Preparo el camino (Oración)

PREPARO EL CAMINO, PREPARO MI CORAZÓN

 

Comienza la primera semana de Adviento. Un camino importante para los cristianos. Es el tiempo de espera para la venida del Hijo de Dios.

Jesús, sé que éste es un tiempo especial, en el que debo estar muy atento. Espero tu llegada y no quiero distraerme.

Respira despacio, cierra los ojos y olvídate de dónde estás. Ahora que estás tranquilo, escucha con atención e imagina lo que oyes.

El texto es una adaptación de Lc 21, 25-28; 34-36

Jesús dijo a sus discípulos. Un día el mundo estará lleno de tormentas. Gente angustiada, miedo, truenos fuertes, terremotos. Y las personas estarán agachadas, muertas de miedo.
 Pero en medio de todo eso yo apareceré en medio de una nube, lleno de poder.
 Entonces, en ese momento, levantaos y alzad la cabeza, porque se acerca vuestra libertad. Estad atentos para verme llegar.

Imagino ese mundo tan horrible y tengo miedo. Pero me siento aliviado cuando Jesús dice que viene en una nube. Sí, la verdad es que ha sido un alivio escuchar cómo Jesús dice que, si levanto la cabeza y estoy atento, le veré llegar.

Imagina las cosas que vuelan. Un avión, un pájaro, un globo… Te imaginas que Jesús viene así. Seguro que no se refiere a eso. Creo que lo que quiere, cuando dice que levantes la cabeza, es que te des cuenta de que él está por encima de todo. Que no te distraigas con tantas cosas que a veces hacen ruido y jaleo al preparar la Navidad y te acuerdes de buscarle a Él.

Eso es: estar muy atento, rezar y esforzarme cada día para preparar el corazón y que Jesús pueda nacer en él.

Vas a escuchar una canción que dice que no hay que tener miedo de Dios, porque es un Padre bueno. Piensa en algo que puedas mejorar y pídele ayuda a ese Padre, como le pides ayuda a tus padres para tantas cosas. Mientras escuchas la canción, escribe en un papel lo que quieres mejorar, y cuando estés en tu habitación, guárdalo debajo de tu almohada. Cada noche de Adviento, puedes leerlo de nuevo y pensar en lo que has hecho bien. También se lo puedes contar a un amigo en secreto para que te ayude a conseguirlo.

No tengamos miedo a la crítica del mundo.
No tengamos miedo y alabemos al Señor.

Porque no hemos recibido
un espíritu de esclavos
que le temen a un tirano.

Lo que hemos recibido
es un espíritu de hijos
y que alaban al Señor. 

Le decimos: Abba, padre.
Le cantamos: Abba, padre,
porque hijos suyos somos
y herederos de su reino.
Abba, Padre, Abba, Padre.

Después de cada frase, repite, preparo mi corazón.

  • Quiero mejorar, cambiar mis malas actitudes y pedir perdón por las cosas que no hago bien: preparo mi corazón.
  • Espero con alegría encontrarte, y ofrecerte un corazón bueno, para que vivas siempre en él: preparo mi corazón.
  • Deseo que crezcas en mi interior y me enseñes cada día a amar más a Dios y a los demás: preparo mi corazón.

Jesús gracias por estar ahí siempre y ser la luz que me ayuda a sentirme segura, en este mundo tan oscuro.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.