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Archive for 19/09/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TE BENDECIMOS, CRISTO, EN ESTA NOCHE.

Te bendecimos, Cristo, en esta noche:
Verbo de Dios y Luz de Luz eterna,
emisor del Espíritu Paráclito;
te bendecimos porque nos revelas
la triple luz de una indivisa gloria
y libras nuestras almas de tinieblas.

A la noche y al día has ordenado
que se releven siempre en paz fraterna;
la noche compasiva pone término
a nuestras aflicciones y tareas,
y, para comenzar el nuevo surco,
el día alegremente nos despierta.

Da un sueño muy ligero a nuestros párpados,
para que nuestra voz no permanezca
muda por mucho tiempo en tu alabanza;
mientras dormimos se mantenga en vela
toda tu creación, cantando salmos
en compañía de la turba angélica.

Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo,
nuestro espíritu cante a su manera:
«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
en el día sin noche donde reinan;
al Uno y Trino, honor, poder, victoria,
por edades y edades sempiternas.» Amén.

SALMODIA

Ant 1. Señor, tu saber me sobrepasa.

Salmo 138, 1-18. 23-24 – I TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me envuelves por doquier,
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.

Ant 2. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Salmo 138 II

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has formado portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro,
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   1Jn 2, 3-6

Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo si guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, miente; y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra posee el perfecto amor de Dios. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que está siempre en él debe andar de continuo como él anduvo.

RESPONSORIO BREVE

V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V. A las sombras de tus alas escóndenos.
R. Como a las niñas de tus ojos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Invoquemos a Dios, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Que se alegren los que se acogen a ti, Señor.

Acuérdate, Señor, que enviaste a tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;
haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

Tú que constituiste a tus sacerdotes servidores de Cristo y administradores de tus misterios,
concédeles un corazón fiel, ciencia abundante y caridad intensa.

Tú que desde el principio creaste hombre y mujer,
guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos,
sigan con fidelidad a tu Hijo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
Concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.

Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra oración:

Padre nuestro…

ORACION

Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 19 Septiembre, 2018

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, creador y dueño de todas las cosas, míranos; y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 7,31-35
«¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo:
`Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.’
«Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: `Demonio tiene.’ Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publícanos y pecadores.’ Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.»

3) Reflexión

• En el evangelio de hoy vemos como la novedad de la Buena Nueva fue avanzando de tal modo que las personas agarradas a las formas antiguas de la fe quedaban como perdidas sin entender nada de la acción de Dios. Para esconder su falta de apertura y de comprensión ellas se defendían y buscaban pretextos infantiles para justificar su actitud de no aceptación. Jesús reacciona con una parábola para denunciar la incoherencia de sus adversarios: “¡Os parecéis a niños que no saben lo que quieren!”
• Lucas 7,31: ¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? A Jesús le parece extraña la reacción de la gente y dice: “¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen?” Cuando una cosa es evidente y las personas, o por su ignorancia o por mala voluntad no quieren darse cuenta o no sen dan cuenta, es bueno encontrar comparaciones que hablan por sí solas.
• Lucas 7,32: Como niños, in fundamento. La comparación que Jesús encuentra es ésta: Vosotros os parecéis a “los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: “En el mundo entero hay niños mimados y que tienen la misma reacción. Reclaman cuando los otros no hacen y actúan como ellos quieren. El motivo de la queja de Jesús es la manera arbitraria con que, en el pasado, reaccionaron ante Juan el Bautista y, ahora en el presente, ante el mismo Jesús.
• Lucas 7,33-34: Su opinión sobre Juan y Jesús. “Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: `Demonio tiene.’ Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Jesús fue discípulo de Juan Bautista, creían él y se hizo bautizar por él. Fue cuando el bautismo que él tuvo la revelación del Padre respecto de su misión como Mesías Siervo (Mc 1,10). Al mismo tiempo, Jesús resalta la diferencia entre él mismo y Juan. Juan era más severo, más ascético, ni comía, ni bebía. Quedaba en el desierto y amenazaba a la gente con los castigos del Juicio Final (Lc 3,7-9). Por esto decían que tenía un demonio, que estaba poseído. Jesús era más acogedor, comía y bebía como todo el mundo. Andaba por los poblados y entraba en la casa de la gente, acogía a las prostitutas y a los recaudadores de impuestos. Por eso decían que era comilón y que se emborrachaba. A pesar de generalizar al hablar de “los hombres de esta generación” (Lc 7,31), probablemente, Jesús tiene en mente la opinión de las autoridades religiosas que no creían en Jesús (Mc 11,29-33).
• Lucas 7,35: La conclusión obvia a la que Jesús llega. Y Jesús termina sacando la conclusión: “Y la sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos”. La falta de seriedad y de coherencia aparece claramente en la opinión que emiten sobre Jesús y Juan. La mala voluntad es tan evidente que no necesitaba de prueba. Esto hacer recordar la respuesta de Job a sus amigos que pretendían ser sabios: “¿Quién podría obligaros a guardar silencio? ¡Esto sería el único acto sabio de vosotros!” (Job 13,5).

4) Para la reflexión personal

• Cuando emito una opinión sobre los otros, ¿soy como los fariseos y los escribas que opinaban sobre Juan y Jesús? Ellos apenas expresaban sus ideas preconcebidas y nada informaban sobre las personas que eran juzgados por ellos.
• ¿Conoces a grupos en la Iglesia de hoy que merecerían la parábola de Jesús?

5) Oración final

¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahvé,
el pueblo que escogió para sí como heredad!
Yahvé observa de lo alto del celo,
ve a todos los seres humanos. (Sal 33,12-13)

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Marcos 6, 35-38

35Y llegada una hora muy avanzada, acercándosele sus discípulos decían: “Este lugar es desierto y la hora muy avanzada. 36Despídelos para que, yendo a las aldeas y ciudades del entorno, se compren ellos mismos algo para que coman”.
37Pero él, respondiendo, les dijo: “Dadles vosotros de comer”.

Y le dicen: “¿Vamos a comprar doscientos denarios de pan y se lo damos para comer?”.38Pero él les dice: “¿Cuántos panes tenéis? Id y mirad”.
Y, averiguándolo, dicen: “Cinco, y dos peces”.

 

La satisfacción del hambre espiritual del pueblo deja todavía sus vientres físicos vacíos, y nuestra historia se encuentra muy lejos de pasar por alto la importancia de esta necesidad física o del acto milagroso que sirve para remediarla. El gesto de Jesús viene ocasionado por el hecho de que los discípulos se le aproximan con la sugerencia de que despida a la multitud, pues ha avanzado ya la hora (6,35-36). La solución que proponen los discípulos refleja su ignorancia respecto del poder de Jesús.

La respuesta de Jesús hace que los discípulos vuelvan a su misión apostólica: «Dadles vosotros mismos algo para comer» (6,37a). La palabra que aquí se destaca, «vosotros», forma un contraste con la sugerencia de los discípulos, que querían despedir a los hombres y mujeres del pueblo para que buscaran comida «por ellos mismos». El pueblo no debe ser despedido para que resuelva sus problemas con sus propios recursos, ni debe convertirse en beneficiario de un milagro inmediato de Jesús, sino queha de ser alimentado por los discípulos en cuanto mediadores del poder de Jesús. Así, lo que Jesús quiere decir es semejante a lo que dijo santa Teresa de Ávila: «Dios no tiene manos, sino nuestras manos».

Sin embargo, los discípulos reaccionan ante este reto de Jesús con falta de fe e incluso con sarcasmo (6,37b). Esta respuesta constituye un artificio literario del narrador para poner de relieve irónicamente la naturaleza extraordinaria del milagro que va a realizarse de inmediato. Pero es también un signo más de la incomprensión de los discípulos de Jesús. La repetición de la palabra «comprar» acentúa este tema. Los discípulos, como si se encontraran todavía en el nivel de Mc 6,36, están buscando aún unos medios humanos normales, como son comprar y vender, para aliviar así los problemas de la muchedumbre. Ahora, sin embargo, la incomprensión es todavía peor, como sugiere el paso de la preocupación al sarcasmo en 6,37 («¿Tendremos que ir y comprar doscientos denarios de pan…?»).

Jesús, ignorando el sarcasmo de los discípulos, les dice que miren cuántos panes tienen (6,38a); esta referencia a la comida ofrecerá la «materia prima» para el milagro. El pan y el pescado formaban el alimento básico de la mayor parte de los galileos, como indican diversos pasajes (cf. Mt 7,9-10), pero probablemente estos alimentos tienen además un significado simbólico. El pan era un símbolo de la Torá, de la Ley; y el pan milagrosamente producido (el maná) estaba asociado con la marcha errante de los israelitas por el desierto. Por su parte, el pescado podía asociarse también con el duro camino del desierto, según el texto de Nm 11,22b («¿Podrá juntarse todo el pescado del mar para ellos, para que les sea suficiente?»). Teniendo en cuenta la presencia constante de la tipología del nuevo éxodo, es probable que los cinco panes estén relacionados con los cinco libros de Moisés, la Torá o enseñanza de Dios, que los judíos consideraban su mayor don a la humanidad. Lo mismo que en 6,34 Jesús aparece como el pastor misericordioso, en 6,38 es presentado como el revelador de la verdad divina, al mismo nivel de Moisés. Según eso, el simbolismo de los panes y los peces nos hace ver la multiplicación (alimentación de la multitud) como un milagro escatológico, que reasume y sobrepasa los milagros de revelación obrados por Moisés en el desierto.

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1Cor 6, 13-20

“El cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor; y el Señor es para el cuerpo. Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros por su poder.
¿Acaso no sabéis que vuestros cuerpos son parte de Cristo? ¡No podéis arrebatar esa parte del cuerpo de Cristo, para hacerla parte de una prostituta! El que se une con una prostituta, llega a ser un solo cuerpo con ella. Pues la Escritura dice: Los dos serán una sola carne. En cambio, el que se une al Señro, se hace con él un mismo espíritu.
Huid totalmente de las relaciones sexuales prohibidas. Todo otro pecado que cometa el hombre es algo exterior a él. Por el contrario, el que tiene relaciones sexuales prohibidas peca contra su propio cuerpo.
¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en nosotros y que lo hemos recibido de Dios? Ya no os pertenecéis a vosotros mismos, sino que habéis sido comprados a un gran precio. Entonces, que vuestros cuerpos sirvan para dar gloria a Dios” (1Cor 6, 13-20).
— ¡Eh, profeta! ¡Profetejo! ¡Ja, ja! ¿Qué te parece mi “tanga”?
— Antiestético y poco funcional.
— No es eso lo que quiero saber. Me interesa saber si usar el “tanga” es pecado o no.
— ¿Te parece que no lo es?
— ¡Claro que no!
— Entonces, ¿por qué preguntas?
— Porque me interesaba saber la opinión de la Iglesia.
— ¡Pero si no la vas a tomar en serio! Tú tienes ya tu opinión formada, ¿qué te empuja a saber la opinión de la Iglesia?
 ¿Es pecaso o no, profeta?
— Soy yo quien te lo pregunta, mocita, doncella o lo que seas.
— Yo no, no soy profetisa. ¡Toca madera! Eso es asunto de profeta, no mío.
— Pero entonces, ¿por qué preguntas? La mayoría de las que usan “tanga” no pierden el tiempo en preguntar.
— Estupendo; pero de todos modos queríamos saber qué le parece a usted el “tanga”.
— Es una forma de desnudez. Vosotras creéis que el cuerpo no tiene ningún fallo y, siendo un instrumento de comunicación, no hay por qué ocultarlo. Os parece que no hay nada de especial en el seno y en las curvas del cuerpo femenino. No encontráis nada de antinatural en el cuerpo del hombre.
Crecisteis oyendo tales prohibiciones respecto al uso del cuerpo que acabasteis por tomar la decisión de usarlo sin restricciones. Pero como la sociedad aún no está preparada para el nudismo completo y ni siquiera vosotras lo encontraríais conveniente en las actuales circunstancias, habéis resuelto andar desnudas y, al mismo tiempo, evitar complicaciones: inventasteis el “tanga”.
— ¿Y eso es malo?
— No, sencillamente es cobarde y deshonesto. Vivís en un mundo masoquista, excitado y erótico y, cuando podríais dar un aporte para hace run poco más maduro el diálogo hombre-mujer, aceptáis el papel de ser mero cuerpo ambulante. Usáis de vuestro físico, que podría ser inocente, con la frialdad de quien sabe lo que causa, pero sin importaron las últimas consecuencias. En el fondo esto es una venganza de vuestra generación, llevada a efecto en nombre de las otras que se vieron obligadas a esconder el cuepro.
El día de mañana tus hijas y nietas preferirán el camino del equilibrio, pues está viniendo una generación para la cual el cuerpo va a ser menos importante que el espíritu. Por eso mismo, tus hijas y nietas cubrirán sus cuerpo un poco más o, si no, por pura decencia, irán desnuda por las playas. De todos modos, tendrán mayor capacidad para entender la condición de la mujer y las palaras de Jesús de Nazaret. Su conciencia será más limpia y sus cabezas bastante menos ingenuas. Como ya no tendrán nada contra lo que protestar en materia de tabú sexual, su cuerpo será instrumento, no objeto; serán más sencillas, mucho menos sofisticadas y, posiblemente, se acordarán de que la diferencia entre hombre y mujer no está sólo en la anatomía o en la armonía de las formas.
Tus hijas y nietas explicarán con la vida lo que vosotras no conseguís entender ahora con la lógica.
— Entonces, profeta. ¿lo debemos usar o no?
— Hasta luego, hijas. Cuando queráis oír cosas que no conciernan, llamadme. Los problemas de estética y de moda escapan de mi ámbito… La moda no es un asunto de vosotras entendáis. Aunque yo aprobase que eso os esclaviza, vosotras lo seguiríais usando. ¡Nunca lográis ser libres! Pero si un día quisierais saber cómo creyó Jesucristo es la dignidad femenina, sería interesante que le buscaseis a él. Os libertaría. Y ya no tendríais necesidad de preguntar si es pecaso o no usar el “tanga”. Seríais libres para no usarlo.
Y todas ellas, a coro, dijeron:
— ¡Je! Este es un profeta de los tiempos de Maricastaña, un carcamal pelmazo.

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81. Dar y perdonar es intentar reproducir en nuestras vidas un pequeño reflejo de la perfección de Dios, que da y perdona sobreabundantemente. Por tal razón, en el evangelio de Lucas ya no escuchamos el «sed perfectos» (Mt 5,48) sino «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará» (6,36-38). Y luego Lucas agrega algo que no deberíamos ignorar: «Con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros» (6,38). La medida que usemos para comprender y perdonar se aplicará a nosotros para perdonarnos. La medida que apliquemos para dar, se nos aplicará en el cielo para recompensarnos. No nos conviene olvidarlo.

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Oración

Señor y Hermano Jesús:
Tú dijiste que “tu Padre nos enviaría en tu nombre el Espíritu Santo y que Él nos recordaría lo que nos enseñaste y nos los explicaría todo”.
Tú conoces la pobreza y la aridez de nuestro corazón.
Te pedimos que tu Espíritu nos lo refresque, nos lo ilumine, nos haga entender tu Evangelio.
Nos lleve sobre todo a fiarnos de Ti y de tu Padre, a seguirte en fe confiada y amorosa, y a poner nuestro grano de arena para construir paz y vida en nuestro entorno. AMEN, ASI SEA.

 

Mc 9, 30-37

«30Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea y no quería que se supiera, 31porque iba enseñando a sus discípulos y les decía: “El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará”. 32Pero ellos no entendían lo que decía y tenían miedo a preguntarle.

33Y llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: “¿De qué discutíais por el camino?”. 34Pero ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.

35Y, sentándose, llamó a los Doce y les dice: “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”. 36Y tomandoun niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: “El que reciba a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino al que me ha enviado”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Después del primer anuncio de la Pasión, de la reacción negativa de Pedro y de la enseñanza de Jesús sobre las condiciones del discipulado (Mc 8,31-38), el evangelio de Marcos nos narra el episodio de la Transfiguración (9,1-13), un “adelanto” de la Resurrección de Jesús, como para “quitar miedo” al anuncio de Jesús; y luego nos cuenta un largo episodio de exorcismo (9,14-29) en donde aparece clara la necesidad de la fe y oración para afrontar la lucha contra el mal. Es en ese momento cuando llega el evangelio de hoy, que presenta el segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Como Pedro en el primer anuncio, los discípulos no entienden o no quieren entender, siguen con miedo y con sus pretensiones humanas de grandeza y éxito. Jesús vuelve a instruirles con la figura de un niño como modelo discipular y con la actitud de humildad y servicio como marcas del verdadero discipulado. La figura de los niños o pequeños seguirá siendo importante después de nuestro evangelio (Mc 9,42-50; 10,13-16), antes de que llegue el tercer anuncio del destino de Jesús (Mc 10,32-34).

 

TEXTO

El texto de hoy, formado por dos pequeñas unidades (vv. 30- 32 y 33-36) tiene una forma global de tríptico, en el que aparecen: a) el segundo anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (vv. 30-31); b) la reacción negativa del grupo de discípulos, que hace de transición entre las dos unidades textuales (vv. 32-34); c) la enseñanza de Jesús (vv. 35-36). Es el mismo esquema que aparece en los tres anuncios del destino de Jesús. Aquí el anuncio es un poco más genérico que el primero, la reacción negativa de los discípulos es más acentuada, y la enseñanza de Jesús está acompañada de un gesto (la figura del niño puesto en medio de los discípulos). La estrategia narrativa de Marcos quiere incidir en la dificultad de los discípulos para comprender bien todo el proyecto de Jesús, que incluye el sufrimiento y un estilo de vida a contracorriente de los valores habituales. Todo un desafío a nuestro seguimiento hoy.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Insistencia en el camino (tres referencias): el camino evoca un proceso en el que los discípulos van aprendiendo a ser verdaderos discípulos, pese a sus resistencias, sus miedos y sus ambiciones. En ese camino, Jesús les enseñalas auténticas características del discipulado. Hoy son “ser último de todos” y “servidor de todos”. Eso supone darla vuelta completamente a los valores dominantes: ¿Estamos dispuestos a vivir de una manera tanalternativa? ¿Qué valores destacamos nosotros? ¿Son los que enseña Jesús?

• La actitud de los discípulos se nos cifra en tres aspectos:no entender, tener miedo y callar. ¿Reflejan nuestra vida de fe? El texto incide en la importancia que daba Jesús a la enseñanza a los suyos; el miedo y Jesús son como elagua y el fuego: incompatibles; y el “hablar francamente”es una característica de Jesús solicitada también a sus seguidores. ¿Comprendemos bien lo que Jesús enseña, conocemos bien su proyecto de vida y de salvación? ¿Qué miedos nos impiden un mayor compromiso cristiano? ¿Cómo es nuestro testimonio de fe en los ambientes en que nos movemos?

• La figura del niño como el modelo que deben acoger (asumir) los discípulos nos indica el valor de la insignificancia y la confianza absoluta en otro. Un niño pequeño no puede sobrevivir sin la asistencia de sus padres o tutores. Es el ejemplo de Jesús para indicarnos que nosotros, como discípulos, no podemos sobrevivir sin Jesús y sin Dios, el que le envió, y que a ellos debemos una confianza ilimitada. ¿Vivimos como niños nuestra relación con Jesús y con Dios?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XXV Domingo del Tiempo Ordinario
23 Septiembre 2018

Sabiduría 2, 12.17-20; Salmo 53; Santiago 3, 16-4, 3; Marcos 9, 30-37

“Si alguno quiere ser el primero, que sea… el servidor de todos”

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará”. Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?” Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado”.

 

Reflexión

En la mente de nuestra sociedad, hay que tratar y ser el primero en todo siempre. Nos gusta ser el primero en la clase o en el equipo de deporte. Queremos tener la ropa más linda, o los juguetes mejores. En nuestra sociedad, quién tiene más vale más. Jesús cambia el orden de las cosas. Para Jesús, el primero es el que sirve a todos. ¿Cómo podemos poner las necesidades de otros delante de los deseos de nosotros? Jesús quiere amor y paz entre nosotros y lo adquirimos poniendo a los demás primero.

 

Oración

Jesús, cuando queremos ser los más importantes y que todos nos obedezcan y honren, enséñanos a escucharte. Ayúdanos a sembrar paz en nuestro hogar, tratándonos unos a otros con bondad, comprensión y aprecio por lo mucho bueno que tenemos cada uno. Amen.

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