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Archive for 9/10/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.

Salmo 124 – EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130 – COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE   Rm 12, 9-12

Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

PRECES

Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.

En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y obrar.

Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.

Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Martes, 9 Octubre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 10,38-42

Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»
3) Reflexión
• El contexto. El viaje de Jesús emprendido en 9,51, está sembrado de encuentros singulares, entre ellos el de un doctor de la ley (10,25-37), que precede al encuentro con Marta y María (vv. 38-42). Ante todo, pues, el doctor de la Ley hace una pregunta a Jesús, lo cual propicia al lector ocasión para descubrir cómo se consigue la vida eterna, que es la intimidad con el Padre. A ella se llega participando en la misión de Jesús, el primer enviado que nos muestra la misericordia de Dios en su plenitud (v.37). En Jesús, el Padre se ha acercado a los hombres mostrando de manera tangible su paternidad. La expresión que Jesús dirige al doctor de la Ley y al lector, al final del encuentro, es crucial: “Vete y haz tú lo mismo” (v.37). Hacerse próximo, acercarse a los otros como ha hecho Jesús, nos hace instrumentos para mostrar de manera viva el amor misericordioso del Padre. Esta es la llave secreta para entrar en la vida eterna.

• La escucha de la Palabra. Después de este encuentro con un experto de la Ley mientras iba de camino, Jesús entra en un poblado y es acogido por sus viejos amigos Marta y María. Jesús no es sólo el primer enviado del Padre, sino también el que, por ser Él la Palabra única del Padre, reúne a los hombres, en nuestro caso los miembros de la familia de Betania. Si es verdad que hay muchos servicios que llevar a cabo, como la acogida y atención a las necesidades de los demás, es aún más cierto que lo que es insustituible es la escucha de la Palabra. Aquí, el relato de Lucas es al mismo tiempo un hecho real y algo ideal. Empieza con la acogida por parte de Marta (v.38), y después presenta a María en la actitud propia del discípulo, sentada a los pies de Jesús y atenta a escuchar su Palabra. Esta actitud de María resulta extraordinaria, porque en el judaísmo del tiempo de Jesús no estaba permitido a una mujer asistir a la escuela de un maestro. Hasta aquí vemos un cuadro armonioso: la acogida de Marta y la escucha de María. Pero la acogida de Marta se convertirá en breve en un súper activismo: la mujer está “tensa”, dividida por las múltiples ocupaciones; está tan ocupada que no consigue abastecer las múltiples ocupaciones domésticas. La gran cantidad de actividades, comprensible por tratarse de un huésped singular, sin embargo resulta desproporcionada, hasta el punto de impedirle vivir lo esencial justo en el momento en que Jesús se presenta en su casa. Su preocupación es legítima, pero pronto se convierte en ansia, un estado de ánimo no conveniente para acoger a un amigo.
• Relacionar el servicio y la escucha. Su servicio de acogida es muy positivo, pero resulta perjudicado por el estado ansioso con que lo realiza. El evangelista deja ver al lector que no hay contradicción entre la diaconía de la mesa y la de la Palabra, pero pretende presentar el servicio en relación con la escucha. Marta, al no haber relacionado la actitud espiritual del servicio con la de la escucha, se siente abandonada por su hermana y en vez de dialogar con María se queja al Maestro. Atrapada en su soledad, se enfada con Jesús que parece permanecer indiferente ante su problema (“¿No te importa…?”) y con la hermana (“que me ha dejado sola en el trabajo”). En su respuesta, Jesús no la reprocha ni la crítica, pero busca ayudar a Marta a recuperar lo que es esencial en aquel momento: escuchar al maestro. La invita a escoger la parte única y prioritaria que María ha escogido espontáneamente. El episodio nos alerta sobre un peligro siempre frecuente en la vida del cristiano: los afanes, el ansia y el activismo pueden apartar de la comunión con Cristo y con la comunidad. El peligro aparece de manera muy sutil, porque con frecuencia las preocupaciones materiales que se realizan con ansia las consideramos una forma de servicio. Lo que preocupa a Lucas es que en nuestras comunidades no se descuide la prioridad que hay que dar a la Palabra de Dios y a su escucha. Es necesario que, antes de servir a los otros, los familiares y la comunidad eclesial sean servidos por Cristo con su Palabra de gracia. Cuando estamos inmersos en las tareas cuotidianas, como Marta, olvidamos que el Señor quiere cuidar de nosotros. Por el contrario, es necesario poner en manos de Jesús y de Dios todas nuestras preocupaciones.
4) Para la reflexión personal
• ¿Sabes relacionar el servicio con la escucha de la Palabra de Jesús? ¿Te dejas llevar más bien por la ansiedad ante tus múltiples ocupaciones?

• ¿Has entendido que antes de servir debes aceptar ser servido por Cristo? ¿Eres consciente de que tu servicio sólo será divino si antes acoges a Cristo y a su palabra?
5) Oración final
Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;

sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;
de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas. (Sal 139,1-3)

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Allá por 2013 me dio por pensar que crear un Observatorio Cultural de Género (OCG), por modesto que fuera, no era una idea descabellada sino todo lo contrario, sobre todo porque era necesario. El OCG va ahora ya por su quinto año de ejercicio.

Llevo ya bastantes años trabajando en el sector cultural, en el sector literario. Pero soy una gran aficionada a otros sectores, como las artes plásticas, las artes escénicas y el cine. De manera que, sin quererlo, he ido construyendo en mi interior una imagen global de cómo se articula en mi país la cultura. Y a esa imagen siempre le ha faltado una pieza: nosotras. La escasez de mujeres, ya sea como creadoras culturales, como intermediarias o en los puestos de responsabilidad, me ha preocupado siempre.

EL OCG tiene dos objetivos principales. Por un lado, retratar esta realidad cultural tan poco igualitaria en materia de género en el ámbito de Cataluña. Lo hace realizando cada año un informe acerca de un sector cultural concreto y siempre en colaboración con una asociación o similar que pertenezca a él. Así, hasta la fecha, hemos puesto la lupa en el periodismo de opinión, el cine, los premios literarios y los centros de arte. Calculadora en mano, hemos demostrado en todos estos campos la infrarrepresentación femenina, y esas cifras siempre vergonzosas nos han llevado a aparecer en los medios como portadoras de malas noticias: sí, a las mujeres no se las está dejando participar en igualdad en la cultura. Poner datos a esta realidad es muy útil para despertar conciencias.

Por otro lado el OCG tiene también la misión de generar contenidos que pongan en valor el trabajo cultural de las mujeres, y para ello organiza actividades, tanto en Cataluña como en otros lugares del Estado Español: debates, ciclos de conferencias, celebraciones… Incluso impulsó y coordina un premio periodístico destinado a premiar trabajos que traten sobre el empoderamiento de las mujeres. Su tarea incluye asimismo atender a consultas, responder entrevistas, agitar las redes sociales y, en general, interrelacionar y movilizar. La comunicación es esencial para que las acciones de las personas y las agrupaciones que defienden un futuro compartido entre hombres y mujeres sean efectivas.

Hace tiempo que vivimos sumidos en una gran falsedad: el espejismo de la igualdad. Nos quieren hacer creer que ya hemos llegado a ese estado ideal, pero no es cierto. Lo explica con palabras claras Nuria Varela en su libro Cansadas. Una reacción feminista frente a la nueva misoginia: «Estamos viviendo una supuesta igualdad basada en el utilitarismo de las mujeres, no en la defensa de nuestros derechos». O lo que viene a ser lo mismo, nos han vendido que si podemos ser escritoras, abogadas o bomberas ya hemos llegado a nuestro máximo umbral de deseo. Nos lo repiten desde las políticas públicas, desde el pensamiento patriarcal y desde la publicidad, aunque no estamos ciegas y vemos perfectamente que más allá de ese umbral tope que se nos ha marcado, ellos son mucho más de lo que a nosotras nos dejan ser.

La realidad innegable es que en los países democráticos, las últimas décadas nos han traído leyes a favor de la igualdad y que gracias a ellas vivimos todos y todas mucho mejor. La otra cara de la moneda es, sin embargo, que el precio a pagar por esos avances legales ha sido alto. Sin que nadie lo haya siquiera mencionado, incluye abdicar de la lucha feminista. Alegando que ya no es necesaria, nos invitan amablemente a dejarla de lado. Varela lo explica también diáfanamente: «se comenzó a hacer políticas de igualdad sin feminismo y sin feministas».

La certeza de que ese engaño, ese espejismo, se rompía en cuanto se acercaba la lupa al campo cultural, me llevó a pensar que focalizar la pelea en ese terreno podía contribuir a revelar la trampa. Han puesto muchos medios en la tarea de desdibujar nuestras metas, y ofrecernos a cambio una mejor posición en la perenne desigualdad, no ha sido mala estrategia. Pero nos sirve si podemos ser plenamente lo que queremos ser, no si tenemos que conformarnos con ser lo que quieren que seamos. Nuestro horizonte de expectativas es otro e incluye ocupar los espacios simbólicos de la cultura, que son la llave de tantas cosas, incluida la violencia de género.

María Ángeles Cabré

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No es extraño que personas venidas «de muy lejos» se vean fascinadas por la posibilidad de un diálogo profundo con un sacerdote o un maestro espiritual. En medio de su orfandad más explícita, encuentran un padre en quien confiarse.
Simplificar la vida frente a la complejidad cultural pone al acompañado delante de lo esencial, tomando en su justa importancia todo lo que antes era tan urgente e imperativo, pero muy poco relevante. La primera razón para dejarse acompañar, y también la más inmediata, tiene relación con esa necesidad que todos experimentamos de simplificar la propia existencia.
En este sentido, nadie es ajeno a la necesidad de una palabra que ayude para la interpretación de uno mismo. La experiencia interior de inseguridad, incluso de confusión, anima a la salida de sí. Además, se suma la impresión de que cuanto se recibe de ordinario no basta: no es suficiente la confesión, donde escucha consejos más o menos oportunos; la vida comunitaria puede resultar escasa, aun cuando dé tanta seguridad en la educación de los hijos y en la propia formación cristiana; no es ni siquiera suficiente la frecuente participación en la liturgia de la Iglesia. Resulta oportuna, aún más, necesaria, una palabra personalizada.
Para comprenderse a uno mismo de un modo global, y no reducible a un aspecto sensible, moral o psicológico, es más que oportuno dejarse acompañar personalmente de un modo particular, donde no basta lo comunitario o lo genérico. La respuesta que Dios nos pide es personal, y así han de ser también los medios para llevarla a cabo.
La dirección espiritual es un camino eficaz para comprenderse a la luz de Dios en lo general (tenor de vida, vocación) y en lo particular (quehacer concreto, diario); es un instrumento ideal para llegar a saberse íntimamente amado por el buen Dios, y comprender a su través por qué reacciono de tal o cual modo al darse esas circunstancias, o por qué razón tropiezo siemrep en ese defecto. «No hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo» (Rm 7, 19), repite el penitente arrepentido, mientras añora la luz de la gracia. La experiencia del Apóstol es común a toda persona que esté dispuesta a reflexionar. Solo a través del conocimiento propio se llega a una recta comprensión de uno mismo y de su actuar. Ese conocimiento no debe ser comprendido como introspección psicológica, sino más bien como iluminación de todo el ser y de todo el querer por parte del Espíritu de Dios. Llego a conocerme dejándome conocer.
Cualquiera de estas razones son oportunas para sujetarse a la disciplina del coloquio espiritual, pero serían insuficientes si no se subrayara la más importante de todas ellas. El deseo de acompañamiento espiritual está vinculado al anhelo por cumplir la voluntad de Dios. Me dejo acompañar porque tengo un sueño de perfección, porque tengo el deseo de cambiar las cosas. Ciertamente, la dirección espiritual no es para quien no quiera luchar (cfr. M. Costa, p. 44). Es patrimonio del que tiene ilusión por vivir y deseo de bien para los demás.
Se busca acompañamiento cuando la vida espiritual pide mayor vibración. Ser dulces para los demás, ser camino llano donde todos encuentren consuelo, ser pacientes y pacificadores: ese es el ideal. Teológicamente podríamos decir:identificarse con Cristo, ser otro Jesús para el prójimo. Esta es la razón auténtica por la cual cada cristiano puede desear legítimamente la ayuda del consejo espiritual. Vivir en la disposición continua de buscar a Dios, habitar en el convencido deseo de agradarle. Hay un impulso interior -juventud del alma que no se apaga con los años- que pide algo más, pero no en el orden de la eficiencia (hacer muchas cosas), sino en el dejarse hacer por otro (por Dios).
«Más vale ser dos que uno, pues sacan más provecho de su esfuerzo. So uno cae, el otro lo levanta; pero ¡pobre del que cae estando solo, sin que otro pueda levantarlo!» (Qo  4, 9-10). Es oportuno acercarse de un modo u otro a la dirección espiritual, porque nadie vive solo, nadie cree solo y nadie crece solo. No solo levantarse, sino alzarse a lo más alto, es tarea que se realiza en compañía.
Finalmente, la sincera dirección espiritual es garantía de perseverancia para quien ha despertado a lo mejor y quiere permanecer en ello. Sabemos bien que todo el conjunto de los ideales, incluso de los amores, está siempre amenazado por la propia debilidad y el pecado. La mejor manera de no hacerlos perder es no caminar solo, como no camina solo quien quiere perseverar en cualquier propósito: el deportista con su entrenador, el discípulo con su profesor, el aprendiz con su maestro. La postrera razón para caminar con otro en el crecimiento en el espíritu no es pequeña: el verdadero deseo de perseverar hasta el final. «Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Ap 2, 10). La revelación del vidente es meta inalcanzable al hombre solo.
Fulgencio Espa. Cuenta conmigo

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102. Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender; pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos. ¿Podemos reconocer que es precisamente eso lo que nos reclama Jesucristo cuando nos dice que a él mismo lo recibimos en cada forastero (cf. Mt 25,35)? San Benito lo había asumido sin vueltas y, aunque eso pudiera «complicar» la vida de los monjes, estableció que a todos los huéspedes que se presentaran en el monasterio se los acogiera «como a Cristo»[85], expresándolo aun con gestos de adoración[86], y que a los pobres y peregrinos se los tratara «con el máximo cuidado y solicitud»[87].


[85] Regla, 53, 1: PL 66, 749.

[86] Cf. Ibíd., 53, 7: PL 66, 750.

[87] Ibíd., 53, 15: PL 66, 751.

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Oración Domingo XXVIII Tiempo Ordinario

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Cantos para el Domingo XXVIII de Tiempo Ordinario

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