Vísperas – Martes II de Adviento

VÍSPERAS

MARTES III DE ADVIENTO

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Alegría de nieve
por los caminos.
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.

En desgracia los hombres,
dura la tierra.
Cuanta más nieve cae,
más cielo cerca.

La tierra tan dormida
ya se despierta.
Y hasta el hombre más muerto
se despereza.

Ya los montes se allanan
y las colinas,
y el corazón del hombre
vuelve a la vida. Amén.

SALMO 124: EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO

Ant. Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

SALMO 130: ABANDONO CONFIADO EN LOS BRAZOS DE DIOS

Ant. Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y moderlo mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblso tu salvación.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblso tu salvación.

LECTURA: Flp 4, 4-5

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.

RESPONSORIO BREVE

R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.
V/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R/ Danos tu Salvación.
V/ Tu misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ven a librarnos con el poder de tu brazo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ven a librarnos con el poder de tu brazo.

PRECES

Oremos, hermanos, a Cristo, el Señor, que viene a salvar a todos los hombres y digámosle confiadamente:

Ven, Señor, Jesús.

Señor Jesucristo, que por el misterio de la encarnación manifestaste al mundo la gloria de tu divinidad,
— vivifica al mundo con tu venida.

Tú que participaste de nuestra debilidad,
— concédenos tu misericordia.

Tú que viniste humildemente para salvar al mundo de sus pecados,
— cuando vuelvas de nuevo con gloria y majestad, absuélvenos de todas las culpas.

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
— alegra con la visión de tu rostro a nuestros hermanos difuntos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
— alegra con la visión de tu rostro a nuestros hermanos difuntos.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:
Padre nuestro…

ORACION

Concédenos, Señor, a los que vivimos oprimidos por la antigua esclavitud del pecado ser liberados por el nuevo y esperado nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.

Lectio Divina – 18 de diciembre

Lectio: Martes, 18 Diciembre, 2018

1) Oración inicial

Concede, Señor, a los que vivimos oprimidos por la antigua esclavitud del pecado, ser liberados por el nuevo y esperado nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina ….

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 1,18-24
El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

3) Reflexión

• En el Evangelio de Lucas, la historia de la infancia de Jesús (capítulos 1 y 2 de Lucas) está centrada entorno a la persona de María. Aquí en el Evangelio de Mateo, la infancia de Jesús (capítulos 1 y 2 de Mateo) está centrada alrededor de la persona de Josés, el prometido esposo de María. José era de la descendencia de David. A través de él Jesús pertenece a la raza de David. Así, en Jerusalén, se realizan las promesas hechas por Dios a David y a su descendencia.
• Como vimos en el evangelio de ayer, en la cuatro mujeres compañeras de María, en la genealogía de Jesús, había algo anormal que no estaba de acuerdo con las normas de la ley: Tamar, Raab, Ruth y Betsabé. El evangelio de hoy nos muestra que también en María había algo anormal, contrario a las leyes de la época. A los ojos del pueblo de Nazaret, ella se preentó embarazada antes de convivir con José. Ni la gente, ni José, su futuro marido, sabían el origen de su embarazo. Si José hubiese sido justo según la justicia de los escribas y de los fariseos, hubiera tenido que denunciar a María, y la pena para ella hubiera sido la muerte por apedreamiento.
• José era justo, ¡sí!, pero su justicia era diferente. Ya antes é practicaba aquello que Jesús enseñaría más tarde: “Si su justicia no supera la justicia de los escribas y de los fariseos, no entraren en el Reino de los Cielos” (Mt 5,20). Por ello José, sin comprender los hechos, decide despedirla en secreto.
• En la Biblia, el descubrimiento del llamado de Dios en los hechos acontece de distintas formas. Por ejemplo, rumiando los hechos (Lc 2,19.51), a través de la meditación de la Biblia (At 15,15-19; 17,2-3), a través de los ángeles (la palabra ángelsignifica mensajero), che ayudan a descubrir el significado de los hechos (Mt 28,5-7). José llegó a percibir el significado de lo que estaba ocurriendo a María a través de un sueño. En el sueño un ángel se sirvió de la Biblia para aclarar el origen del embarazo de María. Venía de la acción del Espíritu de Dios.
• Cuando para María todo fue claro, ella exclamó: “ìHe aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra!” Cuando para José todo fue claro, tomó a María como su esposa, y fueron a vivir juntos. Gracias a la justicia de José, María no fue apedreada y Jesús siguió viviendo en su seno.

4) Para la reflexión personal

• A los ojos de los escribas, la justicia de José sería una desobediencia. ¿Hay en esto un mensaje para nosotros?
• ¿Cómo descubre el llamado de la Palabra de Dios en los hechos de tu vida?

5) Oración final

Pues librará al pobre suplicante,
al desdichado y al que nadie ampara;
se apiadará del débil y del pobre,
salvará la vida de los pobres. (Sal 72.12-13)

Vigilad vuestra compasión

Cuando encendemos la televisión ¿qué preferimos? ¿Las escenas de pobreza o los palacios atestados de riquezas? ¿Qué mantenemos como programa preferido? ¿Uno sobre el Tercer Mundo o una película de violencia, acción, amor..? Jesús, que se va acercando poco a poco, se compadecía de la gente que lo pasaba mal. 

En las grandes ciudades, si lo pensamos  un momento, la gente va deprisa; camina acelerada; mira al frente pero no se mira de frente; cada uno marcha hacia su responsabilidad. Recientemente nos sorprendía una noticia: “un trabajador ha permanecido muerto en su mesa de trabajo cuatro días, sin que nadie se percatase de lo sucedido”. Necesitamos de la Navidad. Entre otras cosas para que el Señor mueva nuestra compasión y revitalice nuestros sentimientos de solidaridad con los que sufren. ¿Lo harás Señor? ¿Dejaremos que renazca en nosotros la compasión? ¿Quieres saber cómo puedes ser feliz? ¡Haciendo felices a los demás! En definitiva, eso es lo que intentará, Dios con nosotros, en Navidad.

Martes III de Adviento

MARTES III de ADVIENTO

(18 de diciembre)

El Señor cura a los enfermos, libera a los oprimidos, consuela a los afligidos.

Pero, ¿quién le ve hacer todo esto? Cuando a Dios le echamos en cara que no hace nada por los necesitados Él nos responde que ya ha hecho todo, nos ha hecho a nosotros, nosotros somos las manos de Dios, las manos que deben curar, liberar o consolar. Claro que parece que Dios no hace nada si no nos levantamos de nuestro sillón. Acercaros a un hospital o a una ONG, acercaros a vuestra parroquia y veréis si Dios hace algo o no.

Cuado veía que su muerte estaba próxima, Francisco, escribió el pequeño Testamento de Siena. En él nos cuenta su experiencia con los leprosos: “Cómo no era capaz de ver con el corazón y en mi vida sólo importaba yo, los pobres y los enfermos me causaban repugnancia, nada había que yo temiera más que cruzarme con un pobre o un enfermo por la calle, por miedo a que me robaran o pegaran algo. Pero escuché la palabra de Dios dentro de mí y ésta me llevó entre los necesitados. Ayudándoles y cuidándoles, sentí que era útil y necesario para mucha gente, perdí el miedo y ayudando encontré la alegría. Aquello que me parecía amargo se me tornó en dulzura”.

Vamos a dejar un rato de silencio para orar por nosotros mismos para que seamos capaces de salir de nuestro egoísmo y ayudar a los demás, habrá más felicidad cerca de nosotros.

Rezamos juntos el Padre nuestro.

MARTES III de ADVIENTO

(18 de diciembre)

El Señor cura a los enfermos, libera a los oprimidos, consuela a los afligidos.

Pero, ¿quién le ve hacer todo esto? Cuando a Dios le echamos en cara que no hace nada por los necesitados Él nos responde que ya ha hecho todo, nos ha hecho a nosotros, nosotros somos las manos de Dios, las manos que deben curar, liberar o consolar. Claro que parece que Dios no hace nada si no nos levantamos de nuestro sillón. Acercaros a un hospital o a una ONG, acercaros a vuestra parroquia y veréis si Dios hace algo o no.

Cuado veía que su muerte estaba próxima, Francisco, escribió el pequeño Testamento de Siena. En él nos cuenta su experiencia con los leprosos: “Cómo no era capaz de ver con el corazón y en mi vida sólo importaba yo, los pobres y los enfermos me causaban repugnancia, nada había que yo temiera más que cruzarme con un pobre o un enfermo por la calle, por miedo a que me robaran o pegaran algo. Pero escuché la palabra de Dios dentro de mí y ésta me llevó entre los necesitados. Ayudándoles y cuidándoles, sentí que era útil y necesario para mucha gente, perdí el miedo y ayudando encontré la alegría. Aquello que me parecía amargo se me tornó en dulzura”.

Vamos a dejar un rato de silencio para orar por nosotros mismos para que seamos capaces de salir de nuestro egoísmo y ayudar a los demás, habrá más felicidad cerca de nosotros.

Rezamos juntos el Padre nuestro.

Gaudete et exsultate

Un don sobrenatural

170. Es verdad que el discernimiento espiritual no excluye los aportes de sabidurías humanas, existenciales, psicológicas, sociológicas o morales. Pero las trasciende. Ni siquiera le bastan las sabias normas de la Iglesia. Recordemos siempre que el discernimiento es una gracia. Aunque incluya la razón y la prudencia, las supera, porque se trata de entrever el misterio del proyecto único e irrepetible que Dios tiene para cada uno y que se realiza en medio de los más variados contextos y límites. No está en juego solo un bienestar temporal, ni la satisfacción de hacer algo útil, ni siquiera el deseo de tener la conciencia tranquila. Está en juego el sentido de mi vida ante el Padre que me conoce y me ama, el verdadero para qué de mi existencia que nadie conoce mejor que él. El discernimiento, en definitiva, conduce a la fuente misma de la vida que no muere, es decir, conocer al Padre, el único Dios verdadero, y al que ha enviado: Jesucristo (cf. Jn 17,3). No requiere de capacidades especiales ni está reservado a los más inteligentes o instruidos, y el Padre se manifiesta con gusto a los humildes (cf. Mt 11,25).

Recursos – Domingo IV de Adviento

ENCENDIDO de la CUARTA VELA de la CORONA DE ADVIENTO

(El propio presidente de la celebración de hoy será el encargado de encender la cuarta vela de la Corona, que ha de estar situada delante del altar o en sitio bien visible para todos y todas, y como único adorno y las únicas luces que están encendidas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Ya están, Señor, las cuatro velas del Adviento encendidas. Y la luz habita entre nosotros y entre nosotras, como lo hizo históricamente un día, gracias a una mujer sencilla que oyó la Palabra de Dios, confió en Él y lo alumbró como don para la humanidad. La Navidad está tan cerca que la podemos tocar. La esperanza está ya tan madura que ya es casi una realidad.
Y ahí, Señor, entre la realidad y la esperanza, queremos poner nuestros corazones, a imagen de María, para que Tú los llenes de la luz que refleja tu presencia en el mundo. Y, con ellos, queremos ofrecerte nuestros deseos de vivir una Navidad alejada del consumo y del materialismo.

PRESENTACIÓN de un CUENCO

(Puede hacer la ofrenda uno/a de los/las jóvenes de la comunidad. Con él queremos expresar la disponibilidad del creyente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuenco, símbolo de mi receptividad, como la de cualquier creyente. A imagen de María, queremos ser como este cuenco, dispuestos y dispuestas a recibir tu Palabra y tu gracia. Sin ellas nosotros y nosotras no somos nada o, si lo somos, es pura autosuficiencia y alejamiento de ti. No dejes de llenar nuestros corazones con tu gracia, Señor.

PRESENTACIÓN DE LA FIRMA

(Otro/a joven de la comunidad hace esta ofrenda. Si la anterior la hizo un chico, ahora es ocasión para que lo haga una chica, o a la inversa. Ofrece un folio en blanco, sobre el que, y en la mesa del altar, estampará su firma. Inmediatamente después expresa la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con esa firma que acabo de estampar sobre ese folio quiero expresar mi compromiso y aceptación de tu Palabra y tu gracia. Quiero que sea como el “fiat” que pronunció María y, gracias al cual, fue posible la encarnación de tu Hijo entre nosotros. Conmigo se compromete toda la comunidad, y te pedimos esa energía que necesitamos para dar la respuesta a lo que Tú nos propones.

OFRENDA DE LA CUNA VACÍA DEL NACIMIENTO DE LA COMUNIDAD

(Puede hacer esta ofrenda uno/a de los niños o niñas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, la cuna, aunque vacía, que va a presidir el nacimiento que montamos en nuestra comunidad. Ella espera el momento de concluir el montaje para recibir al Niño pequeño de Belén. Pero, con ella, queremos simbolizar hoy la disponibilidad de nuestros corazones para recibir a tu Hijo Jesucristo. Haz, Señor, que nazca de verdad en cada uno/una de nosotros y de nosotras.

PRESENTACIÓN DE LOS «NIÑO JESÚS» DE LAS FAMILIAS Y DE LA COMUNIDAD

(Se inicia ahora una procesión de cuantos/as han acudido a la celebración con el Niño Jesús que va a presidir el Belén en cada una de las casas de la comunidad. Abre la procesión quien preside la celebración, con el Niño de la Comunidad parroquial. Acto seguido, se sitúa ante el altar y va recogiendo cada uno de los Niños que le presentan, y los va depositando sobre el altar o una mesa cercana, colocada a tal efecto)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Al finalizar el Adviento, y ya tan cercana la Navidad, hemos querido, Señor, traerte todas estas estatuillas que van a presidir los Belenes familiares y el de nuestra propia comunidad parroquial. Con ellos, queremos simbolizar las ganas que tenemos de tu presencia en medio de lo más cotidiano de nuestro existir.

Este año queremos que nuestros Belenes sean algo más que un adorno tradicional en nuestras casas. Con ellos, deseamos expresar nuestro compromiso de buscarte y adorarte en los/las que nos rodean. Que no haya necesidad que nos sea ajena, ni esperanza y alegría que no seamos capaces de descubrir y compartir.

PRESENTACIÓN DEL DINERO RECOGIDO PARA CÁRITAS

(Mientras se canta un canto apropiado, varias personas de la Comunidad realizan la COLECTA a favor de Cáritas y que en las próximas fechas se va a repartir entre los/las más necesitados y necesitadas. Terminada la recogida del dinero, una de las personas y en nombre de todos dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, Tú fuiste solidario con nosotros hasta el punto de darnos lo que más querías, que era tu propio Hijo amado. Siguiendo tu ejemplo, nosotros y nosotras, hoy, te ofrecemos lo que nos privamos nosotros y nosotras y nuestras familias para compartir con los/las más necesitados y necesitadas de nuestro entorno. Acepta, Padre, esta ofrenda y haznos cada día más generosos/generosas y solidarios/solidarias.

Oración de los fieles – Domingo IV de Adviento

Del humilde Belén, nos llega al mundo la Salvación de Dios. Esta es la cualidad que debe adornar nuestro corazón en estas fiestas. Repetimos: HAZNOS SER HUMILDES, SEÑOR.

1.- Padre anima a tu siervo el Papa Francisco para que continúe invitando a los cristianos y al mundo en general a cultivar el don de la humildad. OREMOS

2.- Padre, te pedimos que en estas fechas consueles todos los corazones afligidos, que todos los que sufren tengan el apoyo de una mano tendida. OREMOS

3.- Padre, te pedimos por la paz en Belén y todos los territorios de Oriente Medio para que el amor que nació en el pesebre derrita la soberbia de los corazones de los hombres. OREMOS

4.- Padre, te pedimos que en este tiempo las familias cristianas renueven el amor entre sus miembros: los padres con los hijos, los esposos entre sí, abuelos, nietos hermanos todos se vean rodeados de la Paz que viene al Portal. OREMOS

5.- Padre, te pedimos por todos los niños del mundo, especialmente por los más desfavorecidos, que encuentren el amor que tu les tienes, en la mirada de los que le rodean. OREMOS

6.- Padre, te pedimos por tu pueblo que espera, para que la llegada de tu Hijo, les llene de Amor que compartir con los demás. OREMOS

Ayuda, Padre a tu Pueblo para que viviendo el Misterio del próximo nacimiento de tu Hijo, lleve a la plenitud la semilla del Reino que el nos trajo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


Esperando el nacimiento del Salvador dentro de unas pocas horas, abrimos nuestros corazones para implorar su misericordia. ESPERAMOS EN TI, SEÑOR.

1. – Por la Iglesia llamada a peregrinar sin descanso; para que irrumpa y cuestione las vidas de los creyentes denunciando lo que nos aleja de Cristo y anunciando la esperanza de salvación. OREMOS

2. – Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y religiosas… y todos los precursores, profetas y responsables de llevar por caminos nuevos a todos los hombres; para que no duden de ponerse en camino hacia tantos hermanos como viven sin encontrar sentido a sus vidas. OREMOS

3. Por los gobernantes de las naciones y de los pueblos; para que se acerquen al Señor que abre caminos de paz y salvación. OREMOS

4. – Por los enfermos, los pobres, los que sufren, los solos; para que les dé paz y serenidad librándolos de sus angustias. OREMOS

5. – Por los que celebramos esta eucaristía para que salgamos de nuestra comodidad y llevemos alegría y paz a todos con nuestro testimonio. OREMOS

Te pedimos, Señor, que derrames tu bendición sobre nosotros para que crezca nuestra fe y nuestra esperanza.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – 18 de diciembre

Algo particular de las ferias de Adviento es ponernos delante del misterio de la Navidad para “sentir y gustar”, como decía San Ignacio, todo el contenido teológico y espiritual que guarda. Es fundamental acercarnos a los textos con sencillez y humildad, para dejarnos sorprender por la Palabra. Tenemos siempre el peligro de dar por sabidos los relatos bíblicos, con ello cerramos la posibilidad de poder escuchar la sorprendente novedad de Dios que nos habla.

En la primera lectura el profeta Jeremías anuncia, en forma de oráculos, a un rey sabio, descendiente de David que reinará con justicia y derecho. En un segundo oráculo el profeta manifiesta el deseo del fin del exilio y que el pueblo disperso de Israel retorne para habitar “en su propia tierra”. Jeremías promete que Dios va a intervenir en la historia porque es fiel a sus promesas y establecerá un reino de paz y de justicia. Por eso, a este rey se le pondrá por nombre: “El-Señor-es-nuestra-justicia”. En estrecha relación con esta lectura se encuentra el evangelio de hoy.

Mateo nos presenta el anuncio del nacimiento de Jesús a José, hijo de David. María prometida de José se encuentra en cinta por obra del Espíritu Santo. Cuando José, un “hombre justo”, decide repudiarla en secreto el Ángel del Señor le revela en sueños el plan de Dios: “María dará a luz el salvador esperado”. José, modelo de todo creyente, acoge con fe y simplicidad el plan de Dios, aunque no lo comprenda del todo. Él sabe poner toda su confianza y fidelidad al llamado que Dios le hace: “no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo”.

Es sorprender ver en este texto de Mateo cómo Dios cuenta con la colaboración del ser humano para llevar adelante su designio de amor y salvación. De esta forma, podemos decir, que Dios interviene en nuestra historia cuando somos capaces, como José, de implicar nuestras vidas en su proyecto de redención. Esta participación comienza cuando nos ponemos a la escucha de la Palabra de Dios, para interiorizarla y la vivirla en las pequeñas cosas de cada día.

Con facilidad solemos quejarnos de los males que oprimen a nuestro mundo. Casi siempre culpamos a los demás. Pocas veces evaluamos nuestra cuota de responsabilidad en el mal y la injusticia que nos rodean. En estos días vecinos a la Navidad pidamos al Señor esa gracia de “sentir y gustar” el misterio que celebramos, para que de esta experiencia nos comprometamos con el sueño de Dios para la humanidad, de manera que en nuestros días “florezca la justicia y la paz abunde eternamente”.

Edgardo Guzmán, cmf.