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Archive for 28/11/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ESTE MUNDO ES EL CAMINO

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usásemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos;
y aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió. Amén

SALMODIA

Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Salmo 61 – DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 – QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   1Pe 5, 5b-7

Sed humildes unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos bajo la poderosa mano de Dios, para que a su tiempo os eleve. Descargad en él todas vuestras preocupaciones, porque él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V. A las sombras de tus alas escóndenos.
R. Como a las niñas de tus ojos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Muéstranos, Señor, tu amor y danos tu paz.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como una hierba que se renueva por la mañana y se seca por la tarde.

Alimenta a tu pueblo con el maná para que no perezca de hambre
y dale el agua viva para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen y saboreen los bienes de arriba
y te glorifiquen también con su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
para que la tierra dé fruto abundante.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que los difuntos puedan contemplar tu faz
y que nosotros tengamos un día parte en su felicidad.

Confiemos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre, terminando nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, tu nombre es santo y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda cantar eternamente tus alabanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 28 Noviembre, 2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
Mueve, Señor, los corazones de tus hijos, para que, correspondiendo generosamente a tu gracia, reciban con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 21,12-19
«Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros. Todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
3) Reflexión
• En el evangelio de hoy, que es la continuación del discurso iniciado ayer, Jesús enumera una señal más para ayudar las comunidades a situarse en los hechos y a no perder la fe en Dios, ni el valor para resistir contra los embates del imperio romano. Repetimos las cinco primeras señales del evangelio de ayer:
1a señal: los falsos mesías (Lc 21,8);
2a señal: guerras y revoluciones (Lc 21,9);
3a señal: nación contra otra nación, un reino contra otro reino, (Lc 21,10);
4a señal: terremotos en varios lugares (Lc 21,11);
5a señal: hambre, peste y señales en el cielo (Lc 21,11);
Hasta aquí el evangelio de ayer. Ahora, en el evangelio de hoy, hay una señal más:
6a señal: la persecución de los cristianos (Lc 21,12-19)
• Lucas 21,12. La sexta señal: la persecución Varias veces, en los pocos años que Jesús pasó entre nosotros, avisó a los discípulos de que iban a ser perseguidos. Aquí, en el último discurso, repite lo mismo y hace saber que hay que tener en cuenta la persecución a la hora de discernir los signos de los tiempos: “Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio”. Y de estos acontecimientos, aparentemente tan negativos, Jesús había dicho: “No os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato. ” (Lc 21,9). Y el evangelio de Marcos añade que todas estas señales son “¡apenas el comienzo de los dolores de parto!” (Mc 13,8) Ahora bien, los dolores de parto, aún siendo muy dolorosos para la madre, no son señal de muerte, sino de vida. ¡No son motivos de temor, sino de esperanza! Esta manera de leer los hechos daba mucha tranquilidad a las comunidades perseguidas. Así, leyendo u oyendo estas señales, profetizadas por Jesús en el año 33, los lectores de Lucas de los años ochenta podían concluir: “Todas estas cosas están aconteciendo según el plan previsto y anunciado por Jesús. por tanto, la historia no se escapó de las manos de Dios. ¡Dios está con nosotros!
• Lucas 21,13-15: La misión de los cristianos en la época de la persecución. La persecución no es una fatalidad, ni puede ser motivo de desaliento o de desesperación, sino que hay que considerarla como una oportunidad, ofrecida por Dios, para que las comunidades lleven a cabo la misión de testimoniar con valor la Buena Noticia de Dios. Jesús dice: “esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.”. Por medio de esta afirmación, Jesús anima a los cristianos perseguidos que vivían angustiados. Hace saber que, aunque perseguidos, ellos tenían que cumplir una misión, a saber: dar testimonio de la Buena Noticia de Dios y así, ser una señal del Reino (Hechos 1,8). El testimonio valiente llevaría a la gente a repetir lo que dijeron los magos de Egipto ante las señales y el valor de Moisés y Aarón: “¡Aquí está la mano de Dios!” (Ex 8,15). Conclusión: si las comunidades no deben preocuparse, si todo está en las manos de Dios, si todo estaba ya previsto por Dios, si todo no es que dolor de parto, entonces no hay motivo para quedarse preocupados.
• Lucas 21,16-17: Persecución dentro de la familia. “Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros.”. La persecución no viene de fuera, de parte del imperio, sino que viene de dentro, de la familia misma. En una misma familia, unos aceptaban la Buena Noticia, otros no. El anuncio de la Buena Noticia producía divisiones en la misma familia. Había personas que, basándose en la Ley de Dios, llegaban a denunciar y a matar a sus propios familiares que se declaraban seguidores de Jesús (Dt 13,7-12).
• Lucas 21,18-19: La fuente de esperanza y de resistencia. “Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Esta observación final de Jesús recuerda la otra palabra que Jesús había dicho: “¡ni un cabello de vuestra cabeza caerá!” (Lc 21,18). Esta comparación era una llamada fuerte a no perder la fe y a seguir firme en la comunidad. Confirma lo que Jesús había hecho en otras ocasiones: “Quien quiere salvar su vida, la pierde, pero aquel que pierde su vida por causa mía, la salvará” (Lc 9,24).
4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo sueles leer las etapas de la historia en tu vida y en la vida de tu país?
• Mirando la historia de la humanidad de los últimos 50 años, la esperanza ¿aumentó o disminuyó en ti?
5) Oración final
Yahvé ha dado a conocer su salvación,
ha revelado su justicia a las naciones;
se ha acordado de su amor y su lealtad
para con la casa de Israel. (Sal 98,2-3)

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p style=”text-align:justify;”>Marcos 7, 17-19

17Y, cuando entró en una casa, [dejando] a la muchedumbre, sus discípulos le preguntaron sobre la parábola.

18Y les dice: “¿También vosotros sois faltos de entendimiento? ¿No sabéis que nada que entra en el hombre desde fuera puede mancharlo, 19porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y va a la letrina?” (Declarando puros todos los alimentos).

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p style=”text-align:justify;”>Tras haber establecido su principio básico, que destruye la base de todos los sistemas de pureza o impureza (7,15), Jesús se aparta con sus discípulos, que le piden que ilumine para ellos el sentido de esta revolucionaria «parábola» (7,17). En su forma actual, esta explicación se divide en tres partes. 1) Pregunta de los discípulos (7,17). 2) Primera respuesta de Jesús (7,18-19). 3) Y segunda respuesta de Jesús (7,20-23). Las dos respuestas de Jesús tienen algunos elementos paralelos: ambas comienzan con una frase del narrador y terminan con una sentencia en la que se destaca la palabra panta («todos»), poniendo así de relieve la universalidad de la afirmación de 7,15. 


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p style=”text-align:justify;”>• 7,17-19: Pregunta de los discípulos y primera respuesta de Jesús. El pasaje comienza con la entrada de Jesús en una casa con sus discípulos (7,17), dejando así atrás a la muchedumbre a la que ha dirigido su enseñanza sobre lo que realmente mancha (7,14-15). Los discípulos le preguntan inmediatamente sobre el sentido de esta «parábola» (7,17). 
En la primera parte de su respuesta (7,18-19a), después de haber criticado, como es su costumbre, la incomprensión de sus discípulos (cf. 4,13.40-41; 8,17-21.33), Jesús empieza a superar esa incomprensión afirmando que las cosas exteriores no pueden manchar a una persona, dado que estas pasan a través del cuerpo, sin dejar en él su marca. Esa refutación, más bien ruda, resulta valiosa porque nos ofrece una visión según la cual la comida no se dirige al corazón, sino al estómago; en esa línea, en la segunda parte de su respuesta Jesús se centrará en el corazón como fuente de impureza. Sea como fuere, la «parábola de la digestión» no habría convencido a los judíos observantes de la Ley; Marcos parece ser consciente de ello y por eso cambia el argumento, con su comentario «declarando puros todos los alimentos» (7,19b); este ya no se fija (o se apoya) en el proceso físico de la digestión, sino que pone de relieve la autoridad de Jesús para redefinir el sentido de la pureza ritual. 
Pero ¿partiendo de qué base redefine la pureza? La afirmación de 7,19 «declarando puros todos los alimentos» puede significar «declarando que todas las comidas se han vuelto ahora puras». Así, conforme a la visión de Marcos, el dicho de Jesús sobre la pureza en 7,15 constituye una declaración performativa, es decir, que cumple la purificación que ella anuncia, como la voz celestial de Hch 10,15 que dice a Pedro que comer alimentos no kosher (no puros) resulta aceptable. Además, aquella voz de Dios dirigida a Pedro utiliza un lenguaje comparable al de nuestro pasaje: «Lo que Dios ha hecho puro tú no debes hacerlo impuro». 
En nuestro pasaje, Jesús está cambiando de hecho las cosas por medio de una declaración apocalíptica que proclama que todos los alimentos son (ahora) puros. Debemos dejar bien claro que la palabra de Mc 7,19 («declarando puros todos los alimentos») constituye una interpretación marcana de lo que Jesús ha dicho en 7,15, de modo que el evangelio no la presenta directamente como una palabra de Jesús. Este 
dictamen (que todos los alimentos pueden ser comidos) solo fue destacado por los cristianos en el momento en que la entrada de un número creciente de gentiles en sus comunidades les obligó a tomar una decisión sobre un asunto tan importante. Esa decisión solo se tomó tras mucha reflexión y debate, e incluso, según algunos de los allí implicados, tras una revelación divina (cf. Gal 2,11-16 y Hch 10,1-11,18). Este puede haber sido aún un problema discutido dentro de la Iglesia de Marcos, puesto que, según Marcos, los discípulos preguntan a Jesús en privado sobre lo que ha dicho en 7,15 y su respuesta comienza de esta forma: «¿Así que también vosotros sois faltos de entendimiento? ¿No sabéis que…?». Este tipo de instrucción privada es a menudo una fórmula de Marcos para enfrentarse con problemas que han surgido en su propio tiempo (cf. 4,10-20; 9,28-29; 13,3-37). Por otra parte, el reproche de Jesús («¿así que también vosotros sois faltos de entendimiento?») sugiere que el problema de la pureza ritual sigue siendo una cuestión disputada no solo entre la comunidad de Marcos y los fariseos, sino dentro de la misma comunidad marcana.

Esta supresión de las leyes de comida del Antiguo Testamento, leyes que dividen a judíos de gentiles, está colocada de manera significativa delante de una sección del evangelio en la que Jesús alimentará a los gentiles (7,24-8,10). Esta supresión precede inmediatamente al pasaje donde el ingenioso diálogo de una mujer gentil con Jesús hace que este supere la oposición que siente para «alimentar» a los impuros «perros» no judíos (7,24-30), y poco antes de que sacie el hambre de cuatro mil personas que, probablemente, han de entenderse como gentiles (8,1-10).

Según eso, Mc 7,15, tal como ha sido interpretado por 7,19, abre el camino hacia el futuro de la Iglesia en su relación con el mundo: el muro de hostilidades, representado por las leyes alimenticias del Antiguo Testamento, que dividían a judíos y gentiles, ha sido destruido ahora, en el tiempo final, de manera que dentro de la comunidad cristiana todos los hijos de Dios pueden gozar juntos del pan de la vida (cf. Ef 2,14-15; Jn 6,51).

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Un corazón puro

«El cuerpo, por su peso, tiende a su lugar». Con esta afirmación san Agustín señala que cada cuerpo se dirige, por connaturalidad, al lugar que le es propio. «El peso no solo impulsa hacia abajo, sino al lugar de cada cosa. El fuego tira hacia arriba, la piedra, hacia abajo. Cada uno es movido por su peso y tiende a su lugar. El aceite, echado debajo del agua, se coloca sobre ella; el agua derramada encima del aciete se sumerge bajo el aceite; ambos obran conforme a sus pesos, y cada cual tiende a su lugar» (Confesiones 13, IX, 10).
Aún quedaba mucho para que Newton propusiera su modelo explicativo de la atracción de cuerpos, conocido por todos como gravitación universal. Para los antiguos, y Agustín es uno de ellos, los cuerpos se ven atraídos por similitud. El peso tiene que ver con la semejanza. El fuego, casi aéreo, tiende al aire; la piedra, materia terrestre, a la tierra firme.Simile simila sibi, lo similar atrae a lo similar. Cuando se desinfla un globo, el aire retorna a la atmósfera, en cambio, al vaciarse un saco de piedras, van al suelo. Simile simila sibi.
Esta explicación vale, según san Agustín, para el latir de nuestros deseos. Nuestro corazón es lelvado por aquello que finalmente ama. Pondus meum, amor meus, llegará a decir el padre de la Iglesia. Mi amor es mi peso. Pero ¿esto qué significa?
Si el corazón es egoísta, ama lo propio y se escudriña a sí mismo, acabará por «salirse con la suya»: buscar la propia voluntad, apartar a los demás, colocarse por encima de todos. Por más que haya decenas de prácticas, negaciones y actitudes que traten de sepultar toda esa iniquidad (deseo último), resulta imposible hacerlo si el corazón no es verdaderamente transformado. Todo corazón es, con el tiempo, un volcan en erupción, que emite gases nocivos o torrentes de gracia. Depende de lo que lleve dentro.
La tarea fundamental del cristiano, y especialmente de lo que hace referencia a nuestra vida íntima con Dios, es la transformación de nuestro corazón. El corazón que quiere sinceramente lo bueno, aunque esté salpicado por defectos y por fallos, por tropiezos e imperfecciones, siempre acaba encontrando su lugar en el amor. Un corazón puro.
El imperativo de Cristo es amar como él nos ha amado; aprender amar lo bueno; amar obrar el bien. No se puede vivir siempre contracorriente de unos mismo. La meta es modificar lo más íntimo del corazón, para querer de veras lo bueno, sin compostura, sin tapujos. Llegar a tal convencimiento de bien, a tal amor por lo bello, que sean ajenos a nuestro ánimo la envidia a los malvados o el mal obrar de los pecadores.
Somos hijos de Dios, nuestra vocación es amar (el bien). Pero también somos hijos de Adán, de es Adán que introdujo el pecado en el mundo. No debe extrañarnos que, junto a nuestro deseo por lo bello y por lo bueo, anide también la tentación de lo peor; la concupiscencia. Lo extraño es no tener cierta inclinación por lo malo o por lo erróneo. Soy capaz de los mayores errores y horrores, decía san Josemaría en una afirmación cargada de conocimiento propio y experiencia de lo que es el hombre.
El corazón es testigo de la batalla entre la siembra de Dios y la de su enemigo. Por naturaleza, el hombre está llamado a lo bello. Por la concupiscencia, se ve atraído, a la vez, por lo más bajo. Esa llamada interior da explicación de que el hombre descanse cuando llega al lugar que le corresponde (el amor sincero), y ande turbado y desasosegado cuando se abandona en manos del egoísmo y la concupiscencia. No fue creado para eso. Alma y corazón están inquietos cuando se hallan fuera de sitio, como el aceite está incómodo cuando es sepultado por el agua. Solo después de tiempo, alcanza su posición y descansa. «Las cosas menos ordenadas se hallan inquietas: se ordenan y descansan», continúa san Agustín. «Mi peso es mi amor (pondus meum, amor meus), él me lleva doquiera que soy llevado».

* * *

Para dejar a Dios vencer en nosotros, el corazón debe elevarse poco a poco, día a día, y la dirección espiritual es testigo de este ascenso del corazón hacia Dios, de la purificación del deseo. Los éxitos del corazón gozan de un lugar privilegiado en el coloqui espiritual, así como sus dificultades y tropiezos.
Más concretamente, si queremos llegar sinceramente a Dios, el corazón debe vaciarse de todo aquello que le ensucia. El Señor dijo: «bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5, 8), subrayando que la pureza de corazón abre las puertas al sincero diálogo con Dios. No es extraño que en una sociedad dominada por el hedonismo y la sensualidad, sea difícil encontrar hombres y mujeres de oración. Solo son capaces de lo inmediato, de lo hipermanifiesto y sensible.
La virtud que hace relación a esta guarda del corazón es la santa pureza, y habla en realida de la posibilidad de amar sincera y absolutamente a Dios. El corazón que habita en la sensualidad, lo picante y lo morboso, pronto «tenderá a su sitio», haciendo obrar erráticamente en la sexualidad, en la mordaidad y en al crítica y envidia de las conductas de los demás. Hay mucho de morbo en las violentas críticas que se vierten en ambientes de ocio o de trabajo; tanto como en el peor de los locales de moda de diversión nocturna. En ambos casos, se produce el continuo brotar de corazones insatisfechos.
Guardamos el corazón porque somos de Dios. San Francisco de Sales explicaba a Filotea que custodiar el corazón es semejante a guardar el mejor cristal: es oportuno que esté separado de otros, por buenos que sean. Un pequeño roce puede significar su ruptura. La fruta, igualmente, va siempre separada: «por entera y sazonada que esté, se avería, si toca la una con la otra» (Introducción a la vida devota III, XIII).
Aun cuando seamos muy optimistas, es demasiado inocente pensar que la naturaleza humana haya cambiado tan radicalmente de entonces a ahora. Sigue siendo oportuno que los mejores corazones logren la prudencia y la distancia oportuna entre ellos, evitando confidencias inútiles o ponerse en situaciones de riesgo innecesario. «Hay ciertas familiaridades y pasiones indiscretas, frívolas y sensuales, las cuales, propiamente hablando, no violan la castidad», afirmaba el santo obispo de Ginebra. «No obstante, la debilitan la enflaquecen y empañan su hermosa blancura». Mal que nos pese, rara vez no estamos salpicados por estos pequeños descuidos, que se hacen notar en esos mensajes que escribimos, chats que tenemos, o relaciones que abrimos una y otra vez… y que nos cierran a amar de corazón a Dios y a los nuestros.
Santa Teresa de Calcuta aplicaba de un modo muy particular, incluso simpático, este conocimiento profundo de la naturaleza humana. «Las hermanas no debían sentarse junto a un hombre, aunque fuera sacerdote. Si el asiento de atrás tenía capacidad para cuatro personas, no podían sentarse  hombres, solo hermanas. Si tenía capacidad para tres personas, estaba claro: una hermana a la derecha, la Madre Tersa en el medio y el hombre a la izquierda. Dado que muchísimas de sus hermanas erna jóvenes indias guapas, alegres y encantadoras, aquello podía considerarse una prudente medida para evitar tentaciones. Lo divertido es que, en esos casos, era ella la que hacía de barrera protectora: se sentaba donde pudiera evitar cualquier tentación, aunque fuera de la imaginación». La razón que argüía para defender su modo de conducta es concluyente: «nadie ni nada, solía decir, debe interponerse entre vosotras y Jesús» (L. Maasburg, pp. 219-220).
Nada ni nadie debe interponerse entre nosotros y Jesús. No son pocas las ocasiones en que un mal uso de internet —el móvil— nos roba el corazón. Pienso no solo en quien gasta tiempo en páginas de índole pornográfico, sino sobre todo en el compulsivo uso de las redes sociales. la violación de la intimidad guarda también relación con lo íntimo del alma. Descubrir en el estado de cualquier red social nuestro yo más íntimo, compartir fotos inadecuadas, volcarse en los mentideros de la vida del prójimo y vivir esclavos del qué dirán (en el modo de hablar, de vestir, de escribir o de manifestarse) son expresiones diversas de la misma esclavitud del corazón.
Todo quebranto del corazón o dificultad en la pureza encuentra lugar en la conversación espiritual, así como también la rectitud con la que obramos las cosas. Si de corazón nos buscamos a nosotros mismos en lo que hacemos, es cuestión de tiempo que dejemos de servir a los demás para acabar sirviéndonos de ellos. Es oportuno hablar con el acompañante espiritual de la rectitud con que trabajamos o ayudamos en casa, y de cómo tratamos de buscar siempre al prójimo y olvidarnos de nosotros mismos. En esto, la rectitud del corazón tiene que ver con el olvido de uno mismo, y nos ayuda a no ser manipuladores de los demás.
En suma, podemos decir que hay necesidad de abrir nuestro corazón al director espiritual. No podía ser de otra manera. En ese corazón, a veces, habita la impureza; en otras, la falta de rectitud; la más de las veces, los desasosiegos; y en ocasiones, la añoranza de caminos que no son los propios. De todo eso podemos hablar, con la seguridad de que, siendo salvajemente sinceros, gozaremos de la extraordinaria ayuda del Dios que cambia los corazones.

Cuenta conmigo, Fulgencio Espa

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151. Recordemos que «es la contemplación del rostro de Jesús muerto y resucitado la que recompone nuestra humanidad, también la que está fragmentada por las fatigas de la vida, o marcada por el pecado. No hay que domesticar el poder del rostro de Cristo»[113]. Entonces, me atrevo a preguntarte: ¿Hay momentos en los que te pones en su presencia en silencio, permaneces con él sin prisas, y te dejas mirar por él? ¿Dejas que su fuego inflame tu corazón? Si no le permites que él alimente el calor de su amor y de su ternura, no tendrás fuego, y así ¿cómo podrás inflamar el corazón de los demás con tu testimonio y tus palabras? Y si ante el rostro de Cristo todavía no logras dejarte sanar y transformar, entonces penetra en las entrañas del Señor, entra en sus llagas, porque allí tiene su sede la misericordia divina[114].


[113] Discurso en el V Congreso de la Iglesia italiana, Florencia (10 noviembre 2015): AAS 107 (2015), 1284.

[114] Cf. S. Bernardo, Sermones sobre el Cantar de los Cantares 61, 3-5: PL 183, 1071-1073.

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Oración preparatoria

Señor Jesús resucitado, envíanos tu Espíritu que nos lleve a la verdad completa acerca de Ti y acerca de nosotros mismos. Danos Tu luz para dar paso a Tu palabra, y Tu Sabiduría para ponerla por obra y que así se despliegue Tu Reino. AMEN.

 

Lc 21, 25-28. 34-36

«25Y habrá señales en sol y luna y estrellas; y sobre la tierra angustia de naciones, en ansiedad por estruendo de mar y olas; 26quedando sin aliento [las] personas por miedo y angustia ante lo que le viene encima al mundo, porque las fuerzas de los cielos serán tambaleadas.

27Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube, con gran fuerza y gloria.

28Pero, al empezar a suceder estas cosas, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra liberación.

[vv. 29-33]

34Pero poned atención en vosotros mismos, para que no se emboten vuestros corazones por libertinaje y embriaguez y agobios vitales, y se presente sobre vosotros repentino aquel día, 35como un lazo; porque sobrevendrá sobre todos los sentados sobre la faz de toda la tierra.

36Pero velad en todo tiempo suplicando, para que recibáis fuerza para escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie delante del Hijo del hombre».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este evangelio forma parte de la versión lucana del discurso apocalíptico (Lc 21,5-36), que se sitúa dentro del ministerio de Jesús en Jerusalén (desde 19,28), y antecede al relato de la Pasión (22,1ss). Momentos de tensión y controversias con los poderes establecidos, momentos de amenazas inminentes. En este contexto, el evangelio nos señala, como adelantándose a los acontecimientos, el definitivo triunfo de Jesús Mesías (para darnos esperanza) y el comportamiento debido de los discípulos (para animar nuestra vida ética). Este segundo aspecto, presente en los vv. 34-36, es un texto propio de Lucas.

 

TEXTO

Está formado por dos unidades textuales, vinculadas por la presencia en ambas del Hijo del hombre. La primera unidad (vv. 25-28) tiene tres partes: a) vv. 25-26: acontecimientos cósmicos, definidos como señales, típicos del lenguaje apocalíptico, que acontecen bajo la autoridad de Dios (pasivo teológico al final: serán tambaleadas = Dios las tambaleará). El matiz lucano, ausente en los otros evangelios sinópticos, se encuentra en la reacción de las personas (angustia, miedo, ansiedad), y así hace de contrapunto al v. 28 (ánimo, liberación), también exclusivo de Lucas; b) v. 27 (elemento central): la venida del Hijo del hombre con gran poder y gloria; c) v. 28: la consecuencia de su venida: llega el tiempo de la liberación, de la salvación.

La segunda unidad (vv. 34-36) tiene dos partes: a) vv. 34-35: ante la llegada del Día del Hijo del hombre, comportamiento negativo, a evitar. Comienza con unimperativo: ‘poned atención’; b) v. 36: ante esa llegada, comportamiento positivo, a asumir. Comienza con un imperativo: ‘Velad’.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La presencia elusiva de Dios al comienzo y al final del texto (‘ser tambaleadas’ y ‘recibir fuerza’) sugiere la presencia no siempre fácil de advertir de Dios en toda nuestra vida y en cada momento de la misma: una llamada a la confianza, a la fe y a la esperanza. Presencia elusiva pero real, que merece ser rastreada y experimentada.

• En las dos unidades se habla de reacciones equivocadas y acertadas: el miedo (y sus “compañeros de viaje”) y el embotamiento (“debilitar, hacer menos activo y eficaz algo”) del corazón deben dejar paso, según órdenes de Jesús, al ánimo y la dignidad, a la atenta vigilia y la súplica continua. Por una razón: llega nuestro rescate (apolytrosis: liberación). Con unas finalidades: recibir fuerza y mantenernos de pie ante el Hijo del hombre. En momentos de muchas dificultades debemos encontrar nuestra fuerza y nuestra dignidad en Jesús y en su Palabra.

• Advertir la llamada a la confianza, la fe, la esperanza, a pesar de vivir en circunstancias de dificultad, de cambios, de zozobras. Todo está en manos de Dios. Jesús llegará triunfante al final. No bajar la guardia en el es- tilo cristiano de vivir. Atención a los imperativos que Jesús dice: ‘erguíos’, ‘levantad vuestras cabezas’, ‘poned atención’, ‘velad’.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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I Domingo de Adviento
2 de Diciembre 2018

Jeremías 33, 14-16;-Salmo 24; 1Tes 3:12-4, 2; Lucas 21, 25-28,34-36

Estén alerta… Velen, pues, y hagan oración continuamente…

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Reflexión

Lucas relata los signos de la venida de Jesús, no como amenazas de catástrofe, sino como realización de la promesa de liberación. ¿Cuáles signos ven que pronto llega la Navidad? ¿Que celebramos en Navidad? ¿Cómo deben prepararse para esperar a Jesús que nace en nuestro corazón? Sus oraciones, buenas acciones y sacrificios son lo que más le agrada a Jesús. ¿Qué le ofrecerán a Jesús en este Adviento

Actividades

Hacer corona de Adviento y explicarles su simbolismo y significado.
Motivarlos hacer buenas obras, sacrificios y oraciones para prepararles una buena cuna a Jesús en sus corazones. Enfatizar que sus buenas obras, sacrificios y oraciones ayudan a hacer más cálido y confortable el pesebre para Jesús en nuestro corazón.

Oración

Querido Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, te damos gracias por haber venido a vivir entre nosotros. Enséñanos a compartir tu paz y amor con nuestra familia y amigos. Ayúdanos a prepararnos bien para recibirte en esta Navidad. Amen.

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