El amor a Dios y al prójimo

1. Entendemos normalmente por mandamiento un precepto u orden que nos viene de Dios o de la Iglesia. En realidad, «mandamiento» es, en el Nuevo Testamento, encargo o invitación que el discípulo acepta porque es creyente y quiere serlo. Los mandamientos básicos no son leyes, sino bienaventuranzas. No se ama por ley, sino por decisión libre y personal basada en el afecto. Los mandamientos son invitaciones a ejercer la caridad.

2. Los dos mandamientos de amor y fidelidad a Dios y amor y lealtad al hombre eran ya conocidos en el Antiguo Testamento. «Prójimo» era sinónimo de «hermano». Entre los prójimos se crea una relación amorosa o amistosa. Ser prójimo de alguien es entrar en su compañía para estar con él o ayudarlo. Por consiguiente —se dice ya en el Levítico—, al prójimo hay que amarlo con el amor de Dios.

3. En tiempos de Jesús se habían multiplicado los mandamientos considerablemente: había 613. En las escuelas rabínicas se discutía cuál era el «primero» o el «mayor»: rechazo de la idolatría, observancia del sábado, prohibición de derramar sangre, no profanar el nombre de Dios, etc. Se discutía quién era prójimo para un israelita. Jesús expresa con toda nitidez el mandamiento nuevo, que sustituye al antiguo de la vieja alianza. Antes se insistía más en el «temor» de Dios. Frente a los escribas y fariseos, Jesús se apoya en las Escrituras, desautoriza la interpretación que de ellas hacen los saduceos, en función de sus propios intereses de clase, y se manifiesta en contra de las tradiciones falsificadoras. Afirma resueltamente haber recibido del Padre dicho mandamiento, que es el distintivo de la nueva comunidad. Un distintivo, a su vez, nuevo por su contenido («unos a otros») y por su radicalidad («hasta dar la vida»). El centro del mandamiento nuevo no es uno mismo, sino Dios y el prójimo desvalido. Quien cumple con el amor al prójimo cumple toda la ley, ya que este amor es la culminación de todos los demás.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Es cierto que la caridad empieza por uno mismo?

¿Qué dificultades encontramos hoy a la hora de cumplir con el mandamiento nuevo cristiano?

Casiano Floristán

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