Protección del medio ambiente desde una perspectiva feminista

Mayte de los Ángeles Molina Camacho

En las últimas décadas la intensificación de las preocupaciones ambientales ha tenido un efecto generalizado en el pensamiento y las conductas sociales. Asimismo se presenta una creciente conciencia mundial sobre la estrecha relación entre los problemas ambientales y aquellos de origen económico, demográfico y social, y sobre la necesidad de encontrar soluciones integrales a los mismos. ¿De qué forma contribuyen los hombres y mujeres a la protección del planeta? ¿Existe una conexión entre las relaciones de género y el medio ambiente? Primeramente, se describe el movimiento ecofeminista. Seguido, se detalla el rol de la mujer en el cuidado del planeta. Finalmente, se mencionan las principales personalidades ambientalistas a nivel mundial y nacional.

Las primeras conexiones entre el feminismo y la ecología dieron origen al ecofeminismo en los años setenta, cuando la escritora Francoise D’Eaubonne llama a las mujeres a liderar una revolución eco- lógica para salvar al planeta. Según D’Eaubonne, dicha revolución deberá conducir a una relación más armónica entre hombres y mujeres. El ecofeminismo cuestiona las premisas y prácticas de la sociedad occidental que históricamente ha visto a las mujeres y a la naturaleza como objeto de manipulación, control y explotación.

Desde otra perspectiva, Bina Agarwal considera que el vínculo entre las mujeres y el medio ambiente está determinado por una estructura que comprende diversos aspectos, incluyendo género, clase y raza. Resalta que son las mujeres provenientes de áreas rurales y familias pobres las que resultan afectadas de manera más negativa y las que han participado más activamente en los movimientos ecológicos. En el pensamiento patriarcal las mujeres son identificadas como más próximas a la naturaleza y los hombres como más próximos a la cultura, de ahí que las mujeres sean vistas como inferiores.

Uno de los aspectos fundamentales de la contribución femenina en la protección del medio ambiente está localizado en las áreas de educación y comunicación. La mujer es indispensable como monitora medioambiental, tanto en una educación formal, donde actúa de profesora, como en una educación informal principalmente ligada a su familia, por la que transmite a sus hijos la importancia y valores de un sano medio ambiente. Debido al rol de cuidado del grupo familiar y de la comunidad, la mujer es la principal administradora de los recursos naturales y del consumo de agua.

Cada año el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), reconoce a destacadas personalidades cuya labor ha sido valorada por su impacto positivo sobre el medio ambiente. Los ganadores de 2016 del premio «Campeones de la Tierra» son el biólogo mexicano José Sarukhán Kermez y la ecologista hondureña Berta Cáceres.

José Sarukhán, fue galardonado en la categoría de carrera de liderazgo, debido a su amplia trayectoria en la academia e investigación en la conservación de la biodiversidad en México. Sarukhán realizó la licenciatura en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde obtuvo el título de biólogo, hizo una maestría en ciencias en el Colegio de Postgraduados de Chapingo y un doctorado en la Universidad de Gales, en la Gran Bretaña.

Por otra parte, Berta Cáceres se destacó en la categoría de inspiración y acción, gracias a su rol como defensora de los derechos humanos, los pueblos indígenas y el medio ambiente. En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas Populares, el cual organizó feroces campañas contra los megaproyectos que violaban los derechos ambientales y a la tierra de las comunidades locales. Cáceres fue asesinada a tiros en su casa después de años de amenazas de muerte por su trabajo como activista.

Nicaragua no se queda atrás respecto a líderes ambientalistas. En 2016 se anunció que Francisca Ramírez es una de las 50 mujeres más poderosas de Centroamérica de la revista Forbes. La líder campesina originaria de Nueva Guinea es presidenta del «Consejo Nacional en Defensa de Nuestra Tierra, Lagos y Soberanía» y es la cara símbolo de la lucha contra el Gran Canal Interoceánico. En una entre- vista de 2015, la activista menciona que «las mujeres también tenemos derecho de defender y siempre deberíamos de andar adelante luchando. Las mujeres sufrimos más que los padres cuando hay un conflicto, porque ellos se van y las madres nos quedamos con los hijos luchando como podemos».

No es de obviar el hecho de que las principales figuras ambientalistas de América Latina sean mu- jeres, indígenas y/o campesinas. La contribución de los hombres a la mejora del medio ambiente es más técnica y política, ya que tienen mayores oportunidades de educarse y ejercer en puestos de trabajo. Desde que se fundó en 2005, los ganadores del premio «Campeones de la Tierra» han sido en su mayoría hombres, únicamente el 30% han sido mujeres. ¿Quiere decir que las mujeres contribuyen en menos al cuidado del planeta? No, ya que las bases de selección son liderazgo político, ciencia e innovación, visión empresarial y acción e inspiración. Ello demuestra que el sesgo de género limita la igualdad de oportunidades y desarrollo de talentos, debido a que hay menos mujeres científicas, empresarias y líderes políticas. Las mujeres contribuyen principalmente como voceras y activistas, y su labor pocas veces es reconocida.

En conclusión, los hombres y las mujeres contribuyen de formas distintas al cuidado del medio ambiente. El género es una influencia fundamental en el desarrollo tanto individual como social. La sociedad patriarcal adscribe las actitudes y los roles sociales diferenciados para hombres y mujeres atribuidas en función de su sexo biológico. La contribución femenina a la protección del planeta está localizada en las áreas de educación y comunicación, mientras que los hombres contribuyen mayoritariamente en el área de investigación, ciencia e innovación. Para poder formular estrategias y políticas públicas, así como para adoptar instrumentos que permitan revertir y evitar el deterioro ambiental y, a la vez, una mayor equidad entre los distintos sectores sociales, se requiere un conocimiento más amplio de la situación de hombres y mujeres y su relación con el estado del medio ambiente.

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