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Archive for 6/09/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CUANDO LA LUZ SE HACE VAGA

Cuando la luz se hace vaga
y está cayendo la tarde,
venimos a ti, Señor,
para cantar tus bondades.

Los pájaros se despiden
piadosamente en los árboles,
y buscan calor de nido
y blandura de plumajes.

Así vuelven fatigados
los hombres a sus hogares,
cargando sus ilusiones
o escondiendo sus maldades.

Quieren olvidar la máquina,
olvidar sus vanidades;
descansar de tanto ruido
y morir a sus pesares.

Ya todo pide silencio,
se anuncia la noche amable:
convierte, Padre, sus penas
en abundancia de panes.

Alivie tu mano pródiga,
tu mano buena de Padre,
el cansancio de sus cuerpos,
sus codicias y sus males. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71 I – PODER REAL DEL MESÍAS

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Ant 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Salmo 71 II

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
él intercederá por el pobre
y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,
y ondee en lo alto de los montes,
den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso,
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Ant 3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA BREVE   1Pe 1, 22-23

Por la obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor fraternal no fingido; amaos, pues, con intensidad y muy cordialmente unos a otros, como quienes han sido engendrados no de semilla corruptible, sino incorruptible, por la palabra viva y permanente de Dios.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.

PRECES

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

Bendice, Señor, a tu pueblo.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al Papa Francisco y a nuestro obispo N.,
que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades
y aleja de ellos todo mal.

Multiplica como renuevos de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino,
siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad,
para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan al cordero donde quiera que vaya.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Da la paz a los difuntos
y permítenos encontrarlos nuevamente un día en tu reino.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos con confianza a nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Al ofrecerte, Señor, nuestro sacrificio vespertino de alabanza, te pedimos humildemente que, meditando día y noche en tu palabra, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Jueves, 6 Septiembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 5,1-11
Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy cuenta cómo Pedro fue llamado por Jesús. El evangelio de Marcos coloca el llamado de los primeros discípulos al comienzo del ministerio público de Jesús (Mc 1,16-20). Lucas lo coloca después de que la fama de Jesús se había extendido por toda la región (Lc 4,14). Jesús había curado a mucha gente (Lc 4,40) y había predicado en las sinagogas de todo el país (Lc 4,44). El pueblo lo buscaba y la multitud lo apretaba por todos los lados para escuchar la Palabra de Dios (Lc 5,1). Lucas hace más comprensible el llamado. Primero, Pedro puede escuchar las palabras de Jesús a la gente. Enseguida, presencia la pesca milagrosa. Después de esta doble experiencia sorprendente, llega el llamado de Jesús. Pedro escucha, deja todo y se vuelve “pescador de hombres”.
• Lucas 5,1-3: Jesús enseña desde el barco. La gente busca a Jesús para oír la Palabra de Dios. Y es tanta la gente a su alrededor que Jesús queda como apretado por todos los lados. Jesús le pide ayuda a Simón Pedro y a algunos compañeros que habían vuelto de la pesca. Entra con ellos en el barco y desde allí responde a lo que el pueblo le pide, comunicándole la Palabra de Dios. Sentado, Jesús toma postura y autoridad de un maestro, pero habla desde un barco de un pescador. La novedad consiste en que el Señor no sólo enseña en una sinagoga para un público seleccionado, sino en cualquier lugar donde la gente quiere escucharle, hasta en la playa misma.
• Lucas 5,4-5: “¡Por tu palabra echaré las redes!” Terminada la instrucción a la gente, Jesús se dirige a Simón y le anima a pescar de nuevo. En la respuesta de Simón se nota frustración, cansancio y desaliento: “¡Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada!”. Pero, con confianza en la palabra de Jesús, vuelven a echar las redes. ¡La palabra de Jesús tiene más fuerza que la experiencia frustrante de la noche!
• Lucas 5,6-7: El resultado es sorprendente. La pesca es tan abundante que las redes casi se rompen y los barcos están a punto de hundirse. Simón necesita la ayuda de Juan y de Santiago, que están en otro barco. Nadie consigue ser completo, si está solo. Las comunidades deben ayudarse entre sí. El conflicto entre las comunidades, tanto en el tiempo de Lucas como hoy, tiene que ser superado en vista de un objetivo común, que es la misión. La experiencia de la fuerza transformadora de la Palabra de Jesús es el eje alrededor del cual las diferencias se asumen y superan.
• Lucas 5,8-11: “¡Serás pescador de hombres!” La experiencia de la proximidad de Dios en Jesús le hace percibir a Simón quién es: “¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!” Ante Dios ¡todos somos pecadores! Pedro y los compañeros tienen miedo y, al mismo tiempo, se sienten atraídos. Dios es un misterio fascinante: da miedo y, al mismo tiempo, atrae. Jesús aleja el miedo: “¡No tengas miedo!” Llama a Pedro y le compromete en la misión, mandando a que sea pescador de hombres. Pedro experimenta, bien concretamente, que la Palabra de Jesús es como la Palabra de Dios. Es capaz de hacer acontecer lo que afirma. En Jesús aquellos rudos trabajadores hicieron la experiencia de poder, cobraron valor y confianza. Entonces, “dejándolo todo, ¡le siguieron!”. Hasta entonces, sólo Jesús anunciaba la Buena Nueva del Reino. Ahora otras personas van siendo llamadas e implicadas en la misión. Esa manera que Jesús tiene de trabajar en equipo es una Buena Nueva para el pueblo.
• El episodio de la pesca en el lago manifiesta la atracción y la fuerza de la Palabra de Jesús. Atrae a la gente (Lc 5,1). Lleva a Pedro a ofrecer su barco a Jesús para que hable (Lc 5,3). La Palabra de Jesús es tan fuerte que vence la resistencia de Pedro, lleva a lanzar de nuevo la red y hace que acontezca la pesca milagrosa (Lc 5,4-6). Vence en Pedro la voluntad de alejarse de Jesús y lo atrae para que sea “pescador de gente!” (Lc 5,10) ¡Y así la Palabra de Dios actúa hasta nuestros días!
4) Para la reflexión personal
• ¿Dónde y cómo acontece hoy la pesca milagrosa, realizada en atención a la Palabra de Jesús?
• Ellos largaron todo y siguieron a Jesús. ¿Yo que tengo que largar para poder seguir a Jesús?
5) Oración final
¿Quién subirá al monte de Yahvé?,
¿quién podrá estar en su santo recinto?
El de manos limpias y puro corazón,
el que no suspira por los ídolos
ni jura con engaño. (Sal 24,3-4)

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39.- Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con todos los hombres. Esta convicción está en la base de su diálogo con las otras religiones, con la filosofía y las ciencias, y también con los no creyentes y los ateos.

En este punto que hoy vamos a explicar podría parecer que cada punto niega al anterior, pero no, no se trata de que lo niegue, sino que vamos matizando lo que queremos decir. Es decir, lo que se afirma en el punto 39 que la Iglesia Católica tiene una visión optimista de la capacidad del hombre de conocer a Dios, ahora bien, cuando decimos optimista no quiere decir que nosotros vayamos a hablar de Dios como si fuese el vecino, o alguien cualquiera que puede ser objeto de un seguimiento nuestro, que le ponemos una cámara para espiarle o seguirle, obviamente no… Dios es un ser trascendente y no podemos pretender hablar de Él como hablamos del vecino, que nuestro conocimiento de Dios es real, es verdadero, que el hombre es capaz de hablar de Dios, pero ha de ser de una forma humilde.

Ha habido a veces, un subrayado excesivo en la afirmación de que de Dios sólo se puede hablar desde la perspectiva de una teología o lenguaje apofáctico. Apofáctico viene a significar que Dios es tan grande, tan trascendente, tan lejano al hombre que de Él prácticamente no podemos decir nada. Es un subrayar hasta tal punto la trascendencia y lejanía de Dios que es como decir que Dios es tan lejano y diferente al hombre que prácticamente no podemos decir nada de Él, en todo caso podemos decir lo que no es, no es material, no es como nosotros, no es… pero no podemos afirmar nada en positivo, sino más bien en negativo. Claro que esto tiene algo de razón, pero afirmarlo sin matizarlo sería incorrecto porque Dios, que es grande, ha hecho al hombre interlocutor suyo, Dios nos ha hecho capaces de hablar con Él. No vale con subrayar unilateralmente uno de los aspectos de que Dios es infinitamente lejano, trascendente… pero precisamente porque Dios es así de infinito, omnipotente, Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza y nos ha hecho interlocutor suyo.

Otra tentación es la tentación ha sido la tentación gnóstica, el gnosticismo fue una de las primeras herejías en la historia de la Iglesia, era una pretendida descripción del misterio de Dios como reservada exclusivamente para unos pocos elegidos, para unos sabios, algunos hombres estaban destinados por su especial inteligencia porque habían estado estudiando los misterios ocultos, Dios está reservado para unos cuantos inteligentes, para unos privilegiados. Bueno, no es verdad, la Iglesia siempre rechazó esa tendencia gnóstica y recordó esas palabras de Jesús en el Evangelio que Dios se esconde a los soberbios y se revela a la gente humilde. No es verdad que tengan más posibilidad de conocer a Dios las personas que tengan un acceso especial a la cultura y no digamos nada al secretismo, a toda esa tendencia que existe a lo oculto, hacia el ocultismo, como si el conocimiento de Dios estuviese supeditado a unos secretos que alguien ha escondido en un manuscrito, etc. Aquí empalmamos con toda una literatura que se ha puesto de moda tipo Código da Vinci y todo este tipo de libros. Sencillamente también tenemos que rechazar claramente esta tentación del ocultismo o de que Dios esté reservado para unas mentes privilegiadas que escrutan los misterios de no sé dónde.

Por el contrario, ¿Cómo es posible que podamos hablar con Dios? Bueno, por una parte, por el misterio de la humildad de Dios que nos ama y se acerca a nosotros y nos ha creado, elevándonos por la creación a una condición que, sobre todo, lo más grande que puede decir un hombre es que sea interlocutor de Dios. Que yo hable con Él, que Él hable conmigo. Eso es una gracia, por la creación, Dios nos ha capacitado para tal cosa. El punto que estamos comentando dice que esto también supone que entre nosotros podamos hablar de Dios, que hablemos de Dios con los creyentes de otras religiones, y con los ateos y agnósticos. No es exclusivamente hablar por no callar, sino que tenemos la capacidad. Precisamente la auténtica enfermedad, el auténtico signo de alarma es que el hombre no hable de Dios, que hable únicamente de cosas intrascendentes. Vemos que en nuestra sociedad existe una tendencia a hablar de cotilleos, curiosidades del prójimo, etc. de lo que deberíamos hablar más es de lo verdaderamente importante, lo decisivo, lo lógico es hablar de Dios, lo ilógico es hablar de tonterías, hablar por no callar. Con esto no quiero decir que no podamos hablar de futbol, también existen unas sanas distracciones, pero el hecho de que nuestras conversaciones sean siempre, sistemáticamente, intrascendentes y no hablemos de las grandes cuestiones de nuestra vida, que sean como temas tabúes, en el fondo es como una infrautilización de la razón humana. Tenemos una capacidad de preguntarnos grandes cosas y a veces, sin embargo, únicamente hablamos de un cotilleo u otro cotilleo, si va a hacer buen tiempo o no. Por eso a mí me impacta mucho cuando uno va a visitar un Carmelo, en muchos locutorios suele poner una famosa frase de Santa Teresa de Jesús “Hermanas, o hablar de Dios o no habar, que en casa de Teresa esta ciencia se profesa”. Una frase que te hace pensar, “Oye, que Dios nos ha hecho capaces de hablar de Él y hablar con Él y estamos aquí todo el día hablando de fútbol”. Es como si nos hubiesen regalado un coche deportivo y vamos siempre a 10 por hora, es un poco ridículo tener un coche capaz de alcanzar una gran velocidad para ir con él a 10 por hora, para eso con una bici tenías suficiente, pues algo así ocurre. Dios nos ha dado una capacidad, con mucha humildad, de abrirnos a los misterios de Dios y nosotros estamos hablando únicamente de pequeñeces, que para eso no hace falta ser imagen y semejanza de Dios.

Esta es la primera reflexión, que se complementa con una referencia al punto 851 que dice así: En efecto, “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1 Tm 2, 4). Dios quiere la salvación de todos por el conocimiento de la verdad. La salvación se encuentra en la verdad. Dios nos ha creado para la VERDAD con mayúsculas, y el hombre tiene hambre y sed de la verdad. Por eso, es una gran contradicción que planteemos nuestra vida de tejas para abajo y no de tejas para arriba, que nuestras conversaciones siempre sean intrascendentes y no nos planteemos las grandes cuestiones que afectan a la felicidad definitiva del hombre. ¿Cómo hablar de Dios? Sí, somos interlocutores suyos, pero al mismo tiempo tenemos que hablar con humildad.

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Crisis

Me gustaba mucho cantar y tocar la guitarra. Me habían dicho que si no ponía mis talentos al servicio del pueblo de Dios, pecaría por omisión.
Entonces empecé a cantar para el pueblo de Dios.
Sí, me gustaba mucho cantar y tocar para el pueblo de Dios. Pero me habían diho, también, que si no componía canciones mejores que las profanas —a las que el pueblo de Dios tenía que echar mano—, estaría sustrayéndome.
Entonces comencé a cantar, tocar y componer canciones llenas de mensaje social y político para que el pueblo de Dios se insertase en la realidad.
Me gustaba mucho cantar, tocar y componer músicas ligeras o más serias. Pero me habían dicho que debería escribir artículos y hasta libros, puesto que si mi mensaje lo escuchaban, convenía que yo lo extendiese más; si no, estaría sustrayéndome.
Entones, además de cantar, tocar y componer, empecé a escribir artículos y libros para el pueblo de Dios.
Me gustaba cantar, tocar, componer, escribir artículos y libros para el pueblo de Dios. A la sazón me dijeron que debería encargarme de algún programa de radio o de televisión, para divulgar las cosas buenas de la religión entre el pueblo, que vivía en un ambiente profano.
Comencé, pues, a cantar, tocar, componer, escribir artículos y libros, y a hablar por radio y a aparecer en televisión.
Me gustaba mucho cantar, tocar, componer, escribir y hacer radio y televisión. Pero me dijeron que debía escribir para los jóvenes, para los padres, para los adultos y comunicar así a los demás lo que yo había recibido con tanta abundancia; si no, estaría sustrayéndome.
Entonces escribí para todos cuantos quisieran leer mi libros.
Cuando mis libros empezaron a apilarse en las estanterías, corrieron a avisarme que detuviera todo aquello, porque estaba promocionándome, haciéndolo todo demasiado aprisa y superficialmente y que me estaba repitiendo, sin ninguna creatividad. Que yo iba “pitando” excesivamente por ahí, quedándome poco tiempo para mi vida personal.
Me dijeron que me había lanzado demasiado y ahora sacaba un libro al mes, un disco al mes, y qeu era imposible hacer todo eso sin vaciarme. ¡Yo debería pararme un poco!
Me paré un poco…
Y vinieron a decirme que no debía pararme, pues de hacerlo, luego, al volver, ya no tendría oportunidad de comunicar…
Volví a comenzar y a producir cosas más profundas. Me dijeron que me estaba pinando. Volví a las cosas más sencillas, y dijeron que me estaba repitiendo.
Intenté crear nuevos caminos de comunicación, y dijeron que me estaba buscando un nombre.
Cambié algunas veces de nombre, para poder llegar a todos, y dijeron que yo estaba acudiendo a expedientes para seguir en la cresta de la ola.
Fui a quejarme con Jesús:
— ¡Pero si no hay nada de eso! Yo trabajé con hambre de servir, ¡epensando sólo que nstaba haciendo el bien, Señor!
Se rió con santo humorismo y dejo caer como al desgaire una frase:
— Perdona. Ellos saben lo que hacen…
P. Zezinho

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68. Las riquezas no te aseguran nada. Es más: cuando el corazón se siente rico, está tan satisfecho de sí mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas más grandes de la vida. Así se priva de los mayores bienes. Por eso Jesús llama felices a los pobres de espíritu, que tienen el corazón pobre, donde puede entrar el Señor con su constante novedad.

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¡Ábrete!

Effetá” (ábrete) es la palabra que resuena en la liturgia de este Domingo. Cristo abre los oídos y suelta la traba de la lengua de un hombre que era sordo y que apenas podía hablar, un hombre que no era judío, pero que presentaron a Jesús pidiéndole que le impusiera las manos.

1. Ya en el Antiguo Testamento aparece el anuncio de un Mesías que vendrá a devolver la salud a los enfermos y la salvación a todos los hombres. Así, en la primera lectura de este domingo escuchamos el anuncio que el profeta Isaías dirige a los cobardes de corazón: “Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará”. Isaías anuncia la llegada del Salvador. La salvación que anuncia Isaías se asocia en primer lugar a la salud física, pues los oídos del sordo se abrirán, el cojo saltará como un ciervo, y la lengua del mudo cantará. Y en segundo lugar, la salvación se asocia al agua, símbolo de la vida, de modo que brotará agua en el desierto y lo reseco se convertirá en un manantial. Allí donde hay enfermedad y muerte, Dios trae la salud y la vida. Aquello que parece imposible, es posible para Dios. Con el salmo, que es la respuesta orante a la primera lectura, alabamos a Dios por su salvación.

2. El anuncio del profeta Isaías se cumple perfectamente en Cristo. Él es el Mesías, el Salvador prometido y enviado por Dios. En el pasaje del Evangelio de hoy escuchamos cómo Jesús abre los oídos a un sordo y le suelta la traba de la lengua. El Evangelista narra con todo detalle las acciones que hace Cristo: lo aparta de la gente, le mete los dedos en los oídos, le toca la lengua con saliva, mira al cielo, suspira y pronuncia la palabra Effetá. Es interesante detenernos en el detalle de esta narración de Marcos. Jesús aparta a aquel hombre de la gente, quizá para evitar una malinterpretación de la acción de Jesús, pues aquellos que estaban mirando podían entender de forma errónea aquella acción del Señor, viéndole no como el Mesías, sino como un simple curandero. Toca con sus manos las dolencias de aquel hombre, mete sus dedos en los oídos y le toca la lengua con su saliva. La mirada al cielo y el suspiro de Jesús nos muestran que su poder viene de Dios, que es el Padre quien le ha enviado, y ahora le pide que actúe sobre este enfermo. Y finalmente la palabra que pronuncia sobre el enfermo, “ábrete”, y es que Cristo salva mediante su palabra, una palabra que produce un efecto salvador sobre el hombre, pero previamente eleva su mirada al cielo, en oración. Y cuando termina esta curación, los testigos de esta acción de Dios exclaman: “Todo lo ha hecho bien”.

Si releemos este texto con atención, podemos encontrar una similitud con el texto de la creación del primer capítulo del libro del Génesis. Dios crea el mundo y al hombre por medio de la palabra, y “vio que todo era bueno”. Cristo trae una nueva creación, restaurando aquello que estaba dañado por el pecado, y lo hace también a través de su palabra y ante la admiración de la gente que exclama que todo lo ha hecho bien.

3. En la segunda lectura, san Pablo nos ofrece una pregunta: “¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe?”. Dios prefiere a los pobres de espíritu, a aquellos que sólo tienen su confianza en Él, porque sólo el que es realmente pobre de espíritu puede acoger con un corazón sencillo y abierto la salvación que Dios le ofrece. Aquel hombre sordo y mudo era pobre, carecía de algo tan necesario como la capacidad de oír y de hablar. Y Dios le enriquece con su gracia, con la fe, le devuelve aquello que había perdido y le lleva de nuevo a la salvación.

Cuánto nos asemejamos nosotros a aquel pobre hombre. A pesar de que podemos oír y hablar con facilidad, sin embargo tenemos tantas veces los oídos taponados y la lengua trabada, cuando no somos capaces de escuchar a Dios que nos habla, o no somos capaces de prestar oído al hermano que desde su sufrimiento nos pide ayuda a gritos, o no tenemos la lengua suelta para anunciar a los demás el Evangelio y proclamar sin miedo las grandezas de Dios. Dios ha venido para abrirnos los oídos y soltarnos la lengua, para que podamos escucharle y hablar de Él. Cristo pronuncia sobre nosotros su palabra salvadora, “Effetá”. Dejémonos sanar por el Señor, para que todos los que vean nuestra vida puedan exclamar: “Dios hace todas las cosas bien”.

Francisco Javier Colomina Santos

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Salió del territorio de Tiro, fue por Sidón y atravesó la Decápolis hacia el lago de Galilea. Le llevaron un sordo tartamudo y le rogaron que le impusiera sus manos. Jesús lo llevó aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos, con su saliva le tocó la lengua, alzó los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «¡Epheta!», que quiere decir «¡Ábrete!». Inmediatamente se le abrieron los oídos y se le soltó la atadura de la lengua, de modo que hablaba correctamente. Les encargó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo ordenaba, más lo proclamaban. Y en el colmo de la admiración decían: «Todo lo ha hecho bien, hasta a los sordos hace oír y a los mudos hablar».

Marcos 7, 31-37

Comentario del Evangelio

Nos pasa muchas veces que nos tapamos las orejas para no oir lo que alguien nos quiere decir. Y también nos pasa que nos callamos cuando sabemos que nuestro deber es decir cosas que no nos atrevemos a decir.

Jesús nos enseña hoy que debemos escuchar a los demás. Que estar abierto a lo que Jesús nos dice, es escuchando lo que les pasa a las personas, escuchar sus las cosas buenas y las cosas malas que les pasa en la vida.

Y también debemos ser valientes para hablar y decir las cosas que debemos decir. No debemos quedarnos en silencio por miedo o comdidad o porque nos evitamos problemas.

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe una situación de tu vida donde no le hayas hecho caso a alguna persona que debías haber escuchado o donde no te has atrevido a decir algo que sabías que debías haber dicho.

• ¿Por qué debemos hablar y escuchar los cristianos? ¿Qué debemos escuchar y qué debemos decir a los demás?

• Escribe un compromiso que te ayude a ser una persona que escucha y habla con las personas que están cerca de ti todos los días (amigos, familia, compañeros de clase…).

 

Oración

Cámbianos el corazón, Jesús,
para que actuemos como Tú,
para que sepamos oír,
para que sepamos mirar,
para que no calle nuestra boca
la alegría que proporciona tu compañía
y lo que facilita la vida tu Amistad.
Que contigo descarguemos
las desesperanzas,
ilusionemos desencantos, compartamos bienestar,
sanemos y fortalezcamos a los caídos
y sepamos ser amigos de verdad, como Tú,
que acompañan la vida y la hacen más fácil.

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