Vísperas – Martirio de San Juan Bautista

EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ÁNGEL FIEL DE LA VERDAD.

Ángel fiel de la verdad,
precursor del que es la gracia,
mensajero de la luz,
de Cristo perenne lámpara.

Con la voz, vida y acciones,
profecías anunciaba,
añadiendo su martirio
a las señales sagradas.

Él, al nacer, descubrió
al que es del mundo esperanza,
y al propio autor del bautismo
señaló sobre las aguas.

De cuya muerte inocente,
que da la vida a las almas,
dio testimonio el Bautista
con su sangre derramada.

Concede, Padre piadoso,
seguir de Juan las pisadas,
para disfrutar con Cristo
de la eterna venturanza. Amén.

SALMODIA

Ant 1. «No les tengas miedo, que yo estoy contigo», dice el Señor.

Salmo 114 – ACCIÓN DE GRACIAS

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «No les tengas miedo, que yo estoy contigo», dice el Señor.

Ant 2. Herodes envió a uno de sus guardias para decapitar a Juan en la cárcel.

Salmo 115 – ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Herodes envió a uno de sus guardias para decapitar a Juan en la cárcel.

Ant 3. Los discípulos de Juan vinieron a recoger el cadáver y lo depositaron en un sepulcro.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los discípulos de Juan vinieron a recoger el cadáver y lo depositaron en un sepulcro.

LECTURA BREVE   Hch 13, 23-25

Según lo prometido, Dios sacó para Israel de la descendencia de David un Salvador, Jesús. Y su precursor fue Juan. Ya éste, antes de presentarse Jesús, había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo como señal de arrepentimiento. Y, cuando estaba para terminar su misión, solía decir: «No soy yo el que vosotros os imagináis. Pero, mirad, viene otro después de mí; y yo no soy digno de desatar su calzado.»

RESPONSORIO BREVE

V. El amigo del Esposo experimenta viva alegría cuando oye la voz del Esposo.
R. El amigo del Esposo experimenta viva alegría cuando oye la voz del Esposo.

V. Ésta es mi alegría, la cual ahora rebasa todo límite.
R. Cuando oye la voz del Esposo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El amigo del Esposo experimenta viva alegría cuando oye la voz del Esposo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Yo no soy el Mesías, sino que soy enviado delante de él; es preciso que él crezca y que yo disminuya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo no soy el Mesías, sino que soy enviado delante de él; es preciso que él crezca y que yo disminuya.

PRECES

Oremos confiados al Señor, que eligió a Juan Bautista para anunciar a los hombres el reino de Cristo, y digámosle:

Guía, Señor, nuestros pasos por el camino de la paz.

Tú, Señor, que llamaste a Juan cuando estaba aún en las entrañas maternas y lo elegiste para que preparara los caminos de tu Hijo,
danos ánimos para seguir siempre a Cristo con la misma fidelidad con que Juan lo precedió.

Tú que concediste al Bautista reconocer al Cordero de Dios,
concede a la Iglesia anunciar a Cristo de tal manera que los hombres de nuestro tiempo puedan reconocerlo.

Tú que dispusiste que Juan menguase y que Cristo creciera,
enséñanos a saber humillarnos, para que brille Cristo a los ojos de los hombres.

Tú que, por el martirio de Juan, quisiste manifestar la justicia,
concédenos testificar tu verdad con valentía, sin temor a la tribulación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate, Señor, de los que han salido ya de este mundo
y colócalos en el reino de la luz y de la paz.

Dirijamos nuestra oración al Padre que está en los cielos diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que quisiste que san Juan Bautista fuera el precursor de tu Hijo, tanto en su nacimiento como en su muerte, concédenos que, así como él dio su vida para dar testimonio de la verdad y de la justicia, así también nosotros entreguemos generosamente la nuestra al testimonio y servicio del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 29 de agosto

Lectio: Miércoles, 29 Agosto, 2018

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Marcos 6,17-29
Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.» Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.» Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.» Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.» El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

3) Reflexión

• Hoy conmemoramos el martirio de San Juan Bautista. El evangelio describe cómo murió el Bautista, sin proceso, durante un banquete, víctima de la prepotencia y de la corrupción de Herodes y de su corte.

• Marcos 6,17-20. La causa de la prisión y del asesinato de Juan. Herodes era un empleado del imperio romano. Quien mandaba en Palestina, desde el año 63 antes de Cristo, era César, el imperador de Roma. Herodes, para no ser depuesto, trataba de agradar a Roma en todo. Insistía sobre todo en una administración eficiente que diera lucro al Imperio y a él mismo. La preocupación de Herodes era su propia promoción y seguridad. Por esto, reprimía cualquier tipo de subversión. A él le gustaba ser llamado bienhechor del pueblo, pero en realidad era un tirano (cf. Lc 22,25). Flavio José, un escritor de aquel época, informa que el motivo de la prisión de Juan Bautista era el miedo que Herodes tenía a un levantamiento popular. La denuncia de Juan Bautista contra la moral depravada de Herodes (Mc 6,18), fue la gota que hizo desbordar el vaso, y Juan fue llevado a la cárcel.

• Marcos 6,21-29: La trama del asesinado. Aniversario y banquete de fiesta, con danzas y orgías. Era un ambiente en que los poderosos del reino se reunían y en el cual se hacían las alianzas. La fiesta contaba con una presencia “de los grandes de la corte y de las personas importantes de Galilea”. En este ambiente se trama el asunto de Juan Bautista. Juan, el profeta, era una denuncia viva de ese sistema corrompido. Por eso fue eliminado bajo pretexto de un problema de venganza personal. Todo esto revela la debilidad moral de Herodes. Tanto poder acumulado en mano de un hombre sin control de sí. En el entusiasmo de la fiesta y del vino, Herodes hizo un juramento liviano a una joven bailarina. Supersticioso como era, pensaba que tenía que mantener el juramento. Para Herodes, la vida de los súbditos no valía nada. Disponía de ellos como de la posición de las sillas en su sala. Marcos cuenta el hecho tal y cual y deja a las comunidades y a nosotros la tarea de sacar conclusiones.

• Pero entre líneas, el evangelio de hoy trae muchas informaciones sobre el tiempo en que Jesús vivió y sobre la manera en qué era ejercido el poder por los poderosos de la época. Galilea, tierra de Jesús, era gobernada por Herodes Antipas, hijo del rey Herodes, el Grande, desde el 4 antes de Cristo hasta el 39 después de Cristo. En todo ¡43 años! Durante todo el tiempo en que Jesús vivió, no hubo mudanza en el gobierno en Galilea. Herodes era dueño absoluto de todo, no daba cuenta a nadie, hacía lo que le pasaba por la cabeza. ¡Prepotencia, falta de ética, poder absoluto, sin control por parte de la gente!

• Herodes construyó una nueva capital, llamada Tiberíades. Sefforis, la antigua capital, había sido destruida por los romanos en represalia por un levantamiento popular. Esto aconteció cuando Jesús tenía quizás siete años. Tiberíades, la nueva capital, fue inaugurada trece años más tarde, cuando Jesús tenía 20 años. Era llamada así para agradar a Tiberio, el emperador de Roma. Tiberíades era un lugar extraño en Galiela. Allí vivían el rey, “los grandes, los generales y los magnates de Galilea” (Mc 6,21). Allá moraban los dueños de las tierras, los soldados, los policías, los jueces muchas veces insensibles (Lc 18,1-4). Hacia allí se llevaban los impuestos y el producto de la gente. Era allí donde Herodes hacia sus orgías de muerte (Mc 6,21-29). No consta en los evangelios que Jesús hubiese entrado en la ciudad.

A lo largo de aquellos 43 años de gobierno de Herodes, se crió toda una clase de funcionarios fieles al proyecto del rey: escribas, comerciantes, dueños de tierras, fiscales del mercado, publicanos y recaudadores de impuestos, promotores, jefes locales. La mayor parte de este personal moraba en la capital, gozando de los privilegios que Herodes ofrecía, por ejemplo, exención de impuestos. La otra parte vivía en las aldeas. En cada aldea o ciudad había un grupo de personas que apoyaban al gobierno. Varios escribas y fariseos estaban ligados al sistema y a la política del gobierno. En los evangelios, los fariseos aparecen junto con los herodianos (Mc 3,6; 8,15; 12,13), lo cual refleja la alianza que existía entre el poder religioso y el poder civil. La vida de la gente en las aldeas de Galilea era muy controlada, tanto por el gobierno como por la religión. Era necesario tener mucho valor para comenzar algo nuevo, como hicieron Juan y Jesús. Era lo mismo que atraer sobre sí la rabia de los privilegiados, tanto del poder religioso como del poder civil, tanto a nivel local como estatal.

4) Para la reflexión personal

• ¿Conoces casos de personas que han muerto víctima de la corrupción y de la dominación de los poderosos? Y aquí entre nosotros, en nuestra comunidad y en la iglesia, ¿hay víctimas de desmando y de autoritarismo? Un ejemplo.

• Superstición, cobardía y corrupción marcaban el ejercicio del poder de Herodes. Compara con el ejercicio del poder religioso y civil hoy en los varios niveles tanto de la sociedad como de la Iglesia.

5) Oración final

A ti me acojo, Yahvé,
¡nunca quede confundido!
¡Por tu justicia sálvame, líbrame,
préstame atención y sálvame! (Sal 71,1-2)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 6, 17-20

17Porque Herodes mismo, enviando, prendió a Juan y le encadenó en prisión, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, porque él se había casado con ella. 18Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”.

19Pero Herodías le detestaba y quería matarlo, y no podía 20porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y le protegía; y, al oírlo quedaba muy perplejo y le oíagustosamente.

<

p style=»text-align:justify;»>6, 17-20: El arresto de Juan se encuentra en una narración independiente de los evangelios: la del historiador judío Flavio Josefo, en su libro Las antigüedades de los judíos (Ant. 18,116-119). Varios detalles de esos dos relatos no concuerdan entre sí. Por ejemplo, Marcos supone que los notables de Galilea están presentes en la fiesta (6,21) y que Juan fue ejecutado en el palacio oficial de Herodes, en Tiberíades de Galilea. Josefo, en cambio, sitúa la ejecución en un lugar lejano, en la fortaleza herodiana de Maqueronte, en la zona sur de Perea, sobre la costa oriental del Mar Muerto. Resulta aún más chocante la diferencia en la actitud de Herodes respecto a Juan y en lo referente al motivo para su arresto y ejecución. Marcos supone que Herodes se hallaba positivamente inclinado hacia Juan, de manera que solo lo mató porque fue manipulado por las maquinaciones de Herodías y por la cautivadora danza de su hija. En contra de eso, Josefo afirma que Herodes arrestó y ejecutó a Juan por el miedo que tenía de que este iniciara una revolución. El relato de Marcos se encuentra lleno de chismorreos y escándalos, como si fuera una opereta picante o un producto de la prensa sensacionalista. En contra de eso, la atmósfera de frío cálculo político de Josefo resulta más creíble. 
Hay una tendencia a poner de relieve la semejanza entre Juan y Jesús. «En la prisión» forma el marco o encuadre de toda la historia del Bautista (6,17.27), y su encarcelamiento y encadenamiento en una prisión tenebrosa (cf. «le encadenó», en 6,17) ofrece un duro contraste con la atmósfera de lujo y desenfreno de la corte herodiana, culminando en la ejecución del Bautista. De esa forma, este contraste sirve como preparación para lo que dirá Jesús más tarde, cuando afirme que hicieron con Juan todo lo que quisieron (9,13), una conducta que se aplica también al mismo Jesús (cf. 9,31; 14,41): el arresto y el encadenamiento de Juan en 6,17 constituye una especie de anuncio del arresto y del encadenamiento de Jesús en 14,46 y 15,1. 
Pero si el Bautista de Marcos apunta hacia Jesús, también cumple una función única en el drama de la redención: el papel de Elías. Juan es presentado como una figura que se sitúa «en la línea de Elías»: es un celoso del Señor y de su Ley (cf. 1Re 19,10.14) y está dispuesto a sufrir la ira del rey a fin de salvaguardar las exigencias imperiosas de la Ley (cf. 1Re 21,17-24). De un modo más peligroso todavía, como hizo antes Elías (al enfrentarse con Jezabel, la mujer de Ajaz), Juan se enfrenta con la mujer del rey, la cual busca por consiguiente su muerte (6,19; cf. 1Re 19,2). Estos ecos de Elías no son fortuitos, pues en otros lugares del evangelio Marcos identifica al Bautista con Elías (1,2-8; 9,11-13). 
Sin embargo, existe un obstáculo que impide que la reina se vengue: la división interior del mismo dictador Herodes (6,20), que escucha ansiosamente a Juan. De momento el deseo de Herodes de proteger a Juan crea una especie de empalizada protectora frente a la ambición de Herodías. El resto de la historia describirá la forma diabólicamente inteligente con la que ella destruirá esa protección. 


Vacío

En tal ocasión le dije a Jesús que a la gente le resultaba difícil creer que él hubiese muerto por todos los hombres.
A mí esto me parecía producto de la lógica espiritual, una conclusión de teólogos…
O imaginaba que tal vez todo hubiese ocurrido de un modo muy diferente y que alguien después hubiera deformado el asunto. Creer en la resurrección me parecía posible, ¡pero había mucha leyenda de por medio!…
Jesucristo no me dijo nada. Continuó inmóvil en aquel crucifijo.
Pensé para mí: ¿Sabes una cosa? Que si él no resucitó, soy el más estúpido de los mortales.
Y fui a profetizar otra vez en medio de los que creen.
P. Zezinho

Gaudium et exsultate (Francisco I)

El resumen de la Ley

60. En orden a evitarlo, es sano recordar frecuentemente que existe una jerarquía de virtudes, que nos invita a buscar lo esencial. El primado lo tienen las virtudes teologales, que tienen a Dios como objeto y motivo. Y en el centro está la caridad. San Pablo dice que lo que cuenta de verdad es «la fe que actúa por el amor» (Ga 5,6). Estamos llamados a cuidar atentamente la caridad: «El que ama ha cumplido el resto de la ley […] por eso la plenitud de la ley es el amor» (Rm 13,8.10). «Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Ga 5,14).

Comentario Domingo XXII de Tiempo Ordinario

Oración

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:
Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.
Haz que nos sea: luz en el caminar de nuestra vida, fortaleza en la lucha diaria, nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia. AMEN.

 

Mc 7, 1-8.14-15.21-23

«1Y se reúnen junto a él los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. 2Y viendo que algunos de sus discípulos comían los panes con manos impuras, es decir no lavadas, 3-porque los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los ancianos, 4y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas a las que se aferran a lo recibido, como la purificación de copas, jarros y bandejas-.

5Y le preguntan los fariseos y los escribas: “¿Por qué tus discípulos no andan según la tradición de los ancianos, sino que comen el pan con manos impuras?”.

6Pero él les dijo: “Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas [que son] preceptos de hombres’. 8Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres”.

14Y, llamando de nuevo a la muchedumbre, les decía: “Oídme todos y entended. 15Nada hay de fuera del hombre que, entrando en él, pueda hacerle impuro; sino lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre.

21Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, 22adulterios, avaricias, maldades, engaño, libertinaje, envidia, blasfemia, insolencia, insensatez. 23Todas estas cosas malas de dentro salen y hacen impuro al hombre”.»

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Tras cinco domingos seguidos leyendo el Discurso del Pan de Vida de Juan, retornamos al evangelio de Marcos. El texto evangélico recoge tres unidades del capítulo 7, omitiendo algunos versículos y haciendo el texto más comprensible. El tema central gira en torno a la pureza-impureza, tema recurrente en Marcos (1,23-28: Jesús expulsa un espíritu impuro; 1,40-45: Jesús cura un leproso; 5,25-34: Jesús cura a una mujer considerada impura). Ahora, en la primera mitad de Mc 7, situada entre los dos relatos de multiplicación del evangelio, Jesús desenmascara las cuestiones de purezaritual de los judíos, establecidas en su momento como “honor a Dios”, pero que sólo significaban ritos externos y formales,y marginación y sufrimiento de enfermos, extranjeros, etc. Justamente el episodio que sigue a nuestro evangelio (7,24- 30), episodio impresionante y magnífico, es un ejemploperfecto de la enseñanza y la praxis de Jesús, que “sana” una “doble impureza” (mujer extranjera y niña poseída de unespíritu impuro).

 

TEXTO

El evangelio se compone de tres unidades. La primera unidad (vv. 1-8) tiene una estructura tripartita: a) la situación inicial, que provoca todo lo demás, con una larga explicación del evangelista acerca de las tradiciones de pureza ritual judías (vv. 1-4); b) la pregunta-imputación de fariseos y escribas a Jesús (v. 5); c) la respuesta de Jesús (vv. 6-8). Todo se centra aquí en la tradición de los ancianos a la que se aferran los fariseos y escribas. Los versículos siguientes (vv. 9-13) no aparecen en el evangelio, pero son muy ilustrativos porque Jesús pone un ejemplo claro de cómo la tradición está en contraposición con el mandamiento de Dios. Conviene leerlos. La segunda unidad (vv. 14-15) y la tercera (vv. 21-23) son bastante unitarias y se centran enel origen de la “impureza”: no es de fuera del ser humano de donde ella proviene, sino del interior de cada persona.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén, son los que desencadenan la acción. Son grupos religiosos muy observantes de la Ley que vienen de Jerusalén, del centro religioso de Israel. El texto parece indicar que espiaban y controlaban a Jesús. Ya desde el principio se ve la contraposición entre la religión oficial y el modo libre con el que Jesús y los suyos vivían esa religión.

• La tradición de los hombres se contrapone aquí almandamiento de Dios. No es fácil mantener el espíritucon el que nacen las costumbres religiosas. En el origen de todo estaba la experiencia de Dios liberador. Pero con el paso del tiempo, el peligro era perder esa experiencia yaferrarse a las normas. El texto nos invita a reflexionar sobre nuestro modo de vivir la religión, no como una mera tradición humana, sino como reflejo de la experiencia sentida de Dios.

• La contraposición entre “labios” y “corazón”, “de fuera” y “de dentro”, muy elocuente, expresa bien un problemabastante común: que la religión auténtica no depende de lo que decimos o hacemos exteriormente, sino de lo quesentimos y experimentamos en nuestro interior. Autenticidad, coherencia, honestidad, sinceridad… sonelementos básicos de toda experiencia religiosa verdadera.

• El texto nos invita a mirar con profundidad en nuestro interior para descubrir cuáles son los auténticos sentimientos que nos mueven. Y cuando tenemos los mismos sentimientos que Jesús (Flp 2,5) podemos vivir con la misma libertad de los discípulos de Jesús.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo XXII de Tiempo Ordinario

XXII Domingo del Tiempo Ordinario
2 Septiembre 2018

Deuteronomio 4,1-2.6-8; Salmo 14; Santiago 1,17-18.21b-22.27; Marcos 7,1-8.14-15.21-23

…lo que mancha el corazón es lo que sale de dentro…

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?» (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: «¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, ¡pero su corazón está lejos de mí! ¡Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres». Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre».

Reflexión

¿Qué le importa a Jesús más, las manos limpias o el corazón limpio? ¿Cómo se ensucia el corazón? (el pecado) Alguna vez han: ¿Dicho mentiras?, ¿Hablado mal de alguien?, ¿Robado?, ¿Deseado mal a alguien?, ¿Insultado a alguien? ¿Qué le pasa al corazón cuando pecamos? (sacamos a Dios y vivimos en oscuridad) ¿Cómo se limpia el corazón? (el Sacramento de la Reconciliación) ¿Por qué es mejor vivir con un corazón limpio?

Actividad

Enseñarles a los niños que la Iglesia nos da unos preceptos para acercarnos al amor de Dios a través de la Iglesia. Dios nos ama y quiere que seamos felices. A través de los Sacramentos, Él nos da su vida/su Gracia. Cuando obedecemos por amor a Dios, crecemos en santidad que es el camino al Cielo.

Oración

Señor a veces hacemos las cosas mecánicamente, o por aparentar o porque así está mandado. Enséñanos a seguirte de corazón, y a obedecer a la iglesia con mucho amor. Ayúdanos a ayudar a los que pasan necesidad, y a ser fieles a nuestras promesas. Amen

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo XXII de Tiempo Ordinario

Jesús habla claro y duro a los escribas y fariseos, preocupados sólo por cumplir aquello que les hace parecer muy buenos. Y así, Jesús nos demuestra que Él juzga, no por las apariencias, sino por lo que hay en el fondo de nuestros corazones. Nos hace ver que lo que mancha a una persona nos lo de fuera, sino lo que hay dentro y sale de ella.

En otras palabras: lo que hace buena o mal a una persona es lo que lleva en su corazón, lo que piensa y lo que hace.

Si su corazón está lleno de envidias, odios, egoísmos, entonces va a ser una persona amargada e infeliz, que cada día estará más lejos de Jesús y de los demás.

En cambio, si su corazón está lleno de humildad, bondad, ganas de ayudar…, entonces desbordará paz y felicidad, y no sólo ella será feliz, sino que hará felices a los que le rodean.

Si algunas veces hemos manchado nuestro corazón con malas intenciones, recordemos que siempre hay una oportunidad de limpiarlo y volver a empezar, para acercarnos a Jesús.

¿Cómo puedo limpiar mi corazón y llenarlo de buenos pensamientos y sentimientos?

Comentario al evangelio – 29 de agosto

El tiempo ordinario tiene estas cosas. La liturgia no nos da reposo, no deja que nos relajemos, y entre santo y santa, un martirio. La muerte de aquél que señaló al mundo la venida del Salvador.

Como cada día, hoy se nos da otra pista sobre lo que tenemos que hacer para alcanzar el Reino de los Cielos. Estar atento a lo que pasa a nuestro alrededor. Eso permitió a Juan ver a Jesús y distinguirlo entre la gente, y eso le llevó también a denunciar la situación de pecado en la que vivía Herodes. (Inciso. Hace poco he releído La guerra de los mundos de Herbert George Wells. Uno de los personajes, un vicario, algo afectado por la invasión marciana de la tierra, se lamenta de todo lo que ha visto de injusto en su mundo y no ha denunciado. Pero para él era ya tarde. ¿Y para nosotros? Cierro el inciso).

Seguramente, Juan sabía a lo que se enfrentaba. No hace falta ser muy listo para saber que, si te enfrentas al poderoso, te puede costar caro. Muy caro. A veces, en nuestro tiempo también, la vida. Todo se puede dar, incluso la vida, si se ha tenido un encuentro con Cristo. Lo demuestran muchos testimonios a lo largo de la historia de la Iglesia.

Para eso, por supuesto, hace falta entrenamiento. Eso exige, por ejemplo, la atención a los pequeños detalles, que es lo que nos permite poder ser fiel en las cosas grandes. Es una de las enseñanzas de, por ejemplo, los Beatos Mártires de Barbastro. Tuve la suerte de conocer al padre Zubiri, C.M.F., hace algunos años. Este padre fue compañero de estudios de los Beatos. Y nos contó cómo su disciplina, su fidelidad a la oración, su frecuencia en la confesión, sus horarios espartanos, les fueron preparando para el martirio. Incluso rezando para poder dar su sangre por Cristo, por la Virgen, por la Iglesia y por la Congregación claretiana.

¿Cómo está tu fidelidad en las pequeñas cosas? El plan que hiciste a principios de año, o al final de los ejercicios, o en aquel día de retiro, ¿lo revisas de vez en cuando o está cubierto de polvo en la estantería? ¿Hay cada día sitio en tu vida, aunque sea unos minutillos, para Él? Sin eso, sin las pequeñas cosas, no se pueden conseguir las grandes. Tú mismo.