Vísperas – Miércoles II de Adviento

VÍSPERAS

MIÉRCOLES III DE ADVIENTO

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Alegría de nieve
por los caminos.
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.

En desgracia los hombres,
dura la tierra.
Cuanta más nieve cae,
más cielo cerca.

La tierra tan dormida
ya se despierta.
Y hasta el hombre más muerto
se despereza.

Ya los montes se allanan
y las colinas,
y el corazón del hombre
vuelve a la vida. Amén.

SALMO 125: DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA

Ant. Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

SALMO 126: EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

Ant. Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

LECTURA: Flp 3, 20b-21

Aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R/ Que brille tu rostro y nos salve.
V/ Señor de los ejércitos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos, no tardes más.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos, no tardes más.

PRECES

Supliquemos, hermanos, a Cristo, juez de vivos y muertos, y digámosle confiados:

Ven, Señor Jesús

Haz, Señor, que tu justicia, que pregonan los cielos, también la reconozca el mundo,
— para que tu gloria habite en nuestra tierra.

Tú que por nosotros quisiste ser débil en tu humanidad,
— fortalece a los hombres con la fuerza de tu divinidad.

Ven Señor, y con la luz de tu palabra
— ilumina a los que viven sumergidos en las tinieblas de la ignorancia.

Tú que con tu humillación borraste nuestros pecados,
— por tu glorificación llévanos a la felicidad eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que vendrás a juzgar al mundo con gloria y majestad,
— lleva a nuestros hermanos difuntos al reino de los cielos.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria, asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe íntegra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 19 de diciembre

Lectio: Miércoles, 19 Diciembre, 2018

Miércoles – Tercera semana de Adviento

1) Oración inicial

Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria: asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe integra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Que vive y reina ….

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 1,5-25
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.
Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.
Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se sobresaltó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer de avanzada edad.» El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Mira, por no haber creído mis palabras, que se cumplirán a su tiempo, vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas.» El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de que se demorara tanto en el Santuario. Cuando salió no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas y permaneció mudo.
Una vez cumplidos los días de su servicio se fue a su casa. Días después, concibió su mujer Isabel y estuvo durante cinco meses recluida diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre la gente.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos habla de la visita del ángel Gabriel a Zacarías (Lc 1,5-25). El evangelio de mañana nos habla de la visita del mismo ángel Gabriel a María (Lc 1,26-38). Lucas coloca las dos visitas la una al lado de la otra, para que nosotros, leyendo los dos textos con atención, percibamos las pequeñas y significativas diferencias entre las dos visitas, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Trata de descubrir las diferencias entre las visitas del ángel Gabriel a Zacarías y a María por medio de las siguientes preguntas: ¿Dónde aparece el ángel? ¿A quién aparece? ¿Cuál es el anuncio? ¿Cuál es la respuesta? ¿Cuál es la reacción de la persona visitada después e la visita? Etc.
• El primer mensaje del ángel de Dios a Zacarías es: “¡No temas!” Hasta hoy, Dios sigue causando miedo a mucho gente y hasta hoy el mensaje sigue siendo válido: “¡No temas!” Inmediatamente después, el ángel dice: “¡Tu oración ha sido escuchada!” En la vida, ¡todo es fruto de oración!
• Zacarías representa el Antiguo Testamento. El cree, pero su fe es débil. Después de la visita, se queda mudo, incapaz de comunicar con los demás. La economía anterior, revelada en Zacarías, estaba en el final de sus capacidades, había agotado sus recursos. La nueva economía de Dios estaba por llegar en María.
• En el anuncio del ángel aparece la importancia de la misión del niño que va a nacer y cuyo nombre será Juan: “No beberá vino ni licor, y estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre”, esto es, Juan será una persona enteramente consagrada a Dios y a su misión.“Por él muchos hijos de Israel volverán al Señor su Dios, pues el abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías para reconciliar a los padres con los hijos. Hará que los rebeldes vuelvan a la sabiduría de los buenos, con el fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”, esto es, en el niño Juan acontecerá el esperado retorno del profeta Elías que vendrá a realizar la reconstrucción de la vida comunitaria: reconciliar a los padres con los hijos y hacer que los rebeldes vuelvan a la sabiduría de los buenos.
• De hecho, la misión de Juan fue muy importante. Para la gente él era un profeta (Mc 11,32). Muchos años después, en Efeso, Pablo encontró a personas que habían sido bautizadas en el bautismo de Juan (Hec 19,3)
• Cuando Isabel, siendo ya vieja, concibe y queda embarazada, se escondió por cinco meses. Por el contrario, María en vez de esconderse salió de su casa, para servir.

4) Para la reflexión personal

• ¿Qué te llama más la atención en esta visita del ángel Gabriel a Zacarías?
• Convertir el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres, esto es, reconstruir el tejido de relaciones humanas en la base y rehacer la vida en comunidad. Esta es la misión de Juan. Fue también la misión de Jesús y sigue siendo hoy la misión más importante. ¿Cómo contribuyo en esta misión?

5) Oración final

Pues tú eres mi esperanza, Señor,
mi confianza desde joven, Yahvé.
En ti busco apoyo desde el vientre,
eres mi fuerza desde el seno materno. (Sal 71,5-6)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

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p style=”text-align:justify;”>Marcos 7, 27-30

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p style=”text-align:justify;”>27Y le decía a ella: “Deja que primero sean saciados los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros”.
28Pero ella respondió y le dice: “Señor, también los perros debajo de la mesa comen las migajas de los niños”.

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p style=”text-align:justify;”>29Y le dijo a ella: “Por esa palabra, vete: el demonio ha salido de tu hija”.
30Y, yéndose a su casa, encontró a la niña echada en la cama, y el demonio fuera de ella».

 

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p style=”text-align:justify;”>• 7,27-28: El asombroso diálogo. La esperanza que tiene la mujer (y que comparten los lectores) en que su hija será curada parece quedar borrada por la respuesta de Jesús. Utilizando una terminología que resultaba tan insultante en aquellos tiempos como en los actuales, Jesús le dice que su ministerio está limitado a los hijos de Dios, que son los judíos, y que no se extiende a unos «perros» gentiles, como la mujer sirofenicia y su hija (7,27). Esta afirmación constituye un ejemplo extremo del etnocentrismo que caracterizaba a algunasde las doctrinas judías, aunque de ninguna forma a todas. Como dice con amargura justificable el estudioso judío J. Klausner, «si algún otro maestro judío de aquel tiempo hubiera dicho una cosa de ese tipo, los cristianos nunca hubieran perdonado al judaísmo por ello». G. Theissen añade que este dicho de Jesús en Mc 7,27 es moralmente ofensivo, como si un médico se negara a tratar a un niño extranjero. A pesar de su carácter ofensivo, la lectura más honrada que puede hacerse de ese dicho en un plano histórico es una lectura literal. Jesús se hallaba inicialmente dispuesto a rechazar la petición de la mujer. Por eso, la decisión posterior de ayudarla supone por parte de Jesús un cambio de opinión. 
El rechazo posiblemente se apoyaba en el hecho de que Jesús estaba convencido de que su misión se limitaba a Israel (cf. Mt 10,5-6). En esa línea, Jesús cambia su postura sobre su misión a los gentiles solo tras su encuentro con la mujer sirofenicia. Pero en el contexto de Marcos resulta más probable pensar que quien cambia no es Jesús, sino la mujer. Es ella la que ha superado «el test de la fe»; es la fe de la mujer la que hace que todo cambie. 


A lo largo de Marcos, Jesús atribuye las curaciones a la fe perseverante de la gente (2,5; 5,34; 10,52). Más aún, dos capítulos más adelante se nos dice que Jesús cura a un niño poseído por el demonio porque su padre intercede en su favor (9,14-29). Como en nuestro pasaje, la petición del padre que desea la curación de su hijo no recibe una aceptación inmediata; en vez de eso, Jesús ofrece una primera respuesta que suena como un rechazo (9,19a); pues bien, ese rechazo se mostrará como un medio para que pueda desplegarse y expresarse plenamente la petición del padre (9,24). Probablemente este es también el sentido que tiene aquí la respuesta de Jesús. Dentro de la trama de Marcos, las palabras de Jesús funcionan como un test o prueba de fe (que Jesús pone a la mujer y que ella logra superar). Además, Marcos entiende las palabras de Jesús en 7,27 como expresión del despliegue de la historia de la salvación. Conforme a la visión de Marcos, según la economía de la salvación los hijos de Dios, que son los judíos, tienen que ser «alimentados» con el evangelio primero, antes de que los gentiles puedan ser nutridos «después» con él (cf. Rom 1,16; Hch 13,46). Según esto, las palabras de Mc 7,27a pueden referirse a una oportunidad perdida, como aparece en el discurso de Pablo y Bemabé en Hch 13,46: «Era necesario que la palabra de Dios se proclamara primero a vosotros. Pero, dado que vosotros la habéis rechazado… nos dirigiremos ahora a los gentiles». De todos modos, tras haber dicho que van a los gentiles, unos versículos después Pablo y Bernabé aparecen predicando nuevamente en una sinagoga, es decir, a los judíos (Hch 14,1).

Según eso, la afirmación de Jesús en 7,27 es importante por dos cosas: como un test para la fe de la mujer y como expresión de la forma en que Marcos entiende la historia de la salvación.

Pero la respuesta de la mujer en 7,28 es aún más importante, hasta gramaticalmente destacada (uso de la fórmula «respondió y dice»). Su respuesta a Jesús constituye una mezcla deliciosa de saludo respetuoso («Señor»), por el que parece que ella acepta su posición de inferioridad («perros»), y de osada contestación. La mujer despliega su combate retórico aceptando la metáfora de Jesús, retomando la metáfora canina que Jesús ha utilizado contra ella y convirtiéndola sutilmente en argumento a su favor. La respuesta de la mujer transformó al perro de la metáfora de Jesús, presumiblemente un perro callejero que permanecía fuera de la casa, en un perro doméstico que vive dentro de ella. Aunque se sitúe de hecho en un lugar inferior al de los hijos, el perro se presenta como parte integrante de la «casa de la fe» (cf. Gal 6,10).

Hay todavía otro elemento importante en la respuesta de la mujer, un detalle que ella no podía captar, pero que los lectores atentos sí pueden advertir. Al referirse a las sobras que comen los perros, la respuesta de la mujer retoma el motivo de la multiplicación; con esta, Jesús proporcionó a cinco mil judíos, connacionales suyos, una comida en la que al final se recogieron doce cestos sobrantes llenos de panes (6,43). Eso significa que los «hijos» ya han sido alimentados por Jesús, de manera que hay mucha comida sobrante para los «perros» gentiles. También ellos, muy pronto, serán saciados por Jesús (8,1-9).

• 7,29-30: Desenlace. Jesús responde al «golpe» audaz de la mujer con una contestación que empieza así: «Por esa palabra… [porque has hablado así]» (7,29a). Este es otro ejemplo del arte retórico de la narración, porque estas palabras podrían entenderse momentáneamente como un rechazo final, como si Jesús estuviera castigando la imprudencia de la mujer y despachándola. Mas la tensión queda resuelta rápidamente con la afirmación final de Jesús que dice: «el demonio ha salido de tu hija» (7,29b). Tras oír esta gozosa noticia, la mujer vuelve a su casa y encuentra a la niña «echada» sobre su cama, sin el demonio ya expulsado (7,30).

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p style=”text-align:justify;”>La historia de la mujer pagana de la región de Tiro, que consigue así, luchando con él, una bendición de Jesús, resulta notable en varios sentidos. Esa historia ofrece dentro de los evangelios el único ejemplo de una persona que vence con sus argumentos a Jesús; presenta a un Jesús que aparece inusualmente sensible a las pretensiones de los privilegios histórico/salvíficos de sus paisanos judíos y que aparece mostrándose también inusualmente duro ante la situación de los gentiles. No hay en ningún otro lugar del evangelio un pasaje que pueda compararse con este. Es un pasaje sorprendente en un evangelio que presenta al judaísmo como un odre viejo, incapaz de contener el vino nuevo del anuncio del Reino de Jesús (2,21-22); en un evangelio que anuncia y anticipa la destrucción de la institución central del judaísmo, que es el Templo, con aquellos que lo controlan (11,12-25; 12,1-9; 13,1-2; 15,38); en un evangelio que presenta a la multitud de los judíos juntándose con sus líderes para pedir la crucifixión de Jesús… (15,11-14).
Esta excepcionalidad queda quizá iluminada por el contexto físico de nuestro pasaje, la región en torno a Tiro, así como el tiempo de nuestro evangelio, los años tumultuosos que rodean a la Guerra Judía del 66- 73 d.C. En efecto, la región del entorno de Tiro fue una de las que había sido duramente golpeada por la tensión entre los judíos y gentiles, una tensión que llevó a la guerra y que se expresó en ella. Flavio Josefo recuerda que los tirios se encontraban entre los más duros enemigos de los judíos. Durante la guerra judía, los tirios paganos mataron a un número considerable de sus vecinos judíos y aprisionaron al resto con cadenas. Un ejército tirio quemó además la fortaleza judía de Giscala. Además, siendo Tiro la mayor área urbana próxima a Galilea, parece que se llevaba la producción agrícola de la hambrienta población galilea que la producía. Esta atmósfera envenenada pudo haber infectado a la joven comunidad cristiana de Tiro, la mayoría de cuyos miembros eran probablemente gentiles; Hch 21,3-4 dice que los cristianos de Tiro pidieron a Pablo que no subiera a Jerusalén.

Según eso, puede resultar significativo el hecho de que Marcos conserve la localización de nuestra historia en la región de Tiro y añada después medio versículo (7,27a) en el que pone de relieve la precedencia de los judíos en el plan de salvación de Dios. Él puede haber sentido que las comunidades cristianas de esta región, donde era fuerte la animosidad de los paganos (incluyendo quizá a los pagano- cristianos) contra los judíos, tenían la necesidad de que se les recordara expresamente el constante favor de Dios hacia su antiguo pueblo. Por eso, los cristianos de Tiro debían escuchar un mensaje claro en el que se dijera que «los judíos iban primero». De todas formas, desde la perspectiva de Marcos sin duda el futuro del movimiento cristiano se encuentra en gran medida en el mundo pagano. En el siguiente pasaje se anticipará este futuro, cuando Jesús dé una vuelta triunfante por las regiones paganas de las fronteras de Palestina.

Miércoles III de Adviento

MIÉRCOLES III de ADVIENTO

(19 de diciembre)

TODOS

Me siento atrapado, Señor.
Me siento cautivo de una sociedad que me arrastra.
Me siento condenado a vivir lo que me hace morir.
Me siento apenado y triste porque, aquí y ahora no te encuentro.
Fortalece mis manos para estrechar las de los demás.
Robustece mis rodillas para caminar con firmeza hacia ti.
Alienta mi corazón para salir de mi mundo.
Ilumina mi mente para aceptar tu misión y ser tú con todos los hombres.

Aunque Todos somos diferentes, creemos en una tierra de justicia.
Todos somos diferentes, pero buscamos la Verdad.
Todos somos diferentes, pero queremos crear paz.
Todos somos diferentes, pero te esperamos a ti, Señor.
Y es que, Todos somos importantes para los demás.
Todos somos importantes para transformar calamidades y miserias.
Todos somos importantes para anunciar juntos
tu Reino de los Cielos aquí, en la Tierra.
Y es que, Todos somos importantes para ti, Señor.
Amén.

Gaudete et exsultate – Francisco I

Habla, Señor

172. Sin embargo, podría ocurrir que en la misma oración evitemos dejarnos confrontar por la libertad del Espíritu, que actúa como quiere. Hay que recordar que el discernimiento orante requiere partir de una disposición a escuchar: al Señor, a los demás, a la realidad misma que siempre nos desafía de maneras nuevas. Solo quien está dispuesto a escuchar tiene la libertad para renunciar a su propio punto de vista parcial o insuficiente, a sus costumbres, a sus esquemas. Así está realmente disponible para acoger un llamado que rompe sus seguridades pero que lo lleva a una vida mejor, porque no basta que todo vaya bien, que todo esté tranquilo. Dios puede estar ofreciendo algo más, y en nuestra distracción cómoda no lo reconocemos.

Comentario Domingo IV de Adviento

Oración preparatoria

Señor Jesús, dame tu Espíritu, para que el contacto y la experiencia con tu palabra me hagan levantarme, dame tu Sabiduría para ponerla por obra y transforma mi corazón para mirar desde el tuyo toda la realidad que me rodea. Por tu palabra entra y habita mi corazón en este Adviento y para siempre. AMEN.

 

Lc 1, 39-45

«39Entonces, habiéndose levantado, María en aquellos días fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40y entró a la casa de Zacarías y saludó aIsabel.

41Y sucedió que, en cuanto Isabel escuchó el saludo de María, saltó la criatura en su seno; y fue llenada de Espíritu Santo Isabel 42y exclamó a grandes gritos y dijo:

“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno! 43y ¿de dónde a mí esto: que venga la madre de mi Señor a mí? 44Porque he aquí que cuando llegó la voz de tu saludo a mis oídos, saltó con gozo la criatura en mi seno. 45Y ¡bienaventurada la que ha creído que llegarán a su fin las cosas que le fueron dichas de parte del Señor”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Este evangelio es el punto central entre el anuncio del nacimiento de Juan (1,5-25) y el nacimiento de Juan (1,57-58). Entre el anuncio y el nacimiento, tres escenas marianas: la anunciación (1,26-38), la visitación (1,39-45), el cántico de María oMagnificat (1,46-56). El texto es, pues, la primera reacción de María tras la anunciación, y por eso es muy importante el verbo que no aparece en la traducción litúrgica: María se levantó (verbo anistemi, término técnico de resucitar). María es ya una nueva criatura que actúa como portadora de la salvación de Dios.

 

TEXTO

Tiene tres partes:
a) vv. 39-40: la reacción de María después del anuncio del ángel consiste en levantarse e ir con prontitud a visitar a su prima Isabel;

b) vv. 41-42a: las consecuencias del saludo de María a Isabel: reacción en la criatura y en la madre;

c) vv. 42b-45: la exclamación de Isabel. La traducción litúrgica de la última frase cambia ligeramente el sentido del texto, puesto que en ella el cumplimiento de las palabras del Señor es una acción de fe de Isabel, mientras que en el texto original la acción de fe es más bien de María.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Si de verdad se escucha la Palabra de Dios, transmitida a María por medio del ángel, entonces hay que levantarse y partir. Todo el movimiento de la perícopa parte de la escucha de María y de su respuesta afirmativa a colaborar en el plan de Dios. El viaje de Galilea a Judea evoca el viaje misionero de todo creyente que escucha la Palabra y quiere ser instrumento de Dios para la salvación. Un movimiento hecho con prontitud, porque nada hay más importante. La experiencia de verdadero encuentro con Dios empuja necesariamente a salir de uno mismo y servir a los demás.

• El saludo de María provoca de inmediato dos reacciones: salta (lit. brinca) la criatura en el seno de Isabel y ésta se llena de Espíritu Santo para exclamar. Recordemos que Juan era la voz de la Palabra y ahora la voz de María lleva a Isabel a reconocer la salvación de Dios. Y nuestra propia voz ¿es voz de la Palabra? ¿qué consecuencias acarrea? ¿qué transmite?

• ‘Bendita’, ‘bienaventurada’ son los adjetivos con los que Isabel reconoce enMaría a una mujer de Dios. ¿Con qué adjetivos nos reconocerían hoy a quienes somos seguidores de Jesús y a quienes portamos la salvación de Dios?

• Estar llenos de Espíritu Santo permite contemplar la realidad con la profundidad de la fe. Isabel reconoce en María a ‘la madre de mi Señor’ y sabe que el salto de su criatura es ‘de gozo’. ¿Son así nuestras lecturas de la realidad o no se diferencian mucho de otras lecturas hechas por los analistas del mundo?

• Nótese la importancia textual del término ‘seno’: el seno de María, el seno deIsabel. Es en lo más profundo de ambas mujeres donde actúa Dios y, desde ese lugar-origen de la vida, todo se desenvuelve desde Dios. ¿Nosotros tenemos a Dios en nuestro más profundo seno? ¿Dejamos que Él actúe desde nuestro másinterior y genuino ‘yo’? ¿O más bien lo situamos en esferas más superficiales paraque no trastoque nuestros intereses?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo IV de Adviento

En este cuarto domingo de adviento, el Evangelio nos muestra la alegría y las bendiciones que Jesús trajo a su hogar y a sus familiares, aún antes de nacer. La prima de María, Isabel, llena del Espíritu Santo, no puede contener su dicha ni la del bebé que trae dentro, y al ver llegar a María, la llena de bendiciones. María, humilde y consciente de que sus méritos provienen de Dios, recibe en silencio estas bendiciones.

Un ambiente de fe, amor, humildad y alegría, rodean la llegada de Jesús.

La llegada de un bebé siempre es motivo de alegría, porque en él se manifiesta el amor y la grandeza de Dios. Pero esa alegría rebasa todo límite posible, al pensar que el bebé que ahora esperamos, es el Hijo de Dios, el Mesías que cambiará la historia del mundo y nos guiará, con su mensaje de amor, a la salvación.

Si queremos recibir a Jesús con esta alegría, hemos de preparar un ambiente como el que se vivía en el hogar de Jesús antes de su nacimiento: lleno de amor, de humildad y de fe. Amor para buscar el bien de los que nos rodean; humildad para reconocer las bendiciones que Dios pone en nosotros, y la necesidad que tenemos de Él; y fe para ver en la llega del niño Jesús a Dios mismo que nos invita a acercarnos a Él, a salvarnos.

¡Con humildad, fe y amor, busquemos que nuestro hogar siempre sea un lugar digno de Dios!

¿Ya me confesé para buscar con humildad a Dios en la comunión? ¿He estado cerca de quién me necesita? ¿Mi alegría en esta Navidad es por Jesús?

Para la catequesis: Domingo IV de Adviento

IV domingo de Adviento
23 de Diciembre 2018

Miqueas 5, 1-4; Salmo 79; Hebreos 10, 5-10; Lucas 1, 39-45

María visita a Isabel

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Reflexión

El Ángel Gabriel le había dicho que su prima Isabel que nunca podía tener hijos estaba embarazada. Era un milagro de Dios, signo de que todo lo que él le había dicho era verdad. María no piensa en sí misma, sino en lo que puede ofrecer de ayuda. Se pone rápidamente en camino a ayudar a su prima. Las dos mujeres, al encontrarse, reconocen los dones y favores de Dios en sus vidas. ¿Reconoces a los dones y favores que Dios hace en tu vida? ¿Acudes tú rápido a ayudar cuando ves que alguien lo necesita? Juan saltó de alegría cuando reconoció a Jesús en la visita de María. ¿Te alegras cuando ves algo bueno que te recuerda a Jesús?

Actividad

Enciendan la última vela de la corona de adviento y digan la oración. Hablen de los favores y dones que Dios hace en nuestras vidas y escriban algunos. ¿Reconocemos que vienen de Dios?

Oración

Amable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Te damos gracias por haber venido a vivir entre nosotros, por hacerte uno con nosotros. Enséñanos a ser humildes y serviciales como la Virgen Maria, dándote siempre la gloria por todo que haces por nosotros todos los días. Amen.

Comentario al evangelio – 19 de diciembre

En la liturgia de la Palabra de este día encontramos dos anuncios de nacimiento. El primero es del libro de los Jueces que nos narra el anuncio del nacimiento de Sansón. El autor utiliza un género literario clásico de la anunciación bíblica de los grandes personajes. Este modelo sigue un esquema que se repite: aparición del Ángel del Señor, turbamento o temor de la persona visitada, comunicación del mensaje del Señor y signo de reconocimiento.

Una característica común de estos “anuncios de nacimiento” es que Dios se los realiza siempre a personas con un corazón pobre y humilde. Las condiciones de posibilidad para responder al llamado de Dios están en la colaboración plena con su proyecto salvador y la fidelidad a su designio de amor: “ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro”. Este texto del libro de los Jueces se convierte en una profecía del anuncio del nacimiento de Juan el Bautista y de Jesús.

En el relato de Lucas aparecen estos mismos elementos de la anunciación bíblica que encontramos en el Antiguo Testamento. Con ellos se describen el anuncio del nacimiento de Juan. El evangelista le da un rico valor simbólico, teológico y espiritual. Como vemos ambos textos son un claro preludio del anuncio del nacimiento del Mesías salvador. Aunque también podemos notar sus diferencias simétricas. Veamos algunas de estas diferencias para sacar de ellas algunas implicaciones practicas.  
Mientras el anuncio del nacimiento de Juan se hace en el gran templo de Jerusalén, el anuncio que el Ángel Gabriel le hace a María se da en la simplicidad de una casa de Nazaret. Frente a la incredulidad de Zacarías contrasta la fe de María. El nacimiento del precursor se da en el seno de una mujer casada estéril, en cambio el Mesías nace en el seno de una virgen. Como signo de reconocimiento Zacarías quedará mudo, en cambio María saldrá a anunciar llena de jubilo a su prima Isabel el don de su maternidad. 

De este paralelismo bíblico podemos sacar algunas deducciones. De alguna forma se nos está queriendo decir que al llegar la plenitud del tiempo de salvación solo hay espacio para una fe humilde y para acoger con humildad la Palabra de Dios. Vivimos en un tiempo donde la idea de Dios se da por descontado. Cada vez nos movemos mas en ambientes secularizados. Nuestro mundo pierde cada día no solo la sensibilidad religiosa, sino también la sensibilidad humana. Nosotros podemos dar testimonio con humildad y con coraje de que vale la pena creer en este Dios de la vida. 

Los anuncios de nacimiento que leemos hoy son una invitación para saber esperar y para no dejar de escuchar Aquel que llama eternamente. A partir de esta escucha silenciosa y fiel hacemos posible que Dios se siga encarnando hoy en nuestra historia, nuestras culturas, nuestros ambientes y nuestras familias para hacer germinar un tiempo nuevo de salvación.

Edgardo Guzmán, cmf