Vísperas – Jueves XXV de Tiempo Ordinario

SAN VICENTE DE PAÚL, presbítero. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CUANDO, SEÑOR, EL DÍA YA DECLINA

Cuando, Señor, el día ya declina,
quedaos con el hombre, que, en la noche
del tiempo y de la lucha en que camina,
turba su corazón con su reproche.

Disipad nuestras dudas, hombres santos,
que en el alto glorioso del camino
ya dejasteis atrás temores tantos
de perder vuestra fe en el Don divino.

Perdonad nuestros miedos, seguidores
del camino en la fe que os fue ofrecido,
hacednos con vosotros confesores
de la fe y del amor que habéis vivido.

Que tu amor, Padre santo, haga fuerte
nuestro amor, nuestra fe en tu Hijo amado;
que la hora suprema de la muerte
sea encuentro en la luz, don consumado. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Salmo 29 – ACCIÓN DE GRACIAS POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO EN PELIGRO DE MUERTE

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto,
por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:
«No vacilaré jamás.»
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.»

Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Ant 2. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Salmo 31 – ACCIÓN DE GRACIAS DE UN PECADOR PERDONADO

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto
un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.

Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.

No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor,
aclamadlo, los de corazón sincero.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE   Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Los buenos verán su rostro.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «Lo que hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo hicísteis», dice el Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Lo que hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo hicísteis», dice el Señor.

PRECES

Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:

Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.

Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.

Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.

Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.

Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú que adornaste a san Vicente de Paúl con las cualidades de un verdadero apóstol, para que se entregara al servicio de los pobres y a la formación de los ministros de tu Iglesia, concédenos a nosotros que, animados por un celo semejante al suyo, amemos lo que él amó y practiquemos lo que él enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 27 de septiembre

Lectio: Jueves, 27 Septiembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo; concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 9,7-9
Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba y estaba perplejo, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido, y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo: «A Juan, le decapité yo.¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?» Y buscaba verle.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta la reacción de Herodes ante la predicación de Jesús. Herodes no sabe situar a Jesús. Había matado a Juan Bautista y ahora quiere ver a Jesús de cerca. En el horizonte despuntan amenazas.
• Lucas 9,7-8: ¿Quién es Jesús? El texto empieza con un balance de las opiniones de la gente y de Herodes sobre Jesús. Algunos asociaban a Jesús con Juan Bautista y Elías. Otros lo identificaban como Profeta, esto es, como alguien que habla en nombre de Dios, que tiene el valor de denunciar las injusticias de los poderosos y que sabe animar la esperanza de los pequeños. Es el profeta anunciado en el Antiguo Testamento como un nuevo Moisés (Dt 18,15). Son las misma opiniones que Jesús mismo recoge de los discípulos al preguntarle: “¿Quién dice los demás que o soy?” (Lc 9,18). Las personas trataban de comprender a Jesús desde lo que ellos mismos conocían pensaban y esperaban. Trataban de enmarcarle dentro de los criterios familiares del Antiguo Testamento, con sus profecías y esperanza, y de la Tradición de los Antiguos, con sus leyes. Pero eran criterios insuficientes. Jesús no cabía allí dentro, ¡era más grande!
• Lucas 9,9: Herodes quiere ver a Jesús. “Entonces Herodes dijo: “A Juan, le decapité yo.¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?” Y buscaba verle”. Herodes, hombre supersticioso y sin escrúpulos, reconoce ser el asesino de Juan el Bautista. Ahora quiere ver a Jesús. Lucas sugiere así que hay amenazas que empiezan a despuntar en el horizonte. Herodes no tuvo miedo de matar a Juan Bautista. No lo tendrá tampoco a la hora de matar a Jesús. Cuando le dijeron que Herodes trataba de hacerle preso, mandó a decirle: “«Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.” (Lc 13,32). Herodes no tiene poder sobre Jesús. Cuando en la hora de la pasión, Pilatos manda Jesús donde Herodes para que investigue sobre él, Jesús no le da ninguna respuesta (Lc 23,9). Herodes no merecía respuesta.
• De padre en hijo. Hay veces en que se confunden los tres Herodes que vivieron en aquella época, pues los tres aparecen en el Nuevo Testamento con el mismo nombre: a) Herodes, llamado el Grande, gobernó sobre Palestina del 37 al 4 antes de Cristo. Aparece en el nacimiento de Jesús (Mt 2,1). Mató a los niños de Belén (Mt 2,16). b) Herodes, llamado Antipas, gobernó sobre Galilea del 4 al 39 después de Cristo. Aparece en la muerte de Jesús (Lc 23,7). Mató a Juan Bautista (Mc 6,14-29). c) Herodes, llamado Agripa, gobernó sobre toda Palestina del 41 al 44 después de Cristo. Aparece en los Hechos de los Apóstoles (Hec 12,1.20). Mató al apóstol Santiago (He 12,2).
Cuando Jesús tenía más o menos cuatro años, murió el rey Herodes. Aquel que mató a los niños de Belén (Mt 2,16). Su territorio fue dividido entre los hijos. Arquéalo, uno de sus dos hijos, recibió el gobierno sobre la Judea. Era menos inteligente que el padre, pero más violento. Solamente en su toma de posesión fueron masacradas casi 3000 personas, ¡en la plaza del Templo! El evangelio de Mateo informa que María y José, cuando supieron que este Arquéalo había asumido el gobierno de Judea, tuvieron miedo de volver por allá y fueron a morar en Nazaret, en Galilea (Mt 2,­22), gobernada por otro hijo de Herodes, llamado Herodes Antipas (Lc 3,1). Este Antipas quedó en el poder por más de 40 años. Durante los treinta y tres años que Jesús vivió nunca huno cambios en el gobierno de Galilea.
Herodes el Grande, el padre de Herodes Antipas, había construido la ciudad de Cesaréa Marítima, inaugurada en el año 15 antes de Cristo. Era el nuevo puerto de desagüe de los productos de la región. Debía competir con el gran puerto de Tiro en el Norte, y así ayudar para el fomento del comercio en Samaria y en Galilea. Por esto, desde los tiempos de Herodes el Grande, la producción agrícola en Galilea empezaba a orientarse no más a partir de las necesidades de las familias, como era antes, sino desde las exigencias de mercado. Este proceso de cambio en la economía continuó durante todo el gobierno de Herodes Antipas, más de cuarenta años, y encontró en él a un organizador eficiente. Todos estos gobernantes estaban bajo dueño. Quien mandaba e Palestina, desde el 63 antes de Cristo, era Roma, el Imperio.
4) Para la reflexión personal
• Tengo que preguntarme siempre: ¿quién es Jesús para mí?
• Herodes quiere ver a Jesús. Era curiosidad morbosa y supersticiosa. Otros quieren ver a Jesús, porque quieren encontrar un sentido a la vida. Y ¿qué motivación tengo que me empuja a ver y a encontrar a Jesús?
5) Oración final
Sácianos de tu amor por la mañana,
y gozaremos y cantaremos de por vida.
Alégranos por los días que nos humillaste,
por los años en que conocimos la desdicha. (Sal 90,14-15)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

42.- Dios transciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro lenguaje de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no confundir al Dios “que está por encima de todo nombre y de todo entendimiento, el invisible y fuera de todo alcance” (Liturgia bizantina. Anáfora de san Juan Crisóstomo) con nuestras representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de Dios.

Esas palabras de inefable (que no se puede hablar de ello), incomprensible, invisible, inalcanzable son de la anáfora litúrgica de San Juan Crisóstomo. Dios trasciende toda criatura. Es preciso siempre purificar lo que decimos de Dios. Saber que hablamos de Dios, pero siempre nos quedamos cortos, Dios está más allá de lo que hemos dicho de Él. Por eso, por ejemplo, suele ser importante que cuando imaginamos cosas de Dios purifiquemos la imaginación. Especialmente hay personas que tienen una imaginación muy viva y tienden a hacerse una imagen de Dios… “¿Pero esto cómo es? ¿Pero Dios Padre es…? ¿Tiene barba? (permitidme la broma) ¿Pero es larga o corta? ¿blanca o negra?” ¡Que nosotros tenemos una tendencia a imaginar las cosas y además nos gusta imaginar muy concretamente y tenemos que desprendernos de eso! También algunas personas suelen tener una carencia, una tendencia a buscar visiones, supuestas revelaciones… que también puede tener cierta relación con esto, a veces necesitamos que alguien nos cuente las cosas y con detalle, “… y entonces allí estaba la Virgen María y a la derecha este…”, tenemos una tendencia excesiva a tener todo concretamente imaginado, descrito. Pero no es así y no puede ser así porque todavía no estamos en la visión del cielo. “Oiga ha fallecido mi marido, un conocido”, y allí “¿Cómo podré hablar con él?”. Y no digamos nada cuando alguien pregunta “Ha fallecido mi perro y ¿Cómo podré verlo allí?”. Tenemos una tendencia excesiva a intentar saberlo todo y es que hay muchas cosas que son un misterio que nos supera. Dice el Evangelio que allí seremos como ángeles, que allí no seremos marido y mujer seremos como ángeles en el conocimiento de Dios. “Pero… ¿Me puede concretar más eso?” Pues no lo sabemos…

En los Evangelios se nos ha dicho lo suficiente. No pretendamos con nuestra imaginación concretarlo de una manera que no está concretada en el Evangelio. Se nos ha dicho lo suficiente, ahora también esa especie de curiosidad excesiva que tenemos hay que ofrecerla a Dios, y hay que saber abandonarse. Dicho de otra manera, dice aquí, que nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del misterio de Dios. Es decir, hablamos de Dios, pero siendo conscientes de que la descripción que hemos hecho de Él es imperfecta. Aquí hay dos riesgos, el riesgo de que como es imperfecto lo que hablamos de Él, más vale hablar de futbol. ¡No! aunque sea imperfecto, “es” y es un don el poder hablar de Dios. ¿Sabéis esa diferencia que hay entre los cristales transparentes, traslucidos y opacos? Nos enseñaban en el colegio: hay tres tipos de seres, los transparentes a los que pasa la luz perfectamente, los traslucidos que pasa la luz en parte y los opacos. En esta vida a Dios no lo conocemos ni de forma transparente pero tampoco opaca, es traslucida. Pasa su figura, aunque no pasa totalmente la imagen, pero pasa su figura. Algo podemos conocer de Él, luego acerquémonos a Él, aunque con humildad porque tampoco sería prudente que esa imagen de Dios que nosotros conocemos en parte, que nosotros hablemos de ella con imaginaciones y con concreciones que nosotros nos somos capaces de percibir, porque uno pasa por un cristal traslucidos y dice ¿Y de que color tenía los ojos el que estaba al otro lado del cristal? Pues eso no se puede ver, a través de un cristal traslucido no se puede ver el color de los ojos. Entonces, entre lo transparente y lo opaco en esta vida estamos en este conocimiento traslucido.

También ahora mismo el ejemplo que acabo de utilizar, ejemplo es. Tampoco cojamos todo al pie de la letra, o sea, los ejemplos hay que cogerlos en la medida en que sirven, y en la medida en que no se pueden aplicar directamente, dejémoslo a un lado. Por ejemplo, es impresionante conocer el episodio de Santo Tomás de Aquino, quien ha sido uno de los mayores teólogos y filósofos en la historia de la Iglesia y que escribió la Suma Teológica. Después de escribir la Suma Teológica en la que tan bien habla de Dios y es para nosotros una referencia de todos los siglos desde la Edad Media, y que la Iglesia aconseja a los seminaristas que se sirvan de la Suma Teológica y a los sacerdotes, etc. Cuando Santo Tomás de Aquino terminó de escribir la Suma Teológica y en los últimos años de su vida tuvo una experiencia mística en la que Dios le dio a gustar (a comprender de una manera distinta a la racional) a través de una experiencia mística de la verdad de Dios y de la belleza de Dios, le pareció tan impresionante lo que había atisbado que era como un pequeño adelanto de la visión de Dios. Le pareció tan imperfecto lo que había escrito que tuvo la tentación de quemarlo, menos mal que no lo dejaron. Eso no quiere decir que lo que había escrito estuviese mal escrito o contuviese errores, no, lo que pasa es que la visión de Dios es esencialmente superior. Esto quiere decir que tenemos que hablar de Dios con humildad y la teología tiene que ser teología arrodillada, no una teología arrogante que trata de Dios como si Dios fuese un objeto. Acordaros de aquel famoso episodio de San Agustín de aquel niño que le reprochaba que Agustín intentase hablar de Dios como si fuese un objeto que metía en su cabeza cual ese niño pretendía meter el mar en el agujero de la arena. Pero yo ¿cómo puedo pretender meter el mar en el agujero de arena que he hecho en la playa?, pues así yo tampoco puedo meter a Dios en mi cabecita. Hay que hablar siempre de Dios con ese sentido de humildad.

Un escenario

El retrato del escenario actual donde se debaten las conciencias, y luchan los hombres, puede hacerse recurriendo a los manuales de sociología o a los tratados de antropología. Es cuestión de tiempo y de pericia. Sin embargo, se trata de un trabajo de investigación que no es en absoluto el objetivo que aquí se persigue.
Lo verdaderamente genial sería poder hacer síntesis de ese descomunal conjunto en una frase única, breve. Intentar captar qué es exactamente lo que vive la gente, y expresarlo con palabras sencillas para poder empatizar con cada uno. En eso trabajan los publicistas, y también los técnicos de las grandes empresas y los asesores de campañas políticas; se trata de unir todo en una sentencia clara y comprensible para llegar al ciudadano de a pie.
En este sentido, es necesario reconocer que el candidato a la Casa Blanca Barack Obama (año 2008) fue capaz de hacerlo, y cabe suponer que los cincuenta y ocho millones de dólares recaudados durante la campaña presidencial algo tuvieron que ver. Se invierte mucho dinero y muchos esfuerzos en intentar dar con la clave: qué le pasa a la gente, qué necesitan las personas.
(Cuenta conmigo – El acompañamiento espiritual, Fulgencio Espa)

Gaudete et exsultate (Francisco I)

90. Jesús mismo remarca que este camino va a contracorriente hasta el punto de convertirnos en seres que cuestionan a la sociedad con su vida, personas que molestan. Jesús recuerda cuánta gente es perseguida y ha sido perseguida sencillamente por haber luchado por la justicia, por haber vivido sus compromisos con Dios y con los demás. Si no queremos sumergirnos en una oscura mediocridad no pretendamos una vida cómoda, porque «quien quiera salvar su vida la perderá» (Mt 16,25).

Los nuestros… y los otros

“Seguir a Cristo no es simplemente pertenecer a un grupo”

En el Evangelio de este domingo escuchamos cómo el apóstol san Juan quiere impedir a uno “que no es de los nuestros” que eche demonios en nombre de Jesús, y cómo Jesús le reprende por esta actitud y aprovecha la ocasión para darnos una importante lección.

1. Cuántas veces, lamentablemente, encontramos en algunos cristianos, y también en algunos grupos eclesiales, la misma actitud de Juan: como éste no es de los nuestros… Esto ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia de la Iglesia, y sigue sucediendo hoy en día. Hay cristianos, incluso nosotros mismos lo hacemos muchas veces, que no aceptan a otro cristiano, a otro creyente en Jesús como nosotros, simplemente porque no es de nuestro grupo, o de nuestro movimiento, o porque no piensa como nosotros o no hace las cosas como las hacemos nosotros. Así le pasó a Juan, que vio a uno que echaba demonios en nombre de Jesús y se lo quiso impedir. ¿Qué había hecho mal aquel hombre? Estaba expulsando un demonio, es decir, estaba luchando contra el mal, y lo estaba haciendo en nombre de Jesús. Este hombre era cristiano, creía en Cristo, buscaba el bien y lo hacía en nombre de Jesús. Pero no era del grupo de los apóstoles, y esto no lo aceptaba el apóstol Juan, por eso se lo quiso impedir. Sin embargo, la reacción de Jesús fue muy clara: “No se lo impidáis”. Si este hombre hace el bien en nombre de Cristo, no está contra Él. ¿Por qué hay que impedírselo entonces? Jesús lo deja bien claro: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Esta frase de Jesús nos la hemos de recordar frecuentemente los cristianos, que tantas veces tenemos la misma mentalidad exclusivista de Juan. Si hay alguien que cree en Jesús y que en su nombre hace el bien, aunque no sea de nuestra comunidad, o de nuestro movimiento, o de nuestro grupo, hemos de respetarle, porque él también está a favor nuestro. Nos recuerda esto la respuesta que Moisés dio a Josué cuando éste le advirtió que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento, y que escuchamos en la primera lectura del libro del Deuteronomio: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”. Éste debería ser nuestro deseo, que todos fueran discípulos de Cristo y que todos en su nombre hicieran el bien, sin excluir a nadie simplemente por no ser de los nuestros.

2. Jesús aprovecha entonces este diálogo con Juan para recordarnos cómo hemos de ser verdaderamente los cristianos. Y es que no basta con ser del grupo, de la comunidad o del movimiento para ser un buen cristiano. Hace falta algo más, y Jesús lo explica a continuación. Jesús advierte: “El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen una piedra de molino y lo echasen al mar”. Son duras estas palabras de Jesús, pero dejan claro que uno de los pecados más graves de un cristiano es escandalizar a otro cristiano. Esto también sucede mucho entre nosotros, y es muy triste que suceda también entre los sacerdotes (sólo basta ver las noticias acerca de ciertos curas que están saliendo estos días en los medios de comunicación). Jesús advierte así que más importante que ser del grupo o no serlo, es no ser causa de escándalo para los que creen. Un cristiano ha de ser coherente con lo que cree, y especialmente un sacerdote debe ser coherente con lo predica. Si no, estaremos escandalizando a los demás, y entonces da igual que seamos del grupo o no.

3. Pero la enseñanza que hoy nos da Jesús va más allá. Ser cristiano, más allá que pertenecer a un grupo, e incluso más allá que evitar el escándalo, consiste fundamentalmente en dedicarnos a Dios sobre todo, con todo nuestro corazón, amándole sobre todas las cosas y poniéndole en el centro de nuestra vida. Y si hay algo que nos aparta de Dios, hemos de dejarlo atrás, hemos de deshacernos de ello. No se trata de que nos saquemos los ojos o que vayamos cortándonos las manos y los pies. Ésta es una forma de hablar exagerada de Jesús. Sin embargo, más allá de esta exageración, hemos de quedarnos con lo que el Señor nos dice: dejar atrás, quitar de nuestra vida, arrancarnos todo aquello que nos aleje de Él. Así, el apóstol Santiago, en la segunda lectura, nos invita a no perseguir las riquezas, y menos aún a perseguirlas por encima del bien y de la justicia hacia los demás. De nada nos sirven las riquezas si nos perdemos a nosotros mismos, como escuchábamos hace algún domingo en el Evangelio. Busquemos primero a Dios, dejando atrás todo lo que nos aparte de Él. Eso es lo que quiere Jesús de nosotros.

Por lo tanto, no basta simplemente pertenecer a un grupo, a un movimiento, a una comunidad, para ser un buen cristiano. Seguir a Cristo no depende únicamente del grupo. Sobre todo hemos de ser coherentes en nuestra vida cristiana, para no ser motivo de escándalo para los demás. Esto es algo que no nos da simplemente la pertenencia a un grupo. Pero además, hemos de poner cada uno, personalmente, a Dios en el centro de nuestra vida, como lo más importante para nosotros, dejando atrás todo aquello que nos aleje de Él.

Francisco Javier Colomina Campos

El que no está contra nosotros está a favor nuestro

Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba los demonios en tu nombre y no anda con nosotros, y se lo hemos prohibido». Jesús dijo: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede después hablar mal de mí; y el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor».

«El que os dé de beber un vaso de agua por ser del mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa».

«Al que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una rueda de molino y lo tiraran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al fuego que no se apaga.

Más te vale entrar cojo en la vida que ser arrojado al fuego con los dos pies.

Más te vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Marcos 9, 38-43.45.47-48

 

Comentario del Evangelio

Muchas veces tenemos problemas en el cole o con los amigos y se hacen grupos que a veces se llevan muy mal. Esos momentos son muy difíciles porque se producen situaciones muy tensas y parece que todo el mundo debe estar en un grupo o en otro. Hay veces que se dice: si no estás en mi grupo, estás en mi contra. Es decir, si no está conmigo estás contra mi.

Jesús nos dice lo contrario, nos dice que si alguien no está contra nosotros, pues está con nosotros. Es justo lo contrario. Hay muchas formas de solucionar los problemas, pero cuando nos dividimos en grupos y nos enfrentamos unos contra otros, sale lo peor de nosotros. Jesús nos propone un camino distinto, el camino de sentirnos cerca de los demás.

Para hacer vida el Evangelio

• ¿Alguna vez has tenido una situación en la que un grupo de amigos se divide en dos grupos? Seguro que si. Escríbelo a continuación…

• ¿Cómo quiere Dios que resolvamos nuestros problemas? ¿Qué podemos hacer para salir de las situaciones en las que nos enfadamos unos y otros?

• Escribe un compromiso que te ayude a intentar resolver las situaciones de este tipo como quiere Jesús.

Oración

Tú nos haces caer en la cuenta
de la necesidad
de un telefonazo oportuno,
de una carta de acompañamiento,
de una felicitación a alguien lejano,
de una visita al que está solo,
de una caricia estimulante,
de un momo gratuito y con amor,
de un aplauso de reconocimiento
y del más mínimo detalle hacia cualquiera.
Tú potencias en nosotros el Amor, impulsándonos a:
abrazar expresando el cariño,
guiñar el ojo, en señal de atención,
apretar la mano, acompañando un duelo,
crear un regalo, con toda ilusión, hacer hueco al otro,

cuando hay poco espacio,
perder protagonismo,
para potenciar autoestimas,
y a poner pasión e ilusión al mar de verdad
Cuando Tú nos invades, Señor…

nos haces todo Amor.