Vísperas – San Ambrosio

VÍSPERAS

VIERNES I DE ADVIENTO

San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia

memoria obligatoria

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Verbo de Dios, eterna luz divina,
fuente eternal de toda verdad pura,
gloria de Dios que el cosmos ilumina,
antorcha toda luz en noche oscura.

Palabra eternamente pronunciada
en la mente del Padre sin principio,
que en el tiempo a los hombres nos fue dada,
de la Virgen María, hecha Hijo.

Las tinieblas de muerte y de pecado
en que yacía el hombre, así vencido,
su verdad y su luz han disipado,
con su vida y su muerte ha redimido.

No dejéis de brillar, faros divinos,
con destellos de luz que Dios envía,
proclamad la verdad en los caminos
de los hombres y pueblos, sed su guía. Amén.

SALMO 40: ORACIÓN DE UN ENFERMO

Ant. Sáname, señor, porque he pecado contra ti.

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor:
«A ver si se muere, y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

SALMO 45: DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA: St 3, 17-18

La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura, y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

RESPONSORIO BREVE

R/ En la asamblea le da la palabra.
V/ En la asamblea le da la palabra.

R/ Lo llena de espíritu, sabiduría e inteligencia.
V/ Le da la palabra.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ En la asamblea le da la palabra.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, bienaventurado Ambrosio, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, bienaventurado Ambrosio, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente, diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor

Tú que por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica por su intercesión a tu Iglesia con una purificación continua.

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
— salva a los difuntos por quienes entregaste tu vida.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Señor y Dios nuestro, tú que hiciste al obispo san Ambrosio doctor esclarecido de la fe católica y ejemplo admirable de fortaleza apostólica, suscita en medio de tu pueblo hombres que, viviendo según tu voluntad, gobiernen a tu Iglesia con sabiduría y fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 7 de diciembre

Lectio: Viernes, 7 Diciembre, 2018

1) Oración inicial

Despierta tu poder y ven, Señor; que tu brazo liberador nos salve de los peligros que nos amenazan a causa de nuestros pecados. Tú, que vives y reinas.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 9,27-31
Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

3) Reflexión

Otra vez, el evangelio de hoy nos pone delante el encuentro de Jesús con la miseria humana. Jesús no se echa atrás, no se esconde. Acoge a las personas y en su acogida entrañable revela el amor de Dios.
• Dos ciegos siguen a Jesús y gritan: “¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!”. A Jesús no le gustaba mucho el título de Hijo de David. Critica la enseñanza de los escribas que decían que el Mesías tenía que ser hijo de David: “El mismo David lo llama su Señor: ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?” (Mc 12,37).
• Cuando Jesús llega a la casa, pregunta a los ciegos: “¿Creen que yo puedo sanarlos?” Y ellos responden: “Sí, Señor!” Una cosa es tener una correcta doctrina en la cabeza, otra cosa es tener fe en el corazón. La doctrina de los dos ciegos no era muy correcta, ya que llamaban a Jesús, Hijo de David. Pero a Jesús no le importa que le llamen así, a él le importa que tengan fe.
• Entonces les toca los ojos y dice: “Reciban ustedes lo que han creído” Inmediatamente los ojos se abrieron. A pesar de no acertar en la doctrina, los dos ciegos tienen fe. Hoy en día muchas personas están más preocupadas con tener una doctrina que la fe.
• Es bueno que no olvidemos un pequeño detalle de hospitalidad. Jesús llega a casa y los dos ciegos entran ellos también en su casa, como la cosa más normal del mundo. Se sienten ‘en casa’ en la casa de Jesús. Y ¿hoy? Una religiosa decía: “¡Hoy en día la situación del mundo es tal que me siento desconfiada hasta con los pobres!” La situación ha cambiado mucho.
• Jesús pide que no divulguen el milagro. Pero la prohibición no es respetada. Los dos ciegos salen y difunden la Buena Noticia. Anunciar el evangelio, es decir la Buena Noticia, quiere decir compartir con los demás el bien que Dios nos hace en la vida.

4) Para la reflexión personal

• ¿Tengo en mi vida alguna Buena Noticia que compartir con los demás?
• ¿Sobre qué punto insisto más: en una buena doctrina o en la fe?

5) Oración final

Cantaré por siempre el amor de Yahvé,
anunciaré tu lealtad de edad en edad. (Sal 89,1)

Viernes I de Adviento

VIERNES I de ADVIENTO

(7 de diciembre)

Hoy quier recordar en mi oración a tu madre.
Jesús, que también es la mía.
Me gusta pensar en ella
como la mujer que supo estar a tu lado y al lado de tus amigos,
que respetó tu ritmo y apoyó tu camino,
aunque tantas veces le resultara imposible comprenderlo.
También en mi vida ella sabe estar presente, en silencio,
y su mirada tierna acaricia mis momentos de soledad y tristeza.
Hoy me quiero acercar a ella con cara de fiesta.
Y sentir que también a mí me acompaña en cada paso del camino
y en cada recodo de la vida.
¡A veces se habla de ella de una manera tan elevada!
Y yo no puedo evitar pensar
que fue la mujer que tuvo en sus razos al Hijo de Dios,
pero también a un niño pequeño, indefenso,
que necesitaba protección, educación y ternura.
Tu madre, Jesús, como tú lo quisiste,
también es mi madre. Así lo siento.
Y hoy quiero celebrar la alegría de sentir que María me ama,
me acompaña, me cuida y derrama sobre mí toda tu ternura.
Gracias.
(Prieto, A. y Guzmán, M. Oraciones para jóvenes,
CCS, pp. 249 y 250; adaptación de J.C.)

Gaudete et exsultate – Francisco I

El combate y la vigilancia

159. No se trata solo de un combate contra el mundo y la mentalidad mundana, que nos engaña, nos atonta y nos vuelve mediocres sin compromiso y sin gozo. Tampoco se reduce a una lucha contra la propia fragilidad y las propias inclinaciones (cada uno tiene la suya: la pereza, la lujuria, la envidia, los celos, y demás). Es también una lucha constante contra el diablo, que es el príncipe del mal. Jesús mismo festeja nuestras victorias. Se alegraba cuando sus discípulos lograban avanzar en el anuncio del Evangelio, superando la oposición del Maligno, y celebraba: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lc 10,18).

La misa del Domingo: Misa con niños

DOMINGO II de ADVIENTO (C)
“Prepara tu camino”

9 de diciembre de 2018

(Continúa el ambiente celebrativo de adviento. En cuanto a los detalles ambientales procuraremos a la vez sobriedad y claridad de los signos: un paño morado para el ambón, la corona de adviento con ramas y cuatro velas de colores, algún cartel o proyección con frases de adviento, de espera, de esperanza, algún símbolo o dibujo de un “camino” a recorrer hasta el portal de Belén, quizás una Biblia abierta durante todo el adviento en un lugar destacado. En algunos lugares se han colocado ya las figuras de María y José, sin el Niño Jesús.

Se puede usar también alguna proyección con imágenes de la naturaleza, de caminos, o de gente en búsqueda (da mucha vitalidad y realismo a la celebración).

Un signo para la celebración: La corona de adviento. Recordamos que el domingo pasado proponíamos que la primera vela fuera encendida por algún grupo de la parroquia. Lo mismo se puede hacer con la segunda (Cáritas, catequesis…). En la homilía pueden comentar algo de su actividad.

Canciones para la celebración: “Ven Señor Jesús, ven y sálvanos” (Kairoi).“Arrepentido” (Iñaki Lete, sdb). “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda).

1. MOTIVACIÓN

En estos primeros días del mes de diciembre queremos recordar y celebrar que estamos caminando hacia la navidad. Estamos en tiempo de Adviento y siguen sonando muy cerca de nosotros las llamadas de los profetas y de Juan Bautista a que cambiemos el rumbo de nuestros caminos, a que sepamos perdonar y ser perdonados. Vamos a celebrar este encuentro de cristianos. Vamos a cantar esta canción de adviento:

2. CANTO: “Ven, Señor Jesús”

Ven, Señor Jesús. ¡Ven y sálvanos!
Ven, Señor Jesús. Ven, danos tu amor.

Ven, Señor Jesús. Date prisa, ¡ven! no puedes tardar más.
Pues la humanidad
esperando está tu venida ya.

Ven, Señor Jesús y conocerán que tú eres la verdad.
Tráenos tu paz,
tu esperanza y nada más, que nos ayude a labrar
tu camino y libertad.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

(Saluda y motiva el encendido de la segunda vela de la “corona de adviento”. Lo puede hacer un representante de grupo de la parroquia. Si lo cree más oportuno lo puede hacer con más calma en el momento de la homilía).

4. PETICIÓN DE PERDÓN. CANTO: “Arrepentido” (u otro canto de perdón. Se puede cantar o leer las frases, contestando juntos).

Arrepentido de vivir sin sentido recorriendo caminos alejados de ti. Arrepentido de esos días vacíos,
de ese tiempo perdido que pasó ante mí.

Perdónanos, Señor, perdónanos (bis).

Arrepentido de olvidar ilusiones
de enterrar ideales que nacieron en mí.
Arrepentido de negar la sonrisa
y no dar una ayuda al que está junto a mí.

Perdónanos, Señor, perdónanos (bis).

 

5. PRIMERA LECTURA (Isaías40,1-5.9-11) Lectura del Profeta Isaías:

Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle;
que se ha cumplido su servicio.
Una voz grita:

en el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten,
que los montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Mirad: el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario,
y su recompensa lo precede.

Palabra de Dios.

6. CANTO de Adviento. Se entona algún canto apropiado de Adviento o se recita el salmo responsorial del domingo, que refleja esperanza y alegría:

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

7. EVANGELIO. Lucas 3, 1-6. “Habló Dios en el desierto a Juan”. Lectura del santo evangelio según san Lucas:

El año quince del reinado del emperador Tiberio, habló Dios en el desierto a Juan, el hijo de Zacarías, y Juan pasó por toda la región del río Jordán, pregonando un bautismo, para que se convirtieran y se les perdonaran los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos; que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios”.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Destacar en el comentario de hoy la figura de Juan Bautista: él es un mensajero, no es el Mesías, sabe ponerse en su sitio.
  • Anuncia al Mesías y va diciendo que hay que preparar los caminos.
  • No serán los caminos para caminar.
  • Son los “caminos” de nuestra vida, que nos llevarán hasta Jesús.
  • ¿Cuáles son los “caminos” que tenemos que arreglar: la mentira, el orgullo, la violencia, la falta de paz, la poca alegría…
  • Se puede presentar el testimonio del grupo de la parroquia que haya encendido la segunda vela.
  • Se puede encender ahora la segunda vela de la corona de adviento, si no se ha encendido al comenzar la celebración.

9. PETICIONES

  1. Para que todos los cristianos demos testimonio de que estamos preparándonos para la navidad. Roguemos al Señor.
  2. Para que las familias que tienen que “arreglar” los caminos de su convivencia vivan una navidad feliz. Roguemos al Señor.
  3. Para que sepamos perdonar de corazón las situaciones difíciles que se dan en nuestro mundo y trabajemos por la paz. Roguemos al Señor.
  4. Para que los que anuncian el nombre de Jesús: los padres, los catequistas, los animadores, se sientan responsables de la labor que hacen. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. Se puede leer esta letra o escuchar o cantar la canción. “Si conocieras cómo te amo” (Hermana Glenda).

Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de vivir sin amor.

Si conocieras cómo te amo,
si conocieras cómo te amo,
dejarías de mendigar cualquier amor.

Si conocieras cómo te amo,
cómo te amo, serías feliz.

Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te alcanzara mi voz.
Si conocieras cómo te busco,
si conocieras cómo te busco,
dejarías que te hablara al corazón.
Si conocieras cómo te busco,
cómo te busco,
escucharías más mi voz.

Si conocieras cómo te sueño,
me preguntarías lo que espero de ti.
Si conocieras cómo te sueño,
buscarías lo que pensaba para ti.

Si conocieras cómo te sueño,
cómo te sueño,
pensarías más en mí.

11. PARA LA VIDA

(Invitar a colocar el Belén en casa, o la imagen del Niño Jesús).

La misa del Domingo

II Domingo de Adviento (C)
9 de diciembre de 2018
Estamos en el segundo domingo de Adviento. La liturgia en este tiempo ofrece un itinerario para que podamos prepararnos para celebrar la Navidad: el misterio fascinante del amor de Dios, hecho pequeño en Jesús que trae en sí toda la ternura de Dios. En este proceso de preparación, hoy la Escritura dice que la Palabra de Dios llega hasta donde nunca habíamos pensado, hasta los desiertos de la vida.

Dios envía su palabra en los desiertos de la vida

Hemos escuchado en el evangelio decir que la Palabra de Dios llegó hasta Juan cuando el bautista estaba en el desierto. En estas circunstancias, Dios envía una Palabra de esperanza a Juan, un hombre desconocido. La Escritura habla en ocasiones del desierto y, otras veces, de las montañas. No son solo lugares físicos, sino también lugares existenciales, porque describen situaciones de la vida. Cuando se habla de montañas se hace una referencia a experiencias de plenitud. Cuando se habla de desiertos se hace una referencia a momentos de crisis, en los que si escarbamos, podemos descubrir un gran anhelo de Dios.

El evangelio de este segundo domingo afirma que Dios se hace presente en el desierto de la vida de los hombres. Quizás ya lo hayas descubierto en ti mismo. En los momentos duros de la vida, el creyente descubre con sorpresa la cercanía de Dios que lo sostiene y consuela. Un dicho tuareg dice: “el desierto es una tierra muy fría con un sol muy caliente”. Este es el mensaje que nos trae este domingo de Adviento: Dios se hace presente en los momentos difíciles de la vida. No nos deja solos. Es un mensaje de esperanza, que descubre el gran anhelo de Dios que hay en nosotros. Quizás, no te sea difícil descubrir el deseo de Dios que hay en ti.

Vístete las galas que Dios te da

Dios envía su palabra de esperanza a un pequeño pueblo que vive en el destierro. En esta situación de destierro el pueblo pregunta: “¿Se ha olvidado Dios de nosotros? ¿Por qué este sufrimiento?” No son preguntas fáciles de responder. Es posible que alguna vez tú mismo hayas preguntado: “¿Te has olvidado de mí Señor?”.

Cuando te broten esas preguntas, escucha estas palabras: “Despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da… porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo”. El pueblo recibe palabras de consuelo y esperanza, palabras de alegría. Dios se fija en ti, en tu vida, en tu pequeñez, en tus desiertos. Vístete de Dios. Deja que Dios entre en tu vida, permite que su amor te consuele, deja que su luz ilumine tus tinieblas, transparenta a Dios que hace morada en ti. No es extraño que cuando el creyente siente esta presencia de Dios pueda rezar: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” El Señor ha estado grande y generoso. Él cambia mi tristeza en alegría.

Que el amor crezca más y más

Dios envía su Palabra a un pequeño grupo de cristianos en Filipos que quieren ser fieles a Jesús. San Pablo les recuerda que gracias a Jesús van ahondando en el amor y crecen en sensibilidad. San Pablo dice: “Esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores”. El amor tiene en su naturaleza crecer más y más. Por eso, la vida cristiana es un camino de crecimiento continuo. Siempre podemos crecer en el amor.

Koldo Gutiérrez, sdb

Tiempo de quitar obstáculos (Oración)

TIEMPO DE QUITAR OBSTÁCULOS

 

Continuamos el camino del Adviento, que es el tiempo de prepararnos para llegada de Jesús. Y para pasar un rato conociendo mejor las cosas de Jesús, haz silencio, por dentro y por fuera. Intenta apartar todo lo que te preocupe o distraiga y relájate para escuchar lo que pasó, poco antes de que naciera Jesús.

El texto es una adaptación de Lc 3, 1-6:

En aquel tiempo, el emperador era Tiberio, el gobernador Poncio Pilato y el virrey era Herodes. Los sumos sacerdotes de los judíos eran Anás y Caifás.
Y en medio de todos esos hombres poderosos, la palabra de Dios llegó a Juan, un chico muy sencillo, el hijo de Zacarías, en el desierto.

Inspirado por esa palabra recorrió toda la zona del río Jordán, invitando a la gente a bautizarse y convertirse. Repetía las palabras de otro profeta antiguo, y decía: “Yo soy la voz que grita en el desierto. Preparad el camino al Señor, allanad sus caminos. Quitad los obstáculos. Y todos verán la salvación de Dios”.

La historia que cuenta hoy el evangelista Lucas tiene dos partes. En la primera nos explica quiénes eran los que mandaban en la época en la que nació Jesús. Seguro que te suenan algunos de esos nombres: Pilatos, Herodes, Caifás…

Pero luego Lucas se pone a hablar de Juan, un chico corriente, que estando en el desierto, escuchó a Dios que le proponía avisar a los demás de que faltaba poco para que naciera Jesús.

Y Juan salió de la soledad del desierto. Y se mezcló con la gente para pedirles que estuvieran preparados. Que quitaran todo lo que les estorbarse para recibir a Jesús.

Pues también en nuestros tiempos hay gente que manda y que tiene poder. Los políticos, los ricos, los que tienen armas… Y hay también gente, como Juan, que son los que preparan los caminos de Jesús y quitan los obstáculos. Cierra los ojos y piensa en todas estas personas. Ellos preparan el camino de Jesús.

Los que trabajan en los hospitales y cuidan con cariño a los enfermos.

Los padres y madres que se preocupan de que sus hijos estén bien.

Los voluntarios que dedican su tiempo a llevar alegría.

Los artistas que hacen obras bellas para que otros las disfruten.

Los que cuidan de la naturaleza.

Tú también eres como ese muchacho, Juan, y como todos esos que preparan el camino de Jesús. es como un gran familia de gente. Todos quitando obstáculos juntos.

Y ahora escucha una canción que también habla de esos caminos sin obstáculos por los que viene Jesús. Los caminos por los que nos ponemos a andar a su lado.

Senderos del amor,
caminamos siguiendo tu luz,
deseando poderte encontrar.

Sé que pronto vendrás,
una estrella me guía hacia ti,
no habrá muros que me impidan llegar. 

Me enseñarás a amar.
Oh, Señor, tú me hablas de amor,
tus palabras me iluminarán.

Siguiéndote, Señor,
por la senda de la salvación,
tú me esperas con el corazón.

Senderos de amor interpretado por Cristina Pérez, «Senderos de amor.»

Quitar obstáculos

Jesús, te voy a abrir puertas

y voy a quitar obstáculos.
Voy a hacerte sitio en mi casa,
y en mi vida.
Voy a escuchar tus palabras
y voy a actuar como tú.
Y así, estaré preparando el camino
para que vengas.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Comentario al evangelio – 7 de diciembre

Hablar de Jesús por toda la comarca

Pocas enfermedades nos causan tanto horror como la ceguera. Sin embargo, la sordera no es menos terrible. Dicen que la ceguera nos aparta de las cosas, mientras que la sordera nos exilia de las personas. La ceguera suele producir depresión, mientras que la sordera genera desconfianza. En todo caso, estas crueles enfermedades sirven para expresar de modo muy llamativo “lo que no debería ser”, son como cifras de cualquier desgracia o injusticia. El profeta imagina y sueña los tiempos mesiánicos precisamente como un reino en el que ceguera y sordera, pobreza, opresión y violencia quedan desterrados del todo. Que Dios salva significa que el hombre es liberado de toda forma de opresión: en su entorno natural (el desierto que florece), social (el destierro de violentos, cínicos y tramposos), y en su propio cuerpo (la ceguera y la sordera y toda forma de invalidez).

Cuando Jesús cura a los ciegos, como en el Evangelio de hoy, está diciendo que los tiempos mesiánicos han llegado y se están cumpliendo en él mismo. Pero Jesús no es un curandero y sus acciones no tienen sólo, ni sobre todo, sentido médico. Son acciones salvíficas, signos proféticos de una salvación que ya ha empezado a operarse. Y lo notable de estas acciones es que, aunque Jesús no curara entonces, ni cure ahora, a todos los ciegos, sordos o afectados por cualquier otra enfermedad (aunque sin excluir que esto suceda en ocasiones), la salvación que esas acciones expresan sí que alcanza a todos, con tal de que nos acerquemos a él, acojamos su persona, pongamos en práctica su Palabra.

Durante más de diez años, trabajando como consiliario de la Frater (Fraternidad cristiana de personas con discapacidad), pude comprobar cómo se hacía verdad el milagro de personas, que pese a sus limitaciones físicas, se ponían en pie, y, olvidándose de sus propios problemas, iban el encuentro de otros enfermos para prestarles su ayuda y anunciarles la Buena Noticia de Jesucristo. Ahí comprendí y me convencí de que aquella respuesta de Jesús a la pregunta de Juan el Bautista, “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres” (Mt 11, 5) tiene un sentido mucho más amplio que el meramente físico. Es verdad que no hay que olvidarse de esto último: la misericordia cristiana se inclina sobre el que sufre, y no sólo para darle un consuelo “espiritual”, sino para ayudarle en la concreción de su problema, superándolo en lo posible. Pero no siempre existe esa posibilidad. Sin embargo, la presencia ya real del Reino de Dios entre nosotros se expresa en la capacidad de salir de esa situación de postración, de no encerrarse en ella, de asumirla y, de esa forma, superarla. Cuando esto se logra, precisamente personas consideradas “minusválidas” alcanzan un nivel de humanidad y una valía, que para sí quisieran muchos de los considerados sanos. Esta fue la experiencia que tuve la suerte y la gracia de hacer con muchísimas personas, grandes personalidades, en mis años felices en la Frater. Son personas realmente sanadas por Cristo y que, con su modo de vida, “hablan de él por toda la comarca”.

José M. Vegas CMF