I Vísperas – Asunción de la Bienaventurada Virgen María

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: EL CIELO SE MARAVILLA

El cielo se maravilla,
Virgen, viendo como a vos
junto a sí os ha dado Dios
la más eminente silla.

Sobre los altos confines
del más levantado cielo
subisteis, Virgen, del suelo
en hombros de serafines.

Y mucho se maravilla
el cielo de ver que a vos
junto a sí os ha dado Dios
la más eminente silla.

¡Oh Dios, quién supiera ahora
significar la alegría
que todo el cielo tendría
con su nueva emperadora!

Ángeles podrán decilla,
Virgen, y lo que con vos
hizo vuestro hijo y Dios
cuando os dio tan alta silla. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Subió Cristo al cielo y preparó una mansión de inmortalidad a su Madre purísima. Aleluya.

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Subió Cristo al cielo y preparó una mansión de inmortalidad a su Madre purísima. Aleluya.

Ant 2. Por Eva se cerraron a los hombres las puertas del paraíso, y por María Virgen han sido abiertas de nuevo. Aleluya.

Salmo 147 – RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Por Eva se cerraron a los hombres las puertas del paraíso, y por María Virgen han sido abiertas de nuevo. Aleluya.

Ant 3. La Virgen María ha sido glorificada por encima de todos los ángeles y santos; venid, pues, y alabemos a Cristo, el rey cuyo reino no tendrá fin.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La Virgen María ha sido glorificada por encima de todos los ángeles y santos; venid, pues, y alabemos a Cristo, el rey cuyo reino no tendrá fin.

LECTURA BREVE   Rm 8, 30

A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

V. María ha sido elevada al cielo, los ángeles se alegran.
R. María ha sido elevada al cielo, los ángeles se alegran.

V. Y, llenos de gozo, alaban al Señor.
R. Los ángeles se alegran.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. María ha sido elevada al cielo, los ángeles se alegran.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Me felicitarán todas las generaciones, porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Me felicitarán todas las generaciones, porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí. Aleluya.

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por Madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:

Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios todopoderoso, tú que, mirando complacido la profunda humildad de la siempre Virgen María, la elevaste a la excelsa dignidad de ser madre de tu Hijo hecho hombre y, en este día, la coronaste de gloria y de honor, concédenos, por su intercesión, que, ya que como María tenemos parte en tu redención, alcancemos, también como ella, la gloria del reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 14 de agosto

Lectio: Martes, 14 Agosto, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor.
2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 18,1-5.10.12-14
En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
«Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. «¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.
3) Reflexión
• Aquí, en el capítulo 18 del evangelio de Mateo inicia el cuarto gran discurso de la Nueva Ley, el Sermón de la Comunidad. Como se dijo anteriormente (el 9 de junio de 2008), el Evangelio de Mateo, escrito para las comunidades de los judíos de Galilea y Siria, presenta a Jesús como el nuevo Moisés. En el AT, la Ley de Moisés fue codificada en los cinco libros del Pentateuco. Imitando el modelo antiguo, Mateo presenta la Nueva Ley, en cinco grandes Sermones: (a) El Sermón de la Montaña (Mt 5,1 a 7,29); (b) El Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); (c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); (d) El Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); (e) El Sermón del Futuro del Reino (Mt 24,1 a 25,46). Las partes narrativas, intercaladas entre los cinco Sermones, describen la práctica de Jesús y muestran cómo practicaba y encarnaba la nueva Ley en su vida.
• El evangelio de hoy trae la primera parte del Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-14) que tiene como palabra clave los “pequeños”. Los pequeños no son los niños, sino también las personas pobres y sin importancia en la sociedad y en la comunidad, inclusive los niños. Jesús pide que estos pequeños estén en el centro de las preocupaciones de la comunidad, pues «el Padre no quiere que ni uno de estos pequeños perezca» (Mt 18,14).
• Mateo 18,1: La pregunta de los discípulos que da pie a la enseñanza de Jesús. Los discípulos quieren saber quién es el mayor en el Reino. Sólo el hecho de que ellos hicieran esa pregunta revela que habían entendido poco o nada del mensaje de Jesús. El Sermón de la Comunidad, todo ello, es para hacer entender que entre los seguidores y las seguidoras de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción.
• Mateo 18,2-5: El criterio básico: el menor es el mayor. Los discípulos quieren un criterio para poder medir la importancia de las personas en la comunidad: «¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?». Jesús responde que el criterio son ¡los niños! Los niños no tienen importancia social, no pertenecen al mundo de los grandes. Los discípulos tienen que hacerse como niños. En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños. ¡Así serán los mayores en el Reino! Y el motivo es éste: “¡Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe!” Jesús se identifica con ellos. El amor de Jesús hacia los pequeños no tiene explicación. Los niños no tienen mérito. Es la pura gratuidad del amor de Dios que aquí se manifiesta y pide ser imitada en la comunidad por los que se dicen discípulos y discípulas de Jesús.
• Mateo 18,6-9: No escandalizar a los pequeños. Estos cuatro versículos sobre el escándalo de los pequeños fueron omitidos en el texto del evangelio de hoy. Damos un breve comentario. Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo para que los pequeños pierdan la fe en Dios y abandonen la comunidad. Mateo conserva una frase muy dura de Jesús: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar”. Señal de que en aquel tiempo muchos pequeños ya no se identificaban con la comunidad y buscaban otros amparos. Y ¿hoy? En América Latina, por ejemplo, cada año alrededor de 3 millones de personas abandonan las iglesias históricas y se van hacia las iglesias evangélicas. Señal de que no se sienten en casa entre nosotros. Y muchas veces son los más pobres los que nos abandonan. ¿Qué nos falta? ¿Cuál es la causa de este escándalo de los pequeños? Para evitar el escándalo, Jesús manda cortar la mano o el pie o arrancar el ojo. Esta frase no puede tomarse al pie de la letra. Significa que hay que ser muy exigente en el combate contra el escándalo que aleja a los pequeños. No podemos permitir, de forma alguna, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues, en este caso, la comunidad dejaría de ser una señal del Reino de Dios.
• Mateo 18,10-11: Los ángeles de los pequeños están en presencia del Padre. Jesús evoca el salmo 91. Los pequeños hacen de Yavé su refugio y toman al Altísimo como defensor (Sal 91,9) y, por esto: “No podrá la desgracia dominante ni la plaga acercarse a tu morada, pues ha dado a sus ángeles la orden de protegerte en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener, para que no tropiece tu pie en alguna piedra”. (Sal 91,10-12).
• Mateo 18,12-14: La parábola de las cien ovejas. Para Lucas, esta parábola revela la alegría de Dios por la conversión de un pecador (Lc 15,3-7). Para Mateo, revela que el Padre no quiere que ni uno de estos pequeñuelos se pierda. Con otras palabras, los pequeños deben ser la prioridad pastoral de la Comunidad, de la Iglesia. Deben estar en el centro de la preocupación de todos. El amor por los pequeños y los excluidos tiene que ser el eje de la comunidad de los que quieren seguir a Jesús. Pues de este modo la comunidad se vuelve prueba del amor gratuito de Dios que acoge a todos.
4) Para la reflexión personal
• Las personas más pobres del barrio ¿participan de nuestra comunidad? ¿Se sienten bien o encuentran en nosotros un motivo para alejarse?
• Dios Padre no quiere que se pierda ninguno de los pequeños. ¿Qué significa esto para nuestra comunidad?
5) Oración final
Señor, tus dictámenes son mi herencia perpetua,
ellos son la alegría de mi corazón.
Inclino mi corazón a cumplir tus preceptos,
que son recompensa para siempre. (Sal 119,111-112)

Pobre, negra y mujer

Desde mi ser de mujer negra

Zoila Cueto Villamán

Soy una mujer negra campesina y religiosa, de la República Dominicana. Llegué a Colombia hace 29 años. Para mí fue una sorpresa estar en una ciudad como Bogotá con tan baja presencia de población afro, relegada por lo general a los barrios más pobres y marginales. Años después, la violenta escalada de los paramilitares provocó el desplazamiento de millones de personas hacia el interior del país, desde zonas como el Urabá. Los paramilitares actuaban como una fuerza irregular del Estado, con el patrocinio de grandes grupos económicos, como Chiquita Brands (reconocido por el Departamento de Justicia de EEUU), que se beneficiaban de la guerra al apoderarse de vastas regiones, entre ellas las pertenecientes históricamente a las Comunidades Tradicionales Negras. Gran parte de estos desplazados logró «ubicarse» en las periferias de las grandes ciudades, sobreviviendo en condiciones precarias, con el rebusque diario de los trabajos informales.

Como si no bastaran el desplazamiento sufrido y el asesinato de familiares, muchos de sus líderes populares fueron acusados de propiciar la violencia y enviados a la cárcel. Para entonces ya se utilizaba la modalidad de «falsos positivos», acusando a dirigentes de la Unión Patriótica y a civiles del común de ser los responsables de las masacres en el campo. Las mujeres afro, las esposas e hijos de estos acusados, llegaron a barrios como Palermo Sur, cercano a la cárcel La Picota.

Fue en ese contexto donde desarrollé mi trabajo misionero, acompañando principalmente a las esposas de los presos. Tratamos de recuperar la memoria histórica y colectiva desde el ser negras, para afianzar el espíritu de resistencia y superar las adversidades y la discriminación. Estas mujeres afro en su mayoría eran pobres, violentadas, desplazadas, sin acceso a educación ni servicios básicos, desempleadas y marginadas. Este proceso ayudó a identificar orígenes y sueños comunes. La fe del Pueblo Negro nos ayudó a rebelarnos ante la opresión para reivindicar nuestros legítimos derechos.

Hacia el 2000 me enviaron a Mosquera Nariño, en la costa pacífica, donde inicié otro trabajo con mujeres afro. Muchas de ellas golpeadas por la violencia, y con sus necesidades básicas insatisfechas. El Estado se reducía a la presencia militar, sin asumir ni solucionar los problemas reales de la comunidad. Como religiosa me tocó acompañar mujeres afectadas por la presencia paramilitar que, por ejemplo, les negaba la posibilidad de recoger y enterrar a los muertos; muchas veces tuvimos que recoger cadáveres flotando en el mar o en el río, con letreros de «prohibido recogerlo».

Iniciamos un proceso de reflexión sobre esta realidad inhumana y violenta a la luz de la palabra de Dios, desde una lectura popular y comprometida del mensaje cristiano. Surgió así el grupo «Mujeres por la dignidad de Mosquera-Nariño», que reflexionaba la experiencia de libertad y opresión, los derechos de las mujeres a la vida, la tierra, y cómo reivindicar sus legítimos derechos como ciudadanas.

Realizamos un trabajo étnico-territorial contra el machismo, exigiendo que escucharan las propuestas de las mujeres en cuanto a la participación en la vida ciudadana, la etnoeducación y el manejo de los recursos naturales y de los del Estado.

Unos años después fui asignada a Buenaventura, el puerto más importante de Colombia, marcado por las contradicciones entre la zona portuaria y la pobreza del resto de la ciudad, donde el 82% de la población afro es desempleada. En el 2007, con una violencia sistemática basada en torturas, masacres, desplazamientos y desapariciones contra las familias, los paramilitares provocaron en Buenaventura la destrucción del tejido social. Fue una estrategia maestra para posicionarse en el territorio y dominar la ciudad. Para la comunidad negra la familia extensa es uno de los pilares de su resistencia.

En 2011 iniciamos un proceso con las madres de las/los desaparecidos. El grupo se llama: «Mujeres entretejiendo voces por las y los desaparecidos de Buenaventura». Se caracterizó por su coraje y su valentía, ya que el solo hecho de reclamar a las autoridades por el paradero de los desaparecidos era arriesgarse a tortura o muerte. Una de sus iniciativas fueron los plantones de los jueves frente al centro administrativo. Nos iluminamos con la Palabra de Dios, sobre todo con el texto de 2Sam 21,1-14. Rispá nos daba motivación y nos alentó para reclamar nuestros derechos como madres. Les tensaba el alma para continuar de pie, con lluvia o sol: ahí estábamos con fotos de sus seres queridos desaparecidos.

Son voces de mujeres que claman frente a un gobierno sordo y ciego al que no le importa el sufrimiento de sus conciudadanos. En los rostros de estas mujeres mayores, con el peso de una historia dura de luchas y sufrimientos, se nota que no están derrotadas. Sus palabras son de aliento, para seguir reclamando hasta que las autoridades den respuesta. Reclaman justicia, saben que no puede haber justicia sin verdad, sin reparación de los daños cometidos y sin asegurar que no se volverán a repetir estos hechos. En sus oraciones y diálogos piden por otras mujeres que sufren en silencio por miedo a venir a la plaza pública a gritar por sus hijos/as desaparecidos.

Las mujeres negras, en Colombia y otras partes del mundo, nos sabemos poseedoras de un legado ancestral de siglos de lucha. El amor por nuestra causa nos ayuda a enfrentar las diversas formas de discriminación, marcadas por un racismo y sexismo estructurado. Denunciamos la marginalidad, que responde a un sistema económico excluyente que no terminó con la abolición legal de la esclavitud y que sigue generando inequidad y muerte. Dicen los obispos en el documento de Santo Domingo: «Tanto en la familia como en las comunidades eclesiales y en las organizaciones, las mujeres son quienes más comunican, sostienen y promueven la vida, la fe y los valores… Este reconocimiento choca escandalosamente con la frecuente realidad de su marginación, de los peligros a los que se somete su dignidad, y de la violencia de la que son objeto muchas veces. A quien da la vida y la defiende, le es negada una vida digna. La Iglesia se siente llamada a estar del lado de la vida y a defenderla en la mujer»(106).

En la Vida Religiosa las mujeres afro también hemos ido reivindicando nuestro derecho a la equidad. Recuerdo que en mi proceso de formación una religiosa de la comunidad me dijo que yo «era buena, tenía madera para ser una religiosa… pero que el único problema que tenía era ser negra». Me tocó la fibra más íntima y sagrada de la persona: mi identidad, mis raíces. Entré en un proceso de confusión que con el paso del tiempo me hizo plantar cara ante las acciones discriminatorias, especialmente en defensa de las mujeres afrodescendientes que acompaño en mi labor pastoral.

Las mujeres negras llevamos varios siglos construyendo paz. Nuestra palabra y acción se caracterizan por generar vida a pesar de la violencia recibida. Para que se continúen gestando cambios al interior de las sociedades, se requiere de nuestra parte asumir como nuestros los siguientes desafíos:

– seguir formándonos, para disminuir las brechas que nos separan de otras mujeres no-negras;

– afianzar los procesos identitarios, conocer nuestra historia, saber de dónde venimos;

– continuar sosteniendo los vínculos familiares, conservando la sabiduría ancestral y siendo el pilar que mantiene el acervo identitario y cultural;

– por naturaleza somos defensoras de los Derechos Humanos y de la vida. Nuestros aportes en la defensa de la vida siguen siendo hoy una necesidad;

– formarnos para la participación política y llegar a los escenarios en que se toman las decisiones, donde los hombres han acaparado la palabra;

– valorar y recuperar nuestro ser de mujeres negras, fortalecer nuestra autoestima, y que nuestro cuerpo sea un espacio de memoria e historia recreada.

Para terminar, quiero hacer un reconocimiento a todas aquellas mujeres negras que en América y el Caribe han aportado con sus vidas y sus luchas para que hoy sigamos construyendo historia y forjando ambientes propicios en los que las mujeres negras pobres, marginadas y excluidas, tengan, con todas las demás mujeres, la oportunidad de aportar sus vivencias y cambiar los prácticas de racismo e indiferencia que vivimos en nuestros países. Para lograr todo esto es necesario romper con los prejuicios y visiones excluyentes porque… no estamos aquí solamente para servir el café, arreglar las camas y hacer el trabajo de casa. Somos capaces de tomar decisiones, de hacer política, de dar sugerencias sin límite (Natalie, organización Afro Caribeña).

Profecía tercera: Ellos no te oyen, Señor

No tienen fuerza, Señor. No tienen fuerza ante el mundo que han recibido como don. Nuestros jóvenes, en cuanto tales, son más víctimas que protagonistas.
Piden pan y les damos piedras, piden un pescado y les damos serpientes.
Piden amor y les damos sexo, piden cariño y les damos erotismo.
Piden distracciones y les damos alienación, piden elogios y les damos agresión.
Piden disciplina y les damos mismo, piden diálogo y les damos monólogo.
Piden religión y les damos estructuras, piden estructuras y les damos suposiciones.
¡No consiguen vivir como tú querías, Señor! No les es fácil, pues diariamente se ven agredidos con el divorcio, la separación, la libertad sexual, la promiscuidad, la violencia, el erotismo y el sensacionalismo.
No es fácil para un muchacho enamorar a una chica y no «hacer» nada con ella.
No es fácil para las chicas convivir con un muchacho y no «dejar» que pase nada.
No es fácil, cuando los chicos experimentados en la vida se desahogan con la gente diciendo que «así no vamos a ninguna parte», que «hasta las chiquillas de trece o quince años andan metidas en la promiscuidad», mientras los padres hacen la vista gorda.
No es fácil, cuando la moza dieciochoañera viene diciendo que no puede estar tranquila delante de su jefe, del funcionario que trabaja con ella, del cliente de la firma a quien ella sirve, del novio y hasta de alguien, de la propia familia.
No es fácil cuando ellos ojean revistas, diarios, van al cine, al parque, a la playa, al paseo, al mirador, a la discoteca. El clima de permisividad es tal que necesitarían ser ángeles y no tener ninguna reacción sexual para resistir.
Algunos de ellos lo consiguen, pero les cuesta caro que después creen que no ha valido la pena.
Otros encuentran tan natural el propasarse que acuden siempre al socorrido pretexto de qe no se necesita un papel para tener derecho al amor. Según ellos, el matrimonio es ese derecho. Y acaban confundiendo, incluso, la fusión de dos personas y la divinización de un encuentro con el derecho de entregarse los dos cuerpos. Se paran ahí. Es lo único que aprendieron.
El mundo está embadurnado de sexo por calles, plazas y  locales. Quién sabe si no será ya hora de gritar a este sucio mundo que el puro y simple sexo es impuro y complicado y que el amor difícil y complicado es puro y simple.
Quien sabe si no será ya hora de recordar a los jóvenes que si alguien puede demostrar que el sexo es una acto de pureza y de responasbilidad total, ésos son ellos.
En fin de cuentas, ellos llevan unos enamoramientos inconsecuentes con tanta seriedad… ¿por qué no serían capaces de llevar el amor y la comunión de almas con la misma seriedad?
¡Están ya quedándose hartos de sexo, incluso antes de haber comenzado a hacer el amor! ¡Están empezando a sentir el vacío del encuentro de dos cuerpos, cuando falta la unidad profunda!
Están deseando un amor tan puro que no necesite «hacer» ni «dejar hacer» ciertos tipos de acciones, antes de estar preparados para constituir una familia.
¡Y ellos saben que no están siempre preparados para formar una familia!
Pero es muy difícil. Nuestros jóvenes son azucenas y rosas cultivadas en el lodo. Y la mayoría de ellos, aunque sean puros y llenos de belleza y de vida,  ya han sido salpicados.
Y, en los momentos de lucidez, le girtan a la gente que les gustaría ser limpios… pero no lo consiguen, y lloran. 
¡Hay que ayudarles, Señor!
Jesucristo no me dijo nada. Únicamente me dejó más inquieto.
P. Zezinho

Gaudete et exsultate (Francisco I)

45. Con frecuencia se produce una peligrosa confusión: creer que porque sabemos algo o podemos explicarlo con una determinada lógica, ya somos santos, perfectos, mejores que la «masa ignorante». A todos los que en la Iglesia tienen la posibilidad de una formación más alta, san Juan Pablo II les advertía de la tentación de desarrollar «un cierto sentimiento de superioridad respecto a los demás fieles»[41]. Pero en realidad, eso que creemos saber debería ser siempre una motivación para responder mejor al amor de Dios, porque «se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable»[42].


[41] Exhort. ap. postsin. Vita consecrata (25 marzo 1996), 38: AAS 88 (1996), 412.

[42] Carta al Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica Argentina en el centenario de la Facultad de Teología (3 marzo 2015): L’Osservatore Romano (10 marzo 2015), p. 6.

Música – Domingo XX de Tiempo Ordinario

Entrada: SUBAMOS – Nestor Jaen
Dios nos convoca – Carmelo Erdozáin

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD – Alejandro Mejía

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO – Alejandro Mejía

Del salmo 33: HAZ LA PRUEBA Y VERÁS QUE BUENO ES EL SEÑOR – U. Ochoa

Aclamación: ALELUYA – Cristóbal Fones

Ofrendas: TE PRESENTAMOS SEÑOR – Pablo Aradillas

Himno: SANTO, SANTO, SANTO – Alejandro Mejía

Paz: CORDERO DE DIOS – Alfredo A. Morales

Comunión: DIOS NOS DA SU PAN – Carmelo Erdozáin
Hizo un banquete el Señor – Carmelo Erdozáin

Meditación: HOY, SEÑOR, TENEMOS HAMBRE -Yolocamba
Comulgar es compartir – Alfonso Franco

Salida: MARÍA DE LA EUCARISTÍA – Edgar López
Madre – José Miguel Cubeles

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Cantos del domingo

Recursos – Domingo XX de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UNA CRUZ

(Hace la ofrenda una de las personas adultas de la comunidad. Y la cruz que presenta es una de las que habitualmente llevamos al pecho. Tras presentársela al presidente, dice:)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, yo te ofrezco esta pequeña cruz, que tantos y tantas llevamos al cuello, más como adorno que como signo distintivo de los-as que seguimos a Jesucristo. Hoy te la ofrezco, en mi nombre y el de toda la comunidad, porque queremos expresarte nuestro deseo de vivir en radicalidad el seguimiento de tu Hijo, sin dejarnos arrastrar por la fuerza de los valores de este mundo. Danos tu fortaleza para que no nos arredren las dificultades y las cruces de la vida, para que vivamos para todos y todas, desde la entrega y el amor.

PRESENTACIÓN DE UN GLOBO TERRAQUEO

(Un miembro adulto de la comunidad hace esta ofrenda, mejor si está implicado en una actividad que sobrepase los límites concretos de la comunidad y vaya encaminada al servicio de la sociedad o de cualquiera de los grupos diferentes o marginales)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este globo terráqueo, que utilizan nuestros niños/niñas y jóvenes en sus estudios de geografía para conocer este mundo y poderlo querer más y mejor. Por otra parte, así de pequeño, nuestro planeta parece realmente esa aldea soñada por los hombres y mujeres, en la que nadie sea extranjero-a o diferente, sino que todos y todas somos conciudadanos y conciudadanas.

Te pido erradiques del mundo toda tentación y realidad de odio que producen las diferencias religiosas y raciales, y que nos hagas a nosotros y nosotras, así como a todos y todas los-as seguidores de Jesús que vivimos por cualquier país del mundo, luchadores infatigables contra todo forma de racismo y de exclusión. Haznos testigos de la tolerancia, el diálogo, la comprensión, la compasión y el amor universal.

OFRENDA DEL TERCER MUNDO

(La puede hacer otro/a joven o, de existir en la comunidad, un miembro de alguna ONG)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte otro de los sufrimientos que rompe tu corazón de Padre, pues implica a una buena parte de la humanidad. Te ofrezco el hambre, la miseria y el subdesarrollo del Tercer Mundo. También te traigo las semillas de esperanza de tantas y tantas personas del Primer Mundo, que son sensibles con los problemas de los-as más pobres del mundo; que crezca el número de personas que se comprometan por el cambio de la sociedad y del mundo.

PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro comprometido/a de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos y cuantas estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y en nosotras y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros y nosotras, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás.

PRESENTACIÓN DE UN CUENCO

(Puede hacer la ofrenda uno de los jóvenes de la comunidad. Con él queremos expresar la disponibilidad del creyente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuenco, símbolo de mi receptividad, como la de cualquier creyente. A imagen de María y de tantos testigos y creyentes, queremos ser como este cuenco, dispuestos y dispuestas a recibir tu Palabra y tu gracia. Sin ellas nosotros y nosotras no somos nada o, si lo somos, es pura autosuficiencia y alejamiento de ti. No dejes de llenar nuestros corazones con tu gracia, Señor.

Oración de los fieles – Domingo XX de Tiempo Ordinario

Es, esta celebración eucarística el verdadero centro y culmen de la vida en Cristo. Es anticipación del banquete eterno y al que aspiramos mientras recorremos esta vida. Le pedimos al Padre que nos ayude en este caminar:

ACOMPÁÑANOS EN NUESTRO CAMINAR

1. – Por la Iglesia para que viviendo de la Eucaristía sepa trasformar el mundo desde la predicación del amor y la misericordia del Señor. OREMOS

2. –Por todos los pueblos del mundo, para que busquen la paz y la concordia que nacen del amor que Cristo nos trae. OREMOS

3. – Por todos los que sufren, para que siempre se vean acompañados, confortados y asistidos y puedan salir pronto de su situación. OREMOS

4. – Por todos aquellos que carecen del pan necesario para que encuentren una mano generosa que les ayude a sobrellevar la adversidad. OREMOS

5. – Por todos aquellos que se afanan por atender las necesidades de los demás, para que se vean reconfortados en su esfuerzo y vivan en la alegría del Señor. OREMOS

6. – Por todos los que nos hemos reunido a celebrar esta eucaristía, preludio del Banquete eterno, para que llevemos la alegría del encuentro con el Señor a todos los hermanos. OREMOS

Padre, vivimos esta vida con la mirada puesta en alcanzar tu Gloria, ayúdanos a ser fieles y perseverantes en el camino del Amor que nos enseñó tu Hijo. Por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

Comentario al evangelio – 14 de agosto

El P. Kolbe, misionero franciscano en Japón, se encontró en su tierra polaca con la llamada del Señor a vivir lo que había anunciado: La bienaventuranza de los pobres. Detenido por las fuerzas de ocupación e internado en el campo de concentración de Auschwitz, entregó su vida a cambio de un padre de familia condenado a muerte, el 14 de agosto de 1941. Tuvo el valor de asemejarse a Jesucristo, incluso hasta la muerte.

En nuestro entorno no es difícil ver la marca en la frente de los que gimen afligidos por las injusticias. También llegan a nuestro templo para recordarnos que la Gloria del Señor está por encima de ellos. Siguiendo el pensamiento de Sábato de ayer, «se me encoge el alma al ver a la humanidad en este vertiginoso tren en que nos desplazamos, ignorantes atemorizados sin conocer la bandera de esta lucha, sin haberla elegido… Una de las metas de esta carrera parece ser la productividad, pero ¿acaso son estos productos verdaderos frutos? Estamos en camino pero no caminando, estamos encima de un vehículo sobre el que nos movemos sin parar… Ya nada anda a paso de hombre… y quizás, la aceleración haya llegado al corazón que ya late en clave de urgencia para que todo pase rápido y no permanezca. Este común destino es la gran oportunidad, pero ¿quién se atreve a saltar afuera?».

Creyentes, como Maximiliano, dan el salto. Sigue hablando Sábado: «Uno se anima a llegar al dolor del otro y la vida se convierte en un absoluto. La más de las veces, los hombres no nos acercamos, siquiera, al umbral de lo que está pasando en el mundo, de lo que nos está pasando a todos, y entonces perdemos la oportunidad de habernos jugado, de llegar a morir en paz, domesticados en la obediencia a una sociedad que no respeta la dignidad del hombre… Pero las heridas de los hombres nos reclaman».

El P. Kobe muere de hambre de pan, pero saciado en la generosidad. Supo en su aislamiento de silencio y de grito, de oración. Quizá, «tampoco sabemos ya rezar porque hemos perdido el silencio y también el grito».