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Archive for 5/09/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SEÑOR, TÚ ERES SANTO: YO ADORO, YO CREO.

Señor, tú eres santo: yo adoro, yo creo;
tu cielo es un libro de páginas bellas,
do en noches tranquilas mi símbolo leo,
que escribe tu mano con signos de estrellas.

En vano con sombras el caos se cierra:
tú miras al caos, la luz nace entonces;
tú mides las aguas que ciñen la tierra,
tú mides los siglos que muerden los bronces.

El mar a la tierra pregunta tu nombre,
la tierra a las aves que tienden su vuelo;
las aves lo ignoran; preguntan al hombre,
y el hombre lo ignora; pregúntanlo al cielo.

EI mar con sus ecos ha siglos que ensaya
formar ese nombre, y el mar no penetra
misterios tan hondos, muriendo en la playa,
sin que oigan los siglos o sílaba o letra.

Señor, tú eres santo: yo te amo, yo espero;
tus dulces bondades cautivan el alma;
mi pecho gastaron con diente de acero
los gustos del mundo, vacíos de calma.

Concede a mis penas la luz de bonanza,
la paz a mis noches, la paz a mis días;
tu amor a mi pecho, tu fe y tu esperanza,
que es bálsamo puro que al ánima envías. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Salmo 61 – DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 – QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   1Pe 5, 5b-7

Sed humildes unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos bajo la poderosa mano de Dios, para que a su tiempo os eleve. Descargad en él todas vuestras preocupaciones, porque él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V. A las sombras de tus alas escóndenos.
R. Como a las niñas de tus ojos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Muéstranos, Señor, tu amor y danos tu paz.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como una hierba que se renueva por la mañana y se seca por la tarde.

Alimenta a tu pueblo con el maná para que no perezca de hambre
y dale el agua viva para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen y saboreen los bienes de arriba
y te glorifiquen también con su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
para que la tierra dé fruto abundante.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que los difuntos puedan contemplar tu faz
y que nosotros tengamos un día parte en su felicidad.

Confiemos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre, terminando nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, tu nombre es santo y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda cantar eternamente tus alabanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 5 Septiembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 4,38-44
En saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre; y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.» E iba predicando por las sinagogas de Judea.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos habla de cuatro asuntos distintos: la curación de la suegra de Pedro (Lc 4,38-39), la curación de muchos enfermos, la noche después del sábado (Lc 4, 40-41), la oración de Jesús en un lugar desierto (Lc 4,42) y su insistencia en la misión (Lc 4,43-44). Con pequeñas diferencias Lucas sigue y adapta las informaciones que sacó del evangelio de Marcos.
• Lucas 4,38-39: Jesús restaura la vida para el servicio. Después de participar en la celebración del sábado, en la sinagoga, Jesús entra en casa de Pedro y cura su suegra. La curación hace que ella se ponga inmediatamente de pie. Una vez recuperadas la salud y la dignidad, la suegra de Pedro se pone al servicio de las personas. Jesús no solamente cura, sino que cura para que la persona se ponga al servicio de la vida.
• Lucas 4,40-41: Jesús acoge y cura a los marginados. Al caer de la tarde, en la hora en que la primera estrella aparece en el cielo, terminado el sábado, Jesús acoge y cura a los enfermos y a los poseídos que la gente había traído. Enfermos y poseídos eran las personas más marginadas en aquella época. No tenían a quien recurrir. Quedaban a la merced de la caridad pública. Además de esto, la religión las consideraba impuras. No podían participar en la comunidad. Era como si Dios las rechazara y las excluyera. Jesús las acoge y las cura imponiéndoles las manos. Así aparece en qué consiste la Buena Nueva de Dios y lo que quiere hacer en la vida de la gente: acoger a los marginados y a los excluidos y reintegrarlos en la convivencia.
“Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo:”Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo”. En aquel tiempo, el título Hijo de Dios no había adquirido ni la densidad ni la profundidad que el título tiene hoy para nosotros. Significaba que la gente reconocía en Jesús una presencia toda especial de Dios. Jesús no dejaba hablar a los demonios. No quería una propaganda fácil por medio del impacto de expulsiones espectaculares.
• Lucas 4,42a: Permanecer unido al Padre por la oración. “Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara”. Aquí Jesús aparece rezando. Hace un esfuerzo muy grande para tener el tiempo y el ambiente para rezar. Se levanta de en medio de los otros y se va hacia un lugar desierto, para poder estar a solas con Dios. Muchas veces, los evangelios nos hablan de Jesús en el silencio (Lc 3,21-22; 4,1-2.3-12; 5,15-16; 6,12; 9,18; 10,21; 5,16; 9,18; 11,1; 9,28;23,34; Mt 14,22-23; 26,38; Jn 11,41-42; 17,1-26; Mc 1,35; Lc 3,21-22). A través de la oración mantiene viva en sí la conciencia de su misión.
• Lucas 4,42b-44: Mantener viva la conciencia de la misión y no quedarse en el resultado. Jesús se vuelve conocido. La gente le va detrás y no quiere que se vaya. Jesús no hace caso a lo que le piden y dice: “También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.” Jesús tiene muy clara su misión. No se encierra en el resultado ya obtenido, sino que quiere mantener bien viva la conciencia de su misión. Es la misión recibida del Padre lo que le orienta a la hora de tomar decisiones. ¡Porque a esto he sido enviado! Y aquí en el texto esta conciencia tan viva aparece como fruto de la oración.
4) Para la reflexión personal
• Jesús sacaba tiempo para poder rezar y estar a solas con el Padre. ¿Yo hago lo mismo para rezar y estar a solas con Dios?
• Jesús mantenía viva la conciencia de su misión. Como cristiano o cristiana que soy, ¿tengo conciencia de alguna misión o vivo sin misión?
5) Oración final
Esperamos anhelantes a Yahvé,
él es nuestra ayuda y nuestro escudo;
en él nos alegramos de corazón
y en su santo nombre confiamos. (Sal 33,20-21)

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Marcos 6, 17-20

<

p style=”text-align:justify;”>21Y, llegado un día oportuno, cuando Herodes, por su cumpleaños, hizo una fiesta para sus magnates, sus generales y los principales de Galilea. 22Y, entrando la hija de su Herodías y danzando, agradó mucho a Herodes y a los invitados.


Dijo el rey a la niña: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. 23Y le juró mucho a ella: “Lo que me pidas te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.

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p style=”text-align:justify;”>24Y, saliendo, dijo a su madre: “¿Qué pediré?”.


<

p style=”text-align:justify;”>Pero ella dijo: “La cabeza de Juan el Bautista”.
 25Y, entrandode inmediato a toda prisa ante el rey, le pidió diciendo: “Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”.


<

p style=”text-align:justify;”>26Y, puesto supertriste, el rey, a causa de sus juramentos y de sus comensales, no quiso negárselo. 27Y, de inmediato, enviando el rey a uno de su guardia personal, le mandó traer su cabeza.


Y, yendo, le decapitó en la prisión 28y trajo su cabeza en una bandeja y se la dio a la niña y la niña se la dio a su madre.

29Y, al oírlo, sus discípulos fueron y tomaron su cadáver y lo pusieron en una tumba».

 

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p style=”text-align:justify;”>• 6,21-28: La oportunidad llegó con ocasión del cumpleaños de Herodes. La escena se encuentra dramatizada con la entrada, salida y retorno de la hija (6,22.24.25) y con el cambio constante de sujetos: rey—> muchacha—> madre—> muchacha—> rey—> verdugo. Los verbos «pedir» y «dar», que indican el centro de la acción, destacan por su constante repetición. Otro término importante del relato es eukairou (tiempo oportuno). Este adjetivo anticipa la búsqueda de una oportunidad (eukairos) por parte de Judas para traicionar a Jesús, en 14,41, un paralelo más entre las dos muertes, la de Juan y la de Jesús. 
Pero en esta historia hay más que libertinaje. Contiene también algunos ecos bíblicos significativos, que se refieren especialmente al libro de Ester. Además de las semejanzas entre la historia marcana y el libro bíblico de Ester, fuera de la Biblia hebrea existen también varios paralelos significativos de esta escena del banquete. 
La tensión se construye sobre una niña danzante, a la que el rey excitado ha prometido cumplir el deseo de su corazón, y que va a pedir el consejo de su madre para decidir qué debe desear su corazón (6,24a). De una manera rápida, bien pensada, sin vacilar un instante, Herodías responde: «La cabeza de Juan el Bautista» (6,24b). 
La nueva entrada de la hija en la sala del banquete prepara el escenario para el acto final del desenlace. Ella dosifica de un modo inteligente la emoción de la escena, retrasando su respuesta a Herodes hasta 6,25, haciendo que el rey tenga que estar adivinando hasta el final qué pedirá. Así se mantiene el suspense, hasta que ella plantea su chocante petición: «Quiero que me des ahora mismo en una bandeja 
la cabeza de Juan el Bautista». En el contexto total del evangelio, estas dos osadas figuras femeninas negativas (Herodías y su hija) quedan incluidas entre otras dos figuras femeninas osadamente positivas: la hemorroísa de 5,24-34 y la mujer sirofenicia de 7,24-30 (nótese el uso común de la palabra «hija» en las tres historias). Así, dos de estas cuatro mujeres aparecen como heroínas de la fe, mientras que las otras dos aparecen como antiheroínas diabólicas.
Ahora ha llegado el momento de la verdad, el clímax de la escena. En este momento crucial, Herodes debe decidir entre salvar las apariencias o salvar la cabeza de Juan; debe decidir entre la buena opinión de sus nobles invitados, que esperan que su rey-patrono cumpla sus promesas, sean cuales fueren, y su respeto ante Juan el Bautista; debe decidir entre ganar el mundo o ganar su propia alma (cf. 8,36). Aunque Herodes se encuentra angustiado ante la petición asesina de liquidar a Juan, tiene miedo de oponerse «a causa de sus juramentos y de sus comensales». Por eso Herodes hace que Juan muera, mostrando así que se encuentra entre aquellos en los que, a pesar de sentirse atraídos por el reino de Dios, las preocupaciones de este tiempo terminan haciendo que se ahogue la palabra (4,19).
El banquete concluye con una escena de horror salvaje. La forma grotesca en la que todo esto acontece trazará un duro contraste con lo que sucederá en la siguiente escena del evangelio, que describe otro tipo de fiesta. En la nueva escena, la multiplicación milagrosa de los panes, un símbolo del pan eucarístico, el pan irá pasando de Jesús a sus discípulos y de estos a la muchedumbre (6,4; cf. 8,6). Aquí, en cambio, es la cabeza de Juan lo que va pasando sobre una bandeja de las manos del verdugo a las de la hija y de las de esta a las de su madre. De este modo, la escena de la muerte de Juan ha de ser entendida como una especie de eucaristía demoníaca.

• 6, 29: Esta dura historia termina con el entierro de Juan. Es un final extraño para una historia de martirio; hace juego con otros detalles anómalos de la narración. Hay que decir ante todo que Juan desempeña una función extraordinariamente pequeña en la historia de su muerte. En el conjunto de la historia, solo es sujeto de un verbo, en 6,18, y en todos los demás casos aparece simplemente como el que sufre la acción de otros (Herodes, Herodías, Salomé y el verdugo). Más aún, si prescindimos de 6,18, Juan nunca aparece vivo en escena: ¡solo al final del relato vemos su cabeza cortada! A diferencia de lo que sucede en otras historias de martirios, Marcos no ofrece ninguna escena de interpretación en la que Juan se enfrente con sus perseguidores y profetice, antes de morir, la llegada del juicio divino sobre ellos, como sucede en 2 y 4 Macabeos o en la historia de Esteban en Hechos. Marcos tampoco presenta explícitamente el martirio de Juan como un modelo a imitar, ni intenta darle cualquier otro sentido, como sucede en la narración de Josefo sobre el Bautista.

Conforme a la visión de Marcos, la vindicación de los sufrimientos de Juan -y, podemos añadir, la vindicación de todos los sufrimientos de aquellos cuyas injurias no han sido vengadas en este mundo (cf. 9,42-49)- queda misteriosamente vinculada con la reivindicación de Jesús, la piedra rechazada, a quien Dios ha convertido en la piedra angular del nuevo templo (12,11-12). De esa manera el tema del final de nuestro pasaje, después de haber trazado un círculo completo, vuelve a su principio. El pasaje comenzaba con Herodes reconociendo la semejanza -a su juicio, la identidad- entre Juan el Bautista y Jesús, a partir de los poderes carismáticos que ambos compartían. Ahora termina con la ejecución y entierro de Juan, hechos que quedan abiertos hacia una semejanza mucho más profunda con Jesús en lo referente a su persecución y muerte. Sin embargo, de la muerte proviene nueva vida, como se les dirá a los lectores en la escena siguiente, que trata del abastecimiento divino, milagroso, de una multitud en un desierto desolado.

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¡Por causa suya!

Si no fuera por Jesucristo, y por creer yo que hace casi dos mil años, en una oscura aldea de Nazaret, vivió el Hijo de Dios en quien yo creo…
¡No me estaría aquí perdiendo el tiempo y la juventud, a cambio de un reino sin oportunidad alguna de acontecer!
Si no fuese por Jesucristo, yo hubiera escogido los cmainos de Marcuse, o los de Sartre, o los de Kafka.
Al menos ellos tuvieron el valor de proclamar lo improclamable. Y yo abrazaría la utopía con el mismo amor y valentía con que otros la abrazaron.
Si no fuera por Jesucristo, yo viviría intensamente, como dicen vivir otros, en esa muerte del alma en que se debaten a cada nuevo acto de violencia, de injusticia o de aventura.
Si no fuera por Jesucristo, yo, que ya soy un rimero de fallos e imperfecciones, porque soy un pobre hombre, sería mucho peor que todos ellos.
Y si no fuera por Jesucristo, yo diría aquellas palabras, que ya oí pronunciar a tantos, y mandaría a mucha gente a aquel sitio donde tantos otros acostumbran mandar a los figurones de nuestro tiempo.
Si no fuera por Jesucristo, yo canonizaría la desesperación.
Pero creo en él.
Por eso todavía sonrío, todavía procuro oír, todavía hablo, todavía trato de ver cualidades en quienes no se interesan por demostrarlas, todavía doy cinco pasos para tener que retroceder seis, todavía pierdo batallas con la sonrisa en los labios, todavía escucho a los guasones con un gesto alegre en mis labios, y todavía creo ser un loco diferente porque sé que es posible ser normal.
Jesús me enseñó que la vida es la vida, y no esa muerte, ese suicidio lento que los hombres han producido contaminándolo todo: atmósfera, ríos, lagunas, ciudades, niños y hogares donde reinaba la fidelidad y la responsabilidad.
Por eso, si yo no creyera en él, iría bastante más lejos de lo que algunos han ido. Yo sería todavía más cobarde.
¡Pero creo en él! Y vivo inquieto hasta tanto que su reino acontezca.
P. Zezinho

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67. El Evangelio nos invita a reconocer la verdad de nuestro corazón, para ver dónde colocamos la seguridad de nuestra vida. Normalmente el rico se siente seguro con sus riquezas, y cree que cuando están en riesgo, todo el sentido de su vida en la tierra se desmorona. Jesús mismo nos lo dijo en la parábola del rico insensato, de ese hombre seguro que, como necio, no pensaba que podría morir ese mismo día (cf. Lc 12,16-21).

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Oración

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:
Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.
Haz que nos sea:
– luz en el caminar de nuestra vida,
– fortaleza en la lucha diaria,
– nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia.

AMEN.

 

Mc 7, 31-37

«31Y saliendo de nuevo de la región de Tiro, fue por Sidón hacia el mar de Galilea, por medio de la región de Decápolis.

32Y le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan para que le imponga la mano.

33Y, apartándole de la muchedumbre, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 34Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dice: “Effatá”, que quiere decir: “¡Ábrete!”.

35Y al instante se abrieron sus oídos y se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente.

36Y les mandó que a nadie se lo dijeran. Pero cuanto más se lo mandaba, tanto más ellos lo proclamaban.

37Y se maravillaban sobremanera diciendo: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

El texto anterior nos había contado la curación de la hija endemoniada de una mujer sirofenicia (7,24-30) y el texto siguiente nos narrará la segunda multiplicación de panes (8,1-10). Jesús se encuentra en tierra pagana, “impura”,pero eso no es obstáculo para que siga desarrollando su servicio al Reino de Dios, reino de vida en plenitud. Estamos en la tercera sección de la primera parte del evangelio. Las otras dos secciones habían terminado mal (oposición de fariseos y herodianos al final de la primera sección: 3,6; oposición de familiares y paisanos al final de la segunda sección: 6,6). Pese a todo, Jesús se empeña en hacer presente la soberanía salvadora de Dios. Hoy le toca experimentar esa salvación a un sordo.

 

TEXTO

El texto evangélico se nos presenta en forma progresiva, llegando a su momento culminante al final, con la reacción maravillada de la gente diciendo de Jesús que “todo lo ha hecho bien” (v. 37). Estamos ante un típico ejemplo de “esquema de curación”, que suele contener 4 pasos: a) lapresentación del enfermo y súplica a Jesús (v. 32); b) las palabras y acciones de Jesús a favor del enfermo (vv. 33- 34); c) la curación propiamente dicha (v. 35); d) la reacción maravillada de los presentes (v. 37). Con ese esquema fijo, uno puede ir a cada relato y comprobar qué se añade o qué se quita. Y, generalmente, en esos añadidos u omisiones radica el “quid” del relato concreto. En nuestro caso, seañade una localización geográfica muy desarrollada (v. 31), en la que abundan nombres de lugares paganos, que no tendrían cabida en la misión de un judío convencional por serterritorio “impuro”, pero con Jesús eso no es así. Se añade también la orden de Jesús para que no dijesen nada, y la desobediencia de esa orden (v. 36): se enmarca en un elemento característico de Marcos, que se conoce como“secreto mesiánico”. No se puede “predicar” el nombre de Jesús sin antes conocer y aceptar todo su proyecto, que incluye pasión y muerte.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• No hay espacios o lugares “prohibidos” para Jesús o “vetados” por él. No pone límites a su labor de expandir la soberanía salvadora de Dios. No importa que sea tierra de judíos o de gentiles, hombres o mujeres, sanos o enfermos,justos o pecadores. Al revés, cuanto menos “merecedor” sesea de los bienes de Dios, con más empeño los ofrece. ¡Quélección tan imponente para nuestra “cicatera” forma deproclamar, testimoniar, vivir nuestra misión! ¿Somos personas abiertas a los demás? ¿Dispuestas a ayudarles siempre?

• A Jesús le pidieron que impusiera las manos sobre el sordo, pero va mucho más allá de eso (cf. vv. 33-34). Jesús siempre da más. Pero ¿en qué sentido? Ya habíadicho hacía poco eso de que “quien tenga oídos para oír, que oiga” (v. 16) y ahora lo hace posible, abre el oído ysuelta la lengua de aquella persona. Atentos para oír y prestos a proclamar… ¿qué?

• El silencio impuesto por Jesús se relaciona con un interés concreto de Marcos: no quedarnos con lo que nos gusta de Jesús, sino abrazar y acoger todo su programa de vida,toda su misión, que incluye pasión y entrega hasta la muerte. Pese a su interés (v. 36b), no le obedecen. Y a pesar de ello, no hay ningún reproche por su parte.¿Seremos los discípulos los que pongamos “reproches”mientras el Maestro no lo hacía? ¿Somos muy negativos?

• Un resumen perfecto de la vida de Jesús: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. ¿Podría ser un “resumen perfecto” de nuestra vidacristiana? ¿Qué aspectos tendríamos que mejorar?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XXIII Domingo del Tiempo Ordinario
9 Septiembre 2018

Isaías 35,4-7a; Salmo 145; Santiago 2,1-5; Marcos 7, 31-37

Jesús cura a un sordomudo

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

Reflexión

El peor sordo es quien no quiere oír. Jesús nos quiere liberar a todos de nuestra sordera. ¿Qué obstáculos a la comunicación encontramos diariamente? ¿Sienten que sus padres y maestros los escuchan? ¿Están ellos demasiado ocupados para escucharlos? Cuándo los adultos no los escuchan, ¿Cómo se sienten? ¿Escuchan a sus amigos? ¿Escuchan a sus padres y a sus maestros? ¿Se hacen alguna vez los sordos? ¿Como nos habla Jesús? ¿Lo escuchamos?

Actividades

Lleven al grupo distintos instrumentos musicales. Sin que los niños los vean suénenlos cada uno por separado, para ver cuántos adivinan. Luego díganles distintas frases que ellos oyen con frecuencia. Ejemplos: “Limpia tu cuarto,” “Ven a comer,” “Felicidades por tus notas,” “Cuanto te quiero,” “Lava los platos”, “Cuidado cruzando la calle”. Pregúntenles qué cosas les gusta oír y cuáles no. ¿Por qué? ¿Cuándo escuchan a Jesús? (en oración, en la biblia, en la misa) Hay palabras que sabemos Jesús nos dice y palabras que Jesús nunca nos dice. Pregúntales y has una lista con corazones al lado de palabras que Jesús nos dice. ¿Por qué sabemos que son de Jesús? Has otra lista con una X grande al lado con frases que Jesús nunca dice. ¿Por qué sabemos que nunca lo dice?

Oración

Jesús, te agradecemos el don del sonido, de la música, de las palabras hermosas y de Tu presencia en nuestras vidas. Te pedimos que abras nuestros oídos para escucharnos unos a otros mejor y nuestro corazón para escucharte mejor. Amen.

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