Vísperas – Viernes XXVIII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.

Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.

Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.

En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.

Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144 I – HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Ant 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Salmo 144 II

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE   Rm 8, 1-2

No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

V. Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

PRECES

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:

Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.

Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 19 de octubre

Lectio: Viernes, 19 Octubre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 12,1-7
En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados.
«Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése.
«¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta una crítica de Jesús contra las autoridades religiosas de su tiempo.
• Lucas 12,1ª: Miles y miles de personas buscan a Jesús. “En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros…”. Esta frase deja entrever la enorme popularidad de Jesús y el deseo de la gente de encontrarse con él (cf. Mc 6,31; Mt 13,2). Deja entrever, asimismo, el abandono en el que se encontraba la gente. “Son como oveja sin pastor”, decía Jesús en otra ocasión cuando vio la multitud aproximarse para escuchar su palabra (Mc 6,34).
• Lucas 12,1b: Cuidado con la hipocresía “Se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. Marcos hablaba ya de levadura de los fariseos y de los herodianos y sugería que se trataba de la mentalidad o de la ideología dominante de la época que esperaba a un mesías glorioso y poderoso (Mc 8,15; 8,31-33). Aquí, en este texto, Lucas identifica la levadura de los fariseos con la hipocresía. La hipocresía es una actitud que invierte los valores. Esconde la verdad. Muestra una fachada bonita que encubre y disfraza la podredumbre que hay por dentro. En este caso la hipocresía era la cáscara aparente de la máxima fidelidad a la Palabra de Dios que escondía la contradicción de la vida de éstos. Jesús quiere lo contrario. Quiere coherencia que no deja en lo escondido.
• Lucas 12,2-3: Lo escondido será revelado. “Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados”. Es la segunda vez que Lucas habla de este asunto (cf. Lc 8,17). En vez de la hipocresía de los fariseos que esconde la verdad, los discípulos deben tener sinceridad. No deben tener miedo a la verdad. Jesús los invita a compartir con los otros las enseñanzas que aprendieron de él. Los discípulos no podían tenerlas sólo para ellos, sino que debían divulgarla. Un día, las máscaras se caerán y todo será revelado a las claras, proclamado desde los terrados (cf. Mt 10,26-27).
• Lucas 12,4-5: No hay que tener miedo. “No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése”. Aquí Jesús se dirige a sus amigos, a los discípulos y a las discípulas. Ellos no deben tener miedo de aquellos que matan el cuerpo, que torturan, que machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto es, de que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Pues quien se aleja de Dios se pierde por siempre.
• Lucas 12,6-7: Valéis más que muchos pajarillos. “¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos” Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues ellos están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pájaros. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ninguno de ellos cae en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello cae sin que el Padre lo diga (Lc 21,18). ¡Y caen tantos cabellos! ¿Por esto: “no temáis; valéis más que muchos pajarillos. Es ésta la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza. (cf Mt 10,29-31)
• La contemplación de la naturaleza. En el Sermón de la Montaña, el mensaje más importante Jesús lo saca de la contemplación de la naturaleza. El dice: » Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” (Mt 5,43-45.48). La observación del ritmo del sol y de la lluvia llevaron a Jesús a esta afirmación revolucionaria: “Pero yo os digo: amar a vuestros enemigos!” Lo mismo vale para la invitación a mirar los lirios del campo y las aves del cielo (Mt 6,25-30). Esta actitud, sorprendentemente contemplativa ante la naturaleza, lleva a Jesús a una crítica de las verdades aparentemente eternas. Seis veces seguidas tuvo el valor de corregir en público la Ley de Dios: “Se os dijo, pero yo os digo…”. El descubrimiento hecho en la contemplación renovada de la naturaleza se vuelve para él una luz muy importante para releer la historia con otros ojos y descubrir en ella las luces que antes no eran percibidas. Hoy estamos antes una nueva visión del universo. Los descubrimientos de la ciencia respecto de la inmensidad del macro-cosmos y del micro-cosmos están siendo fuente de una nueva contemplación del universo. Está comenzando ya la crítica de muchas verdades aparentemente eternas.
4) Para la reflexión personal
• Lo escondido será revelado. ¿Hay en mí algo que temo sea revelado un día?
• La contemplación de los pajarillos y de las cosas de la naturaleza lleva Jesús a actitudes nuevas y sorprendentes que revelan la bondad gratuita de Dios. ¿Tengo costumbre de contemplar la naturaleza?
5) Oración final
Pues recta es la palabra de Yahvé,
su obra toda fundada en la verdad;
él ama la justicia y el derecho,
del amor de Yahvé está llena la tierra. (Sal 33,4-5)

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 22 al 26 de octubre, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 22 al 26 de octubre Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 22 al 26 de octubre. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 22 al 26 de octubre. Ed. Secundaria

 

Descargar

Buenos días 22 al 26 de octubre. Bachiller

Gaudete et exsultate (Francisco I)

Aguante, paciencia y mansedumbre

112. La primera de estas grandes notas es estar centrado, firme en torno a Dios que ama y que sostiene. Desde esa firmeza interior es posible aguantar, soportar las contrariedades, los vaivenes de la vida, y también las agresiones de los demás, sus infidelidades y defectos: «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» (Rm 8,31).Esto es fuente de la paz que se expresa en las actitudes de un santo. A partir de tal solidez interior, el testimonio de santidad, en nuestro mundo acelerado, voluble y agresivo, está hecho de paciencia y constancia en el bien. Es la fidelidad del amor, porque quien se apoya en Dios (pistis) también puede ser fiel frente a los hermanos (pistós), no los abandona en los malos momentos, no se deja llevar por su ansiedad y se mantiene al lado de los demás aun cuando eso no le brinde satisfacciones inmediatas.

La Doctrina sublime y misteriosa del divino maestro

1.- DOLOR DE CRISTO. – El Señor quiso triturarlo. Lo quiso Dios, el Padre Eterno, el Infinitamente Bueno. Lo quiso. Triturarlo, al Hijo, al Verbo hecho carne, a Dios mismo hecho hombre. Misterio que nos asombra y confunde. Misterio que rebosa nuestras posibilidades de comprensión. Misterio que sobresale luminoso por entre las tinieblas de nuestras cortas luces.

Y él, Jesús de Nazaret, dijo que sí. Se sometió a los planes pavorosos del Altísimo. Y su carne joven sintió el rudo golpe del látigo, la penetración lacerante de la lanza, el punzar de mil espinas sobre la frente y la nuca. Triturado, aniquilado como víctima de holocausto, derramado totalmente sobre el altar de Dios, sobre el altar de la Cruz.

Sin embargo, aquello originaba una descendencia numerosa, una vida sin fin, el triunfo definitivo en sus manos de Rey de reyes. Y la Cruz desnuda y nudosa se cubre de esplendorosos rayos de gloria, del nimbo luminoso de la Resurrección… Te contemplamos colgado de la Cruz. Y te vemos sereno, majestuoso, vencedor de la muerte… Y te pedimos la gracia de asemejarnos a ti, para vivir colgados de la Cruz de cada día, abrazados a ella. Para morir sin morir, para morir y resucitar, para saber perder la vida y así ganarla definitivamente.

Precisamente por esa humillación, Dios lo ensalzó. De ahí que diga San Pablo: «Tened los mismos sentimientos que Cristo Jesús, quien, existiendo en la forma de Dios, no reputó codiciable tesoro mantenerse igual a Dios, ante se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres, y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz, por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay en cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre.

Los mismos sentimientos que tú, Señor. El mismo deseo de pasar oculto, el mismo afán de entregarte a los planes de Dios, el mismo empeño en llevar tu decisión inicial hasta las últimas consecuencias. Estar dispuesto a la misma muerte por amor a ti. Y estar dispuesto también a no morir, a vivir día tras día el martirio escondido de una vida plenamente cristiana. Tener los mismos sentimientos que tú… Haz que así sea. A pesar de nuestra miseria, despierta en nuestro corazón los mismos deseos, las mismas ilusiones de amor que tiene el tuyo.

Así lograremos, también nosotros, la gloria de vencer, de ser exaltados junto a Cristo, gozar de su inmenso triunfo. Una vida nueva y distinta. Una esperanza viva y siempre abierta. Poder cantar jubilosos el himno de los vencedores, la marcha triunfal de los que reinarán eternamente en la Tierra Prometida por Dios.

2.- UN CAMINO CLARO. – Qué atrevidos son los jóvenes, qué osadía suelen tener. Eso explica, aunque no justifique, la actuación de los hijos de Zebedeo. Juan desde luego era muy joven, y probablemente también lo sería su hermano Santiago. Ante el estupor y la indignación de los demás apóstoles, «los hijos del trueno» se atreven a pedir al Maestro los primeros puestos en el Reino, ocupar como principales ministros del gran Rey los sitiales de la derecha y el de la izquierda.

«No sabéis lo que pedís -les recrimina Jesús-, ¿sois capaces de beber el cáliz que Yo he de beber?». Ellos contestaron sin vacilar: «¡Podemos!” El Maestro debió sonreír ante aquellos nobles deseos tan llenos de ingenuidad. Jesús, como siempre, les habla con claridad de las dificultades que supone el seguirle: Beberéis mi cáliz, sufriréis por amor a Mí, pero esos puestos ya están reservados para otros.

Al parecer, esa contestación no les desanima en su afán de seguir a Jesucristo y continuarán cerca de él, amándole con toda el alma, sirviéndole hasta el fin de sus vidas, abriendo y cerrando la serie de los doce apóstoles que morirán en servicio del Evangelio. Así, Santiago el Mayor será el primero en morir, mientras que Juan será el último del Colegio Apostólico que morirá, dando testimonio de lo que vio hasta el momento final de su vida, bebiendo día a día, sorbo a sorbo, aquel cáliz de gozo y de dolor que el Señor les había prometido.

La atrevida petición de los hijos de Zebedeo da pie al Maestro para enseñar a los Doce, y a cada uno de nosotros, que en el Reino de Dios no se puede buscar la gloria y el honor de la misma forma a como se consigue en los reinos de acá abajo, en que los ambiciosos o los malvados sin escrúpulos suelen escalar hasta la cima de los primeros puestos, para aprovecharse luego de los demás y enriquecerse a costa de unos y de otros. En el Reino de Dios para triunfar hay que humillarse antes, para llegar a reinar con Cristo primero hay que pasarse la vida sirviendo.

«El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos». Esa es la doctrina sublime y misteriosa del divino Maestro. No hay otro camino ni otra fórmula. Ese es el itinerario que Cristo, nuestro Dios y Señor ha marcado con su misma vida. Él, siendo quien era, no consideró codiciable su propia grandeza divina y se despojó de su rango hasta hacerse un hombre más. Incluso, dentro de su condición humana, tomó la forma de siervo y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz. Su humillación fue suprema y única, un camino claro, decidido y generoso para que nosotros lo recorramos con abnegación y con gozo.

Antonio García-Moreno

La misa del Domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días a todos. En este domingo 29, la presencia del Señor, nos anima a celebrar una jornada que todos conocemos como el DOMUND. Es decir: el día en que rezamos, recordamos y ayudamos a la Iglesia que se encuentra en misiones. A tantos hombres y mujeres que llevan como misioneros la misericordia allá donde Jesús ha sido conocido o todavía es un gran desconocido.

Hoy es un día para salir de nosotros mismos. La parroquia, nuestras iglesias, son más católicas en la medida en que salen de sí mismas y no olvidan a los más pobres, a los misioneros, a los que nos piden un gesto de generosidad para que el anuncio del Evangelio siga llegando a todos los pueblos.

Recibamos al Señor, en su cruz que representa la salvación, poniéndonos de pie y cantando.

 

2. PENITENCIAL

1. Por las veces en que no damos lo más grande y mejor de nuestro corazón y nos dejamos llevar por otras sensaciones menos valiosas que se promueven en el mundo. Señor, ten piedad

2. Por tantos acontecimientos que ocurren en el mundo y que oscurecen la paz y el bienestar de la humanidad. Cristo, ten piedad

3. Por no recordar y no ayudar en su misión a los sacerdotes que intentan llevarnos al encuentro del Señor con su Palabra y con la Eucaristía o los sacramentos. Señor, ten piedad

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

En las lecturas de hoy se nos anima a descubrir a Jesús como el único y sumo sacerdote. Gracias a Él, el hombre, puede unirse plenamente a Dios. Pero, seguir a Jesús, no siempre es fácil. Las dificultades, las cruces y los tropiezos asoman por algunas esquinas de nuestra vida cristiana. Escuchemos con atención.

 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por la Iglesia. Para que, como el Papa Francisco insiste, sea un hospital de campaña en medio del herido mundo. Roguemos al Señor.

2. Por todos los medios de comunicación. Para que utilicen su poder para llenar el mundo de verdad y no de mentira. Roguemos al Señor.

3. Por los misioneros. Por todos los miles y miles de hombres y mujeres que han dejado su familia y su casa para llevar a Cristo a tantos lugares del mundo. Roguemos al Señor.

4. Por nosotros. Para que seamos misioneros. Para que nuestras familias, nuestras parroquias y todos los cristianos no olvidemos en nuestras oraciones a los que siembran el amor de Dios en los países más pobres. Roguemos al Señor.

5. Por los que ya no creen en Dios. Por los que se han apartado de su camino y viven sólo en las luces del mundo. Para que descubran de nuevo la luz de Cristo. Roguemos al Señor.

 

5. OFRENDAS

1. Con este cartel del DOMUND queremos representar a los que llevan el nombre de Jesús. Queremos manifestar nuestro deseo de llevar al mundo lo que nosotros conocemos y amamos: A JESUCRISTO

2. Con la BIBLIA, en este día del Domund, ofrecemos al Señor lo que nos ayuda a crecer y a vivir como cristianos: LA PALABRA DE DIOS

3. Con esta BOLA DEL MUNDO agradecemos a Dios la tierra que nos ha dado y, sobre todo, el testimonio de todos los misioneros extendidos por toda la tierra pregonando su Evangelio.

4. Con el PAN Y EL VINO manifestamos nuestro gozo por la Eucaristía. Ella nos da fuerza para ser también allá donde estamos testigos del Señor.

 

6. ORACIÓN FINAL

TÚ, SEÑOR, ERES LA LUZ
La necesitamos para no tropezar
La queremos para no desviarnos
La escuchamos para no perdernos
TÚ, SEÑOR, ERES LA LUZ
De todos los pueblos
De todos los hombres
De todas las mujeres
De todo el que te busca
TÚ, SEÑOR, ERES LA LUZ
Que no nos falte tu Palabra
Que no nos falten misioneros
Que no se apague tu voz
Que no nos apartemos de ti
TÚ, SEÑOR, ERES LA LUZ

 

7.- NOTAS

– Se puede adornar el templo, ambón incluido, con el cartel del Domund

– La entrada procesional puede ser acompañada por el CIRIO PASCUAL (Jesús, luz del mundo) y por supuesto por el LECCIONARIO

Hoy es un buen día para realizar el envío de los catequistas y, por supuesto, para animar a los chicos a realizar algún tipo de cuestación a favor de los misioneros.

– La colecta, incluso, podría adornarse (en bolsas o cestillos) con el siguiente slogan: “PARA LA PALABRA DE JESUS”

Me pido ser primero (Oración)

ME PIDO SER PRIMERO

 

Un día más me reúno con Jesús para saber un poco más de su vida y para que me enseñe cómo es ese Reino con el que sueña. Me preparo para lo que él quiera contarme. Para ello hago silencio y respiro hondo para relajarme un poco.

Las cosas que Jesús contaba a su grupo de amigos solían ser bastante sorprendentes. Por ejemplo les pedía que perdonaran siempre, que compartieran lo poco que tuvieran, o les decía que Dios es un Padre bueno que nos quiere tal y como somos.

Y hoy le vamos a escuchar diciendo otra de esas cosas sorprendentes. Que si quieres ser el primero, tienes que ponerte el último.

El texto es una adaptación de Mc 10, 35-45:

Santiago y Juan eran dos de los mejores amigos de Jesús. Un día se acercaron a él. Le dijeron: “Jesús, queremos pedirte una cosa. Cuando seas rey, queremos ser los más poderosos de tu reino, los que se sienten a tu derecha y a tu izquierda”. Jesús se entristeció y les preguntó: “¿Estáis seguros de que queréis pasar por lo mismo que yo?” (se lo decía porque Jesús sabía que le iban a perseguir). Ellos le dijeron que sí, aunque no entendían bien a qué se refería. Pero el resto de amigos de Jesús estaban ya muy enfadados por la petición, porque todos querían ser de los más poderosos. Y se pusieron a discutir entre ellos. Era un jaleo, todos gritando y criticándose unos a otros: “Tú eres un ambicioso”. “Pues tú eres un caradura”. Entonces Jesús, muy serio, les interrumpió y les dijo: “Mirad, todo el mundo quiere ser poderoso, rico, aplaudido. Todo el mundo quiere tener criados, y gente a su servicio. Pero vosotros no seáis así. El que quiera ser más grande, que piense en ayudar más a otros. Y el que quiera ser el más poderoso, que ponga sus talentos al servicio de los demás”.

Según Jesús el más grande es quien más ayuda y el más poderoso es quien se pone a servir a los demás. Te imaginas un mundo en el que todos hiciéramos eso.

Sería una carrera en la que competimos por no ser los primeros. Competimos por estar a gusto juntos.

Antes de terminar vamos a escuchar una canción que nos habla de un mundo así, en el que ayudar a los demás nos hace grandes. En el que somos hermanos entre hermanos.

Poco a poco intentaré amar

a ser quien soy, siendo sincero y puro,
a ganarme con sudor el pan
y a no poseer nada, nada innecesario. 

Simplemente intentaré amar,
y ser hermano, ser universal,
sin miedo a caminar,
sin miedo al avanzar,
sin miedo al qué dirán.

El mundo empezará a cambiar
si buscas libertad,
sin miedo en tu interior. 

Poco a poco intentaré amar,

no imponer mi forma de pensar,
a pensar un poco en los demás,
un hermano entre los hermanos.

No sintáis temor.
Es Jesús quien dice no sintáis temor.

         Plegaria interpretado por Kairoi, «Caminando»

Hace unas semanas Jesús nos hablaba también de los primeros y los últimos. Por eso vamos a recordar ahora algo que decíamos entonces. Para que él nos ayude a distinguir siempre quienes son los primeros y los últimos.

Primeros y últimos

Los humildes (primeros), los presumidos (últimos).
Los generosos (primeros), los egoístas (últimos).
Los que sirven (primeros), los que exigen (últimos).
Los que abrazan (primeros), los que insultan (últimos).
Los que agradecen (primeros), los que no agradecen (últimos).
Los que comparten (primeros), los que acaparan (últimos).

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 19 de octubre

La cita no tiene trampa. El que cuenta el número de las estrellas y la arena de las playas marinas, ¿no va a tener contados los pelos de tu cabeza?

Me dirás: «yo no tengo madera de mártir». Ya somos dos. Pero, después de leer estas palabras, me pregunto: «¿cómo escuchas  las palabras de tu maestro y tu Señor? ¿es que son para ti esa semilla que cae al borde del camino?, ¿o la que cae entre zarzas? ¿No sabes que las palabras de Jesús van dirigidas al hombre entero y que han de llegar al corazón, un corazón bueno, para que puedan dar fruto?». Y si me pregunto de nuevo, con perplejidad y algo de azoramiento, qué es un corazón bueno, me doy cuenta de que necesito meditarlo. Pero, por de pronto, advierto que será un corazón que está abierto a la Palabra; y que esta apertura es algo más que la memorización de unas cuantas frases bonitas del evangelio, y que el encuentro con la Palabra sólo se da en el cor ad cor (el corazón a corazón) con ella.

También me parece bueno añadir dos «coletillas»: de momento, no es necesario que me mese los cabellos, ni siquiera que me desmelene; pero tampoco he de preocuparme si en las luchas de la vida salgo ligeramente despeinado. No tengo por qué aparentar ser uno de esos héroes de película que, efectivamente, salen de las más arduas peleas tan indemnes que no se les despeina el pelo. No me fío de esos guionistas y directores que por no sé qué trucos consiguen que sus «buenos» salgan siempre tan guapos, tan elegantes y con el pelo tan arreglado en los fotogramas.