de Dios y le seguía en el desierto, donde aconteció la multiplicación de los panes (Mt 14,13-21). Después de la multiplicación de los panes, Jesús despide a la multitud y manda a los discípulos a que hagan la travesía, descrita en el evangelio de hoy (Mt 14,22-36).
• Mateo 14,22-24: Iniciar la travesía a petición de Jesús. Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir al otro lado del mar, donde estaba la tierra de los paganos. El mismo subió a la montaña para rezar. La barca simboliza la comunidad. Tiene la misión de dirigirse a los paganos y de anunciar a ellos también la Buena Nueva del Reino que da vida a una nueva manera de convivir en comunidad. Pero la travesía es cansada y se demora. La barca es agitada por las olas, pues el viento es contrario. A pesar de estar remando toda la noche, falta mucho para llegar a tierra. Faltaba mucho para que las comunidades hiciesen la travesía hacia los paganos. Jesús no fue con los discípulos. Ellos debían aprender a enfrentarse a las dificultades, unidos y fortalecidos por la fe en Jesús quien los envió. El contraste es grande: Jesús en paz junto a Dios rezando en lo alto de la montaña, y los discípulos medio perdidos abajo, en el mar revuelto.
• La travesía para el otro lado del lago simboliza también la difícil travesía de las comunidades del final del primer siglo. Ellas tenían que salir del mundo cerrado de la antigua observancia de la ley, para la nueva manera de observar la Ley del amor, enseñada por Jesús; salir de la conciencia de pertenecer al pueblo elegido, privilegiado por Dios entre todos los pueblos, para la certeza de que en Cristo todos los pueblos estaban siendo fundidos en un único Pueblo ante Dios; salir del aislamiento de la intolerancia para el mundo abierto de la acogida y de la gratuidad. También nosotros hoy estamos en una travesía difícil para un nuevo tiempo y una nueva manera de ser iglesia. Travesía difícil, pero necesaria. Hay momentos en la vida en que el miedo nos asalta. No falta la buena voluntad, pero no basta. Somos como una barca que se enfrenta al viento contrario.
• Mateo 14,25-27: Jesús se acerca y ellos no lo reconocen. Y a la cuarta vigilia de la noche, esto es entre las tres y las seis de la madrugada, Jesús se fue al encuentro de los discípulos. Andando sobre las aguas, llega cerca de ellos, pero ellos no lo reconocen. Gritan de miedo, pensando que fuese un fantasma. Jesús los calma diciendo: “¡Animo! ¡Soy yo! ¡No temáis!” La expresión «¡Soy yo!» es la misma con la que Dios trató de superar el miedo de Moisés cuando le envió para que libertara al pueblo de Egipto (Ex 3,14). Para las comunidades, tanto las de ayer como las de hoy, era y es muy importante escuchar de nuevo: «¡Animo! ¡Soy yo! ¡No temáis!»
• Mateo 14,28-31: Entusiasmo y flaqueza de Pedro. Sabiendo que es Jesús, Pedro pide para poder caminar sobre las aguas. Quiere experimentar el poder que domina la furia del mar. Un poder que, en la Biblia, es exclusivo de Dios (Gén 1,6; Sal 104,6-9). Jesús permite que él participe de ese poder. Pero Pedro tiene miedo. Piensa que se hunde y grita: «¡Señor! Sálvame!» Jesús lo asegura y reprende: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» Pedro tiene más fuerza de lo que se imagina, pero tiene miedo ante las olas contrarias y no cree en el poder de Dios que existe en él. Las comunidades no creen en la fuerza del Espíritu que existe en ellas, y que actúa mediante la fe. Es la fuerza de la resurrección (Ef 1,19-20).
• Mateo 14,32-33: Jesús es el Hijo de Dios. Ante la ola que avanza sobre él, Pedro se hunde en el mar por falta de fe. Después de salvarse, él y Jesús, entran en la barca y el viento amaina. Los otros discípulos, que estaban en el barco, se quedan maravillados y se arrodillan ante Jesús, reconociendo en él el Hijo de Dios: «Verdaderamente eres Hijo de Dios». Más tarde, Pedro también va a profesar la misma fe en Jesús: “Tu eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16,16). Así, Mateo sugiere que no es sólo Pedro el que sustenta la fe de los discípulos, sino que la fe de los discípulos sustenta la fe Pedro.
• Mateo 14,34-36: Le presentaron todos los enfermos. El episodio de la travesía termina con este final bien bonito: “ Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados”.
4) Para la reflexión personal
• En tu vida, ¿hubo alguna vez un viento así de contrario? ¿Cómo y qué hiciste para vencerlo? ¿Ya aconteció alguna vez en la comunidad? ¿Cómo lo superasteis?
• ¿Cuál es la travesía que hoy están haciendo las comunidades? ¿De dónde y hacia dónde? ¿Cómo nos ayuda todo esto a reconocer hoy la presencia de Jesús en las olas contrarias de la vida?
5) Oración final
Aléjame del camino de la mentira
y dame la gracia de tu ley.
He escogido el camino de la lealtad,
me conformo a tus disposiciones. (Sal 119,29-30)

Pobre, indígena y mujer

CUERPOS ENTRETEJIDOS DESDE LA RESISTENCIA

Sofía Chipana Quispe

En memoria de las ancestras, niñas, adolescentes y jóvenes mayas, que nos acompañan desde las estrellas, lunas, soles, montañas, mares, ríos, lagunas, flores, insectos, peces, reptiles y aves; que nos recuerdan que su sangre derramada clama: «nunca más un mundo sin nosotras» (Comandanta Ramona).

El tejido que ofrezco parte de las inspiraciones profundas de nuestro caminar como mujeres denominadas «indígenas», que se gestan desde diversos espacios donde reconstruimos nuestras historias violentadas e identidades enajenadas; en las que nos reconocemos parte de la historia común de nuestros territorios avasallados, expropiados, violentados y oprimidos, al igual que nuestros cuerpos.

Desde las sabidurías, espiritualidades y cosmovisiones heredadas de nuestras ancestras y ancestros, nos sentimos interrelacionadas con la comunidad de la vida que habitamos y que nos habita, no nos vemos como partecitas, sino como parte de las múltiples interrelaciones que se entretejen. Por ello nos preocupa y duele vivir en la desarmonía que arrastramos de generación en generación, hasta ver como natural o normal las realidades de violencia, opresión, dominación, exclusión, racismo, sexismo, xenofobia, que nos enferman y degradan como comunidad humana; pues el dolor se comparte de diversas maneras y tiene su repercusión en las otras comunidades de vida, ya que todas/os somos parte del gran tejido de la Vida.

Sin embargo, no podemos negar que las mujeres y el cosmos, cargamos en nuestros cuerpos huellas de las múltiples violencias que han desfigurado nuestro ser. Evocando rostros, cuerpos, palabras y sentires de mujeres… un dolor profundo que habita en muchas, es el machismo que se encubre en nombre de la tradición «cultural» y que ha naturalizado un modo de ser mujer, que con frecuencia se ha trasmitido por las madres a sus hijas como un mandato patriarcal de criar hijas buenas (sumisas), trabajadoras y obedientes. Realmente hay una fuerte interiorización de ese modo de ser mujer y cuesta desaprender lo aprendido, ya que anida junto al miedo que cierra las puertas de la confianza en una misma.

Pues ese modo de ser mujer en muchos pueblos también limita su participación en la organización de la comunidad, fortaleciendo así el predominio masculino en algunos servicios que vinculan a las comunidades con las organizaciones ampliadas y con las instancias de los estados, aun coloniales. Por ello, el feminismo comunitario de Bolivia y Guatemala plantean el entronque patriarcal, entre el patriarcado colonizador y el patriarcado ancestral. De modo que las mujeres «indígenas» en los diversos contextos se han asumido como seres que tienen que vivir en constante «sacrificio», a ver si por ello reciben reconocimiento, como si se tratara de una suerte de herencia, ya que muchas de nuestras ancestras, abuelas, madres, tías y hermanas, perdieron el poder sobre sí mismas, sobre sus cuerpos y su plena relación con el cosmos, por la que era posible cuidar sus ciclos generadores de vida.

El entronque patriarcal también ha otorgado ciertos poderes y derechos a mujeres «blancas», ya que el trabajo considerado como «doméstico», fue asignado a las mujeres «indígenas» a lo largo de estos más de quinientos años de conquista. Trabajo que en nuestros tiempos se puede considerar como una extensión colonialista, ya que el espacio del hogar urbano se presenta como un espacio civilizatorio donde se tiene que aprender las buenas «costumbres» de la alimentación, la limpieza, el cuidado de las/os niñas/os y de los buenos comportamientos. De modo que la enajenación de los cuerpos e identidades continúa, y los vejámenes sexuales, el maltrato, la humillación y la subordinación se ex- tienden en muchos espacios «blanqueados» de las sociedades.

En el afán de cortar con esas múltiples violencias y opresiones, muchas mujeres son explotadas en diversos trabajos, y en vez de dignificar sus familias, se alejan de ellas, incluso atravesando fronteras, acompañadas del sueño de que sus hijas e hijos «no sean como ellas», como si su vida no valiera.

Y pareciera que la vida de las mujeres «indígenas» no vale… No podemos ignorar la realidad de muchos cuerpos de niñas, adolescentes y jóvenes de nuestros pueblos que atraviesan diversos territorios, siendo traficadas, y se pierden en el abismo de la explotación sexual, como mercancía barata, de la que no pueden salir, porque las familias, sobre todo las madres, no tienen el apoyo de las instancias correspondientes, ni los recursos para recuperarlas.

Desde las realidades anteriormente compartidas, quiero hacer eco a las palabras de algunas mujeres y organizaciones que nos estudian, y que presentan nuestra realidad desde una triple opresión: por ser «mujeres, indígenas y pobres». Apreciación que de algún modo recoge lo que nuestras hermanas afrodescendientes que habitan en el territorio del norte plantearon: que no se podría comprender lo que se denomina género desde una sola opresión, la del varón hacia la mujer, ya que la realidad de las mujeres «negras» era muy diferente al de las mujeres «blancas», porque recaía en sus cuerpos el estigma «racial», que determinó su condición social, como pobres: sus vidas estaban marcadas por una historia común, la esclavitud.

No podemos negar que al igual que nuestras hermanas afrodescendientes, cargamos el estigma social sobre nuestros cuerpos, pues aún prevalece la concepción colonial de que somos seres «sin alma», por lo tanto inferiores, analfabetas, ignorantes, vinculadas al demonio y a la brujería, tanto en los diversos ámbitos de las sociedades «urbanas blanqueadas» como en los espacios eclesiales. Y con dolor, tenemos que admitir que esa concepción también llegó a nuestros contextos en las nuevas generaciones. Por lo tanto, somos consideradas como sujetos que hay que «civilizar y evangelizar».

Del mismo modo, algunos colectivos feministas, plantean que nuestra liberación sólo será posible si abandonamos nuestras prácticas culturales. Por lo que el desafío para algunos caminares feministas es asumir que no hay un solo modo de ser mujer, y que la opresión del patriarcado y machismo la vivimos de diversas maneras, y que no se limita sólo a las desigualdades entre hombres y mujeres, sino también a las diferencias y desigualdades que existen entre mujeres, entre hombres, y las desigualdades que genera el patriarcado capitalista.

Desde las comunidades de mujeres «indígenas», conectadas a las sabidurías y resistencias de nuestras ancestras/os, y a otras sabidurías que nos ayudan a seguir profundizando en nuestros propios pozos, estamos asumiendo como desafío los procesos de sanaciones integrales, como dirían las hermanas Xincas de Guatemala, de nuestros cuerpos territorios y de nuestra tierra territorio. Pues la sanación está conectada a nuestra medicina que acoge la integralidad de la vida que puede sentirse y vivirse desde nuestras espiritualidades, que conspiran con todo el cosmos. Por lo que defender nuestros territorios de las conquistas del capitalismo patriarcal, implica también romper la violencia y opresión de las mujeres. Ya que no es posible el Buen Vivir, si no hay un Buen Convivir.

De modo que cuando pedimos la palabra para denunciar las violencias que se ejercen sobre nuestro ser, que no se nos vea como una amenaza que hay que acallar y expulsar de las comunidades. Seguiremos denunciando el entroque patriarcal, ya que muchas de nuestras hermanas no sólo están siendo criminalizadas, amenazadas y asesinadas por el pa- triarcado capitalista y estatal, sino también por el patriarcado de los abuelos, padres, hermanos, esposos y compañeros.

Con todo, seguimos rastreando las resistencias de hermanas que habitan nuestros bellos territorios, que son sostenidas por sus vidas conectadas con la memoria de la ancestralidad, desde el canto, los tejidos, las ritualidades, las danzas, y las palabras sagradas, cual semillas que quieren seguir honrando la vida. Se trata de una gran red de vida compartida, a la que nos sumamos desde diversos lugares para que desde la sinergia de nuestros cuerpos que habitan en el cosmos y los otros cosmos, podamos quebrar todos los círculos de violencias y romper con las herencias coloniales, a fin de seguir tejiendo la vida con los hilos de diversos colores que se interrelacionan de manera recíproca, generando la armonía y el equilibrio necesario para la Vida en Plenitud, la Vida Digna, el Buen Vivir en nuestros territorios.

Is 59, 1-8

«No, la mano de Yavé no es demasiado corta para salvar,
ni su oído tan duro como para no oír;
pero vuestras iniquidades han abierto un abismo
entre vosotros y vuestro Dios;
vuestros pecados han hecho que oculte su rostro
para no escucharos.
Porque vuestras manos están manchadas de sangre,
y vuestros dedos, de iniquidad;
vuestros labios hablan mentira,
vuestras lenguas murmuran perfidia.
Ninguno acusa con justicia,
nadie litiga con honradez;
se confía en la nada, se habla falsedad,
maldad se concibe y se engendra desgracia.
Incuban huevos de víbora, telas de araña tejen;
y el que come sus huevos muere,
y si se aplastan salen viboreznos.
Sus telas no sirven para vestirse,
ni su urdimbre para cubrirse vale;
su urdimbre es urdimbre de maldad,
sólo violencia hay en sus manos.
Sus pies corren al mal,
y se apresuran a derramar sangre inocente;
sus tramas son tramas criminales,
sólo devastación y ruina por donde pasan.
No conocen la senda de la paz,
no hay justicia en su camino,
sólo se abren senderos tortuosos
e ignora la paz quien por ellos camina» (Is 59, 1-8).
A la mañana siguiente decidí probar mi capacidad profética.
Fui a una plaza pública, donde el pueblo suele buscarse sus profetas, y donde por lo general suelen apedrear a los profetas trasnochados, y grité bien alto a la muchedumbre:
— ¡Oyeme, pueblo! He venido a decir algunas cosas que me parecen importantes: pero ¡ojito con querer proclamrme profeta! Estoy aquí supliendo plaza hasta que llegue el profeta que vosotros esperáis. Así que escuchad bien lo que voy a decir, pero no me vengáis luego con la historia de correr tras de mi pidiendo horóscopos y milagros, que yo no soy profeta en absoluto.
El pueblo no rechistó. ¡Se quedó oyendo impasiblemente!
¡Dos a uno, Señor!
Si el Atlético empata este partido, el estadio se viene abajo. ¡Más de cien mil espectadores, Señor!
Adelantamiento de Nieto.
Otra vuelta de ésas y esto va a ser el caos. ¡Cientos de miles de espectadores, Señor!
Han venido de lejos, haciendo todos los sacrificios posibles e imaginables.
A algunos no les queda dinero ni para comprar los bocadillos que vendían fuera; ni éstos que están vendiendo aquí en los graderíos. Tienen hambre, pero un partido de éstos no se lo perderán por nada. ¡Eso nunca!
Algunos llegaron ya con poco dinero y se lo gastaron esta mañana. No podrán comprar ni el bocadillo ni la cerveza, que ya está muy cara.
Había gente aquí desde la madrugada para no perderse la carrera.
Todos ellos dicen que creen en Dios.
Sí, la casi totalidad cree en ti.
Hoy es domingo.
Un nueve por ciento de ellos fueron a misa o a la iglesia.
Dos a uno. Y ya estamos en el segundo tiempo.
Estoy pidiendo por el empate, Señor. ¡Ahora es la nuestra!
Adelantamiento de la Honda.
¡Y los nuestros sin salir aún de los boxes!
¡Dios santo! ¿Dónde andan los predicadores del evangelio?
P. Zezinho

Gaudete et exsultate (Francisco I)

38. En definitiva, se trata de una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la superficie de la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento. Sin embargo, logra subyugar a algunos con una fascinación engañosa, porque el equilibrio gnóstico es formal y supuestamente aséptico, y puede asumir el aspecto de una cierta armonía o de un orden que lo abarca todo.

Música – Domingo XIX de Tiempo Ordinario

Entrada: UN PUEBLO QUE CAMINA – Emilio Vicente Mateu
Dios nos convoca – Carmelo Erdozáin

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD – Alfonso Luna

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO – Cristóbal Fones

Del salmo 33: HAZ LA PRUEBA Y VERÁS QUE BUENO ES EL SEÑOR – U. Ochoa

Aclamación: ALELUYA – Carmelo Erdozáin

Ofrendas: HOY NOS PRESENTAMOS – Fernando Leiva

Himno: SANTO, SANTO, SANTO – Cesáreo Gabaráin

Paz: CORDERO DE DIOS – Alfredo A. Morales

Comunión: EL PAN QUE HOY SE NOS DA – Aldo Blanco
Adórote Devote – Santo Tomás de Aquino

Meditación: GRITA PROFETA – Emilio Vicente Mateu
Háblame – José Miguel Cubeles

Salida: ASUNCIÓN – Jesús Gluck
María es esa mujer – Cesareo Gabaráin

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Cantos del domingo

Recursos – Domingo XIX de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE LA CUSTODIA (O EXPOSITOR) DE LA COMUNIDAD

(La ofrenda la puede hacer uno de los adultos de la comunidad. Tras entregársela al presidente, dice:)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy esta Custodia de la comunidad, en la que exponemos, en diversas ocasiones, el Pan de Vida de tu Hijo para su adoración. Con este gesto queremos ofrecerte nuestro deseo, no sólo de adorar el sacramento admirable del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, sino también nuestro compromiso de abrir nuestros ojos de la fe para comprender la profundidad de su entrega por nosotros y nosotras, como el único camino de vivir tu voluntad.

PRESENTACIÓN DE UNA ROCA

(Lo realiza una persona adulta de la Comunidad)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Yo te traigo, Señor y Dios nuestro, esta roca, como signo de que te reconocemos como nuestro refugio y fortaleza. Es más, no queremos tener otro. Queremos escuchar tu voz, que nos sosiega y nos da paz. Y eso aún en medio de las dificultades que hoy en día nos presenta la vida. Profundiza, Señor, nuestra fe en Jesucristo, tu Hijo amado, para que le podamos sentir como compañero de camino y como nuestra seguridad.

PRESENTACIÓN DE UNA REVISTA DE PROGRAMACIÓN DE TELEVISIÓN

(Esta ofrenda la hace un o una joven)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, yo te traigo esta revista de programación de televisión. Lo hago tan sólo como ejemplo de los valores que defiende y vive nuestro mundo y sociedad actuales, y frente a los cuales no parece consentirse ninguna oposición y resistencia. Los valores evangélicos son bien distintos, y Tú nos pides vivirlos. Con esta revista, quiere expresar mi compromiso de testimoniar esos valores en el ambiente donde vivo, me divierto y trabajo.

PRESENTACIÓN DE UNA TOALLA DE PLAYA

(Lo puede presentar cualquier joven o adulto de la Comunidad)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, en este ambiente nuestro, en nuestra sociedad, disfrutar del sol, “estar guapos y guapas” es un deseo y nos lleva a una búsqueda ansiosa. Hoy te ofrecemos esta toalla, como signo de este tiempo vacacional. Y te pedimos que nos ayudes a vivir el descanso como un valor que nos acerca más a Ti, Creador del universo, y a nosotros mismos y a nosotras mismas, tantas veces necesitados-as de sosiego y de paz interior. Haz que nos recuperemos bien para comenzar el nuevo curso como una nueva oportunidad en nuestra vida.

PRESENTACIÓN DE UN MONEDERO

(Lo puede hacer uno o una de los-as jóvenes de la comunidad. Luego, dice:)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te ofrezco hoy este monedero, como símbolo de nuestra renuncia a cuanto se opone a Jesucristo en este mundo y que se concentra en el consumo. Y lo hago como joven, pues somos el grupo más tentado de toda la sociedad. Quiero decirte, con Israel: «Lejos de nosotros abandonar al Señor», y con Pedro: «¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna». Por último, te doy gracias, y de todo corazón, porque Tú, y sólo Tú, eres quien pones en mi corazón la gracia de la fe en tu Hijo Jesucristo.

Oración de los fieles – Domingo XIX de Tiempo Ordinario

Pedimos al Señor que por su inmensa misericordia nos conceda la gracia de escuchar las peticiones que traemos hoy a su presencia.

DANOS, SEÑOR, LA ESPERANZA Y LA PAZ

1. – Para que la Iglesia, pueblo santo de Dios, viva en unidad, justicia, paz y amor, acogiendo a todos en sus necesidades. OREMOS

2. – Por el Papa y todos los que tienen responsabilidades en la Iglesia; para que vean en ello una tarea de servicio a todos los hombres y mujeres. OREMOS

3. – Para que el Señor infunda fortaleza a todos los que sufren en el cuerpo o en el alma, y les ayude en su recuperación. OREMOS

3. – Para que llegue a todos los pueblos la paz y la justicia de manera que se vayan destruyendo tantas desigualdades. Y termine, de una vez, la guerra y el terrorismo. OREMOS

4. – Te pedimos por todos los maltratados, los que andan perdidos, los que encuentran cerradas todas las puertas; para que el Señor los conforte con su cercanía y su amor. OREMOS

5. – Para que Cristo, el mayor testigo de la paz, conceda a todas las familias vivir en armonía, en concordia, en entendimiento y les conceda la gracia del perdón y la reconciliación. OREMOS

6. – Por todos los que estamos aquí para que el Señor nos ayude a aceptar con amor tantas situaciones adversas como nos llegan y nos dé su gracia para que las vivamos en aceptación y alegría. OREMOS

Te damos gracias, Padre, porque sabemos que Tú nunca desoyes las peticiones que tus hijos te presentan con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Comentario al evangelio – 7 de agosto

El miedo nos juega malas pasadas. No nos permite percibir las cosas como son: los discípulos confunden a Jesús con un fantasma; además, nos envara, nos atenaza, no nos permite caminar: Pedro se hunde en el agua. El miedo trastorna el conocimiento y la acción. Vamos a detenernos en el segundo punto, el del episodio de Pedro.

¿Por qué se hunde Pedro? Porque se le ha acortado el horizonte. Camina sobre la superficie del agua mientras tiene los ojos puestos en Jesús y permanece asido a su palabra; pero cuando aparta la mirada de él y el Señor queda fuera de su horizonte visual-vital, cuando sólo se fija en el embate del oleaje, cuando no resuena ya en su oído la invitación que Jesús le acaba de hacer, cuando en su campo de experiencia solo aparece el empuje del viento y el estado del agua, Pedro se vuelve más pesado y ya no acierta a sostenerse. Cuando se pierde de vista a Jesús, no nos podemos mantener a flote. Tendrá que echarnos un cable: tendernos la mano, para que salgamos a flote.

No dejes que te envuelva por completo la circunstancia inmediata. Esta puede ser buena: un triunfo deportivo, un ascenso en el trabajo, un éxito profesional, un encuentro afortunado, la solución de un problema; puede ser mala: una enfermedad, un fracaso en tu ministerio, un desengaño, una cadena de incomprensiones, la escasa o nula valoración de tus servicios, una herida que infligen a tu autoestima, un revés de fortuna… La circunstancia te coloca en la cresta de la ola y te llena de euforia o te lleva a la sima y te hundes. Para no ser víctima de ella, sitúala en el horizonte más amplio de tu vida: el bien común, la suerte de los pobres y los sufrientes, el reino de Dios y su justicia, la presencia del Señor.