Vísperas – Martes XXX de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: MENTES CANSADAS.

Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña,
venimos, Padre,
atardecidos de cansancio,
agradecidos por la lucha,
a recibir tu denario.

Llenos de polvo,
el alma hecha girones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes,
venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.

Hartos de todo,
llenos de nada,
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.

SALMODIA

Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.

Salmo 48 I – VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Salmo 48 II

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA BREVE   Rm 3, 23-25a

Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios; son justificados gratuitamente, mediante la gracia de Cristo, en virtud de la redención realizada en él, a quien Dios ha propuesto como instrumento de propiciación.

RESPONSORIO BREVE

V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.

PRECES

Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:

Protege, Señor, a tu pueblo.

Pastor eterno, protege a nuestro obispo N.
y a todos los pastores de la Iglesia.

Mira con bondad a los que sufren persecución
y líbralos de todas sus angustias.

Compadécete de los pobres y necesitados
y da pan a los hambrientos.

Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 30 de octubre

Lectio: Martes, 30 Octubre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 13,18-21

Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.»
3) Reflexión
• El contexto. A lo largo del camino que lo conduce a Jerusalén, Jesús estaba rodeado por “miles” de personas (11,29) que se agolpaban en su entorno. El motivo de esta atracción de las multitudes es la Palabra de Jesús. En el cap. 12 aparece la sucesión alterna de los destinatarios de la Palabra: los discípulos (12,1-12), la multitud (vv.13-212), los discípulos (vv.22-53) la multitud (vv.54-59). Sin embargo, en Lc 13,1-35 el tema dominante es el escándalo de la muerte. En la primera parte se habla de la muerte de todos (vv.1-9), mientras que en la segunda se habla de la muerte de Jesús (vv.31-35) y de la muerte ahorrada a los pecadores para que puedan disponerse a la conversión. Pero al lado del tema dominante hay otro: la salvación ofrecida a los hombres. La curación de la mujer encorvada: una hija de Abraham a la que Satanás mantenía atada hacía dieciocho años, es liberada por Jesús. Además, en el corazón de este cap. 13, encontramos dos parábolas que forman una unidad temática: el reino de Dios comparado con el “grano de mostaza” y con la “levadura”.

• El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza…”. Esta parábola tan sencilla compara dos momentos de la historia de la semilla: cuando es enterrada (los inicios modestos) y cuando se hace un árbol (el milagro final). Por tanto, la función del relato es explicar el crecimiento extraordinario de una semilla que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol. Al igual que esta semilla, el Reino de Dios tiene también su historia: el Reino de Dios es la semilla enterrada en el jardín, lugar que en el Nuevo Testamento indica el lugar de la agonía y de la sepultura de Jesús (Jn 18,1.26; 19.41); sigue después el momento del crecimiento en el que llega a ser un árbol abierto a todos.
• El Reino de Dios es semejante a la levadura. La levadura se esconde en tres medidas de harina. En la cultura hebrea, la levadura era considerada un factor de corrupción, hasta el punto que se eliminaba en las casas para no contaminar la fiesta de Pascua, que justamente empezaba la semana de los ázimos. El uso de este elemento negativo para describir el Reino de Dios era un motivo de perturbación para los oídos de los judíos. Pero el lector percibe su fuerza convincente: es suficiente meter una pequeña cantidad de levadura en tres medidas de harina para conseguir una gran cantidad de pasta. Jesús anuncia que esta levadura, escondida o desaparecida en las tres medidas de harina, después de un tiempo, hace crecer la masa.
• Efectos del texto en el lector. ¿Qué nos dicen a nosotros estas dos parábolas? El Reino de Dios, comparado por Jesús a una semilla que se convierte en árbol, nos acerca a la historia de Dios como la historia de su Palabra: está escondida en la historia humana y va creciendo; Lucas piensa en la Palabra de Jesús (el reino de Dios está en medio de vosotros) que ya está creciendo pero que todavía no se ha convertido en árbol. Jesús y el Espíritu Santo están dando soporte a este crecimiento de la palabra. La imagen de la levadura completa el cuadro de la semilla. La levadura es el Evangelio que actúa en el mundo, en la comunidad eclesial y en cada creyente.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Eres consciente de que el Reino de Dios está presente en medio de nosotros y que crece de manera misteriosa difundiéndose en la historia de cada hombre, en la Iglesia?

• El Reino es una realidad humilde, escondida, pobre y silenciosa, mezclado con las luchas y placeres de la vida. ¿Has aprendido en las dos parábolas que sólo verás el reino en ti si adoptas una actitud de servicio humilde y de escucha silenciosa?
5) Oración final
¡Dichosos los que temen a Yahvé

y recorren todos sus caminos!
Del trabajo de tus manos comerás,
¡dichoso tú, que todo te irá bien! (Sal 128,1-2)

¿Por qué vivir entre Madián y Moab?

Puedo sentir el olor de la carne quemada, escuchar sus gritos mientras el fuego las consume. Apenas son adolescentes, la mayor quizá tenga 16 años. Claman misericordia, se preguntan dónde está Baal –peor, por qué no acude a rescatarlas–. Los israelitas con orgullo las miran arder: son su contribución para el Señor tras la victoria sobre Madián. Horas después, cuando el fuego ha cesado, sólo el aire de Moab recuerda que treinta y dos muchachas vírgenes madianitas existieron alguna vez.

Cierro la Biblia, estoy enfadada, le pregunto a él cómo pudo ordenar algo así. «A veces eres despiadado, haces y deshaces sin compasión», le reclamo a mi Dios, mas no se anima a responder. Reflexiono luego que tal vez el holocausto sea mejor que vivir como esclava, vivir con el recuerdo de la familia masacrada y la ciudad destruida, destino de las vírgenes sobrevivientes.

Números 31 es un texto demasiado horrendo, salvaje. No explicita que las muchachas fueran quemadas, pero lo infiero y visualizo. Lo más triste es saber la causa de tanta violencia, ubicada en páginas anteriores, en Núm 25. Los hombres israelitas se dejaron atacar por las malas mañas de las mujeres madianitas y adoraron a Baal –peor, Dios se enfureció y el pueblo escogido se vengó–. Leer este pasaje me obliga a cuestionar al dios en que he puesto mi fe.

Afortunadamente, hoy los creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Moisés no aniquilan a sus enemigos idólatras. Sin embargo, existen nuevas formas solapadas de violencia, tan cotidianas que parecen normales. Mi vecina Ileana, testigo de Jehová, no me saluda porque soy apóstata, tampoco saluda a los otros vecinos no creyentes porque son mundanos. David, el chico judío, nunca acepta mis invitaciones al espacio Diálogo Interreligioso porque van los israelitas nazarenos, quienes aceptan a Jesús como El Mesías. Un pastor bautista predica los domingos que los católicos son pecadores y arderán en el fuego eterno porque se arrodillan y piden ante imágenes. Yendo más allá del contexto cubano, el Estado de Israel bombardea y subyuga a Palestina porque es su territorio, y lo justifica desde los textos sagrados.

Es casi increíble: un alto número de creyentes con una fe común, reproducen entre ellos el odio y la sed de venganza de Núm 31. Ante tal situación, Jorge Pixley describe una realidad innegable: Dios es una palabra sumamente peligrosa, que se ha usado y se sigue usando de una forma engañosa para hacer referencia al mismo creador y ser supremo concebido de maneras muy diversas.

Por fortuna, aparece una luz para ayudarnos a entender, a ver detrás del relato bíblico el relato humano, a buscar la verdad. Hablo del Nuevo Paradigma arqueológico-bíblico. José María Vigil lo define como el conjunto de nuevos enfoques y de llamativos hallazgos arqueológicos encontrados, que desafían la historicidad de hechos, figuras bíblicas importantes y la historia misma de los pueblos que han habitado secularmente la tierra palestino-israelí. La presentación de estos hallazgos hace hincapié especial en las vivencias histórico-existenciales del pueblo que elaboró los relatos y tradiciones de la Biblia.

Según algunas cronologías bíblicas, el Éxodo ocurrió alrededor del año 1450 a.C. Sin embargo, numerosos investigadores modernos lo ubican del 1250 al 1230 a.C. A raíz del nuevo paradigma, I. Finkelstein revela que existe la posibilidad de que el éxodo hacia la Tierra Prometida se haya producido dos siglos después y no a mediados del siglo XV a.C., como afirma la Biblia. (…) «El éxodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis. Ni una estela de la época hace referencia a casi dos millones de israelitas que habrían huido por el desierto. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas».

Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del surgimiento del reino de Judá.

Esta declaración de Finkelstein posibilita volver al pasaje bíblico y leerlo con nuevos espejuelos. Algunos biblistas afirman que Núm 31 pertenece alLibro de las Guerras del Señor, una colección de cantos guerreros sobre los combates llevados a cabo por Israel bajo la conducción de su Dios, al que se hace referencia en Núm 21:14. Curiosamente el Libro de las Guerras del Señor no se conserva hoy.

Los hallazgos arqueológicos y la investigación científica en general, nos liberan de esa imagen tiránica, cruel y despiadada de un dios que manda asesinar niños, mujeres y hombres, saquear ciudades, u odiar al que es diferente. Por otra parte, nos permiten ver a un pueblo desesperado, que frustrado tras el exilio necesita esperanza y la encuentra al reescribir su historia, posiblemente durante el período persa (del 538 al 330 a.C.). Los israelitas se convierten en protagonistas victoriosos, el pueblo que guiado por Dios nada teme y siempre se levanta. Han recuperado su fe, capaz de mover montañas. Y sí, son culpables de reinventarse, de darse aliento cambiando la historia, de legarnos a un Jehová de los Ejércitos.

Aquí aparece el desafío que supone el Nuevo Paradigma arqueológico-bíblico: ¿cómo comprendemos y asumimos a Dios ahora? A decir de Vigil, el estado actual de los conocimientos tiene que ser asumido con toda claridad y explicitud en una teología y en una fe responsables. ¿Vamos a seguir con la lectura literal y fundamentalista de la Biblia y su consecuente visión teológica? ¿Queremos continuar viviendo entre Madián y Moab?

Vuelvo a Pixley: Un dios que legitima la opresión, por más solemne que se presente su culto, no es el Dios verdadero. Pues el Dios verdadero es únicamente aquel que oye el clamor de los oprimidos y los libera de su opresión.

En contraposición al Dios inclemente de Núm 31, la Biblia nos muestra en el Nuevo Testamento al Dios de la salvación, que a través de Jesús camina junto a los oprimidos, los marginados y los necesitados, un Dios que sólo nos pide una vida de justicia y misericordia. De la justicia sabemos todos; en cuanto a la misericordia me parece importante aclarar que es una gran luz de amor y perdón. Ya es hora de ponerla en práctica.

María de las Mercedes Rodríguez Puzo

No complicarse

La apertura a Dios es un diálogo lleno de obstáculos tanto exteriores como interiores, y de entre ellos destaca uno: la capacidad extraordinaria que tenemos para complicarnos. Dicho con otras palabras: para abrirse a la acción de Dios, es necesario crecer en sencillez. De otro modo, es muy difícil llegar a abrirse del todo. Siendo torcido, es muy difícil crecer bien.
El problema de ser complicado es que se vive en permanente fragilidad con uno mismo, y eso lleva a dos posibles consecuencias: la desconfianza en los demás, y el abandono ilegítimo en algunas personas en particular.
La desconfianza en el prójimo hace que las relaciones humanas lleguen a ser convulsas, porque nunca se acierta en cómo agradar. El atractivo dle hombre seguro es experimentado como una amenaza. Su conducta pone al descubierto delante de sí mismos su propia inseguridad.
El problema es que, con facilidad, su trato espiritual acaba siempre en lo personal. El éxito o fracaso personal no depende de la propia responsabilidad, sino de la persona en quien depositan sus confidencias espirituales. Si no se crece, es culpa del director espiritual. También lo contrario. De este modo, la relación con el acompañante espiritual fluctúa, y llega a ser en ocasiones algo tormentosa. Depende muy directamente de lo bien o mal que se esté, como si la «relación» fuera más o menos intensa en virtud del aparente éxito de los consejos o de las confidencias.
Todo ello es un hándicap no pequeño tanto en la elección del director, como en la perseverancia en la conversación espiritual. Como no podía ser de otra manera, la elección es ya de por sí compleja. Dudan y ponderan… Prima en la elección un criterio que no es principal, y tengo dudas de que sea incluso válido. Se elige a aquellos que puedan ser más moldeables, y en este sentido aseguren de algún modo un futuro de relativa y vinculante amistad. No priman las cualidades espirituales del acompañante, tampoco su experiencia de Dios; lo importante es la impresión subjetiva que genera. Al hombre inseguro, a la mujer insegura, le interesa del acompañante espiritual sus atenciones, sus cuidados, su proximidad.
En este contexto, se alimenta con facilidad el deseo de una cierta reciprocidad en la dirección espiritual. Se manifiesta de mil formas: se espera que el acompañante espiritual tenga los mismos detalles, que responda de inmediato a los mensajes, que esté atento en cada instante a cuanto necesito. En este tipo de relación «medio» espiritual son habituales las discusiones, los afectos y la confidencia excesiva. Se espera del director espiritual algo que quizá él no deba dar. Por el contrario, no se atiende a otras cuestiones que, sin embargo, sí debieran existir, tales como una preocupación más pura, la confianza absoluta en la libertad y la caridad más fina.
Sería utópico e ilógico negar que con el tiempo llegue a existir una cierta dependencia con el director espiritual. El director espiritual puede llegar a ser un auténtico padre. Pero eso nada tiene que ver con un compañerísmo estéril que justificaría de lleno el rechazo que muchos experimentan por esta disciplina.
El director espiritual se reconoce nada delante de Dios. Alimenta su deseo de transparentar la gracia. Sirve a las almas, y las quiere amar con corazón de padre. Del mismo modo, quien se quiere sujetar a su consejo, lo debe hacer con la apertura de la que venimos hablando, y con la responsabilidad de saber que es uno mismo quien obra, rindiendo cuentas fundamentalmente delante de Dios. Nunca debe someter su interioridad al guía espiritual prescindiendo de su propia responsabilidad. De obrar así, se tomar´el acompañamiento espiritual como algo personal. De esta falsa vinculación surgirá inevitablmente esa relación que he venido a llamar «ilegítima», porque no es la debida: alegre en los océanos de paz, enfrentada en los momentos de dificultad.
La falta de sencillez tiene por consecuencia la falta de unidad de vida, y hace difícil crecer en el espíritu. Se pone en duda cuanto se escucha y piensa. Para el hombre o la mujer complejos, es muy difícil ser siempre uno y el mismo. Se busca tanto gustar, caer bien, ser aceptado, que es casi imposible ser el mismo en circunstancias diversas. Los oídos se aguzan para escuchar el eco del propio obrar, en agotadora escalada por lograr la estima de uno mismo.
Existen, no obstante, otras muestras de falta de sencillez que no se sujetan a cuanto hemos descrito, y de las cuales debemos estar advertidos (cfr. D. von Hildebrand, pp. 58ss).
En primer lugar, hay que afirmar que el simple no es necesariamente sencillo. Quien no tiene preocupación por nada trascendente, vive todo en el plano de la eficiencia, y muestra tácito o expreso desprecio por el saber. No es sencillo: es tosco. En ningún sitio está dicho que sea más fácil ser sencillo siendo agricultor que filósofo. Ambos deben realizar un camino, quizá por senderos opuestos, pero con idéntica meta.
Tampoco es sencillo el que no tiene juicio. Ciertamente es sencillo en cuanto que nada le complica. Pienso que, cuando uno es incapaz para el razonamiento, la literatura, el amor profundo, la amistad o lo elevado, su sencillez no es el ejemplar que andamos buscando fundar el crecimiento en vida interior y la conversación espiritual. Al contrario, ciega toda posibilidad.
Algunos, sin embargo, simplifican por su soberbia, ya porque manifiestan una superioridad extraordinaria, ya porque lo reducen todo a un falso infantilismo. En el primer caso, es conocida su sonrisa suficiente. Saben más que nadie, y por eso nada les complica. En lo íntimo de su ser conocen que no es así; y probablemente todos los que les rodean también están al corriente de ello, aun cuando nadie se atreva a decirlo. Estos simplificadores acaban por quedarse muy solos.
El hombre infantilista, por su parte, puede ser simple, pero no sencillo. Se lo toma todo a la ligera, como si nada tuviera importancia…, pero, cuando llegan las primeras tormentas de la vida, todo brota de repente y sufren. El camino de la sencillez no consiste en echar todo lo que complica debajo de la alfombra y mirar para otro lado.
¿Qué es entonces la sencillez? El diccionario afirma que consiste en hacerlo todo con llaneza. La gracia de Dios está ausente en esta definición, y debemos contar con ella para completarla: consiste en hacerlo todo con la llaneza de quien lo ha pasado por Jesús. Conversar continuamente con Dos en la intimidad de la conciencia. Quien hace esto, consigue inmediatamente que cada cosa tenga la importancia que le es propia. No inventa enemigos. Tampoco los declara invisibles. No tiene por importante lo que no lo es, ni despacha como inútil lo esencial. A través de Jesús, todo tiene su verdadero valor.
El camino para conquistar la sencillez es heroico, porque quien llega a poner cada cosa en su lugar, sabe necesariamente de qué tendrá que prescindir. El joven rico vio con claridad en qué consistía su camino de santidad. «Vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme» (Mt 19, 21). La pena es que no fue capaz de seguir a Jesús: no quiso el tesoro del cielo porque no fue capaz de pagar el precio de la sencillez. Se complicó. Las riquezas le ahogaron y no supo escuchar. La lección queda escrita con las lágrimas del que no se quiso entregar: quien quiera ser sencillo, tendrá que aceptar el heroísmo del silencio (capítulo 6), único entorno en el cual es posible recibir la palabra del Otro. Tanto ensordece el ruidocomo las riquezas. De eso dan fe muchos jóvenes, ricos en conectividad.
Finalmente, hay que estar llenos de esperanza en el arduo camino de la conquista de la sencillez. El cura de Ars llegó a ser sencillo negándose muchas veces, y consiguió hacer pasar todo cuanto era y tenía por el altar de Dios. No era especialmente inteligente, pero eso no le hacía sencillo. Practicó vivamente el sacrificio, cultivó con constancia la oración, y llegó a tal grado de sencillez que su fama se extendió por toda Francia. Eran muchos los que querían confesarse con él, porque el hombre sencillo sabe dar buenos consejos.
Quizá opuesto al cura de Ars, el camino de sencillez de san Agustín alcanzó la misma meta de santidad. Es un ejemplo de hombre agraciado con extraordinarios dones intelectuales, que conquistó la virtud dejándose formar totalmente por Cristo. En sus Confesiones explica su relación con Dios en términos de conquista; un Dios que sale victorioso al final de la batalla. La vida de Agustín es una búsqueda empeñada, un tesón formidable por encontrarle… que solo se produjo, por gracia, cuando Él quiso. ¿Por qué ahora y no más bien antes? Así aprendía el santo que todo pasa por Dios, y todo sucede como y cuando Dios quiere; por más dones que uno posea, por más inteligente que uno sea.
Del heroísmo del silencio a la disciplina de la escucha (capítulo 7). Cuando hya silencio, Dios puede hablar. El cura de Ars atenuó sus sentidos por la penitencia; san Agustín acalló su orgullo por la extraordinaria voz de Dios en su conciencia. Ambos hicieron cuanto fue posible por escuchar a Dios. Obedecieron, y Dios hizo de sus vidas algo sobresaliente, memorable, bello; algo que habla del Amor más grande, aquel que se escribe con mayúsculas.
Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

Gaudete et exsultate (Francisco I)

123. Los profetas anunciaban el tiempo de Jesús, que nosotros estamos viviendo, como una revelación de la alegría: «Gritad jubilosos» (Is 12,6). «Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén» (Is 40,9). «Romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados» (Is 49,13). «¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador» (Za 9,9). Y no olvidemos la exhortación de Nehemías: «¡No os pongáis tristes; el gozo del Señor es vuestra fuerza!» (8,10).

Recursos – Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN CUADERNO

(Puede hacer esta ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuaderno, que es símbolo de ese diario íntimo y secreto que escriben algunas personas y que, sin embargo, Tú conoces bien, porque a Ti no se te oculta nada. Con él yo te ofrezco las dudas que tengo y que me impiden no decidirme entre el seguimiento radical de tu Hijo Jesucristo o el acomodamiento de la fe. Hoy te quiero ofrecer mis buenos deseos de ser un fiel discípulo, una fiel discípula de Cristo, pero te pido que Tú me des la fortaleza que necesito.

PRESENTACIÓN DE UN MICRÓFONO

(Puede hacer esta ofrenda el/la responsable en la comunidad de la atención social y caritativa)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este micrófono, como símbolo de mi compromiso personal y de todos y de todas y cada uno y cada una de los miembros de la comunidad para prestar nuestra voz a los más pobres, para que se puedan oír sus lamentos y se denuncien sus injustas situaciones, pues estamos convencidos y convencidas de que, si no prestamos nosotros y nosotras la voz y la denuncia, no se les permite protestar a los más pobres.

PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES

(Esta ofrenda la debe hacer uno de los varones adultos de la comunidad. Después, el ramo puede servir para decorar la mesa del altar. Al entregárselo al presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: estos días hemos recordado, de manera especial, a nuestros difuntos, seres queridos que nos han precedido en tu Reino. Te traemos este ramo de flores como expresión de nuestra fe personal y la de todos y de todas y cada uno-cada una de los/as que formamos esta comunidad. Para nosotros y nosotras, la fe es un hermoso don que hemos recibido de Ti, y por ello te estamos agradecidos. Pero bien sabemos que nos compromete a ser tu presencia en medio de los hombres y mujeres. Por eso, hoy te ofrecemos, Señor, este ramo de flores, y que su olor sea semejante al que desprende nuestra fe. Y con él te ofrecemos nuevamente la ofrenda de la vida de nuestros difuntos y difuntas.

PRESENTACIÓN DE UN INSTRUMENTO DE LABRANZA

(Tampoco es fácil, sobre todo en las ciudades, encontrar un tipo de instrumento de este estilo, tan específico del mundo rural. Por eso, podría ser sustituido por cualquier instrumento de jardinería)

ORACIÓN – MOTIVACIÓN: Aquí tienes este instrumento relacionado con el cuidado de las plantas o del campo. Es símbolo del trabajo de los viñadores, a los que Tú has confiado el cultivo de tu viña. Señor, nosotros y nosotras somos esos labradores, que hemos de cuidar, y con esmero, tu Iglesia. Somos conscientes de nuestro trabajo en favor de la Iglesia. A veces preferimos nuestra comodidad, y nos olvidamos de nuestras responsabilidades. Haznos despertar. Que no echemos nuestro hombro para atrás cuando se trata del trabajo en favor de la comunidad. Que no abandonemos nunca el trabajo en tu Iglesia y en favor de ella, y que tomemos conciencia, además, de que cuanto hacemos por tu Iglesia es en favor del mundo y de todos los hombres y mujeres.

PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE LITURGIA

(Sería bueno que este día se pudieran presentar las personas que habitualmente animan y ayudan, tanto en la preparación como en las celebraciones mismas de la Comunidad-Parroquia. Una de las personas, en nombre de todos, presenta el proyecto del grupo, que convendría tenerlo ESCRITO para ofrecer a los participantes en la celebración o colocarlo en un lugar significativo del templo parroquial, y realiza la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro: por medio de tu Hijo amado, Tú mismo convocas a esta Comunidad a celebrar tu amor y tus dones. Nosotros y nosotras, Padre, nos reunimos frecuentemente en tu presencia. Este grupo que estamos aquí, ponemos de nuestra parte para animar y mejorar cada celebración. Tú sabes que cuidamos cada encuentro; lo preparamos con mimo y deseamos que todos y todas te descubran en cada celebración comunitaria. Acepta, Padre, nuestro esfuerzo y tarea, y ayúdanos a reflejar siempre tu rostro de Padre bueno, que nos acoge y nos ama.

Oración de los fieles – Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

Señor: en tus manos ponemos nuestras necesidades y las de todos los hombres. Confiamos en tu poder y tu misericordia. AYÚDANOS A CREER EN TÍ.

1.- Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, y todos los que formamos la Iglesia, para que respondamos a la tarea encomendada, desde el amor que nace de vivir desde Dios y desde el evangelio. OREMOS

2.- Por todos los hombres y mujeres de la Tierra, para que sepamos ser agradecidos a tantos dones como recibimos cada día, fruto del amor que el Señor nos tiene. OREMOS

3.- Para que cada uno, en el puesto que tenga asignado, se preocupe de ser luz para los hermanos con su testimonio, su donación, su ayuda y su vida. OREMOS

4. – Por las familias, para que sepan hacer llegar su amor los unos a los otros, y sean agradecidos con los desvelos que cada uno tiene para los demás. OREMOS

5. – Por los que rigen las naciones, para que no miren el bien de unos pocos, sino que busquen el bien de todos, consiguiendo así una paz duradera. OREMOS

6. – Por los que estamos aquí reunidos, para que el Señor no tenga que lamentarse de la confianza que en nosotros ha depositado. OREMOS

Escucha Señor, estas súplicas que te hacemos, y concédenos la gracia de responder lo mejor que podamos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – 30 de octubre

Solemos saber poco de ellos. Sus enemigos tienen fuerza y dominan los medios de comunicación y los canales de información, pero ellos son como la termita que acaba obligando a tirar el edificio que presumía de sus vigas de madera. Hablo de los miles de hombres y mujeres sin nombre que se empeñan en perdonar, en denunciar la violencia y combatirla pacíficamente, en romper barreras, en tender puentes, en poner amor donde hay odio e indulgencia donde se pide venganza. (¡Qué ocasión tan bonita este Año de la Fe para releer los Mensajes del Concilio a la Humanidad!… Hoy, de otro modo, millones de seres humanos siguen preguntando: ¿No tenéis una palabra que decirnos?)

Me refiero a las madres de familia valientes que no toleran que se margine a unos niños por ser gitanos o extranjeros; al chico y la chica del instituto que reclaman su derecho a recibir clase de religión; al universitario que invita sin rubor a sus compañeros a hacer algo en el Año de la Fe; al sindicalista jubilado que espabila las conciencias de quienes las hemos perdido entre comilonas y nuevos aparatos informáticos; al sacerdote que abre y abre y abre la iglesia y pasa horas y horas y horas en ella por si alguien le necesita…

En los dibujos animados se muestra de vez en cuando al elefante y al león (grandes, fuertes y poderosos) que se suben aterrados a una banqueta ante la presencia de un ratón. La fe, la vida, la gracia, el amor, el perdón tienen un poder invencible, aunque al principio parezcan insignificantes. La bendición de Dios, que los fecunda y empuja discreta y silenciosamente, lleva la historia (la grande y las pequeñas) hacia el Reino. Jesús lo dice mucho mejor: releamos el texto, el grano de mostaza, la levadura…

Todos ponemos echar una mano. Los tiempos de excusarse ya pasaron. Dios sigue eligiendo lo débil para confundir a (lo que parece) fuerte.

Pedro Belderrain