Primera semana de Adviento

Esta es la historia de unos gemelos que hablaban entre ellos en el vientre materno. La hemana le dijo al hermano: Creo que hay vida después del nacimiento. Su hermano protestó con vehemencia: No, esto es todo lo que hay. Éste es un lugar oscuro y acogedor, y no tenemos otra cosa que hacer que aferrarnos al cordón que nos alimenta.
La niña insistía: Tiene que haber algo más que este oscuro lugar. Tiene que haber otra cosa, un lugar con luz donde haya libertad de movimientos.
Pero no pudo convencer a su hermano. Después de un rato de silencio, la hermana le dijo tímidamente: Tengo algo más que decirte, y temo que esto tampoco lo creerás, pero me parece que hay una madre.
Su hermano se puso furioso: ¡Una madre! ¿De qué estás hablando? Nunca he visto ninguna madre, y tú tampoco. ¿Quién te ha metido esa idea en la cabeza? Ya te lo he dicho, este lugar es todo lo que tenemos. ¿Por qué siempre quieres más? Éste no es un lugar tan malo, después de todo. Tenemos todo lo que necesitamos, así que quedémonos satisfechos.
La hermana estaba bastante abrumada por la respuesta del hermano y no se atrevió a decir nada más durante un rato. Pero no podía abandonar sus pensamientos, y como para hablar sólo tenía a su hermano, dijo por fin: ¿No notas estos apretones de vez en cuando? Son bastante molestos y a veces, incluso dolorosos.
Sí, ¿qué tienen de especial?, dijo el hermano. Pues bien yo creo que estos apretones están para que nos preparemos para otro lugar, mucho más hermoso que éste, en el que veremos a nuestra madre cara a cara. ¿No te parece emocionante?
El hermano no contestó. Estaba harto de las tonterías que contaba su hermana y le parecía que lo mejor que podía hacer era ignorarla y esperar que le dejara en paz.

SUEÑOS DE DIOS

 
Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos.
Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.
Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor».
OTROS SUEÑOS EN EL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS: 11, 1-10; 25, 6-10; 26, 1-6.
 
 
Antífonas para saborear durante la semana
 
DOMINGO: A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío; no quede yo defraudado; que no triunfen de mi mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados.
LUNES: Escuchad, pueblos, la palabra del Señor; anunciadla en los confines de la tierra: Mirad a nuestro Salvador que viene; no temáis.
MARTES: Vendrá el Señor y con él todos sus santos; aquel día brillará una gran luz.
MIÉRCOLES: El Señor llegará sin retrasarse, iluminará lo que esconden las tinieblas y se manifestará a todos los pueblos.
JUEVES: Tú, Señor, estás cerca y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí tus preceptos, porque tú existes desde siempre.
VIERNES: El Señor viene con esplendor a visitar a su pueblo con la paz y comunicarle la vida eterna.
SÁBADO: Ven, Señor, tú que te sientas sobre querubines, que brille tu rostro y nos salve.
 
 
Dedico esta semana a sumergirme en los sueños de Dios.