Vísperas – Martes II de Adviento

VÍSPERAS

MARTES II DE ADVIENTO

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¡Marana tha!
¡Ven, Señor Jesús!

Yo soy la Raíz y el Hijo de David,
la Estrella radiante de la mañana.

El Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven, Señor!»
Quien lo oiga, diga: «¡Ven, Señor!»

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee,
que tome el don del agua de la vida.

Sí, yo vengo pronto.
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

SALMO 48: VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetualmente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

SALMO 48

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaban:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: 1Co 1, 7b-9

Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él nos mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusarnos en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios nos llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

RESPONSORIO BREVE

R/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R/ Que brille tu rostro y nos salve.
V/ Señor de los ejércitos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Una voz girta en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad los senderos de nuestro Dios».

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad los senderos de nuestro Dios».

PRECES

Oremos, hermanos a Cristo, nuestro Señor y nuestro Redentor, que vendrá con gloria al fin de los tiempos, y digámosle:

Ven, Señor Jesús

Señor y Redentor nuestro, que al nacer en la carne nos libraste del yugo de la ley,
— completa en nosotros los beneficios de tu amor.

Tú que tomaste de nuestra humanidad todo loq ue no repugnaba a tu divinidad,
— danos de tu naturaleza los dones de los que la nuestra está sedienta.

Con tu presencia da cumplimiento a nuestros deseos,
— y con la fuerza de tu amor inflama nuestros corazones.

Danos la gracia de alegrarnos contigo en la gloria,
— pues ya en este mundo nuestra fe sincera te confiesa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Derrama, señor, el rocío de tu amor,
— sobre las almas de todos los difuntos.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Señor y Dios nuestro, que has manifestado tu salvación hasta los confines de la tierra, concédenos esperar con alegría la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 11 de diciembre

Lectio: Martes, 11 Diciembre, 2018

1) Oración inicial

Señor y Dios nuestro, que has manifestado tu salvación hasta los confines de la tierra; concédenos esperar con alegría la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina contigo. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 18,12-14
«¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

3) Reflexión

• Una parábola no es una enseñanza que recibir de forma pasiva o que relegar en la memoria, sino que es una invitación para participar en el descubrimiento de la verdad. Jesús empieza diciendo: “¿Qué les parece?” Una parábola es una pregunta con una respuesta no definida. La respuesta depende de nuestra reacción y de la participación de los oyentes. Tratemos de buscar la respuesta a esta parábola de la oveja perdida.
• Jesús cuenta una historia muy breve y muy sencilla: un pastor tiene 100 ovejas, pierde una, deja las otras 99 y va en busca de la oveja perdida. Y Jesús pregunta: “¿Qué les parece?” Es decir: “¿Ustedes harían lo mismo?” ¿Cuál será la respuesta de los pastores y de las demás personas que escuchaban a Jesús que cuenta esta historia? ¿Harían lo mismo? ¿Cual es mi respuesta a la pregunta de Jesús? Pensémoslo bien antes de contestar.
• Si tú tuvieses 100 ovejas y pierdes una de ellas, ¿qué harías? No hay que olvidar que los montes son lugares de difícil acceso, con simas profundas, habitados por animales peligrosos y donde se esconden los ladrones. Y no puedes olvidar que has perdido una oveja, una sola, por consiguiente todavía ¡tienes 99 ovejas! ¡Has perdido poco! ¿Abandonarías a las demás 99 por el monte? Quizás solamente una persona con poco sentido común haría lo que hace el pastor de la parábola de Jesús. ¡Piénsatelo bien!
• Los pastores que escucharon la historia de Jesús, habrán pensado y comentado: “¡Solamente un pastor sin fundamento actúa de este modo!” Seguramente le habrán preguntado a Jesús: “Perdona, pero ¿quién es ese pastor del que estás hablando? Hacer lo que él hizo, es pura locura”
• Jesús contesta: “Este pastor es Dios, nuestro Padre, y la oveja perdida eres tú”. Dicho con otras palabras, aquel que actúa así es Dios movido por su gran amor hacia los pequeños, los pobres, los excluidos. Solamente un amor así de grande es capaz de hacer una locura de este tipo. El amor con que Dios nos ama supera la prudencia y el sentido común. El amor de Dios hace locuras. ¡Gracias a Dios! Si así no fuera, ¡estaríamos perdidos!

4) Para la reflexión personal

• Ponte en la piel de la oveja perdida y anima tu fe y tu esperanza. ¡Tú eres aquella oveja!
• Ponte en la piel del pastor y trata de ver si tu amor por los pequeños es verdadero amor.

5) Oración final

¡Cantad a Yahvé un nuevo canto,
canta a Yahvé, tierra entera,
cantad a Yahvé, bendecid su nombre!
Anunciad su salvación día a día. (Sal 96,1-2)

Tercer Domingo de Adviento

Encendemos ,Señor, esta tercera luz
más cercanos ya a la noche buena de la Luz Mayor

Queremos dar testimonio de tu Luz, Señor,
como hizo Juan el Bautista,
No somos nosotros la Luz, pero sí los testigos
de la Luz verdadera venida a este mundo

Deseamos, Señor,
con esta tercera luz que encendemos,
que el fuego de tu  Espíritu encienda
nuestros corazones
y los convierta en luminarias para los demás.

Danos un corazón que vea
las necesidades de nuestro prójimo

para compartir con él lo mejor que somos y tenemos.

Quema en tu hoguera, Señor,
toda la paja de nuestras vidas
y reúne nuestros granos en pan comunitario
para renacer en Belén, la Casa del Pan.

Para que Te revelemos
como  buena y gozosa  Noticia para los hombres,
tan necesitados de reconocerse  como hijos de Dios
en la Cuna comunitaria de Belén,   

¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!

Martes II de Adviento

MARTES II de ADVIENTO

(11 de diciembre)

¿Qué es la conversión? Parece una palabra que poco o nada tiene que ver con nosotros. La conversión no es otra cosa que cambiar desde nuestro corazón aquellas actitudes de nuestras vidas que nos llevan a obrar de modo contrario al que en verdad deseamos.

Es así de fácil y así de complicado, porque muy pocas veces nos paramos a ver qué es lo que de verdad queremos ser y cuando lo vemos no somos lo suficientemente valientes como para cambiar lo que no nos gusta y decimos «es que yo soy así» y nos quedamos en nada.

Ha habido un hombre, como tantos otros, que se atrevió a ser el mismo, fue Oscar Romero, un hombre de Dios que vivió comprometido fielmente con los hombres, a lo mejor un gran desconocido para muchos pero cerca de vuestras casas seguro que hay una calle que lleva su nombre, te animo a que la busques o a que busques una película suya, (a lo mejor la podíais ver en clase de religión, en catequesis o en casa).

Dijo cosas como estas: «Hermanos, ¡cómo quisiera yo grabar en el corazón de cada uno esta gran idea: el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, de prohibiciones! Así resulta muy repugnante.
El cristianismo es una persona, que me amó tanto, que me reclama mi amor.
El cristianismo es Cristo».

Oración

Jesús, tu viniste a decirnos que lo importante es el hombre,
nosotros nos empeñamos en ponernos normas,
en tenerlo todo contralado para que nadie se salgal del camino.
Ayúdame a ver lo importante, a obrar desde el corazón
para cambiar lo torcido que hay dentro de mí,
para ayudar a cambiar a otros,
pero siempre desde el cariño y la comprensión.
Señor Jesús, enséñame a amar.

Gaudete et exsultate – Francisco I

163. En este camino, el desarrollo de lo bueno, la maduración espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso ante el mal. Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella. Menos aún si cae en un espíritu de derrota, porque «el que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. […] El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal»[123].


[123] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 85: AAS 105 (2013), 1056.

Recursos – Domingo III de Adviento

ENCENDIDO de la TERCERA VELA de la CORONA DE ADVIENTO

(Como en los domingos anteriores, la corona es el único adorno floral del altar. Hoy la puede encender la persona que tenga más fama de inconformista en la comunidad o que trabaje de forma más entregada en las instituciones civiles: el ayuntamiento, sindicato y la asociación de vecinos o de tipo profesional)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, la comunidad me ha designado hoy para prender esta tercera vela, que se une a las otras, para ofrecer ya una llama y una luz más poderosas. Quieren ser signos del compromiso en medio de la sociedad civil. Señor, que los y las que creemos en Ti, descubramos que el compromiso político y sindical es una forma de expresar la caridad. Despiértanos, Señor, de nuestro letargo y ayúdanos a que nuestra presencia en medio de la sociedad sea un signo de que Tú estás viniendo a nosotros, cuando hacemos posible que la justicia, la libertad y la paz sean las características de la vida ciudadana.

PRESENTACIÓN DE UN PANTALÓN TEJANO

(Esta ofrenda la debe hacer uno de los jóvenes de la comunidad, chico o chica, da lo mismo)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, ahí tienes un pantalón tejano. Es el símbolo, desde hace años de la cultura juvenil. Tras él se esconde nuestra sed de consumo, que se manifiesta en la moda, la música, las motos, las diversiones, el alcohol, cuando no en la droga. En todas esas cosas buscamos la felicidad. Y, la verdad, es que nos dura demasiado poco. Con este pantalón, Señor, quisiera expresarte que, ojalá, nuestra búsqueda de alegría y felicidad supiéramos enfocarla hacia Ti y en Ti encontráramos su satisfacción.

ACTUACIÓN DE LOS NIÑOS

(Esta ofrenda, que quiere significar la alegría de la comunidad, puede consistir en una actuación musical, teatral o un baile, de acuerdo a las posibilidades de los niños y de las niñas o de los/las jóvenes de la comunidad. En primer lugar, se procede a la actuación y, concluida, quien la ha preparado o dirigido hace oralmente la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy te hemos traído la alegría de la comunidad en esta breve actuación de nuestros más pequeños y pequeñas. Seguro que se te ha conmovido un poco tu corazón de Padre. No permitas que esta alegría se marchite a lo largo de la vida. Haz que se incremente de la misma manera que nuestra esperanza en la vuelta definitiva de tu Hijo para inaugurar tu Reino, en el que niños y niñas, como éstos/as, serán los primeros.

INICIO DEL MONTAJE DEL BELÉN

(Reivindicamos este año el Belén. Previamente se debería haber montado la infraestructura sobre la que irá. En este momento, algunas personas se adelantan y colocan con la mayor celeridad posible las figuritas de personas que figurarán en él. Concluida la operación, una de ellas hace la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy hemos iniciado el montaje del Belén de nuestra comunidad. Con ello queremos expresar nuestro deseo de prepararnos a la Navidad de tu Hijo. Hoy hemos situado las figurillas que representan a las personas. Evocan tanto los y las que rechazaron y no quisieron saber nada de tu Hijo, como aquellos/as pocos/as, más bien pobres, que fueron capaces de divisar bajo la apariencia humilde de un niño recién nacido la profundidad de la divinidad. Como éstos/as pocos/pocas quisiéramos ser nosotros y nosotras.

PRESENTACIÓN DE LA “OPERACIÓN KILO”

(Hoy sería un buen momento para presentar alguna acción de este tipo, si se quiere realizar. Es necesario ser conscientes de que una acción de éstas, bien planteada, es la mejor de las catequesis acerca del sentido de la Navidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro, Tú has querido COMPARTIR con nosotros y nosotras cuanto tenías, y soñabas con lo mejor para que pudiéramos ser plenamente felices. Para llevarlo a cabo, decidiste darnos lo más entrañable que tenías: tu mismo Hijo, el amado, para que compartiera todo con nosotros y nosotras. Hoy te presentamos esta acción, la “OPERACIÓN KILO”, porque quiere ser signo de ese compartir en nuestra comunidad y, especialmente, con los/as que peor lo pasan en nuestro entorno. Acepta, Padre, esta ofrenda; hazla fecunda y generosa y signo de solidaridad.

Oración de los fieles – Domingo III de Adviento

La alegría inunda nuestro corazón ante la inminente venida de Jesús. Para terminar de acondicionar nuestro interior elevamos estas súplicas al Padre repitiendo: INUNDANOS CON TU ALEGRÍA

1.- Por el Papa, los obispos y sacerdotes, que sigan mostrando al mundo la novedad y alegría del mensaje de Amor que nos trae Jesús. OREMOS.

2.- Por los enfermos, los desplazados, los que viven en soledad, para que encuentren la alegría de Cristo que ayuda a sobrellevar los problemas. OREMOS

3.- Por la paz en todos los países, ciudades, familias y personas de la tierra. OREMOS

4.- Por todos los que trabajan en las parroquias y movimientos cristianos para que irradien la alegría de sentirse hijos de Dios. OREMOS

5.- Por todos los cristianos que dejaron este mundo, acógelos Padre en tu morada eterna. OREMOS

6.- Por los que celebramos esta eucaristía para que al compartir tu mesa nos sintamos más unidos a Cristo y a los hermanos. OREMOS

En tus manos ponemos Padre estas súplicas atiéndelas con tu Amor infinito y haz que germine la semilla de tu Reino entre nosotros.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.


Acudamos a Dios Padre con la mayor confianza para pedirle por nosotros y por todos los hombres y mujeres del mundo. MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

1. – Por la Iglesia testigo de la luz; para que revise constantemente las veces que no transparenta la verdadera Luz que ilumina a todos los hombres. Y por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y todos los que trabajan por el bien de la Iglesia; para que hagan posible con su vida que Dios nazca de nuevo en cualquier rincón de la tierra. OREMOS

2. – Por las familias; para que no les falte el pan de cada día, ni el hogar donde vivir, ni la educación de sus hijos, ni la fortaleza de la palabra de Dios. OREMOS

3. – Por todos los que viven intranquilos, esclavos del consumismo y del lujo; para que busquen el auténtico espíritu de la navidad que les devuelva la paz. OREMOS

4. – Por los que rigen las naciones y los pueblos; para que busquen el bien de todos los hombres, especialmente de aquellos más indefensos y necesitados. OREMOS

5. – Por los aquí reunidos; para que vivamos este tiempo que falta hasta la llegada del Señor vigilantes, en oración y en amor fraterno. OREMOS

Ayúdanos Señor a acoger la Buena Noticia del evangelio y convierte nuestro duro corazón.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amén.


Cada vez está más cerca, algo importante para nuestra vida. El Mesías que esperábamos ya viene. Te pedimos Padre que nos ayudes a preparar nuestro corazón para recibir a tu Hijo: VEN SEÑOR JESÚS.

1.- Padre, fortalece al Papa Francisco I, a los obispos y a toda tu Iglesia, para que siga anunciando la Buena noticia que nos trae tu Hijo. OREMOS

2.- Padre, llena de tu Sabiduría los corazones de los que dirigen las naciones, para que sus decisiones se ajusten a las necesidades de sus gentes. OREMOS

3.- Padre, anima a los que se hunden, a los que sufren o están cautivos para que ante la nueva luz que nos viene, vean la solución a todos sus problemas. OREMOS

4.- Padre, consuela a los pobres y afligidos de la tierra, ellos son tus favoritos, manda sobre ellos tus favores. OREMOS

5.- Padre, ilumina el proceder de las familias, para que estén siempre alegres, sean constantes en orar y den gracias en toda ocasión. OREMOS

6.- Padre, cuida a todos los catequistas y a los que proclaman tu Palabra, para que tengan la actitud y el ejemplo del Bautista. OREMOS

7.- Padre, acoge también todas las súplicas que cada uno de nosotros lleva en su corazón y encamínanos hacía Ti. OREMOS

Padre, no tardes en aliviar a tu Pueblo que sin tu Luz anda perdido, concédele lo que confiado te pide. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.

Comentario al evangelio – 11 de diciembre

El consuelo es un bien preciado que quizá hemos desvirtuado. Hay consuelos que vienen como un susurro, como una caricia y otros consuelos nos gritan, nos zarandean, nos quieren espabilar, como nos dice Isaías.

Se puede llegar a un grado de acomodo y falso bienestar, que ni siquiera sabemos decirnos de dónde nos viene la tristeza o la falta de motivación. Es entonces cuando un grito a tiempo, aunque molesto, es la mejor caricia y el mejor de los consuelos. Nos saca de nuestra “zona de confort”, nos obliga a mover ficha.

Eso sí, para que un grito nos consuele tiene que venir de alguien que nos conozca y nos quiera. Como Dios: ¡abrid caminos, moveos, haced algo!, ¡vuestros desconsuelos vienen de vuestra propia indiferencia y seguridad!, ¿no lo veis?

Dicho de otra forma: ¿no nos haría mucho bien dejar de sentirnos parte de las 99 ovejas seguras y reconocer la necesidad que todos tenemos de que nos busquen, nos encuentre, nos cuiden?, ¿acaso no tenemos todos alguna dimensión de nuestra vida algo perdida, alejada, necesitada de un buen pastor?

Y por si fuera poco, este Buen Pastor nuestro, trae con Él mismo su salario. Su recompensa le precede. Antes que llegue a tomarnos en brazos ya habremos notado todo el bien que nos reporta. Solo hay que dejar que venga a por nosotros. Él en persona nos cuida.

Rosa Ruiz