Vísperas – Viernes III de Adviento

VÍSPERAS

VIERNES III DE ADVIENTO

San Pedro Canisio, presbítero y doctor de la Iglesia

conmemoración

INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Alegría de nieve
por los caminos.
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.

En desgracia los hombres,
dura la tierra.
Cuanta más nieve cae,
más cielo cerca.

La tierra tan dormida
ya se despierta.
Y hasta el hombre más muerto
se despereza.

Ya los montes se allanan
y las colinas,
y el corazón del hombre
vuelve a la vida. Amén.

SALMO 134: HIMNO A DIOS, REALIZADOR DE MARAVILLAS

Ant. De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos,
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

SALMO 134

Ant. Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas;
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor.
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Yo miro atento al Señor, espero en Dios, mi Salvador.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo miro atento al Señor, espero en Dios, mi Salvador.

LECTURA: 1Co 4, 5

No juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

RESPONSORIO BREVE

R/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R/ Que brille tu rostro y nos salve.
V/ Señor Dios de los ejércitos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

PRECES

Roguemos, amados hermanos, a Jesucristo, que nos salvó de la tiniebla de nuestros pecados y con humildad invoquémosle diciendo:

Ven, Señor Jesús.

Congrega, Señor, a todos los pueblos de la tierra
— y establece con todos tu alianza eterna.

Cordero de Dios, que viniste para quitar el pecado del mundo,
— purifícanos de nuestras faltas y pecados.

Tú que viniste a salvar lo que se había perdido,
— ven de nuevo para que no perezcan los que salvaste.

Cuando vengas, danos parte en tu gozo eterno,
— pues ya desde ahora en ti hemos puesto nuestra fe.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has de venir a juzgar a los vivos y a los muertos,
— recibe, entre tus elegidos, a nuestros hermanos difuntos.

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente:
Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, alegre por la venida de tu Hijo en carne mortal, y haz que cuando vuelva en su gloria, al final de los tiempos, podamos alegrarnos de escuchar de sus labios la invitación a poseer el reino eterno.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 21 de diciembre

Lectio: Viernes, 21 Diciembre, 2018

1) Oración inicial

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, alegre por la venida de tu Hijo en carne mortal, y haz que cuando vuelva en su gloria, al final de los tiempos, podamos alegrarnos de escuchar de sus labios la invitación a poseer el reino eterno. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 1,39-45
En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

3) Reflexión

Lucas acentúa la prontitud de María en servir, en ser sierva. El ángel habla del embarazo de Isabel e, inmediatamente María se dirige de prisa a su casa para ayudarla. De Nazaret hasta la casa de Isabel hay una distancia de más de 100 Km., cuatro días de viaje, ¡como mínimo! No había ni bus, ni tren. María empieza a servir y a cumplir su misión a favor del pueblo de Dios.
Isabel representa el Antiguo Testamento que estaba terminando. María representa el Nuevo que está empezando. El Antiguo Testamento acoge el Nuevo con gratitud y confianza, reconociendo en ello el don gratuito de Dios que viene a realizar y a completar la expectativa de la gente. En el encuentro de las dos mujeres se manifiesta el don del Espíritu. La criatura salta de alegría en el seno de Isabel. Esta es la lectura de fe que Isabel hace de las cosas de la vida.
• La Buena Nueva de Dios revela su presencia en las cosas más comunes de la vida humana: dos mujeres se visitan para ayudarse mutuamente. Visita, alegría, embarazo, niños, ayuda mutua, casa, familia: en esto Lucas quiere que las comunidades y todos nosotros percibamos y descubramos la presencia de Dios.
• Isabel dice a María: “¡Bendita eres tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” Hasta hoy, estas palabras forman parte del salmo más conocido y más rezado en el mundo entero, que es el Dios te salve María.
“¡Dichosa por haber creído que de cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor!”. Es el elogio de Isabel a María y lo que recuerda Lucas a las comunidades: creer en la Palabra de Dios, pues la Palabra de Dios tiene la fuerza para realizar todo aquello que nos dice. Es Palabra creadora. Engendra vida en el seno de la virgen, en el seno de la gente pobre que la acoge con fe.
• María e Isabel se conocían ya. Y sin embargo, en este encuentro, descubren, la una en la otra, un misterio que aún no conocían y que las llenó de mucha alegría. Hoy también encontramos a personas que nos sorprenden con la sabiduría que poseen y con el testimonio de fe que nos dan. ¿Te ha sucedido algo parecido? ¿Has encontrado a personas que te han sorprendido? ¿Qué me impide descubrir y vivir la alegría de la presencia de Dios en nuestra vida?
• La actitud de María ante la Palabra expresa el ideal que Lucas quiere comunicar a las Comunidades: no encerrarse en ellas mismas, sino salir de casa, estar atentas a las necesidades concretas de las personas, y tratar de ayudar a los demás en la medida de las necesidades.

4) Para la reflexión personal

• Colocándome en la posición de María e Isabel: ¿soy capaz de percibir y experimentar la presencia de Dios en las cosas sencillas y comunes de la vida de cada día?
• El elogio de Isabel a María: “¡Has creído!” Su marido tuvo problema en creer lo que el ángel le decía. ¿Y yo?

5) Oración final

Esperamos anhelantes a Yahvé,
él es nuestra ayuda y nuestro escudo;
en él nos alegramos de corazón
y en su santo nombre confiamos. (Sal 33,20-21)

Viernes III de Adviento

VIERNES III de ADVIENTO

(21 de diciembre)

María, llena de gracia,
nos dirigimos a ti para alabarte,
para alabar a Dios que ha hecho en ti maravillas.

María, pobre y humilde,
enséñanos a vaciarnos de nosotros mismos,
a estar cerca de los pobres,
ellos que son tus hijos más queridos.

María, fiel y obediente,
escuchaste la palabra y la guardaste,
dijiste a Dios “sí” incondicionalmente,
supiste ponerte en sus manos,
ayúdanos a crecer y a confiar.

María, ejemplo de caridad,
te pusiste al servicio de todos,
vives para los demás,
enséñanos a servir, enséñanos a amar.

María, madre de misericordia,
cambia nuestro corazón duro,
que nuestro corazón se parezca al tuyo.

María, mujer de silencio y escucha,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra hasta que dé fruto.

María, mujer de esperanza,
Virgen del Adviento,
que adelantaste con tu respuesta la llegada del Mesías,
que sepamos tener nuestro corazón alerta
y nuestras lámparas encendidas.

(De la publicación de Cáritas para el Adviento y la Navidad de 2000. p. 32. Adaptación de J.C.)

Gaudete et exsultate – Francisco I

173. Tal actitud de escucha implica, por cierto, obediencia al Evangelio como último criterio, pero también al Magisterio que lo custodia, intentando encontrar en el tesoro de la Iglesia lo que sea más fecundo para el hoy de la salvación. No se trata de aplicar recetas o de repetir el pasado, ya que las mismas soluciones no son válidas en toda circunstancia y lo que era útil en un contexto puede no serlo en otro. El discernimiento de espíritus nos libera de la rigidez, que no tiene lugar ante el perenne hoy del Resucitado. Únicamente el Espíritu sabe penetrar en los pliegues más oscuros de la realidad y tener en cuenta todos sus matices, para que emerja con otra luz la novedad del Evangelio.

La misa del Domingo: Misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos ya a las puertas de la Navidad y, en este 4º domingo de adviento, la Iglesia nos propone como ejemplo y modelo a seguir a la Virgen María.

Ella, llena del Señor, lejos de quedarse en casa, marcha para ayudar a su prima Santa Isabel. Allá, tanto Isabel como Juan –que gime en su interior- reconocerán a la Madre del Señor.

Que también nosotros, a punto de comenzar la Navidad, sepamos reconocer a María como aquella que nos da al Salvador y que, también nosotros, salgamos al encuentro de las personas que en estos días más pueden necesitar una sonrisa, ayuda, estímulo, fe, esperanza o alegría. Ojala que, como María, en este Año de la Fe, también salgamos de nosotros mismos y vayamos al encuentro de los que sufren. Que seamos generosos y que no nos quedemos al margen de los sufrimientos de la humanidad.

Nos ponemos de pie e iniciamos esta celebración.

 

1.1.- CORONA DE ADVIENTO

Al encender este cuarto cirio de la Corona de Adviento, queremos representar el compromiso y la figura de la Virgen María. Que, al igual que Ella, también seamos portadores de vida, de ilusión, de fraternidad y de alegría.

 

2.- PENITENCIAL

1.- Por cerrarnos a nosotros mismos y olvidarnos de los sufrimientos de los demás. Señor, ten piedad.

2. A veces las dificultades nos asustan, nos echan atrás a la hora de manifestar que somos amigos de Jesús y miembros de su Iglesia. Cristo, ten piedad

3.- María sale al encuentro de la necesidad de su prima Isabel. ¿Por qué buscamos más nuestro propio bien que el de los demás? Señor, ten piedad

 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de hoy tienen ya un cierto sabor a Navidad. En el evangelio se reconoce a María como una mujer de la cual saldrá el Mesías esperado. Hoy se nos habla del cumplimiento de todas las profecías. De la Salvación que, por fin, llega a las puertas de la humanidad. Por fin, vemos a las claras, que la fidelidad de Dios una vez más se muestra universal, grande y amorosa. Escuchemos con atención.

 

4.- ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Un recuerdo especial por la Iglesia. Para que como María salga siempre al encuentro de las dificultades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Roguemos al Señor. VEN, SEÑOR, JESÚS

2. Por los visitadores de enfermos. Por todos los que disfrutan haciendo el bien y ayudando a las personas impedidas. Roguemos al Señor. VEN; SEÑOR; JESÚS

3. Por todos nosotros. Para que no nos encerremos en nuestros propios problemas. Para que seamos valientes y decididos e intentemos ayudar a cuantos necesitan de nuestra palabra, consejo o aliento. Roguemos al Señor: VEN, SEÑOR, JESÚS

4. Por los pobres. Por los que vivirán en soledad estas Navidades. Para que sientan la cercanía de un Dios que viene desde el cielo para acompañarnos en el duro camino de la vida. Roguemos al Señor. VEN, SEÑOR, JESÚS

5. Para que estas Navidades sean unos días en los que descubramos la presencia del Señor. Para que participemos de las celebraciones, recemos, cantemos villancicos y hagamos el bien. Roguemos al Señor. VEN, SEÑOR, JESÚS

 

5. OFRENDAS

1. Con estas SANDALIAS queremos representar, en este 4º domingo de adviento, la actitud de ser vicio, de generosidad y de entrega de la Virgen María. Se puso en camino aun estando esperando la venida del Salvador.

2. Con este CANDADO queremos simbolizar tantas almas y corazones cerrados a Dios y a los demás. Que esta Navidad abra y despierte las conciencias de los que viven como si Dios no existiera.

3. El PAN Y EL VINO son expresión de todo lo que intentamos llevar a cabo en nombre de Dios. Que La Eucaristía sea siempre fuerza y cumbre de nuestra acción cristiana.

 

6. ORACIÓN FINAL

COMO MARÍA, SEÑOR

Queremos salir al encuentro de los demás
Olvidarnos un poco de nosotros mismos
Descubrir las necesidades de las personas

COMO MARÍA, SEÑOR

Queremos vivir con alegría nuestra fe
Dando de lo mucho que nos das
Caminando por tus senderos

COMO MARÍA, SEÑOR

Seremos portadores de tu nombre
Anunciadores de tu Reino
Amigos de los pobres y sencillos

COMO MARÍA, SEÑOR

 

7.- NOTAS

-Hoy, para centrar aún más la liturgia de este tiempo de adviento, no estaría nada de mal situar a la Virgen cerca de la Corona de Adviento.

-El evangelio puede ser escenificado perfectamente a partir del texto del día

-Como punto final del adviento, no estaría nada de más repartir a todos los niños/as un Belén recortable. Se puede localizar en cualquier página de recursos navideños o, incluso, en este Año de la Fe…el CREDO.

-Igualmente, a partir del lema “SIN CARIDAD NO ES NAVIDAD”, habría que animar a los chicos/as a realizar alguna obra buena en este tiempo navideño o, incluso, aportar algo de alimentos –a través de caritas o de la parroquia- para los más pobres.

-También, como expresión de la alegría del Nacimiento del Señor, indicar la conveniencia de adornar por fuera nuestras casas cristianas pero con signos cristianos: una estrella, un Niño Jesús, un portal de Belén, luces, etc.

La misa del Domingo

Domingo IV de Adviento

23 de diciembre de 2018

Miqueas 5, 1 – 4a. Salmo 79. Hebreos 10, 5 – 10. Lucas 1, 39 – 45.

Estamos en el último domingo de Adviento, en el cual se nos muestra un gran ejemplo de servicio y disponibilidad, sino el mayor. Tenemos a María, la madre del Señor, que siendo una persona humilde y pobre, de un pueblo desconocido en su tiempo, y de una familia pobre, es la elegida por Dios para una de las mayores tareas que se nos pueden ofrecer: ser la madre de Dios. A pesar de sus dudas y miedos, María es capaz de aceptar esta tarea, la cual será consecuencia de grandes sacrificios y sufrimientos para ella.

Pero ella no tuvo ningún reparo en continuar su vida con un estilo de servicio y trabajo absoluto y total. Se irá a visitar a Isabel para ayudar y servir, trabajando para el bien de los demás, sin pedir nada a cambio.

Esto es lo que nos pide Dios a todos los cristianos, que nos ofrezcamos para hacer su voluntad. Que pongamos nuestros gustos y prioridades en un segundo plano, que lo prioritario sea la voluntad de Dios, el bien de los otros, más necesitados que yo. Dios no busca que le hagamos grandes ofrendas ni sacrificios. No busca grandes fiestas, celebraciones y reconocimientos en su honor. Nos pide simplemente hacer su voluntad, un signo de la confianza puesta en él, del esfuerzo y sacrificio para realizar la tarea. Y puede que hacer la voluntad de otro sea una tarea difícil, incluso imposible a veces. Pero cuando uno es verdaderamente un amigo, cuando verdaderamente confiamos en el otro, somos entonces realmente capaces de hacer por él cualquiera cosa que nos pida. Que menos entonces por Dios, por nuestro bien y salvación.

No hay que reducir la Navidad y su preparación a un mero conjunto de tradiciones y costumbres, que están muy bien, pero parecen haber perdido su objetivo, parece que no señalan ya a lo que realmente es importante: la llegada del salvador. El modo de esperar a Jesús, el Mesías, es ponerse a su servicio, sirviendo al prójimo. Y ese prójimo busca acabar con sus necesidades más urgentes: comida, ropa de abrigo, un lugar donde cobijarse, amor, cariño… Hemos de darnos a los demás, hemos de dar el amor recibido por Dios a aquellos que más lo necesitan.

Que como María seamos capaces de darnos totalmente, que busquemos servir a los demás, sin buscar para nada nuestro propio reconocimiento.

Caminemos por el mundo dando paz y amor a todo aquel que lo necesita, siguiendo el ejemplo de Jesús y de María.

Germán Rivas, sdb

Bendita tú entre todas las mujeres (Oración)

BENDITA TÚ ENTRE TODAS LAS MUJERES

 

Estamos terminando el Adviento. No queda nada para que sea Navidad  y celebrar con alegría que Jesús ha nacido. Hoy nos vamos a fijar especialmente en María, la Madre de Jesús y también la nuestra. Ella hizo posible que hoy Jesús esté a nuestro lado. Por eso empezamos pensando en ella, en como era, en lo que hacía. Escuchando atentamente este pasaje del evangelio de Lucas. Presta atención a lo que sucede y por unos instantes imagínate que eres María.

El texto es una adaptación de Lc 1, 39-45

La prima de María, Isabel, vivía en un pueblo de la montaña, y estaba embarazada. Entonces María, que era más joven y también esperaba un niño, se fue a casa de Isabel para ayudarla. En cuanto entró por la puerta María, y saludó a Isabel, esta se llenó de alegría y dijo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Cómo es que viene a verme la madre del Mesías? En cuanto me has saludado, el bebé que llevo dentro saltó de alegría. Dichosa tú, María, porque has creído al Señor, y lo que él te ha dicho se va a cumplir”.

¡Uf! Qué cansada estoy. ¡Mi prima Isabel vive tan lejos! He caminado mucho para venir a verla. Cada vez me cuesta más esfuerzo. Pero la pobre es mayor que yo y seguro que también está cansada. Le vendrá bien que le eche una mano con la casa y le ayude a preparar las cosas para el bebé. Además seguro que se alegrará de verme.

Algo así podría pasar por la mente en María en aquellos momentos. Pero ella no se dejó llevar ni por la pereza ni por el egoísmo. Y superó todo el cansancio para ir a ayudar a su prima. Es difícil poner a los demás en primer lugar, como hizo María, porque muchas veces me siento cansado. No tengo ganas de hacer otra cosa y sólo pienso en mí, en lo que quiero o necesito.

Pero tú, María, me enseñas que tan sólo si pongo al otro por delante de mis caprichos o mi desgana, podría reconocer a Jesús y sentir que él está a mi lado. Mientras suena la canción piensa en María, la mujer buena, generosa y valiente.

Madre, guíanos.
Tú que diste tu ””sí””, un ””sí”” que nos dio vida.
Peregrina de amor, visitaste a Isabel
proclamando la grandeza de Dios, nuestro Señor.
Esperanza en tu vientre
respiraba latiente nuestra salvación.
Madre, guíanos.

Del sendero la estrella
vigilante y prudente doncella.
Escogida de Dios
como puerta de nuestra salvación.
Virginal corazón
que atraviesan espadas
y ante la cruz, por su sangre,
de la Humanidad eres madre.

Madre, guíanos.
Tú seguiste sus pasos
escuchando y guardando todo en tu corazón.
Recorriendo las tierras que tu hijo hizo nuevas
hablando de Dios
y seguiste la senda que subió hasta el monte,
via crucis de amor.
Tú eres la peregrina que sus huellas pisó.

Madre Guíanos interpretado por Hermanas Clara y Sandra, «En camino a Santiago.»

Tu prima, nada más verte supo que llevabas en tu vientre a Jesús, el Hijo de Dios. Porque el bebé que ella esperaba dio un salto de alegría. Así me siento yo cuando los demás hacen algo por mí. Cuando recibo un regalo, una sonrisa o un abrazo. Cuando alguien me ayuda o me cuida y me quiere. También mi corazón se llena de gozo y de alegría.

Yo quiero ser como tú, María. Y como tú, Jesús. Que lleve felicidad allá donde vaya. Que lleve alegría a los que se sienten tristes. Que lleve luz a los que viven en la oscuridad. Y que siempre que me vean reconozcan a Jesús, como le pasó a tu prima Isabel.

Para terminar, cierra los ojos muy fuerte y pide a María dos cosas en las que te gustaría que te ayudara durante esta Navidad. Dos cosas para hacer felices a los que te rodean y que normalmente te cuestan esfuerzo, pero que con su ayuda y un poquito de ganas, harán muy felices a los demás.

Pídeselo con fuerza mientras rezas su oración.
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Comentario al evangelio – 21 de diciembre

El texto de Lucas nos ofrece una imagen bellísima: la visita de María a su prima Isabel, según la tradición en el pequeño pueblo de Ain Karem. En este lugar lejos de todo centro de poder se encuentran dos mujeres que han sido visitadas por Dios y llamadas a formar parte del proyecto de salvación. Podemos imaginar el abrazo efusivo con que se saludarían, ambas se saben embarazadas, llenas de vida, portadoras de una esperanza nueva, irrumpen en cantos de alabanza, de acción de gracias, por las maravillas que Dios ha obrado en ellas.

Este relato de la Visitación está íntimamente ligado al de la Anunciación, no solo por el clima verdaderamente humano, por el gesto de servicio; sino, sobre todo, porque se convierte en el signo dado por el ángel Gabriel a María: «también tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”». Por otra parte, las palabras de bendición que el Espíritu suscita en Isabel, confirman la especial complacencia de parte de Dios a María. La salvación que ella porta en el secreto de su propia maternidad es el fruto de su fe en la Palabra del Señor: «Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Podemos tomar este icono de la Visitación de referencia para cantar agradecidos como Isabel y María por la salvación que Dios nos regala. ¿Somos capaces de reconocer lo bueno que hay en nuestros y en nuestro mundo? ¿Tenemos conciencia de que estábamos habitados por la gracia de Dios? ¿Reconocemos la presencia del amor de Dios en los mas pobres y pequeños? ¿Por qué no alzamos nuestra voz llena de alegría y jubilo por la manifestación de Dios en un niño envuelto en pañales?

La celebración de la Navidad debería ser un encuentro agradecido con el Dios que nos salva. En un mundo que se mueve en la lógica de comprar y vender, dentro una estructura donde lo que reina es el capital no cabe el espacio para el agradecimiento. Del evangelio de hoy podemos aprender que nuestra vida se transforma cuando sabemos vivir desde la gratuidad. Solo en un corazón abierto a la sorpresa y a la acción de gracias es capaz de ver y escuchar la voz de Dios que nos susurra al oído que su promesa de amor se ha cumplido. 

Edgardo Guzmán, cmf