¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Unos días después María se dirigió presurosa a la mon- taña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Y dijo alzando la voz:

«¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Y cómo es que la madre de mi Señor viene a mí? Tan pronto como tu saludo sonó en mis oídos, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído que se cumplirán las cosas que te ha dicho el Señor!».

Lucas 1, 39-45

 

Comentario del Evangelio

Cuando María va a ver a su prima Isabel, se llena de Espíritu Santo. Los cristianos de hoy en día sabemos que tenemos a la Virgen María siempre con nosotros. Gracias a María, podemos estar mucho más cerca de Jesús.

Isabel entonces le dice una de las frases más bonitas del Evangelio: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! María fue una mujer valiente que confió en Dios y aunque era pobre y no tenía nada, supo escuchar a Dios.

Es una gran lección para todos nosotros la capacidad para decir SÍ de María y de tirar para adelante aunque a veces lo más lógico hubiese sido no complicarse la vida. Pero la fe muchas veces no tiene mucho que ver con hacer lo más fácil…

 

Para hacer vida el Evangelio

• La Virgen María es la madre de todos los cristianos y la Madre de toda la Iglesia. Escribe lo que es para ti tu madre.

• ¿Cómo debemos los cristianos tener presente en nuestras vidas a la Virgen María?

• Escribe un compromiso para durante esta semana puedas tener un gesto de amor y de cariño hacia tu madre.

 

Oración

Tu Madre, Jesús, que al hacerse esclava,
se hizo grande, al fiarse de Dios nos salvó a todos,

al dejarse habitar alumbró el mundo,
y al llenarse de alegría el corazón
nos enseñó a creer.
María, Madre de Dios,
abraza a todas las madres,
a las que no consiguen serlo
y a las que lo interrumpen,
a las que viven con dolor su maternidad,
a las que no saben disfrutarla
y a las que ven morir a sus hijos de hambre
Cuida de las familias, María,

Madre nuestra,
acompaña a hombres y mujeres
en este caminar,
sana a los separados y mal amados,
educa con nosotros a los niños malcriados y ayúdanos a
todos a vivir mejor.