Vísperas – Viernes XXXIII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CALOR DE DIOS EN SANGRE REDENTORA.

Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.

Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.

Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;

que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Salmo 40 – ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Ant 2. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Salmo 45 – DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE   Rm 15, 1-3

Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su edificación; que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: «sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron».

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Bendigamos a Dios que escucha con amor la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que sufren:
acuérdate que por ellos, Cristo, cabeza de la iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria
para resistir las tentaciones del Maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas
para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 23 de noviembre

Lectio: Viernes, 23 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 19,45-48

Jesús entró en el Templo y comenzó a echar fuera a los que vendían, diciéndoles: «Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!»
Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, pero no encontraban modo de hacerlo, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.
3) Reflexión
• El contexto. Tras describir la subida de Jesús a Jerusalén (17,11-19,28), Lucas lo presenta ahora realizando su acción en el contexto del templo. Después de la entrada del enviado del Señor a Jerusalén pasando por la puerta de oriente (19,45), el templo es el primer lugar en que Jesús lleva a cabo su acción: las controversias que se narran tienen lugar en este sitio y a él hacen referencia. La subida de Jesús al templo no es sólo una acción personal sino que afecta también a la “multitud de los discípulos” (v.37) en su relación con Dios (vv.31-34). Lucas narra ante todo un primer episodio en el que presenta los preparativos de la entrada de Jesús en el templo (vv.29-36) y su realización (vv.37-40); sigue después una escena en la que se presenta a Jesús llorando sobre la ciudad (vv.41-44), mientras que en la siguiente encontramos la narración de nuestro pasaje de hoy: su presencia en el templo y la expulsión de los vendedores (vv.45-48).

• El gesto de Jesús. No tiene un valor político, sino una significación profética. Parecerá al lector que la meta del gran viaje de Jesús a Jerusalén es su ingreso en el templo. Es evidente la referencia a la profecía de Malaquías y su cumplimiento con la entrada de Jesús en el templo: “Y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis…” (3.1). Jesús une al gesto de expulsar del templo a los vendedores dos referencia a la Escritura: Ante todo Is 56, 7: “Mi casa será casa de oración”. El templo es el lugar en el que Jesús se dirige al Padre. La actividad comercial y especulativa ha convertido el templo en una cueva de ladrones y lo ha desprovisto de su única y exclusiva misión: el encuentro con la presencia de Dios. La segunda referencia a la Escritura está tomada de Jr 7,11: “¿En cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta Casa que se llama por mi Nombre?”. La imagen de cueva de ladrones le sirve a Jesús para condenar el tráfico material en sentido amplio y no sólo los tráficos deshonestos que de manera velada e ilegal se cometían en el templo. Jesús exige un cambio de rumbo: purificar el templo de todas aquellas negatividades humanas y conducirlo a su función originaria: rendir verdadero servicio a Dios. Expulsando a estos impostores del comercio se cumple la profecía de Zacarías: “Y no habrá más comerciante en la Casa de Yahvé Sebaot aquel día” (14,21). Al pronunciarse así Jesús sobre el templo, no se refiere a una restauración de la pureza del culto, como era la intención de los zelotas. La intención de Jesús va más allá de la pureza del culto, es más radical, es intransigente: el templo no es una obra realizada por el esfuerzo humano; la presencia de Dios no está ligada a su aspecto material; el autentico servicio a Dios lo realiza Jesús en su enseñanza. Con motivo de esta predicación “los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo buscaban matarlo” (v.47). En los límites temporales del espacio del templo, Jesús lleva a cabo una enseñanza altamente significativa, es más, es justamente en este lugar tan fundamental para los judíos donde su enseñanza alcanza el vértice, y será desde aquí desde donde partirá la palabra de los apóstoles (Hch 5,12.20.25.42). La difusión de la Palabra de gracia de la que Jesús es el único portador se abre como un arco que tiene su inicio cuando con doce años discute entre los Doctores de la ley en el templo; continúa con su enseñanza mientras atraviesa Galilea y durante el camino hacia Jerusalén; y se completa con la entrada en el templo donde toma posesión de la casa de Dios. En este lugar se echan los fundamentos para la futura misión de la Iglesia: la difusión de la palabra de Dios. Los principales del pueblo no pretenden suprimir a Jesús por haber destruido los negocios económicos del templo, sino que sus motivos alcanzan a toda su anterior actividad docente y se hacen patentes ante el discurso contra el templo. Jesús reivindica algo que desencadena la reacción de los sumos sacerdotes y de los escribas. En contraste con esta actitud hostil aparece la actitud del pueblo “que le oía pendiente de sus labios”. Jesús es visto como el mesías que, con su Palabra de gracia, reúne en torno a él al pueblo de Dios.
4) Pare el examen personal
• Tu oración al Señor ¿consiste en una relación sencilla de padre a hijo como fuerza para comunicarte con Dios, o más bien está recubierta de costumbres y prácticas con la pretensión de conseguir su benevolencia?

• Al escuchar la palabra de Jesús, ¿te sientes cogido por su enseñanza como la multitud que estaba pendiente de sus labios? Es decir, ¿prestas la debida atención a la escucha del Evangelio para unirte a Cristo?  
5) Oración final
Considero un bien la ley de tu boca,

más que miles de monedas de oro y de plata.
¡Qué dulce me sabe tu promesa,
más que la miel a mi boca! (Sal 119,72.103)

Palabra de Dios

«La Palabra del Señor permanece para siempre» (1P 1, 25). Esa palabra ha quedado consignada en la Sagrada Escritura, así como en la Tradición de la Iglesia y el Magisterio. Me voy a centrar en dos aspectos esenciales para la vida del cristiano y que forman parte nuclear de la conversación con el director espiritual: me refiero a la Palabra de Dios y la Eucaristía.
En el año 2008, Benedicto XVI hablaba, al térmion del sínodo dedicado a la Palabra de Dios, de una «nueva evangelización, nueva escucha» (VD 122). «A imitación del gran Apóstol de los Gentiles, que fue transformado después de haer oído la voz del Señor (cfr. Hch 9, 1-30), escuchemos también nosotros la divina Palabra, que siempre nos interpela personalmente aquí y ahora». El Pontífice llamaba a sentir la palabra de Dios, a dejarla calar en los corazones para aspirar a la gran transformación interior de la que fue testigo Saulo de Tarso. «Dios habla e invita a su amistad» (DV 2), ha dicho el último Concilio… con tal de que queramos escucharle.

El lugar privilegiado de la Palabra de Dios es la liturgia, y especialmente la Misa. Hay que reconocer que no son pocas las veces en que nos distraemos durante la celebración, y cuando queremos darnos cuenta estamos ya de rodillas escuchando las palabras de la consagración. Es deseable preguntarnos por la incidencia real en nuestras vidas de las lecturas de la Misa. En este sentido, tiene mucho que ver la predicación que escuchamos, ya en la iglesia los domingos o días de diario, ya en meditaciones, retiros, encuentros, etc. ¿Hay alguna Palabra que, siendo de Dios, te haya golpeado especialmente en las últimas semanas? En relación a la predicación, ¿escuchaste algo que te hizo pensar, te impresionó o te ha acompañado en tu oración y en tus pensamientos durante estos días?

Una práctica deseable para el cristiano es la lectura diaria del evangelio que se lee en la Eucaristía. De ese modo, nos unimos a millones de personas que participan de la misma Misa en todo el mundo, y nos acercamos a la Palabra que Jesús dirige hoy a su Iglesia. Este acercamiento diario al evangelio no puede ser puramente especulativo, o sencillamente cumplidor; debemos intentar integrarnos en esa escena «como un personaje más» (Amigos de Dios, 222). Además, esa lectura nos ayudará a estar más atentos a la escucha de la Palabra divina durante la Misa, y su beneficio será indudablemente mayor.
Junto a la lectura del evangelio del día, y su eventual meditación, es oportuno dedicar unos minutos al conocimiento de la Escritura misma. Es posible que no sea necesario mucho tiempo (cinco minutos pueden bastar), pero sí mucha constancia. Durante la Edad Media existían los cursores bíblicos: eran aquellos que habían leído completa la Escritura. Quizá esa aspiración sea excesiva, pero sí está a la mano la lectura diaria del Nuevo Testamento. Un anhelo debe inspirar esta lectura: llegar a saber partes enteras de memoria, porque es la vida y ministerio de quien inspira absolutamente nuestras vidas: Jesucristo.
Un lugar privilegiado donde se encuentran vinculadas la palabra de Dios con el día a día es el rezo de la Liturgia de las Horas. La recitación, devota y atenta, de los salmos que componen el Oficio divino no es partrimonio exclusivo de los presbíteros. Como reza la introducción al breviario, «el Oficio es oración de todo el pueblo de Dios, ha sido dispuesto y preparado de suerte que puedan participar en él no solamente los clérigos, sino también los religiosos y los mismos laicos» (DC 1). Mediante su recitación, se detiene la actividad cotidiana para dirigirse a Dios, y se deja a su Palabra resonar en medio de las ocupaciones más sencillas. Quien tenga por costumbre recitar laudes o vísperas, periódicamente (no siempre) tendrá que pensar si lo hace con la atención debida, consciente de que con esos mismos salmos oraba el Salvador, Nuestro Señor Jesucristo.
No quiero detenerme más en la consideración de la Palabra de Dios en la existencia cristiana: la temática es casi infinita. La cuestión que es deseable aclarar, porque este libro es de índole eminentemente práctico, es su repercusión en la dirección espiritual. No resulta difícil, tal como se ha expuesto. Se trata de repasar, antes del encuentro con el director, qué incidencia ha tenido la Palabra de Dios en la propia existencia: lecturas que han llamado la atención y por qué, sugerencias que han nacido de su meditación, mociones interiores que han consolado nuestra alma en la contemplación de Cristo y su misericordia, aspectos nuevos que se nos han descubierto en la lectura de la Palabra divina, a pesar de haber pasado por ella mil veces.

Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

Gaudete et exsultate – Francisco I

146. En contra de la tendencia al individualismo consumista que termina aislándonos en la búsqueda del bienestar al margen de los demás, nuestro camino de santificación no puede dejar de identificarnos con aquel deseo de Jesús: «Que todos sean uno, como tú Padre en mí y yo en ti» (Jn 17,21).

La misa del Domingo: Misa con niños

DOMINGO XXXIV ORDINARIO (B)
“Jesús, amigo y Rey”
25 de noviembre de 2018
(Celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. La fiesta tiene sabor de “final de año”, “final de un tiempo”… así se puede presentar y ambientar. En la celebración de hoy se pueden destacar elementos festivos: flores, colorido, una cierta procesión de entrada con monaguillos y monaguillas llevando la cruz procesional adornada, un mayor cuidado de los cantos… y hasta se pueden repartir o echar al aire, en la puerta de salida, unos caramelos, que siempre vienen bien).

Un signo para la celebración: la cruz procesional adornada u otra cruz destacada, adornada con flores o cintas de colores, para señalar con más fuerza el texto del evangelio de hoy.

Una canción para la celebración: “Gloria, gloria a Dios” (Misa joven). Se puede cantar o escuchar, escenificando, en el momento del “Gloria”. Si no se cantara esta canción se puede cantar otra de triunfo y gloria, por ejemplo: “Gloria, gloria, aleluya”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos. Hoy es una gran fiesta para todos los que nos hemos reunido: celebramos el final de una etapa, de un año litúrgico, y lo celebramos proclamando que Jesús es algo así como un rey, pero su Reino es muy distinto a todos los que podamos conocer. Ya lo vais a ver. Cantamos y nos disponemos a celebrar una bonita fiesta.

2. SALUDO DEL SACERDOTE

3. PETICIÓN DE PERDÓN

  • Señor, nosotros no aceptamos al diferente. En tu Reino se acoge a todos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Señor, nosotros te negamos en muchas ocasiones. En tu Reino tú nos preparas un sitio. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Señor, a nosotros nos cuesta perdonar. En tu Reino, desde la cruz, tú perdonaste a los que te dieron muerte. SEÑOR, TEN PIEDAD.

4. CANTO DEL GLORIA. “De otra manera. Misa Joven” (CD). Se puede escenificar con algunos gestos de alabanza. Se puede cantar otro canto de gloria.

 

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

Por tu inmensa gloria te alabamos,
bendecimos tu amor, te adoramos,
damos gracias al Rey celestial,
a Dios bueno, a Dios Padre, gloria a Dios.

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

Tú que borras las sombras del mundo,
el cordero de Dios que nos salva,
nuestros ruegos escuchas, Señor, Jesús,
santo, rey del cielo, gloria a Dios.

Gloria, gloria a Dios (4 veces)

5. PRIMERA LECTURA. Romanos 14, 17-18; Prefacio Cristo Rey.

De la Carta de San Pablo a los Romanos. Hermanos:

El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Pues el que en esto sirve a Cristo es grato a Dios y admirado de los hombres.

Jesús, sometiendo la creación entera, por medio de la Cruz, entregó a Dios un reino eterno y universal; el reino de la verdad y de la vida; el reino de la santidad y de la gracia; el reino de la justicia, del amor y de la paz.

Palabra de Dios.

6. EVANGELIO. Lucas 23, 35-43. “Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.

(Antes de comenzar a leer el evangelio un niño u otra persona puede tomar la cruz procesional y colocarla junto al ambón desde donde se lee el texto, para destacar lo que se va a proclamar).

Lectura del santo evangelio según San Lucas:

En aquel tiempo, las autoridades hacían burla a Jesús en la cruz diciendo:
– A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías, el Hijo de Dios. También se burlaban de él los soldados, diciéndole:
– Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había en lo alto de la cruz un letrero en el que estaba escrito: Éste es el rey de los judíos. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
– ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro le decía:
– Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Y Jesús le respondió:
– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Palabra del Señor.

7. COMENTARIO

  • En los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento se emplea la palabra “rey” porque era una figura que se conocía en el pueblo y expresaba importancia.
  • Pero Jesús va a insistir en que su Reino no se parece en nada a los reinos de este mundo.
  • Se puede preguntar a los niños que digan tres características de los reinos de este mundo (exterior, territorio, poder, fuerza, dinero, lujo, guerras…)
  • Tres características del nuevo Reino que Jesús vino a iniciar y nosotros procuramos seguir (vida, verdad, perdón, amor y gracia, reino que habita en nosotros, reino que ya ha comenzado, reino que no tendrá fin, no ocupa un territorio concreto ni va unido a un color de la piel), es un reino distinto.
  • Explicar brevemente el “trono” del Reino de Jesús: la cruz y la capacidad de servir y ayudar a todos… hasta la entrega en la cruz, como Jesús.

8. PETICIONES

  1. Por la Iglesia, para que sepa anunciar el verdadero Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  2. Por quienes no saben ver las semillas de este nuevo Reino en nuestra sociedad, para que tengan esperanza. Roguemos al Señor.
  3. Por la paz y la reconciliación en las familias y en el mundo. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes no tienen casa o familia, para que les ayudemos si acaso conocemos a alguien. Roguemos al Señor.
  5. Por quienes nos han ayudado a crecer en la fe en Jesús. Roguemos al Señor.

9. PREFACIO

(Hoy el texto del Prefacio es muy catequético. Pronunciarlo bien).

10. ACCIÓN DE GRACIAS

(Puede ser más espontánea por parte del sacerdote o un catequista, al concluir el “Año litúrgico”).

11. PARA LA VIDA

Hacer un gesto de amor a Jesús, nuestro Rey: encender una pequeña vela, colocar una imagen de Jesús, rezar antes de la comida del domingo.

Iñaki Lete, sdb