Vísperas – Viernes XXXII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.

Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.

Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.

En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.

Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144 I – HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Ant 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Salmo 144 II

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE   Rm 8, 1-2

No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

V. Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

PRECES

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:

Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.

Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 16 de noviembre

Lectio: Viernes, 16 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del evangelio según Lucas 17,26-37
Y dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo que los hizo perecer a todos. Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.» Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»
3) Reflexión
• El evangelio de hoy sigue la reflexión sobre la llegada del fin de los tiempos y trae palabras de Jesús sobre cómo preparar la llegada del Reino. Era un asunto candente, que en aquel tiempo, causaba mucha discusión. Quien determina la hora de la llegada del fin es Dios. Pero el tiempo de Dios (kairós) no se mide por el tiempo de nuestro reloj (chronos). Para Dios, un día puede ser igual a mil años, y mil años igual a un día (Sal 90,4; 2Pd 3,­8). El tiempo de Dios corre de forma invisible dentro de nuestro tiempo, pero es independiente de nosotros y de nuestro tiempo. Nosotros no podemos interferir en el tiempo, pero debemos estar preparados para el momento en que la hora de Dios se hizo presente en nuestro tiempo. Puede ser hoy, puede ser de aquí a mil años. Lo que da seguridad, no es saber la hora del fin del mundo, sino la certeza de la presencia de la Palabra de Jesús presente en la vida. El mundo pasará, pero su palabra no pasará jamás (Cf. Is 40,7-8).
• Lucas 17,26-29: Como en los días de Noé y de Lot. La vida corre normalmente: comer, beber, casarse, comprar, vender, plantar, construir. La rutina puede envolvernos de tal forma que no conseguimos pensar en otra cosa, en nada más. Y el consumismo del sistema neoliberal contribuye a aumentar en muchos de nosotros esta total desatención a la dimensión más profunda de la vida. Dejamos entrar la polilla en la viga de la fe que sustenta el tejado de nuestra vida. Cuando la tormenta derriba la casa, muchos dan la culpa al carpintero: “¡Mal servicio!” En realidad, la causa de la caída fue nuestra prolongada desatención. La alusión a la destrucción de Sodoma como figura de lo que va a suceder al final de los tiempos, es una alusión a la destrucción de Jerusalén de parte de los romanos en el año 70 dC (cf Mc 13,14).
• Lucas 17,30-32: Así será en los días del Hijo del Hombre. “Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.”. Difícil para nosotros imaginar el sufrimiento y el trauma que la destrucción de Jerusalén causó en las comunidades, tanto de los judíos como de los cristianos. Para ayudarlas a entender y a enfrentar el sufrimiento, Jesús usa comparaciones sacadas de la vida: “Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás”. La destrucción vendrá con tal rapidez que no merece la pena bajar a la casa para buscar algo dentro (Mc 13,15-16). “Acordaos de la mujer de Lot” (cf. Gén 19,26), esto es, no miréis atrás, no perdáis tiempo, tomad la decisión e id adelante: es cuestión de vida o de muerte.
• Lucas 17,33: Perder la vida para ganar la vida. “Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará”. Sólo se siente realizada la persona que es capaz de darse enteramente a los demás. Pierde la vida la que la conserva sólo para sí. Este consejo de Jesús es la confirmación de la más profunda experiencia humana: la fuente de la vida está en la entrega de la vida. Dando, se recibe. “En verdad os digo: el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo. Pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). Lo importante es la motivación que añade el evangelio de Marcos: “Por mí y por el Evangelio” (Mc 8,35). Al decir que nadie es capaz de conservar su vida con su propio esfuerzo, Jesús evoca el salmo donde se dice que nadie es capaz de pagar el precio del rescate de la vida: “Nadie puede rescatar al hombre de la muerte, nadie puede dar a Dios su rescate; pues muy caro es el precio de rescate de la vida, y ha de renunciar por siempre continuar viviendo indefinidamente sin ver la fosa”. (Sal 49,8-10).
• Lucas 17,34-36: Vigilancia. “Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.” Evoca la parábola de las diez vírgenes. Cinco eran prudentes y cinco necias (Mt 25,1-11). Lo que importa es estar preparado/a. Las palabras: “Una la tomarán y otra la dejarán” evocan las palabras de Pablo a los Tesalonicenses (1Tes 4,13-17), cuando dice que en la venida del Hijo seremos arrebatados al cielo junto con Jesús. Estas palabras “dejados atrás” proporcionan el título de una terrible y peligrosa novela de extrema derecha fundamentalista de Estados Unidos: “Left behind!” Esta novela no tiene nada que ver con el sentido real de las palabras de Jesús.
• Lucas 17,37: ¿Dónde y cuándo? “Los discípulos preguntaron: «¿Señor, dónde ocurrirá esto?» Jesús respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres». Respuesta enigmática. Algunos piensan que Jesús evoca la profecía de Ezequiel, retomada en el Apocalipsis, en la cual el profeta se refiere a la batalla victoriosa final contra los poderes del mal. Las aves de rapiña o los buitres serán invitadas a comer la carne de los cadáveres (Ez 39,4.17-20; Ap 19,17-18). Otros piensan que se trata del valle de Josafat, donde tendrá lugar el juicio final según la profecía de Joel (Joel 4,2.12). Otros piensan que se trata simplemente de un proverbio popular que significaba más o menos lo mismo que dice nuestro proverbio: “¡Cuando el río suena, agua lleva!”
4) Para la reflexión personal
• ¿Soy del tiempo de Noé y de Lot?
• Novela de extrema derecha. ¿Cómo me sitúo ante esta manipulación política de la fe en Jesús?
5) Oración final
Dichosos los que caminan rectamente,
los que proceden en la ley de Yahvé.
Dichosos los que guardan sus preceptos,
los que lo buscan de todo corazón. (Sal 119,1-2)

Mi oración concreta

En los minutos de oración, el dirigido se mueve a la reflexión acerca de Dios y su divina voluntad. Aprende a leer el evangelio, se ejercita en esa difícil disciplina de la escucha de la que ya hemos hablado. Quien quiera orar de verdad tendrá que luchar consigo mismo y con su entorno, para evitar todo ruido y mantener lejos las distracciones: el móvil, la casa, lo sniños… los adultos. Poco a poco, crece en ese espíritu de oración, que ya no se circunscribe al rato propuesto, sino que se extiende como raíz en la tierra. Sus terminaciones llegan poco a poco a cada momento de la vida, y en cada una de ellas se encuentra a Dios (cfr. M. Costa, p. 106).
Para poder participar con fruto de la dirección espiritual, es necesario tener un cuaderno o agenda donde anotar las sugerencias recibidas en la oración, las impresiones causadas por el día a día, las experiencias que han llamado especialmente la atención. Importa todo cuanto nos sucede, y con mucha frecuencia, entre entrevista y entrevista, olvidamos gran parte de lo que nos ha ocurrido salvo que lo anotemos.

Asumiendo el riesgo de simplificar en exceso, se puede afirmar que son al menos tres los modos en los que Dios toca el alma en la oración: propósitos, afectos e inspiraciones. En el bloc de notas, si estamos atentos, veremos que gran parte de las consideraciones pasan por estos tres conceptos: objetivos que se pretenden conseguir (propósitos), inclinaciones a personas y situaciones (afectos), o el movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura (inspiraciones).

Sentirse conmovido por la contemplación de Belén es un verdadero afecto sobrenatural, tomar la determinación de ser más mortificado en la comida es ejemplo de un sincero propósito, y decidir entregar todo o parte de mi tiempo a los más pobres, una inspiración.

Nada de esto significa que nuestra oración no pueda tirar por otros derroteros. Estas palabras tratan de ayudar en un terreno que está sujeto a la absoluta libertad del hombre y, sobre todo, de Dios. Se trata de la difícil tarea de poner palabras al Amor.

La dirección espiritual también se dirige al futuro: planes, proyectos, ilusiones, situaciones delicadas. En el acompañamiento espiritual recibimos consejos para la construcción de nuestra vida, pero nunca su solución definitiva. Depende de cada uno realizar el discernimiento espiritual, con el útil consejo del sacerdote o del director, pero sobre todo con la libertad personal que Dios ha dado a cada uno.
Cuando hay espíritu de oración, brota tarde o temprano el sentido de vocación. La experiencia de ser llamados por Dios impregna toda la existencia, y da contenido al diálogo del acompañamiento espiritual. Cuando nos dejamos cautivar por la belleza y sublimidad de pensar que Dios tiene algo preparado para mí, nos resulta lógico y hasta sencillo intentar vivir en autenticidad. Brota del corazón el deseo de responder mejor. La vocación toca todos los niveles de nuestra interioridad: trascendencia, afectividad, amor y actividad cotidiana. Se vive para un Tú mayúsculo, y la relación con Jesús deja de ser tibia. Nos interesa todo cuanto el Hijo de Dios hizo y dijo, para identificarnos con él, para ser también nosotros otros Cristos.
Nada de ello debe hacer suponer al lector que para comenzar el acompañamiento espiritual sea necesario un espíritu de oración casi místico. Basta con tener deseos de tratar íntimamente con Dios. Es más, podemos decir que la dirección espiritual es el instrumento para adquirir esa ansiada intimidad, que se apoya, eso sí, en la disposición a ser un alma que ora con constancia.
Tarde o temprano, el consejero espiritual animará al acompañado a iniciarse en unos breves minutos diarios de diálogo espiritual con Dios. Tomárselo en serio es decisivo; escuchar y ponerlo en práctica. Esa tarea no es sencilla. La lucha, que es necesaria en cualquier meta de la vida que queramos conseguir, especialmente si es esforzada, también es necesaria en la adquisición de un hábito de oración. La lucha, el empeño… y la gracia de Dios, puesto que el primer interesado en nuestro crecimiento es Él mismo.

 

Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

Gaudete et exsultate – Francisco I

139. Pidamos al Señor la gracia de no vacilar cuando el Espíritu nos reclame que demos un paso adelante, pidamos el valor apostólico de comunicar el Evangelio a los demás y de renunciar a hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos. En todo caso, dejemos que el Espíritu Santo nos haga contemplar la historia en la clave de Jesús resucitado. De ese modo la Iglesia, en lugar de estancarse, podrá seguir adelante acogiendo las sorpresas del Señor.

La misa del Domingo: Misa con niños

DOMINGO XXXIII ORDINARIO (B)
“El día y la hora”
18 de noviembre de 2018
(Los textos de hoy nos van preparando para el “final del año litúrgico”, que, por tradición, se ha ido asemejando con “el final de los tiempos”. No son fáciles para la explicación y el comentario.

Quizás hay que darles un poco la vuelta y fijarse en la imagen de un “reloj” que marca el día y la hora. Cada uno/a de nosotros tenemos que poner a punto el día y la hora de nuestro encuentro con Jesús.

  • Un signo para la celebración: Un reloj de arena un poco grande. Donde no sea posible, se puede dibujar un reloj en una sencilla cartulina. Mejor que se pudieran mover las agujas y jugar un poco con las horas, o darle vueltas al reloj de arena, que llama la atención de los niños. También puede ser un reloj de pared colocado en lugar visible.
  • Se celebra hoy la “II Jornada Mundial de los Pobres”, instituida por el Papa Francisco.
  • Canciones para la celebración: “El Señor me amó” (A. Luna);“Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano; “La sal y la luz”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: El tiempo de adviento se acerca. Por eso las lecturas de hoy nos van a invitar a que estemos atentos para saber bien “el día y la hora”. No creas que Jesús se refiere al día y a la hora actual, sino a otra manera de medir el tiempo. Ya lo verás… Vamos a celebrar, vamos a sentirnos familia de Jesús. Vamos a cantar con ganas.

2. CANTO: “El Señor me amó” (A. Luna)

El Señor me amó por su gran bondad,
El Señor es bueno para mí (bis).

Tú, con tu voz, cántale, él es tu Dios.
Él es bueno con nosotros.

Él “es Jesús”, ámale con tu corazón,
Él es joven con nosotros.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN:

  1. Por las veces que no sabemos encontrarte en nuestro mundo de hoy. Señor, ten piedad.
  2. Por las veces que no sabemos mirar las cosas que suceden en el mundo con tu mirada. Cristo, ten piedad.
  3. Por las veces que no sabemos animar y ayudar a las personas. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA. Del Libro de Daniel 12, 1-3

Lectura de la profecía de Daniel:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en la tierra despertarán: unos para la vida eterna, otros para la lejanía perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Palabra de Dios

6. CANTO: “Danos un corazón grande para amar”. O el salmo responsorial.

7. EVANGELIO (Marcos 13, 24-32). “El día y la hora nadie lo sabe”.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

En aquellos días, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos. Sabed que Él está cerca, a la puerta, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Hemos escuchado unas palabras un poco misteriosas de Jesús.
  • Se nos va preparando para finalizar el “año litúrgico”, el año de celebraciones de la Iglesia.
  • Que es reflejo del camino que las personas vamos haciendo para encontrarnos con Jesús.
  • Aquí se puede hacer el gesto de mover las agujas del reloj o mover el reloj de arena. Se puede marcar, por ejemplo, la hora en que suele ser la misa dominical, que supone un encuentro con Jesús.
  • Tú tienes tu “día y tu hora” en que le has dicho a Jesús que quieres ser mejor seguidor suyo. “Tu hora”, en la que todos los días rezas algo.

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

1. Para que todos digamos a Jesús que le queremos seguir con valentía. Roguemos al Señor.

2. Para que todos sintamos la llamada a ayudar a los pobres, en todos los sentidos, en esta Jornada Mundial de los Pobres. Roguemos al Señor.

3. Para que Jesús nos ayude a conocer nuestras cualidades y seamos generosos en ponerlas a disposición de los demás, en casa, en el colegio, en la parroquia, en el trabajo, con los amigos. Roguemos al Señor.

10. PLEGARIA EUCARÍSTICA. Se puede usar una de las que vienen en el Misal, para “Misas con niños”.

11. CANTO DE LA PAZ. Se puede resaltar este momento cantando con alegría y sentido de cercanía la canción “Pon tu mano” (se repite varias veces).

Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano, Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”. Él será tu amigo hasta la eternidad.
Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”

12. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “La sal y la luz” (Brotes de Olivo). Se canta o recita.

El que me sigue en la vida sal de la tierra será,
mas si la sal se adultera, los hombres la pisarán.

Que sea mi vida la sal. Que sea mi vida la luz.
Sal que sala, luz que brilla. Sal y fuego es Jesús.

Sois como la luz del mundo, que a la ciudad alumbra,
ésta se pone en la cima donde el monte se encumbra.

Que brille así vuestra luz ante los hombres del mundo,
que palpen las buenas obras de lo externo a lo profundo.

13. PARA LA VIDA

(Dedicar unos minutos de la semana para hacer un poco de oración en casa, en tu habitación, con tus padres o solo, leyendo el Nuevo Testamento o rezando desde el corazón: ese puede ser “tu día y tu hora”).

Iñaki Lete, sdb

La misa del Domingo

VIVIMOS CON EL VIENTO DE CARA
DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO – B
Daniel 12,1-3; Hebreos 10,11-14.18 y Marcos 13,24-32 18 de diciembre de 2018

OBSERVACIONES PREVIAS

  • «Creamos máquinas que obran como hombres y producimos hombres que obran como máquinas»(E. Fromm).
  • «El estado no puede visitar a los enfermos. Las estructuras no pueden ir a pasear con un inválido. ¡Nosotros sí!» (Ph. Bosmans).
  • Hoy es el Día de los pobres, «la generosidad tiene nombre de pobre y Dios lo sabe» (de la Buena Noticia de Jesús de Nazaret).

PARA REFLEXIONAR

El mal se destruye a sí mismo

El evangelio de hoy, a primera vista, nos habla de una catástrofe universal. Como si Dios, justiciero y omnipotente, cansado de la obstinación de los hombres, que se enfrentan a él y le persiguen, agarrara el universo por el eje y lo agitara dispuesto a triturar a los hombres. Esto sería una solución muy humana para acabar con un orden y comenzar otro nuevo, pero esa no es la solución del Dios del amor y del perdón.

Dios no necesita luchar contra el mal, ni aplastar al hombre. El mal se destruye a sí mismo.

  • ¿Cuántos enemigos de Dios y cuántos perseguidores de la Iglesia han pasado por este mundo? ¿Y qué queda de ellos?
  • ¿Cuántas ideologías ateas se ha apoderado de la sociedad y son los mismos que las defendían ayer los que hoy las denigran y tratan de corregir sus errores?

Nada ni nadie puede impedir a Dios que establezca un orden nuevo; es más, Dios ya está creando ese mundo nuevo.

Vivamos con esperanza

De lo que Jesús nos habla hoy es de la venida del Hijo del Hombre, que ya está aquí, en “esta generación” y que como un puñado de levadura, está haciendo fermentar la masa hasta que los astros y la tierra vieja se conviertan en un cielo nuevo y una tierra nueva, donde el egoísmo se transforme en amor y fraternidad…

En realidad la catástrofe mundial ya la estamos viviendo. Todos los slogans, que brillaban en el cielo prometiendo la felicidad, han creado una humanidad en la que cada día se sufre más hambre, en que la violencia y la corrupción campan a sus anchas, en que la degradación de las personas es una fuente de ingresos…

Las estrellas de la felicidad no nos sirven y todo lo que el hombre de buena voluntad siente en su corazón, respecto a la construcción de un nuevo orden, de un mundo nuevo, de un cielo y una tierra nueva, solo se puede conseguir con el amor y la fraternidad de todos nosotros.

Siempre hay que estar preparados

  • Como en el grano de trigo que se pudre en el surco está ya la espiga dorada plena de granos.
  • Como los dolores de parto de la mujer se resuelven en la maravilla del recién nacido.
  • Como en el cuerpo destrozado de Cristo bajado de la cruz estaba ya la semilla de la Resurrección.

Vivamos con esperanza porque en esta sociedad que se nos desmorona vive ya el Hijo del Hombre que transforma nuestro mundo en un cielo nuevo y una tierra nueva.

PARA COMPROMETERSE

  • Este mundo toca a su fin. El mundo de la injusticia, del dolor, del abuso, del hambre… No tiene futuro. Está llamado a derrumbarse, a desaparecer…
  • Es posible otro mundo: un mundo donde Dios es Padre de todos y todos somos hermanos con lo que eso significa… Nosotros somos testigos de este mundo…
  • En este Día Mundial de los Pobres, nosotros somos la esperanza del mundo: porque “esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva”…

PARA REZAR

Viviré cada día, Señor,
como si fuera el primero o el último de mi existencia,
dándote gracias por lo mucho que me das.

Sentiré cada día, Señor,
tu fuerza que me empuja y me levanta,

tu presencia que me garantiza un futuro maravilloso…
Daré gracias a tu nombre, Señor,

porque tu Palabra me habla de un final feliz,
de una cosecha abundante y rica,
de un premio merecido, de una eterna primavera…

Viviré cada día, Señor,
como el centinela que, escrutando el horizonte,
grita con júbilo: “¡Veo un cielo nuevo y una tierra nueva!”
Una tierra donde todo es eterno,

un cielo donde viven los hombres como hermanos.
Una tierra en paz que no conoce la guerra,
un cielo donde es posible la justicia para los sin justicia.
Una tierra que habita el Dios que se hizo hombre,

una tierra que es el cielo
porque es el lugar donde viven los hijos de Dios.

Viviré cada día, Señor,
sabiendo que me tienes reservado un mundo insospechado,
un mundo que se edifica en el día a día de la tierra.
Un mundo que tiene el bien por cimiento,
que se construye en familia, en amistad, con los que amamos;
un mundo que se actualiza siempre que hacemos feliz a alguien,
un mundo en que Dios es Padre y en el que todos somos hermanos.

Viviré cada día, Señor,
sabiendo que tú me aguardas, me esperas y me quieres.

Viviré cada día, Señor,
como un niño en tus brazos de Madre.

Isidro Lozano

El futuro a tu lado (Oración)

EL FUTURO A TU LADO

 

Vamos a cerrar los ojos y a pensar en el año que viene. ¿Habré crecido mucho? ¿Seguiré en el mismo colegio? Y dentro de 20 años, ¿Dónde viviré? ¿Cómo será mi vida? ¿Qué cosas me importarán?

El texto es una adaptación de Mc 13, 24-32:

A veces Jesús hablaba del futuro, pero lo hacía como si hablase en clave. Un día les quería contar que al final de los tiempos todos nos encontraremos con Dios, y que antes habrá señales para que nos demos cuenta. Pero como no lo entendían, puso una imagen. Les dijo: es como la higuera. (La higuera es el árbol que da higos). Cuando las ramas se ponen tiernas y aparecen brotes pequeñitos, sabéis que el verano está ya cerca. Pues es lo mismo. Cuando veáis algunas señales en el cielo, sabed que Dios está cerca. Y les decía también: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Los amigos de Jesús se miraban un poco confundidos, porque no entendían de qué les estaba hablando.

Todos tenemos ilusión por algo que nos va a pasar mañana o dentro de unos días. Una visita, los reyes magos, un cumple… A medida que se acerca el día esperado, vamos preparando las cosas. Las invitaciones, la merienda… Hay señales de que algo va a pasar en nuestra vida.

También en nuestro futuro, como amigos de Jesús, hay cosas que nos van preparando para lo que venga. Momentos y experiencias que quiero vivir con él. Las oraciones de cada día, la primera comunión, las eucaristías en las que participo…

Por muy mayor que sea y por mucho que cambie mi vida, aunque en el futuro tengo otros amigos, otro colegio, hay cosas que nunca van a cambiar. Nuestra relación con Jesús es eterna, no se puede medir. Nos gusta estar con él y que nos acompañe siempre. Eso nunca pasa.

Santo, santo, santo
los cielos te proclaman santo, santo, santo
es nuestro rey Yahvé. Santo, santo, santo
es el que nos redime, porque mi Dios es santo
la tierra llena de su gloria es.

Cielo y tierra pasarán
mas tu palabra no pasará.
no, no, no pasará.

Bendito es el que viene
en el nombre del Señor,
la gloria Jesucristo el hijo de David.
Hosanna en las alturas a nuestro salvador
bendito es el que viene en el nombre del Señor.

Cielo y tierra pasarán…

Santo chileno interpretado por CVX Joven Santiago de Chile, «Nosotros somos el cuerpo de Cristo.»

Quiero estar a tu lado

Señor Jesús, quiero estar a tu lado. 
En los días buenos, quiero estar a tu lado.
En los días malos, quiero estar a tu lado.
Cuando soy pequeño, quiero estar a tu lado.
Cuando me haga mayor, quiero estar a tu lado.
Si estoy rodeado de gente, quiero estar a tu lado.
Si estoy yo solo, quiero estar a tu lado.

 

Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 16 de noviembre

Hoy vamos a dirigir nuestra atención a las dos lecturas, ambas bastante extrañas a nuestro lenguaje y al medio cultural en que nos movemos. Pero no por ello carecen de un útil mensaje para nosotros si sabemos darles la traducción adecuada.

Jesús estuvo realmente encarnado. Y esto no significa simplemente que tenía carne humana, sino que adoptó el lenguaje y la cosmovisión de aquella época. Es el lenguaje y mentalidad de la apocalíptica, la convicción de una inminente intervención de Dios en la historia, con una serie de cataclismos cósmicos y un severo juicio sobre la humanidad. Los cristianos de primera hora identificaban tales acontecimientos con una pronta vuelta de Cristo glorioso; pero el tiempo fue pasando sin que esto sucediese y se hizo necesario repensar y reinterpretar el mensaje. Así lo percibimos por ejemplo en el cuarto evangelio, donde la predicación de Jesús recibe formas como esta: “el que cree no es juzgado, pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el nombre del Unigénito de Dios” (Jn 3,18); no se espera al fin del mundo; el juicio está presente.

Hace un par de días hablábamos de la comunidad lucana como ya madura en el tiempo, quizá con peligro de “envejecimiento”, de pérdida de tensión e inquietud. Él evangelista no la deja que se adormezca con el pretexto de haberse diferido la vuelta de le Señor. Lucas enseña que esa venida se da de muchas formas, y constantemente; que Él pasa a nuestro lado y llama, que a veces quisiera producir en nosotros una conmoción, un cataclismo interior, un cierto “fin del mundo”…; quiere hacer surgir algo nuevo. Y tenemos el peligro de vivir despistados, o muy apegados a lo que ha sido nuestra vida hasta el presente; es el significado de “recoger las pertenencias”, “salvar la vida”, es decir, aferrarnos a lo que siempre hemos dicho y hecho, resistiéndonos a la novedad y lo sorprendente que Dios quiere que surja en nosotros.

El escrito anónimo que llamamos segunda carta de Juan es también tardío, y pretende igualmente salir al paso de deformaciones de lo cristiano. La comunidad destinataria han hecho un loable esfuerzo de lo que hoy se llama “inculturación”, pero no debiera llegar demasiado lejos. Influenciada por el ambiente neoplatónico, y su derivado gnosticismo, pudiera adoptado el mismo menosprecio por lo material, eso que la sana fe considera creación de Dios; y ese menosprecio la llevaría a negar la encarnación del Hijo (a “no confesar a Cristo venido en carne”). La humanidad de Jesús sería mera apariencia y engaño. Y cuando se olvida la encarnación, se menosprecia también la historia y desaparece el compromiso concreto con los hermanos, la caridad, “el mandamiento que tenemos desde el principio”; surge un espiritualismo ilusorio.

Nosotros, como los destinatarios de estos escritos, nos encontramos ya muy lejos de los orígenes, y expuestos a deformaciones en la fe. También en nuestro mundo hay “muchos embusteros”, que a veces pretenden ocupar el lugar de nuestro Único Maestro. Estamos obligados a cultivar la fe en su primer frescor, sin adormecimientos ni rutinas (“mi amo tarda en llegar” decía aquel siervo que Jesús condena); necesitamos repensar esa misma fe, molestarnos en buscar su justa traducción a nuestro tiempo, y tener el necesario sentido crítico para no aceptar como camino de salvación lo que no lo es ni conformarnos con una religión que se difumina en el escapismo o en el sentimentalismo estéril.

Severiano Blanco cmf