Vísperas – Miércoles II de Adviento

1VÍSPERAS

MIÉRCOLES II DE ADVIENTO

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.

Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de madre,
y reúne a sus hijos en verla,
para juntos poder esperarte.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son mas que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLSO ALABEN AL SEÑOR

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblso te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1Co 4, 5

No juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

RESPONSORIO BREVE

R/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R/ Que brille tu rostro y nos salve.
V/ Señor de los ejércitos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sión, serás renovada y verás al Justo que viene a ti.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sión, serás renovada y verás al Justo que viene a ti.

PRECES

Roguemos, amados hermanos, a Jesucristo, que nos salvó de la tiniebla de nuestros pecados y con humildad invoquémosle diciendo:

Ven, Señor Jesús

Congrega, Señor, a todos los pueblos de la tierra
— y establece con todos tu alianza eterna.

Cordero de Dios, que viniste para quitar el pecado del mundo,
— purifícanos de nuestras faltas y pecados.

Tú que viniste a salvar lo que se había perdido,
— ven de nuevo para que no perezcan los que salvaste.

Cuando vengas, danos parte en tu gozo eterno,
— pues ya desde ahora en ti hemos puesto nuestra fe.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has de venir a juzgar a los vivos y a los muertos,
— recibe, entre tus elegidos, a nuestos hermanos difuntos.

Confiemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre, terminando esta oración con las palabras que el Señor nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, que nos mandas abrir camino a Cristo, el Señor, no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad los que esperamos la llegada saludable del que viene a sanarnos de todos nuestros males. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 12 de diciembre

Lectio: Miércoles, 12 Diciembre, 2018

Miércoles – Segunda semana de Adviento

1) Oración inicial

Señor, Dios todopoderoso, que nos mandas abrir camino a Cristo, el Señor; no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad los que esperamos la llegada saludable del que viene a sanarnos de todos nuestros males. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 11,28-30
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

3) Reflexión

• Algunos textos de los evangelios nos revelan todo el significado cuando les ponemos como telón de fondo el Antiguo Testamento. Así es este texto tan breve y tan bello del evangelio de hoy. En este pasaje resuenan dos temas del Antiguo Testamento muy queridos y mencionados, un pasaje de Isaías y otro de los libros sapienciales.
• Isaías habla del Mesías siervo y lo representa como un discípulo que va siempre en busca de una palabra de consuelo para poder animar a los desalentados: “El Señor Yahvé me ha concedido el poder hablar como su discípulo, y ha puesto en mi boca las palabras para aconsejar al que está aburrido. Cada mañana, él me despierta y lo escucho como lo hacen los discípulos”. (Is 50,4) Y el Mesías siervo lanza una invitación: “A ver ustedes que andan con sed ¡vengan a tomar agua! No importa que estén sin plata, vengan no más. Pidan trigo para el consumo, y también vino y leche, sin pagar” (Is 55,1). Estos textos estaban presentes en la memoria de la gente. Eran como los cantos de nuestra infancia. Cuando la gente los escucha, suscitan recuerdos, añoranzas. Asimismo la palabra de Jesús: “¡Vengan a mí! Despierta algo en la memoria y lleva consigo la añoranza de aquellos preciosos textos de Isaías.
• Los libros sapienciales representan la sabiduría divina en la figura de una mujer, una madre que transmite a los hijos su sabiduría y les dice: «Adquieran sin dinero, sometan la cerviz a su yugo, que sus almas reciben la instrucción, pues está muy cerca al alcance de ustedes. Vean con sus propios ojos que he penado poco y conseguí mucho descanso”. (Sir 51,25-27). Jesús repite esta frase: “¡Encontrarán descanso!”
• Justamente, por esta manera suya de hablar a la gente, Jesús aviva su memoria y así el corazón se alegra y dice: “¡Ha llegado el Mesías tan esperado!” Jesús transformaba la añoranza en esperanza. Hacía dar a la gente un paso más. En lugar de agarrarse a imágenes de un mesías glorioso, rey y dominador, imágenes que los escribas enseñaban, la gente cambiaba su visión y aceptaba a Jesús, mesías siervo. Mesías humilde y manso, acogedor y lleno de ternura, que hacía sentir ‘a gusto’ a los pobres en su presencia.

4) Para la reflexión personal

• La ley de Dios es para mí ¿yugo suave que me anima o un peso que me cansa?
• ¿He sentido alguna vez la ligereza y la alegría del yugo de la ley de Dios que Jesús nos ha revelado?

5) Oración final

Bendice, alma mía, a Yahvé,
el fondo de mi ser, a su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Yahvé,
nunca olvides sus beneficios. (Sal 103, 1-2)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

<

p style=»text-align:justify;»>Marcos 7, 24-26

<

p style=»text-align:justify;»>«24Pero, levantándosede allí, fuea la región de Tiro.
Y, entrandoen una casa, no quería que se supiera, y no pudo pasar inadvertido, 25sino que, de inmediato, al oír hablar de él una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, viniendo se postró a sus pies. 26(Pero la mujer era una griega, sirofenicia de raza). Y le rogaba para que expulsara al demonio de su hija.

La progresión de 7,1-23 a 7,24-30 resulta lógica. Habiéndose enfrentado no solo con las regulaciones fariseas sobre la pureza, sino también con las leyes alimentarias del Antiguo Testamento, que separaban socialmente a los judíos de los gentiles, Jesús se encuentra ahora en una buena posición para responder de un modo favorable a una mujer gentil que le pide que cure a su hija poseida por un demonio. El mismo Juan Crisóstomo (Homilía sobre Mateo 52,1) observaba ya que esta secuencia corresponde a la que encontramos en Hch 10, donde se dice que Pedro tuvo una «visión» especial (donde se le pedía que comiera alimentos que le parecían impuros) que le hizo cambiar de opinión y aceptar a los gentiles en la Iglesia. En esa línea, nuestra historia trata de la exigencia de trascender el particularismo judío y nos hace mirar hacia delante, hacia la Iglesia mayoritariamente gentil de los días en que escribe Marcos. En su forma actual, esta historia constituye de hecho una narración. Se encuentra enmarcada por el verbo «ir» (apelthein: 7,24.30) y unificada por verbos de entrar y salir (7,24.29.30), por varias formas de «expulsar, echar» (7,26.27.30) y por diversos nombres como «hija» (7,25.26.29), «espíritu impuro/demonio» (7,26.29.30) e «hijo/niño» (7,27.28.30). En el contexto de conjunto de Marcos, esta historia de la mujer sirofenicia forma una inclusión con la historia de la hemorroísa (en 5,21-43). Lo mismo que la heroína de nuestra historia, la hemorroísa es una mujer anónima, valiente, ritualmente impura, que «ha oído hablar de Jesús», de quien recibe curación, y que aparece vinculada también con una muchacha más joven (la hija de Jairo; en nuestro caso, la hija de la sirofenicia) que igualmente es curada. Estas dos combinaciones de mujeres están rodeando otra combinación más siniestra de madre/hija (Herodías y su hija) en 6,14-29. Resulta difícil creer que este cruce de temas sea un accidente.

  • 7,24-26: El escenario para el encuentro crucial con esta mujer sirofenicia viene dado por la entrada de Jesús en la región de Tiro, un área habitada básicamente por gentiles, donde él intenta pasar inadvertido, aunque sin lograrlo (7,24). Esta es la primera vez que Jesús entra en un área gentil después de que le pidieran que dejase la Decápolis, tras haber exorcizado al endemoniado geraseno (5,1-20). 
El contexto de la historia, que se desarrolla en una región gentil, resulta muy importante. Tres de los cuatro pasajes en los cuales Jesús intenta ocultarse, sin lograrlo, o en los que prohíbe que se anuncie abiertamente lo que ha hecho, están relacionados con gentiles (5,19-20; 7,24.36-37) y el cuarto incluye la transgresión de una regulación judía de pureza (1,40-45), lo que nos sitúa cerca de la problemática de los gentiles. Esta combinación de motivos (relación con gentiles e incapacidad de ocultarse) no ha de tomarse como algo accidental. La gloria de Jesús no puede permanecer en secreto, por la misma razón por la que la buena noticia o evangelio no puede quedar encerrada para siempre dentro de Israel: «La palabra de Dios no se encuentra encadenada» (2Tm 2,9). Ambos motivos ponen de relieve la naturaleza del poder de Dios, que es explosivo y supera fronteras, un poder que se revela en Jesús. Pero este mismo movimiento que va más allá de los límites de Israel tiene un precedente en el Antiguo Testamento: Elías realizó un milagro para una mujer gentil en la región de Tiro y Sidón (1Re 17,8-16). Pues bien, este milagro resulta especialmente relevante porque Jesús y Juan Bautista ofrecen en Marcos una evocación de las actividades de Elías y Eliseo. 
La presentación de la mujer sirofenicia que «escucha hablar de él», se aproxima y se lanza a sus pies en una actitud de súplica (7,25) se aproxima mucho a aquella en que se habla de la hemorroísa de 5,27.33, que «había oído hablar de Jesús» y que «vino y se arrojó delante de él». Esta semejanza entre las dos mujeres crece aún más por el hecho de que, siendo pagana, la sirofenicia es ritualmente impura, igual que la hemorroísa. Además, su hija tiene un espíritu impuro. Sin embargo, a pesar de su impureza, lo mismo que la hemorroísa, la mujer sirofenicia espera que Jesús realice una curación. Los miembros de la audiencia de Marcos compartirían esta confianza, no solo porque ellos eran cristianos, sino también porque en todos los restantes lugares del evangelio de Marcos donde las personas que están necesitadas oyen hablar de Jesús y vienen a él, Jesús, invariablemente, les cura (cf. 3,8; 5,27; 6,55; 10,47). 


Miércoles II de Adviento

MIÉRCOLES II de ADVIENTO

(12 de diciembre)

BROTARÁ

Que en nuestros días reine la justicia,
la paz llene la tierra.
Brotará tu Espíritu, Señor.
Dame espíritu de prudencia y de sabiduría.
Dame espíritu de consejo y de valentía.
Dame espíritu de ciencia y de temor de ti, Señor.
Que en nuestros días reine la justicia,
laz paz llene la tierra.
Brotará tu Espíritu, Señor.
Que se mantenga en mí la esperanza de un mundo nuevo.
Que se establezcan relaciones humanas llenas de justicia y de paz.
Que compartamos con los demás nuestras inquietudes,
nuestras verdades y nuestras mentiras.

Que valoremos a los otros y
los sintamos importantes en la vida.
Que en nuestros días reine la justicia,
la paz llene la tierra.
Brotará tu Espíritu, Señor.
Preparemos con alegría el camino al Señor.
Demos con generosidad nuestro fruto.
Convirtámonos a la Vida verdadera.
Que en nuestros días reine la jsuticia,
la paz llene la tierra.
Brotará tu Espíritu, Señor.

Gaudete et exsultate – Francisco I

La corrupción espiritual

164. El camino de la santidad es una fuente de paz y de gozo que nos regala el Espíritu, pero al mismo tiempo requiere que estemos «con las lámparas encendidas» (Lc 12,35) y permanezcamos atentos: «Guardaos de toda clase de mal» (1 Ts 5,22). «Estad en vela» (Mt 24,42; cf. Mc 13,35). «No nos entreguemos al sueño» (1 Ts 5,6). Porque quienes sienten que no cometen faltas graves contra la Ley de Dios, pueden descuidarse en una especie de atontamiento o adormecimiento. Como no encuentran algo grave que reprocharse, no advierten esa tibieza que poco a poco se va apoderando de su vida espiritual y terminan desgastándose y corrompiéndose.

Comentario Domingo III de Adviento

Oración preparatoria

Señor Jesús, en este Adviento hazte experiencia en lo profundo del corazón, en medio de Tu pueblo, en el cada día, y así acoja Tu evangelio. Dame Tu sabiduría y Tu gracia para abrirme de tal modo a Tu vida que ella se encarne en consecuencias e implica- ción real. Envíame Tu Espíritu y dame Tu mismo fuego en el corazón. AMEN.

 

Lc 3, 10-18

«10Y las muchedumbres le preguntaban [[a Juan]], diciendo: “Así pues, ¿qué haremos(= debemos hacer)?”.

11Pero, respondiendo, les decía: “El que tiene dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que tiene alimentos, que haga lo mismo”.

12Pero fueron también unos publicanos a ser bautizados, y le dijeron: “Maestro, ¿quéharemos (= debemos hacer)?”.

13Pero él les dijo: “No exijáis más de lo que os está fijado”.
14Pero le preguntaban también unos soldados, diciendo: “¿Qué haremos (= debemos hacer) también nosotros?”.
Y les dijo: “No extorsionéis a nadie, ni denunciéis falsamente, y contentaos con vuestros salarios”.

15Pero estando expectante el pueblo y pensando todos en sus corazones acerca deJuan si no sería él el Cristo, 16declaró Juan diciendo a todos: “Yo os bautizo con agua; pero viene el más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. 17En su mano tiene el bieldo para aventar su parva y recogerá el trigo en su granero, pero quemará la paja con fuego que no se apaga”. 18Así, exhortando con otras muchas cosas, evangelizaba al pueblo»

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este evangelio también forma parte de la presentación de la misión y destino de Juan Bautista (Lc 3,1-20), y recoge la mayor parte de su proclamación (vv. 7-18; faltan los vv. 7-9). Es, pues, la segunda parte, la parte central, del tríptico dedicado a Juan Bautista. Después seguirá el breve relato de su destino (vv. 19-20). Y, de inmediato, la entrada en escena del Jesús adulto y en misión.

 

TEXTO

Podemos estructurar el texto en 3 partes, sucesivamente más breves:

a) vv. 10-14: tras la intervención de Juan hablando a la gente, en la que exhorta a “darfrutos dignos de conversión” (vv. 7-9, que no aparecen en el evangelio de hoy, pero conviene leer), los vv. 10-14 nos presentan la reacción de tres tipos de personajes (gente, publicanos y soldados), todos con la misma pregunta: ¿qué debemos hacer?El bautismo de Juan conlleva un determinado comportamiento ético; en sentido general, la experiencia de Dios tiene consecuencias directas en la vida; y, también,“las personas de Dios” saben cuestionar y reorientar la vida de quienes les tratan.

b) vv. 15-17: se centra en el pueblo (laos, término técnico para designar a Israel), en sus dudas sobre la identidad de Juan (v. 15), y en una solemne declaración de Juan, en la que se contrapone al auténtico Mesías que viene (el más fuerte que yo) (v. 16) y la previsión (¿acertada?) de la actuación de tal Mesías (v. 17).

c) v. 18: sumario brevísimo de la actuación de Juan. Aparece de nuevo el término“pueblo” y un verbo central del evangelio de Lucas: evangelizar, es decir, proclamar la Buena Noticia, que es la acción que, continuamente, desarrollaba Juan.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Gente, publicanos, soldados… todos preguntan lo mismo: ¿qué debemos hacer?Son importantes las consecuencias prácticas del encuentro con Dios, de modo que la espera de Adviento, como tiempo de preparación para el Encuentro, tiene que provocar esa misma pregunta: ¿qué debo hacer?

• Los “tipos” de personajes son especiales, marcados algunos por el estigma de su oficio: todas las personas, en sus concretas situaciones o marcas, están llamadas a un nuevo inicio, a una vida en relación con Dios por medio de sus anunciadores.

• El “hombre de Dios”, el profeta Precursor, llega hasta los corazones de las gentes y provoca el descubrimiento, no de él, sino de quien es precursor, de Jesús: apropiación de lo divino (mensaje, comportamiento moral) para un descentramiento de sí mismo, señalando siempre al Otro, al Mesías. Ejerce verdaderamente depuente, es un auténtico acceso a Dios. Todo un ejemplo para los creyentes de hoy.

• ¡Qué suerte tenía Juan, que le llegaba tanta gente para dejarse instruir por él!Pero… ¡qué suerte tenía aquella gente, que podía encontrar verdaderamente a una“persona de Dios”! Para poder hablar de Él hay que ser de Él y tener una hondaexperiencia de Él. Así nos capacita y nos urge para la misión.

• “Exhortando con muchas otras cosas evangelizaba…”: pluralidad de modos y maneras, creatividad, inserción en la realidad… ¿Cómo ser hoy, aquí y ahora anun- ciador/a de la Buena Nueva de Jesús?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo III de Adviento

III Domingo de Adviento
16 de Diciembre 2018

Sofonías 3, 14-18; Salmo- Isaías 12, 3.4bcd 5-6; Filipenses 4, 4-7; Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: «¿Qué debemos hacer?» Él contestó: «Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo». También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: «Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?» Él les decía: «No cobren más de lo establecido». Unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?» Él les dijo: «No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario». Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: «Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue». Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.

Reflexión

La llegada de Jesús llama a un cambio de vida. Juan vino a anunciar la venida de la Luz del Mundo y como prepararnos. ¿Por qué es Jesús la Luz del Mundo? (Él nos salvó de nuestros pecados y nos abrió las puertas al cielo, a la alegría eterna. El ilumina el camino al cielo con el ejemplo de su vida. El fuego de su amor nos purifica de nuestros pecados y nos transforma en luz para otros.) ¿Que ejemplos de vida nos dio Jesús? (Se dedicaba a servir a los necesitados: daba de comer al hambriento, curaba a los enfermos, invitaba a los pecadores a cambiar. También, oraba mucho y siempre hacia la voluntad de su Padre) Estamos llamados a ser reflejos de su luz imitando a Jesús.

Actividad

Esta semana enciendan la vela rosada que significa gozo porque el día del nacimiento de Jesús se acerca. Digan la oración de esta semana. En la siguiente página coloreen el Árbol de Navidad donde Jesús es la estrella de arriba y palabras de como reflejar su luz están en los bombillos de decoración. Pueden agregar “glitter” y cintas doradas que conectan la estrella a los bombillos que somos nosotros reflejando su luz. Pegar en cartulina en forma de triángulo y parar haciendo un triángulo con una lista de cartulina (2”x11”) y pegándolo abajo y detrás del arbolito.

Oración

Señor, Tú ya estás cerca y esto nos llena de alegría. Tú eres la Luz del Mundo. Llénanos de Tu luz para transmitirla a todos nuestros amigos, familia y a quien pongas en nuestra vida. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo III de Adviento

Estamos a pocos días de la Navidad, y debemos prepararnos para el nacimiento de Cristo. «¿Qué debemos hacer» para recibirlo con un corazón alegre y lleno de paz?

Es la misma pregunta que la gente hacía a Juan cuando anunciaba la venida de Cristo. Y sus respuestas fueron claras y precisas: compartan, sean justos y no mientan. Exigencias que hoy se hacen más necesarias que nunca en nuestro mundo, a veces tan egoísta.

Juan El Bautista nos pide:
• Solidaridad: Ayudar al que lo necesita;
• Justicia: Dar a cada quien lo que merece;
• Honestidad: No engañar u obligar a mentir a otros para salirme con la mía.

La falta de estas tres virtudes nos lleva a la soledad, al conflicto, e incluso a la guerra.

En este adviento seamos solidarios compartiendo un suéter, un juguete, o mejor aún, nuestro tiempo y amor; practiquemos la justicia respetando los derechos de los demás en casa, en la calle y en la escuela; y acudamos a la confesión tratando de mantener limpia nuestra alma, evitando mentir o haber mal de los demás…

Cuando en una familia o en una sociedad se viven la solidaridad, la justicia y la honestidad, se respira alegría y paz: ¡El camino para recibir a Jesús está  preparado!

¿Quién necesita de mi amor o de algo de lo que hoy tengo?
¿A quién le he negado lo que merece? ¿He mentido?

Comentario al evangelio – 12 de diciembre

A veces Vivimos como si no supiéramos que Dios nos sostiene. Vivimos como si olvidáramos que Dios no se cansa nunca, que actúa siempre, que es infatigable. ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído, no lo has experimentado?

Si realmente no lo olvidáramos, correríamos sin cansarnos, nos enfrentaríamos al mal sin que nos dañara, no nos vencería el desánimo, no caminaríamos con la cabeza gacha. Y aprenderíamos del corazón de Jesús, un corazón manso y sencillo. Porque no confundiríamos la mansedumbre con la pusilanimidad o cobardía; no mezclaríamos la sencillez con la falta de profundidad.

Nos equivocamos cuando caemos en la tentación de abandonar supuestos yugos (lo que nos ata, nos condiciona, nos compromete, nos cansa) para alcanzar otra supuesta paz. Confundimos el yugo que nos une a Dios y a nuestra propia verdad con otras hipotecas y peajes.

El de Jesús es un yugo y una carga ligera que nos des-carga. ¡No solo eso! Viviendo así descansamos a otros. Y si no, mira a esas personas libres, centradas, fuertes, humildes… Esas personas que nos hacen sentir bien solo con su presencia. Esos que andan en amor, y como decía San Juan de la Cruz, ni cansan ni se cansan.

Rosa Ruiz