Vísperas – Viernes II de Adviento

VÍSPERAS

VIERNES II DE ADVIENTO

San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia

memoria obligatoria

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Verbo de Dios, eterna luz divina,
fuente eternal de toda verdad pura,
gloria de Dios que el cosmos ilumina,
antorcha toda luz en noche oscura.

Palabra eternamente pronunciada
en la mente del Padre sin principio,
que en el tiempo a los hombres nos fue dada,
de la Virgen María, hecha Hijo.

Las tinieblas de muerte y de pecado
en que yacía el hombre, así vencido,
su verdad y su luz han disipado,
con su vida y su muerte ha redimido.

No dejéis de brillar, faros divinos,
con destellos de luz que Dios envía,
proclamad la verdad en los caminos
de los hombres y pueblos, sed su guía. Amén.

SALMO 114: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Diso es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando y sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

SALMO 120: EL GUARDIÁN DEL PUEBLO

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA: St 3, 17-18

La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura, y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

RESPONSORIO BREVE

R/ En la asamblea le da la palabra.
V/ En la asamblea le da la palabra.

R/ Lo llena de espíritu, sabiduría e inteligencia.
V/ Le da la palabra.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ En la asamblea le da la palabra.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, bienaventurado Ambrosio, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, bienaventurado Ambrosio, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente, diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor

Tú que por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica por su intercesión a tu Iglesia con una purificación continua.

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
— salva a los difuntos por quienes entregaste tu vida.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Dios, Padre nuestro, que hiciste a tu presbítero san Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz, ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegar a gozar de tu gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 14 de diciembre

Lectio: Viernes, 14 Diciembre, 2018

1) Oración inicial

Señor, que tu pueblo permanezca en vela aguardando la venida de tu Hijo, para que, siguiendo las enseñanzas de nuestro Salvador, salgamos a su encuentro, cuando él llegue,  con las lámparas encendidas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 11,16-19
«¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:
`Os hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado,
os hemos entonado endechas,
y no os habéis lamentado.’
«Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: `Demonio tiene.’ Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.’ Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

3) Reflexión

• A los líderes, a los sabios, no les gusta cuando alguien les critica o los desafía. Esto ocurría en tiempos de Jesús y ocurre hoy, en la sociedad civil y en la Iglesia. Juan el Bautista vio, criticó u no fue aceptado. Decían: “¡Está poseído por el demonio!” Jesús vio, criticó y no fue aceptado. Decían: “¡Está fuera de sí!”. –“¡Se ha vuelto loco!” (Mc 3,21) -“¡Está poseído por el demonio!” (Mc 3,22) -“¡Es un samaritano!” (Jn 8,48) -“¡No es de Dios!” (Jn. 9,16). Hoy ocurre lo mismo. Hay personas que se apegan a lo que siempre ha sido enseñado y no aceptan otro modo de explicar y vivir la fe. Luego inventan motivos y pretensiones para no adherir: -“¡Es marxismo!” -“¡Va en contra de la Ley de Dios!” -“¡Es desobediencia a la tradición y al Magisterio!”
• Jesús se queja por la falta de coherencia de parte de su gente. Se inventan siempre algún pretexto para no aceptar el mensaje de Dios anunciado por Jesús. De hecho, es relativamente fácil encontrar argumentos y pretextos para rechazar a los que piensan de forma diferente a la nuestra.
• Jesús reacciona y demuestra su incoherencia. Ellos se consideraban sabios, pero Jesús reacciona y demuestra su incoherencia. Ellos se consideraban sabios, pero eran como niños que quieren divertirse en la plaza y que se rebelan cuando la gente no se mueve según la música que tocan. O como los que se consideran sabios sin tener nada de realmente sabio. Aceptaban solamente aquellos que tenían las mismas ideas. Y así ellos mismos se condenaban, por su actitud incoherente.

4) Para la reflexión personal

• ¿Hasta que punto soy coherente con mi fe?
• ¿Tengo conciencia crítica hacia el sistema social y eclesiástico que, muchas veces, inventa motivos y pretensiones para legitimar la situación cualquier cambio?

5) Oración final

Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,
sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche. (Sal 1,1-2)

Viernes II de Adviento

VIERNES II de ADVIENTO

(14 de diciembre)

La belleza siempre nos seduce.

El que tiene belleza juega siempre con algún tanto a su favor.
Tenemos hambre de muchas cosas, es verdad:

hambre de pan, de placer, de justicia, de cariño…

Tenemos también hambre de belleza, de ideas, de perfección…

Los artistas se han esforzado por plasmar la belleza de María

en imágenes o en lienzos maravillosos.

En ellos proyectan lo que nosotros entendemos sobre lo bello.

Pero María es otra cosa. María es bella…

cuando se ha vaciado de sí misma:

cuando escucha la Palabra y la guarda;

cuando dice “sí”;
cuando visita a Isabel y la sirve;
cuando canta su pequeñez y su gracia;
cuando profetiza un mundo nuevo;
cuando hace opción por los pobres;
cuando escucha y admira;
cuando estaba al pie de la cruz;
cuando intercede y protege a sus hijos;
cuando ama con misericordia.
La belleza de María está en eso,
en que se ha llenado de Dios,
de su Espíritu y su Palabra,
se ha revestido de su misericordia
y se ha dedicado a vivir en el amor,
solamente amor.
(De la publicación de Cáritas para el Adviento
y la Navidad de 1998, pp. 68 y 69. Adaptación de J.C.)

Gaudete et exsultate – Francisco I

El discernimiento

166. ¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual.

La misa del Domingo: Misa con niños

DOMINGO III de ADVIENTO (C)
“Juan Bautista”
16 de diciembre de 2018
(En este domingo de adviento se nos invita a preparar la navidad con obras concretas de ayuda a los demás: Mensaje de Juan el Bautista.

Un signo para la celebración: La corona de adviento. Recordamos que tenemos la propuesta de que cada domingo encienda la nueva vela un grupo o actividad de la parroquia).

Canciones para la celebración: “Familia de Dios” (CD “diFErente”. Toño Casado y Salesianos Valencia). “Ven, Salvador”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos: ¡Qué alegría tenéis en el rostro porque ya se acercan los días de navidad y vacaciones! Pero todavía tenemos que recorrer el camino del adviento, que es un camino de esfuerzo y de esperanza; por eso hoy queremos acoger con ganas las palabras de Juan el Bautista.

Sed bienvenidos a la celebración. Comenzamos cantando.

2. CANTO: “Ven, Salvador”

Ven, Salvador, ven sin tardar, danos tu gracia y tu paz.
Ven, Salvador, ven sin tardar, danos tu fuerza y verdad.

Nos diste tu palabra, es firme nuestra espera.
Iremos tras tus huellas, sabemos que vendrás.
Ven, ven, Señor, Jesús.

3. SALUDO DEL SACERDOTE

(Saluda y motiva el encendido de la tercera vela de la “corona de adviento”. La enciende un representante de un grupo o actividad de la parroquia).

4. PETICIONES DE PERDÓN

– Por nuestras faltas de generosidad. Señor, ten piedad. – Por nuestras faltas de amor en casa. Cristo, ten piedad. – Por nuestro egoísmo. Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA (Sofonías 3, 14-18)Lectura del libro del profeta Sofonías:

Regocíjate, hija de Sión,
grita de júbilo, Israel,
alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha perdonado tu condena.
El Señor será el rey de Israel en medio de ti, y ya no temerás.
El Señor se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo,
como en día de fiesta.

Palabra de Dios.

6. SALMO RESPONSORIAL. “Aleluya” cantado, intercalado con el salmo responsorial.

7. EVANGELIO. Lucas 3, 10-18. Juan Bautista: “Viene uno que es más fuerte que yo”.

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

La gente que venía a ser bautizada por Juan preguntaba: “Qué debemos hacer”. Juan les decía: “El que tenga dos vestidos, dé uno al que no tenga ninguno; y el que tenga comida, que la comparta con el que tenga”.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos, recaudadores de impuestos, y le dijeron: “Maestro ¿qué hacemos?” Él les respondió: “No exijáis más de lo que tenéis mandado”.

Unos guardias preguntaban: “Y nosotros ¿qué tenemos que hacer?”. Él les contestó:“No violentéis a nadie, ni le saquéis dinero; conformaos con vuestro sueldo”.

El pueblo estaba en vilo preguntándose si no sería Juan el Mesías; él declaró delante de todos: “Yo os bautizo con agua, pero viene uno que es más fuerte que yo, y no merezco ni siquiera desatarle la correa de las sandalias. Ese bautizará con Espíritu santo y fuego”.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Adviento: Juan Bautista pide “compartir” o tener “gestos de bondad” con la gente.
  • ¿Ytú?
  • En estos días, hay muchas campañas solidarias en parroquias, colegios…
  • Nos preguntamos lo mismo que hemos escuchado en el evangelio: ¿Qué podemos hacer nosotros para llegar felices a la navidad?
  • ¿Qué estáis haciendo en casa, en el colegio, en la catequesis, para ser solidarios con la gente que tiene necesidad, o con las misiones? (Se puede presentar algún testimonio).

9. PETICIONES

  1. Por quienes formamos la Iglesia, por quienes seguimos a Jesús, para que sepamos comunicar nuestra fe. Roguemos al Señor.
  2. Por las personas que nos dan ayudan, para que nunca pierdan esta cualidad de hacer el bien. Roguemos al Señor.
  3. Por los niños enfermos y las personas que sufren, para que les acompañe nuestra oración. Roguemos al Señor.
  4. Por las personas que van a pasar más necesidad en esta navidad, para que les ayudemos con nuestra caridad. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. Canto. “Familia de Dios” (Del CD “diFErente”. Toño Casado y Salesianos Valencia). Se puede cantar o escuchar la canción. Se puede proyectar la letra, con fotos alusivas al adviento o a navidad).

Como mil gotas forman un océano
y unidas y distintas son un mar.
Como mil ramas nacen de un gran árbol,
somos familia en Dios para cantar.

Unidos cual racimos a una viña,
unidos como espigas en un pan.
Jesús quiere que seamos una familia,
familia en el amor para cantar.

Somos familia de Dios, vamos curando el dolor,
somos familia de amor.
Jesús es nuestro Señor, juntos llevamos su voz,
somos familia de amor.

Como colores que forman un gran cuadro,
pintaremos este mundo de perdón.

Como notas que se abrazan en un canto,
somos todos pregonando salvación.

Hermanos que se abrazan a sus padres,
abuelos que ternura aportarán

y niños que ilusiona con su risa,
familia en el amor para cantar.

Somos familia de Dios…

11. PARA LA VIDA

(Colaborar con alguna “Campaña” de recogida de alimentos o mercadillo solidario).

Iñaki Lete, sdb

Razones para la alegría

1.- ¡Gritad jubilosos! Hoy es el domingo “Gaudete”, domingo de la alegría. ¿Cuál es el motivo de nuestra alegría? Pablo en la carta a los Filipenses nos da la respuesta: “El Señor está cerca”. Y el salmo nos invita a la confianza y a evitar el temor porque el Señor es “nuestra salvación. La alegría que sentimos se fundamenta en nuestra esperanza de que otro mundo va a nacer porque Jesús va a hacer posible lo imposible. Su mensaje es de reconciliación y de paz, un regalo de Dios que nos ama hasta el punto de compartir nuestra suerte y hacerse uno de nosotros para elevarnos hacia Él. Dejemos la tristeza y las caras largas y escuchemos el consejo del Apóstol: “Estad siempre alegres”

2.- Razones para la alegría. Es el título de un libro de José Luis Martín Descalzo lleno de diversión y consejos para afrontar la vida con “alegría”; no hay como afrontarla con sentido del humor. Cristianos, ¿qué habéis hecho del gozo que os dieron hace 2000 años? J. L. Martín Descalzo escribió muchas de sus mejores páginas durante la enfermedad que padeció durante muchos años. Hoy su testimonio y su obra siguen vivos. A José Luis Martín Descalzo, al que yo un día visité en su casa como vecino que era de mi comunidad, se le ocurrían unas cuantas “razones para la alegría”,

– Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma. Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos. No tener que esperar a encontramos con un ciego para enterarnos de lo hermosos e importantes que son nuestros ojos. No necesitar conocer a un sordo para descubrir la maravilla de oír.

– Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de nuestra existencia. No magnificar las pequeñas cosas que nos faltan. No sufrir por temores o sueños de posibles desgracias que probablemente nunca nos llegarán.

– Vivir abiertos hacia el prójimo. Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la vida desconfiando de los demás. Pero buscar también en todos más lo que nos une que lo que nos separa, más aquello en lo que coincidimos que en lo que discrepamos. Ceder siempre que no se trate de valores esenciales.

– Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestras energías.

– Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga -y a veces muy a la larga- terminará siempre por imponerse. No angustiarse si otros avanzan aparentemente más deprisa por caminos torcidos. Creer en la también lenta eficacia del amor. Saber esperar.

– En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados. Tener el alma siempre joven y, por tanto, siempre abierta a nuevas experiencias. Estar siempre dispuestos a revisar nuestras propias ideas, pero no cambiar fácilmente de ellas.

– Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto es imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos, encontrando en él sus aspectos positivos.

– Revisar constantemente nuestras escalas de valores. Cuidar de que el dinero no se apodera de nuestro corazón, pues es un ídolo difícil de arrancar de 61 cuando nos ha hecho sus esclavos. Descubrir que la amistad, la belleza de la naturaleza, los placeres artísticos y muchos otros valores son infinitamente más rentables que lo crematístico.

– Descubrir que Dios es alegre, que una religiosidad que atenaza o estrecha el alma no puede ser la verdadera, porque Dios o es el Dios de la vida o es un ídolo.

– Procurar sonreír con ganas o sin ellas. Estar seguros de que el hombre es capaz de superar muchos dolores, mucho más de lo que el mismo hombre sospecha.

3- Dios es alegría. Dios no quiere la tristeza, Dios es optimista, Dios es posibilidad de todo lo bueno, Dios es omnipotencia para hacer el bien. ¿Quién puede estar triste con la presencia de un Dios que lo llena todo? La alegría equivale a la paz de Dios. En medio de la crisis saber que Dios tiene la clave de la historia en su mano y sabrá sacar a flote toda esa tremenda situación, nos da paz. Y así dice San Pablo: “que ella custodie vuestros corazones, y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. No es una alegría de mundo, de placeres, las falsas alegrías que los hombres llaman felicidad y que no son más que amargura y zozobra. La alegría auténtica es la que produce paz de Dios en el corazón. Alegría que se puede tener aun en medio de las tribulaciones, porque es una alegría que dimana de la redención. No es conformismo porque el conformismo tampoco es alegría. La alegría debe dar ánimo y debe de ser impulso de acción en el hombre

3.- Necesidad de conversión. El camino por donde podemos adquirir esa alegre liberación que debe disfrutar ya todo cristiano no es otro que la conversión. Conversión hacia Dios ¿Qué hacemos?, le preguntaba la gente a Juan Bautista. Él contestó: “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene y el que tenga comida, haga lo mismo”. Se le acercan de todos los ambientes y Juan a nadie rechaza Y así iba señalando a cada categoría sus propios deberes, la conversión. Al hombre que de veras se convertía le llevaba a las aguas del Jordán y le bautizaba. Era un signo de purificación pero que expresaba una actitud interior. Si un hombre no quería dejar sus malos caminos no podía bautizarse. Juan Bautista, pues, predicaba y bautizaba, daba un signo de conversión. Llama Juan a todos y les exigía un compromiso personal de justicia. Sólo tiene que purificarse un hombre cuando se arrepiente y busca los caminos de la justicia. No bastan mensajes y proclamas de buena voluntad. Juan sólo bautizaba a los hombres que de verdad habían roto con el pasado. La conversión lleva a compartir: el que tenga dos túnicas, debe dar al que no tiene; y el que tiene que comida, debe compartirla. Esto es una sociedad solidaria, es la que la Iglesia promueve, preocupada por dar a todos lo necesario. No podemos aceptar ciegamente la diferencia nacida del dinero o de la fuerza. Dios quiere que compartamos el bien que ha dado para todos. La conversión será duradera y profunda si somos capaces de criticar nuestra falsa manera de contemplar el mundo y los hombres. Una característica de la conversión de Juan es que no sólo es personal sino que va buscando una renovación social.

José María Martín OSA

¿Qué tengo que hacer? (Oración)

¿QUÉ TENGO QUE HACER?

 

Comenzamos este rato de oración haciendo silencio y centrando nuestra atención. Cierra los ojos. Respira profunda y lentamente varias veces.

Nos hacemos conscientes de la presencia de Dios en nosotros y le pedimos, Señor, hazte presente y dime qué quieres que haga. Señor, hazte presente y dime qué quieres que haga.

El texto es una adaptación de Lc 3, 10-18:

¿Os acordáis de Juan, el profeta de la semana pasada? Mucha gente se había unido a él, y le preguntaban: “¿Qué tenemos que hacer?”
Él les decía: “El que tenga dos chaquetas, que dé una al que no tiene. Y el que tiene dos bocadillos, que haga lo mismo”. A unos que cobraban impuestos, les dijo: “No exijáis más de lo establecido”.
Y a unos soldados: “No abuséis de las personas”.
Todo el mundo estaba alucinado con las cosas que decía. Y pensaban que a lo mejor él era el Mesías (porque los judíos estaban esperando que Dios les mandase un Mesías, o sea, un salvador). Pero Juan les dijo: “El mesías aún no ha llegado. Él será mucho mejor que yo. Yo os bautizo con agua, pero él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego”.
Y todos estaban muy ilusionados pensando en cuándo llegaría el Mesías.

Hago un recorrido por todo lo que tengo y lo que soy. Hago memoria de todo aquello que disfruto, en casa con mi familia, en el colegio con los compañeros, en la calle con los amigos, en la naturaleza…

Te doy gracias Señor por todo lo que me has dado. La canción de hoy dice que tú vendrás y nos traerás la alegría y la justicia. Mientras escucho la canción pienso en por qué te doy las gracias.

Como la aurora vendrás,
en luz las tinieblas cambiarás
Tú por mí, Señor.
Como la lluvia caerás
y nuestros desiertos bañarás.
Correrá la vida.

Todos nuestros caminos recorrerás
y a tus hijos dispersos reunirás.
Llamarás a tu pueblo de cada lugar,
plenitud tu presencia dará. 

Rey de justicia serás,
la espada en arado forjarás.
Nos darás tu paz,
lobo y cordero verás
correr por los prados y jamás
volverá la noche. 

La salvación eres Tú.
La estrella que alumbra el cielo azul
brillará por siempre
y quien es ciego verá,
quien no puede oír, escuchará.
Cantará de gozo.

Como la aurora vendrá interpretado por Gen Verde, «Busco tu rostro.»

También es verdad que no siempre soy agradecido por todas esas cosas buenas. A veces soy exigente y quiero más. A veces abuso de los más débiles y me río de los que son diferentes. Me cuesta compartir lo que tengo.

Jesús está ya entre nosotros  y te propone un cambio radical para poder mejorar este mundo. En tiempos de Jesús la gente que escuchaba a Juan Bautista, el primo de Jesús, también quiso cambiar, es decir, convertirse.

Juan Bautista nos ayuda a pensar lo que tenemos que hacer. A la gente le habían convencido sus palabras, por eso preguntaban qué tenían que hacer. Yo quiero también colaborar en mejorar este mundo, Jesús. Y yo también me pregunto: ¿Qué puedo hacer? ¿En qué puedo cambiar? En la familia, con los padres, los abuelos, los hermanos… En el colegio con los compañeros y los profesores… En la naturaleza, en mi parroquia, con los otros niños, los catequistas y los sacerdotes.

Te pido Señor, que me des la fuerza de tu Espíritu Santo para ayudarme a cambiar desde dentro.

Juan Bautista daba ilusión a la gente, anunciando la venida de Jesús, el Mesías. Yo quiero contagiar ilusión a los que me rodean contagiando mi alegría.

Contagiaré tu alegría

Con detalles de cariño… …Contagiaré tu alegría.
Cuidando al que está triste… …Contagiaré tu alegría.
Teniendo buenos deseos… …Contagiaré tu alegría.
Confiando en que me ayudas… …Contagiaré tu alegría.
Con la fuerza de tu Espíritu… …Contagiaré tu alegría.

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 14 de diciembre

Del Verbo Divino,
la Virgen preñada,
viene camino,
¿si le dais posada?

Con esta sencilla letra de San Juan de la Cruz cuya memoria hoy celebra la Iglesia y el canto de Amancio Prada, podemos seguir adentrándonos en el camino de Adviento.
Con toda serenidad, la música y la repetición nos recuerdan también el papel de nuestra libertad en este Misterio de Dios: “si le dais posada”. Dios es quien viene, Dios lo hace, Dios es principio y fin. Pero este mismo Dios se sujeta a sí mismo a nuestra libertad: “si le dais posada”.

Isaías lo dice también en la primera lectura: “si atiendes sus mandatos”. O como dice el salmo: “si le sigues”.

Ahí reside la sabiduría: elegir con libertad seguirle, cumplir su querer sin atropellos, sin violencia, sin pasar factura ni a Dios ni a ti ni a los demás. No por alcanzar beneficios o premios sino porque hemos gustado ya que cuando lo hacemos, nuestra paz es como un río, nuestra justicia como olas del mar y encontramos luz en mitad de muchas sombras.

Lo contrario es andar al aire de idas y venidas, pero todo sin raíces, con la misma superficialidad. Como los niños del evangelio que nos tocan y no bailamos, se lamentan y no lloramos. Es decir, no sabemos ni lo que queremos. Nada nos va bien y perdemos la sensibilidad para empatizar con todos. En todo encontramos alguna pega y no precisamente para ser constructivos. Ni contigo ni sin ti, -dice el refrán-, tienen mis males remedio, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero.

No sé si llegamos a tal grado, pero ciertamente, nuestro mal reside en nosotros, no en los que nos rodean que no llegan nunca a complacernos. Ni siquiera Dios. Preguntémonos, quizá, dónde está la raíz de mis insatisfacciones, esa que no me deja ni bailar ni llorar, ni aplaudir al que canta ni valorar al que calla. Es decir, no me deja esperar nada. Y eso, en la vida y en Adviento, puede ser un problema.

Rosa Ruiz