¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo XXII de Tiempo Ordinario

Jesús habla claro y duro a los escribas y fariseos, preocupados sólo por cumplir aquello que les hace parecer muy buenos. Y así, Jesús nos demuestra que Él juzga, no por las apariencias, sino por lo que hay en el fondo de nuestros corazones. Nos hace ver que lo que mancha a una persona nos lo de fuera, sino lo que hay dentro y sale de ella.

En otras palabras: lo que hace buena o mal a una persona es lo que lleva en su corazón, lo que piensa y lo que hace.

Si su corazón está lleno de envidias, odios, egoísmos, entonces va a ser una persona amargada e infeliz, que cada día estará más lejos de Jesús y de los demás.

En cambio, si su corazón está lleno de humildad, bondad, ganas de ayudar…, entonces desbordará paz y felicidad, y no sólo ella será feliz, sino que hará felices a los que le rodean.

Si algunas veces hemos manchado nuestro corazón con malas intenciones, recordemos que siempre hay una oportunidad de limpiarlo y volver a empezar, para acercarnos a Jesús.

¿Cómo puedo limpiar mi corazón y llenarlo de buenos pensamientos y sentimientos?

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