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Archive for 12/09/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SEÑOR, TÚ ERES MI PAZ Y MI CONSUELO.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Salmo 125 – DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Ant 2. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Salmo 126 – EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   Ef 3, 20-21

A aquel que tiene sumo poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o pensamos, con la energía que obra en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo supremo de su pueblo, diciendo:

Que tu pueblo, Señor, te alabe.

Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la salvación;
haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
y vivan unidos por la caridad.

Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus propias manos:
acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.

Acuérdate también de todos los que viven entregados al servicio de los demás;
que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
y líbralos del poder del Maligno.

Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 12 Septiembre, 2018

1) Oración inicial
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor.

2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 6,20-26
Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
«Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta las cuatro bienaventuranzas y las cuatro maldiciones del Evangelio de Lucas. Hay una manera progresiva en la forma que Lucas tiene de presentar la enseñanza de Jesús. Hasta el 6,16, dice muchas veces que Jesús enseña a la gente, pero no llega a relatar el contenido de la enseñanza (Lc 4,15.31-32.44; 5,1.3.15.17; 6,6). Ahora, después de informar que Jesús vio la multitud deseosa de oír la palabra de Dios, Lucas trae el primer grande discurso que empieza con la exclamación:”¡Bienaventurados los pobres!” y “¡Ay de vosotros los ricos!”, y ocupa todo el resto del capítulo (Lc 6,12-49). Algunos le llaman a este discurso el “Sermón de la planicie”, pues segundo Lucas, Jesús bajó de la montaña y se paró en un lugar de llanura donde hizo su discurso. En el evangelio de Mateo, este mismo discurso está hecho en el monte (Mt 5,1) y es el llamado “Sermón de la Montaña”. En Mateo, el sermón tiene ocho bienaventuranzas, que tienen un programa de vida para las comunidades cristianas de origen judaica. En Lucas, el sermón es más breve y más radical. Contiene cuatro bienaventuranzas y cuatro maldiciones, dirigidas para las comunidades, constituidas de ricos y de pobres. Este discurso de Jesús va a ser meditado en el evangelio diario de los próximos días.
• Lucas 6,20: ¡Bienaventurados los pobres! Mirando hacia los discípulos, Jesús declara: “¡Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de los cielos!” Esta declaración identifica la categoría social de los discípulos. ¡Ellos son pobres! Y a ellos Jesús promete: “¡Vuestro es el Reino de los Cielos!” No es una promesa para el futuro. El verbo está al presente. El Reino les pertenece ya. En el evangelio de Mateo, Jesús explicita el sentido y dice: “¡Bienaventurados los pobres de Espíritu!” (Mt 5,3). Son los pobres que tienen al Espíritu de Jesús. Pues hay pobres con cabeza o espíritu de rico. Los discípulos de Jesús son pobres con cabeza de pobre. Como Jesús no quieren acumular, pero asumen su pobreza y, como él, luchan por una convivencia más justa, donde haya fraternidad y puesta en común de los bienes, sin discriminación.
• Lucas 6,21-22: ¡Bienaventurados los que ahora tiene hambre y lloran! En la 2ª y 3ª bienaventuranza Jesús dice. “¡Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados! ¡Bienaventurados los que ahora lloráis porque reiréis!” Una parte de las frases está al presente y otra al futuro. Aquello que ahora vivimos y sufrimos no es lo definitivo. Lo definitivo es el Reino que estamos construyendo hoy con la fuerza del Espíritu de Jesús. Construir el Reino trae sufrimiento y persecución, pero una cosa es cierta: el Reino va a llegar y “¡seréis saciados y reiréis!”.
• Lucas 6,23: ¡Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien….! La bienaventuranza se refiere al futuro: “Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os expulsen, proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del Hombre. ¡Alegraos ese día porque grande será vuestra recompensa, porque así fueron tratados los profetas!” Con estas palabras de Jesús, Lucas anima a las comunidades de su tiempo, que estaban siendo perseguidas. El sufrimiento no es estertor de muerte, sino dolor de parto. ¡Fuente de esperanza! La persecución era una señal de que el futuro anunciado por Jesús estaba llegando para ellas. Iban por el justo camino
• Lucas 6,24-25: ¡Ay de vosotros los ricos! ¡Ay de vosotros los que estáis hartos y os reís! Después de las cuatro bienaventuranzas a favor de los pobres y excluidos, siguen cuatro amenazas o maldiciones contra los ricos y los que se lo pasan bien y son elogiados por todos. Las cuatro amenazas tienen la misma forma literaria que las cuatro bienaventuranzas. La 1ª está al presente. La 2ª y la 3ª tienen una gran parte al presente y la otra al futuro. Y la 4ª se refiere enteramente al futuro. Estas amenazas sólo se encuentran en el evangelio de Lucas y no en el de Mateo. Lucas es más radical en la denuncia de la injusticia.
Delante de Jesús, en aquella planicie no había ricos. Sólo había gente pobre, venida de todos los lados (Lc 6,17-19). Asimismo, Jesús dice: “¡Ay de vosotros los ricos!” Y es que Lucas, al transmitir estas palabras de Jesús, estaba pensando más en las comunidades de su tiempo. En ellas había ricos y pobres, y había discriminación de los pobres por parte de los ricos, la misma que marcaba la estructura del Imperio Romano (cf. St 5,1-6; Ap 3,17-19). Jesús hace una crítica dura y directa a los ricos: ¡Vosotros los ricos, ya tenéis consolación! ¡Vosotros ya estáis hartos, pero pasaréis hambre! ¡Vosotros os estáis riendo, pero quedaréis afligidos y lloraréis! Señal de que para Jesús, la pobreza no es una fatalidad, ni es fruto de prejuicios, sino que es fruto de enriquecimiento injusto de los otros.
• Lucas 6,26: ¡Ay de vosotros cuando todos hablen bien de vosotros, porque así vuestros padres trataron a los falsos profetas!” Esta cuarta amenaza se refiere a los hijos de los que en el pasado elogiaban a los falsos profetas. Es que algunas autoridades de los judíos usaban su prestigio y su autoridad, para criticar a Jesús.

4) Para la reflexión personal
• ¿Miramos la vida de las personas con la misma mirada de Jesús? Dentro de tu corazón, ¿qué piensas de verdad: una persona pobre y hambrienta puede ser realmente feliz? Las telenovelas y la propaganda del comercio, ¿qué ideal de nos presentan?
• Diciendo “Felices los pobres”, Jesús ¿estaba queriendo decir que los pobres han de seguir en la pobreza?

5) Oración final
Yahvé es justo cuando actúa,
amoroso en todas sus obras.
Cerca está Yahvé de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan con sinceridad. (Sal 145,17-18)

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Marcos 6, 30-34

<

p style=”text-align:justify;”>«30Y los apóstoles se congregan ante Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.
 31Y les dice: “Venid por vosotros mismos privadamente a un lugar desierto y descansad un poco” (porque eran muchos los que iban y venían y no tenían oportunidad ni de comer).

<

p style=”text-align:justify;”>32Y se fueron en la barca, privadamente, a un lugar desierto.
 33Y les vieron marchar y muchos lo conocieron y corrieron juntos al lugar, a pie, de todas las ciudades, llegando antes que ellos.
 34Y,saliendo, vio mucha muchedumbre y tuvo compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tenían pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas.

<

p style=”text-align:justify;”>Tras el paréntesis en torno a la muerte de Juan Bautista, Marcos retoma el hilo de la narración describiendo el retorno de los discípulos de su viaje misionero (6,30). Desbordados por las multitudes que Jesús ha atraído, los discípulos salen con Jesús para tomarse un tiempo de retiro en un lugar desierto. Sin embargo, la multitud no les deja en paz y se presenta en el lugar al que ellos van (6,31-33). Jesús despliega allí su compasión: enseña a la multitud respondiendo así primero a sus necesidades espirituales (6,34), y después les da de comer milagrosamente, solucionando de este modo sus necesidades materiales (6,35-44).
Probablemente Marcos ha heredado el esquema de esta historia tan sonada de una fuente tradicional que incluía también el pasaje siguiente (el paso del mar, de Mc 6,45-52). También en Jn 6 encontramos la misma secuencia de alimentación milagrosa, paso del mar y alusión al pan; y eso que es un evangelio independientede Marcos. Nuestra historia responde a un género literario estándar, llamado «milagro de donación», en el que se proveen de forma asombrosa unos bienes materiales que son necesarios. Historias semejantes se cuentan sobre Elías y Eliseo en 1Re 17,8-16 y 2Re 4,1-7.42-44, y sobre Jesús en Lc 5,1-11. En todas esas historias, lo mismo que en la nuestra, el milagro aparece como un acto espontáneo de generosidad, no como respuesta a la petición de una persona que está necesitada, y el mecanismo del milagro queda velado, de manera que solo la abundancia posterior demuestra que ese milagro ha acontecido.

Nuestra historia está contada artísticamente, con un uso especialmente efectivo de la repetición. Al comienzo, las dos frases repetidas (un lugar desierto y privadamente) y la repetición por seis veces de la palabra polyssirven para crear el escenario (6,31-35). En el centro de la narración, los dos usos de la palabra «comprar» ponen de relieve la respuesta equivocada de los discípulos ante la necesidad. Al final, el uso repetido de «panes» y de «peces» (cada palabra aparece cinco veces: en 6,37.38.41.43.44) y la repetición de «dar» (dos veces: en 6,37.41) marcan la verdadera respuesta a la necesidad. Por su parte, la palabra «comer», que recoge el tema y la problemática fundamental de la narración, aparece en toda ella (6,31.36.37.37.42).

La narración se divide de forma natural en cuatro secciones: la transición, con la creación del escenario (6,30-34), la descripción del problema (6,35-38), la multiplicación/alimentación en sí misma (6,39-42) y las notas conclusivas, con la cantidad de sobras y el número de personas alimentadas, que confirman la magnitud del prodigio (6,43-44).

  • 6,30-34: La historia comienza con una comparación implícita y un contraste entre los discípulos de Juan el Bautista, que llenos de tristeza van a recoger su cuerpo decapitado para enterrarlo, y los discípulos de Jesús, que vuelven triunfantes de su viaje misionero, para contar a Jesús lo que han hecho y enseñado (6,30). Hay dos detalles que arrojan una luz más positiva sobre los discípulos de Jesús: a) este es el único lugar de Marcos donde se les llama «apóstoles»; b) y es el único lugar donde se dice que alguien distinto de Jesús enseña. La coincidencia de los dos rasgos es deliberada: los Doce han sido capaces de enseñar y de realizar obras milagrosas precisamente porque son los enviados de Jesús, dotados de su misma autoridad escatológica. 
La muchedumbre ha seguido a Jesús y a los Doce en su retiro en el desierto (6,33). Los autores ponen de relieve la dificultad histórica que plantea esta parte de la narración: nos hallamos ante un motivo teológico, más que puramente histórico. El hecho de que la multitud persiga a Jesús pone de relieve el hambre espiritual y la esperanza que él ha suscitado en ellos. 
Jesús pasa a dar una respuesta al hambre de la multitud y a la esperanza que muestra; en nuestro pasaje la compasión de Jesús no lleva directamente a realizar un milagro -como es habitual cuando se menciona la compasión de Jesús-, sino a enseñar a la multitud; se trata de una fusión típicamente marcana del motivo del poder de realizar milagros con el de enseñar (cf. 1,26-27). Más aún, la respuesta compasiva de Jesús a la muchedumbre le sitúa implícitamente al nivel de Moisés, que enseñó a Israel en el desierto y cuya enseñanza (Torá) había sido comparada con el pan y constituía la respuesta gratuita de Dios a los israelitas, que caminaban errantes, como ovejas sin pastor (cf. Nm 27,17). De un modo semejante, en nuestro pasaje Jesús ve la oscuridad espiritual del pueblo, tiene compasión de ellos y expresa esta compasión del modo más eficaz posible, es decir, enseñándoles. 


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Jer 23, 1-4

“¡Ay de los pastores que dejan perecer y dispersarse
al rebaño de mi pasto! —dice Yavé—.
Por eso, así habla Yavé, Dios de Israel,
sobre los pastores que guían a mi pueblo:
Vosotros habéis dispersado mi rebaño,
lo habéis descarriado sin preocuparos de él.
Pero yo me voy a ocupar ahora de vosotros —dice Yavé—
y de la maldad de vuestras acciones.
Yo recogeré los restos de mi rebaño
de todos los países donde los dispersé
y los haré volver a sus pastos,
donde crecerán y se multiplicarán.
Suscitaré para ellos pastores que los apacentarán;
no sufrirán más temor ni angustia,
ni se volverá a perder ninguno —dice Yavé—” (Jer 23, 1-4).
Mi Dios me dijo con solemnidad:
“Si empiezas a tener miedo de que no te quieran;
si empiezas a pensar que quienes te quería y no sienten por ti lo que sentían antes;
si empiezas a dolerte por perder la popularidad;
si empiezas a temer que otros acaben por ocupar el lugar que te perteneció;
si de noche vas a dormir con miedo a despertarte menos querido y, cuando te levantas, vas de prisa a encontrarte con quienes deben darte el afecto que te falta, y al encontrarles sigues notando que ya no es como solía ser;
si vives continuamente preocupado por agradar a todos, y no soportas la idea de que alguien no sienta por ti nada especial;
si percibes que las personas aceptan tu compañía, pero sin hacerse un problema por tenerla;
si vives analizando quiénes han dejado de buscarte y quiénes no, o los que te buscaban y se alejaron sin demostrar sentirlo, o los que aseguraban que todo lo que hacía estaba bien y luego no volvieron nunca más a hablar contigo;
si te das cuenta de que necesitas el reconocimiento por el bien que repartes y te sientes herido y machacado cuando alguien no te lo agradece, ni te elogia, ni se inclina servilmente a tejerte alabanzas…
¡Entonces, tómate unas vacaciones, y vete solito a pelar tu derrota moral!, pues querrá decir que has perdido de vista la verdadera finalidad del apostolado.
Todo el tiempo has estado buscando la gloria, sin notarlo. Apóstol es quien acepta el cariño del pueblo, pero sin hacerse apóstol por eso, ni dejar de serlo porque le falte.
Cuando te encuentres en tal situación, ponte a leer un libro de humor. Has tomado demasiado en serio tu gloria y tu éxito, sin acordarte de que eras un instrumento del bien y de la verdad”.
Respiré hondo y le dije que si de todos modos yo tenía que ser profeta, quería al menos el derecho de tener sentimientos.
— Puedes tenerlos —me respondió—. Pero sin hacer de ellos un chantaje. También yo me quejé y demostré que me dolía la intratitud; pero no me las di de víctima.
Me acordé, un poco avergonzado, de la noche aquella en el Huerto de los Olivos y del sudor de sangre. Y empecé a quejarme un poco menos y a tener menos miedo de no ser correspondido.
P. Zezinho

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74. La mansedumbre es otra expresión de la pobreza interior, de quien deposita su confianza solo en Dios. De hecho, en la Biblia suele usarse la misma palabra anawin para referirse a los pobres y a los mansos. Alguien podría objetar: «Si yo soy tan manso, pensarán que soy un necio, que soy tonto o débil». Tal vez sea así, pero dejemos que los demás piensen esto. Es mejor ser siempre mansos, y se cumplirán nuestros mayores anhelos: los mansos «poseerán la tierra», es decir, verán cumplidas en sus vidas las promesas de Dios. Porque los mansos, más allá de lo que digan las circunstancias, esperan en el Señor, y los que esperan en el Señor poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz (cf. Sal 37,9.11). Al mismo tiempo, el Señor confía en ellos: «En ese pondré mis ojos, en el humilde y el abatido, que se estremece ante mis palabras» (Is 66,2).

Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad.

«Felices los que lloran, porque ellos serán consolados»

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Oración

Queremos, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra.
Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con paciencia
activa, a amar y a perdonar sin cansarnos.

Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad.
Enséñanos, Jesús, Señor y Hermano nuestro, a conocerte a través de tu evangelio. ASI SEA.

 

Mc 8, 27-35

«27Y salió Jesús y sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntaba a sus discípulos diciendo:“¿Quién dicen los hombres que soy yo?”. 28Ellos le dijeron: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas”.

29Y él les preguntaba: “Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?”.Respondiendo Pedro le dice: “Tú eres el Mesías”. 30Y les reprendió para que a nadie hablaran acerca de él.

31Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32Hablaba la palabra con franqueza. Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle.

33Pero él, volviéndose y viendo a sus discípulos, reprendió a Pedro y dice: “Ponte detrás de mí, Satanás, porque no piensas las cosas de Dios, sino las de los hombres”.

34Y llamando a la muchedumbre junto con sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere seguir detrás de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quienpierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Con estos versículos de hoy termina la primera parte del evangelio de Marcos (vv. 27-30), en la que hemos contemplado cómo Jesús es Mesías, Mesías compasivo y sanador (inclusión del término“mesías” en 1,1 y 8,29) y comienza la segunda parte del evangelio(vv. 31-35), en la que Jesús muestra cómo es Hijo de Dios, un Hijo de Dios sufriente hasta la cruz. Estamos, pues, en el corazón del primer evangelio, un texto decisivo. La identidad de Jesús, conocida por los discípulos, y el primer anuncio de la pasión, muerte y resurrección son los dos aspectos destacables del evangelio de hoy. Y, a partir de este momento, iremos viendo cómo los discípulos reaccionan mal ante los sucesivos anuncios de Jesús acerca de su final sufriente, y cómo Jesús les reconduce y enseña los aspectos fundamentales del verdadero discipulado. En Mc 8,27 comienza con una larga instrucción de Jesús a sus discípulos que llega hasta el final de la primera sección de esta segunda parte: 10,45. Tanto al principio como al final de esta sección, Marcos coloca curaciones de ciegos: Mc 8,22-26 (curación del ciego de Betsaida) y Mc 10,46-52 (curación del ciegode Jericó). Son una interpelación para nuestras “cegueras” y lanecesidad que tenemos de comprender bien el proyecto de Jesús y ponernos a su servicio.

 

TEXTO

El evangelio está compuesto de dos unidades textuales: vv. 27-30, centrados en la identidad de Jesús y vv. 31-35, centrados en eldestino sufriente de Jesús. La primera unidad tiene una estructura binaria: primero Jesús pregunta a los discípulos lo que piensa la gente acerca de él y ellos responden (vv. 27-28). La respuesta no es mala pero es incompleta (cf. la curación del ciegoinmediatamente antes: ve pero “ve mal”). Después, pregunta a losdiscípulos por lo que piensan ellos mismos de Jesús y responde Pedro aparentemente bien (vv. 29-30). La segunda unidad comienza con el anuncio del destino de Jesús y la reacción negativa de Pedro (vv. 31-32); continúa con la respuesta de Jesús ante la reacción de Pedro (v. 33); y termina con la enseñanza de Jesús a los discípulos y la gente sobre las condiciones del discipulado (vv. 34-35).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Son muchos los aspectos relevantes de este texto centraldel evangelio de Marcos. La primera indicación importante es que Jesús y sus discípulos están en camino. Así se abre una sección decisiva que llega hasta Mc 10,42. En ese camino, Jesús mostrará que es un Hijo de Dios muy especial, pues asume el dolor, el sufrimiento y la muerte como “precio” de sumisión al servicio del Reino de Dios. Nosotros ¿estamos en camino, en movimiento, tratando de crecer como discípulos y perfilar cada vez mejor nuestro seguimiento de Jesús? ¿Qué“precios” estamos dispuestos a pagar?

• La identidad de Jesús es un tema fundamental: ¿Quién esJesús para mí? No se trata de “saber” intelectualmente, sinode conocer su persona, su proyecto y su misión, y asumirlos en nuestra vida de discípulos. Cuando Jesús reprende a los discípulos para que guarden silencio, el evangelio nos quiere decir que no debemos apresurarnos a hablar de Jesús sin haber conocido y asumido todo su proyecto, que incluye el sufrimiento, la pasión y la muerte. No podemos quedarnossólo en lo que “nos viene bien” de Jesús.

• Aparece varias veces, muchas, el verbo “reprender”. ¿Porqué? A veces hacemos muy “automático”, muy “simple”nuestro discipulado, pero un verdadero discipulado no es tarea fácil. Pedro no se pone en su verdadero lugar cuando reprende a Jesús, y además comete otro error: separar a los discípulos de Jesús (v. 32b). Jesús arregla la situación reuniendo de nuevo al grupo y colocando a Pedro en su verdadero lugar,siguiendo a Jesús, no marcándole lo que tiene o no tiene que hacer. ¿Nos ocurre a nosotros como a Pedro? ¿O dejamos que la iniciativa la lleve siempre Jesús?

• Repasemos las condiciones del verdadero discipulado (v. 34): ¿cómo hacemos realidad en nuestra vida el ir detrás de Jesús, renunciar a una vida autocentrada en nosotros mismos, asumir el sufrimiento por causa del Reino? ¿Qué es paranosotros “ganar” o “perder” la vida?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XXIV Domingo del Tiempo Ordinario
16 Septiembre 2018

Isaías 50, 5-9a; Salmo 114; Santiago 2, 14-18; Marcos 8, 27-35

Pedro declara que Jesús es el Mesías

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le contestaron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas”. Entonces él les preguntó: “Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?” Pedro le respondió: “Tú eres el Mesías”. Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día. Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”. Después llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”.

Reflexión

Jesús les dice que Él tiene que sufrir, morir, y resucitar. Pedro no quería que Jesús sufriera porque lo amaba mucho. Pero, Jesús nos dice que hay cosas más importantes que pensar en uno mismo. ¿Por qué tiene que morir Jesús? Jesús dice que el mundo piensa diferente que Dios piensa. Muchos pensaban que el Mesías iba a liberar al pueblo de Israel de los Romanos. Pero Dios pensaba mas allá de la vida terrenal; Él piensa en la vida eterna que no se acaba. ¿Cuál es más importante?

Actividades

Preparen para llevar al grupo cruces de cartulina. En ellas pídanle que escriban o dibujen algo que les parece difícil, pero que van a hacer esta semana para demostrar que creen y aman a Jesús y lo quieren seguir. Peguen la oración detrás. Luego colocan en las cruces en un cartel con una foto de Jesús y al colocarlas dicen: “Quiero seguirte, Jesús, ayúdame.”

Oración

Señor, a veces rechazamos tu cruz porque no la reconocemos como nuestra. Ayúdanos a ver las necesidades de nuestros hermanos y enséñanos a servirles. Ayúdanos a reconocerte en las pequeñas cruces diarias y a entregar nuestras vidas por amor, para recibir tu vida. Amen.

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