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Archive for 16/11/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.

Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.

Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.

En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.

Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144 I – HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Ant 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Salmo 144 II

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE   Rm 8, 1-2

No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

V. Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

PRECES

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:

Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.

Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Viernes, 16 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del evangelio según Lucas 17,26-37
Y dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo que los hizo perecer a todos. Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.» Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»
3) Reflexión
• El evangelio de hoy sigue la reflexión sobre la llegada del fin de los tiempos y trae palabras de Jesús sobre cómo preparar la llegada del Reino. Era un asunto candente, que en aquel tiempo, causaba mucha discusión. Quien determina la hora de la llegada del fin es Dios. Pero el tiempo de Dios (kairós) no se mide por el tiempo de nuestro reloj (chronos). Para Dios, un día puede ser igual a mil años, y mil años igual a un día (Sal 90,4; 2Pd 3,­8). El tiempo de Dios corre de forma invisible dentro de nuestro tiempo, pero es independiente de nosotros y de nuestro tiempo. Nosotros no podemos interferir en el tiempo, pero debemos estar preparados para el momento en que la hora de Dios se hizo presente en nuestro tiempo. Puede ser hoy, puede ser de aquí a mil años. Lo que da seguridad, no es saber la hora del fin del mundo, sino la certeza de la presencia de la Palabra de Jesús presente en la vida. El mundo pasará, pero su palabra no pasará jamás (Cf. Is 40,7-8).
• Lucas 17,26-29: Como en los días de Noé y de Lot. La vida corre normalmente: comer, beber, casarse, comprar, vender, plantar, construir. La rutina puede envolvernos de tal forma que no conseguimos pensar en otra cosa, en nada más. Y el consumismo del sistema neoliberal contribuye a aumentar en muchos de nosotros esta total desatención a la dimensión más profunda de la vida. Dejamos entrar la polilla en la viga de la fe que sustenta el tejado de nuestra vida. Cuando la tormenta derriba la casa, muchos dan la culpa al carpintero: “¡Mal servicio!” En realidad, la causa de la caída fue nuestra prolongada desatención. La alusión a la destrucción de Sodoma como figura de lo que va a suceder al final de los tiempos, es una alusión a la destrucción de Jerusalén de parte de los romanos en el año 70 dC (cf Mc 13,14).
• Lucas 17,30-32: Así será en los días del Hijo del Hombre. “Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.”. Difícil para nosotros imaginar el sufrimiento y el trauma que la destrucción de Jerusalén causó en las comunidades, tanto de los judíos como de los cristianos. Para ayudarlas a entender y a enfrentar el sufrimiento, Jesús usa comparaciones sacadas de la vida: “Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás”. La destrucción vendrá con tal rapidez que no merece la pena bajar a la casa para buscar algo dentro (Mc 13,15-16). “Acordaos de la mujer de Lot” (cf. Gén 19,26), esto es, no miréis atrás, no perdáis tiempo, tomad la decisión e id adelante: es cuestión de vida o de muerte.
• Lucas 17,33: Perder la vida para ganar la vida. “Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará”. Sólo se siente realizada la persona que es capaz de darse enteramente a los demás. Pierde la vida la que la conserva sólo para sí. Este consejo de Jesús es la confirmación de la más profunda experiencia humana: la fuente de la vida está en la entrega de la vida. Dando, se recibe. “En verdad os digo: el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo. Pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). Lo importante es la motivación que añade el evangelio de Marcos: “Por mí y por el Evangelio” (Mc 8,35). Al decir que nadie es capaz de conservar su vida con su propio esfuerzo, Jesús evoca el salmo donde se dice que nadie es capaz de pagar el precio del rescate de la vida: “Nadie puede rescatar al hombre de la muerte, nadie puede dar a Dios su rescate; pues muy caro es el precio de rescate de la vida, y ha de renunciar por siempre continuar viviendo indefinidamente sin ver la fosa”. (Sal 49,8-10).
• Lucas 17,34-36: Vigilancia. “Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.” Evoca la parábola de las diez vírgenes. Cinco eran prudentes y cinco necias (Mt 25,1-11). Lo que importa es estar preparado/a. Las palabras: “Una la tomarán y otra la dejarán” evocan las palabras de Pablo a los Tesalonicenses (1Tes 4,13-17), cuando dice que en la venida del Hijo seremos arrebatados al cielo junto con Jesús. Estas palabras “dejados atrás” proporcionan el título de una terrible y peligrosa novela de extrema derecha fundamentalista de Estados Unidos: “Left behind!” Esta novela no tiene nada que ver con el sentido real de las palabras de Jesús.
• Lucas 17,37: ¿Dónde y cuándo? “Los discípulos preguntaron: “¿Señor, dónde ocurrirá esto?” Jesús respondió: “Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres”. Respuesta enigmática. Algunos piensan que Jesús evoca la profecía de Ezequiel, retomada en el Apocalipsis, en la cual el profeta se refiere a la batalla victoriosa final contra los poderes del mal. Las aves de rapiña o los buitres serán invitadas a comer la carne de los cadáveres (Ez 39,4.17-20; Ap 19,17-18). Otros piensan que se trata del valle de Josafat, donde tendrá lugar el juicio final según la profecía de Joel (Joel 4,2.12). Otros piensan que se trata simplemente de un proverbio popular que significaba más o menos lo mismo que dice nuestro proverbio: “¡Cuando el río suena, agua lleva!”
4) Para la reflexión personal
• ¿Soy del tiempo de Noé y de Lot?
• Novela de extrema derecha. ¿Cómo me sitúo ante esta manipulación política de la fe en Jesús?
5) Oración final
Dichosos los que caminan rectamente,
los que proceden en la ley de Yahvé.
Dichosos los que guardan sus preceptos,
los que lo buscan de todo corazón. (Sal 119,1-2)

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Oración de la comunidad

Oración para el Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario

Oración comunitaria Domingo XXXIII Tiempo Ordinario

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Mi oración concreta

En los minutos de oración, el dirigido se mueve a la reflexión acerca de Dios y su divina voluntad. Aprende a leer el evangelio, se ejercita en esa difícil disciplina de la escucha de la que ya hemos hablado. Quien quiera orar de verdad tendrá que luchar consigo mismo y con su entorno, para evitar todo ruido y mantener lejos las distracciones: el móvil, la casa, lo sniños… los adultos. Poco a poco, crece en ese espíritu de oración, que ya no se circunscribe al rato propuesto, sino que se extiende como raíz en la tierra. Sus terminaciones llegan poco a poco a cada momento de la vida, y en cada una de ellas se encuentra a Dios (cfr. M. Costa, p. 106).
Para poder participar con fruto de la dirección espiritual, es necesario tener un cuaderno o agenda donde anotar las sugerencias recibidas en la oración, las impresiones causadas por el día a día, las experiencias que han llamado especialmente la atención. Importa todo cuanto nos sucede, y con mucha frecuencia, entre entrevista y entrevista, olvidamos gran parte de lo que nos ha ocurrido salvo que lo anotemos.

Asumiendo el riesgo de simplificar en exceso, se puede afirmar que son al menos tres los modos en los que Dios toca el alma en la oración: propósitos, afectos e inspiraciones. En el bloc de notas, si estamos atentos, veremos que gran parte de las consideraciones pasan por estos tres conceptos: objetivos que se pretenden conseguir (propósitos), inclinaciones a personas y situaciones (afectos), o el movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura (inspiraciones).

Sentirse conmovido por la contemplación de Belén es un verdadero afecto sobrenatural, tomar la determinación de ser más mortificado en la comida es ejemplo de un sincero propósito, y decidir entregar todo o parte de mi tiempo a los más pobres, una inspiración.

Nada de esto significa que nuestra oración no pueda tirar por otros derroteros. Estas palabras tratan de ayudar en un terreno que está sujeto a la absoluta libertad del hombre y, sobre todo, de Dios. Se trata de la difícil tarea de poner palabras al Amor.

La dirección espiritual también se dirige al futuro: planes, proyectos, ilusiones, situaciones delicadas. En el acompañamiento espiritual recibimos consejos para la construcción de nuestra vida, pero nunca su solución definitiva. Depende de cada uno realizar el discernimiento espiritual, con el útil consejo del sacerdote o del director, pero sobre todo con la libertad personal que Dios ha dado a cada uno.
Cuando hay espíritu de oración, brota tarde o temprano el sentido de vocación. La experiencia de ser llamados por Dios impregna toda la existencia, y da contenido al diálogo del acompañamiento espiritual. Cuando nos dejamos cautivar por la belleza y sublimidad de pensar que Dios tiene algo preparado para mí, nos resulta lógico y hasta sencillo intentar vivir en autenticidad. Brota del corazón el deseo de responder mejor. La vocación toca todos los niveles de nuestra interioridad: trascendencia, afectividad, amor y actividad cotidiana. Se vive para un Tú mayúsculo, y la relación con Jesús deja de ser tibia. Nos interesa todo cuanto el Hijo de Dios hizo y dijo, para identificarnos con él, para ser también nosotros otros Cristos.
Nada de ello debe hacer suponer al lector que para comenzar el acompañamiento espiritual sea necesario un espíritu de oración casi místico. Basta con tener deseos de tratar íntimamente con Dios. Es más, podemos decir que la dirección espiritual es el instrumento para adquirir esa ansiada intimidad, que se apoya, eso sí, en la disposición a ser un alma que ora con constancia.
Tarde o temprano, el consejero espiritual animará al acompañado a iniciarse en unos breves minutos diarios de diálogo espiritual con Dios. Tomárselo en serio es decisivo; escuchar y ponerlo en práctica. Esa tarea no es sencilla. La lucha, que es necesaria en cualquier meta de la vida que queramos conseguir, especialmente si es esforzada, también es necesaria en la adquisición de un hábito de oración. La lucha, el empeño… y la gracia de Dios, puesto que el primer interesado en nuestro crecimiento es Él mismo.

 

Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

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139. Pidamos al Señor la gracia de no vacilar cuando el Espíritu nos reclame que demos un paso adelante, pidamos el valor apostólico de comunicar el Evangelio a los demás y de renunciar a hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos. En todo caso, dejemos que el Espíritu Santo nos haga contemplar la historia en la clave de Jesús resucitado. De ese modo la Iglesia, en lugar de estancarse, podrá seguir adelante acogiendo las sorpresas del Señor.

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Guión litúrgico Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario – Ciclo B, 18 de noviembre de 2018.

Guión Litúrgico Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario

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DOMINGO XXXIII ORDINARIO (B)
“El día y la hora”
18 de noviembre de 2018
(Los textos de hoy nos van preparando para el “final del año litúrgico”, que, por tradición, se ha ido asemejando con “el final de los tiempos”. No son fáciles para la explicación y el comentario.

Quizás hay que darles un poco la vuelta y fijarse en la imagen de un “reloj” que marca el día y la hora. Cada uno/a de nosotros tenemos que poner a punto el día y la hora de nuestro encuentro con Jesús.

  • Un signo para la celebración: Un reloj de arena un poco grande. Donde no sea posible, se puede dibujar un reloj en una sencilla cartulina. Mejor que se pudieran mover las agujas y jugar un poco con las horas, o darle vueltas al reloj de arena, que llama la atención de los niños. También puede ser un reloj de pared colocado en lugar visible.
  • Se celebra hoy la “II Jornada Mundial de los Pobres”, instituida por el Papa Francisco.
  • Canciones para la celebración: “El Señor me amó” (A. Luna);“Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano; “La sal y la luz”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: El tiempo de adviento se acerca. Por eso las lecturas de hoy nos van a invitar a que estemos atentos para saber bien “el día y la hora”. No creas que Jesús se refiere al día y a la hora actual, sino a otra manera de medir el tiempo. Ya lo verás… Vamos a celebrar, vamos a sentirnos familia de Jesús. Vamos a cantar con ganas.

2. CANTO: “El Señor me amó” (A. Luna)

El Señor me amó por su gran bondad,
El Señor es bueno para mí (bis).

Tú, con tu voz, cántale, él es tu Dios.
Él es bueno con nosotros.

Él “es Jesús”, ámale con tu corazón,
Él es joven con nosotros.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN:

  1. Por las veces que no sabemos encontrarte en nuestro mundo de hoy. Señor, ten piedad.
  2. Por las veces que no sabemos mirar las cosas que suceden en el mundo con tu mirada. Cristo, ten piedad.
  3. Por las veces que no sabemos animar y ayudar a las personas. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA. Del Libro de Daniel 12, 1-3

Lectura de la profecía de Daniel:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en la tierra despertarán: unos para la vida eterna, otros para la lejanía perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Palabra de Dios

6. CANTO: “Danos un corazón grande para amar”. O el salmo responsorial.

7. EVANGELIO (Marcos 13, 24-32). “El día y la hora nadie lo sabe”.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

En aquellos días, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos. Sabed que Él está cerca, a la puerta, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Hemos escuchado unas palabras un poco misteriosas de Jesús.
  • Se nos va preparando para finalizar el “año litúrgico”, el año de celebraciones de la Iglesia.
  • Que es reflejo del camino que las personas vamos haciendo para encontrarnos con Jesús.
  • Aquí se puede hacer el gesto de mover las agujas del reloj o mover el reloj de arena. Se puede marcar, por ejemplo, la hora en que suele ser la misa dominical, que supone un encuentro con Jesús.
  • Tú tienes tu “día y tu hora” en que le has dicho a Jesús que quieres ser mejor seguidor suyo. “Tu hora”, en la que todos los días rezas algo.

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

1. Para que todos digamos a Jesús que le queremos seguir con valentía. Roguemos al Señor.

2. Para que todos sintamos la llamada a ayudar a los pobres, en todos los sentidos, en esta Jornada Mundial de los Pobres. Roguemos al Señor.

3. Para que Jesús nos ayude a conocer nuestras cualidades y seamos generosos en ponerlas a disposición de los demás, en casa, en el colegio, en la parroquia, en el trabajo, con los amigos. Roguemos al Señor.

10. PLEGARIA EUCARÍSTICA. Se puede usar una de las que vienen en el Misal, para “Misas con niños”.

11. CANTO DE LA PAZ. Se puede resaltar este momento cantando con alegría y sentido de cercanía la canción “Pon tu mano” (se repite varias veces).

Pon tu mano en la mano de aquel que te da la mano, Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”. Él será tu amigo hasta la eternidad.
Pon tu mano en la mano de aquel que te dice “ven”

12. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “La sal y la luz” (Brotes de Olivo). Se canta o recita.

El que me sigue en la vida sal de la tierra será,
mas si la sal se adultera, los hombres la pisarán.

Que sea mi vida la sal. Que sea mi vida la luz.
Sal que sala, luz que brilla. Sal y fuego es Jesús.

Sois como la luz del mundo, que a la ciudad alumbra,
ésta se pone en la cima donde el monte se encumbra.

Que brille así vuestra luz ante los hombres del mundo,
que palpen las buenas obras de lo externo a lo profundo.

13. PARA LA VIDA

(Dedicar unos minutos de la semana para hacer un poco de oración en casa, en tu habitación, con tus padres o solo, leyendo el Nuevo Testamento o rezando desde el corazón: ese puede ser “tu día y tu hora”).

Iñaki Lete, sdb

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