Vísperas – Santo Domingo de Guzmán

SANTO DOMINGO, presbítero. (MEMORIA).

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: FELIZ QUIEN HA ESCUCHADO LA LLAMADA

Feliz quien ha escuchado la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
feliz porque él, con su mirada,
lo eligió como amigo y compañero.

Feliz el que ha abrazado la pobreza
para llenar de Dios su vida toda,
para servirlo a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.

Feliz el mensajero de verdades
que marcha por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Salmo 61 – DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 – QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Los buenos verán su rostro.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.

PRECES

Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:

Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.

Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Que tu Iglesia, Señor, encuentre siempre luz en las enseñanzas de santo Domingo y protección en sus méritos: que él, que durante su vida fue predicador insigne de la verdad, sea ahora para nosotros un eficaz intercesor ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 8 de agosto

Lectio: Miércoles, 8 Agosto, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guía. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 15,21-28
Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.
3) Reflexión
• Contexto. El pan de los hijos y la gran fe de una mujer cananea es el tema que presenta este pasaje del cap.15 de Mateo, que propone al lector de su evangelio una ulterior profundización de la fe en Cristo. El episodio va precedido de una iniciativa de los escribas y fariseos llagados de Jerusalén, que provocan un encontronazo de poca duración con Jesús, hasta que se alejó con sus discípulos para retirarse a la región de Tiro y de Sidón.
Mientras va de camino, lo alcanza una mujer que viene de lugares paganos. Mateo presenta a esta mujer con el apelativo de “cananea”, el cual aparece en el AT con toda su dureza. En el Deuteronomio, los habitantes de Canaán son considerados una gente llena de pecados por antonomasia, un pueblo malo e idolátrico.
• Dinámica del relato. Mientras Jesús desarrolla su actividad en Galilea y está en camino hacia Toro y Sidón, una mujer se le acerca y empieza a importunarlo con una petición de ayuda a favor de su hija enferma. La mujer se dirige a Jesús con el título de “hijo de David”, un título que suena a extraño en boca de una pagana y que podría encontrar justificación en la extrema necesidad que vive la mujer. Podría pensarse que esta mujer ya cree de algún modo en la persona de Jesús como el salvador final, pero esto se excluye puesto que sólo en el v.28 aparece reconocido su acto de fe, justamente por parte de Jesús. En el diálogo con la mujer, parece que Jesús muestra la misma distancia y desconfianza que había entre el pueblo de Israel y los paganos. Por un lado, Jesús manifiesta a la mujer la prioridad de Israel en acceder a la salvación y, ante la insistente demanda de su interlocutora, Jesús parece tomar distancias, una actitud incomprensible para el lector, pero en la intención de Jesús expresa un alto valor pedagógico. A la súplica primera “Ten piedad de mi, Señor, hijo de David”, no responde Jesús. A la segunda intervención, esta vez por parte de los discípulos que lo invitan a atender a la mujer, sólo expresa un rechazo que subraya aquella secular distancia entre el pueblo elegido y los pueblos paganos (vv.23b-24). Pero a la insistencia del ruego de la mujer que se postra ante Jesús, sigue una respuesta dura y misteriosa: “no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos” (v.26). La mujer va más allá de la dureza de las palabras de Jesús y se acoge a un pequeño signo de esperanza: la mujer reconoce que el plan de Dios que Jesús lleva adelante afecta inicialmente al pueblo elegido y Jesús pide a la mujer el reconocimiento de esta prioridad; la mujer explota esta prioridad con el fin de presentar un motivo fuerte para obtener el milagro: ”También los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos” (v.27). La mujer ha superado la prueba de la fe: “Mujer, grande es tu fe” (v.28); de hecho, a la humilde insistencia de su fe, Jesús responde con un gesto de salvación.
Este episodio dirige a todo lector del Evangelio una invitación a tener una actitud de “apertura” hacia todos, creyentes o no, es decir, una disponibilidad y acogida sin reserva hacia cualquier hombre.
4. Para la reflexión personal
• La palabra escrutadora de Dios te invita a romper tu cerrazón y tus pequeños esquemas. ¿Eres capaz de acoger a todos los hermanos que se acercan a ti?
• ¿Eres consciente de tu pobreza para ser capaz, como la cananea, de confiarte a la palabra salvífica de Jesús?
5) Oración final
Señor, no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme el gozo de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. (Sal 51,13-14)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 6, 1-6a

«1Y salió de allí y viene a su patria, y le siguen sus discípulos.

2Y, llegado el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos, al escucharle, se admiraban diciendo: “¿De dónde [viene] a este estas cosas? y ¿qué sabiduría le ha sido dada a este? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? 3¿No es este el carpintero, el hijo de María y el hermano de Jacob y de José y de Judá y de Simeón? ¿Y no están sushermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban por él.

4Y les decía Jesús: “Un profeta no es deshonrado, sino en supatriay entre sus parientes y en su casa”.

5Y no pudo hacer allí ningún milagro, sino que curó a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y se maravillaba de la falta de fe de ellos».

Jesús vuelve a su patria de Nazaret, la ciudad donde se crió. Aunque el pasaje comienza con un detalle prometedor, con sus paisanos expresando su admiración ante las maravillas que ha realizado, esa admiración se va degradando, hasta que finalmente es el propio Jesús quien se admira de que sus paisanos le rechacen. En su forma actual, el pasaje se divide naturalmente hacia la mitad, después de 6,3. Los vv. 1-3 describen el retorno de Jesús a Nazaret y su actividad en la sinagoga de allí, con la reacción ambivalente del pueblo. Los vv. 6,4-6a describen la reacción de Jesús ante la de los nazarenos. Esa reacción de Jesús es también ambivalente: él queda confundido y, aun así realiza algunos milagros (curaciones) en Nazaret. Las frases con las que concluyen las dos secciones resumen sus temas respectivos: «ellos se escandalizaban por él» (6,3) y «él se maravillaba de la falta de fe de ellos» (6,6).

  • 6, 1-3: Jesús vuelve a su pueblo natal (a su patria) y su actividad allí tiene un comienzo esperanzador: enseña al pueblo en la sinagoga y quedan admirados, maravillados de su sabiduría y de sus obras poderosas (6,1-2). Quien recuerde el milagro inicial del evangelio (el exorcismo de 1,21-28) reconocerá inmediatamente las semejanzas entre los dos textos. La sorprendente semejanza entre los dos pasajes hace que el lector pueda suponer que nuestro pasaje (lo mismo que el final de 1,21-28) tendrá un final positivo, que podría expresarse, por ejemplo, con una indicación sobre la difusión de la fama de Jesús (cf. 1,28). 
La reacción de los nazarenos empieza describiéndose con el verbo «admirarse», que tanto en los pasajes anteriores del evangelio (1,22) como en los posteriores (7,37; 10,26; 11,18) tiene siempre un sentido positivo. Además, los nazarenos han presentado la enseñanza de Jesús como una demostración de sabiduría. Incluso la mención de los miembros de la familia de Jesús en 6,3 podría entenderse como una valoración positiva: «Este muchacho ha crecido precisamente aquí, en Nazaret, ante nuestros propios ojos, en una familia que todos nosotros conocemos; y nunca habríamos imaginado qué cosas tan fantásticas es capaz de hacer». 
Pues bien, en este momento la narración, al final de 6,3, realiza un corte inesperado. De repente, los paisanos de Jesús se sienten ofendidos, en vez de sentirse orgullosos de él; y Jesús, por su parte, recoge la actitud de sus paisanos y la interpreta desde una perspectiva de «deshonor» (6,4). Este es un término apropiado, pues los nazarenos han reconocido implícitamente que Jesús ha realizado cosas dignas de alabanza, no de reproches; si después han cambiado y se han vuelto contra él, este cambio implica un insulto deliberado. Pero ¿qué es lo que está detrás de esa hostilidad? Dos desarrollos recientes en la narración de Marcos nos ayudan a explicarla. 
En primer lugar, hemos oído en 4,11-12 que, conforme a la intención de Dios, aquellos que están fuera de la comunidad cristiana (con los cuales aparece vinculada la familia de Jesús, pues en 3,31-32 se dice que están fuera) mirarán y mirarán sin ver, oirán y oirán sin entender. De esa manera, un tipo de percepción de las palabras y obras sorprendentes de Jesús («mirando y oyendo…») puede conducir no a la fe, sino al rechazo de Jesús («no viendo, no entendiendo…»), a causa de un rechazo misterioso, pero irreversible, de la voluntad de Dios. De esa forma, parece que la oposición inesperada de 6,3-6 puede mostrar que dentro de la narración de Marcos ha comenzado a expresarse el sombrío determinismo divino de la teoría de las parábolas. 
En segundo lugar, de una forma que resulta aún más siniestra, la reacción de los paisanos ante Jesús en 6,2-3 resulta semejante a la que han tenido ya los escribas en 3,20-30. Sus paisanos reconocen que las obras de Jesús no provienen de una fuente humana (cf. 6,2) pero se niegan a identificarla con Dios. Conforme a la visión dualista del mundo que muestra el evangelio, esto solo deja abierta una posibilidad: la de afirmar que Jesús realiza sus milagros por Satanás; una acusación que en sí misma, conforme a la visión de Marcos, proviene de un influjo satánico. Según eso, el rápido y sorprendente cambio de la gente de su pueblo desde un asombro admirado hasta un rechazo escandalizado de las obras maravillosas de Jesús puede sugerir que en esa gente está actuando un tipo de influjo enfermizo, aterrador e incluso demoníaco. 

  • 6, 4-6a: Jesús responde a esa hostilidad de la gente de su pueblo aplicándose a sí mismo un refrán tradicional: un profeta solo es deshonrado en su propia patria. Jesús sugiere que esa reacción negativa de sus paisanos prueba realmente lo contrario: que él es un profeta rechazado y que, por tanto, se encuentra de parte de Dios. Como en los demás lugares del evangelio, la dureza de la oposición contra Jesús demuestra de hecho que él es un agente o enviado de Dios (cf. 1,21-28; 5,1-20). 
En Marcos, la forma del dicho que trata del «profeta sin honra» ha puesto de relieve, más que los restantes textos paralelos de los evangelios, un elemento vinculado con el rechazo familiar: un profeta es deshonrado no solo en su ciudad natal, sino también «entre sus parientes y en su propia casa». Este acento añadido sobre la familia tal vez refleja la propia experiencia de rechazo familiar de la comunidad, una probabilidad que resulta aún mayor por el hecho de que Marcos ha tenido mucho cuidado en introducir a sus discípulos en la escena (en 6,1). Siguiendo las dolorosas huellas de Jesús, también la 
comunidad de Marcos ha sido amenazada por el rechazo familiar ante el mensaje que para ellos es tan significativo y que ha transformado sus vidas (cf. 10,28-30; 13,12-13). 
Reaccionando contra este tipo de rechazo, Jesús experimenta en sí mismo un cambio de actitud: a pesar de su afirmación de 6,4, termina maravillándose por la falta de fe que encuentra en sus paisanos (6,6a). Pero ¿por qué debería él maravillarse de esa forma? Jesús no debería maravillarse, porque no solo ha reconocido que el rechazo de un profeta es inevitable, sino también porque sabemos que la oposición en contra de él se ha venido dando ya a través de todo el evangelio. Pero debemos recordar que la oposición ha venido de los endemoniados (1,24; 5,7) o de las autoridades religiosas (2,1-3,6). En otra ocasión, el populacho de una ciudad gentil le pidió que se alejara de sus fronteras (5,17). Hasta ahora, Jesús no había experimentado el rechazo de conjunto de una población en una zona judía, como ahora lo experimenta; un rechazo conjunto contra él en Galilea, la tierra que está en el corazón del evangelio, en su propia ciudad natal. ¿Cómo podía ser rechazado el Mesías, el Rey de Israel, por su propio pueblo (cf. 15,32)? Sin embargo, esto es exactamente lo que sucederá en el conjunto de la narración de Marcos (al final), y eso es lo que nuestra escena anticipa, como anunciando aquello que sucederá. Colocando este episodio después de una serie de milagros dramáticos (4,35-5,43), Marcos muestra que el poderoso Hijo de Dios que calma tormentas, expulsa demonios, supera enfermedades y resucita a los muertos queda finalmente probado ante la trinchera de la falta de fe en su ciudad natal. Después de todo, Jesús realizó allí unas pocas curaciones milagrosas (6,5a): incluso unos pocos milagros resultan suficientes para dar testimonio de la llegada de la nueva edad. La oposición que está sufriendo el reino de Dios no destruye la fe en él, sino que testimonia su poder de provocación. Esa misma oposición exige un ejercicio constante de comprensión paciente, esperanzada, escatológica, a aquellos que han escuchado el rumor de su llegada. Por otra parte, para aquellos que tienen ojos para ver, los milagros siguen sucediendo todavía y son suficientemente maravillosos. Los siguientes pasajes del evangelio mostrarán ya la verdad de esta afirmación.

Lc 13, 22-30

— Señor, ¿son pocos los hombres que se salvan?
Jesús dio esta respuesta:
— Forcejead para abriros paso por la puerta estrecha, porque os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.
Una vez que el dueño de casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera golpeándola y gritando:
— «¡Señor, Señor, abre, que somos nosotros!»
Él os replicará:
— «Nunca os vi».
Entonces os pondréis a decirle:
— «Pero ¿no te acuerdas, Señor? ¡Si hemos comido y bebido con tu Hijo, y él enseñó en nuestras calles, iglesias y púlpitos! ¡Sí, éramos de los suyos…!»
Y él responderá:
— «¡No sé quiénes sois! ¡Lejos de mí, que no erais más que unos malhechores!»
Entonces será el llanto y el odio y el apretar los dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros, que os creíais dentro, os veréis fuera.
Y también de oriente y de occidente, del norte y del sur, habrá quienes vengan a sentarse en el banquete del reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros y hay primeros que acabarán siendo últimos (cf. Lc 13, 22-30).
Y yo me quedé hablando…
De vez en cuando hacía una pausa y miraba a Dios diciéndole por lo bajito:
— ¿Qué tal? ¿Era esto lo que querías? ¿Me estoy manejando bien con el pueblo?
Pero él no decía nada.
Y yo seguí:
— Sois una raza de víboras. No hacéis cosa a derechas y, cuando os veis oprimidos por vuestra propia estupidez, os quedáis ahí rezando y diciendo a Dios que necesitáis un profeta… para hacer lo que vuestra cobardía no hace. Os habéis dejado encarcelar, oprimir, esclavizar, sin reaccionar nunca. ¡Y luego os quedáis lamentándoos de que Dios os abandonó y clamando por un mesías libertador!
Si de veras queréis un mesías, buscadlo en el lugar apropiado. ¡Hace ya mucho tiempo que él anda en medio de vosotros! Su nombre es Jesús de Nazaret.1 ¿Por qué no le buscáis? ¿Por qué no le escucháis? En vez de eso, os quedáis ahí, exigiendo que los profetas griten al mundo lo que vosotros nunca tuvisteis el valor de gritar.
¡Vosotros no queréis nada con nadie! Ni siquiera con Jesús de Nazaret, en cuyo nombre vais pidiendo profetas. Lo que estáis buscando es un nuevo mesías, porque Jesucristo os ha decepcionado: no os habló de marxismo o de capitalismo, ni dijo lo que vosotros, de izquierda o de derecha, imaginabais que iba a decir. ¡Y ahora exigís que los profetas hablen de él y aclaren de qué lado se pondría!
Y la multitud aplaudía y reía a carcajadas. Decía:
— ¡Este sí que es original! ¡Fenomenal! Dice las cosas a la cara, sin miedo a quedarse en sus trece. Es un tipo diferente. Vas a ver que es el mesías…
Y yo rebatía:
— ¿Habéis oído bien lo que dije? ¡Yo no soy profeta! Me niego a ser profeta de encargo. Si lo fuese de veras, lo sería a mi modo, ¿entendéis? Profeta y no títere. Profeta de Dios y no vuestro.
P. Zezinho

Gaudete et exsultate (Francisco I)

39. Pero estemos atentos. No me refiero a los racionalistas enemigos de la fe cristiana. Esto puede ocurrir dentro de la Iglesia, tanto en los laicos de las parroquias como en quienes enseñan filosofía o teología en centros de formación. Porque también es propio de los gnósticos creer que con sus explicaciones ellos pueden hacer perfectamente comprensible toda la fe y todo el Evangelio. Absolutizan sus propias teorías y obligan a los demás a someterse a los razonamientos que ellos usan. Una cosa es un sano y humilde uso de la razón para reflexionar sobre la enseñanza teológica y moral del Evangelio; otra es pretender reducir la enseñanza de Jesús a una lógica fría y dura que busca dominarlo todo[37].


[37] Como enseña S. Buenaventura: «Es necesario que se dejen todas las operaciones intelectuales, y que el ápice del afecto se traslade todo a Dios y todo se transforme en Dios. […] Y así, no pudiendo nada la naturaleza y poco la industria, ha de darse poco a la inquisición y mucho a la unción; poco a la lengua y muchísimo a la alegría interior; poco a la palabra y a los escritos, y todo al don de Dios, que es el Espíritu Santo; poco o nada a la criatura, todo a la esencia creadora, esto es, al Padre, y al Hijo, y a Espíritu Santo» (Itinerario de la mente a Dios, VII, 4-5).

Comentario Domingo XIX de Tiempo Ordinario

Salmo 33 (32)

Por la palabra de YHWH fueron hechos los cielos, por el aliento de su boca todos sus ejércitos.
Él recoge, como un dique, las aguas del mar,
mete en depósitos los océanos.

YHWH frustra el plan de las naciones,
hace vanos los proyectos de los pueblos;
pero el plan de YHWH subsiste para siempre, sus decisiones de generación en generación.

Los ojos de YHWH están sobre sus adeptos, sobre los que esperan en su amor,
para librar su vida de la muerte
y mantenerlos en tiempo de penuria.

 

Jn 6, 41-51

«41Así que los judíos murmuraban sobre él, porque había dicho: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo”. 42Y decían: “¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo dice ahora: ‘He bajado del cielo’?”.

43Respondió Jesús y les dijo: “No murmuréis entre vosotros. 44Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo atrae; y yo le resucitaré en el último día.

45Está escrito en los profetas: ‘Serán todos enseñados por Dios’. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.

47En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.

48Yo soy el pan de vida. 49Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.

51Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Seguimos avanzando en el Discurso del Pan de Vida. Estamoshoy ante el quinto diálogo, en el que ya no aparece “la muchedumbre” como interlocutora de Jesús (como en los 4 anteriores), sino “los judíos” (que no es el conjunto de lapoblación de Israel, sino “un personaje” del evangelio,personaje hostil a Jesús). La perspectiva del discurso de Jesús se desliza a la vida eterna, al no morir, al vivir para siempre, todo ello introducido por la impactante frase deJesús: “Yo le resucitaré el último día”. Jesús nos abre a unfuturo insospechado. Cuando nos rodean amenazas de todo tipo, el evangelio de hoy insiste machaconamente en que hay futuro, en que tenemos futuro, que no estamos condenados a la nada. Debemos ser, pues, personas hondamente esperanzadas, que transmitan esa esperanza a los demás. ¡Él no nos deja de la mano!

 

TEXTO

Podemos estructurar el evangelio en dos partes. La primera parte (vv. 41-46) se compone de: las murmuraciones de los judíos y las pegas que ponen para creer en Jesús (vv. 41- 42); la respuesta de Jesús: no murmurar, la labor del Padre (atraer a Jesús), la labor de Jesús (resucitar el último día) (vv. 43-44); la autoridad de Jesús: ha visto al Padre y viene de él (vv. 45-46). La segunda parte (vv. 47-51), más breve e impactante en sus expresiones, comienza con la típicafórmula joánica de autoridad (“En verdad, en verdad os

digo”), que pone en relación creer y vida eterna (v. 47);sigue con la afirmación de Jesús como pan de vida, cuya ingesta impide la muerte (vv. 48-50); y culmina repitiendola misma idea, pero con la llamativa imagen de “mi carne”(v. 51). El evangelio retoma ideas ya expresadas anteriormente pero desarrolla la idea de la vida eterna.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los judíos reaccionan a la anterior afirmación de Jesús de ser el pan de la vida bajado del cielo y murmuran sobre Jesús. No creen que en un simple galileo, hijo de José, esté operando el mismísimo Dios. Incredulidad e incomprensión ante alguien con plena autoridad porque ha venido de Dios, ha visto al Padre. Esta reacción interpela a nuestra fe en Jesús, nuestra confianza en él.

• La fe es un don de Dios que atrae hacia Jesús. Requiere nuestra apertura, nuestra disponibilidad, nuestra adhesión. Jesús nos sitúa entre un pasado ya acontecido (el Padre leenvió) y un futuro por llegar (yo le resucitaré). La vida creyente se basa en una experiencia salvífica que abre al futuro. ¿Cuál es nuestra experiencia de Dios? ¿Qué esperamos de él?

• La doble insistencia del texto evangélico: a) por unlado, la triple afirmación de Jesús de ser “el pan de vida” (v. 48), “el pan que baja del cielo” (v. 50), “el pan vivo bajado del cielo” (v. 51): en cada afirmación Jesús es siempre más, se va completando progresivamente. Eso pide un papel estelar de Jesús en la vida de sus discípulos, en la que tiene que ser siempre más y más. b) Por otro lado, hay continuas referencias a la vida, la vida eterna, la vida para siempre, al no-morir, al resucitar. Estamos “condenados a vivir” con plenitud, hay futuro en Dios: tenemos queesforzarnos por vivir plenamente y ayudar a vivir plenamente a los demás, siempre esperando lo que Dios nos tiene preparado. Ser personas de esperanza en un mundo tan roto ¿qué implica en nuestro modo de entender la vida y de vivirla?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo XVIII de Tiempo Ordinario

XIX Domingo del Tiempo Ordinario
12 de Agosto 2018

1Reyes 19, 4-8; Salmo 33; Efesios 4, 30-5,2; Juan 6, 41-51

Yo soy el pan que da vida…El pan que yo daré es mi propio cuerpo.

Por esto los judíos comenzaron a murmurar de Jesús porque afirmó: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo. Y dijeron: ¿No es este Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo? Jesús les dijo entonces: Dejen de murmurar. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre, que me ha enviado; y yo lo resucitaré en el día último. En los libros de los profetas se dice: Dios instruirá a todos. Así que todos los que escuchan al Padre y aprenden de él, vienen a mí. No es que alguno haya visto al Padre; el único que lo ha visto es el que ha venido de Dios. Les aseguro que quien tiene fe, tiene vida eterna. Yo soy el pan que da vida. Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y a pesar de ello murieron; pero yo hablo del pan que baja del cielo; quien come de él, no muere. Yo soy ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi propio cuerpo. Lo daré por la vida del mundo.

Reflexión

Compartir la historia de Elías de la primera lectura de esta semana. ¿Cómo se sienten cuando no pueden alcanzar lo que quieren? ¿Se desaniman cuando no los eligen para el equipo de deporte o sacan mala nota en la escuela? En el camino hacia Dios no debe haber amarguras ni insultos, solo perdón y comprensión. ¿Qué les puede ayudar a sentirse mejor? En nuestros desalientos y cansancios se nos invita a comer el Pan del cielo para recuperar fuerzas y seguir adelante. Jesús al darnos su carne se hace uno con nosotros, se parte y reparte. Así debemos hacer también nosotros. Siempre transmitir amor.

Actividad

Dividir una hoja en tres partes. En un lado escribir las cosas que me dan ánimo, fuerza y alegría; en el otro lado las cosas que me dan tristeza, enojo y desánimo. Abajo, escribir palabras que dan ánimo, fuerza y alegría. Hacer su compromiso semanal para dar ánimo y alegría en lo que hacen y dicen a los demás y para orar si se sienten tristes o desanimados.

Oración

Jesús acompáñanos siempre en el camino. Ayúdanos a no enojarnos ni a desanimarnos. Que nuestras palabras de aliento mutuo se alimenten de tu pan y a la vez se conviertan en nuestro pan para el camino y nos conduzcan a la felicidad verdadera. Amén.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo XIX de Tiempo Ordinario

EL PAN DE VIDA

Jesús, el pan de vida, nos da vida eterna.

Objeto: Un letrero, hecho a mano, que diga «Trabajaré a cambio de alimentos» o «Trabajaré por comida».

Escritura: » Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.» (Juan 6, 51).

Los veo todos los día mientras conduzco el coche hacia el trabajo y de regreso. Personas sucias con ropas raídas paradas en la esquina de una calle muy transitada con un rótulo que dice «Trabajaré por comida». ¿Los han visto ustedes? ¿En qué piensan ustedes cuando los ven? Tengo que ser honesto y admitirles que varias de las cosas que vienen a mi mente son: ¿Me pregunto si verdaderamente estarán dispuestos a trabajar o si sólo están buscando que se les de algo? O tal vez piense: ¿Si les doy dinero, lo usarán para alimentos o lo gastarán en drogas y alcohol?

¿Qué piensan ustedes que Jesús querría que nosotros hiciéramos cuando vemos a estas personas? Quizás el desearía que entráramos a McDonald’s y le compráramos una buena hamburguesa y una bebida. Jesús siempre sentía preocupación por las necesidades físicas de la gente. Por eso es que mucho de su tiempo lo pasaba curando a los enfermos, dando vista a los ciegos y alimentando a los que tenían hambre. ¿No creen ustedes Él desearía que hiciésemos lo mismo?

Jesús no sólo se preocupaba por los estómagos vacíos sino que se preocupaba aún más por los corazones vacíos. Un día, después de llenar los estómagos vacíos de más de cinco mil personas, Jesús les dijo: «Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.» Jesús les estaba diciendo que Él iba a dar su vida para que ellos pudieran tener vida eterna, con sólo ellos creer y confiar en Él.

Jesús desea que nos preocupemos por los estómagos vacíos, pero también desea que nos preocupemos sobre los corazones vacíos. Al compartir nuestro pan con los hambrientos, compartamos también la historia de Jesús, el Pan de Vida, para que ellos puedan comer de Él y vivir eternamente.

Querido Padre, te damos gracias por enviarnos a Jesús, el Pan de Vida, para que podemos comer y tener vida eterna. Ayúdanos a compartir la historia de Jesús con otros. Amén.

Comentario al evangelio – 8 de agosto

Aquella mujer lo tenía todo en contra: era extranjera y, por añadidura, su pueblo no se llevaba bien con los galileos; era rica (esto lo sabemos por Marcos, quien informa que la madre, al regresar, encontró a la niña echada en la cama), y Jesús pertenecía a un pueblo pobre y explotado; era pagana, mientras que el profeta y taumaturgo Jesús pertenecía al pueblo que Dios se había escogido como heredad.

Aquella mujer lo tenía todo en contra: Jesús, de entrada, no le hace ningún caso; en segunda instancia, tampoco atiende la sugerencia de los discípulos, a los que da una explicación convincente y sin réplica posible; cuando ella se le cruza en el camino y le corta el paso, él responde con un argumento terminante.

Aquella mujer lo tenía todo en contra; pero no se rinde y vuelve del revés la respuesta de Jesús: le da toda la razón y a la vez se la apropia refiriéndola a su caso. Es él quien acaba rindiéndose y se siente desarmado ante la fe de esta cananea que cree a pesar de los desaires recibidos. Esa fe tenaz nos lleva a preguntarnos: ¿te rindes ante la primera dificultad?, ¿te retiras al primer tropiezo en tu camino personal, en tu misión, en tus relaciones con los “otros” (extraños o cercanos), en tu oración? ¿Te creces, como se creció esta cananea?

El pan de que habla Jesús es, en último término, su misma persona. Él está destinado también a los paganos. La comunidad judeocristiana de Mateo ha de acogerlos, tras escuchar el elogio de la grandeza de la fe de aquella pagana. ¿A quién acoges?