Notas para fijarnos en el evangelio Domingo IV de Adviento

• Isabel descubre el misterio que se ha realizado en María, quien visita a su prima.

• Es muy importante el tema del vientre(41.44). En Dt 7,13 y 28,4 “el fruto del vientre” es signo de bendición y de la promesa de Dios cumplida. En Isabel, ese fruto portador de la promesa “salta”, reacciona ante la visita de quien porta a Jesús, evidencia total de la promesa para la Historia (Dios ha tomado rostro en histórico).

• Los embarazos de Isabel y de María no son comunes. Isabel nos es presentada como una mujer de edad avanzada y estéril (Lc 1,7); y la esterilidad era vista como una vergüenza o como un castigo de Dios. María, por su parte, no conoce varón (1,34). María se identificacon las estériles. Aquello que parece imposible en un caso y en el otro, no lo es para Dios (1,37). Tampoco lo había estado en el caso del hijo de Abraham y Sara, el hijo que Dios había prometido(Gn 18,14). Y en tantas otras situaciones de la historia del pueblo de Dios, también en la historia actual (Mt 19,23-26).

• María tiene prisa: “se fue deprisa” a visitar Isabel (39). Una prisa debida a suobediencia al Plan de Dios. Por el Ángel ha sabido (1,36) que el embarazo de Isabel es parte del Plan de Dios al cual ella ha dado su sí: soy la esclava del Señor: que se cumplan en mí tus palabras (1,38). Y hace falta encontrarse,hace falta unirse en el proyecto del mundo nuevo que Dios tiene previsto.

• El saludo de Isabel: “eres bendita… y es bendecido el fruto de tus entra- ñas” (42), junto con la bienaventuranza:“feliz tú que has creído” (45), nos presenta María como discípulo de Jesús.

* Esto nos recuerda aquella otra escena del mismo Evangelio de Lucas (11,27)en la cual una mujer de entre la multitud profiere una bienaventuranza de alabanza a Jesús diciéndole: Dichosos el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. En aquella ocasión Jesús responde diciendo otra bienaventuranza dedicada a quienes lo siguen, a los discípulos: Dichosos quienes escuchan la palabra de Dios y la guardan. Es decir, María es discípulo. Jesús nos enseña a contemplarla como la discípulo modelo, quien escucha la palabra de Dios y la guarda.

* Y también nos hace pasar a otro lugar del mismo Evangelio (Lc 8,21) en el queJesús hace de los discípulos su familia:mi madre y mis familiares son estos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Quienes lo seguimos estamos unidos a Él íntimamente.

• La “alegría” (44) que respira toda la es- cena es debido a la acción del “Espíritu Santo” (41), quien irá conduciendo todo el Plan de Dios en la persona de Jesús, el Hijo de Dios, el Hijo de María, y en todos quienes darán testimonio, como Isabel: “la criatura saltó de alegría” (41.44).Es el Espíritu Santo quien hace posible que tanto Isabel como nosotros descubrimos quien es Jesús: “mi Señor” (43).

• En el encuentro de María-Jesús e Isabel-Juan, se da el encuentro del Antiguo y el Nuevo Testamento: Dios siempre ha actuado a través de los pobres, y continuará actuando del mismo modo, con las mismas opciones, con el mismo estilo. Dios no tiene otra manera de llevar a término su Plan, su Proyecto. Otros modelos son estériles.