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Archive for 21/11/18

LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ÉSTA ERA UNA NIÑA.

Ésta era una niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol.
Vivía en el templo
del rey Salomón,
oyendo en los salmos
ecos de otra voz.

El Viento es contigo,
contigo el León,
contigo el Lucero,
contigo el Amor.
Tú, fuente sellada,
hija del Amor;
tú, el alba más bella,
del más bello sol.

Sé tú siempre niña,
sé tú siempre don,
sé como esta niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Salmo 26 I – CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Ant 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   Ga 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. El Señor está contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Dichosa tú, siempre Virgen María y santa Madre de Dios, templo del Señor, sagrario del Espíritu Santo: tú fuiste la única que agradaste plenamente a nuestro Señor Jesucristo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichosa tú, siempre Virgen María y santa Madre de Dios, templo del Señor, sagrario del Espíritu Santo: tú fuiste la única que agradaste plenamente a nuestro Señor Jesucristo.

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores
y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, al celebrar esta festividad de la Santísima Virgen María, te pedimos, por su intercesión, nos concedas también a nosotros participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 21 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 19,11-28
Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo, pues: «Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: `Negociad hasta que vuelva.’ Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: `No queremos que ése reine sobre nosotros.’ «Cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: `Señor, tu mina ha producido diez minas.’ Le respondió: `¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo insignificante, toma el gobierno de diez ciudades.’ Vino el segundo y dijo: `Tu mina, Señor, ha producido cinco minas.’ Dijo a éste: `Ponte tú también al mando de cinco ciudades. ‘ «Vino el otro y dijo: `Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de tí, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.’ Dícele: `Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues, ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.’ Y dijo a los presentes: `Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.’ Dijéronle: `Señor, tiene ya diez minas.’ -`Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’
«`Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí.’» Y dicho esto, marchaba por delante, subiendo a Jerusalén.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos trae la Parábola de los Talentos, en la que Jesús nos habla de los dones que las personas reciben de Dios. Toda persona tiene alguna cualidad, recibe algún don o sabe alguna cosa que puede enseñar a los otros. Nadie es sólo alumno, nadie es sólo profesor. Aprendemos unos de otros.
• Lucas 19,11: La llave para entender la historia de la parábola. Para introducir la parábola Lucas dice lo que sigue: “Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro”. En esta información inicial, Lucas destaca tres motivaciones que llevan a Jesús a contar la parábola: (a) La acogida que hay que dar a los excluidos, pues, diciendo “mientras la gente escuchaba estas cosas”, se refiere al episodio de Zaqueo, el excluido que fue acogido por Jesús (b) La proximidad de la pasión, de la muerte y de la resurrección, pues decía que Jesús estaba cerca de Jerusalén donde iba a morir en breve. (c) La llegada inminente del Reino de Dios, pues las personas que acompañaban a Jesús pensaban que el Reino de Dios llegaría luego.
• Lucas 19,12-14: El inicio de la Parábola. “Dijo, pues: Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: `Negociad hasta que vuelva.’ Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: `No queremos que ése reine sobre nosotros”. Algunos estudiosos piensan que en esta parábola Jesús se refiere a Herodes quien setenta años antes (40 aC), había ido a Roma con el fin de recibir el título y el poder de Rey de Palestina. A la gente no le gustaba Herodes y no quería que fuera rey, pues la experiencia que habían tenido con él como comandante para reprimir las rebeliones en la Galilea contra Roma fue una experiencia trágica y dolorosa. Por esto decían: “No queremos que ése reine sobre nosotros” A este mismo Herodes se aplicaría la frase final de la parábola: “Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí.” De hecho, Herodes mató a mucha gente.
• Lucas 19,15-19: Rendimiento de cuentas de los primeros empleados que recibieron cien monedas de plata. La historia nos dice que Herodes recibió el título de rey y volvió a Palestina para asumir el poder. En la parábola, el rey llama a los empleados a los que había dado cien monedas de plata, para saber cuánto habían ganado. Se presentó el primero y dijo: `Señor, tu mina ha producido diez minas.’ Le respondió: `¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo insignificante, toma el gobierno de diez ciudades. Vino el segundo y dijo: `Tu mina, Señor, ha producido cinco minas.’ Dijo a éste: `Ponte tú también al mando de cinco ciudades.’ Según la historia, tanto Herodes Magno como su hijo Herodes Antipas, ambos sabían tratar con el dinero y promover a las personas que los ayudaban. En la parábola, el rey da diez ciudades al empleado que multiplicó por diez las cien monedas que había recibido, y cinco ciudades al empleado que las multiplicó por cinco.
• Lucas 19,20-23: Rendimiento de cuentas del empleado que no ganó nada. El tercer empleado llegó y dijo: ”Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste”. En esta frase aflora una idea equivocada de Dios que es criticada por Jesús. El empleado ve a Dios como a un dueño severo. Ante un Dios así, el ser humano siente miedo y se esconde detrás de la observancia exacta y mezquina de la ley. Piensa que, al actuar así, no será castigado por la severidad del legislador. En realidad, una persona así no cree en Dios, sino que cree solamente en si misma, en su propia observancia de la ley. Ella se cierra en sí misma, se aleja de Dios y no consigue ocuparse y preocuparse de los otros. Se vuelve incapaz de crecer como persona libre. Esta imagen falsa de Dios aísla al ser humano, mata la comunidad, acaba con la alegría y empobrece la vida. “El rey responde: ‘`Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues, ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.” El empleado no fue coherente con la imagen que tenía de Dios. Si imaginaba a un Dios tan severo, hubiera tenido que colocar, por lo menos, el dinero en el banco. Así que es condenado no por Dios, sino por la idea errada que tenía de Dios y que le vuelve temeroso e inmaduro. Una de las cosas que más influye en la vida de la gente es la idea que nos hacemos de Dios. Entre los judíos de la línea de los fariseos, algunos imaginaban a Dios como a un Juez severo que los trataba de acuerdo con el mérito conquistado por las observancias. Esto producía miedo e impedía a las personas el poder crecer. Sobretodo, impedía que las personas pudiesen abrir un espacio dentro de sí para acoger la nueva experiencia de Dios que Jesús comunicaba.
• Lucas 19,24-27: Conclusión para todos. “Y dijo a los presentes: `Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.’ Dijéronle: `Señor, tiene ya diez minas.’ -`Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. El señor manda quitarle las cien monedas y darlas a aquel que ya tenía mil, porque “a todo el que tiene, se le dará, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. En esta frase final está la clave que aclara la parábola. En el simbolismo de la parábola, las monedas de plata del rey son los bienes del Reino de Dios, esto es, todo aquello que hace crecer a las persona y revela la presencia de Dios: amor, servicio, compartir. Aquel que se cierra en si mismo con miedo a perder lo poco que tiene, éste va a perder lo poco que ya tiene. La persona, pues, que no piensa en sí, sino que se entrega a los otros, ésta va a crecer y a recibir a su vez, de forma inesperada, todo lo que entregó y mucho más: “cien veces más, con persecuciones” (Mc 10,30). “Pierde la vida quien quiere salvarla, gana su vida quien tiene el valor de perderla” (Lc 9,24; 17,33; Mt 10,39;16,25;Mc 8,35). El tercer empleado tiene miedo y no hace nada. No quiere perder nada y, por esto, no gana nada. Pierde hasta lo poco que tiene. El Reino es riesgo. Aquel que no quiere correr riesgos, ¡pierde el Reino!
• Lucas 19,28: Volviendo a la triple llave inicial. Al final, Lucas concluye el asunto con esta información: “Y dicho esto marchaba por delante, subiendo a Jerusalén”. Esta información final evoca la triple llave dada al comienzo: acogida a los excluidos, proximidad de la pasión, muerte y resurrección de Jesús en Jerusalén y la idea de la inminente llegada del Reino. A los que pensaban que el Reino de Dios estaba por llegar, la parábola manda mudar la mirada. El Reino de Dios llega, sí, pero a través de la muerte y de la resurrección de Jesús que acontece en breve en Jerusalén. Y el motivo de la muerte fue su acogida, la acogida que Jesús daba a los excluidos como Zaqueo y a tantos otros. Molestaba a los grandes y ellos lo eliminaron condenándolo a muerte y a una muerte de cruz.
4) Para la reflexión personal
• En nuestra comunidad, ¿tratamos de conocer y valorar los dones de cada persona? A veces los dones de unos generan envidia y competitividad en otros. ¿Cómo reaccionamos?
• Nuestra comunidad ¿es un espacio donde las personas pueden explayar sus dones?
5) Oración final
Alabad a Dios en su santuario,
alabadlo en su poderoso firmamento,
alabadlo por sus grandes hazañas,
alabadlo por su inmensa grandeza. (Sal 150,1-2)

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<

p style=”text-align:justify;”>Marcos 7, 9-15

9Y les decía: “Bien anuláis el mandamiento de Diospara establecer vuestra tradición. 10Porque Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y ‘el que maldiga a padre o madre, sea ejecutado’. Pero vosotrosdecís que si un hombre dice al padre o a la madre: ‘[Declaro] corbán, es decir, un don [para Dios], todo lo mío de lo que tú puedas beneficiarte’, 12ya no le permitís hacer nada por el padre o la madre, 13anulando así el mandamiento de Dios con esa tradición vuestra, que os habéis transmitido. Y hacéis muchas cosas semejantes a esa”.

14Y, convocando de nuevo a la muchedumbre, les decía: “Escuchadme todos y entended:15no hay nada de fueradel hombre que, entrando en él, pueda mancharlo, sino que las cosas que salen [de dentro] son las que manchan al hombre”.

• 7, 9-13: Segunda refutación escriturística de Jesús. Al comienzo de la segunda serie de citas y comentarios bíblicos (en 7,9-13), Jesús repite la acusación anterior, afirmando que la tradición de los fariseos se opone al mandato de Dios, que ordena honrar a los padres (Ex 20,12/Dt 5,16). Teniendo eso en cuenta, observamos que Mc 7,6-10 forma un quiasmo o estructura circular:

<

p style=”text-align:justify;”>7, 6-7: cita del Antiguo Testamento
7, 8: oposición de la tradición farisaica contra el mandamiento de Dios
7, 9: oposición de la tradición farisaica contra el mandamiento de Dios
7, 10: cita del Antiguo Testamento.

El punto central de este quiasmo está en la antítesis entre la tradición farisaica y la voluntad divina, punto que se repite en gran parte en 7,13. Jesús elabora así la antítesis entre la tradición farisaica y el mandamiento de Dios, poniendo de relieve un ejemplo específico de la tradición farisea que puede utilizarse para devaluar o negar la palabra de Dios (que habla a través de la Escritura).

El ejemplo que aduce Jesús constituye una ficción legal, una argucia por cuyo medio un hijo adulto podría pasar por alto su obligación de mantener a sus padres, invocando el cumplimiento de un voto (korbán). No tenemos evidencia de que los fariseos hayan defendido la práctica a la que aquí alude Jesús. Ciertamente sus sucesores, los rabinos, se han opuesto en concreto a ella. Sea como fuere, frente a esa posible casuística de los fariseos Jesús presenta el mandato de la Torá según el cual los hijos deben honrar a sus padres (Ex 20,12/Dt 5,16), uniéndolo con el dicho de la Escritura que sostiene que una persona que maldiga a sus padres debería ser condenada a muerte (Ex 21,17/Lv 20,9). Podemos decir que la institución del korbán y lo que ella revela sobre la corrupción farisea se presenta como la primera clave de la respuesta de Jesús a la acusación de los fariseos, que han denunciado a sus discípulos por haber ignorado de un modo culpable la tradición venerable que ellos representarían. Jesús responde diciendo que esa tradición no debe ser honrada, pues lejos de ser una elaboración necesaria de la palabra de Dios, como los fariseos suponen, se ha convertido en una subversión de esa palabra, como en este caso del korbán, suscitando y promoviendo el egoísmo de los hijos.

• 7,14-15: Proclamación de Jesús sobre la pureza. Por retóricamente poderosa que pueda ser la argumentación de Jesús, sin embargo no responde a la cuestión específica que está en el fondo de toda la discusión, es decir, no dice por qué razón los discípulos de Jesús no se lavan las manos antes de comer. Ahora lo hace, dirigiéndose a una audiencia diferente, la muchedumbre (7,14); y lo hace pronunciando una sentencia sapiencial, que explica todo el tema: «No hay nada de fuera de una persona que… pueda mancharla, sino que las cosas que salen (de dentro) y van fuera de la persona son las que manchan a la persona» (7,15). Con estas palabras, Jesús se enfrenta a la raíz del desafío de los fariseos, es decir, a la presunción de que tocando una cosa externa (como un pan) con otra cosa externa (como es una mano sin lavarse) el pan puede volverse impuro, provocando a su vez que se haga impuro quien lo come. Para Marcos, este dicho, que él llama parábola en 7,17, constituye el clímax de nuestro pasaje y el punto central de todo el conjunto formado por Mc 7,1-23. Marcos ha destacado la importancia de este dicho dotándole de una introducción que sirve para que los lectores presten atención: «¡Escuchadme todos y entended esto!» (7,14). Esta introducción es semejante a la que precede a la parábola del sembrador en 4,3 («escuchad, mirad»), que Marcos ha presentado también como una clave hermenéutica del conjunto del pasaje (cf. 4,13). Es más, lo mismo que en la parábola del sembrador, nuestra «parábola» viene seguida de una instrucción dirigida solo a los discípulos, una instrucción que desvela los misterios de esa «parábola». Estos detalles contribuyen a dar la impresión de que estamos tocando una materia que es de importancia vital para la comunidad de Marcos.

El dicho de Jesús, en la línea de la negación dialéctica propia de las lenguas semitas, podría haber tenido un sentido parecido a este: «Una persona no queda tan manchada por aquello que entra en ella desde fuera como por aquello que sale de su interior» (respuesta semejante a la de Filón, cuando afirma que la verdadera impureza es la injusticia y la impiedad, aunque continúe diciendo que, no obstante, debe mantenerse la observancia literal de las regulaciones rituales de la Torá). Pero nuestro dicho puede ser también objeto de una interpretación más radical, y este parece haber sido el sentido en que lo ha entendido Marcos. Ciertamente, aunque «no es lo que entra en la boca…» puedasignificar «no es tanto lo que entra en la boca…», este dicho puede significar también y de un modo más natural: «¡Aquello que entra por la boca no mancha al ser humano!». Mas en este caso, si la identidad de aquello que entra por la boca no tiene importancia, ¿qué pasa con las leyes alimenticias de la dieta judía? Esas leyes parecen quedar negadas de raíz, y con ellas se niega aquello que constituye el fundamento de todo el sistema judío de pureza, es decir, la afirmación de que las realidades externas pueden hacer que los hombres se vuelvan impuros.

Jesús afirma que las cosas externas no pueden hacer que alguien se vuelva impuro, añadiendo además, mediante una especie de inversión de la sabiduría tradicional y del sentido común típica de él, que lo que mancha al hombre o a la mujer es paradójicamente aquello que proviene del interior de una persona. El constante recurso que aquí (vv. 7-15) se hace a la palabra anthropos (ser humano) no puede ser accidental. La intención básica de Marcos parece ser la de afirmar que las tradiciones humanas terminan sofocando la revelación de Dios a causa de la inclinación o desviación básica del anthropos, que corrompe todo lo que toca -incluyendo la Palabra de Dios-. En el pasaje siguiente, Jesús explicará esta propensión al mal, mostrando que la fuente y origen de la corrupción del universo es el corazón humano, y no la comida impura.

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En el capítulo anterior pensábamos qué nos lleva; en este reflexionamos sobre cómo amar lo bueno; sobre nuestra vida íntima con Dios. La vida íntima con Dios nunca puede quedar reducida a un conjunto de prácticas: eso sería fariseísmo. Toda la relación del cristiano con Dios es relación de amor, o mejor dicho: escuela de amor. Solo desde esta óptica se peude entrar, ya sí, en el examen concreto de cada práctica piadosa que el acompañado tiene por costumbre realizar.
Cada uno puede hacerse su propia composición acerca de cómo exponer al director su vida íntima con Dios. En este capítulo, se ofrece una guía en torno a algunos elementos esenciales de esa relación amorosa: el diálogo cotidiano con Dios (presencia de Dios), el diálogo de Dios con el hombre (Palabra de Dios y Eucaristía), el sacrificio por amor (morir a uno mismo), la transformación del corazón (un corazón puro) y la llamada de Dios (vocación), que tiene mucho que ver con la dedicación a los demás y el modo de ser en el mundo, al que dedicaré el capítulo siguiente (capítulo 10).

Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

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144. Recordemos cómo Jesús invitaba a sus discípulos a prestar atención a los detalles.

El pequeño detalle de que se estaba acabando el vino en una fiesta.
El pequeño detalle de que faltaba una oveja.
El pequeño detalle de la viuda que ofreció sus dos moneditas.
El pequeño detalle de tener aceite de repuesto para las lámparas por si el novio se demora.
El pequeño detalle de pedir a sus discípulos que vieran cuántos panes tenían.
El pequeño detalle de tener un fueguito preparado y un pescado en la parrilla mientras esperaba a los discípulos de madrugada.

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Del Salmo 21

YHWH, el rey celebra tu fuerza, le colma de alegría tu victoria.
Le has concedido el deseo de su corazón,
no has rechazado el anhelo de sus labios.
Te adelantaste con buenos augurios, coronaste su cabeza de oro fino;
vida pidió y se la otorgaste, largo curso de días para siempre.

Gran prestigio le da tu victoria, lo rodeas de honor y majestad;
lo conviertes en eterna bendición, lo llenas de alegría en tu presencia.
Porque el rey confía en YHWH, por gracia del Altísimo no vacilará.
¡Levántate, YHWH, lleno de fuerza,

cantaremos, celebraremos tu poder!

 

Jn 18, 33b-37

«33Así que Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo:“¿Tú eres el rey de los judíos?”.
34Respondió Jesús: “¿Tú dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?”.

35Respondió Pilato: “¿Acaso yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí: ¿qué has hecho?”.

36Respondió Jesús: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis guardias habrían combatido para que no fuese entregado a los judíos; ahora bien, mi reino no es de aquí”.

37Así que le dijo Pilato: “¿Con que, ¿tú eres rey?”.
Respondió Jesús: “Tú dices que soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para testimoniar la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”».
[[38Le dice Pilato: “¿Qué es verdad?”]

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este evangelio forma parte del relato de la Pasión según Juan (18,1-19,42), que difiere notablemente de los relatos sinópticos (Mc, Mt, Lc). En Juan, Jesús es Señor soberano en todo momento y su majestad se eleva por encima de cualquier tormento humano, porque para Juan el momento de laelevación en la cruz es el momento de la glorificación de Jesús. En 18,1 comienza el relato con el prendimiento de Jesús, que después se las verá con Anás y Caifás (18,12-27). Ahora es el momento del encuentro con Pilato (18,28-19,16),magistralmente organizado en torno al “entrar” y “salir” dePilato: entra al pretorio, donde está Jesús, y sale de él, donde se encuentran los enemigos de Jesús. Con este esquemaespacial, se entrecruzan distintas conversaciones del prefecto romano con “los judíos” (título de un “personaje” que engloba alos enemigos de Jesús, no una referencia étnica o religiosa) y con Jesús. En ellas quedarán claras las características de los personajes: voluntad de matar a Jesús unos, debilidad cómplice otro, soberana y solemne dignidad el tercero, Jesús.

 

TEXTO

El evangelio de hoy recoge la práctica totalidad (excepto vv. 33a y 38) de la primera “entrevista” de Pilato con Jesús. Pilato es un personaje confundido, lleno de preguntas, pero todavía deseoso de conocer la verdad. Jesús, en cambio, se presenta lleno de serenidad y de autoridad, capaz con sus intervenciones de llevar a Pilato a su terreno, conocedor de todo lo que va a pasar (cf. v. 36 y 19,16). El texto presenta unjuego de pronombres personales (tú-yo) en el que claramente acaba vencedor el que comenzaba siendo más débil, el reo frente al pretor. Sobre ese juego de identidades (el fuerte que no lo es, el débil que no lo es, un cambio de situación que hace perfectamente explicable la última pregunta del v. 38), dostemas: la realeza de Jesús y la verdad a la que Jesús se debe: ambas inquietan al representante de otra realeza y de otra verdad. ¿Nos inquietan también en algo a nosotros?

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La autoridad de Jesús: no responde a lo que Pilato pregunta, sino que le hace ir a su terreno. Entre dos identidades (Pilato y Jesús), entre dos proyectos (Imperio Romano y Reino de Dios, y frente a las apariencias externas y coyunturales, uno puede al otro. Esto nos plantea qué estilos y qué proyectos de vida rivalizan en nosotros, y a cuál le damos la primacía: ¡y las apariencias engañan!

• La famosa frase “Piensa globalmente, actúa localmente” (P. Geddes) la podemos transformar en “piensa escatológicamente, actúa históricamente”. Esto viene a cuentoporque la afirmación principal (central) del texto (v. 36:“Mi reino no es de este mundo”) se ha utilizado para apoyaruna concepción espiritualista de la fe cristiana, como si fuera una orden de Jesús que prohíbe a sus discípulos intervenir en los asuntos mundanos. Ciertamente, el Reino de Dios no es de este mundo, en cuanto no pertenece al sistema de injusticia imperante; pero el proyecto de Jesús está destinado a estar en el mundo, a transformar las personas y las estructuras:“Donde está el ser humano padeciendo dolor, injusticia, pobreza o violencia, allí debe estar la voz de la Iglesia con su vigilante caridad y con la acción de los cristianos” (Juan Pablo II).

• Nacer y vivir (y morir) para dar testimonio (martyreo) dela verdad: aquí no se refiere sólo a la dimensión intelectual, según la entiende la filosofía griega; la verdad, en sentido bíblico, afecta a toda la existencia humana. La palabra hebrea ’emet (verdad) significa también fidelidad, rectitud, sinceridad, justicia. Jesús es la verdad (Jn 14,6) y da testimonio de la verdad porque a través de su persona revelaal Padre en toda su fidelidad misericordiosa y salvadora. ¿Es el rostro que nosotros revelamos?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario
25 de Noviembre 2018

Daniel 7, 13-14; Salmo 92; Apoc. 1, 5-8; Juan 18, 33-37

“¿Eres tú el rey de los judíos?”

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó:

“¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.

Reflexión

Jesús dice, “Soy rey.” Pero también dice, “Mi Reino no es de este mundo.” ¿Que saben de reyes y reinas de este mundo? (Viven en castillos, mandan…) ¿Dónde está el Reino de Jesús? (El Cielo, nuestro corazón, la Iglesia) ¿Cuáles son Sus reglas? (mandamientos/el de amor) ¿En que se parecen y en que son distintas las funciones de los reyes y gobernantes a lo que Jesús dice que es su Reino? (El reinado de Cristo no es de poder, dominio o violencia, sino de servicio, verdad, justicia y amor.) ¿Qué reino te parece mejor? ¿Por qué?

 

Actividades

Hacer coronas. Decir ejemplos de acciones de los seguidores de reyes de este mundo o seguidores de Jesús a cada niño. (Ayudar al pobre, no compartir juguetes, gritar a hermano(a), orar mucho, ayudar en la casa, ir a misa, desobedecer a padres…) Ellos responden uno a la vez: “Si lo hago o No lo hago, Jesús tú eres mi rey”.

 

Oración

Señor tu eres un rey servidor. Sufriste por nosotros muriendo en la cruz. Pero venciste a la muerte y eres el rey de la vida. Enséñanos a hacer como tú sirviéndonos unos a otros, tratándonos con cariño y perdonándonos cuando no hacemos las cosas bien. Amen.

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