Comentario Domingo XXI de Tiempo Ordinario

Oración

Queremos, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra.
Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con paciencia activa, a amar y a perdonar sin cansarnos.
Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad. Enséñanos, Jesús, Señor y Hermano nuestro, a conocerte a través de tu evangelio. ASI SEA.

 

Jn 6, 60-69

«60Así que muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: “Es dura esta palabra, ¿quién puede escucharla?”.

61Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmurabanpor esto, les dijo: “¿Esto os escandaliza? 62¿Así que cuando veáis alHijo del hombre subir adonde estaba antes?… 63El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y son vida. 64Pero hay entre vosotros algunos que no creen”. (Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar). 65Y decía: “Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre”.

66Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él.

67Así que Jesús dijo a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”. 68Le respondió Simón Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tienes palabras de vida eterna, 69y nosotros hemos creído y hemos sabido que tú eres el Santo de Dios”.

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

El evangelio contiene el séptimo diálogo de Jesús en su discurso del Pan de Vida: 4 había tenido con la gente, 2 con los judíos; ahora, con sus discípulos. El texto alcanza su mayor dramatismo: el v. 66 cae como una losa pesada. La incomprensión y la hostilidad habían ido en aumento hasta llegar a esta cumbre. Sin embargo, cambia el ritmo y ahora Jesús toma la iniciativa (v. 67): ya no responde, sino que interpela. Había comenzado con la muchedumbre, luego los judíos, luego sus discípulos; ahora sólo quedan los Doce. Y a la interpelación de Jesús, responde Simón Pedro dando “la vuelta a la tortilla”: ¡los Doce creen y saben! Sin embargo, elcapítulo 6 termina con unos versículos más siniestros (no recogidos en el texto litúrgico): Jesús hace referencia aJudas, “un diablo”, “uno de los Doce” (vv. 70-71). ¡Ser un discípulo tan cercano a Jesús no garantiza nada!

 

TEXTO

Estamos ante un evangelio con dos unidades textuales. La primera unidad (vv. 60-66) tiene una estructura tripartita.Comienza con la reacción final de “muchos discípulos” ante eldiscurso del Pan de vida, una reacción de rechazo (v. 60). Después, en el centro, las palabras de Jesús (vv. 61-65). Finalmente se consuma el rechazo de aquellos discípulos (v. 66). La segunda unidad sólo está presente en su primera parte (vv. 67-69) y hace de “contrapunto positivo” al comportamiento de “muchos discípulos”: Jesús interpela a los Doce (v. 67) y los Doce, representados en la figura de Pedro, manifiestan la fe en el Señor Jesús (vv. 68-69). Notemos el estilismo retórico: mientras en la primera unidad, las intervenciones de los discípulos son concisas y parcas, y la de Jesús más larga, en la segunda unidad la intervención de Jesús es concisa y parca, y la de Pedro más larga.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• El texto evangélico nos pone en una encrucijada, nos pide una decisión. Por un lado, abundan expresionesnegativas respecto al verdadero discipulado (la dureza de la palabra de Jesús, la dificultad de escucharla, murmurar,escandalizarse, no creer, volverse atrás, no andar con Jesús). Por otro, nos encontramos con la respuesta de Pedro (palabras de vida eterna, creer, saber, reconocimiento de la identidad de Jesús). ¿Con qué aspectos nos identificamos más? ¿Cuáles reflejan mejor nuestro discipulado?

• Jesús relaciona estrechamente palabra, espíritu y vida. Las palabras de Jesús, la Palabra de Dios, no son una ideología, una teoría, una tradición humana, una clase para aprender; son Espíritu, un modo de conducirse en la vida, un movimiento interior desde el que comprender, optar, decidir, comprometerse; Son el motor vital de toda persona que se deja guiar por ellas. No se reduce a unos espacios o tiempos determinados, sino que afecta a toda la vida, a todos los aspectos de ella. Una vida recreada yplenificada por la Palabra. A la oferta de Jesús debe corresponder una respuesta decidida y confiada por nuestra parte. ¿La damos?

• La tentación de aquellos discípulos es una tentaciónactual: “comer y beber” a Jesús fue causa de murmuracióny rechazo entonces y también ahora: mucha gente está dejando la Eucaristía y el proyecto de Jesús; mucha otra no acierta a encontrar es riqueza espiritual de la que habla Jesús. ¿A quién o a qué podemos achacar esto? ¿Qué podemos hacer para remediarlo?

• La pregunta que Jesús lanza a los Doce nos la plantea hoy a cada uno de nosotros: ¿Qué respuesta damos a Jesús? ¿Podemos responder como Pedro?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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