Domingo de la Sagrada Familia

Hoy es 30 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia.

Me adentro, poco a poco, dentro de este rato de oración. En los misterios de esta Navidad, descubro a un Dios pobre y humilde. No permitas que me habitúe a estas escenas como algo ajeno y conocido. Que me sorprenda y me queme tu misterio. Que al adentrarme en tu evangelio, me deje tocar por su fuerza y novedad.  El canto de hoy me invita a seguir contemplando la escena del portal de Belén e imaginar el frío, la inseguridad, la pobreza. Después el evangelio me invitará a asomarme a la infancia de esa familia de Jesús. Dos estampas familiares que me hablan de grandeza y pequeñez, de eternidad y finitud, de comprensión e incomprensión.

Donde comían la mula
y el buey,
envuelto en pañales,
ya duerme el rey. 

María, la reina,
no halló mejor cuna,
sonríe la madre, a una buena luna.

 En el frío invierno, la luz estival,
que Cristo ha nacido
y comienza a reinar.
En el frío invierno, la luz estival,
que Cristo ha nacido
y comienza a reinar.

 José está afligido, no pudo hacer más.
Y Dios en él ha confiado, y lo mira llorar.
No llores mi Padre, desde la eternidad,
escogió este trono, para vos gobernar.

 En el frío invierno, la luz estival,
que Cristo ha nacido
y comienza a reinar.
En el frío invierno, la luz estival,
que Cristo ha nacido
y comienza a reinar.

Donde comían la mula y el buey interpretado por Jaime Olguín, «Canciones de Navidad»

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 2, 41-52):

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

Él les contesto: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

En este pasaje veo a un Jesús que me sorprende, un Jesús que me descoloca. Desde pequeño es capaz de tomar distancia de cualquier relación humana. A pesar de su edad, es completamente libre, su prioridad es el Padre.

Humanamente entiendo la reacción de José y María. Es la reacción lógica de unos buenos padres. Pero a veces, los modos de Dios no son los nuestros y toca aceptar. En algunos momentos la lógica de Dios escapa de mi deseo más espontáneo. Y yo sólo puedo descalzarme y dejar a Dios ser Dios.

En momentos así, cuando Dios escapa de mis razonamientos, la actitud de María me muestra un camino. Ella guarda estas cosas en su corazón y sólo, con el tiempo, acabará comprendiéndolas. Es una constante en la vida de María. En la anunciación, en el nacimiento o en la cruz. Ella guardas las cosas en su corazón. Es la actitud de quien confía.

Vuelvo a leer el evangelio, metiéndome en la escena. Dejo a Jesús mostrarse tal como es. Acepto su pedagogía y su manera de mostrar que la prioridad es el Padre. Esta vez, dejo a Dios ser Dios.

Futuro tan presente

Ya no te preguntaré más,
cuándo llegará tu día
sino por dónde atraviesas el presente,
por qué existe el malvado
sino de qué manera lo salvas ahora,
cuándo sanará mi herida
sino cómo la curas en este instante,
cuándo acabarán las guerras
sino dónde construyes la justicia,
cuándo seremos numerosos
sino dónde está hoy la cueva de Belén,
cuándo acabará la opresión
sino cómo pasar por las grietas del sistema,
cuándo te revelarás,
sino dónde te escondes.
¡Porque tu futuro es ahora,
es este instante universal
donde todo lo creado da un paso
dentro de tu misterio compartido!

 (Benjamín G. Buelta, sj)

Jesús, hoy te descubro libre, independiente hasta el punto de revolverme según la lógica humana. Te pido seguirte de cerca, aprender de esa libertad tuya. Para así también contigo crecer en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres. Que esta oración te pueda acompañar, a lo largo de la semana, repitiendo en tu interior, una y otra vez, ese anhelo: Dejar a Dios ser Dios, de mi parte confianza…; Dejar a Dios ser Dios, de mi parte confianza…

Liturgia 30 de diciembre

DOMINGO. SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, fiesta

Misa de la fiesta (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio de Navidad, embolismos propios de la Octava en las Plegarías Eucarísticas. No se puede decir la Plegaría Eucarística IV.

Leccionario: Vol. I (C)

  • Eclo 3, 2-6. 12-14. Quien teme al Señor honrará a sus padres.
  • Sal 127. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
    • Col 3, 12-21. La vida de familia en el Señor.
  • Lc 2, 41-52. Los padres de Jesús lo encontraron en medio de los maestros.

_________________________________________________________________________

Antífona de entrada Cf. Lc 2, 16
Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Acto penitencial
En medio de las fiestas navideñas, en las que nos sentimos más cercanos a nuestros familiares y seres queridos, dedicamos esta fiesta de hoy a la Sagrada Familia, y recordar en ella que el Hijo de Dios encarnado también ha vivido las diversas realidades humanas, una de las cuales es la familia. Este momento, es también una buena ocasión para poner ante Dios la realidad de nuestras familias, y de rezar por ellas, para que sean auténticas escuelas de amor y de humanidad.

Y todos nosotros formamos esa gran familia de la Iglesia, la familia de los hijos de Dios, pero también somos unos pobres pecadores. Por ello, antes de empezar esta celebración, pedimos perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú, que al nacer de María Virgen te has hecho nuestro hermano.
    • Tú, que conoces y comprendes nuestra debilidad.
    • Tú, que has hecho de nosotros una sola familia.

Gloria

Oración colecta
Oh, Dios,
que nos has propuesto a la Sagrada Familia
como maravilloso ejemplo,
concédenos, con bondad,
que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor,
lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo
Vamos a confesar ahora nuestra fe, recordando las grandes intervenciones de Dios en la historia de la salvación, especialmente, la de la Encarnación de Jesucristo, el Hijo único y verdadero.

Oración de los fieles
Al celebrar hoy la fiesta de la Sagrada Familia, y sabiendo que somos hijos de Dios, pidámosle que por medio de la intercesión de Jesús, de María y José escuche las oraciones que le presentamos con fe.

1.- Para que Dios proteja a su Iglesia, familia de los que creemos en Jesús; y nuestras familias sean Iglesias domésticas en las que se susciten nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Roguemos al Señor.

2.- Para que los gobernantes legislen siempre a favor de la familia, mirando su bienestar y protección; especialmente de aquellas que menos tienen y más lo necesitan. Roguemos al Señor.

3.- Para que el ejemplo de unidad de la Sagrada Familia de Nazaret fortalezca los vínculos de las familias cristianas, los restablezca donde se han roto y bendiga con amor a los matrimonios que celebran sus bodas de plata o de oro. Roguemos al Señor.

4.- Para que los difuntos de nuestras familias, especialmente los que nos han dejado durante este último año, puedan celebrar gozosos las fiestas de Navidad en el cielo junto a Jesús, José y María. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros, sintiéndonos miembros de la gran familia de Dios, promovamos el amor y la solidaridad dentro de nuestras familias y en nuestra comunidad hacia los más necesitados. Roguemos al Señor.

Señor Dios nuestro, que has querido que tu Hijo, engendrado antes de todos los siglos, fuera miembro de una familia humana, escucha nuestras súplicas y haz que los padres y madres de familia participen de la fecundidad de tu amor, y que sus hijos crezcan en sabiduría, entendimiento y gracia ante Ti y ante los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación,
te suplicamos,
por intercesión de la Virgen Madre de Dios y de San José,
que guardes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad

Antífona de comunión Cf. Bar 3, 38
Nuestro Dios apareció en el mundo y vivió en medio de los hombres.

Oración después de la comunión
Padre misericordioso,
concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos
imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia
para que, después de las tristezas de esta vida,
podamos gozar de su eterna compañía en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
— Dios, bondad infinita,
que disipó las tinieblas del mundo
con la encarnación de su Hijo
y con su nacimiento glorioso
iluminó esta noche santa
aleje de vosotros las tinieblas del pecado
y alumbre vuestros corazones con la luz de la gracia.

— Quien encomendó al ángel anunciar a los pastores
la gran alegría del nacimiento del Salvador
os llene de gozo
y os haga también a vosotros mensajeros del Evangelio.
Amén.

— Quien por la encarnación de su Hijo
reconcilió lo humano y lo divino
os conceda la paz a vosotros, amados de Dios,
y un día os admita entre los miembros de la Iglesia del cielo
Amén.

— Y la bendición de Dios todopoderoso
del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
Amén.

Despedida
Llevemos a todos la Buena Noticia: «Hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor». Podéis ir en paz.

San Sabino

San Sabino, Mártir

Etimológicamente significa “del país de las Sabinas”. Viene de la lengua latina.

Muchas veces , en el lenguaje de los medios de comunicación, la palabra amor tiene un sentido claramente inclinado hacia el sexo. Y según la experiencia de cristianos verdaderos, hay algo mucho más: la felicidad y perdón. Quien ama felicita y perdona.

Este joven mártir es de época incierta. Al leer su “Pasión” o teatro para darlo a conocer, se habla que el emperador ordenó a Venustiano que se presentara ante el tribunal Sabino, que era obispo de Asís.

¿Por qué y con qué derecho dices al pueblo que deje nuestros dioses para adorar a un hombre muerto?

Sepa, contestó Sabino, que Cristo, después de morir, resucitó al tercer día.

Puedes elegir entre adorar a nuestros dioses o morir. Y a ver si resucitas como Cristo, tu maestro.

Venustiano ordenó que le fueran cortando las manos y lo llevaran así a la cárcel.

En ella le devolvió la vista a un ciego. El propio gobernador fue a ver si era verdad.

Y no solamente le curó la vista, sino también el alma en cuanto que el curado le pidió que lo bautizara porque quería ser cristiano.

Y no solamente a él sino también a su mujer e hijos. Una vez que llegó a Roma la noticia de que se habían convertido, cambió al gobernador y le encargó que acabase con el obispo y con el gobernador.

Todo esto es fruto de la “Pasión”, escrita en el siglo V ó VI. Pero lo claro es que san Sabino es un mártir auténtico, aunque sepamos poco de su vida.

P. Felipe Santos

Laudes – Sagrada Familia

LAUDES

LA SAGRADA FAMILIA

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. A Cristo, Hijo de Dios, que vivió bajo la autoridad de María y José, venid, adorémosle.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
qu eno entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Mirad qué aposentadores
tuvo la divina cámara:
verdín por tapicerías
y por cortinajes zarzas.

Pobre, desnudo, sin fuego,
quien con fuegos nos abasta,
está aquí el Niño. Un pesebre
de humildes bestias por cama.

Ved, puro Amor, que sois fuego
y estáis sobre un haz de pajas.
La Virgen, llanto en los ojos:
a incendio tal, tales aguas.

José, que goza y que gime
agridulce de naranja,
rindiéndose ya ha quedado
dormido bajo su capa. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía de él.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía de él.

LECTURA: Dt 5, 16

Honra a tu padre y a tu madre: así se prolongarán tus días, y te irá bien en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

RESPONSORIO BREVE

R/ Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V/ Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

R/ Tú que fuiste obediente a María y a José.
V/ Ten piedad de nosotros.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ilumínanos, Señor, con los ejemplos de tu familia, y dirige nuestros pasos por el camino de la paz.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ilumínanos, Señor, con los ejemplos de tu familia, y dirige nuestros pasos por el camino de la paz.

PRECES

Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y supliquémosle, diciendo:

Señor Jesús, tú que quisiste ser obediente, santifícanos.

  • Oh Jesús, Palabra eterna del Padre, que quisiste vivir bajo la autoridad de María y de José,
    — enséñanos a vivir en la humildad y en la obediencia.
  • Maestro de los hombres, que quisiste que María, tu madre, conservara en su corazón tus palabras y tus acciones,
    — enséñanos a escuchar con corazón puro y bueno las palabras de tu boca.
  • Oh Cristo, tú que creaste el universo y quisiste ser llamado hijo del carpintero,
    — enséñanos a trabajar, con empeño y a conciencia, en nuestras propias tareas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

  • Oh Jesús, que en el seno de tu familia de Nazaret creciste en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres,
    — concédenos crecer siempre en ti, que eres nuestra cabeza.

Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resuctado, acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Dios, Padre nuestro, que has puesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.