Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 17/11/18

I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: LOS PUEBLOS QUE MARCHAN Y LUCHAN

Los pueblos que marchan y luchan
con firme tesón
aclamen al Dios de la vida.
Cantemos hosanna que viene el Señor.

Agiten laureles y olivos,
es Pascua de Dios,
mayores y niños repitan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»

Jesús victorioso y presente
ofrece su don
a todos los justos del mundo.
Cantemos hosanna que viene el Señor.

Resuenen en todo camino
de paz y de amor
alegres canciones que digan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»

Que Dios, Padre nuestro amoroso,
el Hijo y su Don
a todos protejan y acojan.
Cantemos hosanna que viene el Señor. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

Salmo 140, 1-9 – ORACIÓN ANTE EL PELIGRO

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo opondré mi oración a su malicia.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

Ant 2. Tú eres mi refugio y mi heredad, Señor, en el país de la vida.

Salmo 141 – ORACIÓN DEL HOMBRE ABANDONADO: TU ERES MI REFUGIO

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Me vuelvo a la derecha y miro:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi heredad en el país de la vida.»

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres mi refugio y mi heredad, Señor, en el país de la vida.

Ant 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

LECTURA BREVE   Rm 11, 33-36

¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es origen, camino y término de todo. A él la gloria por los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Cuántas son tus obras, Señor.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. Tus obras, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

PRECES

Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

Escucha a tu pueblo, Señor.

Padre todopoderoso, haz que abunde en la tierra la justicia
y que tu pueblo se alegre en la paz.

Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino
y que el pueblo judío sea salvado.

Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia
y que sean siempre fieles a su mutuo amor.

Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores
y concédeles la vida eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra
y dales el descanso eterno.

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, concédenos alegrarnos siempre en tu servicio, porque la profunda y verdadera alegría está en ser fiel a ti, autor de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Anuncios

Read Full Post »

Lectio: Sábado, 17 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 18,1-8
Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: `¡Hazme justicia contra mi adversario!’ Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: `Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.’»
Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?»
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos relata otro asunto muy importante para Lucas, a saber: la oración. Es la segunda vez que Lucas nos trae palabras de Jesús para enseñar a rezar. (Lc 11,1-13). Nos ha enseñado el Padre Nuestro y, por medio de comparaciones y de parábolas, nos enseña que debemos rezar con insistencia, sin desfallecer. Ahora, esta segunda vez, recurre de nuevo a una parábola sacada de la vida para enseñar la insistencia en la oración (Lc 18,1-8). Es la parábola de la viuda que incomoda al juez sin moral. La manera de presentar la parábola es muy didáctica. Primero, Lucas da una breve introducción que sirve de llave de lectura. Luego cuenta la parábola. Al final, Jesús mismo la aplica.
• Lucas 18,1: La introducción. Lucas introduce la parábola con la siguiente frase: ” Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer”. La recomendación a “orar Sin desfallecer” aparece muchas veces en el Nuevo Testamento (1 Tes 5,17; Rom 12,12; Ef 6,18; etc.). Este es un rasgo característico de la espiritualidad de las primeras comunidades cristianas.
• Lucas 18,2-5: La parábola. Luego Jesús presenta dos personajes de la vida real: un juez sin consideración para Dios y sin consideración para las personas, y una viuda que lucha por sus derechos ante el juez. El simple hecho que Jesús presenta estos dos personajes revela la conciencia crítica que tenía de la sociedad de su tiempo. La parábola presenta a la gente pobre luchando en el tribunal por sus derechos. El juez decide atender a la viuda y hacerle justicia. El motivo es éste: dejaré libre de la obstinación de la viuda y ésta deje de importunarle. Motivo bien interesado. ¡Pero la viuda obtuvo lo que quería! Es éste el hecho de la vida diaria del que Jesús se sirve para enseñar cómo rezar.
• Lucas 18,6-8: La aplicación. Jesús aplica la parábola: ” Oíd lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar? Os digo que les hará justicia pronto”. Si no fuera Jesús, nosotros no tendríamos el valor de comparar a Dios con un Juez inmoral. Al final Jesús expresa una duda: ” Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» Es decir, ¿vamos a tener el valor de esperar, de tener paciencia, aunque Dios se demora en atendernos?
• Jesús orante. Los primeros cristianos tenían una imagen Jesús orante, en contacto con el Padre. De hecho, la respiración de la vida de Jesús era hacer la voluntad del Padre (Jn 5,19). Jesús rezaba mucho e insistía para que la gente y sus discípulos rezaran también. Pues es en la confrontación con Dios donde aparece la verdad y la persona se encuentra consigo misma en toda su realidad y humildad. Lucas es el evangelista que más nos informa sobre la vida de oración de Jesús. Nos presenta a Jesús en constante oración. He aquí algunos de los momentos en los que Jesús aparece rezando. Tú puedes completar la lista:
– A los doce años de edad va al Templo, a la Casa del Padre (Lc 2,46-50).
– Reza cuando es bautizado y asume la misión (Lc 3,21).
– Cuando inicia la misión, pasa cuarenta días en el desierto (Lc 4,1-2).
– En la hora de la tentación, se enfrenta al diablo con textos de la Escritura (Lc 4,3-12).
– Jesús tiene costumbre de participar en las celebraciones en las sinagogas, los sábados (Lc 4,16)
– Busca la soledad del desierto para rezar ( Lc 5,16; 9,18).
– La víspera de elegir a los doce Apóstoles, pasa la noche en oración (Lc 6,12).
– Reza antes de comer (Lc 9,16; 24,30).
– Cuando explica la realidad y habla de su pasión, reza (Lc 9,18).
– En la hora de la crisis sube al Monte para rezar y es transfigurado cuando reza (Lc 9,28).
– Ante la revelación del Evangelio a los pequeños, dice: “¡Padre, yo te alabo!” (Lc 10,21)
– Rezando, despierta en los apóstoles la voluntad de rezar (Lc 11,1).
– Reza por Pedro para que no desfallezca en la fe (Lc 22,32).
– Celebra la Cena Pascual con sus discípulos (Lc 22,7-14).
– En el Jardín de los Olivares, reza, sudando sangre (Lc 22,41-42).
– En la angustia de la agonía, pide a los amigos que recen con él (Lc 22,40.46).
– En la hora de ser clavado en la cruz, pide perdón por los ladrones (Lc 23,34).
– En la hora de la muerte, dice “¡En tus manos entrego mi espíritu!” (Lc 23,46; Sal 31,6)
– Jesús muere soltando el grito del pobre (Lc 23,46).
• Esta larga lista indica lo siguiente. Para Jesús, la oración estaba íntimamente unida a la vida, a los hechos concretos, a las decisiones que debía tomar. Para poder ser fiel al proyecto del Padre, trataba de quedarse a solas con él. De escucharlo. En los momentos difíciles y decisivos de su vida, Jesús rezaba los Salmos. Al igual que todo judío piadoso, los conocía de memoria. La recita de los Salmos no mató en él la creatividad. Por el contrario, Jesús llega a componer él mismo un Salmo que nos transmite. Es el Padre Nuestro. Su vida era una permanente oración. “No busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió.” (Jn 5,19.30) A él se aplica lo que dice el Salmo: “¡No hago más que orar!” (Sal 109,4)
4) Para la reflexión personal
• Hay gente que dice que no sabe rezar, pero conversa con Dios todo el día. ¿Conoces a personas así? Cuenta cómo son. Hay muchas maneras que la gente usa para expresar su devoción y oración. ¿Cuáles son?
• ¿Qué nos enseñan estas dos parábolas sobre la oración? ¿Qué nos enseñan sobre la manera de ver la vida y las personas?
5) Oración final
¡Dichoso el hombre que teme a Yahvé,
que encuentra placer en todos sus mandatos!
Su estirpe arraigará con fuerza en el país,
la raza de los rectos será bendita. (Sal 112,1-2)

Read Full Post »

Sólo una lectura superficial o fundamentalista de este evangelio puede ver en la misma un anuncio del “fin del mundo”. Incluso si más de un predicador de la bella época se ha complacido en hacer temblar de miedo a sus oyentes con un comentario angustioso de esta página del Evangelio, la verdad es que dicha página nos ofrece más bien un mensaje henchido de esperanza.

En la tradición profética del Antiguo Testamento (por ejemplo, Jer. 8, 2; Ez 8, 16), el sol y la luna eran representaciones de las divinidades paganas. Las estrellas y los poderes celestes representaban a los jefes de las naciones que se apoyaban en esos dioses para oprimir los pueblos, y se hacían considerar a si mismos como dioses. Diversos textos de los mismos profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel) describían las caídas de sus imperios bajo la imagen de un catástrofe cósmica. Idéntico lenguaje poético y cuajado de imágenes al que utiliza Jesús.

En el momento en que fue redactado este Evangelio, se hallaba el mundo sometido a conflictos, guerras, depresiones. Los grandes poderes se hacían la guerra, no pocas veces por medio de pueblos interpuestos, y los opresores pretendían actuar en virtud de una misión divina. El futuro de pueblos enteros se veía sacrificado a las ambiciones de poder orgulloso, embriagados de su supremacía. ¿Situación muy diferente de la que hoy tenemos? Piénsese en el Congo, en Angola, en el Timor Oriental, en Perú, sin olvidar a Israel y Palestina.

El Evangelio anima a los primitivos cristianos a proseguir luchando fielmente en este mundo de desgracia. Todos estos poderes terminarán cayendo. Tan sólo el reino de amor y de fraternidad instaurado por el Hijo del hombre durará eternamente. La afirmación de que “el Hijo del hombre” aparecerá en su gloria es el anuncio de la victoria de lo humano (realizado en su plenitud en Jesús de Nazaret) sobre la inhumanidad y la opresión. Ya ha venido Jesús de Nazaret, pero lo han matado. Vuelve a venir ahora a través de todos sus discípulos que, como Él y en nombre suyo son portadores de su mensaje a los cuatro rincones del mundo. Mucho de sus discípulos han sufrido o van a sufrir la misma suerte que Él. Son sus testigos (sus “mártires”).

Y porque este mensaje suyo ha llegado a todos los confines de la tierra, envía a sus mensajeros a reunir a los elegidos de los cuatro rincones del mundo. Sólo Él puede llevar a cabo una “globalización” que no se convierta en hegemonía de los fuertes sobre los débiles, toda vz que los débiles y los pequeños son sus privilegiados.

Si la primera parte de este relato evangélico nos habla de la caída de los potentados, del fin de inmundo de opresión, la segunda parte del mismo, llena del frescor de la nueva vida, nos describe el nuevo mundo – nuevo mundo que ha comenzado ya y que nos ha dado la responsabilidad de llevarlo a cabo aquí abajo – bajo la imagen tan delicada de una higuera cuyas ramas se hacen tiernas en primavera y cuyas hojas comienzan ya a a brotar.

La generación de Jesús era la generación del segundo éxodo. Al igual que la del primer éxodo, seguía esperando en un Mesías que habría de otorgarle la supremacía sobre todos los pueblos paganos. Jesús anuncia que “antes de que pase esta generación” todas estas falsas esperanzas han de quedar aniquiladas por la ocupación de Jerusalén y la destrucción del templo. Eso mismo sucederá, antes o después a una hora que sólo Dios conoce, a todos los poderes opresores de los pueblos ene. curso de los siglos.

El mensaje de este Evangelio está henchido de esperanza. Y lleva asimismo una misión. Nuestra misión de Cristianos consiste en adelantar este pleno advenimiento del Hijo del Hombre, esta plena humanización de la sociedad, viviendo en ella el Evangelio. Entonces, haciendo caer todas esas separaciones que hemos ido estableciendo entre nosotros, reunirá Él a los elegidos “de los cuatro rincones del mundo, de la extremidad de la tierra a la extremidad del cielo”. En la medida en que sea este mundo un mundo de amor, no habrá llegado el fin. ¿Podría Dios destruir lo que ha creado por amor? – El único miedo que podemos nosotros tener es el de no amar suficientemente.

A. Veilleux

Read Full Post »

Este evangelio, que la Iglesia presenta cuando ya se acerca el final del año litúrgico, recuerda a los cristianos “la época del cumplimiento de las promesas”. Se trata de las promesas que se condensan en esta buena noticia, la gran noticia que a todos nos pueden dar: la instauración del reinado de Dios en la humanidad. No se trata de un momento concreto de la historia; no será un acontecimiento determinado. Será un proceso lento y largo en el que el Dios humanizado en Jesús se hará presente entre los humanos, hasta humanizar este mundo liberándolo de la deshumanización que origina tanto sufrimiento y tanta opresión.

Jesús dice que este grandioso proceso se producirá mediante la caída del sol, la luna y las estrellas. Con este lenguaje figurado, que Marcos toma de los profetas de Israel, el Evangelio afirma que la humanización de este mundo se producirá mediante la caída de los grandes imperios opresores. Uno tras otro, todos irán cayendo, se irán derrumbando. Es el anuncio gozoso de los grandes profetas (Is 13, 9 s; 34, 4; Jr 4, 23-24; Ez 32, 7 s; JI 3, 4; 4, 1-8…). Se irá debilitando la opresión, se implantará progresivamente la justicia, la igualdad, la solidaridad.

Además este proceso grandioso, de esperanza y gozo, se llevará a cabo de tal forma que en él, a diferencia de los antiguos anuncios proféticos, no irá acompañado de calamidades que afecten a la tierra; ni habrá sujetos que experimenten terror ante el eclipse de los astros. Todo lo contrario, será un proceso de creciente humanización y liberación. Tal es el anuncio de esperanza que Dios nos promete en Jesús. Pero se trata de una promesa que se realiza mediante la progresiva humanización de los individuos, los grupos, las instituciones y las naciones. He ahí la tarea que Jesús nos propone a todos.

José María Castillo

Read Full Post »

En comunidad

140. Es muy difícil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo egoísta si estamos aislados. Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos.

Read Full Post »

Hemos venido reflexionando sobre las palabras de Jesús, de las que había dicho San Pedro que para nosotros “eran de vida eterna”. El domingo fue la última de esas reflexiones porque comienza próximamente el tiempo de Adviento con su perfil propio, y aún nos quedan dos asuntos por tratar:

1º.- Hoy. ¿Qué significa eso de que son para nosotros palabras de vida eterna? ¿Qué nos reporta a nosotros tomarlas en serio y llevarlas a nuestra vida ordinaria? Y ¿Qué nos supone vivir al margen de ellas? ¿Qué nos pasa si no las tenemos en cuenta?

2º.- El Próximo domingo. Cómo festejar y agradecer a Jesús su obra salvadora. La festividad de Cristo Rey

Volvemos al tema de hoy. ¿Qué nos supone a nosotros seguir las orientaciones de Jesús o no seguirlas? Los textos sagrados de hoy nos ofrecen la respuesta a ambas cuestiones.

En la primera lectura (Dan. 12,1-33) se dice que los muertos despertarán unos para la gloria y otros para la perdición.

En el Evangelio [tercera lectura (Mc. 13, 24-32)] leemos que vendrá el Señor a juzgarnos según nuestras obras.

En ambos textos aparece una desigual valoración según se haya o no seguido al gran Sacerdote, Cristo, (segunda lectura (Heb. 10, 11-14, 18)

Sí, tenía razón Pedro cuando nos dijo que las palabras de Jesús tenían un valor eterno para nosotros: el premio eterno o la recusación eterna.

Sobre el primer supuesto: ser fieles a Dios en el seguimiento de Jesús, hemos reflexionado largamente en otras ocasiones y lo seguiremos haciendo porque es el contenido de nuestra fe y esperanza y la última razón de nuestra caridad.

Esta mañana parece mejor dedicar unos minutos al segundo: si no seguimos esas palabras de vida eterna ¿Qué pasará entonces?

Por estos textos y otros muchos es evidente que a Dios no le da lo mismo que le hayamos sido fieles o infieles.Evidentemente NO. No le da igual y por eso no es igual para nosotros una cosa u otra.

El Señor nos ha querido advertir del peligro de desoírle, con ejemplos terribles como: ser condenados al fuego eterno, ir allí donde no hay más que llanto y crujir de dientes o expresiones durísimas: “Id malditos de mi Padre”.

¿Es este comportamiento, son estas expresiones, compatibles con su infinita misericordia? ¿No están en franca oposición con las actuaciones de Jesús, siempre inclinado a la misericordia?

Es verdad que Jesús SOLO las emplea en momentos en los que el pecador en actitud de franca soberbia se reafirma en su pecado y rechaza acogerse a la misericordia de Dios.Aun así, esas penas tremendas y eternas ¿no parecen una crueldad excesiva, incompatible con un Dios padre misericordioso?

Dejemos el juicio de Dios para Dios. Escuchemos sus consejos y advertencias y caminemos con la gozosa esperanza de que nada de eso le sucederá a quien pone su confianza en Él. A NADIE.

El domingo 15 del tiempo ordinario, fue el 15 de Julio, reflexionamos sobre la libertad del hombre. Recordábamos que el comportamiento de Dios era semejante al que vosotros tenéis con vuestros niños pequeños cuando tratáis de evitar que se pierdan en una infantil interpretación de su libertad, haciendo cosas que les malcriarán en el presente y les harán desgraciado en el futuro. Un comportamiento totalmente permiso, excluido de toda exigencia, no sería una manifestación de amor hacia ellos sino una traición por dejación de la orientación necesaria.

De la misma manera hemos de contemplar las “amenazas” de Jesús, por llamarlas de alguna manera. El Evangelio no es un sistema de terror sino una “Buena Nueva” que viene a iluminar nuestra aventura de vivir.

Lo que a nosotros nos interesa de verdad es no olvidar nunca que el propósito de la revelación es positivo, indicador de unos comportamientos que nos llevan a plenitud como personas, como sociedad entera y como caminantes hacia Dios. Son orientaciones que nos permitirían vivir a todos en un mundo feliz, antesala de aquel otro, en la casa del Padre, al que todos hemos sido convocados.

Esto es en lo que hemos de insistir en la reflexión de hoy. El juicio, lo que será de los que no sigan ese camino, dejémoselo a Dios. Él es el único que de verdad conoce el interior del ser humano.

Nosotros amémoslo con todo el corazón con la absoluta certeza de que, por el amor que Él nos tiene, se cumplirán sus promesas sobre nosotros. Así, será.

Pedro Sáez

Read Full Post »

La parusía del Señor

1. Más que discurso sobre la parusía, este evangelio es una exhortación a la esperanza. Se centra en los comportamientos más que en los acontecimientos. Ciertamente, utiliza un lenguaje apocalíptico, pero no para asustar, sino para acentuar que la victoria de Cristo es segura a pesar de las desgracias. La gloria de Dios no está en los edificios ni en el mundo material, sino en la fidelidad a las exigencias de su reino. Lo que predominará será el Hijo del Hombre con todos los elegidos.

2. Parusía significa «presencia», que equivale a la venida definitiva o escatológica de Cristo. Escatología viene de «eskhatos», que quiere decir «último». Evidentemente, todo el NT está pendiente de la parusía o realización de la esperanza cristiana.

3. A veces algunos cristianos, de corte apocalíptico o «milenarista», acentúan las catástrofes e interpretan este evangelio al pie de la letra. No se trata tanto del final del mundo natural cuanto del final de un mundo de pecado y de muerte. Debe ser bien entendida la imagen de la higuera, ya que sin muerte no hay primavera de resurrección. Lo decisivo no es que se tambalee la primera creación, sino que advenga la segunda y definitiva en toda su plenitud. Frente al final de un mundo, Jesús propone la vigilancia; frente a la venida del Hijo del Hombre, la esperanza.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Nos dejamos impresionar por ciertas amenazas de futuro?

¿En qué debemos poner nuestra esperanza?

Casiano Floristán

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: